COSTUMBRES QUE MATAN - PARTE I

Por: Rubí
18 de Diciembre de 2006

¡Quiero estar solo!, ¡quiero estar solo!, ¿Qué no lo entienden?

No todo debe ser tomado literalmente… pero, algunas veces, quisiera que así fuera, quisiera que… quisiera que el mundo fuera simple, sencillo, porque no puedo entender cómo llegue hasta este punto de la monotonía…

¿Recuerdas como era todo hace algunos años atrás?, irán a ser 15 años de aquellas épocas en donde no importaban muchas cosas, aquellos tiempos en los que todo lo que necesitaba estaba en mis brazos, ¿Por qué las cosas ya no son así? ¿Qué es lo que me falta para sentirme completo? ¿Dónde deje olvidada la felicidad? ¿A dónde te fuiste?… seguro muy lejos de mí…

Y no puedo sacarte de mi mente, por más intentos que he hecho; ¿sabes todo lo que hice? Para empezar, negué mi dolor, lo negué rotundamente y créeme que no derramé ni una sola lágrima por tu causa, y traté de borrar todos los recuerdos de nuestra vida juntos, me obligué a no reaccionar, ni bien, ni mal, ante tu presencia y tu ausencia. No funcionó. Entonces un día recordando una bella canción, una canción que me llega al alma, por esa despedida, una canción que no debí haber escuchado nunca, no de nuevo, no después de lo que pasó; en ese momento, cuando la escuché, cuando recordé su significado, lloré, lloré con amargura, lloré con recelo, con tristeza, con soledad, desesperación, angustia y con amor, porque aún te amo, y la verdad, tratando de olvidarte como lo intenté la primera vez… sinceramente no iba a funcionar, porque tan solo estaba guardándote, por ello decidí… o, mejor dicho, por ello ya no pude contener el llanto dentro, de mí, me estaba ahogando, cada día estaba más perdido y solo deseaba dormir y nunca despertar, deseaba no verte, pero en realidad era lo que más quería, aún lo quiero, y por eso me enclaustré.

En mi mundo a veces es fácil perder la noción del tiempo, haciendo esto, haciendo aquello y por momentos parece que te esfumas, pero vuelves a mí con cada sorbo de aire, con cada rayo de luz lunar o solar que se escabulle por mi ventana, que fácil es decir que te olvidaré pronto si no te veo durante algún tiempo, que fácil se dice, pero ¿sabes? También así me ahogo, la canción sigue presente en mi mente, tampoco la puedo sacar, esta en mi sistema y ella me recuerda a ti, me conecta con mi soledad; pensé que si lloraba de alguna forma tu esencia se escaparía de mi cuerpo a través de mis lagrimas, de mis gemidos de dolor, de los golpes secos que le di a las paredes, al suelo, a todos los muebles, de las miradas de odio hacia cada cosa que me recordara a ti, de los gritos de desesperación, pero no fue así, eres como una fuente inagotable, creo que mi amor por ti nunca se acabará, por eso es inútil que llore y que grite… que cobarde he de parecer, llorando incontrolablemente… mis ojos se nublaron otra vez, conteniendo todos los sentimientos que provocas en mi interior.

Y guardé silencio, en mi mundo, no hay nadie, excepto yo y toda una mata de recuerdos. Un árbol, eso es, mis memorias, penden de cientos de ramas que contienen a su vez miles de hojas, y ahí están, yo sentada a su sombra, recibiendo inesperada mente recuerdos llevados por el viento cruel, y solo guardé silencio, no llore, no grité, no hice nada, hasta que las memorias me abrumaron nuevamente y me puse de pie, y arranqué ramas enteras del pobre árbol, tirándolas, pisoteándolas, maldiciendo al mismo destino, incluso a Dios; por dentro sigo muriendo, sigo secándome porque sigo aferrada a mi mundo, donde se supone puedo controlar todo, y no salí en mucho tiempo… ¿hambre? A quien le importa, mis entrañas ya no sienten nada. El aceptar mi dolor, mi situación, no me ayudó, por más que intente dejar ir todo lo que traigo por dentro, el río cercano se negó a llevar ese bote lleno de sentimientos indeseables.

