DEL FORTIN DE LOS ALGARROBALES A EL FORTIN
Historia de los orígenes y el nombre de El Fortín
El indio, el fortín, el criollo, la compañía, el inmigrante y el tren...
Autor: Rubén E. Pastore - Publicado por el Boletín Oficial de la Provincia de Córdoba, en Noviembre de 2002
 
Canto a El Fortín - Abriendo el portón - Presentación - Una vez en un lugar - Objetivos, Procedimiento, Desarrollo del Trabajo y Conclusiones - El Fortín de los Algarrobales: La palabra fortín - El algarrobo - La Cañada de San Antonio - La vida en la zona a mediados del siglo XIX - El indio en nuestra zona - El Fortín de los Algarrobales - Los Rapela - Campo El Fuerte - El lugar en la actualidad - Tierras Públicas en San Justo - Las leyes de Inmigración y Colonización - Campo El Fortín - Blas Juárez - La Suerte Nº 81 serie B - El Fortín: El Departamento San Justo - Primeras referencias - La granja, la estancia y la chacra - Los Keen - Jorge Eduardo Keen - La Sociedad Anónima Pedernales - Registro Civil - El Ferrocarril Central Argentino - La Sociedad y los primeros habitantes - Ley de Pueblos y Villas de Córdoba - Las gestiones para la fundación - La Sociedad desaparece de la zona - Conclusiones: Respecto a la presencia del indio en la zona - Respecto a la existencia del fortín - Respecto a la fundación del pueblo - La fecha de fundación - Dictamen de la Junta Provincial de Historia - Los primeros años: La población a comienzos del siglo XX - Las primeras obras y los reclamos - El 20 de Septiembre - El 30 de Agosto - El 12 de Octubre - La fiesta del Aniversario - Los comienzos de Fortín Sport Club - La vida social - El Potro Muerto - La Municipalidad - La Iglesia - Santa Margarita, Reina de Escocia - La Comisión Pro Cementerio - La historia reciente - El Escudo de El Fortín - El Fortín en el mundo - Y la historia sigue andando - Bibliografía y Fuentes Documentales - Resumen

Decile a alguien que yo estoy aquí... (Eduardo Galeano, El Libro de los Abrazos", Catálogos, Abril de 2000)

Dedicado a Raquel, Euge y Bocha y mi familia, lo más importante de mi historia

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Canto a El Fortín
 
Aún resuena del indio el tropel,
huyendo de la milicia, sin gloria,
mientras el gringo con el cincel
abre el surco de nuestra historia.
 
Se asoma lejos, en el horizonte,
la silueta de un fortín, solitario,
desafiando la cañada y el monte,
testigos de un paisaje milenario.
 
Repletos de ausencias y olvidos
andarán los tiempos, entonces,
no sabrá la historia de elegidos,
sí del alma anónima sin bronces.
 
Llegará la esperanza con el tren
y los sueños se harán promesas
cuando el pie apoye en el andén
y se añore Italia en las cabezas.
 
Llevarás El Fortín por nombre
cual estigma de lucha cotidiana
serás en el corazón del hombre
desafío permanente del mañana.
 
Rubén E. Pastore

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Abriendo el portón

Cuando Rubén E. Pastore decidió, hace varios años, escudriñar en el pasado de la población donde vive y tiene sus más grandes afectos -y a la que con un dejo de amor califica mi pueblo-, un barullaje de fechas, anécdotas, perfiles humanos desvanecidos en el tiempo y otros ante su vista, se le fue encima.  No dudo que en ese instante habrá creído tener que enfrentarse con una ráfaga malonera, imitadora de aquellas de lejanas épocas pasando por los campos por él ahora pisados.  Si algún gesto de sorpresa experimentó ante aquella embestida, bien pronto lo reemplazó por el de la curiosidad.  Y la habrá tomado del brazo para comenzar una travesía donde aguardaban muchos desvelos para el hallazgo de cuánto aconteció en esa región del este cordobés.  Para Rubén E. Pastore todo fue apasionante.  No tiene ninguna vacilación en declararlo y esa actitud demuestra lo auténtico de su labor, estampada en este libro.

            El itinerario elegido no presentaba ninguna facilidad.  Desde saber dónde se encontraba el documento probatorio de una hazaña, hasta arribar a donde podría escuchar palabras en labios envejecidos y conocer a través de ellas lo cotidiano de la existencia de quienes, sin anhelar asombrar a nadie con su valentía y sus esperanzas, han terminado por ser un glosario de ejemplos para cuantos le siguieron en los tiempos.  Porque muchas pasiones se han deslizado bajo el cielo, luminoso unas veces y aborrascado en otras, que cobija a esa enorme zona del hoy Departamento San Justo y aún de algunos aledaños.  Siempre han tenido raíces de superficie y otras ocultas, como también frondas clamantes de amparo.  La gleba y el aire de entonces y de ahora poseen similitudes.  Era preciso descubrirlas, como también anotar las diferencias.  Y todo ayuda a comprender la vida de antaño con sus múltiples factores de alteración o de calma, como la que está al alcance de nuestras manos.

            Transitar por los capítulos de este libro es encontrarse con una formidable labor de indagación retrospectiva.  La preocupación de Pastore aflora en cada una de las instancias de su tarea, llevada muchas veces hasta exponer pormenores minúsculos pero, en algunos casos, provocadores de episodios de envergadura, sabiendo así cuanto aconteció en los cuatro rumbos de El Fortín y de su entorno.   El propio autor se adelanta a sus lectores declarando no haber escrito textos de alto vuelo literario.  Esa expresión dice a medias la verdad, pues algunos pasajes adquieren ese matiz, y subraya haber abundado en la documentación, las referencias y las citas y así es en realidad.

            No dudamos que este volumen de historia de un pueblo de Córdoba ha de ser leído con inquietante interés.  Si alguien se empeña en encontrar algún olvido en el relato, tendrá una prolongada asistencia en la búsqueda.  Es que aquí está palpitante cuanto ocurrió en ese paisaje campestre donde ahora está enclavado El Fortín.  Además el historiador ha trabajado ardorosamente para estructurar estas páginas mostrando aquellas horas erizadas de peligros del siglo XIX hasta las actuales con permanente fervor de adelanto en todos los órdenes.

            Es así como lo soñaron los integrantes de la Sociedad Anónima Pedernales, cuando encargaron a los agrimensores rosarinos Leslie y Barnett trazar el plano poblacional, firmado luego por estos profesionales el día 5 de julio de 1912, como otras personas vinculadas a esas campañas.  Y se me ha de permitir imaginar al doctor Ramón J. Cárcano, gobernador de Córdoba, tener esa misma sensación cuando el 20 de agosto de 1914 signó el decreto confirmando aquel definitivo arranque del pueblo; él, don Ramón, permanente soñador de ver a su provincia enjoyada con las mejores manifestaciones del trabajo, la educación, el arte y el progreso.

            No debo yo añadir más palabras.  Sería redundar en la alabanza.  Prefiero sencillamente ayudar a abrir el portón a quienes estarán ansiosos por entrar para ver el amplio escenario y a los protagonistas, y saber cómo se forjó un pueblo y como alguien -Rubén E. Pastore- nos lo presenta con admirable colorido y vibración.  Y debemos felicitarnos que las actuales autoridades municipales de El Fortín, encabezadas por el Dr. Dante J. Muccillo, asociándose sin duda a un general deseo de esa comunidad, dan su espaldarazo a esta obra de cultura.

Córdoba, Enero de 2002.

Firmado: Efraín U. Bischoff (historiador)

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Presentación

Cuando El Fortín recibe aquella memorable obra Apuntes para su historia, el autor, nuestro querido Homero Pochettino, abría el camino para una segunda obra, y quiso el destino que fuera durante la gestión municipal del suscripto este nuevo trabajo, desarrollado también por un amigo, que sin ser nativo de este pueblo, puso tanto empeño y dedicación como un coterráneo más.

El trabajo investigativo de Rubén Pastore ensambla perfectamente con la obra anterior, ya que va más allá, tratando de determinar con puntualidad histórica los orígenes de la localidad de El Fortín.

Precisión puntillosa, pues cada párrafo aparece respaldado por un documento probatorio, dándole a la obra una seguridad bibliográfica extraordinaria.  El autor ha realizado con la pulcritud y seriedad que lo caracteriza, una indagatoria documental y bibliográfica acerca de habitantes y hechos.  Para la culminación de dicha investigación debió recurrir a diversas fuentes materiales entre las cuales me permito citar el Archivo Histórico de la Nación y de la Provincia, la Junta Provincial de Historia, el Archivo de Gobierno de Córdoba, los Archivos de Protocolos de Escribanías de Buenos Aires y Córdoba, Dirección de Catastro, Bibliotecas y Diarios, entre otras, y es dable destacar el intercambio de opiniones con prestigiosos historiadores.  Gracias a este trabajo nosotros los fortineros conocemos con exactitud la fecha de fundación de nuestro querido pueblo, el Viernes 5 de Julio de 1912, avalada y certificada por la Junta Provincial de Historia.

Esta obra fue concebida como un relato completo e integral de la historia de nuestro pueblo, y su propósito, quiero entender, es mostrar los procesos que convergieron en la formación de este pueblo y sus instituciones.  Su ágil y descriptiva prosa enriquece las interpretaciones que formula sobre los momentos y personajes más trascencentes de la historia de nuestro pueblo y nos entrega su relato con un ameno colorido.

Rubén Pastore acerca a la comprensión del lector la significación y los fundamentos que dieron origen a este pueblo, así como las claves íntimas de su fundación.  Con esta obra Rubén reafirma la línea creativa que le ha posibilitado insertarse en esta comunidad, esta vez a través de este libro, desarrollando una exposición original, y al mismo tiempo, rigurosamente ceñida al contexto histórico de este pueblo y su región.

Este trabajo constituye una síntesis histórica y un punto obligado de referencia para nosotros, nuestros hijos, nietos, y para aquel que desee conocer o profundizar con respecto al origen de nuestro pueblo, evolución, costumbres e ideología.  Incluso, sin lugar a dudas, será fuente de consulta permanente para los centros de enseñanza de esta comunidad y quizás un llamado a la reflexión individual y colectiva que nos permita reconocer quienes somos y que clase de persona y comunidad queremos llegar a ser.

            Los hombres que olvidan su historia, están condenados a repetirla.

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Una vez en un lugar

El calendario en su marcha inexorable hacia el futuro va sembrando a cada instante la semilla de la historia, con hechos inadvertidos o con sucesos que resultarán inolvidables para quienes fueron testigos o protagonistas.  Muchas veces la tradición se convierte en celosa custodia en la memoria trasgeneracional, pero en otras la modestia de los hechos o la casualidad hace que quienes se dediquen a bucear en las huellas de un pasado, necesariamente deban recorrer una y otra vez cada uno de los hilos de esa maravillosa telaraña hasta encontrar el punto donde se produce la inflexión, el antes y el después.

Queda claro entonces, que la verdadera y única historia fue escrita ayer por aquellos hombres y mujeres, muchos de ellos desconocidos para los tiempos postreros, que en los hechos de cada día fueron desandando el camino hacia el presente.

Hoy, casi irrespetuosamente, aquellos que intentamos asomarnos a aquel pasado, apoyándonos en algunos papeles que alguna mano escribió sin saber que muchos años después tendrían el valor de un documento, injustamente pretendemos reflejar todo ello en apenas un puñado de páginas.  

A partir de allí, uno toma conciencia de la anónima tarea de quienes, quizás inconscientemente, fueron acuñando día tras día, aún en el más intrascendente de ellos, un presente que hoy buscamos como tesoros del pasado, que construyeron el indio, el milico, el criollo, el inmigrante, la compañía, el tren y nuestros abuelos, cada uno de ellos con sus virtudes y defectos, con sus aciertos y errores.

Así, de pronto un día en una avanzada en la lucha contra el indio llegaron a nuestra zona los pioneros que construyeron para vigilancia aquel fortín que hoy es nuestro nombre, y luego los que abrieron el surco virgen de la tierra, que hoy es nuestro pueblo. 

He tratado de ser puntual en las apreciaciones y de remitirme a aquellas cuestiones documentadas, aún a sabiendas de la injusticia que cometo con muchos de los forjadores de nuestras raíces y con su esfuerzo, hecho sol a sol, ladrillo a ladrillo, cuyo nombre y obra nadie ha escrito, por eso, simplemente, querido lector, le pido que interprete lo que a continuación leerá, solo como una referencia, que muy lejos está de contemplar las increíbles vicisitudes por las que atravesaron aquellos intrépidos antecesores nuestros; tampoco pretende constituirse en una verdad irrefutable, solamente es un aporte personal destinado a aquellos interesados en nuestra propia historia y en dejar a los que nos sucedan algunas cosas que he creído relevantes a la hora de hablar de nuestros orígenes.

Esta historia tan particular que no guarda recuerdo de algún hito histórico importante para el ulterior devenir de la nación o la provincia, solamente sabe de la cotidiana y anónima tarea de gente que fue construyendo un presente hoy distante que abonaron con sus propias vidas, y que nos remontará inevitablemente a dos lugares y a dos épocas, cercanos unos de las otros pero con matices tan diametralmente distintos en sus características como increíblemente coincidentes en la humildad de las referencias con el ser de cada uno de los fortinenses de aquellos años y de hoy. 

Por último, estimado lector, no encontrará en estas páginas textos de alto vuelo literario.  Sí, en cambio, abundarán la documentación, las referencias y las citas.  Esto, para quienes me conocen y saben que soy un adicto a coleccionar papeles y cosas viejas y un fánatico registrador de fechas y hechos, seguramente no será nuevo.  El estilo de redacción tiene que ver con el compromiso personal de objetividad que he asumido respecto a que todo lo que manifieste tenga su documentación respaldando cada uno de los argumentos, y cuando así no fuera, al menos los elementos de juicio que me llevan a la hipótesis, siempre priorizando cualquier elemento documental a mis palabras. 

Personalmente, me sentiré conforme si al final del libro y al margen del misticismo de las leyendas y el arraigo de las tradiciones propias del pueblo, logran develarse cuestiones históricamente importantes como la real existencia del fortín y la fecha de fundación del pueblo, entre otras.

Dicho esto, lo invito entonces a caminar juntos a través de una historia, la historia de mi pueblo: EL FORTÍN.

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Objetivos, Procedimiento y Desarrollo del Trabajo y Conclusiones

Objetivos: Determinar con la mayor precisión histórica y documental los orígenes de la localidad de El Fortín, Departamento San Justo, Pedanía Juárez Celman, Provincia de Córdoba, República Argentina.

Procedimiento: Recopilación de la información documental y oral.  Ordenamiento cronológico de la misma.  Análisis de la documentación. Cotejo con otras referencias documentales y obras de autores reconocidos. Desarrollo de la obra. Consulta con historiadores e idóneos en los distintos temas. Conclusiones del trabajo.

Desarrollo del Trabajo: El trabajo consta de dos partes fundamentales:

El Fortín de los Algarrobales (desde los orígenes hasta fines del siglo XIX): La primer parte del trabajo se orienta a determinar la existencia, época y ubicación del fortín que dio origen al nombre del pueblo, la presencia del indio y la llegada de los primeros pobladores de la zona.

El Fortín (desde fines del Siglo XIX hasta la fundación): En el segundo tramo se desarrolla el asentamiento de los primeros propietarios hasta la fundación del pueblo, impulsado por la llegada del Ferrocarril Central Argentino, la compañía colonizadora y los inmigrantes.

Ello se complementa con una pequeña incursión por los primeros años de vida del pueblo.

Conclusiones: Las conclusiones se presentan a manera de hipótesis, sobre tres temas fundamentales: La presencia del indio en la zona.  La existencia de un fortín. La fundación del pueblo

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El Fortín de los Algarrobales 

La palabra Fortín 

Antes de ingresar a la búsqueda del fortín que dio su nombre a nuestro pueblo he creído conveniente efectuar algunas apreciaciones sobre el término "fortín".

La Real Academia Española dice en cuanto al significado de la palabra "fortín":

"Fortín.  (Del dim. de fuerte).  1. m. Una de las obras que se levantan en los atrincheramientos de un ejército para su mayor defensa. // 2. m. Fuerte pequeño." (1)

Tomando como base la segunda acepción, la Real Academia define:

"Fuerte: (...) 7. adj. Dicho de un lugar: Resguardado con obras de defensa que lo hacen capaz de resistir los ataques del enemigo.  (...) 21. m. Recinto fortificado." (2)

En tanto, la definición que usualmente dan los diccionarios es:

"Fortín: fortificación militar de baja altura, cuadrada por lo general, o angulada, construída de modo característico en piedra o madera y utilizada como puesto estratégico para una pequeña guarnición o como puesto de observación.  Siendo un fuerte pequeño, los fortines contaban habitualmente con dos o más plantas y con troneras en todos sus flancos.  Solían estar rodeados por empalizadas defensivas." (3)

Más allá de esas definiciones puntuales, en nuestro país, el vocablo tiene implícito un significado no exento de cierto misticismo histórico, del que surgieron leyendas y hazañas, con una interpretación más autóctona.

He consultado también a un especialista en el origen de las palabras, Héctor Zimmerman, responsable de la Sección "Historia de Frases y Palabras" de la Revista "Nueva", quien al respecto explica:

"Tanto «fuerte», como «fortaleza» y «fortín», como sustantivos que indican un recinto equipado y construído para la defensa o como base eventual de ataque provienen del adjetivo latino fortis, fuerte.  El término FORTIN fue el preferido en nuestro país por la doble característica de ser un recinto reducido y asentarse casi invariablemente en terreno llano.  En su breve pero muy bien documentado libro "Malón contra malón", del ya fallecido Julio Aníbal Portas (Ediciones de la Flor, 1967) que titula "Fortines" uno de sus primeros capítulos.  Allí (página 31) se lee textualmente: "Del fortín verdadero se ha ido formando entre nosotros, pese al "Martín Fierro" (y tal vez por su culpa, si sutilizamos un poco), una imagen compuesta por el ámbito solitario y la silueta heroica del mangrullo..."" (4)

Al margen del significado académico de la palabra, ésta encierra para nuestra historia una relevancia mucho más amplia, por lo que creo pertinente realizar alguna semblanza acerca de los fortines. 

En su "Conferencia sobre el fortín..." recalcaba el Teniente Coronel Eduardo E. Ramayón la inobjetable importancia que tuvieron para la extensión territorial de la Nación.

"Con los fortines debidamente establecidos a la vanguardia del peligro, diseminados a cortas o largas distancias entre sí, según convenía, y en contínuo avance dentro de la oscuridad de las vastas zonas cuyos límites correspondían casi a la nación entera, se resistió en todas las épocas, sin tregua, retardo, ni reposo, al siempre exigente, agitadísimo y amenazador indómito, y se pudo, debido a ese plan, rechazar su influencia preponderante de dominio e ir manteniendo ventajosamente la posesión de las vastas tierras, que, palmo a palmo, se le iban conquistando." (5)

 Sus múltiples funciones significaban arriesgadas acciones y una vigilia permanente:

"Como puesto avanzado, servía a su vez también de una manera indiscutiblemente importantísima, de lugar preferido para el completo apoyo y seguro refugio en todas las contingencias y eventualidades. (...)  Esos reductos, casi siempre improvisados, eran esencialmente defensivos y una solución encontrada como el alma, el brazo o la valla estupenda que se erguía para poderse aguantar los embates de los efectivos extraordinarios de los salvajes, como así también para poder interceptarles el paso a los grandes arreos y demás del botín; para poder reducirles las proporciones de las tierras ocupadas; para poder defender las poblaciones de la desvastación y el exterminio, y para poderse proteger y garantir las valiosas fuentes de producción de decenas de miles de leguas, así como los enormes intereses y el trabajo fructífero, constantemente amenazados y comprometidos, de innumerables colonos, estancieros, comerciantes, etc. (...)  En esos territorios aún no conquistados, sirve también para sanearlos de los malos elementos que los tienen invadidos; para la máxima seguridad de las fronteras de las provincias limítrofes; para asegurar el trabajo de la peonada en los obrajes.  (6)

Los fortines fueron en muchos lugares el primer e indispensable escalón para el ulterior desarrollo de una zona:

"De uno a otro la separación variaba entre diez, veinte, treinta o más leguas y, obrándose muy cuerdamente, los parajes donde debían ser ubicados se escogían con el mayor cuidado y atención, no solo por las peculiaridades del terreno en cuanto a su importancia estratégica, para garantirlos del perpetuo acecho del indio y darles la seguridad requerida para oponer larga resistencia al premeditado ataque, sino que en esos privilegiados lugares había que mensurarse la tierra, abrirse caminos y limpiarse todo aquello que podría obstruir el libre tránsito, porque con el advenimiento de las poblaciones a esos parajes, les estaba deparada la suerte de ser, en un futuro siempre próximo, como gérmenes del progreso, la base de muchísimos centros urbanos.  (7)

La austeridad y las míseras condiciones de vida que debían soportar sus moradores constrastan con los fundamentales objetivos que perseguían:

"Las viviendas, se levantaban con premura impostergable y según fueran las necesidades, conveniencias e importancia de las guarniciones.  Es sabido que todo había que improvisarlo, lo que es perfectamente explicable, porque en aquella pobreza y soledad siempre se carecía de medios y elementos.   Constituían el fortín, dos, tres o más ranchos, singularmente confortables y separados e independientes unos de otros.  Eran de aquellos de antaño, de tiempos inmemorables, diminutos, de mal efecto estético y construídos por los mismos milicos, los que, sin haber aprendido con maestros, sabían darle, por lo mucho que lo practicaban, las comodidades y la perfección de que eran susceptibles.  En esos trabajos solo se empleaba lo primitivo, que era lo único que se tenía a mano: troncos de árboles, gajos, ramas, cortezas, paja y puro barro.  Completábalo... un mangrullo colocado en el centro y hecho con tres o cuatro palos bien largos, teniendo al extremo una pequeña y estrecha plataforma; un corral arreglado del mejor modo, porque descrecía considerablemente el radio del terreno que se ocupaba y servía para asegurar a los animales de las acechanzas del indio; una empalizada, penosamente hecha con gruesos troncos de árboles bastante sobresalientes, tupidísima y sin dejar claros, que, a semejanza de un sólido muro o antemural, reforzaba y cerraba definitivamente todo el contorno.  Y, persiguiéndose siempre el intento de hacerlo lo más impenetrable posible, se hacía al pie mismo, y en todo su exterior, una anchísima y profundísima zanja, la que le daba mayor preponderancia como medio para sostener largas luchas; era un contrapeso en la balanza del número de los combatientes y lo hacía realmente inaccesible al albedrío y capricho de los golpes osados, cargas y asaltos de los sitiadores.  La salida y entrada se efectuaba por un improvisado puente movedizo, confeccionado con algunos tablones, siendo las más de las veces de muy prolijo paso por su poca cabida." (8) 

Los hombres confinados a los fortines se sometían a una vida dura, rutinaria y en total aislamiento:

"Los destacamentos, cuidadores de su seguridad, se componían de un mínimun generalmente exiguo e insuficiente.  Un oficial o sargento con quince, veinte o cuarenta de tropa, según la importancia del sitio, explicada por las proximidades de los caminos convergentes, los cambios de dirección de éstos, las cercanías de las tolderías y las comunicaciones. (...)  La vida que se hacía en esos fortines (...) en medio de ese desamparo y silencio que por lo perpetuo era augusto y solemne, demandaba suma paciencia, admirable energía y demasiada abnegación, porque realmente era enervadora, penosa, intolerable, atrocísima y horrible.  (...) el tener que vivir años y años de esa manera. (...) Ahí, dentro de ese mezquino pedazo de tierra solariega, pasaban años y años, condenados por las conveniencias y necesidades del país, a una pasividad y monotonía que causaba hastío. (...) Residía la fuerza moral y material del Comandante de el fortín para que el destacamento a sus órdenes no cayera en el desorden o en desventajosa situación... en alojarse en rancho separado; en no tener intimidades, consentimientos ni explayarse con sus inferiores en conversaciones ajenas a su profesión; en que en ningún momento se deje oir, por insignificante que fuere, una palabra más alta que la suya; en no consentir el menor además o movimiento de desagrado o cansancio; en estar a todas horas, fuera de las del servicio, aislado, leyendo." (9)

Respecto de las actividades que tenían lugar diariamente, dice el citado autor:

"En la repartición del servicio que se hacía durante el día, como una precaución bien sólida y determinada era costumbre establecer con puntualidad cronométrica un soldado sobre la cima del empinadísimo y altísimo mangrullo. (...) Dos o tres eran destinados al cuidado de los caballos y mulas mientras pastaban sobre el verde. (...) Otros, al alborear el día y en las horas del crepúsculo, salían a explorar y a examinar detenidamente los alrededores, en busca de rastros o huellas frescas de bomberos o merodeadores enemigos y a la vez que se salía a practicar ese reconocimiento, su regreso era aprovechado en el acarreo de leña. (...) Rarísima era la vez que dejaba sin revistarse las municiones, carabinas y sables; de efectuarse, para desarrollar energías y fuerzas, sus ejercicios. (...) Durante las tinieblas de la noche, la vigilancia se redoblaba de la manera más estricta.  Dos terceras partes del total lo pasaban en vela, sin admitírseles cabeceadas ni bostezos.  (...) También les correspondía a esos piquetes el servicio extraordinario de chasques.  (...) Los fortines, para estar verídica y constantemente informados de los que pasaba y para recibir y transmitirse órdenes y novedades siempre valiosas, disponían, cada quince días, un mes o dos, la salida de la correspondencia y comunicaciones." (10)

La comida -muchas veces el ayuno-, las enfermedades y las peripecias formaban parte del diario trajinar:

Había días que sólo se contaba con aire, sol y agua, pues no se comía no se fumaba y ni se bebía el infaltable mate amargo, cuya yerba, en las más de las ocasiones, había sido resecada sobre las caronas por decenas de veces. (...) Por apetito o instinto de conservación, se consumía durante meses enteros carne yeguariza, casi siempre en extrema flacura y solo fresca el día que al animal se le desollaba y carneaba; después únicamente charqui, y eso del resecado, del desagradable por lo desabrido y del duro como el cuero.  (...) Allí siempre han predominado las horas difíciles, teniéndose que soportar a diario tanto lo que ya queda referido como el tristísimo espectáculo de las contorsiones dolorosísimas, sin cura ni alivio, debido a las aguas, la mala alimentación y falta de medicamentos e imposible asistencia facultativa. (...) Los hombres con que estaba constituído el ejército, eran en su mayor parte nacidos en la campaña y tenían gran predilección y afición por la caza." (11)

En medio de tanta soledad, la mujer se convirtió en anónima colaboradora de aquellos abnegados fortineros:

"La mujer del soldado, (...) fue aquella criolla, genuinamente criolla, (...) que acompañó resueltamente con constancia sin igual a los batallones y regimientos en todas las emergencias de esa lucha. (...) Voluntariamente, salían de su aldea, villa o pueblo para iniciarse en una vida que les era enteramente desconocida, importándoles muy poco las vinculaciones al sitio, las comodidades del hogar y los ruegos de las madres." (12)

El indio, dueño natural de la tierra que se les despojaba, respondía con ferocidad e inteligencia:

"El indio, en todas las ocasiones, optaba por atacar al fortín por los cuatro lados a la vez, estratagema que usaba buscando, sin extraviado criterio, fraccionar y debilitar la resistencia de las escasas fuerzas que generalmente los guarnecían.  El cacique, para hacerlos competir en audacia, valor e ira, antes de inciarse la lucha, de osar acercarse o de lanzarlos al asalto violento y terrorizador, revistaba por su frente a las tribus que obedecían separadamente a los distintos capitanejos.  Montaba su más hermoso caballo de guerra (...) y como única autoridad superior los proclamaba y arengaba frecuentemente, persuadiéndolos a obedecer y a no ceder, lo que hacía acercándose o alejándose de los grupos con energía, firmeza, muy largamente y fatigándose por la abundancia de palabras y por los contínuos y no interrumpidos ademanes y movimientos siempre amenazadores y agresivos, de su brazo, caballo y larga y flexible lanza." (13)

Solo la increíble resistencia y la tenacidad de aquellos hombres y mujeres de los fortines posibilitaron la gesta del poblamiento de las zonas más inhóspitas de aquel país que se iba formando.

1.        Diccionario de la Real Academia Española
2.        Diccionario de la Real Academia Española
3.        Enciclopedia Microsoft Encarta 2000, Microsoft Corporation
4.        Zimmerman, Héctor, Responsable de la Sección Historia de Frases y Palabras de Revista Nueva, carta al autor, 6/XI/2001
5.        "Conferencia sobre el fortín en la guerra contra el indio; en el avance de la civilización y en la Conquista del Desierto", Tte. Cnel. Eduardo E. Ramayón, Imprenta G. Kraft, Buenos Aires, Julio 1914, pág. 5
6.        Id., págs. 5 y 6
7.        Id., pág. 8
8.        Id., págs. 8 y 9
9.        Id., págs.  9 a 12
10.     Id., págs. 13 y 14
11.     Id., págs. 17 y 18
12.     Id., págs. 19 a 22
13.     Id., págs. 22 y 23

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El Algarrobo 

El algarrobo, árbol autóctono, es todo un símbolo en sí mismo para nuestra historia y nuestra geografía.  Formaba parte hasta bien entrado el siglo XX de un paisaje virgen, donde los extensos y nutridos algarrobales dominaban esta zona.  Precisamente, uno de esos algarrobales está íntimamente relacionado con este trabajo. 

Ello tiene su origen en que el ámbito donde se desarrollan los hechos que se enumeran en este trabajo corresponde a la región fitogeográfica del Espinal, también conocida como el "Reino del Algarrobo", por ser esta especie dominante sobre el resto de las variedades vegetales.

Si bien existen en el mundo cerca de cuarenta y cinco variedades de algarrobos -de las cuales veintisiete tienen una importante presencia en nuestro país- son el algarrobo blanco -Prosopis alba Griseb- y el algarrobo negro -Prosopis nigra (Hieron) Griseb- los representantes más comunes en esta zona. 

Conocido desde tiempos inmemoriales por los indígenas -se han encontrado en nuestro país ejemplares de hasta 800 años-, era para los quechuas el árbol por excelencia al punto que si bien conocían la diferencia entre el yurak-tacu (algarrobo blanco) y el yana-tacu (algarrobo negro), muchas veces lo denominaban simplemente "takku" (o tacu o taco) cuyo significado literal es "el árbol".   Para los guaraníes indistintamente uno y otro eran el ibopé-pará (o igopé-pará), que significa "árbol puesto en el camino para comer".  Junto al ceibo, el pehuén y el aguaribay, el algarrobo era uno de los árboles sagrados de nuestros pueblos indígenas.

El nombre vulgar de "algarrobo" corresponde en realidad a la especie Ceratonia siliqua, árbol cesalpinioideo de la cuenca del Mediterráneo, con el cual los primeros españoles que llegaron a América confundieron a nuestros algarrobos, imponiéndoles esa denominación proveniente del vocablo árabe "al carob", cuyo significado literal curiosamente también es "el árbol".

Las referencias a las características de nuestra zona del siglo XIX coinciden unánimente en la presencia masiva del algarrobo.  Con el advenimiento de la agricultura y la incorporación de las nuevas tecnologías para el laboreo y el avance del ferrocarril, fue cediendo importantes espacios, aunque quedan aún felizmente algunos pequeños reservorios diseminados en el norte de los Departamentos Unión y Marcos Juárez y el sur del Departamento San Justo, gracias a su facilidad para multiplicarse y propagarse. 

Desde el punto de vista de las características morfológicas existen algunas diferencias específicas entre el algarrobo blanco y el algarrobo negro que considero innecesario puntualizar en este trabajo -a quien desee profundizar el tema me permito recomendarle la obra "Arboles autóctonos argentinos" que se cita al final-, por lo que abordaré el aprovechamiento total que del algarrobo se hace, lo que meritoriamente justifica que los indígenas lo llamaran "el árbol", ya que por su adaptabilitad a distintos tipos de climas y suelos hace que su presencia se extienda casi por todo el país y gran parte de América, donde era conocido por la mayoría de los pueblos aborígenes. 

Su raíz, generalmente de crecimiento lateral, aunque a veces alcanza más de diez metros de profundidad, posee la propiedad de fijar el nitrógeno atmosférico absorbido por las hojas, convirtiéndolo en un rico nutriente que posibilita que a su alrededor crezcan nutritivas y tiernas pasturas, que son aprovechadas para el pastoreo. 

Su tronco, que puede elevar la planta hasta los veinte metros, aunque el promedio oscila entre los ocho y doce metros de altura, brinda una madera de olor agradable por su resina y aceites, que debido a su alto valor calórico y pocas cenizas lo hace un excelente combustible de alto rendimiento.  Asimismo su durabilidad, estabilidad y conservación del volumen luego del secado la convierten en una de las preferidas para carpintería fina de muebles y construcción de instalaciones rurales -postes y varillas-, habiéndose encontrado restos de estructuras de algarrobo de hasta 300 años de antigüedad.  En la ciudad de Buenos Aires los primeros adoquines eran tacos de madera de algarrobo apoyados sobre arena y recubiertos de alquitrán.  De su corteza se extrae un látex que sirve como tanino para el curtido de cueros y tinturas para el teñido de telas. 

El aserrín es aprovechado por los hornos de ladrillos, en tanto que las cenizas sirven para la fabricación de un cemento pobre utilizado en la construcción.

De sus ramas se obtiene un producto que por su alto contenido de arabina se utiliza como goma arábiga con aplicaciones medicinales, cosméticas, alimenticias y en la industria textil y de pinturas, en tanto que el follaje -que puede alcanzar hasta veinte metros de diámetro- brinda una sombra compacta y fresca, muy buscada para el reparo de los rodeos ganaderos.

Las flores, que aparecen entre septiembre y noviembre, se constituyen en un paraíso para las abejas y otros himenópteros, que producen una miel de sabor fuerte y particularmente rico.

Las vainas de sus frutos sirven como forraje en algunas regiones del país, en tanto que secadas y hervidas son usadas como base para un compuesto medicinal para disolver cálculos vesiculares.

Sus frutos, azucarados, maduran entre diciembre y marzo y son comestibles en su estado natural.  Además, con su harina, de pasta muy dulce, se elabora una torta llamada patay.  También de ellos se obtienen bebidas: la añapa -dulce, no alcohólica- y la aloja --fermentada, alcohólica-.  Asimismo, sus semillas tostadas se convierten en una infusión capaz de reemplazar al café. (*)

Al respecto, decía Thomas J. Hutchinson en 1862:

"Nuestra marcha a la mañana siguiente fue por un camino (...) a cuyos lados había montes de algarrobos y el suelo debajo de ellos, materialmente alfombrado con su fruta.  Toda criatura o animal se alimenta en este país con algarroba." (1)

Felizmente, en El Fortín, el algarrobo es merecedor de un notable respeto y admiración y en un trabajo realizado en 1995 por los alumnos del colegio secundario fue elegido por la gente de esta Comunidad como "el árbol del pueblo".  Existen, tanto en el ámbito urbano como en el rural, numerosos ejemplares que todavía forman parte del paisaje cotidiano.

1. Citado en Ecosistemas de la Provincia de Córdoba, capítulo 9: El Espinal, pág. 132, publicado por La Voz del Interior, Ediciones Sezo, Córdoba, 1999.
(*)  Los datos fueron extractados y sintetizados de Árboles autóctonos argentinos, José Santos Biloni, Tipográfica Editora Argentina, Buenos Aires, 1990; y de innumerable cantidad de trabajos, libros de textos, consultas personales y otras fuentes.

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La Cañada de San Antonio

Inevitablemente hemos de referirnos en varias ocasiones en esta obra a la Cañada de San Antonio, íntimamente relacionada a nuestra geografía y a nuestra historia, casi siempre como un difícil obstáculo.

En el sentido amplio de región, habitada por los "litines" y explorada por el hispano alrededor de 1572-1573, es decir, conocida desde la llegada misma del español a nuestra tierra, la Cañada de San Antonio fue testigo secular de nuestra historia.

El prestigioso historiador Mario N. Penna hace una interesante reflexión sobre el posible origen del nombre de la Cañada:

“Ensayo la posibilidad que el nombre memora al Santo Patrono de Don Antonio Quijano de Velazco, primer propietario blanco de aquellas tierras.” (1)

Luego agrega que son dos los Santos que la Iglesia Católica venera con ese nombre: San Antonio de Padua (1195-1231) cuya fecha en el santoral es el 13 de junio y San Antonio Abad (251-356), que se recuerda cada 17 de enero. 

Conforme a ello, la Cañada que divide esta parte de las provincias de Córdoba y Santa Fe habría tomado ese nombre en los comienzos del siglo XVIII, en homenaje a su primer propietario:

“Quijano y Velazco, nacido en la Villa de Laredos, Santander, maestro de campo y escribano mayor de la Gobernación, obtuvo del Gobernador don Tomás Félix de Argandoña, el 23 de mayo del año 1690 las tierras que habían en los ríos Segundo y Tercero que llaman “«Las Mojarras»” (2)

Las tierras de Quijano alcanzaban por el este la Cañada de San Antonio, nombre con que muchas veces se denominaba genéricamente a toda la región, desde Frayle Muerto al noreste.

Caprichosamente la Cañada de San Antonio se ha constituído durante largos años en motivo de sufrimiento para los fortinenses, con sus frecuentes inundaciones, constituyendo originalmente una barrera natural para el poblamiento anterior de nuestra zona desde la Provincia de Santa Fe –en cuya orilla la colonización se desarrolló con antelación, alrededor de 1885- y convertida luego en un estigma indisoluble de nuestro pueblo, puesto que aparece prácticamente en cuanta documentación leemos acerca de él, generalmente condenando a los fortinenses a sufrir sus acostumbradas rebeldías y muchas veces aislando a la localidad.   Antes de la construcción del Canal “San Antonio” –alrededor de 1940- la Cañada se extendía en ocasiones hasta una anchura de más de veinte kilómetros, alcanzando en algunos puntos una profundidad importante.

Imprevisible en su comportamiento, fue el único punto de coincidencia en las seculares cuestiones limítrofes entre las Provincias de Santa Fe y Córdoba desde 1573, desde  la misma fundación de Córdoba (Gerónimo Luis de Cabrera, 6 de Julio de 1573) y Santa Fe (Juan de Garay, 15 de Noviembre de 1573).

El cabildo de Córdoba sostenía que los dominios de su Gobernación llegaban hasta el Río Paraná, obligatoria salida al mar para los cordobeses, pero el 16 de Diciembre de 1617, Felipe III adjudica la ciudad de Santa Fe a la Gobernación del Río de la Plata, aunque sin establecer límites concretos.    

Los reclamos continuaron por ambas partes hasta que en 1865, ante la decisión de la venta de las tierras públicas con el objeto de la radicación de colonias -que analizaré más adelante-, el conflicto alcanza su su máxima efervescencia.  El Gobernador santafesino Nicasio Oroño el 2 de Diciembre de 1865 invitó a su par cordobés Roque Ferreyra a acordar sobre la delimitación de sus territorios, formándose una comisión bilateral, integrada por Mariano Fragueiro, Félix de la Peña y Jerónimo Cortés (Córdoba) y Emiliano García (Santa Fe) que el 14 de Septiembre de 1866 firmaron un acuerdo preliminar, que el gobierno de Córdoba no aceptó por considerarse perjudicada.  

En esta instancia, el representante santafesino argumentaba:

"Una vez invadida por Córdoba la línea divisoria Pozo Redondo, Fraile Muerto, se produjo cierto modus vivendi entre ambas provincias, reconociéndose mutuamente el Arroyo de las Tortugas y la Cañada de San Antonio como término de las respectivas jurisdicciones..." (3)

El 5 de Marzo de 1881, luego de varios conflictos fronterizos, las provincias de Córdoba, Santa Fe y Buenos Aires resolvieron someterse al arbitrio de la Suprema Corte de Justicia, que se expidió el 18 de Marzo de 1882, entre cuyos considerandos puede leerse:

"Segundo: que es un hecho bien establecido que la Cañada de San Antonio y el Arroyo de las Tortugas hasta su confluencia con el Río Tercero han separado las dos provincias mencionadas desde largo tiempo atrás hasta el presente.  Tercero: (...) Lo han reconocido expresa y diversamente los dos gobiernos, el de Santa Fe en su contestación a las observaciones de Córdoba, en veinte y nueve de Marzo de mil ochocientos sesenta y siete; y el de Córdoba en su informe al gobierno nacional, fecha once de Junio de mil ochocientos sesenta y nueve. (...) Cuarto: Que puede decirse, por lo tanto, que el Arroyo de las Tortugas y la Cañada de San Antonio, como centro de la línea divisoria entre Córdoba y Santa Fe, cuentan con el apoyo de sus propios gobiernos y de personas bien caracterizadas de ambas provincias, habiendo solo divergencias de importancia desde el Quebracho Herrado al Norte y del Río Tercero al Sud." (4)

Ratificando la parte resolutiva firmada por J. B. Gorostiaga, J. Domínguez, O. Leguizamón, Uladislao Frías y S. M. Laspiur, lo ya mencionado:

"Segundo:  Que son límites de las provincias de Córdoba y Santa Fe entre sí, una línea recta que partiendo de la cabecera del Arroyo de las Mojarras, corte el paralelo de 34 grados 23 minutos, divisorio con Buenos Aires, medio grado antes del meridiano quinto de esta ciudad.  Desde la cabecera del Arroyo de las Mojarras, siguiendo su curso hasta la confluencia con el Río Tercero; este río hasta la embocadura del Arroyo de las Tortugas, el Arroyo de las Tortugas y la Cañada de San Antonio y desde el centro de esta Cañada entre Quebracho Herrado y el Quebrachito, una línea recta hacia el Norte hasta un punto distante dos leguas al Este del Fuerte de los Morteros; y enseguida otra línea que tocando el límite de los Altos vaya a terminar en el centro de la Laguna de los Porongos..." (5)

Como puede verse, parece haber sido la Cañada de San Antonio el único tramo limítrofe que ambas partes daban por aceptado.

Emilio Rojas de Villafañe señala la existencia en 1876 un puente sólido en Bell Ville y dos en Villa Nueva y Tortugas (6), por lo cual deduzco que cruzar la Cañada de San Antonio aún era toda una aventura, considerando que el Canal San Antonio se construye alrededor de 1940 y que la cañada alcanzaba en partes en algunas ocasiones un ancho de cinco a siete leguas, es decir, de veinticinco a treinta y cinco kilómetros.

