E & E > Recursos humanos > Liderazgo 07 de agosto de 2004
 
'El líder de hoy es un jugador más del equipo con aptitudes de coach'
 
Con su particular visión del management, la periodista británica Lucy Kellaway expone sus opiniones sobre los jefes, la mujer en el siglo XXI, los consultores y las escuelas de negocios.
 

Ana Colmenarejo / Madrid. Irónica, divertida, ingeniosa y a veces un poco ácida. Seguramente, los lectores asiduos del diario británico Financial Times no pasan por alto la columna semanal de Lucy Kellaway, una periodista sin pelos en la lengua que durante los últimos diez años ha tratado de explicar, siempre con buen humor, qué es el management, cómo son y se comportan los directivos y su particular visión de la vida en la oficina.

En un entrevista con Expansión & Empleo tras la publicación en España de su primer libro, ¡Elemental! Management sin grandes palabras y con sentido común, Kellaway cuenta en qué consistirá el segundo: "Un culebrón de ficción llamado Martin Lukes, un mando medio de la filial británica de una gran compañía norteamericana que estoy convirtiendo en novela".

Kellaway se graduó en la Univesidad de Oxford con los títulos de Ciencias Políticas, Filosofía y Economía. Empezó trabajando en banca pero el problema, afirma, es que "me encanta la vida como periodista y no creo que ahora pudiera dedicarme a otra cosa. A veces pienso que me hubiera gustado ser profesora de matemáticas, pero no tengo paciencia". Asegura que es difícil escribir una columna interesante sobre management todas las semanas y que prefiere elogiar a criticar: "A veces me quedo sin ideas y me entra el pánico, pero siempre surge algo interesante en el último minuto".

Una de las modas más recientes del management, asegura, es también una de las más razonables que ha visto en mucho tiempo: "Está basada en un libro del ejecutivo norteamericano Larry Bossidy. La idea es que lo que importa no es la estrategia, sino la capacidad de ejecutarla. Aunque es algo muy obvio, supone un cambio agradable respecto al resto de las modas".

Aunque cree que el tema de las mujeres en el trabajo es agotador -"demasiada palabrería sobre el techo de cristal, las barreras y las guarderías"-, dice que "algunas mujeres se están dando cuenta de que lograr el éxito profesional no es tan maravilloso como pensaban. Existen muchos ejemplos de mujeres que se echan atrás antes de llegar a la cumbre. Ahora hay más opciones. Se puede tener una carrera de éxito, cuidar de los hijos o ambas cosas. Quedarse en casa hoy no está tan mal visto como hace diez años". Afirma que "la oficina da estructura al día y aporta un buen elemento social. ¡Pero es bueno tener la libertad de trabajar en pijama sentada en la mesa de la cocina!".

A los consultores, un tema recurrente en su columna, Kellaway les dedica un capítulo entero en su libro. Afirma que la consultoría está otra vez de moda: "Todos los jóvenes brillantes quieren ser consultores cuando salen de la universidad. Es una pena, ya que me parece una pérdida del mejor talento".

En cuanto a los líderes del siglo XXI, considera que están atravesando una fase interesante: "Tras los recientes escándalos corporativos, están desapareciendo los jefes poderosos, autocráticos y carismáticos. Ahora, el líder ideal es un jugador más del equipo, con grandes aptitudes para ejercer de coach y un perfil menos elevado". No cree que los jefes sean más creativos que los colaboradores, y tampoco al contrario: "La triste verdad es que hay muy poca gente creativa y, los que lo son, rara vez consiguen llevar a la práctica sus mejores ideas. Las empresas lo saben y han intentado solucionarlo con buzones de sugerencias, pero con escaso éxito".

La formación outdoor es para Kellaway una completa pérdida de tiempo: "Es bueno salir de la oficina unos días pero, en ese caso, es mejor irse de vacaciones que dar saltos por el campo con los compañeros". Tampoco le gustan las escuelas de negocios: "Hacen un buen trabajo cuando son prácticas y mantienen los pies en la tierra. Son un buen lugar para aprender finanzas, por ejemplo. Pero, cada vez más, se dedican a enseñar aptitudes blandas, como el liderazgo. No creo que las escuelas de negocios preparen bien a los profesionales para llegar a dirigir. Eso se aprende ejerciendo".


 
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