Por ese entonces ya no sabía qué más hacer, estaba completamente confundido, lo único que sabía es que debía olvidarte, y pronto, entonces me refugié en uno de mis peores vicios, convertido en costumbre; voy a parecer una persona muy superficial pero, todos los días, cada día utilizaba una báscula, preocuparme por mi peso, por mi talla era algo que me mantenía ocupado, casi no comía, me pasaba antes de comer, después de comer, antes de ir al baño, y después de salir de ahí, me pesaba, cuando salida de la ducha, cuando estaba desnudo y cuando traía ropa puesta, antes de dormir e inmediatamente después de despertar por las mañanas. ¿Que es lo más saludable?… ¿bajar 5kg por semana o bajar 10? Honestamente ya no recuerdo con que velocidad perdí peso y no se que talla era, pero se que fue rápido, toda mi ropa me quedaba floja… y mi rostro estaba demacrado, demasiado, no había podido dormir tampoco, no del todo bien, ¿Por qué?… pues digamos que tuve algunas pesadillas, muchas, y en la mayoría estabas tú, tú y una distorsión de la realidad, que me hacía ver mi lugar: solo, sin nadie a su lado, si apoyo, sin un sostén, queriendo perder la vida lo mas pronto posible, porque soy alguien que encuentra en su persona que no es nada útil, que no es nada en sí, que no es importante, que es una persona que muere de a poco porque nadie lo necesita, así es esta vida, ¿no?, para sobrevivir tienes que hacer que los demás te necesiten y yo no pude hacer eso.

Por ello fui hasta el estante que tengo en mi habitación, tengo muchos regalos, regalos que me han dado a través de los años, y entre esos regalos se encuentran muy buenas reservas de vino… en realidad ya he olvidado si el licor que poseo es de buena calidad, pero hay una cosa que sé con certeza, es mucho, es una gran cantidad de licor, ¡ja! He vuelto a la realidad, o al menos parte de mí lo ha hecho… tengo hambre, ¿Cuánto llevo sin comer?, no lo se, pero no quiero nada, no quiero perder tiempo en la cocina, además, todas esas botellas de alcohol me hablan, me piden a gritos que las pruebe. Hace años que no bebo una sola gota de esa sustancia, precisamente porque cuando comienzo a beber tiendo a no dejarlo, nunca es suficiente, y no es porque sea un adicto, entonces, así como hoy, no bebo por el gusto de hacerlo, simplemente trato de llenar el vacío que siento por dentro, pero nunca se llena, nunca es suficiente, por eso bebo, bebo hasta que mi cuerpo vomite, y que bueno que vomito, así puedo aguantar otro poco más, bebo sin cesar, solo… solo titubeo en el momento en que quiero un cigarro, Dios sabe que me agrada su aroma, pero siempre supe que era muy malo para mi salud, y deje de fumar porque había a quienes no les gustaba que lo hiciera, porque me gusta mantener a las personas felices y me gustaba conservarme sano, pero hoy, por hoy, no lo hago porque te recuerdo, así como entonces, probar el cigarro es probar tus labios, que tentadora oferta, o al menos lo fue mientras la esperanza estaba viva, mientras yo estaba aún con vida.

No te culpo por todo esto, después de todo yo, en tu vida, soy nada, soy solo una mancha de grasa, polvo tal vez, algo inservible para ti. Y, en mi vida, simplemente soy una pared una pared que se derrumba trozo por trozo, y nada se puede arreglar ya, tu fuiste uno de esos mazos que desequilibro mi estabilidad, mi fortaleza, y me estas haciendo caer, me estas destrozado aunque no sea tu intención.


^^!… Que forma de empezar esta historia XD… ahi disculpen las faltas de ortografía que pueda haber, y por cierto… no se si va a ser un fic… pero creo que sí XD [ya ven que tamaño tonta soy que no se nada acerca de la histora que escribo?]




Continuará
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