La Cañada habría de ocasionar aún demasiados perjuicios a los colonos que se asentaban en sus cercanías, alcanzando en épocas de lluvias, como se verá más adelante, una extensa zona con sus aguas, aunque a fines del siglo XIX se registran sus consecuencias:

"Graves inconvenientes padecieron en los años 1895-1896 y 1897 los colonos instalados en la Provincia, especialmente los de la zona limítrofe con Santa Fe." (7)  

Muchos en la zona hacen mención de la gran inundación de 1914.  Lo cierto es que muchos años y varias inundaciones después, la ansiada y necesaria canalización de la Cañada llegó a finales de la década de 1930:

"Obras de Desagüe de la Cañada San Antonio y del Arroyo Tortugas:  Ubicadas en el deslinde de las provincias de Córdoba y Santa Fe, desde Tortugas hasta Quebracho Herrado, comprenden una longitud de 134 Km.   Embalse regulador, 31 Hm3.; 15 puentes carreteros; zona a sanear 300.000 Ha.; defensa de inundaciones del pueblo de Tortugas.  Presupuesta en $ 2.280.000 m/n." (8)

La importante obra que habría de aliviar a los castigados colonos que sufrían sus crecidas, deberían esperar aún varios años para ver los trabajos terminados:

"En la construcción de las obras de desagüe de la Cañada San Antonio y Arroyo Tortugas se efectuó un movimiento de tierra de 120.000 m2 con lo que han aumentado los beneficios obtenidos por la ampliación de la zonas saneadas y cultivadas (...) También se prosiguió con la conservación de las obras (...) 134 Km. de los canales de desagüe San Antonio y Tortugas..." (9) 

Finalmente la obra se hizo realidad, cuando en 1938 y bajo la dirección técnica del Ing. Reolín los trabajos del Canal San Antonio estaban a la altura de nuestra localidad.  La última estocada de las inundaciones fue en 1992 con el anegamiento de casi la totalidad de la jurisdicción que aisló a la localidad durante más de dos meses y dejó importantes daños a los campos de la zona.  A partir de allí la sucesiva construcción de canales de desagües derivadores neutralizó el problema de los anegamientos, encauzando la rebeldía y las aguas de la otrora invencible Cañada de San Antonio.

1.        El latir de un pueblo (Una evocación sobre los orígenes de San Antonio de Litín), Mario N. Penna, Marcos Lerner Editora Córdoba, 1999, pág. 206.
2.       Breves Revelaciones Históricas, Alejandro Moyano Aliaga, En el tiempo, James Craik, 1997, citado por Mario N. Penna en El latir de un pueblo (Una evocación sobre los orígenes de San Antonio de Litín), Mario N. Penna, Marcos Lerner Editora Córdoba, 1999, pág. 84.
3.        El Departamento San Justo, José Lencinas, UNC, 1936, pág. 40
4.        El Departamento San Justo, José Lencinas, UNC, 1936, págs. 40 y 41
5.        El Departamento San Justo, José Lencinas, UNC, 1936, pág. 42
6.        La Colonización agraria en Córdoba, Roberto A. Ferrero, UNC, 1978, pág. 104
7.        La Economía de Córdoba en el Siglo XIX, Emilio Rojas de Villafañe, 1976 
8.        Poder Ejecutivo Nacional, 1932-1938, Volumen II, Obras Públicas, Irrigación
9.        Edelmiro J. Farrell, Mensaje y Memoria, 1943-1944

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La vida en la zona a mediados del Siglo XIX 

Resulta sumamente difícil imaginarse en toda su dimensión la llegada y el asentamiento de un nuevo morador en la zona allá por mediados del siglo XIX, donde nada había a mano, y teniendo en cuenta que el indio constituía una permanente amenaza.  Quizás la imaginación no alcance para comprender las vicisitudes de aquella época en que estas tierras de pampa y monte eran pura soledad y distancia. 

Para asomarse a los años de los primeros asentamientos he recurrido a un autor nacional y uno inglés, cada uno con su propia visión, ambos testigos de la vida dura de los primeros habitantes.

Arturo Capdevila describe algunos aspectos de las condiciones en que se vivía alrededor de 1851, previo al Combate de Caseros:

"A falta de población radicada, había acá y acullá tropas de guarnición; y en torno, ranchería de mujerzuelas y rapazuelos que poco a poco se anexaban a los campamentos, lavando ésta, cosiendo aquélla, amasando la otra, compartiendo todas entre numerosos males un poco de azaroso amor.  Hasta solía ocurrir por día de algún santo milagroso, que se organizara baile; y muy de bota lustrada los enganchados; y muy de limpio percal las muchachas, y muy de rebozo nuevo las viejas siempre casaderas de la fiesta criolla, rompía a zapatear el gato con relaciones, o hacía donaires la forastera zamba en que la niña mueve con abandono el pañuelo mientras le va haciendo ojitos al mozo que la persigue.

Más con los tratamientos crueles del cuartel, la deserción era fatal.  En las noches sin luna, a caballo entre los espinillos, a lerdo y cauteloso paso, burlaba el infeliz soldado el cuerpo de guardia, y ya seguro, tomaba a desatado galope el camino de las tolderías, con la china en ancas, sin más amparo que el sable y el coraje, ni más abrigo que el poncho y la resignación. 

Si no se cuenta Villa Nueva, aldea rica y señorial, donde mandaba el hijo de don Manuel (N.A.: se refiere al hijo de Manuel López "Quebracho", Gobernador de Córdoba), sólo una que otra posta interrumpía, fuera de las guarniciones que ya dije, la hosca soledad de los campos; insignificantes lugarejos que no pasaban de "puntos", según la exacta definición de los papeles de la época: el punto de Cabeza de Tigre, el punto del Garabato, el punto de Frayle Muerto...

Y solía acontecer, una vez cada siglo, que por la desolación campesina venía chirriando un carretón del Estado.  Yo he hallado mención oficial de una carreta cuya carga consistía en un par de ollas de hierro, una batea, un asador, cinco barricas de sebo y no sé qué otro chirimbolo" (1) 

También se torna muy valioso el testimonio dejado por Richard Arthur Seymour en su obra “Un poblador de las pampas”, que me fue obsequiado gentilmente por la Sra. Nancy Costa Méndez de Zapiola, en el que autor cuenta sus propias peripecias al radicarse en la zona con un criterio objetivo y casi periodístico.

Richard Arthur Hamilton Seymour (Dick) era hijo del reverendo Richard Seymour y de Frances Smith, nació el 28 de Junio de 1843 y en 1869 escribió en la Parroquia de su padre en Kinwarton el libro "Pioneering in the Pampas", que fue publicado en Londres ese mismo año.  Se casó con Charlotte Elizabeth Baillie-Hamilton en 1878, con la cual tuvo tres hijas.  Falleció en 1906.

Seymour zarpó de Liverpool el 17 de Enero de 1865 en el vapor “Kepler”, desembarcando en Buenos Aires el 3 de marzo del mismo año, abordando el vapor “Era” que lo llevaría a Gualeguaychú con la intención de destinar su capital de mil libras esterlinas a la cría de ovejas, tarea que ocupa sus primeros días en Argentina, hasta que a principios de mayo de 1865 decide conocer otros campos y por el Río Uruguay llega a Buenos Aires, donde permanecen unos días, para viajar luego a Rosario, donde se hospeda en el Hotel Colón y finalmente continuar a Frayle Muerto, señalando que a pesar de la corta distancia era costoso llegar a ese punto (hasta Villa Nueva en ferrocarril y luego en diligencia).  El 27 de Octubre de 1868 regresa a Londres (Inglaterra).

El viaje de Rosario a Frayle Muerto duraba aproximadamente un día y medio:

 

“Salimos de Rosario una mañana temprano y llegamos a Frayle Muerto en la tarde del segundo día deteniéndonos en el camino en una pequeña casa de posta.  La diligencia muda caballos aproximadamente cada cuatro leguas...” (2)

 

El paisaje que no parecía ofrecer grandes motivos de distracción al pasajero:

 

“...el campo que atravesamos era, como de costumbre, perfectamente chato, y sólo ocasionalmente podían verse unos arbustos o un rancho, es decir, una choza de barro.  De tanto en tanto aparecían algunos venados y avestruces, pero lo que más frecuentemente encontrábamos era una especie de grandes halcones llamados caranchos...” (3)

 

Sin embargo, en medio de tanta pampa virgen no parecía ser la tranquilidad la sensación que los viajeros observaban internamente y les preocupaba sobremanera:

 

“Cuando íbamos llegando a Frayle Muerto, algunos de los pasajeros comenzaron a demostrar signos de inquietud ante la probable presencia de indios...” (4)

Mientras, los pocos lugares conocidos, éstos distaban bastante de constituir fortalezas:

“Los Algarrobitos (...) es: una pequeña pieza con foso alrededor, como defensa contra los muy temidos indios...” (5)

Seguramente Seymour y sus compañeros de viaje, sabían que el indio no estaba demasiado lejos, habiendo escuchado los alarmantes relatos sobre los naturales:

“Nos hallábamos (...) a unas veinte leguas de la “frontera", línea imaginaria que se supone divide la República del territorio en que viven los indios.  Existen algunos fortines esparcidos a lo largo de aquella línea, pero actualmente apenas sirven para contener a los salvajes...” (6)

Finalmente el viaje termina sin mayores novedades y una vez en destino, Seymour, que demostró ser un perpicaz observador, hace referencia a los suelos:

"Las tierras poseen buenas aguadas y sus pastos son excelentes para el ganado...” (7)

También comenta algo sobre las extensiones:

“...una legua cuadrada consta de algo más de seis mil acres y constituye lo que llaman una “suerte”, superficie bastante utilizable” (8)

Según su óptica los caminos eran harto precarios:

“El camino (...) corre en casi su totalidad a través del bosque o monte (...) los árboles que observamos en este trayecto eran en su mayoría algarrobos, chañares, espinillos y talas.” (9)

Con el marco de un horizonte interminable, comenzaba la aventura, la nunca fácil tarea del asentamiento en el lugar y las primeras tareas vitales para la supervivencia:

“...habíamos traído con nosotros un balde de cuero y un aparejo, y con estos elementos, más un caballo a la cincha, fuimos poco a poco sacando la tierra.  Al cabo de cinco días de intensa labor, dimos con una napa de unos treinta pies de profundidad.  Al grito de “agua” todos creímos explotar de alegría.  Nuestras fatigas se veían ahora premiadas por una abundante cantidad de agua, eso sí, tan extremadamente salada, que resultaba casi impotable, llegando a enfermarnos durante el corto tiempo que nos vimos forzados a beberla.  Esto nos obligó a comenzar un nuevo pozo, a casi una milla de nuestra población, eligiendo para ello un bajo próximo a una lagunita.   El agua de éste, resultó muy aceptable, aunque claro está, nos era extremadamente fastidioso tener que acarrear el líquido todos los días desde tal distancia.” (10)

Las cuestiones de seguridad pasaban a ser prioritarias, dado que el indio era motivo de recelo permanente:

“...los hombres trabajaban muy satisfactoriamente.  Habíamos ya trazado el foso, que encerraba un espacio de cincuenta yardas cuadradas, y al que deseábamos darles unos seis pies de profundidad por otros tantos de anchura...” (11)

Los corrales para el ganado y los caballos se tornaban fundamentales:

“...comenzamos a construir corrales para la caballada, lo mismo que para las futuras ovejas.  Nuestra tierra era apropiadamente apropiada para el ganado vacuno por la abundante agua que siempre teníamos disponible, pero se nos aconsejó que por el momento nos abstuviéramos de él, pues constituía un gran atractivo para los indios, quienes no se interesaban por las ovejas, siendo por consiguiente improbable que nos molestasen no habiendo hacienda mayor.  Los corrales estaban a un lado del foso; en el otro comenzamos a cercar una pequeña huerta para legumbres.  Por el momento carecíamos del tiempo suficiente para preocuparnos de tener flores...” (12)

Luego de tanta labor, el aspecto del campamento había cambiado bastante:

“...transcurridas unas semanas nuestro campamento comenzó a adquirir un aspecto bastante confortable, y pensamos que nos convendría mucho contar con algunas vacas lecheras.” (13)

Saladillo, uno de los puntos más cercanos, era el lugar donde Seymour retiraba la correspondencia y se abastecía de provisiones:

“...era un villorio formado por una veintena de ranchos de barro, habitados únicamente por argentinos.  Existía una estafeta en el lugar, donde la galera dejaba la correspondencia.” (14)

Como los días se hacían, a pesar de tanto trabajo, largos, cabía pensar en mejorar las condiciones de vida:

“...también nos pusimos a la tarea de cortar ladrillos, que primero endurecíamos al sol, para utilizarlos luego en la construcción de dependencias.” (15)

Hasta que llegó la temida visita de los indios, tan indeseada como peligrosa, que el autor describe casi patéticamente, sin ocultar en sus palabras el miedo que le inducían:

“...pudiendo distinguir a la distancia una gran masa de jinetes que avanzaba en dirección nuestra, al galope largo.  Parecía contar de unos doscientos o trescientos caballos, pero al principio no pudimos discernir si todos ellos estaban montados, ya que nos pareció que muchos venían sueltos, es decir, sin jinete (...) parte de la indiada iba pegada al costillar de sus cabalgaduras, como acostumbran a hacerlo cuando atacan, escondiendo así su verdadero número.  

En cualquier forma era evidente que no había tiempo para perder para prepararnos a la defensa.  Corrimos la carreta hasta la entrada, junto a la tranquera, bloqueando de ese modo el paso, y empuñamos presto nuestros fusiles y pistolas.  A cada hombre le dí un arma pues las teníamos en abundancia, y tomando yo mi carabina y revolver, aguardamos el ataque.

A los diez minutos de dar el grito de alarma, los indios llegaban a cuatrocientas yardas de la casa.  Recién entonces nos dimos cuenta del verdadero número de hombres contra quiénes debíamos vernoslas.  Eran unos cincuenta, que llevaban consigo una gran manada de yeguarizos sueltos, a los cuales hicieron detener, dejándolos al cuidado de tres o cuatro hombres que se cortaron del grupo.  El resto continuó aproximándose al galopito hasta unas cincuentas yardas del foso, momento en que se abrieron, circundándonos por todos lados y haciendo alto.

Ordené entretanto a mis hombres que no hicieran fuego hasta no tener la certeza de que sus intenciones eran hostiles, manteniéndonos así a la expectativa y en espera que se acercasen (...) gritóles que si deseaban pelear nosotros estábamos listos para hacerlo.  A esta intimación, sucedióse un breve intercambio de ideas entre los indios, al final de la cual, tres de ellos llegaron a caballo hasta el borde del zanjeado, habiendo dejado previamente sus lanzas clavadas en el suelo.  Uno de estos tres, evidentemente un “gaucho”, que actuó de intérprete, díjonos que el cacique deseaba hablar con el dueño de la estancia.  

Dejé fusil y revolver, y avancé hacia la orilla del foso para enfrentarme con el cacique y sus dos acompañantes, habiendo primeramente instruído a mis compañeros que hicieran fuego si observaban cualquier síntoma de traición.  La conversación se desarrolló por medio del citado lenguaraz, pues aquellos indios apenas conocían dos o tres palabras en español.  Coménzola el cacique, expresándome su deseo de que le permitésemos entrar a nuestra casa, cortés oferta que yo, respetuosamente, pero con firmeza, decliné.  Díjome entonces que había salido a bolear avestruces, extraviándose en los campos, y que no tenían el menor deseo de hacernos daño, agregando que, por el contrario, era grande su ansiedad por trabar amistad con nosotros.

Mientras tenía lugar esta plática, el resto de la indiada se había ido acercando al cacique, luego de dejar también sus lanzas clavadas en el pasto.  Hablaban rápidamente entre sí, pero, claro está, sin que nosotros pudiéramos entenderles palabra alguna.  Solo dos o tres parecían comprender el español.  Eran todos hombres chicos, flacos, pero fuertes y nervudos, con el cabello negrísimo y cayéndoles sobre los hombros; caras aplastadas con altos pómulos, sin barbas ni patillas, cutis cobrizo oscuros y facciones repulsivas.  Vestían -los que lo estaban del todo- a la usanza gaucha, usando buenas ropas algunos.  Recuerdo que uno usaba una chaquetilla de oficial cuyo dueño probablemente pereciera a sus manos.   Todos se mostraban extremadamente sucios y no gastaban sombrero, teniendo como único tocado un pañuelo atado a sus opacas guedejas. 

El cacique, un viejo de cabello canoso, era de más estatura que sus subordinados, y usaba un gran poncho de vivos colores.  Sus armas consistían en lanzas de unos veinte pies de largo, muchas de ellas ornamentadas con manojos de plumas atadas alrededor de sus ástiles, y boleadoras liadas a su cintura o sujetas al arzón delantero de sus recados.  

La conversación continuó en el mismo tono cordial, lamentándose el cacique de su gran pobreza y expresando lo mucho que le alegraría si pudiésemos proporcionar a sus hombres un poco de ropa.  Accedí a su pedido, dándole algunas cosas viejas, junto con un sombrero de paja de mi pertenencia, el que de inmediato y con visible satisfacción, colocó sobre su cabeza.  También les dí caña y tabaco (...) Debo advertir aquí que cuando algún gaucho comete algún crimen atroz, que lo coloca al margen de su limitada civilización, es común que se refugie entre los indios. 

Al cabo de una hora, comenzaron lentamente los indios a retirarse, cruzamos el foso uno a uno, dándole la mano al cacique, quien logró decirnos: ¡Adiós, amigo!

Estábamos contemplando con regocijo la partida de nuestros inesperados y poco gratos visitantes, cuando pudimos ver como sujetaban a sus caballos en una lomita distante alrededor de una milla de “las casas”, donde la mitad de ellos enderezó hacia nuestras tropillas y echándolas por delante, en pocos minutos habíanlas incorporado a su propio arreo.  Instantes después, todo el grupo arrancaba como el viento y desaparecía con rumbo al norte...” (16)

Imagino aquí el alivio que habrán experimentado, ya que unas pocas páginas más adelante y en noviembre de 1866, la suerte de los vecinos de Seymour no fue la misma:

“...descubrimos de lejos nomás que el fortín estaba totalmente destruído y que en lugar de la alegre bienvenida que se nos había brindado cinco días antes, sólo nos era dado ahora escuchar el lúgubre aullido de los perros.  Llegados que fuimos al borde del foso, presentóse ante nosotros un terrible cuadro.  La fortificación, como lo he dicho, se veía en ruinas, quemada y ennegrecida, y sobre los escombros, los restos carbonizados de las dos carretas.  Unos baúles, semideshechos, les hacían compañía, con su contenido, que los indios no se llevaran, como cartas, libros, etc., diseminados en todas las direcciones (...) percibimos tres cuerpos en el fondo del zanjeado, dos tendidos cerca del pequeño fortín y el tercero a inmediaciones del puente levadizo, en el foso de afuera.

Hallábanse ligeramente cubiertos con tierra, cosa que en un principio hizo los tomásemos con gran alegría, por cadáveres de pampas, pues por lo ennegrecidos resultaba difícil determinar su raza, pero en realidad se trataba de nuestro desgraciado vecino y sus dos peones ingleses, aunque eso solo lo supiésemos más tarde...” (17)

Muchas veces la oscuridad y un buen caballo se convertían en los mejores aliados para escapar de una partida de indios, en tanto que la distancias y las llanuras no brindaban los mejores recursos para orientarse, como cuenta el autor en un viaje a la próspera estancia “Las Rosas” de los Kemmis, tras la Cañada de San Antonio, en la Provincia de Santa Fe:

“...como naturalmente era de presumir, muy pronto se extraviaron, pues esas verdes y niveladas llanuras confunden por completo al recién llegado y los escasos accidentes, suficientes para orientar a sus viejos moradores, resultan casi imperceptibles para un novato.” (18) 

Para aquellos lectores que deseen profundizar sus conocimientos acerca de la vida cotidiana de aquella época nos permitimos recomendar esta crónica de Seymour, ya que la misma, además de los valiosos datos de un testigo presencial, cuenta con las acotaciones clarificadoras de Justo P. Sáenz (hijo).

1.        Las vísperas de Caseros, Arturo Capdevila, Cabaut y Cía, Buenos Aires, 1928, págs. 127 y 128
2.        Un poblador de las Pampas, Richard A. Seymour, Traducción y notas: Justo P. Sáenz (h), Impresos M.C., 1995, págs. 45 y 46, gentileza Nancy Costa Méndez de Zapiola Guerrico
3.        Op.Cit., págs. 47 y 48
4.        Op.Cit., págs. 48
5.        Op.Cit., pág. 51
6.        Op.Cit., pág. 52
7.        Op.Cit., pág. 52
8.        Op.Cit., pág. 55
9.        Op.Cit., págs. 55 y 56
10.     Op.Cit., págs. 75 y 76
11.     Op.Cit., pág. 78
12.     Op.Cit., págs. 79 y 80
13.     Op.Cit., pág. 80
14.     Op.Cit., pág. 80
15.     Op.Cit., págs. 93 y 94
16.     Op.Cit., pág. 94 a 100
17.     Op.Cit., pág. 125
18.     Op.Cit., pág. 151

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El indio en nuestra zona 

Las opiniones de reconocidos historiadores sobre la presencia del indio en nuestra región, en el Siglo XIX revisten un valor fundamental.

En la obra "Política seguida con el aborigen" se puede leer:

"Durante el gobierno del general Juan Bautista Bustos en Córdoba, que se extendió de 1820 a 1828, el indio constituyó una seria amenaza, haciendo objeto de sus ataques a las poblaciones de los extremos sur, este y nordeste de la provincia, con funestas consecuencias..." (1)

Aunque no solo afectaban con sus malones a las poblaciones sino también a las arcas provinciales, lo que Carlos S. A. Segreti describe con claridad:

"La indiada resta al trabajo agrícologanadero las mejores tierras de la provincia, además de constituir una pesada carga para el tesoro provincial, pues obliga al mantenimiento de fuertes y fortines y a los consabidos obsequios para evitar grandes desastres..." (2)

Por su parte Mario N. Penna escribe sobre el Combate de la Cañada de los Leones:

“El combate de la Cañada de los Leones contra los aborígenes, a fines de octubre de 1857 (...) El Coronel Emilio Mitre batió al cacique Coliqueo en el paraje mencionado...” (3)

La Cañada de los Leones se ubicaba en la frontera norte de la Provincia de Buenos Aires, según el Prof. Mayol Laferrere.  Cuando se establecieron las primeras colonias en el este de Córdoba, el indio había dejado de ser un problema, como lo asevera Roberto A. Ferrero:

“Sólo Tortugas sufrió los ataques del malón.  El resto de las colonias no conoció sus acechanzas.   En el sur el Comandante Lucio V. Mansilla empujó a los ranqueles al sur del río Quinto y nueve años después Roca liquidó el problema completo; en el sud-oeste de la provincia, zona atravesada por el F.C. Pacífico, el único indio que conocieron los colonos –alrededor de 1890- fue el «cacique Ramón», manso guía que les señalaba las mejores tierras para instalarse.  En el nor-este, los avipones y mocovíes que bajaban desde el Chaco habían sido contenidos en fecha anterior por la línea de fortines de la Mar Chiquita; el último y ocasional malón sobre la zona de Villa Concepción del Tío se produjo en 1864” (4)

 Resulta coincidente la opinión de Joaquín Martínez:

            “En la extensión del actual departamento San Justo, a partir de 1850 desaparecieron las correrías de los indios. (...) Aquello de nuestro primer             colono abriendo el surco con el fusil al hombro para enfrentar al indio aleve, resulta épica leyenda sin fundamento alguno.” (5)

En tanto, en referencia a Calchín, Marta Núñez expresa:

“Calchín no fue en realidad zona de asentamiento permanente de pueblos sanavirones, sino que en los campos hoy ocupados por nuestros pueblos y colonias agrícola-ganaderas, se desplazan estos aborígenes, en épocas de cacerías y en especial en los meses estivales, cuando hacían las recolecciones de algunos frutos (parte de su dieta alimentaria), tales como el algarrobo y tala.  Los viajes de los sanavirones eran periódicos y transitoriamente fijaban sus tolderías a orilla de aguadas, arroyos o corrientes de agua.  La prueba de estas afirmaciones nos la da el hallazgo de puntas de flechas, bolas de boleadoras, trozos de vasijas de cerámica y restos humanos encontrados en distintas chacras y estancias de la zona” (6)

Otra interesante descripción se encuentra en el trabajo de Dora C. de Scalerandi y Aurora R. de Gerlero, sobre Las Petacas, localidad ubicada a 50 km. al noreste de El Fortín, en la Provincia de Santa Fe:

“Con respecto a la población pre-hispánica no hay datos ni restos que lleven a su identificación. La ubicación geográfica y la consulta sobre asientos aborígenes correspondientes, llevan a suponer que se hallarían en la zona grupos de tobas, mocovíes y avipones. Como así también avanzadas de querandíes del sur, que se aventuraban al norte del río Carcarañá.  Se sabe que posteriormente, ya en la primera época de la estancia (N.A.: "Las Petacas"), restos de poblaciones indígenas deambulaban aún por la zona, mencionándose inclusive un malón alrededor de 1886, de nefastas consecuencias para la población y el ganado, sin especificar a que grupo pertenecían estos aborígenes.  No se han conservado dentro de los límites del distrito muestras de artesanías o cultura indígena alguna. (...) Se hallaron si, dispersas en el campo y en su mayoría encontradas durante el laboreo, algunas bolas de piedra con una ranura, producto evidente de un trabajo intencional, quizá piezas de boleadoras.  (...) No existen en los alrededores restos de reducciones, guardias o fortines.  La única prueba de la amenaza que representaron los ataques indígenas de antaño, la constituyen las características de la primera edificación que se levantó en la estancia, la cual tenía mirador, rejas y una especie de almenas o troneras, probables apostaderos defensivos, según lo sugiere Carlos Jewell (propietario de la Estancia Las Petacas y uno de los fundadores del pueblo homónimo).” (7)

Eran sin duda épocas muy difíciles en las que no parecía ser el aborigen el único problema, al decir de Alfredo E. Tiscornia:

“Entre los proyectos para el progreso de la provincia estaba en primer lugar, por ser de vital importancia, la colonización de la parte sur del Departamento Unión o sea lo que es hoy Marcos Juárez, Leones y la costa del arroyo Tortugas que estaba colonizada del lado de Santa Fe pero no del lado de Córdoba puesto que allí estaban los asaltantes profesionales protegidos por los políticos.  Hablando el Dr. Juárez Celman (por ese entonces Ministro de Gobierno) a su hermano Marcos (Marcos Nicanor Juárez, Jefe Político de la zona de Bell Ville) le comentó que necesitaría un hombre de especial capacidad para eliminar los bandidos que operaban en la zona de Cruz Alta.  Estos asesinaban a los colonos de la región pero siempre había un abogado político que los sacaba de la prisión con lo cual aquéllos volvían a sus fechorías...  (Nicolás Tiscornia, Intendente de Marcos Juárez) ...tuvo grandes satisfacciones por haber logrado realizar con éxito su gestión ahuyentando todo elemento «mal entretenido» y convirtiendo la zona en la de mayor rendimiento agrícola de la provincia”  (Alfredo Tiscornia es hijo del primer Intendente de Marcos Juárez). (8)

Hasta aquí algunas de las opiniones de reconocidos historiadores, muchas de las cuales resultan coincidentes en varios aspectos y que fundamentalmente nos brindan una descripción interesante de la vida en gran parte del siglo XIX.

Por otra parte, el Ing. Elmo Albertengo, actual propietario de la parte principal y el casco de la Estancia "El Fortín", que como se verá más adelante, se ubicaba a dos kilómetros al este de la localidad, relata que en el campo se han hallado hace muchos años huesos de varias personas y puntas de flechas, presumiendo él una especie de cementerio indio, aunque no se debe descartar la posibilidad de una batalla entre indios y milicos.

En conclusión, las citas transcriptas reconocen la presencia del indio en nuestra región hasta mediados del siglo XIX, aunque en mi opinión personal no fue éste -lo que hoy es nuestro pueblo y su jurisdicción- un lugar de asentamiento permanente sino más bien un lugar de paso y de cacería; así parece indicarlo el hallazgo por parte de colonos de la zona de bolas de boleadoras, pero no de elemento doméstico alguno, además, es de presumir que la riesgosa imprevisibilidad de la Cañada de San Antonio no brindaba, excepto en la cercanía los montes, las condiciones para su establecimiento, a lo que debe sumarse que por otra parte a medida que transcurría el siglo XIX las avanzadas militares iban ganando importante terreno. 

Asimismo existen varias teorías sobre cuáles eran las tribus, punto este que los especialistas no han podido dilucidar con claridad, por lo que no definiré un criterio en este respecto.
 
1.        Política seguida con el aborigen, Tomo II (Período 1820-1852), Círculo Militar, Buenos Aires, 1974, pág. 255
2.        Juan Bautista Bustos en el escenario nacional y provincial, Carlos S. A. Segreti, Córdoba, 1970, pág. 203
3.        La Sexta Posta (Una evocación sobre la Posta Los Leones y sus inicios), Mario N. Penna, pág. 19
4.        La Pampa Gringa cordobesa, Roberto A. Ferrero, Ediciones del Corredor Austral, 1999, pág. 33 y 34
5.        San Francisco.  Su tierra.  La aldea.  Su escuela, Joaquín Martínez, págs. 29 y 30
6.        Historia de Calchín, Marta Núñez, pág. 8
7.        Historia de Las Petacas, Dora C. de Scalerandi y Aurora R. de Gerlero, 1992
8.        Recuerdos de la Familia Tiscornia, Alfredo E. Tiscornia

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El Fortín de los Algarrobales -

Si bien hubo en la Provincia de Córdoba y en la República Argentina toda un número considerable de fortines, la única localidad que ha conservado genéricamente el nombre de estos reductos ha sido la nuestra, como un símbolo en sí mismo, más allá de su identificación en aquella época.

Enrique Udaondo, hace referencia al nombre de nuestra Estación, aunque es posible suponer que el autor haya tomado la definición por deducción o por la leyenda que siempre acompañó a nuestro pueblo -en mi búsqueda en los archivos del Centro de Estudios Históricos y Museo Nacional Ferroviario no he encontrado otros indicios que los que se mencionan más adelante-:

“El Fortín:  Primitivo reducto de defensa contra los indios que fue el origen de gran parte de las ciudades argentinas.  En los alrededores de esta estación del departamento de San Justo, de la Provincia de Córdoba, existió un fortín, de ahí deriva el nombre.” (1)

Por su parte, nuestro historiador local, actualmente radicado en Mar del Plata, Homero Pochettino, escribe sobre el mismo asunto:

“El Dr. Marcelino Gómez Lapeyre, en su campo ubicado a dos leguas al sur de El Fortín, halló enterradas dos piedras de forma esférica, muy pulidas, similares a las que usaban los indios en sus boleadoras.

Doña Viviana Ghisolfo de Macagno (...) manifestaba en un relato que: en las inmediaciones de la Estancia El Tejido (N.A.: unos pocos kilómetros al norte de El Fortín), había un peón a quien los indios retuvieron como cautivo y para evitar que pudiera escapar lo sometieron a una antigua tortura india: le rebanaron la planta de los pies.

El origen del pueblo El Fortín proviene de la existencia de un fortín, que los primeros pobladores de estas tierras construyeron para defenderse de los ataques de los indios, que periódicamente incursionaban en el interior de la provincia de Córdoba, desvastando las poblaciones y robando el ganado que ellos consideraban de su propiedad, ya que los colonos ocuparon sus tierras y lugares de caza.  Estos ataques de los indios se denominaron malones.

Estos datos fueron suministrados por las siguientes personas, muy ancianas por cierto, que lo recordaban: Doña María “La Platuda”, como la llamaban los vecinos en aquella época, quienes aseguraban que ya tenía más de 90 años, y el señor Zenón Vilchez, que vivía en estos lugares y más tarde en el lugar denominado “La Tigra”.  (N.A.: Como se verá más adelante, efectivamente aparece en las mensuras de Campo “El Fortín” del año 1905).  Dicho fortín estaba en un campo, al sud de este pueblo, a unas 4 leguas y que había sido bautizado con el nombre de «Campo El Fortín».  Los sucesivos propietarios de este campo (los que recordamos) Octavio Gómez, Fabio Posadas y Gregorio Lucero, siguieron dándole el mismo nombre... El último propietario, don Gregorio Lucero, mientras cavaba un pozo para buscar agua potable, encontró restos de los paredones que sirvieron de base para el fortín mencionado.”  (el autor rescata aquí un bosquejo elaborado por don Juan B. Pochettino, que remata diciendo “Aún permanece sin dilucidar el motivo del emplazamiento de una antigua construcción, de ladrillos y piedra, en el campo que había adquirido Octavio Gómez.  Y nos hacemos ahora la misma pregunta que 40 años atrás hiciera el maestro don Carlos Alberto Garro en su «Bosquejo Histórico de El Fortín»: ¿Porqué razón Octavio Gómez dio el nombre de El Fortín a su campo? ¿Aquello había sido un fuerte de protección contra ataques de indios o bien una posta instalada por la mensajería?...” (2)

Tampoco yo pude evitar esa pregunta. 

Es hora entonces de buscar una referencia histórica válida que sirva de mojón de partida. La investigación desarrollada por el Prof. Mario N. Penna describe como estaba organizada la defensa contra el indio en nuestra Provincia:

 

“La frontera “Este” estaba formada por los antiguos curatos de Santa Rosa del Río 1º (hoy Río Primero y San Justo) y Río Segundo, integrando estos dos curatos la “Comandancia General de la Frontera del Chaco y El Tío «cuyo asiento estaba en el Fuerte del Tío».  Seguían al sur: el curato del Río Tercero Arriba (departamentos actuales de Tercero Arriba y Gral. San Martín) cuya comandancia estaba instalada en Pampayasta, y el Curato de Tercero Abajo (hoy Unión y Marcos Juárez) con la Comandancia en Fraile Muerto (Bell Ville).  Guaypurúes, Abipones y Mocovíes asolaron durante siglos estas tierras, realizando largas incursiones desde el corazón mismo del Chaco...” (3)

 

En el Archivo Histórico de Córdoba, a través de algunas correspondencias, se encuentra referencia a una invasión de indios a Litín, lo que, como se desprende del Parte Nº 30 del Telégrafo (de Santa Fe) según informe del Gobernador de aquella provincia del 6 de Diciembre de 1852 (Correspondencia del 27 de enero de 1853), obligaba a las autoridades a tomar ciertos recaudos:

 

“...con los nuevos fuertes que en una y otra línea de frontera ha dispuesto este gobierno establecer como instruyen y en particular sobre esto en nota fecha 13 como así mismo los que ha proyectado este Gobernador de acuerdo con el de la Provincia de Santa Fé por lo que respecta a la frontera del Chaco se reunan informes, planos y demás conocimientos precisos para designarse con exactitud los puntos que se consideran más convenientes para poblarlos y fortificarlos” (4)

 

Los recursos no parecen haber sido suficientes por cuanto el 10 de abril de 1853, los comandantes manifiestan la imposibilidad de sostenerlos.  Una curiosidad es la imputación de los gastos de los fortines, donde repetidas veces leemos:  “sueldos, municiones y vicios...”, entendiendo por vicios el tabaco y alguna que otra ginebra, que atenuaran tanta soledad.

Recorriendo visualmente los mapas de las primeras décadas del siglo XIX es fácilmente apreciable una especie de triángulo con una frontera norte, donde de este a oeste encontramos Quebracho Herrado, Villa Concepción del Tío, Víboras, Corral de Mulas y Villa del Rosario, desde este punto al sudeste, la línea que pasa por Frayle Muerto, Villa Nueva y Los Leones, cerrando la figura la Cañada de San Antonio por el este, sin que en su interior pueda detectarse punto poblado alguno.  En la cartografía observada (“Plano de una parte de la Provincia de Córdoba” –1831- (5), “Croquis de las Fronteras de Córdoba i Santa Fe sobre el chaco” –sin fecha- (6), “Croquis de las Postas” –1771/1820- (7)) este triángulo se mantiene sin indicios de asentamientos de cierta permanencia.

El Dr. V. Martín de Moussy en su obra “Description Géographique et Statistique de la Confedération Argentine” editada en 1864 publica un mapa donde se puede ver que en un triángulo formado al norte por Quebracho Herrado en el vértice este y Villa del Rosario en el vértice oeste, el límite con Santa Fe al este y la línea de mensajerías (Villa del Rosario, Bellavista, Unión, Cepeda, El Aguila, La Palma, Monte Caseros, La Fortaleza, Los Leones, El Fuerte, Tres de Febrero, para internarse luego en la Provincia de Santa Fe) y dentro de ese triángulo queda encerrada la Cañada de San Antonio, no mencionándose ninguna posta, fuerte o paraje alguno, a excepción de Corral de Mulas, en las inmediaciones de Villa del Rosario. (8)

Según Dora Celton de Peranovich, los lugares de residencia en la Pedanía Frayle Muerto alrededor de 1840 eran:

"...Frayle Muerto, Pampa del Sur, Ballesteros, Monte Grande, Corral del Gallo, Litín, Pico Chaque, Corral de Anoche, Ormigueron, Tres Cruces, Casa de Teja y San José..." (9)

No parecía haber en las cercanías de nuestra zona, según la cita anterior, punto poblado alguno, al menos con cierta perennidad.

Teniendo presente que a medida que se ganaba terreno al indio, se iban montando puestos de vigilancia o fortines, surge un dato que resulta fundamental, en el trabajo del Ing. Agustín Villarroel sobre Bell Ville, cuando consigna:

“En 1844 el Comandante Francisco Rapela (N.A.: que junto a sus hermanos Diego y Pedro gobernaban en Fraile Muerto por designio del Gobernador –federal- Manuel López "Quebracho") fundó el Fortín Salteño sobre la Cañada San Antonio (casi junto al límite provincial Córdoba - Santa Fe).  A la vez el fortín de “Los Algarrobos”, en la cañada de Litín, como a siete leguas al norte de Bell Ville”, de esta manera “El Salteño y Litín se transforman en las espaldas defensoras de Fraile Muerto, Ballesteros y Villa Nueva” (10)

 

"El mismo año funda el Coronel los fortines de "el Salteño" y "los Algarrobos", al norte del Frayle Muerto, (...) preventivos contra las invasiones de los indios tobas, guaycurús y otros del Chaco" (11)

 

El “Fortín Salteño”, hoy paraje conocido como San José del Salteño, pueblo lamentablemente ya desaparecido, se encuentra a la vera este del actual camino entre El Fortín y Noetinger y se convertía en la primer referencia directa a nuestra zona, apareciendo sobre el Camino del Despunte en un mapa de 1866.

Sin embargo, como se verá más adelante, sería el “Fortín de Los Algarrobos” (que en algunos lugares es nombrado como "Fortín Algarrobal" y en otros "Fortín de los Algarrobales") la ancestral razón del nombre de nuestro pueblo.  El nombre de este reducto como se verá más adelante obedece al monte que dominaba el terreno donde se erigió.

Más adelante, se detallan las fuerzas con que contaban los comandantes del Frayle Muerto:

“Cuando los Rapela ya gobernaban en Fraile Muerto, los hermanos Francisco, Diego y Pedro, que llegaron a coroneles, las fuerzas de esa comandancia eran las siguientes (en 1844):

 

                        Dragones jefes y oficiales                                         48

                        3º Escuadrón de milicias, 1º com.                              87

                        3º Escuadrón de milicias, 2º com.                              25

                        4º Escuadrón de milicias, 1º com.                              24

                        4º Escuadrón de milicias, 2º com.                              14

                        Destacamento de Cruz Alta                                       26

                        4º Destacamento de Litín (Los Algarrobos)                10

                        Enfermos                                                                     8

                        Total                                                                          242”    (12)

A ello debe agregarse según este informe del Comandante Rapela que se contaban 53 vecinos aptos para el servicio.

Respecto a las actividades de los Rapela, dice el Prof. Roberto A. Ferrero:

"Los buenos negocios, sin embargo, están reservados especialmente para los integrantes del entorno oficial.  Este grupo de comerciantes-estancieros -entre los que se cuentan Félix de la Peña, Nicolás Peñaloza, Cipriano Argüello, Francisco Guzmán y los comandantes Francisco Malarín y Francisco Rapela, entre otros (*)- ha venido realizando desde 1844, como proveedores de las milicias de la Frontera, grandes ganancias a expensas del Estado provincial, al que compran barato y venden caro..." (13) 

Entre los fortines que formaban parte de la Comandancia del Frayle Muerto, el "Salteño" y "Los Algarrobales" eran, al menos documentados, los más septentrionales, sumándose a Algarrobos, Litín, Saladillo, etc.  No parecía haber entre "Los Algarrobales" y "Quebracho Herrado" ningún otro puesto militar ni tampoco conexiones frecuentes entre los nombrados.  

A partir de aquí, concentrada la búsqueda sobre nuestro fortín, es fácilmente deducible que no tuvo gran trascendencia puesto que son escasas, casi inexistentes, las referencias al mismo, coincidente ello con el definitivo repliegue del indio cuya presencia era cada vez más esporádica en la zona.  Indudablemente, que al objetivo de puesto de vigilancia debe agregarse la custodia de los bienes de aquellos propietarios.

