KISS ME DEADLY - PARTE V

[UNA VISITA INESPERADA, UN EVENTO INSOSPECHADO]

Por: Rubí
21 de Julio de 2006

El “adulto” en la habitación no estaba pensando con la cabeza, solo se estaba dejando llevar por sus hormonas. Hacía presión sobre el cuerpo de la mujer con su pecho, ella volteó la cabeza hacia su lado izquierdo para ver a medias al hombre, su mejilla había quedado pegada a la puerta y él le besaba el hombro izquierdo mientras estrechaba su mano derecha con la de ella y la deslizaba para llegar a la altura de su cabeza, luego la soltó y se apoderó nuevamente del estómago de la mujer para luego dirigirse al costado de este y desplazarse hacia abajo hasta llegar a unos muslos que no le pertenecían. Ella se negó a que él siguiera haciendo todo el trabajo, se dio la media vuelta sorpresivamente y lo tomó por el cuello para besarlo suavemente en los labios, se siguió de largo y besó su pómulos, así como su barbilla, bajando al cuello y luego a su pecho desnudo y agitado, llegó a su estómago y se entretuvo unos segundos ahí, para luego encarar a un obstáculo más. Mientras la boca de ella estaba ocupada estimulando los alrededores del ombligo, sus manos trabajaban en despojarlo del cinturón que sostenía su pantalón de cuero negro. Cuando finalmente se lo arrebató, ella pensó en usarlo en su contra, pero era demasiado tarde, él la había tomado por los hombros y la había girado para aprisionarla nuevamente la con ayuda del portal, prefería tener él el control, llevó ambas manos hasta el pecho de la mujer donde tocó sensualmente los senos de ésta por encima de la poca ropa que aún le quedaba. El macho del lugar tenía muchas ganas de poseer a esa mujer, pero sinceramente aún no estaba seguro si debía hacerlo, sí, aún le quedaba algo de conciencia dentro de esa mente. Comenzó a hacer unas embestidas hacia ella, simulando el acto que vendría después, pero aun tenían la ropa puesta, y para mejorar el movimiento puso sus manos en las caderas de la chica, quien solo respondía con leves gemidos llenos de placer y desesperación, pudo sentir el miembro alborotado de Hyde, cosa que la excitó más y un movimiento instintivo la hizo dirigir sus manos hasta las caderas del hombre, las movió de arriba abajo un par de veces para luego mover su mano derecha y posarla sobre el bulto que se había formado durante los últimos minutos, lo cual hizo que el hombre sacudiera su cabeza y la echara para atrás en señal de aprobación a la acción que ella estaba realizando. Dejó atrás las embestidas sin sentido y ella aprovechó para girarse y verlo de nuevo a la cara, tomó el cinto y lo colocó alrededor del cuello del cantante que la acompañaba esa noche, lo jaló para adentrarse en la habitación y se posaron a los pies de la cama, ella tenía el cinturón agarrado por ambos extremos con una sola mano, soltó un extremo y lo tomó con la otra mano, se acercó a él y pasó por detrás el cinto, posándolo en la cintura de el hombre, se inclino hasta quedar de rodillas, a una altura bastante sugerente, el pantalón de Hyde se había bajado un poco de su lugar, cosa bastante conveniente, ella lo jaló con el cinturón, atrayéndolo libidinosamente hacia ella además de lanzarle una mirada traviesa para luego seguir con su macabro plan. Paseó su rostro cerca del lugar cubierto por los boxers azul marino que usaba su victima, luego con su nariz lo rozó un poco en aquel prominente lugar, posteriormente abrió su boca y mordisqueo levemente el lugar aun cubierto por la delgada tela, los ligeros roces hacían estremecer a Hyde, quien, en un impulso, tomó con ambas manos la cabeza de Claudia, revolviéndole el cabello semi-largo, despojándola de la pinza que adornaba su cabello y que al mismo tiempo lo mantenía ordenado, hizo que ella se acercara más a él para que pudiera masajear el área en cuestión, ella respondió a la petición que él le había hecho y comenzó a torturarlo por no quitar el obstáculo antes de proseguir con su trabajo, a cada segundo el corazón de Hyde latía mas fuerte y empezaba a flaquear, unos leves espasmos se apoderaron de su cuerpo, Claudia lo notó, y, mientras se encargaba de humedecer las ropas que ella no estaba usando, bajaba sus manos para poder aflojar el calzado de Hyde y así permitirle librarse de éste. Hyde sacó sus pies de los zapatos, mientras ella le bajaba el pantalón dejándolo solo con la prenda Azul Marino que le quedaba, en ese instante él se arrodilló para quedar nuevamente frente a ella, la atrajo por la cintura y la besó en la boca, luego sus labios se salieron de curso, virando hacia la izquierda y luego hacia abajo hasta para besar su cuello. Mordía con más intensidad el cuello de la mujer mientras sus manos subían por su espalda buscando el broche del sostén rosado que ella usaba. Ella por otro lado buscaba la forma de quitarse el pantalón sin que su contacto se viera interrumpido, solo resolvió bajarlo hasta las rodillas. Una vez que él logró desabrochar el sostén, puso sus manos en la cintura de ella y comenzó a bajar, abriéndose paso entre las manos de Claudia que habían tomado nuevamente su rostro, clavó su rostro por unos segundos en el busto de Claudia que gemía con mas fuerza que antes, la empujó un poco hacia atrás indicándole que se acostara en el fresco piso. Era una época un poco calurosa, así que el frío no era muy intenso. Ella se recostó lentamente con ayuda de Hyde quien en el acto iba creando un camino húmedo con su lengua a través su abdomen, pasó por el ombligo y se detuvo un momento a jugar con él, pero luego lo abandonó a su suerte y prosiguió su rumbo hacia el sur, donde, centímetros mas abajo se encontró con una tela delgada, la parte de que rodeaba las caderas de ella estaba hecha de un encaje ligeramente rosado, tela que hacía ver mas bella a cualquier mujer, y que excitaba a los hombre indistintivamente, con sus labios decidió rozar el área, provocando que la mujer bajo él se retorciera de placer y desesperación, se recargó sobre su codo izquierdo y con la mano derecha iba lenta y sensualmente bajando la prenda de mezclilla que ella aun llevaba medio puesta, se movió un poco mas abajo hincándose nuevamente para, a la vez de ir bajando el pantalón besar aquellas blancas piernas que ella poseía, llegando hasta sus pies para finalmente librarla del atavío que llevaba puesto, y le besó suavemente las extremidades inferiores de su cuerpo. Después de eliminar el mayor de sus obstáculos se posó sobre sus manos y rodillas para después gatear hasta llegar a ver nuevamente los ojos cafés de ella, pudo ver claramente, a pesar de la oscuridad, que ella, aunque se había dejado llevar por el momento, ahora estaba algo asustada de lo que pudieran hacer, tal gesto lo hizo llegar a la conclusión de que ella aún era virgen, el solo pensamiento de tal hecho hacia estremecer al hombre del gusto, y mientras se imaginaba lo que haría se vio obligado a saborearse los labios y se detuvo unos momentos, solo para tranquilizarla un poco, se acercó un poco mas a su rostro para darle un beso en la frente, ante el acto ella cerro los ojos con un poco de alivio. Estrechó su mano derecha y se incorporo descansando su espalda en la cama, y haciendo que Claudia le hiciera segunda sentándose a su lado.




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