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Mi hijo Cristóbal, cuando tenía siete años,
era un niño con largas chasquillas, anteojos de carey y cara de
mateo, y estaba en un curso experimental de filosofía para niños,
llamado Pixie. Una tarde, al llegar a casa, le pregunto… Cristóbal,
qué te tocó ver hoy en Pixie ? Me dice: la realidad, mamá. Le
pregunto: qué pasa con la realidad ?… Me contesta: …. huy, mamá ….
está tu realidad, mi realidad, su realidad… es taaan complicado.
Cristóbal, muy pequeño, estaba adquiriendo en
ese momento distinciones complejas de la realidad como
interpretaciones pertenecientes al observador y no como verdades o
cualidades inmutables que definen lo observado. Picasso, a
principios de siglo, ya anticipó desde el arte una visión similar
con sus pinturas cubistas, en que lo pintado era representado desde
múltiples puntos de vista a la vez. Asimismo, la búsqueda de atrapar
la realidad ha sido una preocupación permanente de los filósofos.
Sostengo, al igual que el niño, algunos
artistas y filósofos, que la realidad no es algo que está ahí afuera
sino que es constitutivo de nosotros, desde donde estamos parados o
arrojados en espacios intepretativos. El aprendizaje y formación
como líder, desde el DLC, modifica en mi las formas tradicionales
para llevar a cabo mi trabajo, parada sobre nuevas y múltiples
visiones de la realidad, abrazando la riqueza que genera este piso y
caminando de un peldaño a otro sin perder el equilibrio, retomando
el sentido.
El proceso de liderazgo estratégico pone en
la mesa elementos presentes en la mirada del niño: frescura
interpretativa, cambios de observador y distancia para apreciar el
fenómeno o hacerse cargo de una inquietud; el liderazgo personal
abre espacios de transformación y desarrollo para constituirse en
líder de sí mismo y de los otros; el liderazgo como coach ofrece
nuevas miradas e interpretaciones al servicio del otro. Además,
genera nuevas preocupaciones que representan la búsqueda de mantener
al ser humano al centro, la diversidad, la solidaridad, la búsqueda
del logro y productividad con respeto y amor al otro, al legítimo
otro (Maturana).
Homo sapiens, homo reflexivus, homo laboral,
homo familiaris, homo profesionalis, homo amanticus: juegos de
palabras para observarnos desde diferentes balcones. Pero somos uno
solo y en cada una de estos dominios el “homo” actúa de acuerdo a
los códigos de dicho entorno, basados en la cultura en la cual
estamos insertos, en cada interpretación de la realidad. Nos
encontramos, interpreto, frente a tres aspectos inseparables del
liderazgo: el “homo” en su desarrollo laboral; el “homo” en su
desarrollo personal; el “homo” desarrollando a otros.
El liderazgo estratégico se constituye en una
habilidad requerida para emprender los cambios
adaptativos—diferenciándolos de los cambios técnicos -- subiéndose
al balcón; escuchando; frustrando y alineando expectativas; creando
y sosteniendo niveles tolerables de tensión; devolviendo el trabajo
a la gente (Heifetz). Trabajando con la gente y no dentro de una
caja en que el otro es objetivizado con juicios, prejuicios, en
resonancia emocional desde aquello que el otro es (The Arbinger
Institute; Coleman et al.).
“El mundo ha cambiado y va a a cambiar aún
más. Lo que fue, ya no lo es. Y no volverá a serlo en el futuro. El
futuro ya está ante nosotros, abrumándonos con señales
anticipatorias; empecemos por rebelarnos contra nuestro propio
conformismo que lleva a transformarse en un mero crítico de lo que
va mal”, dice Felipe González en el prólogo al libro de Fernando
Flores. “Esto exige – y no es un juego de paradojas – aprender a
develarnos, a descubrirnos nosotros mismos, como una oferta que
aporte valor a los demás. Descubrir, revelar, qué oferta somos como
comunidad, como organización, como empresa que cree valor, que sea
relevante, significativa para todos”.
El liderazgo estratégico requiere entonces,
de esta mirada del niño, de la posibilidad de ver al otro como
legítimo, con profundo respeto y no como objeto para nuestros
designios. En la invitación de Felipe González de no estar atrapados
en una realidad interpretativa con juicios acerca de aquello que
está mal, lo que nos hacer ser parte y cómplices de ello, sino que
actores en la creación de nuevas realidades, reconociéndolas como
tales.
En un número monográfico reciente de
Businessweek, dedicado a la innovación, los analistas señalan que
lejos de haber llegado a una nivelación, los procesos de innovación
han adquirido una nueva aceleración que producirá un futuro con aún
más cambios desde la nanotecnología, la bioquímica, las
comunicaciones y la informática, en que la limitación estará en las
capacidades del hombre para aprehenderlas y no en la aparición de
nuevas tecnologías. También presenta un lado oscuro, de la brecha
creciente entre los que tienen acceso a las tecnologías y los que
no; en el control sobre la privacidad y el pensamiento humano,
acercándose a posibilidades anunciadas por Orwell en su obra 1986.
Este mundo en torbellino presenta la necesidad de una nueva
generación de líderes, que pone al ser humano al centro y es capaz
de cuestionar la tentación totalitaria de control y poder que
ofrecen las tecnologías, los medios de comunicación de masas, la
uniformidad globalizada en modas, músicas, arte, cine, lecturas.