Sin embargo, rescato alguna comunicación entre la Comandancia del Frayle Muerto y el Gobernador.  El 9 de Enero de 1846 Diego Rapela escribe:

"El infrascripto pone en el supremo conocimiento de V.E. con esta fecha he recibido siete individuos desertores del Departamento de Coronda, pertenecientes al Comandante Silverio Brabo, y con ellos dos mujeres, que los desertores traían, los cuales han recalado al Fuerte del Algarrobal y desde allí conducidos a esta Comandancia.  La lista de sus nombres y a donde pertenecen se la adjunto a V.E.; estos son cordobeses según me lo anuncian.  También han traído tres terrezolas y una lanza, las que quedan en esta comandancia como asímismo he ordenado que los caballos que estos han traído en el número de diez y seis, se pongan en el potrero del Estado, quedando los referidos desertores presos en esta Comandancia hasta que V.E. se sirva disponer, lo que comunico a V.E. para su inteligencia y fines consiguientes. (...) Lista de los Desertores y a donde han pertenecido:  Candelario Torres y Francisco Villarruel (pertenecían al Comandante D. Pedro Sueldo y son de los Calchines) - Miguel Guebara (Al Comandante Isleño y es de Santa Rosa) - Benito Rocha (Perteneció a las Achiras) - Santos Contreras y Nazario Ríos (de la Sierra no han pertenecido a ningún cuerpo en esta Provincia)" (14)

El 14 de febrero de 1846, Francisco Rapela, ocupado en repeler a los indios que merodeaban el lugar, manifiesta:

"El infrascripto está en el deber de anunciar a S.E. que en este punto no hay más municiones que cinco paquetes y en el Fuerte de los Algarrobos, tres, que con motivo de los movimientos que hay se han concluído las demás municiones por no tener cananas correspondientes y las que ha habido son inservibles, por ser muy chicos (...) en la guardia del Saladillo hay once paquetes." (15)

El 28 de Julio de 1846 Francisco Rapela vuelve a referirse el fortín en una carta al Gobernador Manuel López, ante quien muestra un trato notoriamente familiar, aunque no exento de un profundo respeto, aún cuando invoca la amistad que los une:

"...con motivo de haberme representado algunos oficiales de mi Escuadrón, que mensualmente se les saca auxilio de reses para las varias ocurrencias del Estado, y como estos oficiales mensualmente hacen Destacamento al fuerte del Algarrobal, y a las diversas ocurrencias de este Departamento es que creo que según el Decreto de V.E. no les comprenderá el referido auxilio y a más de esto me consta que cada uno de ellos tiene una pequeña cantidad de hacienda, así es que espero que V.E. sabrá determinar a este respecto..." (16)

Sin embargo, profundizando un poco más sobre el "Fortín de los Algarrobales", abundaré en algunos detalles que en el trabajo citado de Mario Penna, brindan un panorama más amplio, por ejemplo:

“El 10 de febrero de 1854, el Comandante de Fraile Muerto escribe al Gobernador de Córdoba Alejo Carmen Guzmán y le da noticias que los indios quieren amargarle la vida a los vecinos de Litín, Potro Muerto y toda la zona...” (17)

en referencia a la carta que le envía, en la cual dice:

"...recibí un parte del comandante de una partida diciendo: que es verdad que habían sido indios los invasores y que un poco debajo (del fortín) de los Algarrobales sobre el mismo camino y como ocho leguas de este punto (en referencia a Litín), se encontraban tres cadáveres y algunas casapachas y otras varias cosas que los indios habían dejado; pero por los rastros que se conservan muy patentes (...) se habían vuelto al norte esa misma noche (...) Como ahora los indios han errado el golpe y no llevan una sola yegua, indudable que se conserven algunos días en los campos para volver a invadirnos hasta tener un buen resultado, y si V.E. tiene a bien y me faculta para comprar algunas reses, un poco de tabaco y papel, yo me marcharía al Norte a situarme sobre la Cañada de San Antonio con cuarenta o cincuenta hombres, pues me interesa mucho escarmentar a los bárbaros, por que es muy bochornoso que veinte o treinta indios miserables nos hayan reducido a vivir sobre la barranca del río...” (18)

Y el 9 de marzo daba cuenta de los resultados:

“...de acuerdo con mi comunicación del 19 del pasado mes, marché a campaña al norte de este departamento donde he andado 17 días, y ayer he regresado dejando los campos sin novedad, solo con el sentimiento de no haber escarmentado la miserable partida de indios ladrones que con tanta injusticia han asesinado y robado lo más importante de esta frontera (...) en mi anterior anuncié a usted que debía marchar a campaña con cincuenta o sesenta hombres, y una que este número tenía nombrado para que me acompañen, el día que llegué a “Potro Muerto” llevaba ochenta y cinco, y todos bien montados, regularmente armados y con una disposición admirable para perseguir y escarmentar a cuanto enemigo se presentase; pues el día que llegué al Fuerte del Algarrobal recibí parte de una de las partidas descubridoras; que en un monte inmediato al “Potro Muerto” se distinguía una hacienda emboscada y aun parecía maneada la mayor parte, por lo que era indudable que fuesen indios o gauchos y habiendo nombrado en este acto un oficial para que con una mitad protegiese la citada partida y sorprendiera a los bárbaros; se salieron de la formación con treinta hombres explicándome les permitiera tener parte en el primer peligro, y me fue preciso conceder con ellos porque veía la ansiedad con que indudablemente iban a obtener un completo triunfo, y desgraciadamente no fueron enemigos los que habían visto (...) aunque mi campaña no ha tenido el buen resultado esperado de escarmentar a los bárbaros del norte, creo que he conseguido el más importante, que es movilizar este departamento, pues entre los ochenta y tantos hombres que he tenido a mis órdenes en mi campaña, había como veinticinco puramente voluntariosas y que nunca han pertenecido a la lista militar; de donde ha resuelto que toda vez que me mueva a campaña, quedarán muy pocos en sus casas...” (19)

Casi simultáneamente con ello, se puede leer otra correspondencia ilustrativa:

"Al Teniente Coronel Comandante accidental de la frontera del Chaco, Don Juan Crisóstomo Rodríguez:  En 10 del corriente ha comunicado al Gobierno el Comandante accidental del Departamento del Tercero Abajo, Ayudante Sr. D. Andrés Terzaga, que en la noche del 9 han corrido los Indios del norte a inmediaciones de Litín a unos transeúntes santiagueños a quienes salieron al camino y consiguieron matar tres habiéndose escapado como doce quienes dieron parte de esta invasión" (20)

y casi sin perder tiempo ante este problema común se le vuelve a ordenar:

"Al Teniente Coronel Rodríguez: el Gobernador de Santa Fe avisa que en el caso de entrar los indios del norte a la parte de Litín de esta Provincia se lo comunique a V.E. por medio de un chasque precipitado que deber mandar hasta el Sauce" (21)

A todo esto, en la misma medida que el indio se replegaba, ponían su pie en esta zona los nuevos propietarios, que tras la Mensura, tomaban posesión de las tierras, por ejemplo la efectuada por el Agrimensor Santiago Echenique:

“Luego de allí, tomando rumbo al Norte setenta y siete grados que alcanzó la orilla de un monte “nuevo”, que los interesados Brizuela (colindante), Nóbrega (propietario) dijeron ser su voluntad ponerle el nombre de “Monte de la Florida” (hoy La Florida – El Florentino)” (22) (N.A.: Este último lugar se ubica a pocos kilómetros al sudoeste de nuestra localidad)   

Dice en tanto Homero Pochettino:

“A medida que avanzaban las paralelas de hierro por la campaña, las tierras se valorizaban enormemente, donde se levantaba una estación o en lugares aledaños a las vías del tren, la gente invertía con desmedido afán.  Otros, como en el caso de los Costa Méndez –más tarde Méndez Lynch en el establecimiento La Overa Negra- vendían parcelas para chacra atrayendo a las familias de campesinos, casi todos inmigrantes europeos que sembraron trigo, luego de desmontar los campos.” (23)

 

También  tomaremos de la obra de Mario Penna, la referencia que hace al Diario de Viajes (Memorias) extraídos de “Fray Mamerto Esquiú y Medina (Su Vida Privada)” de Fr. M. A. González, a un viaje de Monseñor Fray Mamerto Esquiú, en agosto de 1882, donde se puede leer que luego de partir el día 8 de Ballesteros a Bell Ville (que el 18 de enero de 1870, con la visita del Presidente Sarmiento para inaugurar el ferrocarril, había cambiado su nombre), el jueves 10, a las 6 de la tarde parte a la Cañada de San Antonio, donde pernocta y permanece varios días, hasta el jueves 24 por la tarde, que deja el lugar de la Capilla San Antonio y se dirige al del Florentino, cuatro leguas al norte de aquel, para pasar el sábado 26 a Los Terceranos, donde es recibido por el cura D. L. Cabrera y su teniente D. José Ibaldi.

Cabe aquí rescatar algunas apreciaciones del autor:

1.       Se denomina genéricamente como Cañada de San Antonio todavía en esa época a la franja ubicada desde Bell Ville hacia el norte hasta la parte sud del Departamento San Justo y hacia el este, hasta el límite con Santa Fe.

2.      A juzgar por la cantidad de días que permanece en cada lugar, exceptuando a San Antonio de Litín, donde pernocta, el resto de los puntos mencionados (Florentino, Terceranos, San Eusebio) no parecen tener gran cantidad de habitantes ni presumir un lugar poblado organizadamente.

3.      También es posible deducir que en toda la región, incluído San Antonio, no había Capilla con altar, ya que Fray Mamerto Esquiú traía consigo un altar móvil (de campaña). (24)

Mateo Pochettino cita una entrevista con don Zenón Vilchez en referencia a "La Tigra" (paraje ubicado a pocos kilómetros al sudeste de nuestra localidad), siendo éste uno de los primeros habitantes establecidos en esta región, en la que deja una pintura del paisaje de la época y también una muestra acerca de cómo surgían los nombres de los distintos lugares:

"Por el 1874 esos campos estaban todos cubiertos de montes, solo vivíamos unas pocas familias de criollos que cuando salíamos a recorrerlos, lo hacíamos fuertemente armados porque esos montes estaban habitados por animales feroces, como ser pumas, gatos monteses, yararás entre otros y en uno de los recorridos nos enfrentamos a una tigra, a la que dimos muerte.  Entonces ese lugar donde quedó el animal muerto lo teníamos como punto de referencia.  Cuando salíamos a recorrer los campos decíamos:  vamos hasta la tigra, donde estaba el felino muerto..." (25)

Don Zenón Vilchez, cuya temprana radicación en la zona está probada (se puede suponer que llegó alrededor de 1874 dada su puntualidad en la fecha), falleció en la ciudad de Las Varillas en 1934, y en este relato no menciona el peligro del indio, por lo que es de suponer entonces que coincidentemente con otras documentaciones de nuestro trabajo, evidentemente el aborigen ya había dejado de ser un problema en la región. Por otra parte, como veremos más adelante, Zenón Vilchez aparece radicado en 1905 en el sur del Campo "El Fortín" con una casa y un boliche, y junto a doña María Barrasa ("Doña María la Platuda") son dos de los habitantes más antiguos reconocidos en nuestra región y quienes como dice Homero Pochettino en su libro "El Fortín, apuntes para su historia" fueron los primeros en rescatar para la memoria popular los orígenes del nombre de nuestra localidad.

Asimismo y ante un personaje cuya memoria sin duda era todo un patrimonio, el autor no rescata tampoco la existencia de fortín alguno, el cual hubiera sido un punto de referencia casi obligado, por lo que queda prácticamente descartado que alguno de los habitantes desde 1870 en adelante, haya conocido aquella construcción ni los ataques de los indios.

El Prof. Mario Penna enumera algunos lugares conocidos de la época:

“Estancias, lugares poblados y parajes:  En la nueva pedanía Litín entre 1887 y 1900 los establecimientos colonizados eran Acequión, Ají, Algarrobitos, Ampatococha, Borregas, Bragado, Calzón Verde, Corral del Gallo, Chañaritos, Esperanza, Fierro, Florentino, Isla Negra, Ida, Monte del Macho, Monte de los Zorros, Mauricio, Monte del Tigre, Montes Grandes, Mulitas, Overías, Perdiz, Paso de la Esquina, Primera Argentina, Pozos, San José, San Eusebio, San Carlos, Sauces, Santa Amelia, Santa Cecilia, Santa Margarita, La Tigra, El Triángulo, Timba, Tasis, Ucle, Tigres, Verónica, etc.” (26)

Todos ellos son parajes no muy distantes del actual emplazamiento de nuestra localidad, hacia el sudoeste de la misma, a lo que agregaremos que en el Mapa de la Geografía de Córdoba, 1895-1900, de Manuel Río y Luis Achával, aparecen también “El Mosquito” y “El Florentino”, junto a un lugar denominado “Monte Chico”, cercano a lo que hoy es nuestro pueblo y bien identificado bajo el nombre de "León Colgado" (en esa época era común, especialmente entre los ingleses, que a los pumas -Felis concolor- se los llamara leones) el lote en el que se ubicaba aquel fortín, hoy Estancia "El Fuerte".

Resulta llamativa la inclusión de un lugar denominado "Algarrobos" en el mapa elaborado por el Departamento Topográfico de la Provincia de Córdoba en 1871, aunque un poco distorsionada su ubicación (como se aclara al pie del mapa) aparece al noroeste de "Salteño", por lo cual puedo presumir que existía aún por esos años en los registros provinciales, en base a los cuales se elaboró el mapa, la referencia al monte cuya denominación se corresponde con nuestro fortín. (27)

En otro mapa anterior a 1900, también aparecen de norte a sur: "Mte. Los Algarrobales", "Algarrobal", "El Mosquito", "León Colgado" y "El Salteño".  En este mapa aparece el "Mte. Los Algarrobales" un poco más cerca de la actual ubicación de la localidad, pero "Algarrobal", vecino de "El Mosquito", resulta coincidente con aquella ubicación del fortin homónimo, aunque claro, en esta oportunidad puede referirse al monte que lo circundaba.

Por intermedio del investigador del Centro de Estudios Históricos de Bell Ville, José Lloret, llegó a mis manos un material valioso titulado "Cautivo en Fraile Muerto", donde el autor cita un entrevista con Oscar Fernández, Suboficial del Ejército, hoy retirado, que le narra la historia de su abuelo Ramón Juárez, hijo del Comandante de Frayle Muerto, asesinado el 25 de Enero de 1868, y de Juana Casas, que cuando tenía 84 años, deja una carta donde dice haber nacido en 1841 y ser tomado como cautivo por los indios en su niñez:

"Ese día comenzaba para mí, niño de cinco años, la vida de cautivo de los indios del norte.  Ya nomás les digo que pasé diez años entre la indiada del norte. Mocovíes, juríes, abipones del gran Chaco Gualampa por lo que hoy es Santiago del Estero, el mismo Chaco y Norte de Santa Fe (...) Aprendí como los perros a pelear por la comida. El hambre feroz que padecía me quitó las repugnancias.  Mi ropa pronto se hizo hilachas y mi piel se curtió con las intemperies. (...) en lo único que pensaba era en irme. (...) O me aindiaba o me moría.  (...) Yo era un niñito de cinco años y en el toldo eran una familia: el indio y su mujer única, por suerte no tenía otra, y como cuatro indiecitos que enseguida se pusieron a jugar conmigo.  Ellos fueron mis maestros, con ellos aprendí su lengua, jugando, corriendo por el monte, buscando huevos, hondeando. (...) Los indios no tenían lugares propios y los asentamientos eran cada vez peores; buscaban pastos y agua para sus tropillas, donde lo encontraban plantaban el toldo, si no había peligro. (...) El toldo era de cuero de yegua, y de vacuno, atados unos con otros con nervios de ñandú; para que no le entrara el agua se frotaba el cuero con grasa de yegua, por eso había un tufo fuerte perto que terminé por no sentir, como el propio de mi cuerpo. (...) Nuestro toldo era de los pocos que tenía al frente una enramada de palos y hojas.  Dormíamos en el suelo sobre pieles de oveja, carnero y vacunos.  Los útiles eran de alfarero y artesanos indios. (...) Sobre un cuero muy sobado comenzaba un paciente trabajo de amasar la tierra (N.A.: rojiza) agregándole agua hasta encontrar el punto justo, y después comenzaba el modelado de jarras, platos, fuentes y vasijas grandes y chicas.  (...) Cuando tenía las piezas terminadas las dejaba secar al sol y luego con sumo cuidado las quemaba en horno que hacía en la tierra, en un pozo que calentaba hasta que la tierra se ponía roja, y así cocía el material que salía de otro color y durísimo, impenetrable para el agua.  Otros indios eran prácticos en el trabajo de la madera dura y los huesos, hacían tenedores y cucharas. (...)  Según la hora podíamos comer crudo o cocido y también charqui.  En el toldo la comida era casi siempre cocida y caliente.  Se podía comer bien cuando la toldería aguantaba un largo tiempo sin moverse y se podían cultivar verduras y maíz, y hacer el patay con la algarroba. Con la algarroba se hacía aloja y con el maíz chicha, pisando y fermentando.  (...) El indio de mi toldo era como todos, callado y hosco, de pocas palabras y de pocas pulgas. (...) Fuera de nosotros, lo único que entraba al toldo era el caballo cuando hacía mal tiempo.  El caballo es como de la familia del indio, tanto lo quiere y lo cuida como que en él le va la vida. (...) También tienen su Dios y su Diablo.  A Dios lo adoran sin rituales especiales, ellos creen que todo lo bueno lo manda Dios (...) le hablan en el toldo o en el monte. El diablo es el famoso "gualicho"  (...) Aprendí mucho de baqueano con los indios.  Hay algunos muy hábiles pero todos saben rastrear.  Otros son infalibles en cualquier terreno y hasta de noche porque se guían por las estrellas.  Yo fui aprendiendo de ver y de oir, de buscar animales alzados o para cazar.  (...) Aprendí los rumbos por el sol y por las estrellas, por ríos, montes y lomadas, por los pastos y los árboles, hasta por los animales del lugar, guadales y vizcacheras.  (...) También comprendí que cuanto sabía de los blancos o cristianos tenía que mantenerlo en secreto.  A algunos cautivos que intentaron huir les pelaron las patas, eso sí que era horrible.  Pero yo paraba las orejas cuando oía a los indios hablar de la ubicación de las poblaciones y fortines del Sur, sabía que había lugares que se llamaba Morteros, Garabato, Quebracho Herrado y estancias con fortín, y cuantos días había que galopar para llegar hasta los cristianos. (...) Cuando podía me agregaba a las juntas y parlamentos del todo o de toda la indiada que vían de muy lejos y así aprendía como organizaban su vida las tribus, sometidas a las decisiones del cacique, y que porque se movían de un lado a otro según los pecharan los hombres blancos, más afuera de lo que ellos creían eran sus tierras. El odio era grandes y las paces duraban muy poco.  De uno u otro lado no se cumplían acuerdos y compromisos, y resurgían los choques y malones. (...) Las cacerías más grandes eran las de ñandúes y a ella iban todos los indios, mujeres y niños.  Eran verdaderas excursiones y en ellas cada uno tenía un trabajo determinado.  Se abrían los indios en grandes filas mientras otro grupo buscaba las presas.  Cuando los de adelante gritaban empujando las aves, los demás se iban cerrando, hasta dejarlas adentro sin posibilidad de escape, y así las agarrábamos vivas o las matábamos, unos a palos, otros a piedra, lanza o cuchillo. (...) El indio que me tenía me enseñó a usar las boleadoras (...) ya me había hecho experto en el caballo. (...) Se hizo un gran consejo y yo asistí como todos.  Allí oí los planes y el destino: Fraile Muerto.  Iba a ser un gran malón, combinado con los indios del sur, Ranqueles y Pampas.  Me horroricé pensando en mis padres y hermanas.  (...) Yo ya tenía quince años y entre los indios era la edad para comenzar a malonear, a matar, a robar, y quemar.  (...) Pensar en lancear y degollar, quemarle las casas a los míos me pareció un horror.  (...) Ahí mismo me decidí (...) debía ser más astuto que ellos, y mucho más rapido. Si me equivocaba o me alcanzaban terminaban mis días.  (...) Había galopado todo el día y toda la noche. Largué el caballo, le pegué unos palos para que se fuera rápido y siguieran sus huellas mientras trataba de borrar las mías.  Corrí y caminé, hasta perder el aliento, no sé cuanto tiempo ni cuantas leguas.  El sueño me venció y al caer la segunda noche, me subí al algarrobo más alto y tupido que encontré, me enhorqueté y dormí hasta que el alba me despertó.  No había señales de indios hasta donde alcanzaba con la vista y el monte estaba quieto.  Entonces otra vez a correr y caminar, ya casi desfalleciente de cansancio y de sed, alcancé a darme cuenta que estaba cerca de una estancia con fortín. (...) Me arrastré como una víbora hasta el cerco de pitas, tunas y cinacinas, atrás del cual había un zanjeado y construcciones fuertes.  (...) Me quedé quieto (N.A.: al ser descubierto), y desarmado como estaba se me ocurrió abrir los brazos. (...) Por suerte había un lenguaraz en el fortín que entendió lo que yo desesperadamente decía "soy blanco, soy cristiano, soy un cautivo que ha huído, hasta que la memoria de los veteranos del fortín les ayudó a recordar.  (...) Estaba, me dije, en una estancia con fortín que después se hizo pueblo, a 20 leguas al Norte de Fraile Muerto, más allá del Litín.  Así terminó mi cautiverio.  Era 1857. (...) El personaje, el cautiverio, el hecho cruento que padeció, su fuga: son reales"  (28)

Más allá de la coincidencia en la época, de ser nuestro "Fortín de los Algarrobales" el más norteño de la Comandancia de Frayle Muerto, y pueda interpretarse quizás como "la estancia con fortín" a la que llega el cautivo, he creído conveniente incorporar fragmentos de esta historia real por la riqueza con que describe la vida de los indios del lugar contemporáneos a la erección del Fortín de los Algarrobales.

Antes de avanzar en el tema, creo conveniente formular algunas precisiones de tipo geográfico puesto que con el nombre de "El Fortín" se conocían dos lugares: uno de ellos (el adquirido por Blas Juárez primero y luego por la Sociedad Anónima Pedernales) será detallado en plenitud más adelante por cuanto es el campo donde se funda el Pueblo, y el otro, colindante inmediato al sur de éste (propiedad de Octavio Gómez y sus herederos luego, que aparece en varios lugares como "Colonia El Fortín"), los que se suelen confundir.  Para aclarar el tema en este trabajo, en adelante cuando se cite "Campo El Fortín" lo haré en referencia al primero de los mencionados, aunque debe considerarse que con el nombre de El Fortín se conocía una vasta región.

Asimismo, en relación a los fundadores del "Fortín de los Algarrobales" y dado que el apellido Rapela tiene su larga tradición en El Fortín, recordándose especialmente al varias veces Intendente Municipal Alfredo Rapela, el que además fue propietario del reconocido Haras "Las Maneas", me he permitido consultar al prestigioso periodista Hernán Rapela y su hermano Marcelo, quienes aunque no conocen si hubo algún parentesco con aquel Comandante de Frayle Muerto me han aportado importantes datos. (29) 

Por otra parte, los archivos de la Dirección de Catastro se convierten en una fuente insoslayable para apoyar cualquier cuestión geográfica desde la segunda parte del siglo XIX. 

Cabe entonces una recorrida en particular por las mensuras de Campo “El Fortín” y “Estancia El Fuerte” para dilucidar la cuestión, donde aparecerán datos reveladores.
 
1.        Nomenclatura de las Estaciones Ferroviarias de la República Argentina, Enrique Udaondo, pág. 106
2.        El Fortín, apuntes para su historia, Homero Pochettino, Gráfica Armedenho, 1988, págs. 14 y 15
3.        El latir de un pueblo (una evocación sobre los orígenes de San Antonio de Litín), Mario N. Penna, Marcos Lerner Editora Córdoba, Junio 1999, pág. 141
4.        Archivo Histórico de Córdoba, Sección Gobierno, Año 1852
5.        Plano de una parte de la Provincia de Córdoba, Año 1831, Archivo General de la Nación
6.        Croquis de las Fronteras de Córdoba i Santa Fe sobre el chaco, sin fecha, Archivo General de la Nación
7.        Croquis de las Postas: 1771 / 1820, sin fecha, Archivo General de la Nación
8.       Description Géographique et Statistique de la Confedération Argentine, Dr. V. Martín de Moussy, Libraire de Firmin Didot, París, 1864, publicado en Temas de la Vida de Morteros en sus  100 años, Centro Municipal de Estudios, Investigaciones y Archivo Histórico de Morteros, Editora Suárez, Agosto 1991, pág. 4
9.        La Población de Córdoba en 1840, Dora Celton de Peranovich, 1982, pág. 95
10.     Córdoba y Bell Ville en la Historia de la Patria, Ing. Agustín Villarroel, U.N.C., 1976, pág. 351
11.     Córdoba y Bell Ville en la Historia de la Patria, Ing. Agustín Villarroel, U.N.C., 1976, pág. 200
12.     Córdoba y Bell Ville en la Historia de la Patria, Ing. Agustín Villarroel, U.N.C., 1976, pág. 351
(*)       Estado Provincial..., Ana Inés Ferreyra, pág. 50, citado por Ferrero, Roberto A. en "Manuel López «Quebracho»", pág. 117
13.     Manuel López Quebracho, Prof. Roberto A. Ferrero, Ediciones del Corredor Austral, 2000, pág. 117
14.     Archivo Histórico de Córdoba, Sección Gobierno, Año 1846, Carpeta 1, Legajo 1, Folios 5 y 6.
15.     Archivo Histórico de Córdoba, Sección Gobierno, Año 1846, Carpeta 1, Legajo 1, Folio 30.
16.     Archivo Histórcio de Córdoba, Sección Gobierno, Año 1846, Caja 202, Letra C, Fº 169
17.     El latir de un pueblo (una evocación sobre los orígenes de San Antonio de Litín), Mario N. Penna, Marcos Lerner Editora Córdoba, Junio 1999, pág. 144
18.     El latir de un pueblo (una evocación sobre los orígenes de San Antonio de Litín), Mario N. Penna, Marcos Lerner Editora Córdoba, Junio 1999, págs. 145 y 146
19.     El latir de un pueblo (una evocación sobre los orígenes de San Antonio de Litín), Mario N. Penna, Marcos Lerner Editora Córdoba, Junio 1999, págs. 146 y 147
20.     Archivo Histórico de Córdoba, Sección Gobierno, Año 1854.
21.     Archivo Histórico de Córdoba, Sección Gobierno, Año 1854.
22.     El latir de un pueblo (una evocación sobre los orígenes de San Antonio de Litín), Mario N. Penna, Marcos Lerner Editora Córdoba, Junio 1999, pág. 192
23.     El Fortín, apuntes para su historia, Homero Pochettino, Gráfica Armedenho, 1988, pág. 31
24.    El latir de un pueblo (una evocación sobre los orígenes de San Antonio de Litín), Mario N. Penna, Marcos Lerner Editora Córdoba, Junio 1999, págs. 159 y 160
25.    Historias de La Tigra, Mateo Pochettino, 1994, bosquejo
26.    El latir de un pueblo (una evocación sobre los orígenes de San Antonio de Litín), Mario N. Penna, Marcos Lerner Editora Córdoba, Junio 1999, pág. 210
27.    Cautivo en Fraile Muerto y otros cuentos simples, Luis José Bondone, Editorial Advocatus, Córdoba, Febrero 1992, págs. 61 a 82.
28.    Córdoba.  Nuestra historia, Fascículo de La Voz del Interior, Córdoba, 2000, pág. 201.  Coordinación y producción editoriales, Robert Andrew Keegan.  Asesoramiento histórico, Efraín U. Bischoff.
29.    Rapela, Hernán, carta al autor, 11/XII/2000

 

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Los Rapela 

Por ser los hacedores de aquel "Fortín de los Algarrobales" haré un pequeño párrafo aparte para dejar algunos datos sobre los Rapela, cuya historia en nuestro país se inicia a finales del siglo XVIII, época en la que don Diego Rapela era un reconocido comerciante y hacendado, con lo que ello significaba en aquellos tiempos.  Llegado a Buenos Aires, se estableció luego en cercanías del Río Tercero, donde tuvo seis hijos, entre ellos Pedro, Francisco y Diego, bajo cuya comandancia como quedó dicho se creó el "Fortín de los Algarrobales". 

Enfermo, redacta su testamento en Córdoba el 6 de Noviembre de 1819, siento otorgado el 16 de Diciembre de 1820, por ante el Escribano Diego de Olmos y Aguilera:

"...Dn. Diego Rapela, natural de Galicia, hijo de Dn. Francisco Rapela y de Da. Josefa Pardo y Pimentel hallándome enfermo en cama de enfermedad natural que Dios nuestro Señor se ha servido darme pero en mi libre y cabal juicio, memoria, entendimiento y voluntad (...) declaro que soy casado y velado con Da. Asunción Casas, de cuyo matrimonio hemos tenido y procreado los hijos siguientes Da. Josefa, Da. Teresa, Dn. Pedro, Dn. Francisco, Dn. Diego y Da. Dolores Rapela a quienes los instituyo y nombro por mis únicos y universales herederos de todos mis bienes, dineros y acciones, para que los hayan y hereden con la bendición de Dios y la mía declárolo así para que conste.  (...)  Dn. Diego Rapela falleció el siete de Noviembre del año inmediato, bajo el poder inserto y en cumplimiento de lo que el el dejó ordenado fue sepultado su cuerpo al día siguiente con entierro menor rezado en la Iglesia de San Francisco con Misa rezada de Cuerpo presente." (1)  

Precisamente, en la obra de Vicente Osvaldo Cútolo, se hace referencia a Diego Rapela, padre de los Comandantes del Frayle Muerto:

"Vino a Buenos Aires estableciéndose en Río Tercero (Córdoba), donde fue el tronco de su familia en Argentina.  En 1791, se ocupaba en transacciones comerciales.  En febrero de 1810, Rapela obtuvo permiso para establecer un oratorio público en su estancia situada en la Posta de las Barrancas, en Río Tercero.  Al mes siguiente, para efectuar la construcción del oratorio, solicitaba las maderas que quedaban de la arruinada Capilla castrense del Saladillo, aduciendo que los vecinos de dicho lugar se iban retirando debido a las incursiones de los indios que con frecuencia robaban sus haciendas... (...) Además se desempeñaba como Maestro de Postas de las Barrancas, pero el 5 de setiembre de 1810 fue separado de dicho servicio... (...)  A Rapela se le imputaron varios delitos, entre ellos, el de quemar los campos inmediatos a su casa en cumplimiento de órdenes superiores para hostilizar a la Expedición Auxiliar de Buenos Aires.  También de que guardó una conducta reprensible para contra el prisionero Isidro Zegarra, vecino de La Paz, que fugitivo le llevaba en su compañía para Buenos Aires, uno de los correos de número.  Por los documentos y constancia que acompañó Rapela pudo probar que lejos de ejecutar las órdenes que le dirigió el anterior gobierno colonial, supo disfrazar su observancia, dejándolas ilusorias, proporcionando ayuda a los militares patriotas que desempeñaban importantes comisiones de la Junta de Gobierno.  Los correos y demás pasajeros se auxiliaban en la casa de Rapela, para utilizar su caballada, pues a pesar de estar separado del servicio, hallaban en él la mejor disposición para atenderlos.  Pero pronto fue repuesto en su cargo, al dar cuenta el gobernador Intendente Pueyrredón de los señalados favores prestados a la causa de la Independencia en aquellos meses en que el movimiento de Mayo era todavía una gestación o desarrollo (...)  Después siguió ocupado en sus tareas e hizo testamento en Córdoba, el 6 de noviembre de 1819..." (2)

También rescato un trabajo realizado por el Dr. Héctor R. González para el diario bellvillense "La Nueva Tribuna" recopilando material inédito del Ing. Agustín Villarroel, bajo el título "Los Coroneles Rapela":

"Fueron hombres de gran confianza, lo que revelaría su lealtad, demostrada en cometidos como éste: En el invierno de 1861, cuando la Provincia de Buenos Aires se levantó en armas contra la Confederación, supo que el Presidente Derqui -a la sazón en Córdoba levantando su ejército para defender la causa del orden- el Coronel (N.A.: Pedro) Rapela recibió la orden de vigilar la frontera sur del Frayle Muerto, por donde debía pasar furtivamente el Coronel Marcos Paz, Senador del Congreso de Paraná, con una partida de 400 oficiales y armamentos con el objeto de sublevar las provincias de Córdoba, Tucumán, Salta y Santiago a favor de Buenos Aires.  Batirlo si resistía y apresarlo, remitiéndolo a Córdoba.  Rapela cumplió militarmente su cometido, apresó en el Saladillo sin mayor resistencia al osado revolucionario, quien conoció las cárceles de Córdoba y de Paraná, donde resolvió su suerte la Victoria de Pavón." (3)

Por aquello del largo proceso de organización de nuestro país, donde los héroes de uno eran detestables enemigos para los otros cuando cambiaba el mando, aquel servicio prestado a la Patria que muchos reconocían, sería también pocos años después, el motivo de su declinación:

"Como es sabido, el General Mitre subió a la Presidencia de la República en 1862 llevando como Vice a Don Marcos Paz, el de la aventura del Saladillo, época en que se eclipsaron los Rapela.  Tal vez Paz se cobró la cuenta, que el olvido no es virtud de todos los hombres.  (...)  Los Coroneles Rapela fueron los jefes absolutos de Frayle Muerto en el gobierno de Rosas.  Empero fueron hombres mansos y humanos." (4)

Evidentemente, los Rapela, propietarios de una importante cantidad de tierras en la zona del Frayle Muerto y con varias décadas vividas en la zona, eran poseedores de un notable poder económico y de gran reconocimiento político en la región, al momento de crear nuestro fortín.

Es muy común ver en la documentación entre la Comandancia y el Gobernador de la Provincia, indistintamente la firma de cualquiera de los tres hermanos y que el tratamiento con las autoridades provinciales tenían un tinte de familiaridad y amistad con las mismas.

"La Guardia Nacional en 1844, según planillas, se componía así: Comandante Francisco Rapela, Jefe del Frayle Muerto, Saladillo, Cruz Alta, quien se carteaba muy familiarmente con el gobernador López... (...) El 13 de marzo de ese mismo año aparece en la función pública don Pedro Rapela, hermano del Coronel Francisco, como proveedor de las fuerzas de la región." (5)

Dice José Lloret, investigador bellvillense, respecto a la propiedad:

"Hacia Frayle Muerto estaba el camino llamado de la costa, era más largo pero más seguro, siempre por la orilla del Río Tercero, a unos quince kilómetros estaba la posta de Rapela: Las Barrancas..." (6)

Gracias a la gentileza de Virginia Rapela, Decana de la Facultad de Bibliotecología de la Universidad y la bibliotecaria de Fortín Sport Club, he descubierto un valioso testimonio en la obra "Verónica" escrita por Diego E. Rapela, descendiente de aquellos:

"La conversación giró, como una veleta ante un cambio inesperado de viento, hacia una dirección completamente opuesta a la primitiva.  La risa de Alfredo se perdió en un silencio de expectativa.

Fue entonces cuando la atención de todos los invitados enderezó hacia nosotros; es decir, hacia mí y el huésped de Torwhite, con quien manteníamos un diálogo.  Aconteció así, porque posiblemente mi interlocutor había dicho, en un tono apreciablemente alto, algo que sonó a hueco y destemplado.  Pero, no adelantemos.

Esta tarde fuimos con mi primo Alfredo a la estancia de Torwhite, un viejo amigo éste, quien poseía una magnífica residencia en medio de las llanuras cordobesas del "Fortín".  Aun ahora, cuando escribo estas líneas, no puedo olvidar mi sorpresa de entonces.  Me había adelantado Alfredo pormenores de ese establecimiento campestre.  Así, me había dicho, colocando el acento sobre la ponderación: "¡No hay en los alrededores algo parecido!" "Un chateau -y aquí las palabras tomaban un inmenso vuelo impelidas por esa sonoridad entusiasta tan carácterística de mi primo- un auténtico castillo francés, con sus torres, sus almenas y su gallardía trasladado a nuestros campos."

-"¿Tú sabes lo que es un caballero? -concluyó-.  Allí lo tendrás de cuerpo presente, dando vida, inmensa vida a una señorial mansión."

Confieso que fui impresionado, llegando a forjar, por influencia de estas frases, imágenes incalculables e indefinibles; pero debo decir, fiel a mis más íntimas convicciones estéticas, que lo que ví esa tarde era muy superior a cualquiera de las elaboraciones previas de mi espíritu.  Me encontré con un castillo, reproducción inigualable de un chateau del valle del Loire.  Torwhite, buen arquitecto y mejor memorista, había realizado un monumental esfuerzo de imitación.

Debo confesar que se me apareció de pronto, sorpresivamente, pues la arboleda del parque lo escondía, y se reflejó en mi pupila desprevenida como una inmensa caja mágica.  El "Embrujo", -así habían bautizado el castillo- era una calcomanía renacentista de imponente estructura.  Se elevaba, rompiendo la tranquilizadora línea de lo verde, como una enorme mole de piedra roja en el centro de un parque de coníferas.  Una amplia fachada de líneas severas y muros altos en los que una y otra veta de musgo le agregaban un matiz añoso de leyendas.  Arcos y pilastras; y en un esquina, una torre almenada enhiesta se alzaba coronando el edificio.  Casi me resistía a concebirlo, tal era la fuerza de contraste de la mole.  Semejaba un oasis de belleza en el desierto.

No desdecían los interiores con su majestad externa.  Habitaciones modernas, plenas de confort, y entre ellas, pasadizos sombríos de huraña grandeza.  Cuando visité esa tarde los distintos ambientes me sentí angustiado, pareciéndome advertir por momentos, que era yo el protagonista de una historia singular y misteriosa.  Es posible que esa tensión emocional fuera la causante de un afloramiento de la subconciencia, de viejos y olvidados recuerdos.  Se me representó la "casa de los siete tejados" con su faz humana, "cuyas propias vigas parecían trasudar la humedad de un corazón".  "De un gran corazón humano, con su vida propia y un caudal de sombrías y pretensiosas reminiscencias".

Descendí del plano de lo irreal en el instante en que Torwhite me invitaba a subir a la torre. 

-¡Con cuidado! -me advirtió gentil-.  Estas escaleras nos traicionan a menudo.

-Son como trampas -agregó Alfredo, al tiempo que nos sumergíamos en la oscuridad de una buhardilla-.  Allí se iniciaba la rampa de ascenso; una serpenteante escalera de caracol que parecía envolvernos en una tupida atmósfera de humedad y penumbra.  Mientras subíamos, no pude dejar de pensar en duendes y fantasmas, y recién se aquietó mi espíritu cuando llegamos a lo alto de la torre.  Sentí el fresco de la campiña rozar mis mejillas como un aliento vivificador; y así pude, a través de las almenas, contemplar el lejano horizonte borrándose en el gris atardecer.

Después de esta preliminar visita a las dependencias del castillo, fue cuando nos sentamos en el amplio salón de recepción, Torwhite, Alfredo y sus huéspedes.  Bocaditos exóticos, preparados por la dueña y profusión de copas de champagne dieron impulso a una agilísima conversación. 

-Este caviar es un marco adecuado al bello cuadro del "Embrujo" -dije con énfasis y entusiasmo, dirigiéndome a mi vecino, para mí, hasta entonces desconocido.

-Es la firma que siempre coloca en sus recepciones Torwhite -respondió, mostrándome en la dicción un pronunciado acento extranjero.

-Nuestro común amigo -subrayé- es una gran anfitrión.-.  NNo agregué nada más.  Entonces él comenzó a contarme los pormenores de su amistad con Torwhite.  Se conocieron en Europa, en una de las tantas correrías del propietario del castillo.  Juntos habían recorrido de un extremo a otro el viejo continente y unos menses antes de estallar la segunda guerra mundial se habían separado.  Luis Darac -así se me presentó- ejercía misiones secretas en la diplomacia.  Retirado de sus actividades el año pasado, llegó a la Argentina como turista.  Con Torwhite se habían encontrado ese invierno en Buenos Aires.  El chileno -pues ésta era la nacionalidad de nuestro anfitrión- le arrancó en esa oportunidad la promesa de pasar el verano en el "Embrujo", "donde -le había dicho- tendrás oportunidad conocer nuestras pampas."

-Aquí me tiene, pues, de sorpresa en sorpresa.

-¿Tanta impresión le han causado nuestras llanuras?

-Le diré, en Europa no estamos acostumbrados a contemplar tales horizontes infinitos.  Pero -agregó- mi asombro culminó al admirar las líneas de esa construcción por demás desconcertante. 

-¿Es el castillo, entonces, algo nuevo para usted? -En mi rostro debió manifestarse un gesto de incredulidad, porque agregó de inmediato:

-Sí, no se inquiete usted.  He comprendido bien su emoción estética a través de sus primeras frases.  Lo mío, no obstante no fue tal.  ¡Tenemos tantos castillos en mi país!  Mi asombro está ligado a una evocación mágica.  Torwhite ha elegido bien el nombre: "Embrujo"..." (7)

Paradójicamente, un siglo después de la erección del "Fortín de los Algarrobales" por parte de Francisco, Pedro y Diego Rapela, el tres veces Intendente Municipal de El Fortín, Alfredo Rapela, citado por el autor en el  texto precedente, volvería a emparentar el apellido con nuestro pueblo.  El castillo al que hace referencia no es otro que el de la Estancia "El Embrujo", conservado impecablemente por sus actuales propietarios.  Por alguna razón el autor preserva el verdadero apellido del estanciero que lo construyó, ampliamente conocido en nuestra localidad y la región: don Luis Torralva y su esposa Ely, ambos citados en la obra bajo el apellido Torwhite.  El casco de "El Embrujo" se ubica a 17 km. al sur de El Fortín y sigue siendo un lugar especialmente atractivo.

1.       Archivo Histórico de Córdoba, Registro Nº 4, Escribanía Olmos y Aguilera, Año 1819 y Año 1820, escrito en español antiguo, adaptado por el autor.

2.       Nuevo Diccionario Biográfico Argentino (1750-1930)", Tomo Sexto, R-Sa, Vicente O. Cutolo, Editorial Elche, Buenos Aires, 1983.

3.       Diario La Nueva Tribuna, Sección "Conozcamos nuestra historia, Dr. Héctor R. González, Bell Ville, 6 de Diciembre de 1996.

4.       Diario La Nueva Tribuna, Sección "Conozcamos nuestra historia, Dr. Héctor R. González, Bell Ville, 6 de Diciembre de 1996.

5.       Córdoba y Bell Ville en la historia de la Patria, Ing. Agustín Villarroel, U.N.C., 1976, pág. 200.

6.       Lloret, José, carta al autor, 1/VII/2002

7.       Verónica, Diego E. Rapela, Universidad Nacional de Córdoba, 1959, págs. 9 a 13.

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Campo El Fuerte

El primer antecedente documentado del “Monte del Algarrobal” (hoy Estancia “El Fuerte”) se encuentra en la Escritura Pública celebrada el 26 de Marzo de 1866 ante la compra efectuada por José María Méndez (o Méndes, en otras menciones) a Camilo León (o de León, en otras menciones):

"En la ciudad de Córdoba a veinte y seis días del mes de Marzo de mil ochocientos sesenta y seis, ante mí, Escribano Público de Número e Hipotecas (...) compareció Don Camilo León, mayor de edad, apto para contratar, vecino del Departamento Unión (...) que por la presente (...) vendía y daba en enajenación perpetua e irrevocable a Don José María Méndez, vecino de esta Ciudad (...) un terreno de su propiedad situado en la parte Norte del campo que fue de Don Eusebio Sánchez, al Norte de Litín, Pedanía de San Gerónimo, Departamento "Unión", a distancia aproximativa de diez leguas del Pueblo del "Fraile Muerto", comprende dicho terreno el Monte del Algarrobal (...) una superficie cuadrada de dos leguas que vende a razón de mil trescientos cincuenta pesos la legua lo que importa la cantidad de dos mil setecientos pesos de la boliviana moneda corriente, lindando dicho terreno al Norte con Tierras Fiscales o de Buena Ventura Argañaraz, por el Sud con terrenos del vendedor; por el Naciente con Fiscal y por el Poniente con José Antonio Brizuela y D. Fenelón Zuviría..." (1)

La Mensura de la propiedad fue practicada el 22 de Mayo de 1866 por el Agrimensor Francisco Crisafulli. 

Camilo de León era por entonces un reconocido dirigente de la zona, ya que forma parte de la Segunda Corporación Municipal de Bell Ville:

"El 22 de enero de 1871 se renovó totalmente la corporación municipal, según la reforma de la ley. (...) Salieron electos por 153 votos los señores: Eduardo Estero, Agustín Pereyra, José Inocente Machado, Mauro Capdevilla, Camilo de León, Miguel López, Pedro Pascual, Martín Castro, José Vivanco e Ignacio de la Torre.  Resultó presidente don Mauro Capdevilla, persona seria y capacitada." (2)

Asimismo, en 1869 desempeña otro importante cargo:

"La piedra fundamental (N.A.: de la Iglesia de Bell Ville) fue colocada el 18 de julio de 1869 según acta labrada en oportunidad, y firmada por Rubén Márquez (presidente de la Municipalidad), Agustín Cereira, Ponciano Vivanco, Pedro Casenal, Bartolomé da Silva (municipales), Camilo León (Juez de Alzada), José Inocente Machado (Tesorero Municipal), Mauro Capdevila (Secretario), Nazario Casas (Comandante)..." (3)

Desde 1866 el terreno mensurado perteneció a la familia Méndez -entre cuyos descendientes se encuentra ell ex Canciller de la República Argentina, Dr. Nicanor Costa Méndez, quien solía visitar la estancia- hasta finales del siglo XX.   En 1904 el Dr. José María Méndez tenía su residencia en calle Reconquista 195 de la Capital Federal.

