Mi cumpleaños se había retrasado ya por varios días; en realidad parecía que nadie más lo iba a festejar. Me sentía triste por eso. Pero la verdad no podía dejarme caer, al fin y al cabo no es como si no hubiera pasado otros cumpleaños así de solitarios, incluso más. Es sólo que esta vez esperaba pasarmela mejor que otros años…
Esto que ha pasado se siente como un déjà vu, uno muy cruel que insiste en regresar cada vez con más… mala suerte.
Cada vez que recuerdo este ciclo, cada vez que entro inevitablemente en él, siento como mi fuerza se desvanece cada vez más rápido; sabiendo que es inevitable salir antes de llegar de nuevo al final, sabiendo que no puedo cambiar el curso de este ciclo, simplemente dejo escapar mi energía.
No hay parches vendas o suturas que puedan detener esta fuga.
No hay nada que yo, o alguien más, pueda hacer.
Seguro hay algo que hago mejor en todo esto: anestesiarme; retener cada mínimo sentimiento que pueda haber dentro. Sonreír. ¿O es que acaso esta vez es diferente?.
Sé que el ciclo pasado no me derrumbó tan fácilmente. Sé que, entonces, no podía sonreír, no podía hacer nada, no podía evitar el hechizo de soledad que caía sobre mi como dos lunas oscuras, que me murmuraban palabras dolorosas, a menos que me ocultara de su brillo; pero incluso dentro de la caverna más profunda aún podía sentir su fuerza de atracción, que me invitaba a volver.
Tenía que huir.
Hoy no huyo, hoy no puedo escapar, no quiero hacerlo, y no hay a donde. En este nuevo mundo las lunas parecen tan gentiles, son unas lunas que no te atrapan por voluntad propia, son unas lunas sin gravedad. Su superficie acaramelada no se desvanece ante nada. Sus voces calmadas me sumergen en una tranquilidad inmensa que no me gustaría dejar.
Este ciclo es más tranquilo de lo que cualquiera esperaría, este ciclo, es como estar dentro de un maravilloso sueño, pero peor, pues, no es un sueño, es una ilusión dentro de esta realidad, no puedo tocar nada, todo se desvanece aunque sea real; no tengo el toque, no he sido la elegida, no tengo el poder de tocar este mundo.
Quizá el fantasma soy yo.
Pero no puedo huir.
Cada vez que trato de ir a otro mundo siento como mi piel se desgarra; es como tener infinidad de hilos metálicos amarrados a mi piel, me retienen, desgarran mi piel poco a poco, y me desangro lentamente, me marchito por dentro.
La no gravedad me hace perder la dirección.
Todo parece como terminado, no pertenezco a este lugar.
Sin embargo no puedo dejar de admirarlo, no puedo dejar de sonreír a cada maravilla que me encuentro alrededor, no puedo.
Este ciclo ha llegado a un punto muerto.
Sólo me queda esperar el óxido.
Este año mi cumpleaños se alargó hasta el 29 de enero.
Por más que me guste ese día, empiezo a creer que no es mi día de suerte.
“Más salada que la sal, y además torpe”
Estás torpes palabras, no dicen lo correcto, dicen lo que hay.
Maybe a victory is when you can still smile… Can I?