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Verónica Pérez Nieves
La Conquista de México no fue sólo militar sino también espiritual, ya que los conquistadores españoles tenían la misión de convertir en cristianos a los indígenas.
Por este motivo llegaron a la Nueva España decenas de misioneros y sacerdotes católicos que se encargaron de la difícil tarea de evangelizar a los antiguos mexicanos.
Los fundadores de la Iglesia Católica en nuestro país fueron los franciscanos y poco después llegaron los dominicos, agustinos, jesuitas y carmelitas, pertenecientes a diferentes órdenes religiosas.
Hubo muchos misioneros bondadosos que se preocuparon por ayudar a los indígenas, al mismo tiempo que los convencían de abandonar sus antiguas creencias religiosas. Este fue el caso de Pedro de Gante, Vasco de Quiroga, Fray Juan de Zumárraga, Bartolomé de las Casas y Fray Bernardino de Sahagún.
Ellos aprendieron las lenguas indígenas para comunicarse, escribieron diccionarios, fundaron escuelas, enseñaron oficios y redactaron catecismos, entre otras cosas. Poco a poco se fueron ganando la confianza de los indígenas y lograron su propósito.
Durante el Virreinato la religión católica fue la más importante en la Nueva España. La Iglesia Católica tuvo gran poder espiritual y económico; era dueña de numerosas propiedades en las que se construyó conventos y monasterios.
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