La mensura y el plano respectivo practicados por el Agrimensor Francisco Crisafulli se convierten a esta altura en una fuente inobjetable para comprobar la real existencia de nuestro fortín:

"Señor Vocal Encargado del Dpto. Topográfico - El infrascripto comisionado para practicar el Deslinde y amojonamiento de un campo perteneciente a Dn. José María Méndez y situado en el Dpto. Unión presentó a Ud. el extracto del título y es como sigue: Es una escritura judicial con fecha Marzo Veinte y seis de Mil ochocientos sesenta y seis, por la cual Dn. Camilo de León vende a Dn. José María Méndez un terreno que tiene de superficie dos leguas cuadradas y comprende el Monte de los Algarrobos (...) y queda al sur (...) del árbol grande del Mosquito (...) en la línea sur del terreno se corta el Monte del León Colgado a una legua once cuadras quedando incluído en el terreno la mayor parte de dicho Monte el del Algarrobo y el corral de Zuáres y Vaviasca todas muy pastosas según consta en el plano adjunto con este resultando una superficie de dos leguas cuadradas..." (4)

De lo anterior se deduce el porqué del nombre de aquel reducto, basado en la denominación del monte que tenía la propiedad donde fue erigido algunos años antes.

Si bien la mensura ofrece cosas sumamente interesantes como “el árbol grande de «El Mosquito»”, campo con el que lindaba al este, lo más revelador aparece ante los ojos en el Plano Nº 11 a-b que se adjunta a la mensura, donde podemos distinguir claramente:

·        En la mitad de la línea sur del terreno una punta del “Monte del León Colgado”.

·        Desde la mitad de la línea sur y hasta el límite este cruza la “Cañada del León Colgado” (indudablemente un brazo de la Cañada de San Antonio).

·        En el centro del terreno el “Corral de Juárez”, puesto de reposición de mulas, entre el Monte del León Colgado y el Monte de los Algarrobos.  (N.A.: en el texto de la mensura de lo cita como "Corral de Zuáres" y en el plano como "Corral de Juárez").

·        Acompañando gran parte de la línea norte del terreno se observa el “Monte del Algarrobal”.

·        Entre el "Monte del Algarrobal" y la "Cañada del León Colgado", casi en el extremo noreste del terreno aparece indicado claramente un “Fuerte abandonado”, ubicado estratégicamente entre el monte y la cañada.

Inevitablemente surge la pregunta: ¿Será ésta la piedra basal de la historia de El Fortín?

Recurrimos entonces a la información recopilada para tratar de aclarar el punto:

·        Todas las referencias transmitidas por tradición oral, indican la ubicación del “fortín” a unas cuatro leguas al sur de la localidad, que más allá de la imprecisión de la medida "a ojo" resulta coincidente con las antiguas tierras de la Estancia “El Fuerte”, cuya denominación (impuesta por el Dr. José María Méndez) también nos sugiere una construcción de defensa.

·        Todas las referencias oficiales y documentadas de las acciones contra los indios, referidas al “Fuerte de Los Algarrobales”, lo ubican geográficamente, con la relativa certeza que por ese entonces se podía obtener,  en este punto.

·        Quien hoy recorra el camino que pasa frente a los actuales cascos de las Estancias "El Fuerte" y "Potro Muerto" podrá observar al este y al sur del primero, lo que parecen ser los resabios de aquel "Monte de los Algarrobales" en plena coincidencia con el plano del Agrimensor Francisco Crisafulli, aunque con la consabida obra del paso de los tiempos y de la mano del hombre, que ha reducido ostensiblemente la extensión cubierta por el monte.

Fundado en 1844, activo aún en 1854, presumo que en 1866, cuando se realiza la mensura, y con el indio ya lejos de estas tierras, aquel “fortín” conservaba aún vestigios de sus características originales, razón por lo cual el agrimensor Crisafulli lo destaca como la única construcción humana de cierta perennidad o al menos, con reconocimiento como punto de referencia, en el terreno adquirido por el Dr. José María Méndez, aunque no brinda detalle alguno sobre sus formas y dimensiones, las que podemos imaginar no eran seguramente las de una fortaleza inexpugnable.  Al respecto, el Coronel (R) José Luis Alvarez, del Servicio Histórico del Ejército, dice:

“...no habiendo encontrado datos lo suficientemente esclarecedores nos queda solamente suponer lo siguiente:  muchas de las guardias y fortines dependientes de otros más grandes e importantes que dieron lugar a poblaciones aún existentes, eran míseras y de condición en extremo pequeña, ya que en muchos casos, eran de carácter transitorio o semi permanente.  Muchos de ellos eran construcciones insignificantes, con una empalizada de palo a pique, un mangrullo, y tal vez, una única vivienda de adobe y techo pajizo que servía a la vez de alojamiento y vivienda, cocina, enfermería y comandancia.  Al todo, le estaba anexado un corral también de palo a pique para encerrar a la exigua y maltrecha caballada disponible.  Estas construcciones si las condiciones del suelo lo permitían, eran rodeadas de un pozo perimetral, que servía para acumular la tierra de préstamo contra la empalizada y así reforzarla algo.  Sus características, dieron muchas veces a estas instalaciones, el simple e indiscutible nombre de “corrales”.  A pesar de ello pudieron en algunos casos, haber servido de simiente para algún establecimiento comercial o de campo, tal vez alguna posta y eventualmente, con el tiempo, para una población de mayor importancia” (5)  

Más allá de su identificación en aquella época (“Fortín de Los Algarrobales”), nuestra localidad hoy conserva el genérico nombre de este tipo de construcciones: “El Fortín”.

El “Fortín de Los Algarrobales” es, desde mi punto de vista, aquel “fuerte” que no solo dio nombre al campo comprado un poco más al norte por Blas Juárez en el cual se fundaría más tarde nuestra localidad y a una extensa zona del norte de los Departamentos Unión y Marcos Juárez y sur del Departamento San Justo, sino también la histórica referencia del nombre de nuestro pueblo.   Por otra parte, en lo específico, todos los antecedentes enumerados confirman que al menos desde la última década del siglo XIX con el nombre de “El Fortín” se conocía puntualmente esta zona, seguramente en base al nombre con el que don Blas Juárez había denominado su Campo (Suerte Nº 81) ni bien lo adquirió, en referencia a aquel fortín, aunque esto no se pueda documentar fehacientemente y deba deducirlo.  A pesar que aquel "Fortín de los Algarrobales" distaba unas cuatro leguas del Campo "El Fortín" la asignación de ese nombre se torna lógica si se considera que no había por ese entonces referencias estables ni antecedentes de población alguna desde el norte de los Departamentos Unión y Marcos Juárez hasta Quebracho Herrado y quizás haya sido una de las pocas y primera obra humana en la región durante gran parte del siglo XIX.

Con los datos proporcionados por el Plano del Agrimensor Crisafulli, es hoy posible gracias a la superposición y comparación del planos y el cálculo de conversión proporcional de distancias, conocer con exactitud la ubicación de aquel fortín, el que se habría ubicado tomando como referencia el vértice noreste de la actual Estancia "El Fuerte", 3335 mts. en dirección sud y desde allí, 2530 mts. en dirección este, con el margen de error lógico de una escritura de 135 años atrás y el haber quedado en la parte central del Plano 11 a-b.

La pregunta que nos hacíamos al comienzo del capítulo queda a mi humilde entender contestada y documentada. 

Me permito opinar que en referencia al hallazgo de "paredones" encontrados por Lucero difícilmente hayan pertenecido al "Fortín de los Algarrobales" ya que de haber sido erigido de material hubiera tenido mucha mayor relevancia que varios de los fuertes y fortines conocidos, coincidiendo en cambio con la construcción de palo a pique.  Lamentablemente no hay demasiadas precisiones sobre el lugar mencionado por el autor. 

Como se verá, las referencias son concretas al "Campo El Fuerte", donde estaba ubicado el "Fortín de los Algarrobales" y al Campo "El Fortín", donde se fundará el pueblo, no teniendo información relevante que mencionar respecto del "Campo El Fortín" de don Octavio Gómez y herederos, que bien pudo haber tomado el nombre con el que se conocía toda esta zona del norte del Departamento Unión y del sudeste del Departamento San Justo.

Prácticamente resulta imposible encontrar información de nuestra zona en los años subsiguientes.  Mientras en una amplia región vecina de la Provincia de Santa Fe comienzan a nacer las primeras colonias de inmigrantes, en esta región ya despreocupados de la presencia del indio, se asentaban los recién llegados piemonteses, aunque se demoraría un poco aún el fenómeno de la colonización al oeste de la Cañada de San Antonio.

En el trabajo de Beatriz Moreyra se hace referencia a la situación del Departamento San Justo entre 1880 y 1930, a su poblamiento, las primeras explotaciones e incluso un importante capítulo dedicado a describir las estancias y las chacras y el nacimiento del movimiento cooperativo rural que abordaré más adelante.

De él extracto que alrededor de 1900 esta zona se caracterizó por grandes extensiones de las que eran propietarios unos pocos terratenientes, sin explotaciones de relevancia, en razón del inferior valor de estas tierras por debajo del promedio de otros departamentos, debido a la falta de caminos cercanos y vías férreas, asuntos éstos que solucionados a partir del comienzo del siglo hicieron que la situación se invirtiera rápidamente, aumentando el número de colonos propietarios de explotaciones más pequeñas.

Es entonces aquí cuando nuestra historia se traslada dos décadas en el tiempo y unos kilómetros más al norte en la geografía.  Lamentablemente, como ya he dicho, no he encontrado referencia a nuestra zona en el lapso que media entre la compra del Campo "El Fortín" por parte de Blas Juárez y la muerte de éste.
 
1.       Archivo Histórico de Córdoba, Registro Nº 1, Escribano Arístides López, Año 1866, fs. 68 vta. a 71
2.       Córdoba y Bell Ville en la historia de la Patria, Ing. Agustín Villarroel, U.N.C., 1976, pág. 355
3.       Un poblador de las Pampas, Richard A. Seymour, Traducción y notas: Justo P. Sáenz (h), Impresos M.C., 1995, Nota 144 cuarta, pág. 143.
4.       Dirección Gral. Catastro, Dpto. Tierras Públicas y Límites Políticos, Mensura de la propiedad del Dr. José María Méndez, Agrim. Francisco Crisafulli, 16 de Mayo de 1866
5.       Archivo General del Ejército Argentino, Coronel (R) José Luis Alvarez, carta al autor, 22/V/2000

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El lugar en la actualidad

Aquel pequeño punto que el lápiz del Agrimensor Francisco Crisafulli plasmó en 1866 en el Plano que acompaña la mensura del lote adquirido por el Dr. José María Méndez marcado como "Fuerte abandonado", sería ciento treinta y cinco años después además de la pista fundamental para revelar la existencia del "Fortín de los Algarrobales" la referencia obligada para determinar en nuestros días cual fue su real ubicación. 

Por considerar relevante reconocer el lugar en la actualidad he recorrido la zona, gracias a la gentileza de los Sres. Pedro A. Westen y Bordón (actual propietario y encargado, respectivamente, de la Estancia "El Fuerte") y Ricardo Dimateo y Raúl Visani (actual propietario y comisionista, respectivamente, del Campo "El Rincón").  Ambos establecimientos, linderos entre ellos,  formaban parte de aquel Campo "El Fuerte" original, como se podrá apreciar en el mapa realizado para una mejor interpretación de lo que a continuación expondré, en cuya colindancia hubo de ubicarse nuestro fortín. 

En primer lugar cabe decir que si bien el paisaje ha sufrido las modificaciones naturales del tiempo y del laboreo del hombre en gran parte de la superficie original, aún se conservan vestigios importantes de aquel "Monte de los Algarrobos" -su mayor parte dentro de la actual Estancia "El Fuerte", fácilmente apreciable desde la calle, y en dos pequeños puntos dentro del Campo "El Rincón"- como así también la depresión de la "Cañada del León Colgado", hoy con un canal en su curso-, lo que le da al lugar cierto misticismo.

Comparando los distintos elementos con los que se cuentan, se puede observar, aún a riesgo de ser reiterativo en algunos de ellos:

·        Mensura original de Campo "El Fuerte":  Nada dice respecto a un fortín, si en cambio, menciona "el árbol grande del Mosquito", el "Corral de Zuáres y Vaviasca", la "Cañada del León Colgado", el "Monte del León Colgado", el "Monte del Algarrobal".

·        Plano de la mensura del Campo "El Fuerte":  Con excepción del "árbol grande del Mosquito" grafica la ubicación de los demás puntos y accidentes citados e incorpora el "fuerte abandonado".  Hechas las conversiones de las medidas antiguas a las actuales, su posición, tomando como referencia el vértice noreste del campo, es de 2530 mts. hacia el oeste y 3335 mts. hacia el sur.

·        Mapa del Instituto Geográfico Militar:  Se observa nítidamente el contorno original del lote y dentro de él, el actual parcelamiento, entre ellas la Estancia El Fuerte" y el Campo "El Rincón", con sus cascos, puestos y caminos.  Asimismo, aquella Cañada del León Colgado y una parte importante del Monte del Algarrobal se aprecian coincidentes con el plano de 1866.

·        Croquis de la Estancia "El Fuerte":  Si bien es de uso interno del establecimiento, cuenta con un detalle de potreros, y las medidas actuales, lo que permite precisar aún más la búsqueda. 

Conforme a algunas consultas efectuadas a personas mayores que trabajaron en la Estancia "El Fuerte" y la zona hace más de sesenta años, las versiones transmitidas por tradición popular resultan coincidentes en cuanto a la existencia de un fortín, aunque ignoran la época de su erección y difieren en la ubicación del mismo.  Debe considerarse que a partir de 1870 comienza a producirse el establecimiento de puestos a medida que los estancieros iban avanzando en sus propiedades.  Estos puestos, como se verá más adelante al analizar las mensuras de Campo "El Fortín", hasta entrado el siglo XX eran de características precarias e inestables, lo que con facilidad puede haber derivado en la confusión entre fortines y puestos abandonados.     

De las entrevistas con el propietario y el encargado de la actual Estancia "El Fuerte" se desprende que respetando la posición indicada por el Agrimensor Crisafulli, el fortín debió ubicarse unos cien metros al este de la mitad del lote -sentido este-oeste- y a unos 250 metros al norte del lindero sur de la propiedad.  Este sector desde hace muchos años es dedicado a la siembra por lo que se descarta cualquier vestigio en la superficie del lote, no teniendo noticias de ningún hallazgo.

No obstante ello, en una visita realizada al Campo "El Rincón", colindante al sur del anterior, se pudo detectar que en el centro de un pequeño monte -de los dos existentes- de aproximadamente una hectárea de superficie, existe una depresión de unos diez metros cuadrados y una profundidad de unos ochenta centímetros, sin vegetación, en cuyo centro descansan algunos troncos de palmas, y a escasos doce metros al este de allí, otro pozo de un metro y medio cuadrado aproximadamente, ambos cubiertos de pasto natural.  Lo llamativo es que este último punto se encuentra como máximo a unos quinientos metros al sur de la ubicación indicada por el Agrimensor Crisafulli en su plano.

Cabe entonces formularse algunas preguntas:

·        Considerando que esa zona era tierra virgen en 1866, sin más punto de referencia que un árbol grande, los montes y un variable brazo de la cañada y que el Agrimensor limitaba su trabajo a trazar el perímetro del campo -del que distaba varios kilómetros el fortín indicado en el plano, ubicado en el centro del lote-, resulta curioso que no haya incluído el "fuerte abandonado" en la memoria de la mensura.  ¿Será entonces de precisa exactitud la posición del fortín en el plano?.  Cabe ensayar una hipótesis: el Agrimensor Crisafulli no relevó personalmente el "fuerte abandonado" -el acceso debe haber sido sumamente dificultoso en aquella época o tal vez lo consideró como punto de improbable perennidad-, pero quizás algún testigo o lugareño pueda habérselo indicado, con lo que en un lote de dos leguas cuadradas donde no existían alambrados ni punto de referencias estables y dicho por una persona sin demasiados conocimientos de agrimensura, bien puede haberse tratado de una posición aproximada, que pudo haber estado unos pocos centenares de metros más al sur, en el actual Campo "El Rincón" casi en la colindancia con la actual Estancia "El Fuerte".

 

·        Si así fuera: ¿Puede conservarse intacta la depresión donde fue erigido aquel fortín, casi ciento cuarenta años después y que por alguna razón el laboreo del hombre haya respetado las poco más de dos hectáreas que tienen los dos pequeños montes indicados en el actual Campo "El Rincón"?  Para explicar esto, que suena muy improbable, habría que recurrir al azar o con un poco más de optimismo, a pensar que alguno de los primeros propietarios habiendo encontrado algo "raro" conservó esos dos pequeños montes y nadie desde entonces se deshizo de ellos. 

Queda claro entonces que se trata de una hipótesis, que es posible pero que no puedo demostrar con elementos contundentes, por lo que una vez más dejaré la cuestión librada a exclusivo criterio del lector.  Sin embargo, con los medios existentes hoy día, ello podría confirmarse con un adecuado estudio realizado por profesionales idóneos en la materia, quedando esto como una inquietud para develar en el futuro.  

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Tierras Públicas en San Justo

En 1871 el Gobierno Provincial dicta la "Ley de Tierras", que establece el carácter público -fiscal- de las mismas, entre las que se encontraba comprendido casi todo el sudeste del Departamento San Justo:

"Ley sobre Tierras

 

Art. 1º:  Son terrenos de propiedad públicas los que estando comprendidos entre los límites conocidos de la Provincia, no sean de propiedad particular o estén poseídos con buena fe y justo título por un espacio de tiempo que no baje de treinta años.

Art. 2º:  La venta de terrenos fiscales se ordenará al P.E. en pública subasta en lotes que no pasen de cuatro leguas cuadradas y en el número que la Legislatura por una autorización especial lo faculte.

Art. 3º:  El P.E. podrá verificar la venta por porciones menores del lote que habla el artículo anterior cuando así conviniera.

Art. 4º:  No podrá venderse terreno alguno que no esté previamente deslindado, amojonado y trazados los planos topográficos que el Gobierno debe mandar levantar al efecto, quedando en consecuencia para lo sucesivo prohibidas las denuncias.

Art. 5º:  Todo terreno vendido debe ser registrado en un libro que se abrirá en la Contaduría titulado: «Registro de los terrenos fiscales enajenados», en el que deberá hacerse constar el nombre del comprador, el valor y fecha de pago, la extensión y límites del terreno vendido, los nombres de los colindantes y el número del lote que se vendiese, debiendo hacerse igual anotación sobre el mapa correspondiente y expresar todo esto al pie de la escritura que se extienda bajo la firma del Contador de Hacienda..." (1)

Antes de dirigir la mirada específicamente al Campo "El Fortín", creo conveniente recurrir a la obra de José Lencinas sobre el Departamento San Justo, lo que permitirá entender el proceso que derivó en el advenimiento del ferrocarril y el fenómeno inmigratorio:

"Hemos manifestado que mientras en la zona Oeste el dominio privado fue establecido desde la época colonial, en la zona Este, que se mantuvo desierta hasta muchos años después de organizados los gobiernos rurales de la provincia, ese dominio fue necesario determinarlo a través de disposiciones y actos de gobierno que empiezan desde la formación del catastro hasta la venta en subasta pública.

Las tierras fiscales del departamento San Justo son de las primeras que se destinan para cubrir necesidades financieras de la provincia y para cumplir obligaciones de otro carácter de la gestión que debían atender los gobiernos de esa época.  De ahí que su enajenación empezara antes de terminado el catastro que fue encargado al Agrimensor Eleázar Garzón, de acuerdo al contrato celebrado el 18 de Octubre de 1866 con el gobierno de la provincia y que fue aprobado por la Legislatura por la ley 571, de Setiembre de 1869.

Cuando se celebró el contrato para confeccionar el catastro del departamento San Justo, la provincia estaba obligada por la ley del 13 de Abril de 1863 a adquirir por compra o permuta los terrenos que en virtud de la misma ley había cedido y debía entregar a la empresa del F. C. Central Argentino, a la cual se había acordado una legua a cada costado de la vía.  El cumplimiento de esta ley da lugar al origen del fraccionamiento de la propiedad en Córdoba.

Por la ley del 20 de agosto de 1864 la Legislatura destina, para el cumplimiento de la ley de 1863, cuarenta suertes de tierras fiscales medidas y por decreto del Poder Ejecutivo del 4 de julio de 1868 son destinadas especialmente para obtener los recursos con que la provincia debía hacer frente a la expropiación de los terrenos cedidos a la empresa del Central Argentino, 32 suertes de tierras fiscales del departamento San Justo y dos del departamento Unión que comprendían una superficie de 111 leguas cuadradas.  Por el artículo segundo de este decreto se establecía que para obtener los recursos indicados las tierras mencionadas se darían en garantía o se venderían, según como fuera más conveniente a los intereses de la provincia.  El gobierno de Córdoba creyó más conveniente celebrar un convenio con el Gobierno de la Nación, por el cual este obligaba a adelantar a la provincia los fondos necesarios para la expropiación de los terrenos que debían cederse al Central Argentino, entregando la provincia como garantía las tierras designadas en el decreto del 4 de julio de 1868.  Pasaron así al dominio de la Nación las tierras fiscales de la provincia situadas en el departamento San Justo, en la zona limítrofe con la provincia de Santa Fe..." (2)

Como se verá más adelante la Suerte Nº 81 serie "B" correspondiente al Campo "El Fortín" fueron adquiridas en remate público al Estado Provincial, por lo cual no formó parte de las tierras entregadas en garantía a la Nación.  Independientemente de ello formaron parte del mismo proceso de las mensuras administrativas que dieron lugar al relevamiento y catastro de las tierras fiscales del sudeste del Departamento San Justo. 

Como dato complementario nótese que el poblamiento hacia el oeste (Villa de los Ranchos -Villa del Rosario-, Río Segundo, Villa Concepción del Tío, entre otros puntos importantes) se anticipó en varias décadas al producido en la zona fronteriza con la Provincia de Santa Fe.

El primer remate de tierras del Departamento San Justo se produce en 1873:

"El 19 de mayo de 1873 se efectúa en Buenos Aires el primer remate de tierras fiscales del departamento San Justo, vendiéndose en ese acto 44 leguas. (...) El 8 de julio del mismo año se lleva a cabo el segundo remate con una superficie de 20 leguas, vendiéndose diez y seis..." (3)

En cuanto a los precios de la tierra, dice el Dr. Héctor Brizzio:

"...recordemos que en 1872, tierras del departamento San Justo y Unión, fueron ofrecidas a $ 600 la legua cuadrada, como base, es decir, a $ 0,22 la hectárea. 

En el remate de tierra del departamento San Justo, llevado a cabo el 19 de Mayo de 1873 en Buenos Aires, por orden del gobierno provincial se obtuvo el precio promedio de $ 878 la legua cuadrada, equivalente a $ 0,324 la hectárea." (4)

 
1.        Compilación de Leyes, Decretos y otras disposiciones de carácter público de Córdoba
2.        El Departamento San Justo. Su pasado. Su presente, José R. Lencinas, UNC, 1936, Tomo I, págs. 27 y 28
3.        El Departamento San Justo.  Su pasado.  Su presente, José R. Lencinas, UNC, 1936, Tomo I, pág. 28
4.        Alicia - Villa Alicia, Héctor A. Brizzio, Talleres Gráficos Copiar, Córdoba, 1994, pág. 71

 

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Las Leyes de Inmigración y Colonización

El gobierno provincial ensayó el primer intento en este sentido, aunque con magros resultados ante una inadecuada o poco perseverante política, a partir de 1871:

"El 23 de septiembre de 1871 la Provincia había dictado un rudimentario instrumento legal que se convertiría en la primera Ley Provincial de Colonización." (1)

Sin embargo, el destino de la pampa húmeda tendría acento extranjero, sucesivas leyes fueron favoreciendo la radicación de los primeros colonos, a partir de la pionera Colonia Esperanza de Aarón Castellanos en 1856:

"Desde el dictado de la Ley de Inmigración y Colonización o Ley Avellaneda -19 de octubre de 1876- había comenzado una rápida conquista de las tierras de la pampa húmeda.  Esperanza había sido la primera colonia y desde ella la provincia de Santa Fe, especialmente luego de 1876, comenzó a poblarse de gringos que venían con los bolsillos vacíos, pero con sus cabezas llenas de sueños y sus manos dispuestas al trabajo.

Los campos de la pampa comenzaron a producir; pero la provincia de Córdoba no marchó al ritmo de su vecina y demoró en poner sus tierras a disposición de los colonos. (...) La segunda Ley de Colonización -2 de agosto de 1886- dictado durante el gobierno de Ambrosio Olmos y cuya autoría corresponde a Ramón J. Cárcano, fue la que verdaderamente contribuyó al establecimiento de los colonos en la región. (...) Debido a los problemas planteados en la aplicación de la Ley, la Provincia durante el mandato de José Figueroa Alcorta, dictó la tercera Ley de Colonización -16 de octubre de 1896- ... pero esta Ley ya prácticamente no tuvo aplicación dado que para esa época ya estaban fundadas las principales colonias." (2)

Efectivamente, del lado santafesino San Martín de las Escobas (Soc. Anón. Puente San Martín, 1874), Colonia Belgrano (Coll y Sardá, 1881), Piamonte (Julian de Bustinza, 1886), San Jorge (Iturraspe, Ortiz y Cía., 1886), Sastre (Iturraspe, Ortiz y Cía., 1886), Carlos Pellegrini (Cecilio Mallet, 1888), Castelar (Sixto Sandaza, 1889), El Trébol (Compañía Argentina de Tierras, 1890), Crispi (R.E.Traill, 1892), Schiffner (Schiffner, Munuse y Ortiz, 1893), Cañada Rosquín (José Tais, 1894), entre otras, aparecían como las primeras colonias vecinas allende la Cañada de San Antonio (3).   En Córdoba, mientras tanto, se había establecido en 1870 por obra y gracia del Ferrocarril Central Argentina, la pionera Tortugas -por ese entonces cordobesa-, a la vera deel Arroyo de las Tortugas.  En la zona sur de nuestro Departamento, mientras tanto, Colonia Prosperidad (Hume Hermanos, 1891), Quebracho Herrado (Maciá y Leiba, 1892) y Juan Domingo -hoy S.M.Laspiur- (Barbera Almada, 1896) fueron de las primeras en establecerse (4), siendo también de esta época San Francisco (Juan B. Iturraspe, 1896) (5).

La primera colonia del Departamento San Justo data de 1874:

"Poco después de la fundación de la Colonia Tortugas, don José Plá fundó, en el año 1874, la Colonia Santa Rita (...) siendo la estación más cercana la de Devoto del F.C.C.A., distante 20 kilómetros.

La Colonia Santa Rita es la primera que se funda en el Departamento San Justo" (6)

Ello, se corrobora en el trabajo de Manuel E. Río, donde en un listado se enumeran las colonias del Departamento. (7)

El tema en sí merecería un largo tratamiento, por lo que solamente tomaré algunos conceptos para facilitar el entendimiento del proceso de poblamiento de la región, y si bien más adelante abordaré algunas leyes en particular por ser referencia obligada del proceso de fundación de nuestro pueblo, aquellos que deseen profundizar el tema de las colonias pueden recurrir, entre otra documentación, a:

·        Ley Provincial de 1855:  promoción de la inmigración.

·        Ley Provincial del 13/IV/1863:  cesión de una legua a cada costado de las vías del Ferrocarril Central Argentino para fomento de la inmigración entre Rosario y Córdoba, por Villa María.  (N.A.: serían, con el paso del ferrocarril, las mejor valuadas).

·        Ley Provincial del 20/VIII/1864: autorización para la venta de 40 suertes fiscales destinadas a financiar los gastos de expropiación.

·        Contrato del 18/X/1866:  designación del Agrimensor Eleázar Garzón, para las mensuras y amojonamiento de las suertes del Departamento San Justo.

·        Ley Provincial del 02/VI/1868:  autorización para practicar mensuras en el Departamento San Justo.

·        Decreto del 04/VII/1868:  dispone la venta de 32 suertes del Departamento San Justo y 2 suertes del Departamento Unión.

·        Ley Provincial de IX/1869:  aprobación del contrato con el Agrimensor Eleázar Garzón.

·        Ley Provincial de 1871:  determinación del carácter de públicas o fiscales a las tierras.

·        Ley Provincial del 23/IX/1871:  autorización para disponer doscientas leguas cuadradas para el establecimiento de colonos (inmigración espontánea), exención de impuestos por cinco años y ayuda oficial de cien pesos fuertes por familia para compra de semillas e instrumentos de labranza.

·        Ley Nacional del 10/VII/1876: ("Ley Avellaneda")  Ley nacional de colonización.

·        Ley Provincial del 02/VIII/1886:  determinación del régimen para fundar colonias, oficiales o privadas, exención de impuestos por cuatro años (a menos de cinco leguas del ferrocarril) y siete años (si superaba esa distancia).

·        Ley Provincial del 18/11/1887:  eximición del pago de impuesto para las industrias de las colonias por diez años.

·        Ley Provincial de VIII/1889: determinación del régimen para fundar colonias.

·        Ley Provincial del 16/X/1896:  (Ley Nº 1412) determinación del régimen para fundar colonias y pueblos, obligaba a la venta de lotes a los colonos a razón de mil hectáreas cada cinco familias, exención de impuestos por cinco años.

·        Ley Provincial del 10/VIII/1911:  determinación del régimen para fundar pueblos.

Ley Provincial del 03/XII/1913:  implementación de colonias oficiales para promover la actividad agropecuaria.
 
1.        La Colonización agraria en Córdoba, Roberto A. Ferrero, Libros de la Junta Provincial de Historia, Número 5, Junta Provincial de Historia, Córdoba, 1978, pág. 52
2.        El Este cordobés, especialmente el Departamento San Justo, en el siglo XIX, Jorge R. Emiliani, Capítulo 8, Cuadernos de Historia, Número 32, Junta Provincial de Historia, págs. 33 y 34
3.        Base social del Departamento San Martín, Dra. Edith D. de Guiguet, Imprenta Lux S.R.L., Santa Fe, 1997, págs. 6 y 7
4.        El Departamento San Justo.  Su presente.  Su pasado, José R. Lencinas, UNC, 1936, pág. 31 y 32.
5.        El Departamento San Justo.  Su presente.  Su pasado, José R. Lencinas, UNC, 1936, pág. 29 y 30
6.        Alicia - Villa Alicia, Héctor A. Brizzio, Talleres Gráficos Copiar, Córdoba, 1994, pág. 63
7.        La colonización en Córdoba en 1898-1899, Manuel E. Río, págs. 79 y 80

 

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Campo El Fortín 

En el último cuarto del siglo XIX las tierras del Departamento San Justo empezaron a afrontar el proceso de mensuras y ventas, sobre lo que el autor José Lencinas expresa:

"Para determinar la situación de las tierras del departamento San Justo, en lo referente a su dominio, el gobierno de la provincia celebra el 18 de octubre de 1866 un contrato con el agrimensor Eleázar Garzón, para la mensura y amojonamiento de las tierras fiscales y la formación de un libro de registro de escrituras particulares. (...) Ese mismo año se inicia la venta de las tierras fiscales en San Justo..." (1)

El trámite indudablemente se demoró, a tal punto que recién en 1875 sería mensurada y amojonada la Suerte Fiscal Nº 81.

La tarea de analizar la historia del Campo "El Fortín" desde sus orígenes es verdaderamente intrincada, y sumamente profusa, no tanto en cantidad de propietarios sino en cuanto al número de operaciones de compraventa que entre los mismos se produjeron en pocos años.  Ello, para quien quiera interiorizarse en el tema, está emparentado con la casi permanente constitución de hipotecas y los negocios de propietarios que residían lejos del lugar.  Particularmente, y dado el objetivo eminentemente histórico de este trabajo, me dedicaré a historiar la titularidad del Campo donde se fundaría nuestra localidad.

Para ello fue necesario remitirse a los Libros de Mensuras de la Dirección General de Catastro y a los Archivos de Protocolos de Escribanías de la Provincia de Córdoba y de la Capital Federal.

A través del análisis de los distintos títulos y documentos que detallo a continuación se puede historiar el lote conocido originalmente como la Suerte Fiscal Nº 81 Serie B y más tarde como "Campo El Fortín".  

·        Mensura Administrativa Nº 94:  Practicada el 16 de Julio de 1875 por el Agrim. Eleazar Garzón. (2)

·        Mensura Judicial Nº 74:  Expte Nº 172 - Letra S:  Practicada el 6 de Febrero de 1903 por el Agrim. Hilario Peralta, por resolución del Juez de 1º Instancia y 4º Nominación Civil Dr. Rodolfo Ordoñez. (3)

·        Mensura Judicial Nº 75: Expte Nº 43 - Letra N:  Practicada el 22 de Enero de 1905 por el Agrim. Ramón Díaz, por resolución del Juez de 1º Instancia y 2º Nominación Civil Dr. Zenón Ortiz Molina. (4)

·        Mensura Judicial Nº 76: Expte Nº 657 - Letra C:  Practicada el 22 de Enero de 1905 por el Agrim. Ramón Díaz, , por resolución del Juez de 1º Instancia y 2º Nominación Civil Dr. Zenón Ortiz Molina. (5)

·        Mensura Judicial Nº 84: Expte Nº 695 - Letra C:  Practicada el 23 de Mayo de 1905 por el Agrim. Nazario Casas, por resolución del Juez de 1º Instancia y 2º Nominación Civil Dr. Zenón Ortiz Molina. (6)

·        Testamentaria y Partición de Bienes de Blas Juárez:  Protocolizada en Córdoba el 17 de Noviembre de 1897 por el Juez de 3º Nominación Civil Dr. Rodolfo Flores Vera. (7)

·          Escritura, Donación de Bienes de Blas Juárez:  Celebrada en Córdoba el 12 de Octubre de 1900 por ante el Escribano Tomás García Montaño. (8)

·        Escritura Nº 369, Venta de María Juárez de Del Campillo (Albacea Testamentaria de su madre Andrea Ramos de Juárez) a Rafael Núñez:  Celebrada en Córdoba el 10 de Diciembre de 1904 por ante el Escribano Roberto Von der Wall. (9)

·        Escritura, Venta de Sucesores de Blas Juárez y Rafael Núñez a Valentín Graña:  Celebrada en 1905 por ante el Escribano Feliciano Peralta. (10)

·        Escritura Nº 440, Venta de Juan B. Córdoba a Sociedad Anónima Pedernales:  Celebrada en Córdoba el 23 de Septiembre de 1905 por ante el Escribano Feliciano Peralta. (11)

·        Escritura Nº 573, Venta de la Sociedad Pedernales a Valentín Graña:  Celebrada en Buenos Aires el 31 de Agosto de 1906 por ante el Escribano Emilio del Valle. (12)

·        Escritura Nº 575, Venta de la Sociedad Pedernales a Enrique Keen:  Celebrada en Buenos Aires el 31 de Agosto de 1906 por ante el Escribano Emilio del Valle. (13)

·        Escritura, Venta de Valentín Graña a Sociedad Anónima Pedernales:  Celebrada en Buenos Aires el 13 de Julio de 1907 por ante el Escribano Lorenzo Mira. (14)

·        Escritura Nº 477, Venta de Enrique Keen a Jorge Eduardo Keen:  Celebrada en Buenos Aires el 19 de Noviembre de 1908 por ante el Escribano Lorenzo Mira. (15)

·        Escritura, Declaración y Transferencia de Jorge Eduardo Keen a Sociedad Anónima Pedernales:  Otorgada en Buenos Aires el 15 de Septiembre de 1909 por ante el Escribano Mario Novaro. (16)

·        Escritura Nº 409, Donación de Sociedad Anónima Pedernales a Compañía del Ferro Carril Central Argentino Limitada:  Otorgada en Córdoba el 26 de Diciembre de 1911 por ante el Escribano Valentiniano Peralta. (17)

·        Escritura, Venta de Sociedad Anónima Pedernales a Bantle, De Lorenzi y Firpo y a Otto Bantle y Cía:  Otorgada en Buenos Aires el 5 de Octubre de 1917 por ante el Escribano Faustino F. Vivanco. (18)

Asimismo, antes de avanzar sobre el tema creo conveniente efectuar una precisión que permita convertir las medidas antiguas (leguas, cuadras y varas) a las actuales, conforme al criterio establecido por la Dirección General de Catastro (19):

1 legua                        40 cuadras                  6000 varas                 5202 metros

   1 cuadra                    150 varas                   130,05 metros

       1 vara                         0,867 metros

1.       El Departamento San Justo.  Su pasado.  Su presente, José R. Lencinas, UNC, 1936
2.       Dirección General de Catastro, Mensura Nº 94, Eleazar Garzón, 16/VII/1875
3.       Dirección General de Catastro, Dpto. Tierras Públicas y Límites Políticos
4.       Dirección General de Catastro, Dpto. Tierras Públicas y Límites Políticos
5.       Dirección General de Catastro, Dpto. Tierras Públicas y Límites Políticos
6.       Dirección General de Catastro, Dpto. Tierras Públicas y Límites Políticos
7.       Archivo Histórico de Córdoba
8.       Archivo Histórico de Córdoba
9.       Archivo Histórico de Córdoba
10.    Archivo Histórico de Córdoba
11.    Archivo Histórico de Córdoba
12.    Colegio de Escribanos de la Capital Federal, Archivo de Protocolos Notariales
13.    Colegio de Escribanos de la Capital Federal, Archivo de Protocolos Notariales
14.    Colegio de Escribanos de la Capital Federal, Archivo de Protocolos Notariales
15.    Colegio de Escribanos de la Capital Federal, Archivo de Protocolos Notariales
16.    Archivo Histórico de Córdoba, Escritura Nº 884, 
17.    Ente Nacional de Bienes Ferroviarios (ENABIEF)
18.    Archivo Histórico de Córdoba
19.    Dirección General de Catastro, Informe del 6/XII/1864 a Folios 5 Nº 11

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Blas Juárez

Blas Juárez era hijo de Miguel Juárez y María Antonia Pavón y pariente directo de Marcos N. Juárez y Miguel Juárez Celman.  Según su propio testamento, redactado en 1870 vivía en la Pedanía San Francisco del Departamento San Justo y fue el primer propietario del campo que él mismo denominaría más tarde como "Campo El Fortín", seguramente en alusión a aquel "Fortín de los Algarrobales", ya que en ningún registro documentado he hallado indicio alguno de la existencia de un fortín dentro de la Suerte Nº 81, que adquiere en la forma que explicitaré más adelante.  

Lo cierto es que a la muerte de Blas Juárez el Dr. José María Narvaja realiza la Partición de Bienes, la cual es aprobada por el Juez de 3º Nominación Civil de Córdoba, Dr. Rodolfo Flores Vera con fecha 7 de Diciembre de 1896.

Este sucesorio permite deducir que el patrimonio total de don Blas Juárez ascendía al momento de la distribución de sus bienes a $ 624.160,88, entre los cuales se encuentra el "Campo El Fortín", inventariado bajo el Nº 51, el cual fue distribuído de la siguiente manera:

·        María Juárez de Del Campillo                   Hija                            $   21.838,41
·        José María Juárez (Herederos)                 Hijo (fallecido)             $    4.690,79
·        El Quinto                                      (Para legados del finado)       $   19.640,46
·        Andrea Ramos de Juárez                          Esposa                     $   27.042,20
·        Rosa Juárez (Hermana Dominica) Hija                                        $   45.433,49
·        Total                                                     $ 118.645,35  

El campo era arrendado por esa época en $ 720.- y su valor por hectárea ascendía a $ 9,50, según la partición del Perito José María Narvaja concluída el 20 de Octubre de 1896, de la que además se puede deducir que era la propiedad más importante de Blas Juárez, cuyo patrimonio se componía entonces de la siguiente manera: 

Inmuebles Rurales                                                                                                      $ 278.076,77
            Campo "El Fortín" (Dpto. San Justo)                                         $ 118.645,35
            Estancia "Punta del Agua"                                                       $   65.808,74
            Estancia "El Recreo" (Dpto. San Justo)                                    $   75.000,00
            Estancia "San Francisco" (Dpto. San Justo)                              $   17.822,68
            Lote Dpto. San Justo                                                               $        800,00
 
Inmuebles Urbanos                                                                                                     $  56.980,00
            13 lotes en San Francisco                                                       $     7.360,00
            3 lotes en Río Segundo                                                           $     1.250,00
            9 lotes en Córdoba                                                                  $   38.450,00
            1 lote en Villa del Tránsito                                                        $          20,00
            2 casas en Córdoba                                                                $     9.900,00
 
Semovientes
20 bueyes, 290 novillos, 716 vacas, 155 vaquillonas, 381 toros,
192 caballos, 184 yeguas, 354 terneras, 2 mulas, 1 burro,
1099 ovejas y 108 cabras                                                                                $  32.758,80
 
El resto se componía de dinero en efectivo, muebles, efectos personales y suntuarios, acreencias y anticipos de herencia otorgados.      

Según el testamento redactado el 17 de Julio de 1870 por ante el Escribano Ismael Galíndez, Blas Juárez y su esposa, Andrea Ramos, tuvieron siete hijos: José María, Nicanor (fallecido menor de edad), Etelvina (fallecida menor de edad), Rosa (soltera, Hermana Dominica), Estaurófila (casada con Loredo), María Emeteria (casada con Del Campillo) y Blas Juárez. (1)

Del extenso expediente del complicado juicio sucesorio de Blas Juárez, he rescatado varios datos interesantes.  El Acta Nº 106 del Registro Civil de la Villa de Río Segundo (hoy Río Segundo) da cuenta de su fallecimiento en esa población, el 1º de Noviembre de 1894, a las 4:30 hs. de la tarde a los 79 años de edad:

"Acta número ciento seis:  En la Villa de Río Segundo, departamento del mismo nombre, pedanía de Pilar, provincia de Córdoba, á los dos días del mes de Noviembre de mil ochocientos noventa y cuatro, ante mí: Antonio Guerrero, Jefe del Registro Civil de las pedanías Pilar y San José de este departamento, Dn. Armando Gómez, de treinta y siete años de edad, Argentino, Viudo, Comerciante, domiciliado en esta Villa, declaró: que el día primero del corriente mes y año, y hora de las cuatro y media de la tarde, falleció Dn. Blas Juárez de Síncope Cardíaco según lo hace constar por el certificado médico del Doctor Juan C. Gómez archivado bajo el número de esta acta, que era de sexo masculino de setenta y nueve años de edad, Argentino, Estanciero, casado con Da. Andrea Ramos, Argentina, domiciliado en la misma casa en que falleció; hijo legítimo de Dn. Miguel Juárez y de Da. Antonia Pavón, Argentinos, ya difuntos..." (2)

En el mismo expediente, el abogado actuante, Victorio Oliva, en la apertura del sucesorio, el 8 de Febrero de 1895, acompaña la partida de defunción, el testamento y enumera los herederos y sus domicilios en ese entonces:

"De estos herederos tienen su domicilio: Señorita Rosa en el Pueblo General Paz, Colegio de las Esclavas del Corazón de Jesús; Señora Estaurófila, esposa del Comandante Luis Loredo, en la ciudad de Buenos Aires, Suipacha nº 2429; Señora María, esposa de Don Justo Campillo, en calle Santa Rosa nº 261 de esta Ciudad (N.A.: Córdoba) y don Blas Juárez (N.A.: hijo) en Villa Río 2º, Pedanía del Pilar, Depto. Río 2º.