Líderes que reafirman y sustentan identidades locales y regionales,
no sólo las globalizadoras. Los grandes líderes como Gandhi y King
ofrecieron al hombre una visión resonante con lo que estaba en el
corazón de los seres humanos de su momento y cultura histórica.
Cuestionaron la interpretación predominante sobre la realidad en que
se encontraban insertos, recibieron la reprobación de muchos de sus
contemporáneos y mantuvieron la adhesión y compromiso con sus
valores.
Se ha producido un quiebre en la tradicional
empresa uterina, protectora, en que ahora las organizaciones
requieren de sus funcionarios que agreguen valor a los resultados
finales de la organización. En ello, los procesos son los que
agregan valor, por lo cual el rediseño permanente de los procesos es
fundamental. Estos procesos estratégicos, procesos de apoyo y
procesos intermedios (Volenski), refocalizan el trabajo en que la
persona toma control sobre su carrera. También aparece la búsqueda
de calidad de vida en el trabajo, en que los mejores espacios
laborales son aquellos que dan confianza a los trabajadores, en que
ellos sienten orgullo en el sentido de su trabajo, y se alegran de
compartir con quienes trabajan.
El liderazgo estratégico provee herramientas
para abordar la complejidad de generar acciones de líder, sin
desconocer que también puede estar acompañado por el rechazo, la
soledad y la incertidumbre. Una propuesta, que hago propia, que los
líderes se forman, crecen, se desarrollan --no surgen desde
cualidades mágicas que pueden poseer algunos -- permitiendo que
afloren sus potencialidades.
El liderazgo personal, transformacional para
el desarrollo del individuo es una puerta que se abre desde el
autoconocimiento; la resonancia en el otro para verse con y desde el
otro; la coherencia e intervención en los dominios individuales del
cuerpo, lenguaje y emociones para generar nuevas interpretaciones
desde un observador consciente; la profunda aceptación de aquello
que somos, con lo oscuro y luminoso que tenemos en cada uno, con
nuestros aparentes o posibles errores y confusiones. Si se presenta
una tristeza o un temor, preguntarse desde dónde viene; qué está
diciéndome; desde qué historia interpretativa surge esta emoción o
este estado de ánimo; qué me ofrece; qué espacios me abre y cuáles
me cierra. Desde el cuerpo, trabajar las disposiciones corporales
para cada acto de liderazgo; desde el habla intervenir en las
interpretaciones y juicios maestros para abrir nuevas puertas y
ventanas liberadoras y generadoras de confianza, libertad y
respeto.
No es posible, declaro, desarrollar un
liderazgo estratégico o como coach sin un proceso permanente de
trabajo y descubrimiento consigo mismo, que ponga en la mesa
nuestras interpretaciones más profundas de aquello que enjuiciamos
que somos. Nietzche dice que es necesario el caos para engendrar una
estrella juguetona, como Orfeo quién tuvo que ir a los infiernos
para rescatar a Eurídice. Un proceso duro, de soledades y tocar
fondo, pero también buscando redes de ayuda, de apoyo y de
contención.
El líder como coach está al servicio del
otro, ofreciendo nuevas miradas y empoderamiento a las personas en
su capacidad de generar aprendizaje. Esta nueva interpretación de
liderazgo toma algunos elementos presentes históricamente en el
desarrollo de las personas, que es el mentor. El mentor era una
persona habitualmente de mayor jerarquía y mucha experiencia, que
guiaba al joven en su desarrollo de carrera, en su qué y en su cómo,
para producirle un espacio de crecimiento y formar a la generación
de recambio. El líder como coach va más allá de esta orientación
personalizada e histórica, para instalar el trabajo con el otro y
hacerle responsable de su propio camino.
En el entorno laboral inmediato de cada uno,
las habilidades de liderazgo son fundamentales para empoderar a las
personas y generarles un mayor espacio de bienestar en su trabajo,
de ejercer su creatividad, en promover el trabajo con pasión en sus
espacios oscuros y luminosos. Observar los rincones oscuros para
generar nuevas interpretaciones desde los lugares que producen
desasosiego y rechazo inicial; que saca a las personas de sus
espacios de comodidad para ofrecerles un viaje a un desconocido pero
desafiante futuro de logros y satisfacciones. El logro personal de
vencer el miedo al cambio; el temor a la equivocación; la
resistencia a ver lo desconocido.
Reflexionando sobre qué quiero lograr en mi
espacio laboral, es un mayor bienestar y calidad de vida para los
funcionarios de la Biblioteca del Congreso, entendiendo bienestar
como motivación, apasionamiento, orientación hacia y obtención de
logros, estándares de calidad de excelencia e impecabilidad,
disposición al cambio y al aprendizaje en un ambiente alegre y –
cuando se requiera – contenedor, que el futuro no sea una
extrapolación del pasado; no bienestar como complacencia. Quiero
además hacer declaraciones generadoras de futuro, de nuevos
estándares, lo cual conlleva también declaraciones de quiebre y una
escucha activa del otro. Este proyecto pone en la mesa, la paleta de
herramientas disponibles desde las tres distinciones de liderazgo,
en yuxtaposición. |