El Señor José M. Juárez ha muerto ya dejando doce hijos cuyos nombres y domicilios son los siguientes: Señora Manuela, esposa de Don Félix Rebol, en Sinsacate, Pedanía del mismo nombre, Depto. Totoral; Dn. Luis, en Villa Río 2º, Pedanía y Depto. Ya indicado; Don José María en Monte Mendoza, Pedanía Juárez Celman, Depto. San Justo; Señorita Angela, Villa Río 2º; Ignacio, Justo, María Rosa, Julio, Edelmira, María Elena, Horacio y Miguel, de los que los ocho últimos son menores de edad y el hermano Don Luis Juárez, es el tutor de ellos." (3)

De lo anterior se desprende que el único que vivía en el Campo "El Fortín" por esa época era José María Juárez, nieto de don Blas -que no parece haber continuado mucho tiempo más en la zona-, aunque se mencione como lugar de residencia "Monte Mendoza"; ello tiene su explicación en que esa era la subcomisaría más cercana, en tanto que el juzgado más próximo era el de Quebracho Herrado. 

Con el nombre de Monte Mendoza se conoce aún hoy un sector ubicado a pocos kilómetros al noroeste del original Campo "El Fortín".  En un exhorto del Juez Dr. Zenón Ortiz Molina se lo cita con motivo del sucesorio:

"Córdoba, Febrero 12, 1895.  Al Juez de Paz de la Pedanía Juárez Celman, Departamento San Justo.  Se ordena a Ud. que tan luego de recibir la presente y por ante dos testigos de actuación proceda a notificar al Señor José María Juárez domiciliado en el "Monte de Mendoza" para que en el término de ocho días desde el siguiente al de la notificación comparezca ante este Juzgado por sí o apoderado legal a estar a derecho y tomar la participación que le corresponde en el juicio testamentario del Señor Blas Juárez..." (4)

La respuesta del Juez pedáneo llegó cinco días más tarde:

"Quebracho Herrado, Febrero 17, 1895.  Comunico al Sr. Juez exhortante que Dn. José María Juárez no se encuentra en su domicilio de "Mendoza" habiéndose marchado a la Ciudad de Córdoba.  Dios Guarde al Sr. Juez.  Firmado: Blas Vócos." (5)

Designado don José María Narvaja como Perito Inventariador y Tasador el 4 de Diciembre de 1895 por el Juez Rodolfo Flores Vera, realiza su tarea y redacta el siguiente informe obrante en el expediente y aprobado el 7 de Diciembre de 1896:

"En este lugar del "Fortín", Pedanía "Juárez Celman", Departamento de "San Justo", a treinta días del mes de Diciembre de mil ochocientos noventa y cinco, el que suscribe, nombrado en calidad de perito, por el Señor Juez de Tercera Nominación en lo Civil Doctor Rodolfo Flores Vera, para inventariar y tasar los bienes fincados por muerte del Señor Blas Juárez, acompañado del Juez territorial Señor Blas Vocos y de los testigos de actuación Don Visitación Requena y Don Cándido Morales, y de los herederos que suscriben, previa manifestación hecha por la viuda y administradora de los bienes de dicha testamentaria Señora Andrea Ramos de Juárez, procedí a efectuar las enunciadas operaciones en la forma siguiente:

 

Semovientes

Hacienda Yeguariza

41

Cinco potros capones buena clase, tasados a quince pesos cada uno hacen setenta y cinco pesos

 

$ 75,00

42

Cuatro id. inferiores, a diez pesos cada uno, hacen cuarenta pesos

 

$ 40,00

43

Cuatro id. id. más inferiores a cinco pesos cada uno, hacen veinte pesos

 

$ 20,00

44

Ocho potros de tres a cuatro años, sin castrar, a siete pesos cada uno, importan cincuenta y seis pesos

 

$ 56,00

45

Catorce id. id. de dos a tres años, tasados a cinco pesos cada uno, hacen setenta pesos

 

$ 70,00

46

Ocho potrillos de un año a cuatro pesos cada uno hacen treinta y dos pesos

 

$ 32,00

47

Cuatro potros padrones a diez pesos cada uno hacen cuarenta pesos

 

$ 40,00

48

Veinticinco yeguas con cría a seis pesos cada una, hacen ciento cincuenta pesos

 

$ 150,00

49

Cuarenta y nueve yeguas sin cría a cinco pesos, hacen doscientos cuarenta y cinco pesos

 

$ 245,00

50

Ocho potrancas de año, a dos pesos cada una, hacen diez y seis pesos

 

$ 16,00

Inmueble

51

El terreno llamado "El Fortín" (Lote Nº 81 serie B del Departamento San Justo; lindante por el Este, Provincia de Santa Fé; por el Oeste, la denuncia de Machado y Quiroga; por el Norte la suerte número setenta y nueve de la misma serie y por el sud con terrenos que fueron de Argañarás.  Tiene una superficie de doce mil cuatrocientos ochenta y cuatro hectáreas nueve mil setecientos ochenta y cuatro metros cuadrados, que tasado a nueve pesos cincuenta centavos hectárea, importa ciento diez y ocho mil seiscientos cuarenta y cinco pesos veintinueve centavos.

 

 

 

 

 

 

 

 

$ 118645,29

 

$ 119389,29

 

Asciende el caudal mortuorio inventariado en las once partidas precedentes a la cantidad de ciento diez y nueve mil trescientos ochenta y nueve pesos veintinueve centavos, siendo la tasación a moneda nacional de C.L. (N.A.: curso legal), y no habiendo en esta Pedanía otros bienes que inventariar y tasar pertenecientes a esta testamentaria, según declaración de la administradora, se dieron por terminadas estas operaciones que firmaron comingo, el Señor Juez, los testigos e interesados presentes.  (Firman: José María Narvaja, José María Juárez, Andrea Ramos de Juárez, Blas Vócos -Juez de Quebracho Herrado-, Cándido Morales y Visitación Requena -Testigos-)" (6)

Para aclarar el concepto de la "suerte", creo conveniente recurrir otra vez a Seymour:

“Todos los terrenos de los alrededores de Frayle Muerto han sido fraccionados por el Gobierno de la Provincia de Córdoba en lotes fiscales de dos a cuatro leguas cuadradas de extensión, que se venden en remate en la capital de esa provincia.  Una legua consta aproximadamente de algo más de seis mil acres y constituye lo que llaman una «suerte», superficie bastante utilizable.” (7)

Resulta un dato llamativo que en las casi 12.500 has. del Campo "El Fortín" solo se contabilicen un centenar y medio de equinos.   

1.       Archivo Histórico de Córdoba
2.       Dirección del Registro Civil y Estado de las Personas, Córdoba, Sección Archivo, Río Segundo, Año 1894, Acta Nº 106
3.       Archivo Histórico de Córdoba, Juzgado 3º Nominación Civil, Año 1897, Legajo 9, Expediente 1
4.       Archivo Histórico de Córdoba, Juzgado 3º Nominación Civil, Año 1897, Legajo 9, Expediente 1
5.       Archivo Histórico de Córdoba, Juzgado 3º Nominación Civil, Año 1897, Legajo 9, Expediente 1
6.       Archivo Histórico de Córdoba, Juzgado 3º Nominación Civil, Año 1897, Legajo 9, Expediente 1
7.       Un poblador de las Pampas, Richard Arthur Seymour, Traducción y notas: Justo P. Sáenz (hijo), Impresos M.C., 1995, pág. 55

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La Suerte Nº 81 Serie B

El 16 de Julio de 1875 encontramos la primer referencia a la Suerte Nº 81 en la mensura que el Agrimensor Eleázar Garzón del lote que hasta ese entonces reviste situación de fiscal, y que luego pasa a ser propiedad de don Blas Juárez:

“Título otorgado por la Mesa de Hacienda de la Provincia al señor Blas Juárez.  En la Ciudad de Córdoba a trece días del mes de Marzo del año mil ochocientos setenta y seis, por una parte la Mesa de Hacienda de la Provincia en mayoría, compuesta por el Oficial Mayor del Ministerio de Hacienda Don Saturnino D. Funes, autorizado por el Poder Ejecutivo para refrendar todos los actos gubernativos durante la vacancia del Ministerio de Hacienda, el Oficial Mayor de Contaduría Don Ramón Ferreira por ausencia del señor Contador Principal Don Apolinario Rivas autorizado también por el Poder Ejecutivo para autenticar todos los actos de esta repartición i por la otra Don José María Juárez, con el caracter de apoderado general de su señor padre Don Blas Juárez, según escritura pública que pasó por ante el Escribano autorizante Don Clodomiro Arzac con fecha veinte del año mil ochocientos setenta i cinco, que corre a folio 726 del Registro á encargo del mismo le hicieron entrega de un boleto que copiado literalmente dice así:  Mesa de Hacienda.  Córdoba.  Diciembre 20 de 1875.  Señor Escribano.  Sírvase Ud. extender en su Registro Público de Contratos i escrituras, una de venta por la que conste que el Gobierno de la Provincia ha vendido al Señor Don Blas Juárez en remate público el día quince del corriente la suerte de tierras fiscales Nº 81, serie B, del Departamento “San Justo”, en una superficie de cuatro leguas, novecientos ochenta i cuatro cuadras, cinco mil quinientos cincuenta i dos varas i sesenta i siete centivaras cuadradas.   El expresado terreno linda por el Norte con la suerte Nº 79 de la misma serie; por el Sud con propiedad de Argañaráz i derechos fiscales; al Este con la Provincia de Santa Fé i al Oeste con Machado i Quiroga.” (1)

En referencia al remate mencionado, en el Archivo Histórico de Córdoba se rescata:

"En la Ciudad de Córdoba a quince días del mes de Diciembre del año mil ochocientos setenta y cinco siendo el día designado para el remate de varias suertes de tierras de propiedad fiscal y reunidos los Señores que componen la Mesa de Hacienda bajo los portales del Cabildo a saber: el Señor Fiscal de Tierras Públicas Doctor Don Fustan Bustos, el Señor Contador Don Apolinario Rivas y el Señor Oficial Mayor del Ministerio de Hacienda Don Saturnino R. Funes autorizado por el Poder Ejecutivo para refrendar todos los actos gubernativos según el decreto de fecha veinte y seis de Marzo del corriente año y siendo llegada la hora para el remate se procedió en la forma siguiente:  se sacó a licitación la Suerte (...) pagaderos mitad de contado y la otra mitad a tres meses de plazo, firmando pagaré con garantía a satisfacción del Gobierno (...) Acto contínuo se sacó a remate la Suerte número 81 Serie B del departamento de San Justo que se compone de 4 leguas 984 cuadras 5552 varas cuadradas siendo sus límites por el Norte la Suerte número 79 por el Poniente los Señores Machado y Quiroga, por el Sud Argañaraz y Fiscal y por el Este la Provincia de Santa Fe, fijándose por base de remate la suma de setecientos cincuenta pesos fuertes por legua cuadrada siendo este por cinco minutos y no habiendo postor se prorrogó nuevamente por tres minutos más, en este acto Dn. Eleázar Garzón ofreció la base del remate con las mismas condiciones que el anterior (N.A.: según el mismo documento, Garzón ofreció la base del remate, lo que acordaron favorablemente los representantes de la Mesa de Hacienda, al no haber otro postor), vencido dicho término se le adjudicó a éste el remate quien manifestó que lo había hecho para Don Blas Juárez a quien debía extenderse la escritura correspondiente.  Con lo que concluye la presente y firmaron los Señores de la Mesa de Hacienda e interesados por ante mí de que doy fé." (2)

 

 

Ante el fallecimiento de don Blas Juárez, en las actuaciones del juicio sucesorio, el 7 de Diciembre de 1895 el campo es dividido en cinco parcelas en la Testamentaria y Partición de Bienes practicada por el Dr. José María Narvaja y Blas Juárez (h) (N.A.: a los fines de un mejor entendimiento y seguimiento he numerado las hijuelas.  Las mismas no obran numeradas en el expediente.) y así resuelta por el Juez de 1º Instancia y 3º Nominación Civil Dr. Rodolfo Flores Vera en 1896:

            ·        Hijuela 1:               María Juárez de Del Campillo:             2298 has  7800 m2
·        Hijuela 2:               Herederos de José María Juárez            493 has  8585 m2
·        Hijuela 3:               Andrea Ramos de Juárez:                    2846 has  8388 m2  02 dm2
·        Hijuela 4:               El Quinto:                                            2067 has  7356 m2
·        Hijuela 5:               Rosa Juárez:                                        4783 has  5878 m2     
·        Total                                                       12490 has  7507 m2  02 dm2  

 El 12 de Octubre de 1900, la Sra. Andrea Ramos de Juárez, albacea testamentaria de Blas Juárez, confirma la donación de los lotes de El Quinto y de Rosa Juárez (era hermana dominica) a favor de la congregación de la Comunidad de Hermanas Dominicas y Esclavas de Jesús (esto es, Convento de Santa Catalina de Seria e Instituto y Convento de Hermanas Terceras Dominicanas de San José):

·        Hijuela 4:               El Quinto:                                            2067 has  2946 m2
·        Hijuela 5:               Rosa Juárez:                                        4782 has  4309 m2
·        Total                                                         6849 has  7255 m2

 El 10 de Diciembre de 1904, la parte sur de El Quinto es vendida a don Rafael Núñez:

·        Hijuela 3:               El Quinto (parte sur)                            1093 has  5473 m2

En 1905, Juan B. Córdoba reunifica, a excepción de la hijuela de los herederos de José María Juárez, el Campo mediante la compra efectuada a los sucesores de Blas Juárez y a Rafael Núñez:

·        Hijuela 1 e Hijuela 3 (parte norte)                                       4061 has  6842 m2  64 dm2
·        Hijuela 3 (parte sur)                                                          1098 has  9453 m2  41 dm2
·        Hijuela 4                                                                           2067 has  2946 m2
·        Hijuela 5                                                                           4782 has  4309 m2     
·        Total                                                       12010 has  3551 m2  05 dm2

El 23 de Septiembre del mismo año aparece en escena la Sociedad Anónima Pedernales, que compra a Juan B. Córdoba, las hijuelas 1, 3, 4 y 5.

El 31 de Agosto de 1906, la Sociedad Anónima Pedernales, divide en dos la propiedad, conformando las hijuelas 4 y 5 el Lote Nº 1, que es vendido a Valentín Graña; y las hijuelas 1 y 3 el Lote Nº 2, que es vendido a Enrique Keen:

·        Lote Nº 1              Enrique Keen                                        5160 has  6296 m2
·        Lote Nº 2              Valentín Graña                                      6849 has  7255 m2
·        Total                                                       12010 has  3551 m2

Poco menos de un año más tarde, el 13 de Julio de 1907, la Sociedad Anónima Pedernales vuelve a comprar el Lote Nº 2.

Al año siguiente, el 18 de Noviembre, Enrique Keen vende a Jorge Eduardo Keen, el Lote Nº 1.

El 15 de Septiembre de 1909, Jorge Eduardo Keen cede a la Sociedad Anónima Pedernales el Lote Nº 1, con lo cual la compañía vuelve a integrar las poco más de 12.000 has. del Campo "El Fortín".

Finalmente, el 26 de Diciembre de 1911, la Sociedad Anónima Pedernales formaliza la donación de los terrenos para la estación y las vías, a favor de la Compañía del Ferro Carril Central Argentino Limitada (Central Argentine Railway Limited) con sede en Londres, creada al efecto de construir y explotar líneas férreas en Argentina, estaciones, muelles, etc.:

Zonas
Desde / Hasta
Frente / Fondo
Superficie
Límites
Vías
(Fracción 1)
Km. 129  480,85 mts.
Km. 129  580,00 mts.
99,15 mts. frente
35,00 mts. fondo
3470 mts2
25 dm2
N:  Lote Sociedad
S:  Lote Sociedad
E:  Fracción 2
O:  Camino. Con Colonia Las Varas
Estación y Vías
(Fracción 2)
Km. 129  580,00 mts.
Km. 130  620,00 mts.
1040,00 mts. frente
190,00 mts. fondo
197600 mts2
N:  Lote Sociedad
S:  Lote Sociedad
E:  Fracción 3
O:  Fracción 1
Vías
(Fracción 3)
Km. 130  620,00 mts.
Km. 137  857,62 mts.
7237,62 mts. frente
35,00 mts. fondo
253316 mts2
70 dm2
N:  Lote Sociedad
S:  Lote Sociedad
E:  Fracción 4
O:  Fracción 2
Vías
(Fracción 4)
Km. 137  857,62 mts.
Km. 138  057,62 mts.
200,00 mts. frente
35,00 mts. fondo (inicio)
a 50,00 mts. fondo (final)
8500 mts2
 
N:  Lote Sociedad
S:  Lote Sociedad
E:  Fracción 5
O:  Fracción 3
Vías
(Fracción 5)
Km. 138  057,62 mts.
Km. 139  093,33 mts.
1035,00 mts. frente
50,00 mts. fondo
51785 mts2
50 dm2
N:  Lote Sociedad
S:  Lote Sociedad
E:  Lote Secco y Berizzo
O:  Fracción 4

En base a las mensuras mencionadas y sus respectivos planos es posible reconstruir un bosquejo de mapa de la zona en aquella época (1905) y en virtud de las menciones hechas por los agrimensores, detectar algunos habitantes de puestos y ranchos: Zenón Vilchez (propietario de un boliche por esa época), Caracciolo Acosta, G. Peralta, Pedro Rodríguez, Emilio Suárez, Dolores de Sejas, Rumualdo Pérez, Gabriel Bonifacio, Rosario Tisera, Antonio Peralta, Cándido Giménez, Ramón Bustos y Ramón Pérez (3).  Nótese que a juzgar por los apellidos, todos criollos ellos, es señal inequívoca que aún el inmigrante no había puesto pie en estas tierras, sin embargo el primer contingente de piemonteses comenzaba a llegar a los campos ubicados unos pocos kilómetros más al sur, desde donde con el posterior advenimiento de las vías ferroviarias comenzarían a asentarse en los campos cercanos de la inminente estación.

En todas las mensuras se hace la aclaración de la inexistencia de puntos de referencia estables:

“No fue posible hacer el avalizamiento de ninguno de los mojones plantados, por no encontrar punto alguno de carácter estable a que referirlos pues los ranchos y puestos existentes, siendo en su mayoría intrusos y arrendatarios por poco tiempo, desaparecerán enseguida.” (4)

Por ende se puede suponer que ni siquiera era la excepción el mencionado boliche de Vilchez, que al igual que el resto de las construcciones y moradores no brindaban una imagen de perennidad.

A su vez, los designados para mensurar y deslindar los terrenos dejan en sus observaciones algunos comentarios sobre las características del terreno, tal es el caso del Perito Agrimensor Nazario Casas: 

"Observaciones:  El terreno medido como podrá observarse en el plano adjunto está cruzado de grandes cañadas las cuales están totalmente cubiertas de espartillales, lo que no permite casi el crecimiento de pasto alguno, sin embargo, en época de seca me dicen que las cañadas se cubren de trébol y gramillas excelentes para la cría de hacienda; el resto del terreno, libre de cañadas, es muy bueno para la agricultura en general y especialmente para la alfalfa; hay una gran cantidad de palmas y un poco de monte, en el que domina el algarrobo; el agua en general es salada, especialmente en las cañadas, pero también se encuentra agua dulce a una profundidad que varía de uno a 2,50 metros de profundidad..." (5)

También la mensura realizada por el Agrimensor Ramón Díaz se refiere a la depresión que marca el límite interprovincial como"la gran Cañada de San Antonio":

"No he avalizado algunos de los mojones de fierro que marcan el límite de ambas provincias, porque no era posible verlos y mucho menos ejecutar operación alguna por la inmensidad del agua de la cañada, por el espartillal y la totora y según se me dijo algunos estaban totalmente perdidos en el agua.  Esta Cañada tiene a veces hasta dos y media leguas de Naciente a Poniente completamente cubierta de agua y de Sud a Norte diez o doce leguas..." (6)

 

Consigna en otra parte de la mensura:

 

"...coloqué el mojón Nº 400, N del plano, como esquinero Sud Naciente del campo que mido, que quedó en el agua de la cañada, la que tiene en esta parte una altura de setenta centímetros..." (7) (N.A.: en otros pasajes se habla de 80 cm. de profundidad).

Nótese, observando el plano de la mensura practicada en 1875, que toda la parte este del campo -más de un tercio del mismo- es descripto como parte de la Cañada San Antonio.

Asimismo, es posible detectar en los planos y en las mensuras varios caminos: uno que proviene del norte atravesando la Suerte hacia el sur, dos caminos que van hacia la Provincia de Santa Fe (uno de ellos a la “Colonia Landeta”) y finalmente dos perfectamente identificados:

“A los cuatro mil cuatrocientos sesenta i ocho metros (4478 ms) atravesamos un camino que vá á «El Fortín” i viene de «San Francisco», (...) A los seis mil cuatrocientos ochenta metros (6480 ms) atravesamos un camino, que vá de “El Retiro” (N.A.: unos pocos kilómetros al norte de El Fortín) á “El Fortín” (8)

Esto sugiere, inevitablemente, un punto que comenzaba a poblarse en alguna parte (el sector oeste, es decir, el extremo más alejado de la Cañada, donde como veremos más adelante se construiría el casco de la Estancia "El Fortín") del Campo “El Fortín”, que más allá del nombre genérico del campo identificaba un paraje en el extremo sudeste del departamento San Justo.

El nombre de “Campo El Fortín” no aparece en la mensura de 1875, por lo que seguramente esa denominación fue impuesta por don Blas Juárez (propietario del mismo), ya que a su muerte en 1894, el campo es identificado en los títulos sucesorios con ese nombre. 

Lamentablemente desde 1875 a 1894, no es posible encontrar datos puntuales respecto al mismo ni a actividad alguna en esta zona, por lo que no puedo precisar si hubo algún tipo de poblamiento importante en las postrimerías del siglo XIX, aunque deduzco que los intrépidos que se atrevían a intentarlo pronto se decepcionaban a causa de las crecidas de la Cañada San Antonio, la lejanía con puntos poblados y la inquebrantable soledad del paisaje.  Como lo he enunciado antes, en 1905, se releva tan solo una docena de inestables y ocasionales pobladores en toda la superficie del Campo "El Fortín".   

Me detengo un momento en este punto, que más adelante retomaré, para rescatar la inexistencia de alguna construcción o ruinas, razón por la que no se hace avalizamiento de mojones, lo que ineludiblemente lleva a la tesitura que no hubo un fortín ubicado dentro de este campo, pero que sin duda se daba por sentado la existencia de un reducto de esas características en las cercanías algunos años atrás, dando origen al nombre de la región. 

Otra de las precisiones que se puede efectuar es que si bien parte de la actual zona rural al oeste de la localidad se ubica dentro de lo que fue “Campo Las Varas”, el pueblo no fue fundado dentro de dicho campo, sino en el Campo “El Fortín”.  En la actualidad el límite entre los dos campos lo marca el camino ubicado al oeste de la localidad que conduce a Las Petacas (hacia el norte) y a Noetinger (hacia el sur).

También se puede aseverar que el Campo “El Fortín” donde se fundaría más tarde la estación no perteneció a Octavio Gómez, sino que éste -y sus herederos después- era un colindante al sur del mismo compartiendo la colindancia en ese punto con el Campo "San José" de Costa Méndez, y se puede conjeturar que los restos de los paredones que cita Homero Pochettino, bien pudieron haber sido de algún rancho precario construído posteriormente, ya que no eran comunes en esa época en esta zona las construcciones de ladrillo y piedra, considerando lo que se verá más adelante cuando se aborde la construcción de la Estancia "El Fortín".  

Sobre el valor original del Campo "El Fortín", Rojas de Villafañe cita la operación realizada el 13 de marzo de 1876 por la cual Blas Juárez compra la suerte 81 serie B de 4 leguas 984 cuadras y 5550 varas cuadradas por 3461,35 pesos fuertes. (9)

Resulta un dato interesante la variación en el valor por hectárea que ha tenido el campo "El Fortín" desde esta operación hasta 1917, en que el campo comienza a subdividirse:

Fecha

Operación

Precio / ha.

13-III-1876

Venta de la Provincia a Blas Juárez

$ 0,277

30-XII-1895

Sucesorio de Blas Juárez, partición de bienes

$   9,50

10-XII-1904

Venta de María Juárez de Del Campillo a Rafael Nuñez

$ 17,00

23-IX-1905

Venta de Juan B. Córdoba a S. A. Pedernales

$ 44,63

31-VIII-1906

Venta de S. A. Pedernales a Valentín Graña

$ 55,00

31-VIII-1906

Venta de S. A. Pedernales a Enrique Keen

$ 55,00

19-XI-1908

Venta de Enrique Keen a Jorge Eduardo Keen

$ 55,00

15-IX-1909

Venta de Jorge Eduardo Keen a S. A. Pedernales

$ 55,00

17-IV-1917

Venta de S. A. Pedernales a Bantle, De Lorenzi y Firpo y O. Bantle

$ 55,70

Debe considerarse que las operaciones efectuadas entre 1906 y 1909 fueron transferencias internas de la Sociedad Anónima Pedernales, por los cuales el valor se torna relativo.  Sin duda el mayor incremento en el valor se produce luego de las mensuras practicadas en 1905 cuando era propietario de uno de los lotes Rafael Núñez, donde aumenta más de dos veces y media su valuación.

Cotejando ello con otras operaciones y valores del Departamento San Justo, señaladas por Héctor Brizzio, se puede observar comparativamente:

En el Departamento San Justo

Campo "El Fortín"

1872: se ofrecen lotes a $ 600.- por legua cuadrada ($ 0,22 / Ha.).

1873: Se concretan operaciones a $ 878.- la legua cuadrada ($ 0,324 / Ha.).

1876: Compra de Blas Juárez al Fisco: $ 700.- por legua cuadrada ($ 0,277).

1897: Valor promedio por Ha.: $ 8.-

1895: Partición de bienes: Sucesorio de Blas Juárez: $ 9,50 por Ha.

1899-1903: Valor promedio por Ha.: $ 13,70

1904: Venta de María Juárez de Del Campillo a Rafael Núñez: $ 17.- por Ha.

1905-1909: Valor promedio por Ha.: $ 32,50

1906: Venta de Juan B. Córdoba a S. A. Pedernales: $ 44,63 por Ha.

1906-1909: Transferencias internas de la S. A. Pedernales: $ 55.- por Ha.

 
1.       Dirección Gral. Catastro, Dpto. Tierras Públicas y Límites Políticos, Mensuras citadas
2.       Archivo Histórico de Córdoba, Registro Nº 2, Escribano Clodomiro Arzac, Año 1875, Leg. 190, Expte. 2 y 3
3.       Dirección Gral. Catastro, Dpto. Tierras Públicas y Límites Políticos, Mensuras citadas
4.       Dirección Gral. Catastro, Dpto. Tierras Públicas y Límites Políticos, Mensuras citadas
5.       Dirección Gral. Catastro, Dpto. Tierras Públicas y Límites Políticos, Mensuras citadas
6.       Dirección Gral. Catastro, Dpto. Tierras Públicas y Límites Políticos, Mensuras citadas
7.       Dirección Gral. Catastro, Dpto. Tierras Públicas y Límites Políticos, Mensuras citadas
8.       Dirección Gral. Catastro, Dpto. Tierras Públicas y Límites Políticos, Mensuras citadas
9.       La economía de Córdoba en el siglo XIX, Emilio A. Rojas de Villafañe, 1976

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El Fortín

El Departamento San Justo 

Aunque resulte demasiado esquemático, para facilitar su entendimiento he creído conveniente esta pequeña introducción:

·        Hasta 1859: las actuales tierras del Departamento San Justo formaban parte del Curato -luego Departamento- Río Segundo.

·        01/XII/1859: por Decreto Provincial y con una línea en sentido norte-sur el Departamento Río Segundo es dividido en dos: el del oeste conservó el nombre de Río Segundo, en tanto el del este fue denominado San Justo:

"...Queda dividido el departamento Río Segundo en dos secciones administrativas separadas de Norte a Sud por el camino carril de Santiago a Santa Fe.  La al poniente de dicha línea conservará el nombre de departamento Río Segundo; y la al naciente de la propia linea llevará el nombre de San Justo, en conmemoración de los importantes servicios que el Exmo. Señor Presidente D. Justo José de Urquiza ha prestado al país..." (1)

 

"...los límites dados al Departamento en el momento de su creación eran por demás inciertos.  Esta situación fue remediada cuando se dictó la Ley Provincial Nº 927 -22 de octubre de 1883-mediante la cual la provincia quedaba dividida en veintidos departamentos y a cada uno de ellos se les daban límites precisos.  A pesar que en 1884 esta ley fue derogada, los límites y subdivisiones no variaron.

En el momento de su creación el departamento San Justo fue dividido en tres pedanías: Concepción, Arroyito y San Francisco..." (2)

·        03/IV/1869: la Pedanía Arroyito se subdivide en las nuevas Pedanías Arroyito y Sacanta.

·        21/I/1886: la Pedanía Concepción se subdivide, creándose las nuevas Pedanías Libertad y Juárez Celman:

"Art. 1º:  Créanse dos pedanías en la parte Este del mencionado departamento bajo la denominación de Juárez Celman la una y Libertad la otra.

Art. 2º:   La primera, en que se halla situado el Quebracho Herrado, tendrá por límites al Poniente la Cañada de la Cabeza de Buey; al Sur la línea divisoria con el departamento Unión; al Naciente la línea divisoria con la provincia de Santa Fe y al Norte la línea que pasa por el costado Norte de las suertes Nº 61, 62, 23 y 52 de la Serie B, del departamento San Justo..." (3)

Desde entonces el Departamento San Justo, cuenta con seis Pedanías: San Francisco, Arroyito, Sacanta, Concepción, Libertad y Juárez Celman -en el extremo sudeste de ésta última se ubica nuestra localidad-.  En 1938 el Diputado Juan Manuel Serra propone la división del Departamento San Justo en dos: uno conservaría el nombre original y el nuevo se denominaría Mariano Moreno, pero finalmente el proyecto no prosperó. 

Evidentemente, el paisaje no debe haber sido de lo más alentador para la radicación, al menos hasta el último cuarto del siglo XIX:

"...en el siglo pasado estos inmensos territorios prácticamente estaban deshabitados y abandonados por los peligros que representaban los ataques de los indios procedentes de la región chaqueña (...) Antes de la colonización -últimos veinte años del siglo XIX-, estas tierras tenían aún la vegetación virgen caracterizada por espinillos, algarrobos, quebrachos, garabatos, paja brava y cardos (...) la sensación de desierto que daba por la falta de habitantes y los grandes árboles; algunos montes de vegetación se agrupaban en diversos lugares dando protección a la fauna que habitaba la zona -pumas, víboras venenosas, sapos, escuerzos, etc..." (4)

A todo ello, hay que agregar la siempre imprevisible Cañada de San Antonio, a la que he hecho referencia en la primer parte de este trabajo.

La evolución demográfica y económica se produce con la llegada de las vías del ferrocarril, la subdivisión de los grandes campos en colonias, los inmigrantes -especialmente piemonteses, llegados directamente desde Italia o luego de un corto tiempo de residencia en la Provincia de Santa Fe-, a partir de 1880.

Según Río y Achával, en el Censo de 1869 los Departamentos San Justo y Unión (el Departamento Marcos Juárez surgiría como una división de este último en 1888) tenían una densidad menor a 1 hab/km2 en tanto que en el Censo de 1895, San Justo contaba de 2 a 3 hab/km2 y Unión y Marcos Juárez, de 1 a 2 hab/km2. (5)

Alrededor de 1905, según los mismos autores, el Departamento San Justo tenía las siguientes divisiones:

Política: Seis pedanías: Villa de la Concepción, San Francisco, Arroyito, Sacanta, Libertad y Juárez Celman. (6)

Eclesiástica:  Seis parroquias: Villa Concepción (capilla: La Francia), Arroyito (capilla: El Tránsito), San Francisco (capilla: Devoto), Plaza de San Francisco (capillas: Freyre y La Porteña), Morteros (capillas: Vignaud, Seeber y Brinkmann) y San Pedro. (7)

Policial:  Veinte destacamentos:  Villa Concepción, Estación El Tío, Arroyito, Tránsito, La Francia, Devoto, San Francisco, Freyre, Porteña, Brinkmann, Morteros, Quebracho Herrado, Monte Mendoza, Sacanta, Monte del Tala, Trinchera, Garabato, Pozo de los Bueyes, Colonia Botturi, Km. 122 (FCCC). (8)

Judicial:  Trece juzgados:  San Francisco (Letrado), Villa Concepción, Arroyito, Tránsito, La Francia, Sacanta, Devoto, Quebracho Herrado, Freyre, La Porteña, Brinkmann, Morteros y Mar Chiquita. (9)

Además, luego de enumerar las principales poblaciones:  San Francisco (4000 habitantes), Morteros (1700), Villa Concepción del Tío (1500), Devoto (700), Arroyito (700), Tránsito (700), Freyre (700), Porteña (300) y Brinkmann (200), manifiestan:

"Pueden mencionarse todavía entre los caseríos más o menos numerosos: Quebracho Herrado, muy conocido por el triunfo de Oribe sobre Lavalle en 1840 (juzgado, comisaría, correo); Trinchera (juzgado, escuela, comisaría); San Agustín (escuela); Sacanta, Garabato, Pozo de los Bueyes, Monte Mendoza, Monte del Tala (Subcomisarías); Capilla del Luján, Plujunta, Cien Lagunas, Pozo del Chajá, etc." (10)

Nótese que el organismo oficial más cercano era la subcomisaría de "Monte Mendoza" y que, a excepción de ésta, no se mencionan otros puntos conocidos de población estable próximos al actual emplazamiento de nuestra localidad, por lo que es deducible que el sur del Departamento San Justo -desde Quebracho Herrado- era todavía por esos años tierra casi desconocida.

Queda evidenciado que "El Fortín" no tenía aún el carácter de un pueblo o caserío.  Como se verá al final del próximo capítulo los autores lo citan en cambio entre las "estancias, lugares o parajes conocidos".
 
1.        El este cordobés, especialmente el Departamento San Justo, en el siglo XIX, Roberto J. Emiliani, Cuadernos de Historia, Nº 32, Junta Provincial de Historia, 1993, págs. 10 y 11.
2.        El este cordobés, especialmente el Departamento San Justo, en el siglo XIX, Roberto J. Emiliani, Cuadernos de Historia, Nº 32, Junta Provincial de Historia, 1993, pág. 11.
3.        Compilación de Leyes, Decretos y otras Disposiciones de carácter público de Córdoba, Año 1886
4.        El este cordobés, especialmente el Departamento San Justo, en el siglo XIX, Roberto J. Emiliani, Cuadernos de Historia, Nº 32, Junta Provincial de Historia, 1993, pág. 7.
5.        Geografía de la Provincia de Córdoba, Manuel E. Río y Luis Achával, Córdoba, 1905, pág. 389.
6.        Geografía de la Provincia de Córdoba, Manuel E. Río y Luis Achával, Córdoba, 1905, pág. 459.
7.        Geografía de la Provincia de Córdoba, Manuel E. Río y Luis Achával, Córdoba, 1905, págs. 459 a 461.
8.        Geografía de la Provincia de Córdoba, Manuel E. Río y Luis Achával, Córdoba, 1905, págs. 462 y 463.
9.        Geografía de la Provincia de Córdoba, Manuel E. Río y Luis Achával, Córdoba, 1905, pág. 464 y 465.
10.      Geografía de la Provincia de Córdoba, Manuel E. Río y Luis Achával, Córdoba, 1905, págs. 603 y 604.

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Primeras referencias

Como quedó dicho, en los albores mismos del siglo XX, comienza simultáneamente la historia del pueblo como núcleo urbano, primero con el poblamiento y luego con la estación y la fundación.  Pero es oportuno antes, hacer un repaso sobre algunos conceptos rescatados de reconocidos autores.

Entre ellos, Sergio Raspo, historiando sobre Las Varas, dice:

“En el plano de campo “Los Sunchos” que confeccionara el Agrimensor Félix M. Olmedo en el año 1880 en virtud de un pedido de mensura, deslinde y amojonamiento, el Sr. Profesional actuante demarca dos caminos: uno de posición Este-Oeste que lo denomina “Camino de Yuto” hacia Santa Fe, y otro, de Nor-Nordoeste a Sud-Sudeste que lo determina con la leyenda “Camino de Santa Fe al Arroyito” (1)

Ratificando lo expuesto en la obra de Manuel E. Río y Luis Achával sobre este tema, donde se menciona al primer esbozo de lo que luego sería El Fortín:

“El camino de Este a Oeste que entra al Departamento en el Corral de Mulas pasando por Yuto, Fortín y sale del Departamento en este punto...” (2)

Por su parte, Martha Núñez hace referencia en su trabajo sobre Leones a un medio de transporte:

“La línea de tranvía de Villa Concepción del Tío a Leones: Por  Ley Nº 1.287 el Poder Ejecutivo de la Provincia de Córdoba, con fecha 5 de diciembre de 1.893, se autorizó a los señores Mauricio Sundti y Juan E. Berg para establecer una línea de Trainway a vapor entre las poblaciones de Villa Concepción del Tío a Leones, pasando por los pueblos de Las Varas, Potro Muerto y Monte Castillo (...) las obras debían quedar finalizadas a los tres años de iniciadas las mismas (...) La línea sería para el transporte de pasajero y cargas. (...) Sería obligación de los empresarios el transporte gratis de la correspondencia y de los soldados de la policía de la campaña de la Provincia que ocuparan coches en actos de servicio. (...) Por Ley Nº 1.318 de fecha 2 de agosto de 1.894, se concedió a los señores Sundti y Berg una prórroga para la presentación de planos. (...) Tan singular servicio de transporte entró a funcionar en el año 1.899, más fue por muy corto tiempo, dado que en el año 1.902 dejó de funcionar en forma definitiva” (3)   

Aunque lo incluyo como un antecedente, no he podido encontrar ninguna referencia ulterior en este sentido en las mensuras ni en la memoria popular, excepto que se trate del citado “camino que va a El Fortín y que viene de San Francisco” continuando por el Potro Muerto hasta Leones.

Manuel E. Río y Luis Achával, en el capítulo destinado al Departamento Unión, describen:

“Mensajerías: (...) de Bell Ville a Potro Muerto, pasando por Capilla San Antonio” (4)

 

Y agregan:

 

“En 1902 (...) funcionan en el territorio de la Provincia 205 oficinas de correo, distribuídas en 25 Departamentos (...) Potro Muerto, (...) Corral de Mulas, (...) Cañada de San Antonio (La)” (5)

Lamentablemente sin mayores precisiones sobre la ubicación de esta última oficina.

En tanto y bajo el seudónimo de Agustín Pacheco, uno de los grandes historiadores de la provincia, refiere:

"Comenzaron otros a animarse para establecerse en esos lugares (N.A.: se refiere a Cintra, localidad ubicada al sudoeste de El Fortín), pudiendo anotarse los nombres de Samuel Ceballos, en cuya casa hacía parada la diligencia sufrida que arrancando el viaje desde El Fortín iba a rematarlo en Bell Ville" (6)

Río y Achával consignan en su obra, otro dato importante:

“Caminos principales (del Departamento Marcos Juárez): (...) Leones a Concepción del Tío." (7)

Respecto del mismo se puede deducir no pasaba demasiado lejos de El Fortín, si se consideran en línea recta ambas localidades mencionadas.

Lentamente se iban dando las condiciones para la llegada del primer contingente de colonos, que refleja Mateo Pochettino cuando dice:

"Allá por el 1904, llegaba a esa zona de La Tigra (N.A.: a pocos kilómetros al oeste de El Fortín), un grupo numeroso de colonos, encontrándose con campos cubiertos de montes, habitada por unas pocas familias de auténticos criollos, por supuesto, muy buenas personas.  Podemos citar algunos de ellos: Ferreyra, Sosa, Correa, entre otras, mientras que entre las primeras en llegar recordaremos a las siguientes familias: Martino, Olivero, Pochettino, Colusi, Antonieta, Vottero, Magnano, Bergas, etc.  Estos hombres y mujeres laboriosos empezaron a trabajar empuñando el pico y la pala, talaron los montes, derribaron algarrobos, churquis y palmeras.  Clavaron las rejas en esa tierra virgen preparándola para que luego recibiese jubilosa las semillas de los dorados trigales de pan de cada día..." (8)

También Homero Pochettino hace referencia a ello, ya respecto a nuestra localidad específicamente:

"1904 - Llega la primera caravana de chacareros procedentes de Sa Pereyra.  Son cuatro familias:  Asinari, Olivero, Pochettino y Rubiano.  Se afincan en el Campo "San José" (N.A.: ubicado a 10 km. al sur del actual emplazamiento del pueblo), siendo administrador y propulsor de la colonia Don Nicanor Costa Méndez. 1905 - Llegan nuevas familias: Geuna, Ghione, Guggiari, etc. (entre otras)." (9)  

En el mismo sentido cabe también citar un texto escrito por don Juan "Nito" Bautista Pochettino:

"En el año 1904, una caravana de chacareros llegó a estos lugares compuesta por cuatro familias: Cravero, Rubiano, Pochettino y Asinari.  Todos ellos procedían del pueblo Saa (N.A.: "Sa") Pereyra, Pcia. de Sta. Fe y se afincaron en el Campo San José (N.A.: ubicado a 10 km. al sur del actual emplazamiento del pueblo), propiedad de los Méndez, cuyo administrador y propulsor de la nueva colonia era Don Nicanor Costa Méndez, muy amigo de los productores y del progreso, que hizo cuanto a su alcance para poblar estos campos vírgenes e inciar una nueva era agropecuaria.  Puede decirse que el predio rural que ocuparon era inhóspito y selvático, poblado de palmas, algarrobos, chañares, churquis y otras hierbas, los pobladores tuvieron que desmontar los campos para poder cultivarlos con eficacia.

Al año siguiente afluyeron muchas otras familias ávidas de trabajar y prosperar, entre los principales, fueron las familias: Guggiari, Geuna, Ghione, etc., que hoy ocupan un lugar preponderante en la población local.  Es de destacar que uno de los hombres que más se ocupó de poblar, fue el Sr. Donato Martino, quien se ocupó de escribir y ofrecer estas tierras a nuestro pobladores, por su dueño, a pedido del administrador Sr. Don Nicanor Costa Méndez.

Al cabo de seis años esta región no era un edén pero sí una incipiente colonia vigorosa, plena de vida rural, llena de fe y esperanza.

El sol envió sus rayos vigorosos sobre esta campiña, cubierta de mieses, impregnando el aire de un aroma sutil y embriagador, con olor a tierra cultivada.  Abundaron los surcos y fructificó la semilla sacando de este suelo abundantes frutos y cosechas.

El ritmo acelerado de progreso fue en aumento constante y día a día se introdujeron elementos nuevos para el bienestar de la nueva colonia.

La familia Pochettino compró una máquina trilladora de cereales, con la cual se le dio un gran impulso a la agricultura local.

Después fue necesario pensar en la educación de los hijos de estos agricultores, que venían grandes y completamente analfabetos.  La misma familia Pochettino habilitó un galpón para que sirviera de aula y trajo a un gran maestro, el Señor Arturo Bruzzi.  Este educador, dotado de una gran cultura y preparación supo despertar en la conciencia de sus alumnos, un gran interés para escalar la cumbre del saber, pero en el año 1913, nuevamente hemos quedado sin maestro, con la consiguiente preocupación de los directivos de la colectividad.

Fue entonces que un hijo de Don Tomás Pochettino que contaba con 16 años de edad y sentía profunda vocación de educador, abrió la primera escuela rural, que denominó Escuela "Pantalozzi" (N.A.: "Pestalozzi", seguramente por un error de imprenta).

 

"ORIGEN DEL NOMBRE DE ESTE PUEBLO, EL FORTIN"

 

El Origen del nombre de este pueblo "El Fortín" proviene de la existencia de un fortín, que los primeros pobladores de estas tierras, construyeron para defenderse de los ataques de los indios que periódicamente incursionaban en el interior de la provincia de Córdoba, desvastando las poblaciones y robando el ganado, que ellos consideraban de su propiedad, ya que los colonos ocuparon sus tierras y lugares de caza.  Estos ataques de los indios se denominaban malones".

Estos datos fueron suministrados por las siguientes personas muy ancianas, por cierto, que recodaban: Dña. María La Platuda, como la llamaban sus vecinos, que en aquella fecha, aseguraban que ya tenía 90 años y el Sr. Zenón Vilchez, que vivía en estos lugares, y  después en el lugar denominado "La Tigra".

Dicho fortín estaba en un campo, al sud de este pueblo, a unas cuatro leguas y que había sido bautizado con el nombre de Campo El Fortín.  Los sucesivos propietarios de este campo (Los que recordamos) Octavio Gómez, Fabio Posadas y Gregorio Lucero, siguieron dándole el mismo nombre: Campo El Fortín.

El último propietario Señor Gregorio Lucero, mientras cavaba un pozo para buscar agua potable encontró restos de los paredones que sirvieron de base para El Fortín mencionado.

Cuando en 1912 los ingenieros que estudiaban el trazado de la vía férrea, en posesión de los datos históricos mencionados, informaron a la superioridad y por ello se le impuso el nombre de El Fortín... a este pueblo..." (10)

Al igual que el testimonio anterior y los importantes trabajos de Homero Pochettino, a continuación transcribiré el "Bosquejo Histórico de El Fortín" de Carlos A. Garro, que también ha abordado el tema de los orígenes de este pueblo:

"BOSQUEJO HISTORICO DE EL FORTIN

 

Como todos los pueblos, El Fortín también tiene su historia y como toda historia, su realidad y sus visos de leyenda atestiguados unos por hechos realmente acontecidos y otros acaso deformados por la tradición.  Aún hoy se cruzan por sus calles, nobles figuras ya encorvados por el peso de los años que fueron testigos de la formación del pueblo y que constituyen un verdadero símbolo y girón del pasado.  Por cierto, los hombres no nacen con similares destinos y mientras muchos alcanzaron sólidas posesiones materiales al explotar hábil y tesoneramente las riquezas del suelo, otros verdaderos soldados desconocidos murieron sin que haya sido posible recoger sus nombres pero que contribuyeron silenciosamente a su progreso, y (se) fueron de la vida amargados por un un fracaso comercial ocultando otra pena desconocida.  La delineación comenzó realmente en el año 1912, época de la llegada del ferrocarril que trajo el progreso a la zona y un medio de acercamiento a las poblaciones de Córdoba y Santa Fe.  Años atrás de este venturoso advenimiento ya eran numerosos los pobladores radicados en sus cercanías, los cuales debían construir y vender sus productos en Las Varillas - Laspiur, después de largos e incómodos viajes donde era preciso vencer obstáculos dignos de conquistadores.  Su aspecto era de típicas palmeras, tupidos churquis (flora autóctona); y no es exagerado afirmar que unido a la profusión de otros arbustillos: algarrobos, talas, por otro lado, hacían en extremo difícil abrirse camino y más aún encontrar algún animal extraviado codiciado por algún puma solitario o por ciertos individuos que necesitando alimentos viven escondidos en la Cañada y con frecuencia cuerean reses ajenas; casi siempre tienen alguna deuda con la justicia.  Tiempo después, Octavio Gómez compra a dos leguas del pueblo unas doscientas hectáreas y las denomina El Fortín.  ¿Porqué bautizó su flamante propiedad con ese nombre?  Vamos a tratar de aclararlo valiéndonos del testimonio de los Sres. Pochettino y Olivero, viejos habitantes de la región.  Nos dicen que en ese campo aún pueden verse restos de una antiquísima construcción de material ya destruída por la mano implacable del tiempo, cuyas paredes de un grosor poco común uno encuentra a dos manos, encontró su propietario reconociendo el terreno de que era dueño.  Ahora bien, demás está decirlo que esta ruina fue en su tiempo un fortín construído por los blancos en su lucha con el indio y no puede ser de otra manera, además sabemos que progresistas ciudades como Río Cuarto, Villa Mercedes (Fortín de las Pulgas), La Carlota y tantas de la provincia de Santa Fe se formaron y alcanzaron crecientes progresos alrededor de los solitarios fortines que servían de puntas de lanza al avance de la civilización y cuyas escenas de heroísmo, sacrificio y penurias nos ha contado tan maravillosamente Lucio V. Mansilla en su inolvidable libro "Una excursión a los indios Ranqueles".

El Señor Juan B. Pochettino, que inspeccionó cuidadosamente los vetustos muros alrededor del año 1910 les calculó en la fecha más de cien años, de ser así su edificación se remontaría más o menos a la época de nuestra emancipación política o aún al período de los virreyes.

No sería aventurado asimismo pensar que esta última realidad fuera, ya que la ubicación del lugar sería el trayecto obligado de la ruta Buenos Aires - Tucumán o Buenos Aires - Córdoba, donde las autoridades del virreynato erigían las famosas postas para descanso de los viajeros y renovación de las cabalgaduras en los interminables caminos polvorientos llenos de peligro por la ferocidad índigena.  Fortín o Posta, la tradición juzga lo primero, por esta razón al comprar el campo, su dueño, recogiendo a su vez viejas leyendas que pasan de generación en generación, denominándolo Fortín.

El caballo de hierro aún no había pasado y los campos vírgenes esperaban ansiosos el arado que rasgara sus entrañas para ofrecer sus frutos en compensación al trabajo del hombre.  En lo que es hoy el cementerio se instala una pulpería.  Es Juan Rattero que desafiando la soledad y tristeza del ambiente, pero presagiando seguro porvenir en las tierras ubérrimas levanta en regazo y ofrece sus mercancías a los escasos pobladores.

El Sauce, que así se llama su negocio, es el punto obligado de las reuniones donde se habla de política, ante la inevitable guerra con Chile, de ciertos rumores de formación de batallones que iban a la lejana frontera a defender la Patria amenazada; no faltan las jugadas de taba que muchos clavaron para nuestras carreras cuadreras, partidos de truco y disputas al monte, en las noches serenas de mis famosos encantos, algún criollo se ve hiriendo las cuerdas de una guitarra, cante con emocionado acento sus penas secretas por la ausencia del ser amado.  En 1910 Guillermo Giordano compra la posesión de Rattero y numerosos pobladores, en la mayoría italianos, se van arriesgando, desmontan las malezas indomables y luego las lluvias hieren las entrañas de la tierra que luego les devolverían con creces los sacrificios heroicos de la iniciativa.

Al tenderse las líneas férreas en 1912 la estación se denominó EL FORTIN en testimonio al nombre de la región que a su vez lo obtuvo de un antiquísima fortaleza que al igual que otras de la Patria dieron origen a tantas ciudades hoy orgullo de nuestra nacionalidad.

El Fortín 10/12/48" (11)

El poblamiento inicial comienza entre 1904-1905, también según el Prof. Efraín U. Bischoff:

“En el libro de Eugenio Troisi, «L’Argentina Agrícola», con fecha «Buenos Aires Córdoba», 1904, y donde hay una descripción de leguas y detalles de las colonias existentes en el Departamento San Justo, no figura «El Fortín», pero sí, en cambio, «La Francia», «Lavarello», «Dos Hermanos», «Valtellina», etcétera.” (12)

En epistolares intercambios con el Prof. Ramón Loyola Saumell me manifestaba que los 10 km. al sur donde se asentaron los primeros piemonteses le parecían muchos para ser tomados como antecedente del pueblo. Sin embargo, considerando que la corriente poblacional se produce desde Frayle Muerto (Bell Ville) hacia el noreste (sudeste del Dpto. San Justo) con la venta de tierras y que la zona este del Departamento, al sur de San Francisco, era zona extraña aún para el colonizador hasta fines del siglo XIX, no me resulta llamativo que con aquel criterio de conservación de los nombres asignados por los lugareños, haya heredado el mote de el Fortín toda la zona (Campo "El Fortín" e incluso la Estancia "El Fuerte", 25 km. al sur) manteniéndose el mismo a la llegada del Ferro Carril Central Argentino que atrajo tras sí el poblamiento.  Por otra parte como ya he dicho no se registra otro fortín -ni ningún antecedente humano- entre el de los Algarrobales y el de Quebracho Herrado (a 45 km. al norte de la actual localidad y a 70 km. de nuestro fortín). (13)  

El núcleo de familias debió crecer rápidamente, pues los autores Manuel E. Río y Luis Achával en 1905 lo incluyen entre los lugares poblados del Departamento San Justo:

“Se encuentran en San Justo, además de las localidades ya mencionadas anteriormente, las estancias, lugares poblados o parajes conocidos que enumeramos a continuación:  (...) Pedanía Juárez Celman:  Amalia, Cristina, Cañitas, Fortín, Monte del Toro, Mangrullo, Prosperidad, Varas.”  (14)

Respecto a la cita del texto de Juan Bautista Pochettino, precursor en el arte de historiar sobre nuestro pueblo, cabe señalar algunas imprecisiones y reiterar otras formuladas algunas páginas más atrás:

·        En la cita de las primeras familias en llegar en el año 1904, Juan B. Pochettino menciona "Cravero", en tanto Homero Pochettino sobre el mismo asunto cita "Olivero", apellido éste más común en nuestro pueblo.

·        El Campo San José efectivamente era propiedad de los Costa Méndez, que junto a los Méndez Lynch, eran sucesores del pionero Dr. José María Méndez, citado anteriormente en el presente trabajo.

·        El autor cita "...administrador y propulsor de la nueva colonia..." y un poco más adelante "...no era un edén pero sí una incipiente colonia...", por lo que cabe pensar que se trata de una cuestión semántica que pretendió indicar la radicación de un grupo de familias en un lugar común, pero sin los requisitos legales para las colonias "formales" que analizaré más adelante.

·        El nombre de la primera escuela rural rinde homenaje al suizo Johann Heinrich Pestalozzi, nacido en Zurich en 1746 y muerto en 1827, un gran reformador de la enseñanza, base de la educación moderna elemental.  Estudió en la Universidad de Zurich en 1775, experimentando con una escuela para pobres cerca de la ciudad, la que cerró poco más tarde por falta de fondos.  Volvió a reintentarlo en 1798 en Stans con los huérfanos pero fracasó y finalmente en 1799 creó una escuela en Burgdorf que en 1805 se trasladó a Yverdon.  Entre sus obras se rescatan: "Las horas de la tarde de un ermitaño", "Leonardo y Gertrudis" (4 volúmenes, 1781-1785, novela didáctica, teoría sobre la reforma social a través de la educación), "Como enseña Gertrudis a sus hijos" y la autobiográfica "La canción de Swan" (1826).  Sus principales trabajos fueron recopilados en "Colección de escritos de Pestalozzi" publicado en 1912.

·        Cuando se refiere a la construcción del fortín para defensa contra los indios a quienes los colonos despojaban de sus tierras y lugares de caza, como ya se ha visto, es muy improbable la contemporaneidad entre ambos.

·        Respecto a don Zenón Vilchez, como se ha visto, en 1874 llega a "La Tigra" y en 1905 aparece en pleno campo "El Fortín" con un boliche y una casa.

·        La cuestión referida al Campo El Fortín y los paredones citados por el autor, fueron ya analizados en el presente trabajo.

·        Don Juan B. Pochettino cita "...en el año 1912 los ingenieros que estudiaban el trazado de la vía férrea...", lo cual es improbable puesto que como se analizará más adelante, en 1911 ya se conocían tanto la traza de las vías como la ubicación de las estaciones.

Respecto al trabajo del Director de la Escuela, Carlos A. Garro, redactado en 1948, e igualmente valioso, que he encontrado cuando estaba a punto de ser publicado este trabajo, puedo inferir algunos detalles:

·        He consultado una gran cantidad de fuentes documentales acerca de los fortines existentes en la frontera cordobesa-santafesina entre finales del siglo XVIII y la primera mitad del siglo XIX y en ninguna se hace referencia a un fortín la región en la época señalada por el autor, lo que resulta llamativo, ya que de ser construída en ladrillo hubiera sido tan importante como los fuertes de El Tío o Frayle Muerto. 

·        Aunque desconozco el método utilizado para datar la fecha de construcción cerca de 1810, es bastante improbable que haya sido así, dado que todos los viajeros que describen la geografía de esta zona la describen como desierta hasta la segunda parte del siglo XIX.

·        Igualmente resulta difícil que haya sido este el camino elegido para la ruta Buenos Aires a Córdoba o Tucumán, considerando las dificultades de una cañada extensa, y con dos rutas más seguras como Frayle Muerto por el sur o El Tío por el norte, ambas rumbo a la Villa de los Ranchos (hoy Villa del Rosario).

·        Finalmente, los referentes Olivero y Pochettino, tal cual ya se ha dicho, llegaron a nuestra región alrededor de 1904-1905, por lo que indudablemente debieron haberse nutrido de las historias que se contaban por esa época y trascendidas hasta nuestros días. 

No obstante todo ello me permito rescatar una curiosidad.  Dicen Río y Achával en su magistral obra, en el capítulo referido a las estancias, lugares o parajes del Departamento Marcos Juárez:

"PEDANIA COLONIAS: Carolina, Ermila, Fortín, Manuela, Santa Rosa, Salteño, Videla" (15)

Obsérvese que los autores citan "Fortín", al igual que lo hacen en el Departamento San Justo, entre los lugares conocidos. 

Debe considerarse que la Pedanía Colonias limita al norte con el Departamento San Justo, al este con el Departamento Unión, al oeste con la Provincia de Santa Fe y al sur con las vías del F.C.C.A., es decir, comprende la zona norte del Departamento Marcos Juárez.  

En el mapa elaborado por Río y Achával no se señala ninguno de los dos puntos conocidos como "Fortín".  Es posible pensar entonces que tanto en uno como en otro caso debió tratarse de una referencia general a la zona, seguramente de población dispersa por esa época, que se extendía al oeste de la Cañada de San Antonio desde el Campo "El Fuerte" por el sur hasta el "Monte Mendoza", o quizás hasta "Quebracho Herrado", por el norte. 

Si bien el lote del "Campo El Fuerte" -donde se erigió el "Fortín de los Algarrobales"- se ubicaba íntegramente en el Departamento Unión, la falta de otras referencias más o menos estables hizo que "Fortín" sea la denominación común con la que se conocía una amplia zona que comprendía el norte de los Departamentos Unión y Marcos Juárez y el sur del Departamento San Justo.

 

1.       Terruño, Sergio Raspo, Talleres Gráficos La Moneda, 1991, pág. 25
2.       Geografía de la Provincia de Córdoba, Manuel E. Río y Luis Achával, Córdoba, 1905, págs. 442 y 608
3.       Leones en el pasado y presente, Martha Núñez, 1980, pág. 37
4.       Geografía de la Provincia de Córdoba, Manuel E. Río y Luis Achával, Córdoba, 1905, pág. 632
5.       Geografía de la Provincia de Córdoba, Manuel E. Río y Luis Achával, Córdoba, 1905, págs. 448
6.       Cintra, Agustín Pacheco, Diario La Voz del Interior, suplemento Semanario del Interior, sección Ojos para el interior, 8/X/1994, pág. 32.
7.       Geografía de la Provincia de Córdoba, Manuel E. Río y Luis Achával, Córdoba, 1905, págs. 620
8.       Historias de La Tigra, Mateo Pochettino, 1994, bosquejo
9.       El Fortín, apuntes para su historia, Homero Pochettino, Gráfica Armedenho, 1988, pág. 172
10.    Asociación de Bomberos Voluntarios de Las Varillas (1956-1991) 35 Aniversario", bajo el título Similares en su origen... idénticos en su apoyo a bomberos.  El Fortín, cita textual al final: Escribió: Don Juan (Nito) Bautista Pochettino
11.    Bosquejo Histórico de El Fortín, Carlos A. Garro, 10/XII/1948, inédito, archivado en la Carpeta titulada Historia de la Escuela del Pueblo en la Dirección de la Escuela Domingo F. Sarmiento de El Fortín
12.     Prof. Efraín U. Bischoff, carta al autor, 26/V/2000
13.     Prof. Ramón Loyola Saumell, carta al autor, 11/VII/2000
14.     Geografía de la Provincia de Córdoba, Manuel E. Río y Luis Achával, Córdoba, 1905, págs. 610
15.     Geografía de la Provincia de Córdoba, Manuel E. Río y Luis Achával, Córdoba, 1905, pág. 621

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La estancia, la granja y la chacra 

Cabe hacer aquí un comentario sobre los establecimientos rurales de fines del siglo XIX para lo cual habré de remitirme al excelente trabajo de Beatriz I. Moreyra (1), del que extracto algunos conceptos de la amplia descripción que hace la autora.

La granja y la estancia

El primer antecedente lo constituye la granja, aunque casi contemporáneamente surgen las primeras estancias.  El conquistador, ya despreocupado del indio comenzó a explotar la ganadería y los campos, todavía pobres y con un régimen de lluvias inapropiado empezaron a ser testigos de las primeras crías e invernadas.  A medida que se ganaban tierras empezaban a desaparecer las granjas-estancias en el último tercio del siglo XIX y surgían las estancias, generando una nueva clase social tan fuerte en la ciudad como en la campaña.  Se incorporaría a principios del siglo XX la agricultura que a la segunda década aparece como explotación íntimamente asociada.

En cuanto a la estancia primitiva la elección del lote se orientaba a la topografía de lomas y bajos y esencialmente a las aguadas naturales, determinantes para el propietario o el arrendatario.  La falta de un cerco estricto causaba pérdidas de haciendas y unos pocos hacendados contaban con alambrado, proveniente del exterior, de tres hilos y con una zanja exterior de refuerzo, en cambio los postes eran más fáciles de obtener, ya que eran traídos del litoral.  Los corrales eran dos profundas zanjas concéntricas con una sola puerta que se cerraba con un lazo tendido, en tanto los ranchos se construían de barro con techo de paja, a excepción de unos pocos levantados en material y tejas.

Antes de la Conquista del Desierto el cuidado de la hacienda era mínimo y casi no existía el derecho de propiedad de la hacienda.  A campo abierto requería de una constante vigilancia para evitar el avance de los vecinos e impedir las mixturas y solamente se reunía el ganado unas pocas veces al año.  Complementaban la cría de vacunos, otras especies como los caballos, los mulares, los lanares, los cerdos y las cabras.

Este tipo de establecimientos, que la autora denomina como estancias primitivas se conservó en muchos lugares hasta bien entrado el siglo XX.

A partir del siglo XX la ganadería ingresa en una etapa de transición, observándose dos tipos bien diferenciables:  la explotación colonial, donde la familia propietaria o arrendataria de una pequeña porción de tierra, cuidaba los animales sin incorporar procedimientos de mejora o refinamiento de las razas, y las estancias originadas en las mercedes de tierras coloniales, que a partir de la primera década del siglo XX eran mayoría, si bien disminuían en sus extensiones por el poblamiento y las subdivisiones de la tierra.  En estas últimas se mejoró el cercamiento incorporando el alambrado de acero de cinco hilos, los postes de quebracho o lapacho desplazaron al de ñandubay, desaparecieron las zanjas perimetrales, surgen las aguadas artificiales con el pozo semi-artesiano y la bomba a molino de viento que abastecía a los tanques australianos y los bebederos circulares, se modernizaron los corrales y se hicieron más comunes las casas de material.  Por otra parte con el cercado de los corrales los animales se hacían más mansos y manejables, se construyen galpones para el almacenamiento de comida y cría de ganado menor, que también fue variando en sus cuidados.  Las razas preferidas eran la Durham y la Hereford, con un notable progreso de la ganadería en el este provincial hacia 1920.  En tanto comenzaba a generalizarse la agricultura, donde la alfalfa, beneficiada por la buena calidad de los suelos y la poca profundidad del agua, dominaba la alimentación de la hacienda.

En cuanto al personal de las estancias, si bien el hacendado reducía al mínimo su cantidad, requería de habilidad, valentía y abnegación, ya que las tareas de guarda, apartado y yerra eran increíblemente duras, mejorando ello con la ulterior incorporación de los alambrados.  En los grandes establecimientos sobresalía la figura del mayordomo, en sus comienzos criollos y luego desplazado por los extranjeros.  En 1930, los salarios mensuales en el Departamento San Justo eran de $ 43.- para los peones, $ 75.- para los capataces y $ 1.783.- para los mayordomos según el Anuario Estadístico de la Provincia de Córdoba 1930-1934.  Comparativamente con ello y según la misma fuente, la carne vacuna costaba $ 0,32; la carne ovina, $ 0,37;  los fideos, $ 0,25; las galletas, $ 0,20; el pan de primera, $ 0,22; el azúcar, $ 0,42; la yerba, $ 0,70 y el vino, $ 0,39.

Los peones llevaban una vida muy rudimentaria y exenta de beneficios económicos, muy por el contrario lejos de recibir protección de los poderes públicos eran sometidos generalmente a las arbitrariedades de las autoridades rurales y al servicio de los grandes estancieros, a tal punto que el 23 de Noviembre de 1883 se sanciona la Ley de Vagancia o Conchabo, que disponía que los mayores de 16 años, debían conchabarse dentro de los quince días de ser notificados por el jefe político, caso contrario, era destinado a obras públicas de la provincia.

Respecto de la situación social del momento rescato de la misma obra un párrafo de "La Voz del Interior":

"Existe una especie de trinchera que separa los intereses rurales de la misión administrativa de nuestra provincia.  La campaña de Córdoba no está representada como la ley y el criterio lo establecen en nuestro parlamento.  Pues ocupan ese sitial hombres en absoluto ajenos a los intereses de esa campaña.  Ese divorcio entre el pueblo de los departamentos y sus representantes explica la indiferencia perpetua que vemos en el parlamento hacia todo cuanto se relacione con los intereses de la campaña.  Esta indiferencia se hace extensiva a cuanto atañe a los intereses de los departamentos: a los vecindarios que necesitan una obra pública para facilitar su progreso, a veces como solución inevitable de su porvenir; los que soportan las barbaries de los policías, los que se ven asaltados y perjudicados sin hallar justicia que los defienda ni les garantice sus bienes y libertad, los que soportan la crisis de un fracaso agrícola-ganadero y necesitan para reponerse el auxilio oficial,  Todos ellos son desheredados, huérfanos de la familia provincial." (2)

La chacra

La chacra era la unidad de explotación cerealera en la que se inició la agricultura nacional.  La primera etapa, casi artesanal, se caracterizó por la deficiente utilización de los dos principales recursos, como la tierra y la mano de obra, que sumado a la pequeñez de los lotes, a la ausencia de capitales y el trabajar con semillas de poca calidad, selección y generalmente guardadas del año anterior producían rendimientos exiguos en sus comienzos.  La incorporación masiva de maquinarias e implementos y la rápida expansión de los chacareros a medida que se iban ganando tierras fértiles, fueron las novedades de una segunda etapa, en el trabajo que comprendía la rudimentaria e imperfecta arada, la siembra de semillas de baja calidad, la trilla que se llevaba un quinto o un sexto del precio definitivo y las ulteriores tareas de embolsado, estibado y acarreo a la estación reducían notablemente la rentabilidad de la explotación, agravada por la práctica del monocultivo y el escaso control de las malezas.  Alrededor de 1917 los cultivos predominantes seguían siendo el trigo y el maíz, con cosechas que rondaban los 8 a 10 quintales y se conservaba la agricultura extensiva con ocasionales buenos rindes en base a las condiciones naturales.

La mayoría de los colonos eran de origen italiano, y no se preocuparon demasiado por mejorar la calidad de sus productos, darle prolijidad a las tareas ni por incorporar industrias subsidiarias.  El trabajo se hacía a nivel familiar y la poca renta alcanzaba para la subsistencia durante el año. 

Paulatinamente empezaba a notarse la diferencia entre el propietario, que se ocupaba de construir su casa de material, levantaba galpones, construía cercos y plantaba árboles, y el arrendatario que, ocupado en reducir los gastos, mostraba en el campo la sementera lisa y desierta y con lo elemental para desarrollar su tarea.

A partir de la segunda década del siglo XX, el colono tomó conciencia que no bastaba con agregar tierra o trabajo, sino que se debían mejorar las técnicas productivas, en lo que indudablemente influían el contexto nacional y mundial y algunos comenzaban a especular sobre una agricultura más intensiva adecuada a la capacidad económica y laboral del colono, en una época en la que incorporar semilla de mayor calidad no significaba mejor precio final de la cosecha.

Como dato ilustrativo para los valores, la tierra apta para el cultivo de trigo costaba de $ 20.- a $ 40.-.  El arrendamiento más común era del 12%.  Los gastos de instrumentos, animales e instalaciones oscilaban entre $ 950.- y $ 1.000.-  Los peones para la preparación de la tierra ganaban entre $ 1.- y $ 1,50 por día, aunque el colono los utilizaba ocasionalmente para los trabajos con el arado bisurco.  La semilla promediaba los $ 5.- el quintal.  Los jornales para el sesgado, levantado y emparvado de trigo eran de $ 2.- a $ 5.-.  Por su parte la trilla se abonaba a razón de $ 0,80 por quintal y cada bolsa valía $ 0,20.  Respecto del personal, cabe decir que prácticamente tres cuartas partes de la mano de obra ocupada eran el colono y su familia, convertida en un activo más. 

El colono inmigrante se sometía a las más precarias condiciones, primero como peón de chacra o mediero, si traía familia, para después de un tiempo, arrendar una parcela generalmente sin mejoras por un año y subsistir con la ayuda del almacenero esperando que la cosecha dé los frutos esperados, sin protección social ni seguridad. 

Para cerrar el capítulo, es válido señalar que en la zona de El Fortín aún conservan su encanto varias estancias: "El Fortín" (hoy Elmo Albertengo), "El Embrujo" (hoy Milkland S.A.), "El Fuerte" (hoy Pedro A. Westen), "El Martillo" (hoy Ing. Oscar Mayoraz), "Las Maneas" (hoy Alfredo J. Lenta), "San Gerardo" (hoy Juan Carlos Lenta e hijos), "San José" (hoy Baudracco S.A.), "San Judas" (hoy Milkland S.A.), "La Wellna" (hoy Andrés F. Costa).  Casi todas ellas, aunque remozadas, conservan el magnetismo de la época en que fueron creadas.
 
1.        La producción agropecuaria cordobesa (1880-1930), Beatriz Inés Moreyra, Centro de Estudios Históricos, 1992, págs. 213 a 244
2.        Diario La Voz del Interior, Córdoba, Año IV, 14 de Mayo de 1907, pág. 2, citado por Beatriz I Moreyra en La producción agropecuaria cordobesa (1880-1930), pág. 227

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Los Keen 

Peter Keen, uno de los descendientes de los Keen, hace referencia a los orígenes de la familia:

"... familia de ex irlandeses.  Originalmente allá por los 1530, éramos O'Keene.  Según la leyenda un O'Keene decidió "reformarse" con lo cual le fue imposible seguir viviendo en Irlanda.  A tal punto que montó un caballo y salió huyendo a un puerto antes que lo agarrara la partida que había mandado su padre para "recontra reformarlo" -léase matarlo por traidor a la fe-.  La leyenda dice que, más o menos, subió con el caballo a una nave que estaba por partir a Inglaterra antes que lo bajara la partida... Cuando este O'Keene llegó a Inglaterra ser un irlandés era mala palabra -y sigue siendo así estúpidamente-.  No sé si fue él o algún descendiente que decidió sacar la primera y última letra para convertirlo en Keen (más inglés)..." (1)

Con ello coincide el testimonio de Ann Keen, en carta a Raúl Keen, que éste gentilmente me ha reenviado:

"...me aseguré el lugar de nacimiento de George Keen y es Lichfield en el distrito de Stafford (...) nuestros Keens vienen originariamente desde Irlanda, del Condado de Antrim y fuimos forzados a salir o deberíamos decir, nos mudamos después de la Batalla de los Boyne en 1695 (¡creo!) (N.A.: Boyne:  Río de Irlanda -Kings- cerca del cual Guillermo III venció a Jacobo II en 1690 (*)) y nosotros éramos O'Keene ("Keen" se escribe de tantas formas diferentes que no puedo decirte).  Una cosa que he encontrado es que el escudo de nuestro anillo familiar (algo así como la marca de la dinastía) no está en el libro de Escudos inglés pero sí en el libro irlandés..." (2)

Cabe aclarar que según otros descendientes de la familia Keen, entre ellos Mercedes (3), que se ha encargado de la genealogía familiar, éstos eran ingleses y no irlandeses, por lo que dejaré este punto sin mi opinión, en respeto al solícito tratamiento recibido por parte de todos y cada uno de los descendientes del fundador que he contactado.

Jorge Keen, el padre de Jorge Eduardo Keen, era un hacendado inglés, nacido en Lichfield (Warwick, Inglaterra) que tenía en Soriano (Uruguay) -donde se casó con María Yates- una de las estancias más grandes de aquella época: “La Virgen de los Dolores”.

Masao Tsuda en su obra sobre el brillante científico naturalista y estudioso de los pájaros Guillermo Enrique (William Henry) Hudson (n.1841-m.1922), hace referencia a la amistad de aquel con George Keen (hijo de Jorge Eduardo Keen) y deja algunos datos importantes:

"Tuve un amigo argentino llamado Jorge Keen (...).  Era hijo de un estanciero inglés que se había establecido en la pampa.  Vivió muchos años en Estados Unidos, y con la escritora (...) Elena de la Torre, gran amiga suya, se dedicaron con verdadero entusiasmo y mucha devoción a la difusión de la cultura gauchesca. (...) ciertamente tenía un conocimiento muy amplio sobre la pampa y la vida y las costumbres de su ámbito, por haber nacido y vivido en ese mismo ambiente.  Nació en una estancia de la provincia de Buenos Aires y su infancia transcurrió junto a los gauchos. (...) Jorge Keen me hablaba de su familia y de esas conversaciones, entre otras cosas, me enteré que su abuelo, George Keen, había llegado a la Argentina a fines de la década de 1820 siendo la suya una de las primeras familias inglesas que ingresaron a este país.  Se establecieron en la abierta y descampada pampa, y no tardaron en hacer de esas tierras verdaderas estancias. (...) hace referencia a una de ellas, Pedernales, que estaba en el Partido de 25 de Mayo, y la destaca como la más antigua estancia inglesa situada al sur de la provincia de Buenos Aires.  El señor George Keen poseía otras estancias, "Chima Lauquen" (N.A.: hoy Partido de Lamadrid) y "Reconquista", en Azul, y la estancia "Península", que era la de mayor extensión existente en la provincia de Chubut.  (...) El padre de Hudson llegó a la Argentina alrededor de 1830, casi en la misma época que George Keen.  En ese entonces, era muy reducido el grupo de familias inglesas o de habla inglesa que vivían en este país.  Había una gran amistad entre ellas.  Los Lumb, los Keen, los Davis, los Stanfield, se caracterizaban por su estrecha vinculación. (...) Por su parte, el señor George Keen y su hijo George Edward (1836-1911) se ocupaban en ampliar cada vez más la estancia que poseían." (4) 

Agrega luego:

"Jorge Keen nació en el Partido de 25 de Mayo, en la estancia Pedernales, en 1880.  Era el segundo de doce hermanos.  Cuando tenía seis años, fue a Londres para cursar sus estudios primarios (...) abandonó los estudios en la mitad de su curso para regresar a la Argentina.  Permaneció siempre en el campo, que solo abandonó contadas veces para ir a Londres a visitar a sus padres.  En 1903 realizó un viaje a Inglaterra con ese fin.  Su padre (N.A.: Jorge Eduardo Keen) residía en una gran mansión en Nº 1 Hyde Park Gate (propiedad del Mayor General Vetch). (...) La estancia Pedernales le traía muy gratos recuerdos (a Hudson) pues en aquella época en que cumplía el servicio militar, esperaba ansioso los domingos para visitar la estancia y pasar un día agradable y tranquilo..." (5)

De aquel matrimonio entre Jorge Keen y María Yates nacerían Elena Keen (casada con Cutto), María Elizabeth Keen (casada con Carlos P. Lumb), Jane Julia Keen (casada con Jorge C. Dickens), Adelaida Keen (casada con Carlewis), Matilde Josefa Keen (casada con Cerruti), Enrique Guillermo Keen (casado con Nicanora de Elía), Carlos Keen (casado con Romero), Jorge Eduardo Keen (casado con Dorotea Vargas), Tomás Keen (casado con Enriqueta) y Eduardo Keen (casado con Ana Stewart). (6)

1.       Peter Keen, carta al autor, 10/XI/2000.
2.       Ann Keen, carta a Raúl Keen, 31/III/2001, sobre consulta del autor, cedida a éste por Raúl Keen el 6/IV/2001, traducción Marcela Rosales.  Ann Keen es descendiente de Samuel Keen, hermano de George Keen, padre de George Edward Keen.
(*)  Diccionario Enciclopédico Ilustrado, Tomo I, A-By, Hyspamérica, 1991, pág. 187
3.       Mercedes Keen, entrevista personal
4.       Tras las huellas de Guillermo Enrique Hudson, Masao Tsuda, Americalee, Buenos Aires, 1963, págs. 83 a 87
5.       Tras las huellas de Guillermo Enrique Hudson, Masao Tsuda, Americalee, Buenos Aires, 1963, págs. 83 a 87
6.       Delegación Municipal de Pedernales, Partido 25 de Mayo, Provincia de Buenos Aires

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Jorge Eduardo Keen 

Nació en la calle Rioja, en la ciudad de Buenos Aires, el 28 de Diciembre de 1838 (según otras fuentes, en 1836).  Sus padres fueron Jorge Keen y María Yates.

Tuvo una vida muy activa, siendo un hombre de empresa. Su madre era hermana de quien en definitiva constituyó en Gran Bretaña la Empresa del Ferrocarril del Sur y con su hermano, Carlos Keen, coronel del Ejército Argentino en la Guerra del Paraguay y héroe de la Batalla de Paso de la Patria, trajeron al país acciones del Ferrocarril para venderlas entre los argentinos, en lo que no encontraron demasiado eco ya que por entonces aquello era una “idea de locos”.

Formó varias estancias, entre ellas la de “Pedernales” en el año 1838, comprada por sus padres a Antonio Bas, en paraje poblado por indios, ya que la frontera por entonces era el Río Salado.

Tuvo otras explotaciones en lugares de frontera como “Fortín Naposta” (en Bahía Blanca), “Indio Rico” (en territorio totalmente habitado por indígenas en el sur bonaerense), “Chimalauquen” (en el hoy Partido de Lamadrid), “Los Talas” (en la Ensenada, cerca de La Plata), “El Fortín” (en la frontera con el indio en la Provincia de Córdoba), “La Península” (en la Bahía de Camarones, Provincia de Chubut, donde fue pionero en la cría de ovejas)

Era de un carácter muy amable, gentil, bondadoso y considerado como un padre para los pobladores de sus estancias, las que recorría permanentemente.

Contrajo matrimonio con doña Dorotea Vargas, hermana de su encargado y tenía su vivienda en Azul, desde donde se traslada luego a Buenos Aires para la educación de sus hijos especialmente en el arte.

El matrimonio tuvo doce hijos, seis varones y seis mujeres, entre los que podemos mencionar a Eloísa, Orpha, Jorge, Francisco, Roberto, Enrique y Alfredo.

Eloísa se casó con el Marqués de Marignol y cantó en la Scala de Milán.  Jorge tocaba el violoncelo a dúo con el gran Casal y se casó a su vez con la soprano María Barrientos, cuya boda se celebró en la Estancia “Pedernales”, la que fue parquizada por el Arq. Carrasco –diseñador de los jardines de Palermo contratado por el Gobierno Argentino-.  Orpha, casada con un escultor italiano, el Conde de Lovatelli, cantaba a dúo con su cuñada, María Barrientos. 

Amaba la equitación y tenía una gran colección de prendas criollas, las cuales aún hoy se exhiben en el Museo Saavedra, en la “Sala Keen”, las que fueron donadas por su hijo Alfredo.

Falleció en el Palacio Orsini en la Vía di Monte Sabello 30, en Roma, el 8 de Junio de 1911. (1)

La Sra. Mercedes Keen, a su vez, me facilitó el siguiente estudio genealógico (2)

George Keen of Stafford, casado con Elizabeth Fletcher
George Keen of Stafford (Alderman and Major of the Borough of Stafford) (1745-1822), casado con Elizabeth Mary Pickering
George Keen  (el primero que vino a América, en 1814), casado con Mary E. Yates
Jorge Eduardo Keen (1838-1911), casado con Elizabeth Gowland (en primeras nupcias) y luego con Eloísa (Dorotea) Vargas (1860-1924)
·        Jorge, casado con la soprano María Barrientos, vivió en U.S.A.
·        Jorge
·        Adelaida, casada con el Príncipe Filippo Lovatelli, vivió en Italia
·        Eloísa, casada con el Marqués Giácomo Marignoli, vivió en Italia
·        Magdalena, casada con el Conde L. Gaetani (1º nupcias) y luego con el Embajador de Inglaterra, Sir Edward Keeling (2º nupcias), vivió en Italia
·        Conde Lofredo, casado con la Principessa Lorian Franchetti
·        Mónica
·        Gioia
·        Alfredo, casado con Sara Davis
·        Enrique
·        Tomás, casado con Catalina Bussetti
·        Enrique
·        Jorge Eduardo
·        Jorge Eduardo
·        Eloísa, casada con Ramos Mejía
·        Margarita
·        Enrique Tomás
·        Orpha
·        Horacio
·        Esther
·        Roberto, casado con Aura Rodríguez Sierra, vivió en Colombia
·        Roberto

Me permito aquí incorporar un detalle que nada tiene que ver con la historia.  Los apellidos británicos, al igual que en otros idiomas se originan de características, oficios, lugares u otras cuestiones comunes, por lo que creí interesante averiguar la traducción al castellano del término "keen", cuya pronunciación aproximada en inglés es "kín":

"keen (kín): adj.  afilado // aguzado // agudo, penetrante, sutil, vivo // astuto, ladino // perspicaz // ansioso, vehemente, entusiasta // acre, mordaz, incisivo, combativo." (3)

 
(1)      Delegación Municipal de Pedernales, Partido 25 de Mayo, Provincia de Buenos Aires
(2)      Mercedes Keen, entrevista personal
(3)      Diccionario Inglés-Español y Fonética Hyspamérica, Tomo 3 Gr-Ob, Arturo y Antonio Cuyas, Ediciones Hymsa, Barcelona, España, 1991, pág. 383

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La Sociedad Anónima Pedernales 

La “Sociedad Anónima Pedernales, Explotación de Ganadería y Agricultura” es la Compañía fundadora de nuestro Pueblo. 

Sus Estatutos son aprobados por Decreto del Superior Gobierno de la Nación dictado el 29 de Diciembre de 1903, en tanto que la Escritura de Constitución, fechada el 30 de Diciembre de 1903, es otorgada por el Escribano de la Capital Federal, Dr. Emilio del Valle, en el Registro Nº 58 de De la Riega e inscripta en el Registro Público de Comercio bajo el número dos al folio quinientos veinte y dos del libro quince por los socios fundadores Don Jorge Eduardo Keen (George Edward Keen), Don Jorge Keen hijo, Don Carlos P. Lumb, Don Carlos P. Lumb hijo, Don Ritchie A. Curlewis, Don Swirfin Kes Jordan, Dr. Emilio R. del Valle, Don Carlos A. Gutiérrez y Don Leónidas Agote.

El Juez de Comercio de la Capital Federal, Dr. Nicolás Amuchástegui, ordenó con fecha 31 de Diciembre de 1903 la publicación de los Edictos durante quince días en el diario "El Porteño".

A través de los años, formaron parte de la Sociedad, además:  Antonio Galarce (Secretario Tesorero en 1907, Arthur H. Compton (Tesorero en 1909) y Juan Francisco (John Franck) Black Neild (Vicepresidente en 1909).

Aunque no siempre ostentó el cargo de Presidente, Jorge Eduardo Keen fue el verdadero alma máter de la Sociedad y las decisiones pasaban irremediablemente por él.

Algunos domicilios donde se reunía la sociedad, todos ellos en Capital Federal, eran el de calle Bartolomé Mitre 345 y Maipú 265 –domicilio de Black Neild-, mientras que Jorge E. Keen se domiciliaba alrededor de 1910 en la Avenida de Mayo 623 (1).  Por otra parte en 1911 la Sociedad Anónima Pedernales, en la donación del terreno para la estación y las vías designa como representante circunstancial a Miseno A. Villagra, sin embargo, como se verá más adelante, será Juan Gualberto García quien represente poco más adelante a la Sociedad en todas las gestiones ante el Gobierno Provincial. (2)

A la muerte de Jorge Eduardo Keen, en 1911, la Presidencia de la Sociedad Anónima recae sobre el hasta entonces vicepresidente Juan Francisco Black Neild, quien además integraba la firma Mengies, Neild y Compañía, devenida el 27 de Junio de 1911 en Neild y Compañía y era apoderado del inversionista inglés Frank Thomas Keeling (Londres, 29 de Agosto de 1911) junto a su hijo Juan Reginaldo (John Reginald) Jewsbury Neild. 

El 28 de Abril de 1913 la Sociedad otorga poder especial para operar en su representación en Córdoba a Juan Reginaldo Jewsbury Neild y a Eustacio Haddoch (3), quiénes a su vez delegan esa tarea en Juan Gualberto García el 8 de Agosto de 1913 (4).  Como se verá más adelante será éste último el que gestione el reconocimiento del Pueblo "El Fortín" ante el Gobierno Provincial.        

La Sociedad Anónima Pedernales se constituye por Escritura Nº 431, del 30 de Diciembre de 1903:

“En la Capital de la República Argentina a treinta de Diciembre de mil novecientos tres , ante mí, Escribano Público y testigos que firmarán al final comparecen los mayores de edad y de este vecindario Don Jorge E. Keen, Don Rafael Toso, Don Jorge Keen hijo, estos tres domiciliados en la calle San Martín numero ochocientos ochenta, Don Carlos P. Lumb, Don Carlos P. Lumb hijo, Don Ritchie A. Curlewis con domicilio legal en La Bolsa de Comercio, Don Swirfin Ker Jordan que vive en la calle Reconquista doscientos sesenta y ocho, Don Emilio R. del Valle, Don Carlos A. Gutiérrez, estos dos con domicilio en Avenida de Mayo número seiscientos cinco y Don Leonidas Agote con domicilio legal en la (calle de) Avenida de Mayo número seiscientos cinco, el cuarto viudo, los segundo, tercero, octavo y noveno solteros y los demás casados, hábiles a los que doy fé conocer y exponen:  Que son los únicos que constituyen la sociedad anónima formada por los comparecientes, según consta del escrito y estatutos que se transcriben íntegramente:  “Testimonio.  Excelentísimo Señor:  Los que suscribimos constituyendo domicilio legal a los efectos de esta gestión en el estudio de los Dres. Aldao y Agote, seiscientos cinco Avenida de Mayo ante Vuestra Excelencia exponemos:  Hemos acordado constituir una Sociedad Anónima que se denominará “Pedernales” con los fines y en las condiciones expresadas en el proyecto de Estatutos que nos permitimos acompañar.  El capital de esa Sociedad  que asciende a quinientos mil pesos oro sellado ha sido ya íntegramente suscrito por nosotros.  A efecto de constituir definitivamente nuestra sociedad hemos depositado en el Banco de la Nación Argentina el diez por ciento del capital integrado, o sea la cantidad de cincuenta mil pesos oro sellado según lo acreditamos en el certificado también adjunto.  En consecuencia pedimos a Vuestra Excelencia que previos los trámites correspondientes se sirva acordar personería jurídica a la Sociedad Anónima denominada Pedernales autorizando así su funcionamiento lega.  Será justicia.  Firmado:  Jorge E. Keen.  Estatutos de la Sociedad Anónima “Pedernales”, explotación de ganadería y agriculturaArtículo primero:  Queda constituída una Sociedad Anónima denominada “Pedernales, explotación de ganadería y agricultura”.  Artículo segundo:  El domicilio de la Sociedad será en la Capital Federal.  Artículo tercero:  La Sociedad durará veinte y cinco años.  Este término podrá ser prorrogado.  Artículo cuarto:  La Sociedad tiene por objeto: a) Adquirir todos los bienes que actualmente posee el Señor Jorge E. Keen tanto raíces como muebles y semovientes, así como los capitales que tuviere invertidos en títulos, créditos hipotecarios ó depositados en Bancos, b) Administrar todos los referidos bienes continuando y ampliando su explotación, c) Adquirir y enagenar en el país o fuera de él bienes raíces ó muebles, semovientes, mercaderías, etcétera.  Hacer inversiones de capital en sociedades anónimas ó como comanditario en sociedades particulares, dar y tomar bienes en permuta y en arrendamiento, invertir ó tomar dinero en préstamo en garantía hipotecaria o de autieresis, contraer empréstitos, girar, endosar y aceptar letras y demás papeles de comercio, d) Aceptar y desempeñar comisiones y consignaciones así como mandatos en general, e) Ejecutar todos los actos civiles ó comerciales que se relacionen con los objetos de la Sociedad y constituir los representantes generales ó especiales que se considerase necesario para la mejor gestión de los intereses sociales.  Del Capital y las accionesArtículo quinto: La Sociedad se constituye con un capital de quinientos mil pesos oro sellado ya totalmente integrado y dividido en cinco mil acciones ordinarias de cien pesos oro sellado cada una.  Artículo sesto:  El capital podrá ser aumentado o disminuído en la proporción y condiciones que resuelvan los accionistas tenedores de las dos terceras partes del capital social.  Artículo sétimo:  Las acciones serán nominales, no endosables, llevarán la firma del Presidente y Vocal Secretario-Tesorero y no podrán transferirse gratuita ni onerosamente sin consentimiento previo del Directorio, salvo el caso de trasmisión hereditaria ó venta judicial.  Administración.  Artículo octavo:  La administración de la Sociedad estará a cargo de un Directorio compuesto del Presidente, Vice Presidente y Vocal Secretario-Tesorero nombrados por mayoría de votos en Asamblea general de accionistas.  El Directorio nombrará suplente para sustituir al Vice Presidente o al Secretario-Tesorero que se encuentren ausentes o incapacitados.  Artículo noveno: En caso de producirse el fallecimiento, renuncia u otro impedimento absoluto del Presidente, se convocará inmediatamente a Asamblea general para la designación de la persona que haya de reemplazarle.  Así se procederá igualmente en caso de acefalía del Directorio.  Artículo diez:  Cada miembro del Directorio debe poseer por lo menos una acción que quedará depositada en la caja de la Sociedad mientra dure en su cargo.  Artículo once:  Los Directores durarán tres años en el desempeño de su mandato.  Son reelegibles.  Artículo doce:  Para que haya quórum se requerirá la presencia de dos miembros del Directorio y sus resoluciones se tomarán por mayoría.  El Presidente tendrá voto y en caso de empate su voto será doble.  Los acuerdos del Directorio se consignarán en un libro de actas que firmarán el Presidente y el Vocal Secretario-Tesorero.  Artículo trece:  el Presidente y el Vice en su caso tendrá la representación de la sociedad para todos los actos legales, judiciales, administrativos y comerciales con facultades plenas para ejecutar operaciones comerciales ó de crédito, celebrar todo género de contratos y firmar todos los documentos que requieran los negocios sociales.  Del SíndicoArtículo catorce: Habrá un Síndico que se nombrará anualmente en la Asamblea general de accionistas.  Sus funciones serán las prescriptas en el Código de Comercio (Artículo trescientos cuarenta) y gozará de la remuneración que le fije el Directorio.  De las AsambleasArtículo quince:  La Asamblea general de accionistas se reunirá ordinariamente en el primer semestre de cada año en el día que designe el Directorio y extraordinariamente cuando este lo resuelva o cuando sea requerido por accionistas que representen la vigésima parte del capital.  Artículo diez y seis:  La convocatoria se hará por medio de un aviso en dos diarios de la Capital Federal publicado con anticipación de quince días.  Artículo diez y siete: Para que haya quórum en la primera convocatoria se requerirá la presencia de un número de accionistas que representen las dos terceras partes de acciones emitidas, no reuniéndose ese número á la primera convocatoria se convocará por segunda vez por medio de un aviso publicad en un diario de la Capital Federal con diez o más días de anticipación debiendo celebrarse entonces la Asamblea cualquiera que sea el número de accionistas representados en ella.  Artículo diez y ocho:  Cada acción da derecho á un voto con las limitaciones fijadas por el artículo trescientos cincuenta del Código de Comercio.  Las resoluciones se harán constar en un libro de actas que serán firmadas por el Presidente y el Vocal Secretario-Tesorero.  En caso de empate decidirá el Presidente.  Artículo diez y nueve:  Las Asambleas serán presididas por el Presidente del Directorio o Vice y en ausencia de ambos por el Secretario-Tesorero.  Artículo veinte:  Los accionistas podrán hacerse representar por carta poder.  El Directorio podrá establecer fórmulas especiales para estos poderes.  De las UtilidadesArtículo veinte y uno:  Las utilidades líquidas serán repartidas en la forma siguiente, seis por ciento al Presidente, cuatro por ciento á los Vocales y cinco por ciento á fondo de reserva.  El remanente será repartido entre los accionistas.  Cuando el fondo de reserva equivalga al diez por ciento del capital social se repartirá también a los accionistas la asignación establecida con aquel destino.  Disolución de la SociedadArtículo veinte y dos:  La sociedad podrá disolverse antes del término, refundirse en otra ó ceder sus activos y pasivos por dinero en efectivo ú otros bienes por resolución de accionistas que representen las dos terceras partes del capital.  Reforma de los EstatutosArtículo veinte y tres:  Estos Estatutos podrán modificarse por resolución de los accionistas tenedores de las dos terceras partes del capital social adoptada en Asamblea extraordinaria convocada para ese objeto.  Artículo veinte y cuatro: La misma mayoría de las dos terceras partes requiere la resolución de los demás asuntos mencionados en el artículo trescientos cincuenta y cuatro del Código de Comercio respecto de los que será también aplicable lo dispuesto en el artículo trescientos cincuenta y uno del mismo Código.  Disposiciones transitoriasArtículo veinte y cinco:  Constituirán el primer Directorio durante los tres primeros años:  Jorge E. Keen, Presidente, Jorge Keen, Vice Presidente, Rafael Toso, Secretario-Tesorero.  Artículo veinte y seis:  El Señor Rafael Toso queda autorizado para aceptar y firmar las escrituras públicas y demás documentos que sean legalmente necesarios para realizar la transferencia a favor de la Sociedad de los bienes pertenecientes a don Jorge E. Keen con arreglo al artículo cuarto inciso a) y según el balance, inventario y tasación que se ha levantado por el Directorio.  En pago de los bienes transferidos el Directorio por intermedio del Señor Rafael Toso entregará al mismo Don Jorge E. Keen las acciones que sean necesarias para cubrir con su valor nominal el importe de la tasación de los bienes que se transfieran a favor de la Sociedad.  Artículo veinte y siete:  Desempeñará las funciones de primer Síndico de la Sociedad el Señor Swirfin K. Jordan.  Los servicios del Síndico serán remunerados con el uno por ciento de las utilidades realizadas, pudiendo la Asamblea aumentar o disminuir en el futuro esa remuneración.  Artículo veinte y ocho:  El Señor Jorge E. Keen queda autorizado para gestionar del Poder Ejecutivo la personería jurídica de la Sociedad y la aprobación de estos Estatutos pudiendo aceptar las modificaciones que ordene el Superior Gobierno; para solicitar del Tribunal de Comercio la inscripción y publicación de los mismos Estatutos y practicar todos los actos y gestiones requeridos para el funcionamiento legal de la Sociedad.  Buenos Aires quince de Diciembre de mil novecientos tres (firmado) R. C. Aldao.  Jorge E. Keen por cuatro mil novecientas noventa y una acciones.  Jorge Keen hijo por una acción.  Rafael Toso por una acción.  C. P. Lumb hijo por una acción.  R. A. Curlewis por una acción.  S. K. Jordan por una acción.  Carlos P. Lumb por una acción.  Emilio R. del Valle por una acción.  C. A. Gutiérrez por una acción.  L. Agote por una acción.  Buenos Aires Diciembre veinte y nueve de mil novecientos tres.  Visto este expediente y atento el informe que antecede de la Inspección General de Justicia.  El Presidente de la República Decreta.  Artículo primero:  Autorízase a la Sociedad denominada “Pedernales explotación de ganadería y agricultura” para funcionar en el carácter de anónima previo cumplimiento de las formalidades que prescribe el artículo trescientos cuarenta y nueve del Código de Comercio y apruébanse los Estatutos que ha adoptado para su funcionamiento corrientes de fojas dos a cinco.  Artículo segundo:  Comuníquese, publíquese, dése al Registro Nacional y hecha la correspondiente reposición de sellos permítase a los interesados tomar copia de las presentes actuaciones.  Firmado.  Roca.  Firmado.  J. R. Jemander. ”Certifico que lo que antecede en siete fojas es copia de constancias del expediente letra P número trescientos cincuenta y seis del corriente año archivado en esta Dirección de Justicia y al que me remito.  Buenos Aires treinta de Diciembre de mil novecientos tres.  Ireneo Ramiser.  Director de la División de Justicia.”   Lo transcripto es conforme con el testimonio que anexo aquí, de que doy fé, agregando los comparecientes:  Que dejan constituída definitivamente la Sociedad Anónima Pedernales explotación de ganadería y agricultura que deberá regirse por los Estatutos que se acaban de copiar.  Leída que le fue ratificaron su contenido firmando en presencia de los testigos Don Santiago Linares y Don Rafael Carranza, vecinos, hábiles, de lo que doy fé.” (5)

La escritura es firmada por Jorge E. Keen, Carlos P. Lumb, Swirfin Ker Jordan, Carlos A. Gutiérrez, Rafael Toso, Jorge Keen (hijo), Emilio R. del Valle, Luis Agote, Carlos P. Lumb, Ritchie A. Curlewis, Santiago Linares, Rafael Carranza y nuevamente, el propio escribano, Emilio R. del Valle. 

Aunque de la lectura de lo anterior resulta casi una obviedad, cabe decir que la Sociedad Anónima Pedernales dependía en forma exclusiva de las decisiones y del capital aportado por Jorge Eduardo Keen, quien había sido su creador, único inversor y tenedor de  4991 de las 5000 acciones emitidas.

El Decreto de aprobación de la Sociedad dice:

 

"Visto:

                        Este expediente y atento el informe que antecede de la Inspección General de Justicia,

El Presidente de la República

Decreta

Artículo primero:       Autorízase a la Sociedad denominada "Pedernales", explotación de ganadería y agricultura para funcionar con el carácter de Anónima, previo cumplimiento de las formalidades que prescribe el artículo trescientos diez y nueve del Código de Comercio y apruébanse los Estatutos que ha adoptado para su funcionamiento, corrientes de fojas dos a cinco.

Artículo segundo:      Comuníquese, publíquese, dése al Registro Nacional y hecha la correspondiente reposición de sellos, permítase a los interesados tomar copia de las presentes actuaciones.

Firmado: Roca - J. R. Fernández" (6)

En la Asamblea realizada por la Sociedad el 30 de Junio de 1910 se introdujeron al Estatuto algunas modificaciones:

-         Artículo cuarto, Inciso c): se agregó luego de la palabra "arrendamiento" el texto "hasta por diez años o el máximo que autorice la Ley."

-         Artículo cuarto, Inciso e): pasó a ser Inciso f).

-         Artículo cuarto, Inciso e): se intercaló con el siguiente "e) Emitir bonos u obligaciones nominales al portador con las garantías reales que el Directorio decida.".

-         Artículo siete: se agregó el párrafo: "En este último caso los accionistas tendrán derecho de preferencia para adquirir en iguales condiciones las acciones vendidas por orden judicial debiendo ese derecho de preferencia ejercitarse dentro de los diez días hábiles siguientes a la fecha en que la sociedad sea formalmente notificada de la venta de acciones realizada judicialmente.".

-         Artículo nueve: se sustituyó por el siguiente: "Artículo noveno: En caso de producirse el fallecimiento, renuncia u otro impedimento absoluto del Presidente, será reemplazado por el Vice Presidente hasta la próxima Asamblea General Ordinaria, en la que se procederá a elegir nuevo Presidente.  En caso de ausencia u otro impedimento transitorio del Presidente, el Vice Presidente deberá proceder según las instrucciones escritas del mismo Presidente y a falta de estas según lo resuelva el Directorio."

-         Artículo catorce: se agregó: "Habrá también un Síndico Suplente.  Corresponderá al Síndico en caso de acefalía total del Directorio nombrar un Administrador provisional de la Sociedad y convocar simultáneamente a Asamblea General para elegir Directorio.".

-         Artículo veintiuno: se modificó asignando tres por ciento de las utilidades líquidas al Presidente y dos por ciento al Vice Presidente y al Vocal Secretario Tesorero para dividirse por la mitad entre ambos. 

-         Artículo veintiuno: se agregó: "El fondo de reserva deberá invertirse en fondos públicos u otros bienes o valores de fácil realización, según lo resuelva el Directorio, no pudiendo disponerse de él sino por decisión de la totalidad del Directorio o de la Asamblea General para salvar dificultades de carácter extraordinario, según decisión adoptada en igual forma.".

-         Artículo veintisiete: se suprimió el segundo párrafo.

En la última Asamblea que pude documentar, fechada el 14 de Julio de 1917 en el 3º Piso de la Avenida de Mayo 776 de la Capital Federal, fueron designados Presidente: Jorge Keen (h); Vice Presidente: Mariano A. Barrenechea y Secretario: Tomás Keen, ante la renuncia a esos cargos de los Dres. Jorge Maurice y Alberto C. Casadó y el Sr. José Martínez.  Fueron electos como Síndicos Titular y Suplente, respectivamente, Ermette Carletti y Jorge Amuchástegui.  También estaba presente en la Asamblea Enrique Keen representando a la sucesión de Jorge E. Keen, poseedora todavía de 4968 acciones de las cinco mil emitidas.

No fue el "Campo El Fortín" la única inversión de Keen en tierras cordobesas.  En el Archivo Histórico de Córdoba he detectado varias compras: "La Porteña", en el Departamento Unión, también un lote en el Departamento Río IV y otro cerca de Río III, sea a nombre de Jorge Eduardo Keen, solo o asociado, o de la compañía que presidía.

Excepción hecha de las escrituras resultantes de las operaciones de compraventa de los lotes no existen demasiados datos sobre la presencia y el accionar de la Sociedad Anónima Pedernales en nuestras tierras, y uno de esos testimonios importantes lo brinda el matrimonio Zambano – Proglio, de unos ochenta años de edad, cuyo testimonio inicial agradezco a Rubén Rosendi, historiador de Pedernales (Provincia de Buenos Aires):

“...sus padres, albañiles de profesión, llegaron a Pedernales en 1907 para trabajar en la estancia homónima, pero en 1909 fueron contratados por Jorge Eduardo Keen para trabajar en la Estancia “El Fortín” (N.A.: hoy Campo Albertengo) que estaban construyendo (...) les manifestó que iba a haber muchas fuentes de trabajo porque pensaba construir un pueblo donde habría mucho más trabajo que en Pedernales y tenía pensado hacer de El Fortín algo muy adelantado.  Todo funcionó a la perfección con la dirección de Jorge Eduardo Keen hasta que murió en 1911 y toda la gente de Pedernales y de la zona que trabajaban allí tuvieron que regresar a la Provincia de Buenos Aires” (7) 

Este testimonio coincide con la información que obra en mi poder, ya que a la muerte de Jorge Eduardo Keen, el interés de la Sociedad por esta zona parece haber decaído, esencialmente en cuanto al objetivo personal de Jorge Eduardo Keen.  De una carta ulterior con la nieta de aquel matrimonio, surgen nuevos datos sobre la construcción de la actual estancia "El Fortín", punto inicial para el nacimiento de nuestro pueblo, a sabiendas del inminente paso de las vías frente a la misma:

"...mi abuelo (N.A.: Zambano) trabajó en la Estancia El Fortín en el año 1909, lo hizo junto a mi abuelo materno que se llamaba Juan Proglio (...) En ese entonces las vías no habían llegado, para tomar el tren había que trasladarse a otro pueblo cercano llamado Landeta.  La mayoría de la gente que trabajaba allí eran nativos del lugar.  Ellos vivían en carpa hasta que levantaron el edificio.  La producción de los campos era la ganadería, diez personas eran las encargadas de construir la Estancia, solo tres eran de Pedernales, mis dos abuelos y otra persona que no recuerdo, los demás eran del lugar.  La Cañada de San Antonio la cruzaban para ir a comprar la mercadería a otros pueblos cercanos, como Las Varas, Las Varillas y Landeta. El Sr. Jorge Keen era propietario de los campos..." (8)

A título informativo cabe decir que la Sociedad Anónima Pedernales fundó también a 130 km. de la Capital Federal, la localidad de Pedernales, donde la compañía tuvo su más importante actividad y aún se conserva el casco de la Estancia homónima, verdadera obra de arte, por la que pasaron importantes personalidades, entre ellos, como ya he mencionado anteriormente, el escritor Guillermo Enrique Hudson:

"Se sabe que trabajó en el embarque de ovejas en la Ensenada de Barragán, en la estancia de un amigo inglés, en la de los Keen, "Pedernales", en 25 de Mayo..." (9)

También fue huésped el Príncipe de Gales. A 6 km. de Pedernales, también fundaron Ernestina, pueblo que conserva gran parte de su infraestructura original: una iglesia, la escuela y las primeras calles asfaltadas del país, entre otras cosas y que me permito sugerir como lugar de visita.  Además, en el Museo Saavedra de la Capital Federal existe la Sala “Keen” con elementos valiosos para apreciar.  Por otra parte, Carlos Keen, prestigioso militar en la Guerra contra el Paraguay ha legado su nombre a una localidad ubicada a pocos kilómetros de Luján, Provincia de Buenos Aires.

Simplemente como dato anecdótico agrego respecto del nombre de la Sociedad:

"Pedernal:  variedad común criptocristalina masiva de cuarzo, de color mate y en general oscuro, encontrado con frecuencia en depósitos de marga.  El pedernal de mayor calidad proviene de los yacimientos de marga de Gran Bretaña y del norte de Francia; son peores los de las piedras calizas del período cretácico. 

La presencia de espículas de esponjas y de restos de diatomeas sugiere que estos esqueletos, en general silíceos, servían de núcleo para la descomposición del sílice.  En las superficies recién fracturadas, el pedernal tiene un lustre de cera.

El pedernal se quiebra con una fractura concoidea visible, su superficie queda curvada y marcada por anillos concéntricos produciendo ejes agudos.  Los pueblos prehistóricos uilizaban fragmentos en armas afiladas y en instrumentos cortantes como cabezas de hachas, flechas y cuchillos.  Cuando se golpea contra el acero, se producen chispas con facilidad; se usaba, por tanto, para encender mechas y para hacer explotar la pólvora en las armas de chispa.

En la actualidad, el pedernal se utiliza sobre todo en alfarería fina... " (10)

El pedernal es conocido desde la Edad de Piedra, en cuya última etapa era el material preferido para las armas y las herramientas.

1.       Archivo Histórico de Córdoba y Colegio de Escribanos de la Capital Federal, Archivo de Protocolos Notariales
2.       Archivo Histórico de Córdoba y Colegio de Escribanos de la Capital Federal, Archivo de Protocolos Notariales
3.       Archivo Histórico de Córdoba, Escribanía Nº 31, Escribano Roberto F. Beltrán, Escritura Nº 82, 28/IV/1913
4.       Archivo Histórico de Córdoba, Escribanía Nº 31, Escribano Roberto F. Beltrán, Escritura Nº 150, 8/VIII/1913
5.       Colegio de Escribanos de la Capital Federal, Archivo de Protocolos Notariales
6.       Compilación de Leyes, Decretos y otras resoluciones de carácter público de la Nación
7.       Residentes en Pedernales, Partido 25 de Mayo, Provincia de Buenos Aires, en nota al autor del historiador Ruben Rosendi. 
8.       Zambano de Vaquero, Zulma, carta al autor, 22/IV/2001.
9.       Vida y obra de W. H. Hudson, Alicia Jurado, Colección Ensayos, Fondo Nacional de las Artes, Buenos Aires, 1971, pág. 66
10.     Enciclopedia Microsoft Encarta 2000, Microsoft Corporation

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Registro Civil

Las oficinas de Registro Civil de Bell Ville, San Antonio de Litín y Las Varas registran entre sus partidas de Nacimientos, Defunciones y Matrimonios, importante información desde principios del siglo XX.  En ellas, desde  1903, se cita "El Fortín", muchas veces identificándolo como paraje, otras como campo y en algunas simplemente como referencia a nuestra zona.

Bell Ville (1):   En 1903, en el Registro Civil de Bell Ville, y por Actas del Juez de Paz de la Pedanía Litín, se registra la primer mención a nuestra zona:

·        Acta Nº 19 (Defunciones) de fecha 26 de Enero de 1903, se asienta la defunción de Inocencio Gómez, ocurrida el 29 de Diciembre de 1902 en el "paraje denominado El Fortín"

San Antonio de Litín (2):  A partir de 1907 aparecen en el Registro Civil de San Antonio de Litín algunos antecedentes de los pobladores de la región:

·        Acta Nº 35 (Nacimientos) de fecha 30 de Marzo de 1907, se asienta el nacimiento de José Antonio Cabrera, ocurrido el día 22 en “el domicilio denominado El Fortín”.
·        Acta Nº 25 (Matrimonios) de fecha 5 de Agosto de 1908, el novio Mariano Guayanes (30 años, argentino, jornalero –nacido en Potro Muerto-) y la novia Macedonia Rodríguez (25 años, argentina) y sus padres se domicilian en el Potro Muerto.
·        Acta Nº 21 (Nacimientos) de fecha 5 de Febrero de 1911, se asienta el nacimiento de Mateo Olivero, ocurrido el 28 de Enero en “el domicilio denominado Potro Muerto”.
·        Acta Nº 46 (Nacimientos) de fecha 12 de Marzo de 1911, se asienta el nacimiento de Ana Alasia, ocurrido el 10, en “el domicilio denominado Potro Muerto”.
·        Acta Nº 80 (Nacimientos) de fecha 30 de Abril de 1911, se asienta el nacimiento de Francisca Gerbaudo, ocurrido el 20, en “el domicilio denominado Potro Muerto”.

Las Varas (3):  Desde 1910  los nacimientos y matrimonios se asientan en el Registro Civil de Las Varas, algunas de cuyas partidas son:

·        Acta Nº 23 (Nacimientos) de fecha 28 de Abril de 1910, se asienta el nacimiento de Clorinda Plenacio ocurrido el día 25, y el denunciante, Pedro Plenacio (padre), se domicilia en “Campo El Fortín” y también el testigo, Luis Galasso.
·        Acta Nº 80 (Nacimientos) de fecha 18 de Julio de 1910, se asienta el nacimiento de Antonio Luis Quaíni ocurrido el día 15, y el denunciante, Juan Quaíni (padre), se domicilia en “El Fortín” y también el testigo Gerónimo Galasso.
·        Acta Nº 22 (Matrimonios) de fecha 5 de Septiembre de 1910, el novio Santiago Alocco (26 años, italiano, agricultor) y la novia María Ponze -Ponzi según la firma- (17 años, italiana, ama de casa) se domicilian ambos en “El Fortín”.
·        Acta Nº 117 (Nacimientos) de fecha 15 de Septiembre de 1910, se asienta el nacimiento de Livia Antonio Galasso ocurrido el día 8, y el denunciante, Alejandro Galasso (padre) se domicilia en “El Fortín”.
·        Acta Nº 3 (Nacimientos) de fecha 8 de Enero de 1911, se asienta el nacimiento de Miguel Tomás Rubiano ocurrido el día 2, y el denunciante, Juan Rubiano (padre), se domicilia en “El Fortín”.
·        Acta Nº 16 (Matrimonios) de fecha 3 de Abril de 1911, el novio Mercedes Díaz (46 años, argentino, jornalero) se domicilia en “el Campo El Fortín”, además uno de los testigos Fabio Posada también registra idéntico domicilio.
·        Acta Nº 31 (Matrimonios) de fecha 24 de Julio de 1911, la novia Juana Ceaglio (18 años, italiana, ama de casa) se domicilia en “El Fortín”.
·        Acta Nº 347 (Nacimiento) de fecha 26 de Diciembre de 1911, se asienta el nacimiento de Dominga Liberata Ghione ocurrido el día 20, y el denunciante, Santiago Ghione (padre), se domicilia en “El Fortín”.
·        Acta Nº 89 (Nacimientos) de fecha 3 de Marzo de 1912, se asienta el nacimiento de Segismundo Reducindo Posada ocurrido el día 1, y el denunciante, Antenor Posada (padre), se domicilia en “El Fortín”.
·        Acta Nº 103 (Nacimientos) de fecha 27 de Marzo de 1912, se asienta el nacimiento de Paulino Pereyra ocurrido el día 22, y el denunciante, Juan Pereyra (padre), se domicilia en “El Fortín”.
·        Acta Nº 218 (Nacimientos) de fecha 30 de Agosto de 1912, se asienta el nacimiento de Angela Teresa Galasso ocurrido el día 25, y el denunciante, Alejandro Galasso (padre), se domicilia en “El Fortín”.
·        Acta Nº 362 (Nacimientos) de fecha 26 de Septiembre de 1912, se asienta el nacimiento de Teresa María Rubiano ocurrido el día 23, y el denunciante, Fabio Posada, se domicilia en “El Fortín”.
 
1.       Oficina de Registro Civil de Bell Ville, Departamento Unión, Provincia de Córdoba (Gentileza Sr. José Lloret, Centro de Estudios Históricos de Bell Ville)
2.       Oficina de Registro Civil de San Antonio de Litín, Departamento Unión, Provincia de Córdoba
3.       Oficina de Registro Civil de Las Varas, Departamento San Justo, Provincia de Córdoba

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El Ferrocarril Central Argentino

El 19 de Septiembre de 1908 el Congreso Nacional sanciona la Ley Nº 5597, autorizando la construcción del nuevo ramal del Ferrocarril Central Argentino, entre Las Rosas (Santa Fe) y Villa del Rosario (Córdoba), cuya traza pasaba por el Campo "El Fortín" luego de atravesar la Cañada de San Antonio:

“Artículo 1º: Concédese a la compañía del ferrocarril central argentino para construir, de acuerdo con la ley número 5315, las siguientes líneas y ramales: (...) b) Desde las inmediaciones de la estación Las Rosas, en el ramal Sastre, hasta la de Villa del Rosario...” (1)

Se otorgaba un plazo de seis meses luego de la aprobación de los planos para comenzar a ejecutar la obra.  Ello permite vislumbrar que la mayoría de las poblaciones de la línea estaba consolidadas como colonias o comenzaban a nuclearse en el punto proyectado para la estación, por lo que la línea partiría desde Las Rosas en sentido noroeste marcando un pequeño arco hasta Landeta para tomar sentido este-oeste prácticamente hasta Villa del Rosario.

Seguramente ello demandó intensas negociaciones entre los capitalistas ferroviarios, los propietarios cuyas inversiones se veían notablemente beneficiadas en directa proporción a la cercanía con que pasaran las vías y se ubicara la estación, lo que indudablemente demoró un tiempo la presentación de los planos.

El Jefe del Museo Nacional y Centro de Estudios Ferroviarios del ENABIEF refiere al respecto:

“El 19 de Enero de 1911 el Ferrocarril Central Argentino pone a consideración de la Dirección General de Ferrocarriles la ubicación de las Estaciones a construirse en los Kms. 34,7; 49,2; 66,5; 89,6; 114,3; 153,5; 169,7; 185,7; del ramal de Villa del Rosario a Las Rosas. 

El 15 de febrero de 1911 nuevamente el F.C.C.A. solicita se fijen los nombres con que serán designadas las Estaciones, lo que se concreta el 5 de mayo de ese mismo año a través de una resolución firmada por el ministro Ramos Mexía disponiendo para la ubicada en el Km. 130/100 el de “El Fortín” en razón de que está “ubicada en la localidad conocida” por aquella denominación.

El 30 de Junio de 1911, el Ministerio de Obras Públicas autoriza la iniciación de los trabajos referidos a su construcción y finalmente, a partir del 1 de Diciembre de 1912 se produce su apertura al público.” (2) 

 

Lograda la autorización por parte del Ministerio de Obras Públicas, el Ferrocarril Central Argentino comienza inmediatamente la construcción de las vías que avanzan a considerable velocidad, con el único obstáculo de la Cañada de San Antonio, que mereció la construcción de un robusto puente que aún continúa en pie.

Quedaba por emprender la construcción de las estaciones, para lo cual el 19 de Enero de 1911 (Dirección General de Ferrocarriles, Mesa de Entradas, Nº 01257) el Ferrocarril Central Argentino efectúa la presentación de los planos para la erección de las mismas, en los kilómetros 34/775, 49/250, 66/520, 89/572, 114/300, 130/100, 153/550, 169/550, 169/750 y 185/730/02 del Ramal Villa del Rosario a Las Rosas. (3)

En esa presentación se acompaña una memoria descriptiva de las obras, que “pinta” las estaciones, entre ellas la del km. 130,100 que corresponde a nuestro pueblo: 

“Edificio de pasageros según el plano C.T. 6662 E.  aprobado el 15-12-1910.

Plataforma                             ídem               ídem                      ídem

Galpón de carga                    ídem       C. 1615 y 1616 aprobado el 21-11-1910.

Planchada                              ídem       C. 1735 B.        aprobado el 15-12-1910.

Letrina pública                      ídem       C.T. 5624 D.    aprobado el 10-8-1910.

Casa para camineros            ídem       C.T. 8087 A.    aprobado el 28-2-1910.

 

Desvío para planchada de 85 ms. de largo.

 

Desvío para maniobras de 345 ms. de largo.

 

            En adición se construirán en las estaciones en los kilómetros 34.775; 49.250; 66.520; 114.300; 130.100 y 153.550.

 

Vía auxiliar de 954 ms. de largo.

 

Desvío principal de 840 ms. de largo.

 

Se emplearán en los desvíos rieles usados de un peso de 32.17 kilos por metro lineal, colocados sobre durmientes de quebracho colorado.

En la construcción de las obras de mampostería se emplearán ladrillos de cal asentados en una mezcla de cal viva de Córdoba, y arena limpia.

Los materiales á emplearse en todas las construcciones (con excepción de los desvíos) serán nuevos de la mejor calidad.

Se instalará en las estaciones el sistema de señales indicado en cada plano.

 

Las actuales estaciones intermedias ocupan las siguientes superficies:

Est. Km. 130.100.-     19 hectáreas” (4)

La Comisión Local del Ferro Carril Central Argentino el 15 de Febrero de 1911 (Dirección General de Ferrocarriles, Mesa de Entradas, 19/2/1911, Nº 02902 Letra C) se dirige al Director General de Ferrocarriles solicitando se fijen los nombres con los que se designarán las estaciones. (5)

En su informe del 23 de Marzo de 1911 (Ministerio de Obras Públicas, Mesa de Entradas, Nº 3131 Letra F) de la Dirección General de Ferrocarriles al Ministerio de Obras Públicas eleva la propuesta de nombres para las estaciones del ramal:

“...solicita que les sean designadas nombres á las estaciones de su ramal de Villa del Rosario a Las Rosas que á continuación se expresan, y con respecto á cuyas localidades respectivas esta Dirección General ha obtenido los datos que consigna:  (...) Estación Km. 130/100.-  Esta estación está ubicada en la localidad conocida por “El Fortín”.” (6)

Obsérvese especialmente la última parte del informe referido a la “localidad conocida por “El Fortín”, asunto que será analizado más adelante, por su trascendencia.

El 5 de Mayo de 1911 el Ministro de Obras Públicas, Ramos Mexía, firma la siguiente Resolución, aprobando el nombre de las Estaciones del Ferro Carril Central Argentino, en su ramal Las Rosas a Villa del Rosario, entre ellas la de "El Fortín", como consecuencia del informe anteriormente mencionado:

“Buenos Aires, Mayo 5 de 1911

 Visto este expediente

                                    Se resuelve

 Las estaciones del ramal de Villa del Rosario a Las Rosas del ferrocarril Central Argentino se denominarán como sigue:

             Kilómetro       49/250             .....................              “Sacanta”

                   “               66/520             .....................              “El Arañado”

                   “               89/572             .....................              “Las Varillas”

                   “               114/300           .....................              “Alicia”

                   “               130/100           .....................              “El Fortín”

                   “               153/500           .....................              “Landeta”

                   “               169/750           .....................              “Piamonte”

                   “               185/730/02      .....................              “María Susana”

Comuníquese, publíquese y vuelva a la Dirección General de Ferrocarriles a sus efectos.

                                                                                              Ramos Mexía” (7)

 

Lógicamente las vías y las estaciones se construyeron desde los extremos (Villa del Rosario y Las Rosas) hacia el centro (Landeta, El Fortín y Alicia) por la ya consabida dificultad de la Cañada de San Antonio.  El 31 de mayo de 1911 (Dirección General de Ferrocarriles, Mesa de Entradas, 31/5/1911, Nº 10747 Letra C) el Presidente de la Comisión Local del Ferrocarril Central Argentino eleva la siguiente nota:

“Siendo urgente proceder á la construcción de las estaciones “Landeta”, “El Fortín” y “Alicia”, ubicadas en los Kms. 153/550, 130/100 y 114/300 del Ramal de Villa del Rosario á Las Rosas, me dirijo al Señor Director solicitando quiera acordar permiso para principiar los trabajos, sin esperar la aprobación de los planos, que fueron presentados con solicitud del 19 de Enero del corriente año y que han sido ya examinados por la Dirección y elevados al Ministerio con informe favorable.” (8) 

El 22 de Junio de 1911 la Dirección General de Ferrocarriles eleva al Ministerio de Obras Públicas un informe positivo al respecto, obteniendo el 30 de Junio la resolución favorable de éste, por lo que es de suponer que las obras comenzaron sin pérdidas de tiempo. (9)

Los planos, cuya aprobación había quedado pendiente, reciben el visto bueno de la Dirección General de Ferrocarriles que el 18 de Julio (Ministerio de Obras Públicas, Mesa de Entradas, 18/7/1911, Nº 7034 Letra F) aconseja, no teniendo observaciones que hacer, la aprobación definitiva de los planos que se presentan, limitada a las obras proyectadas y dejando para más adelante la determinación de las áreas respectivas.  Consecuentemente, el 29 de Julio de 1911 y con la firma del entonces Presidente de la Nacional Argentina, Dr. Roque Saénz Peña, y del Ministro de Obras Públicas, Ezequiel Ramos Mexía, se dicta el Decreto de aprobación:

“Artículo 1º:  Apruébase los planos y memoria descriptiva presentados por la empresa del ferrocarril Central Argentino, relativos á la ubicación de estaciones en su ramal de Villa del Rosario á Las Rosas como sigue: kilómetros 34/775; 49/250; 66/520; 114/500; 130/100; 153/297/10; 169/750; y 185/730, así como de las obras que efectuará en las mismas, quedando en suspenso el área del terreno a ocupar, hasta tanto se determine ésta conforme á las necesidades de las estaciones.” (10)

Las vías iban uniendo pueblos, habilitándose en distintas etapas el servicio, tal como lo cita Homero Pochettino en su obra "El Fortín, Apuntes para su historia":

"Villa del Rosario a Calchín (5 de diciembre de 1910), Calchín a Las Varillas (10 de mayo de 1911), Las Varillas a Landeta (3 de Diciembre de 1912)..." (11)

aunque otras fuentes toman el primer recorrido en sentido inverso, es decir, hacia Córdoba, el 1º de Diciembre de 1912, como ya se verá más adelante.

En tanto las obras seguían su curso, tal cual lo testimonian las Ordenes de Servicio de la Dirección General de Ferrocarriles que a continuación se detallan:

Orden de Servicio 148

Item 238 – Trenes de Balastre.

Balastre Nº:                          B. 60

entre:                         Extensión V. Rosario

Fecha concedida        desde: 20/8/1912       hasta: nuevo aviso

Sanción:                                 C. 3117/2

Donde pernocta:                   El Fortín. 

Dicho balastre se formará de 8 H, 4 J, 1 tanque y 1 furgón. (12)

 

Item 700 – Extensión Villa del Rosario á Las Rosas – Estaciones (9/54)

Sírvase notar que las estaciones que están ubicadas en la extensión Villa del Rosario á Las Rosas han sido denominadas como sigue:

            Kilómetro          49.250          ......................  “Sacanta”

                   “                  66.520          ......................  “El Arañado”

                   “                  89.572          ......................  “Las Varillas”

                   “               114.300           ......................  “Alicia”

                   “               130.100           ......................  “El Fortín”

                   “               153.500           ......................  “Landeta”

                   “               169.750           ......................  “Piamonte”

                   “               185.730           ......................  “María Susana” (13)

 

            Orden de Servicio 139 (Semana del 22 al 28 de Diciembre de 1912)
            Item 2509 – Precauciones
Fecha:                        6/12/1912            6/12/1912               6/12/1912

Entre estaciones:      Landeta              Landeta                  Landeta

                                   El Fortín             El Fortín                 El Fortín

Velocidad                   30 km.p.hora      15 km.p.hora          30 k.p.hora

Entre kilómetros       K. 84 al 85          K. 85 al 86.500      K. 86.500 al 91

(N.A.:  evidentemente, la columna central se refiere la zona del Puente sobre la Cañada de San Antonio, ya que como se ve más adelante en la tabla de horarios coincide con los kilómetros desde Las Rosas) (14)

 

Orden de Servicio 135 (Semana del 24 al 30 de Noviembre de 1912)

Item 2384 – Vacantes en el Personal de la Línea

Puesto:                                   Jefe de Estación

Localidad:                              El Fortín

Departamento:                      Tráfico

Sueldo $:                                100.00

Observaciones:                     Ramal V. del Rosario A Las Rosas.  (15)

 

            Orden de Servicio 137 (Semana del 8 al 14 de Diciembre de 1912)
Item 2445 – Apertura estaciones El Fortín y Alicia, Ramal Villa del Rosario A Las Rosas (N. 9/54)

El 1º del actual han quedado libres al servicio público las estaciones El Fortín y Alicia del ramal Villa del Rosario á Las Rosas.

            Las llamadas telegráficas son las siguientes:

                        El Fortín         ..          ..          ..          ..          “R.T.”

                        Alicia              ..          ..          ..          ..          “A.I.”  (16)

 

"El 1º de Diciembre (...) se inaugura el servicio ferroviario de pasajeros Ramal Rosario-Córdoba vía Las Varillas y el primer tren que llegó era el Nº 97..." (17)

 

Orden de Servicio 139 (Semana del 22 al 28 de Diciembre de 1912)

Item 2536 – Nombramientos

Puesto:                                   Jefe de Estación

Localidad:                              El Fortín

Departamento:                      Tráfico

Empleado Nombrado:           T. Colonesse

Publicada en Núm.:               135

Transferido de:                     Casilda  (18)

           
            Orden de Servicio 148 (Semana del 23 de Febrero al 1 de Marzo de 1913)
            Item 266 – Nombramientos.
Puesto:                                   Jefe de Estación

Localidad:                              El Fortín

Departamento:                      Tráfico

Empleado nominado: L. Poletti

Publicada en Núm.:               141

Transferido de:                     L. California  (19)

           
            Carta Circular 797 (25 de Noviembre de 1913)
T.G. 3532
"Las estaciones de Avena y El Fortín del F. C. C. Argentino han sido habilitadas para el tráfico de hacienda".  (20)

            Planilla de Horarios (1917)   (21)

LAS ROSAS – PILAR

SALIDA

Km. desde      Estaciones      Mixto a Córdoba - Carga C.Gómez – Río Segundo

Las Rosas                              Llega              Sale                 Llega              Sale

0.0                   Las Rosas                              10.20                                      04.40

21.7                 Iturraspe        10.47               10.50               05.30               06.20

43.1                 María Susana 11.17               11.22               07.13               07.45

59.1                 Piamonte       11.42               11.47               08.25               09.00

75.5                 Landeta         12.08               12.13               09.40               10.10

98.7                El Fortín          12.40               12.50               11.10               11.40

114.5               Alicia              01.10               01.17               12.10               12.40

139.2               Las Varillas    01.50               02.05               01.40               05.15

162.3               El Arañado     02.36               02.43               06.11               06.40

179.7               Sacanta          03.07               03.14               07.22               07.50

194.1               Calchín           03.33               03.40               08.23               08.50

208.0               Luque             03.58               04.10               09.34               10.45

228.8               Va. Rosario     04.38               04.48               11.23               12.25

236.9               Rincón            04.59               05.01               12.45               01.10

251.6               Costa Sacate   05.21               05.23               01.55               02.20

264.7               Pilar                05.40                                      02.50  

 

LAS ROSAS – PILAR

REGRESO

Km. entre       Estaciones      Mixto de Córdoba - Carga Río Segundo – C.Gómez

Estaciones                             Llega              Sale                 Llega              Sale

0.0                   Pilar                                        08.00                                      06.55

13.1                 Costa Sacate   08.19               08.21               07.25               07.50

14.7                 Rincón            08.41               08.43               08.20               08.50

8.1                   Va. Rosario     08.55               09.05               09.05               10.00

20.8                 Luque             09.35               09.45               10.40               12.00

13.9                 Calchín           10.00               10.10               12.30               01.00

14.4                 Sacanta          10.31               10.38               01.25               01.50

17.4                 El Arañado     11.03               11.07               02.23               03.00

23.1                 Las Varillas    11.42               11.52               03.40               05.30

24.7                 Alicia              12.28               12.32               06.30               07.15

15.8                 El Fortín          12.54               01.04               07.53               08.40

23.2                 Landeta          01.37               01.41               09.35               10.15

16.4                 Piamonte        02.03               02.08               10.55               11.50

16.0                 María Susana  02.31               02.34               12.30               01.15

21.4                 Iturraspe          03.00               03.03               02.07               03.10

21.7                 Las Rosas        03.30                                      04.00

Quedan evidenciadas dos cuestiones, que a mi entender, resultan importantes:

1-     En la designación del nombre de la Estación, se menciona “El Fortín” como localidad -aunque esto no signifique exactamente pueblo-, ratificando sí la existencia de un grupo de pobladores estables y medianamente organizados al menos desde 1910.

2-     Se descarta de plano que el nombre del pueblo tenga algo que ver con “la estación número catorce” ("fourteen" en inglés) por cuanto al momento de designarse los nombres, como se aprecia, se habla de nueve estaciones, de las cuales Calchín ya tenía esa denominación, quedando en consecuencia solo ocho y descartando de esta manera, cualquier relación con aquel número.  

Un interesante aporte resulta la opinión y la información brindada por la Asociación Rosarina Amigos del Riel:

"En cuanto a los servicios ferroviarios, en el pasado, los trenes de pasajeros tenían cabecera en Rosario Central y vinculaban a todas las poblaciones y ciudades de esa línea, e incluso continuaban su recorrido hasta Córdoba "vía Las Varillas".  El tráfico de cargas era mayormente cerealero y también se encaminaba al puerto de Rosario por el empalme en Cañada de Gómez.

Respecto a las locomotoras, hasta promediar la década del 1960, los trenes corrían a vapor con máquinas del ex F. C. Central Argentino y luego con las Diesel-eléctricas de origen norteamericano ó de la industria ferroviaria nacional.  En 1977 fue interrumpido el servicio de pasajeros, como ocurrió en gran parte de la red nacional de "Ferrocarriles Argentinos".  Habría que corregir la numeración que mencionan sobre la locomotora de aquel último tren.  No puede ser "1055" (ya no existía esa numeración en el parque del Ferrocarril General Bartolomé Mitre) y es posible que fuera el número del tren en el Itinerario del F.C. (...) Con relación a la fotografía de la construcción de la línea férrea, la escena muestra muy bien la obra con las vagonetas tipo "Decauville" que realizaban el movimiento de tierrra para los terraplenes de la vía..." (22)

Asimismo adjunta una cronología y un informe del Ferrocarril Central Argentino que brindan datos relevantes:

"20/I/1911:     Decreto autorizando librar al servicio la sección entre Villa del Rosario y el Km. 89,5 (N.A.: Estación Las Varillas).

06/V/1911:      Decreto autorizando una estación en el Km. 89,5 (N.A.: Estación Las Varillas).

07/VI/1911:    Decreto aprobando la ubicación de las estaciones en los Km. 49,2; 66,5; 169,7 y 185,7 (N.A.: Estaciones Sacanta, El Arañado, Piamonte y María Susana).

29/VI/1911:    Decreto aprobando planos de ubicación para varias estaciones.

30/VI/1911:    Resolución autorizando el comienzo de obras en las estaciones de los Km. 114,3; 130,1 y 153,5 (N.A.: Estaciones Alicia, El Fortín y Landeta).

9/XII/1911:     Decreto autorizando librar al servicio definitivo la sección entre Piamonte y Landeta.

30/XII/1911:   Resolución aprobando la apertura de un paso a nivel público en el Km. 83,8.

10/V/1913:      Resolución aprobando planos relativos a un corral y brete, con un desvío, que se construirán en estación El Fortín.

13/XI/1913:    Resolución fijando plazo de noventa días para que el F.C.C.A. presente planos definitivos de la sección comprendida entre las estaciones Landeta y Las Varillas, librada al servicio público por Decreto del 3/XII/1912.

1/IV/1914:      Decreto aprobando los planos nuevos del ramal Las Rosas - Villa del Rosario, en sustitución de los aprobados sucesivamente por Decretros del 29/XI/1909 y del 28/II/1910.

11/VI/1915:    Resolución ordenando que en el término de quince días se presenten los planos de las obras que debe efectuar en los pasos a nivel de la estación El Fortín y fijándole plazo de sesenta días para su completa terminación.                   

26/12/1934:     Resolución aprobando plano, memoria descriptiva y presupuesto de máxima, de acuerdo a los cuales se proyecta llevar a cabo la renovación de cambios y desvíos en la estación El Fortín.

Nota: Las arriba citadas son Resoluciones y Decretos del Poder Ejecutivo Nacional, muchas de las cuales se publicaban en el Boletín Oficial..." (23)

 

Informe:

Nuevos ramales y extensiones en la red del F. C. Central Argentino.

Villa del Rosario - Las Rosas: 206 km. completados y librados al servicio.

Por tramos:

1)   Villa del Rosario-Calchín (incluída estación Luque), 5/XII/1910.

2)   Calchín-Las Varillas (incluídas estaciones Sacanta y El Arañado), 10/V/1911.

3)   Iturraspe-Piamonte (incluída estación María Susana), 10/V/1911.

4)   Landeta-Las Varillas (incluídas estaciones El Fortín y Alicia), 1/XII/1912.

5)   Piamonte - Landeta, 2/XII/1912.

Nota: El arriba citado es informe oficial de la Empresa del F.C.C.A. y las diferencias en fechas de habilitación que se pueden detectar cotejando con la información del Boletín Oficial (y otras fuentes) se deben a que el Ferrocarril cita las fechas de culminación de obras y no necesariamente aquellos que el Gobierno fijó una vez inspeccionadas y aceptadas las mismas para librarlas al servicio público." (24)  

El diario "La Capital" publica casi diariamente en la década de 1910 informaciones sobre los ferrocarriles, que seguían expandiendo su telaraña por el país:

"Obras efectuadas y en mano, comprendidas dentro del período desde el 1º de Julio de 1911 hasta el 31 de Diciembre de 1912 por la empresa del F.C. Central Argentino. (...) Villa del Rosario a Las Rosas: la parte comprendida entre las Estaciones Piamonte y Las Varillas, unos 80 km., incluyendo Estaciones Landeta, El Fortín y Alicia, terminándose por consiguiente este ramal." (25)

Ello originaba en forma inmediata la venta de los lotes por parte de las compañías colonizadoras, que tentaban a los interesados a través de avisos con grandes letras de diversos tipos y tamaños en los diarios, a medida que las Estaciones se convertían en la piedra basal de las nuevas colonias. Tal es el caso del aviso publicado en el diario "La Capital" de Rosario, entre el 18 y el 22 de Mayo de 1913:

"Pinto & Escalera

750 Lotes

ubicados a ambos lados de la Estación

"El Fortín", F.C.C.A.

Ramal de Las Rosas a Villa del Rosario

El día 23 de Mayo, á las 2 de la tarde

en el mismo andén de la Estación "EL FORTIN" donde estará nuestra bandera

pagadero en 10 Semestres

sin interés

Bases reducidísimas

Posesión inmediata - Abonaremos su pasaje

 

Pasajeros del Rosario, combinación "LAS ROSAS" hasta "EL FORTIN"

Saldrán de ROSARIO con tren Nº 17 M. a las 7 y 20 a.m. con dirección a "LAS ROSAS" y llegará a las 10 y 25 a.m.   De "LAS ROSAS" deberán seguir viaje inmediatamente a "EL FORTIN" con tren especial.  El regreso deberá hacerse a las 8 p.m. de "EL FORTIN" a "LAS ROSAS", combinación Cañada de Gómez, también por tren especial, de cuya punto seguirán a la mañana del día siguiente con tren S (primer tren) a las 5 y 35 a.m. hasta ROSARIO y su llegada a este punto será las 7 y 45 a.m.   Este tren especial llevará coche comedor y su servicio será por cuenta de los pasajeros.

Todo interesado en asistir al remate del pueblo "EL FORTIN" deberá solicitar pasaje de ida y vuelta en toda estación de la línea del F.C. Central Argentino invocando en ventanilla nuestro remate

¡¡¡No lo olvide!!!

SOLICITE EL PASAJE DE IDA Y VUELTA PARA NUESTRO GRAN REMATE DEL PUEBLO "EL FORTIN" EN CUALQUIER ESTACION DEL F.C. CENTRAL ARGENTINO Y SU IMPORTE LE SERA RESTITUIDO EN LA MISMA ESTACION "EL FORTIN" POR EL REPRESENTANTE DE LA SOCIEDAD ANONIMA "LOS PEDERNALES"

 

El comprador ocupará el terreno vendido desde la fecha y se comprometerá a poseerlo a nombre del vendedor, hasta tanto se le otorgue la ESCRITURA PUBLICA DEFINITIVA QUE LO SERA UNA VEZ ABONADAS LAS TRES PRIMERAS CUOTAS y con la garantía hipotecaria de las restantes.

Los gastos de cancelación y escrituración, serán por cuenta del comprador, debiendo ser ser extendidas por ante el Escribano don Roberto F. Beltrán, calle 27 de Abril No. 235

En el acto del remate el comprador deberá abonar a los martilleros la comisión del 2% sobre el importe del precio y además deberá pagar a los mismos una cuota correspondiente al último semestre:  y lo restante desde el 1º al 15 en los meses de Noviembre y Mayo de cada año, en la casa de la Administración de la Estación "EL FORTIN" o en su defecto en los escritorios de los señores Neild y Compañía, en la ciudad de Buenos Aires o en la sucursal de Córdoba, calle 27 de Abril No. 231.

La primera entrega se recibirá como garantía de la deuda y con sujeción a lo anteriormente establecido, debiendo el comprador cancelar su cuenta con la Compañía dentro  del plazo de

Diez semestres consecutivos

Y para lo que recibirá de los rematadores su correspondiente libreta con la debida anotación y recibo de la suma de dinero recibida

Bases de venta y por metro cuadrado

1.      Tendrán la de $ 0,50 c/l. CINCUENTA CENTAVOS NACIONALES DE CURSO LEGAL todos los lotes de las manzanas número 25, 26, 27, 28, 30, 31, 32, 33, 34, 35, 36, 37, 38, 39 y 40, o sean todos los lotes de las manzanas linderas calles de por medio con los terrenos que ocupa a ambos lados de la línea, la empresa del F.C.C.A. 

2.      Tendrán la de $ 0,40 c/l. CUARENTA CENTAVOS NACIONALES DE CURSO LEGAL todos los lotes de las manzanas número 12, 13, 20, 21, 44, 45, 53 y 52, o sean todos los que circundan a las dos plazas.

3.      Tendrán la de $ 0,20 c/l. VEINTE CENTAVOS NACIONALES DE CURSO LEGAL todos los lotes de las manzanas restantes, o sean los no comprendidos anteriormente.

Por planos y referencias generales, a nuestro Escritorio de la Avenida General Paz Nº 2 a 14, Córdoba.

Pinto y Escalera

35660 my.18-22" (26)

Nótese que no se incluye entre los terrenos a rematar la manzana 29, ello seguramente se debió a un error de imprenta dado que la donación de lotes para los edificios públicos que obligatoriamente debía realizarse al solicitar el reconocimiento de una colonia, como se verá más adelante en el Decreto de aprobación de planos, recaerán sobre otras manzanas, excepto que la Compañía haya cambiado de opinión a último momento.  Lo cierto es que hacia 1919, de los 648 lotes en que había sido dividido el pueblo, solamente 145 habían sido vendidos (99 en el sector norte y 46 en el sur) quedando la gran mayoría para el Banco Anglo Sud Americano que se encargaría de la posterior venta de los mismos hasta bien entrada la década del 30.

Ello se corrobora en el Archivo Histórico de Córdoba, donde entre 1913 y 1915, en la Escribanía Nº 31 a cargo de Rodolfo F. Beltrán, no se registra ninguna escritura otorgada por la Sociedad Anónima Pedernales a propietario alguno en el El Fortín (27)

El autor Homero Pochettino rescata un viejo registro contable de la casa Giordano, Coppa y Cía., que entre 1916-1918 efectuaba la cobranza de los lotes vendidos en nuestro pueblo, girándolos al Banco Anglo Sudamericano (que se cita como Banco de Londres y América del Sur), el que actuaba en nombre de la Sociedad Anónima Pedernales a través de su representante Juan García.  De dicho registro se puede obtener el nombre de los primeros propietarios: Daniel Alvarez - José Arufe - Juan Audagna - Carlos Badino - Andrés Bailo - Victoria G. de Berlingeri - Josefa de Bernardi - Viuda Bertolatto e Hijos - S. Bevilacqua - Bernardo Brizzio - José Callegaris - Luis Coda - Esteban Conte - Luis Conte - Agueda Córdoba - Rafael Cugat - José Dadomo - Baltasar Galaverna - Vicente Geuna - Giordano, Coppa y Cía. - María Viuda de Fernández - Benito Filloy - José Gerbaudo - Santiago Ghione - José Giustetti - Prudencio Gómez - Mateo Gonella - Ramón González - Juan Guaíni - Domingo Guglielmo - C. A. Jobson y S. Fraire - José Macagno - Gabriel Maranetto - Juan, José y Francisco Mendoza - Guillermo Norris - Agustín Novaresio - Bartolo Olivero - Bernardo Orleacq - Máximo Pereyra - Santiago Picatto - Domingo Pochettino - Miguel Pochettino - Tomás Pochettino - Norberto Prado - María Viuda de M. Ríos - Fabián Rodríguez - M. Martoglio de Rosso - Juan Rubiano - Simón Rubiano - Pedro Ruffino - Guillermo Ruggero - Luis Solera - Sorato y Serre - René Sublón - Juan Tappero - Miguel Turaglio - Fructuoso Zabala - Ramón Zabala - Claro Zeballos - Zeballos Hermanos. (28)

Aclara el autor que todos los nombrados compraron un solo lote, excepto Giordano, Coppa y Cía., Guillermo Norris, Esteban Rimondetti y Ramón González, propietarios de muchos terrenos.  

A partir de 1913 la compañía deja de operar en forma directa, al menos en nuestra zona: Juan Gualberto García la representa ante el Gobierno Provincial hasta alrededor de 1920, primero Neild y Compañía y luego el Banco Anglo Sud Americano se encargan de la cobranza de la venta de los lotes iniciales, las parcelas en que fue subdivido el original Campo "El Fortín" aparecen tiempo después a nombre de los sucesivos propietarios y solamente alguna referencia a la Estancia "El Fortín" en 1915 hace mención de la Sociedad.  Luego de ello resulta casi imposible hallar algún dato sobre la Sociedad Anónima Pedernales, por lo que no se ha podido determinar cuando cesó su actividad, aunque me permito estimar que ello aconteció no mucho tiempo después de la fundación de nuestro pueblo, ya que como se verá más adelante en 1917 se desprende del Campo "El Fortín".

1.       Biblioteca del Senado de la Nación Argentina
2.       Museo Nacional y Centro de Estudios Ferroviarios del ENABIEF, Carlos A. González, Nota Nº 6/00 al autor, 16/II/2000
3.       Museo Nacional y Centro de Estudios Ferroviarios del ENABIEF
4.       Museo Nacional y Centro de Estudios Ferroviarios del ENABIEF
5.       Museo Nacional y Centro de Estudios Ferroviarios del ENABIEF
6.       Museo Nacional y Centro de Estudios Ferroviarios del ENABIEF
7.       Museo Nacional y Centro de Estudios Ferroviarios del ENABIEF
8.       Museo Nacional y Centro de Estudios Ferroviarios del ENABIEF
9.       Museo Nacional y Centro de Estudios Ferroviarios del ENABIEF
10.    Museo Nacional y Centro de Estudios Ferroviarios del ENABIEF
11.    El Fortín, apuntes para su historia, Homero Pochettino, Gráfica Armedenho, 1988, pág. 32
12.    Museo Nacional y Centro de Estudios Ferroviarios del ENABIEF
13.    Museo Nacional y Centro de Estudios Ferroviarios del ENABIEF
14.    Museo Nacional y Centro de Estudios Ferroviarios del ENABIEF
15.    Museo Nacional y Centro de Estudios Ferroviarios del ENABIEF
16.    Museo Nacional y Centro de Estudios Ferroviarios del ENABIEF
17.    Piamonte Centenario, Comuna de Piamonte, 1986
18.    Museo Nacional y Centro de Estudios Ferroviarios del ENABIEF
19.    Museo Nacional y Centro de Estudios Ferroviarios del ENABIEF
20.    Museo Nacional y Centro de Estudios Ferroviarios del ENABIEF
21.    Museo Nacional y Centro de Estudios Ferroviarios del ENABIEF
22.    Asociación Rosarina Amigos del Riel, Angel Ferrer, secretario, carta al autor, 19/XI/2001.
23.    Asociación Rosarina Amigos del Riel, Angel Ferrer, secretario, carta al autor, 19/XI/2001.
24.    Asociación Rosarina Amigos del Riel, Angel Ferrer, secretario, carta al autor, 19/XI/2001, cita un informe extractado de la Revista mensual del F. C.  Central Argentino, Marzo 1913.
25.    Diario La Capital, Rosario, 1/I/1913, pág. 27
26.    Diario La Capital, Rosario, 18/V/1913, pág. 21
27.    Archivo Histórico de Córdoba, Escribanía Nº 31, Escribano Roberto F. Beltrán, Años 1913, 1914 y 1915
28.    El Fortín, apuntes para su historia, Homero Pochettino, Gráfica Armedenho, 1988, pág. 36.

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La Sociedad y los primeros habitantes 

Debo confesar que a lo largo de todo el trabajo de recopilación del material, hubo un aspecto que llamó permanentemnte mi atención: no parecía haber relación alguna entre la Sociedad Anónima Pedernales y los primeros pobladores de El Fortín.

Se deduce de los valiosísimos testimonios dejados por don Juan B. Pochettino, Carlos A. Garro y Homero Pochettino y a los que sumo toda la documentación que he consultado -con excepción de las escrituras y trámites oficiales- que el carácter de fundadora de la Sociedad Anónima Pedernales parece sido desconocido para los habitantes del pueblo.  

Cabe acotar que la Sociedad Anónima Pedernales realizaba los trámites de compra, venta, hipoteca y fundación directamente en la Capital Federal y en Córdoba, a través de distintos representantes, según correspondiera, por  lo que es muy improbable que algún miembro de la Sociedad o algún representante haya puesto pie en el lugar.  Es de suponer entonces que todas estas cuestiones fueron absolutamente desconocidas para los primeros fortinenses. 

Indudablemente, la idiosincracia, el idioma y las expectativas de la Sociedad, los criollos y los inmigrantes, los convirtieron en protagonistas igualmente importantes para el nacimiento de nuestro pueblo, aunque lamentablemente no como una fuerza en común, sino más bien, hasta casi desconocidos entre sí.

Poco después, cuando la Sociedad Anónima Pedernales delega en el Banco Anglo Sud Americano la cobranza de los lotes, quedó como su única referencia la administración de la Estancia El Fortín, que no se distinguía demasiado de las demás estancias cercanas al pueblo, cada vez más numerosas.

El hecho que los primeros pobladores no guardaran reconocimiento a la Sociedad fundadora parece ser más bien fruto del desconocimiento que de la ingratitud.  Y prueba de ello es que en los testimonios rescatados directamente de las primeras familias radicadas no hay mención alguna a la compañía. 

A su vez, ésta última no parece haber tenido la real intención de testimoniar para el devenir su rol fundador.  Quizás el imprevisto fallecimiento de Jorge Eduardo Keen en 1911 y la vertiginosidad de los negocios hayan dejado en un plano secundario -y olvidado luego por imperio de otras circunstancias- este detalle.

Como se verá más adelante, la Sociedad Anónima Pedernales, desaparece definitivamente de la zona en 1917.

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Ley de Pueblos y Villas de Córdoba

El 10 de agosto de 1911 la Legislatura Provincial sanciona la “Ley de Pueblos y Villas”:

“Art. 1º:  Toda persona que desee fundar un pueblo o villa dentro del territorio de la Provincia acojiéndose a los beneficios de esta ley, presentará al Poder Ejecutivo una solicitud donde se indique el área y ubicación precisas del centro proyectado, como también las colindancias respectivas.

Art. 2º:  Será facultad del Poder Ejecutivo la determinación del nombre correspondiente al pueblo o villa a fundarse, debiendo al efecto darse preferencia a los nombres primitivos de cada lugar ú otros destinados a perpetuar el recuerdo de hechos históricos o de personalidades cuya actuación haya obligado el reconocimiento público.

Art. 3º:  Se agregarán a la solicitud los documentos siguientes:

a)   Título que acredite la propiedad del terreno.

b)   Plano del deslinde aprobado judicial o administrativamente.

c)    Plano acotado por duplicado y en tela, de la traza de la villa o pueblo proyectado.

d)   Certificado de la Dirección de Rentas de que el recurrente no es deudor moroso del fisco.

Art. 4º:  Para toda villa o pueblo acojida a los beneficios de esta ley, se destinará una extensión no menor de cien hectáreas.

Art. 5º: La traza de la villa o pueblo, estará limitada por calles públicas, pudiendo proyectarse las manzanas y plazas, ya sea en forma rectangular con calles rectas, o bien en formas irregulares con calles curvas o sinuosas, consultando la topografía y accidentes del terreno, sin perjuicio para la vialidad.

Art. 6º:  En los proyectos de trazado de villas o pueblos se establecerán avenidas diagonales siempre que sea posible con relación a la dirección general adoptada para las demás calles.  Las avenidas tendrán un ancho mínimo de veinte metros y las calles de catorce.

Art. 7º:  Inmediatamente aprobado el plano extenderá el propietario escritura pública de donación al Gobierno de una superficie de tres hectáreas: dos para templo, escuelas y edificios fiscales y una para cementerio, que se designarán previamente en el plano y expediente.

Art. 8º:  En todo plano de villa deben reservarse manzanas para plazas públicas en una proporción no menor de una por cada treinta de las destinadas a la venta.

Art. 9º:  El decreto de aprobación de los planos de una villa, importará la declaración del carácter público de las calles y plazas que en ellas figuren...” (1)

Enterados de su sanción seguramente la Sociedad Anónima Pedernales se abocó en forma inmediata a la tarea del reconocimiento del pueblo fundado -a lo que sumaría, como se verá más adelante, la donación al F.C.C.A. de los terrenos para la estación y las vías- a sabiendas que ello elevaría ostensiblemente el valor de las tierras adquiridas años atrás y el negocio previsto empezaría a dar sus frutos.  Así, la Sociedad encarga la confección de los planos a Leslie y Barnett y designa a Juan G. García, funcionario del Banco de Londres y Sudamérica, como representante en Córdoba, pero seguramente encontraron un obstáculo imprevisto: la muerte de Jorge Eduardo Keen.

1.       Archivo de la Legislatura de Córdoba

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Las gestiones para la fundación 

El 5 de julio de 1912, los Agrimensores Públicos Leslie y Barnett firman en Rosario, el plano original del “Pueblo y Estación El Fortín”, a pedido de la Sociedad Anónima Pedernales, que serían presentados ante el Superior Gobierno de la Provincia. (1)

Normalmente los planos eran aprobados dentro de los dos o tres meses subsiguientes por Decreto del Gobernador de la Provincia, por lo cual ello debería ocurrir a finales de 1912, sin embargo no aconteció hasta Agosto de 1914.

¿Qué puede haber pasado?  Indudablemente la muerte de Jorge Eduardo Keen y su posterior sucesorio puede haber tenido influencia preponderante en la demora del asunto y más aún, considerando que éste era prácticamente el dueño absoluto de las acciones y las decisiones de la Sociedad Anónima Pedernales. 

No obstante, la confección del plano por parte de Leslie y Barnett en julio de 1912 y la negativa del gobierno en agosto de 1913 a la Argentine Land & Investment Cía. argumentando que el pueblo fue fundado anteriormente por la Sociedad Anónima Pedernales, como se verá más adelante, lleva a deducir que efectivamente, la presentación ante el Superior Gobierno de la Provincia se hizo ni bien se sancionó la Ley de Pueblos y Villas, faltando seguramente el requisito de los planos que cumplimentó la Sociedad a través de los agrimensores rosarinos mencionados. 

Considerando que la mayoría de las operaciones de la Sociedad Anónima Pedernales se concretaban mediante hipotecas, otras de las cuestiones que pudo haber demorado la aprobación formal, puede haber sido el saneamiento de los títulos de propiedad, a pesar de la donación efectuada a la Compañía del Ferro Carril Central Argentino a fines de 1911, en la que se puede leer, entre otras cosas que desnudan los intereses de la donante:

"...el inmueble en su totalidad reconoce dos hipotecas..." (N.A.: a favor de la Sociedad Crédito Territorial Sud Americano) "...habiéndose liberado cincuenta y una hectáreas, cuarenta y seis áreas y fracción... (N.A.: equivalente a la superficie donada, tras un objetivo que se hace evidente como compensación de dicha cesión) ...la Sociedad Anónima Pedernales, Explotación de Ganadería y Agricultura, efectúa esta donación en favor de la Compañía del Ferro Carril Central Argentino Limitada gratuitamente en compensación de los beneficios que le reportará a la mencionada Sociedad Pedernales la construcción de la referida línea de Villa del Rosario a Las Rosas y el establecimiento de la estación en el campo, renunciando expresamente a toda indemnización por perjuicios que pudiere acarrearle la construcción de la línea y estación, obligándola además a la Sociedad (...) a dejar expeditos los caminos de acceso a la estación por su campo en todos los rumbos." (2)

Con esto, los terrenos incrementarían notablemente su valor y la Sociedad Anónima Pedernales, sus arcas.  Prueba de ello es que a los pocos meses de la inauguración del servicio ferroviario comienza la venta de los primeros lotes, como ya quedó dicho.

El ya citado Decreto (Nº 3667 Serie “A”) sería suscripto finalmente por el Gobernador Ramón J. Cárcano el 20 de Agosto de 1914:

“Departamento de Obras Públicas e Industrias.

Córdoba, Agosto 20 de 1914.

Exp. T-8 / 914.

Visto este expediente en que el doctor Juan G. García, como representante legal de la Sociedad Anónima “Los Pedernales”, solicita aprobación del plano duplicado corriente a fs. 1 y 2, del Pueblo “El Fortín”, fundado por dicha sociedad en la Estación de este mismo nombre en el ramal de Las Rosas a Villa del Rosario (F.C.C.A.), en el Departamento San Justo de esta Provincia;

Y atento a lo informado a su respecto por el Departamento Topográfico y lo dictaminado por el señor Fiscal de Gobierno,

Se resuelve

1º-       Aprobar el plano referido en el que consta que el Pueblo “El Fortín” está formado por sesenta y cuatro manzanas y dos plazas, hallándose situadas una de éstas y treinta y dos manzanas hacia la parte norte de la vía férrea, y las otras treinta y dos manzanas y plaza, de lado Sur de la misma vía férrea.

2º-       Facúltase al señor Fiscal de Gobierno y Tierras Públicas para que, de conformidad con lo dispuesto en el artículo 11 de la Ley de Colonias y de lo expresado por el recurrente, acepte de éste, y firme en nombre del Poder Ejecutivo, la escritura de donación de las manzanas número cuarenta y tres y cincuenta y cuatro del plano que se aprueba, y de la superficie de una hectárea ubicada a quince cuadras, más o menos, al Oeste de la Población, medida en línea recta, partiendo de los lotes 49 o 64 con destino a edificios fiscales y cementerio, respectivamente. 

Esta escritura será otorgada dentro de los treinta días a contar desde la fecha que lleva el presente decreto, hecho lo cual se notificará a la autoridad policial respectiva para que en presencia del Juez de Paz y testigos, tome posesión de los terrenos que se transfieren al Estado, labrándose el acta correspondiente.

3º-       Comuníquese, publíquese, repóngase y pase el expediente a la Escribanía de Hacienda al efecto de la escrituración aludida en el artículo anterior, debiéndose entregar oportunamente al interesado una copia autenticada del plano de que se trata y fecho, archívese en el Departamento Topográfico.

Cárcano.  J. B.González. Decreto Nº 3667–Serie A”(3)

Resulta interesante rescatar los antecedentes a través del Expediente (4):

·        El 13 de marzo de 1914, Juan Gualberto García, en representación de la Sociedad Anónima “Los Pedernales”, inicia el trámite pidiendo al Ministro de Obras Públicas el reconocimiento como Villa o Pueblo:

"Señor Ministro de Obras Públicas:

            Juan G. García, representante legal de la Sociedad Anónima "Los Pedernales" (N.A.: obsérvese el agregado de "Los" en el nombre de la Sociedad), ante S. S. me presento y expongo:

            Que mi representada es propietaria de una zona de terreno de la Estación Fortín (N.A.: obsérvese la falta de "El"), ramal de Las Rosas á Villa María (N.A.: obsérvese el grueso error, menciona Villa María en reemplazo de Villa del Rosario), F.C.C.A.

            Que haciendo uso del derecho que acuerda la Ley de Colonias y Fundación de Pueblos, promulgada el 23 de Octubre de 1996 (N.A.: obsérvese el error, se refiere a la Ley Nº 1412 del año 1896), vengo á pedir se lo reconozca como Villa ó Pueblo.

            Al efecto acompaño:

1.      Título que acredita la propiedad del terreno.

2.      Plano por duplicado y en tela de la traza y división de la Villa (N.A.: obsérvese que el término "villa" no se condice con el plano original, que reza "Plano del Pueblo y Estación El Fortín").

3.      Certificado de la Dirección de Rentas acreditando no ser el recurrente deudor moroso del Fisco.

A los fines del Art. 11 de la citada Ley, la Sociedad que represento ofrece para edificios fiscales las manzanas 43 y 54 ó 46 y 51, á elección.  Para cementerio, una hectárea á 15 cuadras, más ó menos al Oeste de la Población en línea recta partiendo de los lotes 49 o 64 (N.A.: el cementerio se ubica desde su construcción en 1915, a unos 600 metros al sur de la localidad).  Las plazas han sido establecidas en la forma indicada en el Art. 12.

De acuerdo con lo expuesto, pido á S. S. se sirva proveer en la forma solicitada por ser de Justicia.

                                               Juan G. García

(N.A.: hay un sello en el ángulo superior derecho: Mesa de Entradas del Ministerio de Obras Públicas, 13 de Marzo de 1914.) (5)

A juzgar por los errores de la nota cabe suponer que Juan G. García, designado representante y gestor, como funcionario del Banco Anglo Sudamericano, desconocía no solo el lugar sino también mayores detalles de la sociedad representada. 

Respecto al devenir del Banco Anglo Sud Americano, cabe comentar:

"...en 1936 el Banco Tarapacá y Londres se fusiona con el Banco de Londres y América del Sud, aparece en las crónicas de la época como el Banco Anglo Sud Americano Ltdo.  En 1960, ya es el Banco de Londres y América del Sud, denominación que mantiene hasta 1988, cuando toma el actual nombre: Lloyds Bank (BLSA) Ltd." (6)

En tanto, sobre la Ley de Colonias a la que se hace referencia, ésta dice:

"Ley Nº 1412.  Sobre establecimiento de colonias agrícolas.

 

Art. 1º:  Toda persona o sociedad que pretenda fundar una colonia agrícola acogida a los beneficios de esta Ley, presentará al P.E. una solicitud donde exprese el área, situación y nombre que haya de tener el centro proyectado.

Art. 2º:  Se agregarán a la solicitud los documentos siguientes:

1º:  Título que acredite la propiedad del terreno.

2º:  Plano del deslinde, aprobado judicial o administrativamente.

3º:  Plano por duplicado y en tela, de la traza y división de la colonia, como así también de la villa en su caso.

4º:  Certificado de la Dirección de Rentas, de que el recurrente no es deudor moroso del Fisco.

Art. 3º:  Las zonas para las colonias agrícolas han de tener una extensión comprendida entre «mil quinientas hectáreas»

Art. 4º:  Se proyectará la divisón en lotes rurales, según las formas y accidentes del terreno, y conforme a la índole dominante de los cultivos; quedando facultado el P.E. para modificarla.

Art. 5º:  El perímetro de toda colonia ha de estar determinado con calles cuyo ancho mínimo será de diez metros, sin perjuicio de la parte que correspondiese al colindante, según disposiciones del Código Rural.

Art. 6º:  Los lotes o grupos de lotes, deberán estar separados por calles vecinales, que no disten entre sí más de dos mil metros.

Art. 7º:  Los caminos generales que atraviesen una colonia, solo podrán modificarse de conformidad a lo establecido en el Código Rural.

Art. 8º:  Siempre que el punto céntrico de la colonia proyectada diste más de veinte kilómetros de una estación de ferrocarril o de una población de más de doscientos habitantes, se destinará un lote o un grupo de lotes para villas, con extensión de cien hectáreas a lo menos.

Art. 9º:  Estando este punto a menos distancia, será facultativo para el propietario el crear la villa.

Art. 10º:  Toda villa fundada en estas colonias tendrá su traza limitada por calles públicas; sus manzanas serán rectangulares y con costados comprendidos entre cien y ciento cincuenta metros.

Las calles tendrán un ancho mínimo de catorce metros.

Art. 11º:  Inmediatamente de aprobado el plano de una villa, extenderá el propietario escritura pública de donación al Gobierno de una extensión superficial de tres hectáreas: dos para edificios fiscales y una para cementerio, que se designarán previamente en el plano.

Art. 12º:  En todo plano de villa deberán reservarse manzanas para plazas públicas en la proporción de una por cada treinta destinadas a la venta.

Art. 13º:  El decreto de aprobación de los planos de una colonia y de su villa, importará la declaración del carácter público de las calles y plazas que en ella figuren, sin dar derecho a ninguna indemnización ulterior.

Art. 14º:  Toda colonia agrícola cuyo fundador cumpla las prescripciones de la presente ley, queda exceptuada por cinco años, del pago de la contribución territorial.

Art. 15º:  A los efectos del artículo anterior, la Dirección de Rentas mantendrá en suspenso el cobro de la contribución, sin dejar de hacerse la avaluación anual y no teniendo en cuenta las mejoras que se vayan introduciendo.

Art. 16º:  Los tres primeros años de la fundación oficial de una colonia, deben venderse más de la mitad de los lotes rurales en la proporción de mil hectáreas por cada cinco familias radicadas en ellas.

Art. 17º:  Dentro de ese mismo plazo el fundador de la colonia solicitará al P.E., con las comprobaciones del caso, las condiciones haber llenado las condiciones de la ley.

Art. 18º:  En el decreto respectivo se ordenará la anulación de las cuotas en suspenso y la exención del impuesto para los remanentes rurales o de villas, rendidas en los dos años siguientes.

Art. 19º:  Toda persona, jefe de familia, adquirente de lotes rurales en estas colonias, queda libre del pago de la contribución territorial durante cinco años a contar desde la fecha de su título de compra, llenando previamente estas formalidades.

1º:  Aprobación y anotación de la escritura pública en la receptoría de su jurisdicción.

2º:  Presentación ante la misma oficina de un acta autorizada por el Juez de Paz inmediato a su domicilio, donde conste estar radicado con su familia en la tierra a que se refiere el título.

Art. 20º:  Los nuevos adquirentes que llenen estas mismas condiciones gozarán el beneficio por el resto del plazo mencionado.

Art. 21º:  Queda excluído del artículo anterior el fundador de una colonia a cuyo dominio, por cualquier título, volviesen los lotes vendidos.  

Art. 22º:  Los fundadores o propietarios de las colonias acogidas elevarán al P.E., en el mes de enero de cada año, una relación de las ventas que hayan realizado el año anterior, con los detalles necesarios.

Art. 23º:  La falta de cumplimiento del fundador a esta disposición o a cualquier otra de esta ley, no afectará al colono propietario, quien solo podrá perder la exención a causa de la despoblación del lote durante seis meses.

Art. 24º:  En los cinco primeros años de fundación de una colonia, no pagarán patente los molinos, destilerías y en general todos los establecimientos donde se elaboren productos del suelo.  

Art. 25º:  Durante el mismo tiempo las casas de comercio solo pagarán la mitad de la patente que les corresponda.

Art. 26º:  Para gozar de este beneficio los industriales y comerciantes se harán anotar anualmente en las receptorías respectivas, expresando la índole e importancia del negocio.  Suministrará, además, los datos administrativos que esa oficina les exija para fines estadísticos.

Art. 27º:  La negativa a cumplir las condiciones precedentes importa renunciar a la exención por el año en que aquella tenga lugar, y sin perjuicio de la aplicación del artículo treinta y cuatro en su caso.

Art. 28º:  Se incluye en el artículo veintiseis las patentes personales, aisladas o anexas en un ramo de comercio o de industria.

Art. 29º:  La exención total o parcial de estas patentes no cesará por faltas imputables solamente al fundador de la colonia.

Art. 30º:  Se dará aviso al P.E. de las transferencias de las colonias acogidas a la presente ley.

Art. 31º:  El fundador o propietario de una colonia pondrá en conocimiento del P.E., cuando llegado el plazo, no hubiera cumplido las exigencias del artículo diez y seis, en cuyo caso abonará solamente la mitad del impuesto, cesando en adelante la exención.

Art. 32º:  No habiendo cumplido esas exigencias, ni llenado las formalidades de este aviso dentro del mes siguiente a la terminación de los tres años, pagará íntegra la contribución en suspenso y una multa de cuatrocientos pesos.

Art. 33º:  En todo caso de anulación o revocación de alguna concesión de colonia, quedarán siempre en propiedad del Gobierno los terrenos destinados a los objetos que expresan los artículos 11, 12 y 13 de esta ley.

Art. 34º:  En cualquier tiempo en que se descubra falsedad de título, o de los hechos invocados para acogerse a esta ley, o para mantenerse dentro de sus exenciones, se cobrará el total de los impuestos eludidos, sin perjuicio de la acción criminal.

Art. 35º:  El P.E. podrá compeler con multas de «cincuenta» a «doscientos» pesos a los beneficiarios por esta ley que omitan reiteradamente o nieguen datos pedidos por las oficinas fiscales.

Art. 36º:  Las colonias fundadas con anterioridad a la presente ley, que hayan gozado antes de los beneficios fiscales, podrán acogerse a ella dentro de un año, aunque hubieran sido declaradas caducas, si el P.E. lo estimase conveniente en vista de las circunstancias en que se encuentren.

Art. 37º:  El P.E. creará Juzgados de Paz en todas las colonias de la Provincia que tengan más de cincuenta familias, si tienen diseminación proporcional de estas a razón de una para cada doscientas hectáreas.  Quedan exceptuadas las colonias cuyo centro diste menos de veinte kilómetros del asiento de otro Juzgado de Paz.

Art. 38º:  Quedan derogadas las leyes de agosto de 1886 y noviembre de 1889 sobre colonias.

Art. 39º:  Comuníquese al P.E.

Dada el 7 de Octubre de 1896 (7)

El trámite continúa su marcha burocrática por las distintas oficinas del Gobierno Provincial:

·        El 14 de marzo, es derivado al Departamento Topográfico.

·        El 4 de junio, la Sección Geodesia del Departamento Topográfico eleva el Informe Nº 655 Folio 361, sin observaciones, al Ministerio de Obras Públicas.

·        El 10 de junio de 1914, Juan G. García, manifestando haber acreditado la documentación suficiente, reitera el pedido al Ministro de Obras Públicas.

·        El 11 de junio pasa el expediente al Fiscal de Gobierno y Tierras Públicas.

·        El 16 de junio la fiscalía insiste en la presentación de algunos documentos, por lo que se otorgan 10 días para la presentación de los mismos.

·        El 11 de julio se intima al Sr. Juan G. García.

·        El 1 de agosto el representante de la Sociedad insiste en que ya fueron presentados al Fiscal.

·        El 4 de agosto de 1914 sale finalmente el proyecto de decreto, que finalmente es suscripto por el Dr. Cárcano el 20 de Agosto con el texto reproducido anteriormente.

Sin embargo, llama profundamente la atención lo manifestado en la obra de Héctor Brizzio sobre Alicia:

“Que el 26 de Junio de 1913 la Compañía (Argentine Land & Investment Cía.) se presenta manifestando que en el campo «Las Varas» ... ha reservado el terreno necesario para fundar los pueblos que denominará «Alicia» y «El Fortín»... Hecha la presentación, La Superioridad le impugna que la localidad de «El Fortín» ya había sido fundada por la Compañía Los Pedernales...” (8)

"Cuando Carlos A. Ahumada, en representación de la Compañía Inglesa (N.A.: Argentine Land & Investment Cía.), solicita la aprobación de los planos del pueblo (N.A.: Alicia), manifiesta «...que mi representada es propietaria de unos terrenos ubicados en el Departamento San Justo de esta Provincia, donde ha reservado el terreno necesario para fundar los pueblos que denominará "Alicia" y "El Fortín"...».  Posteriormente, el Ministerio de Obras Públicas observa al peticionante, porque El Fortín ya había sido fundado por la "Compañía Los Pedernales S. A." y Carlos Ahumada, en la rectificatoria expresa "1.- que mi representada desiste de la solicitud presentada en la parte referente a la aprobación de los planos del Pueblo El Fortín", quedando por consiguiente limitado el pedido a la aprobación de planos para Villa Alicia...".  Repite Villa Alicia varias veces y oportunamente aclarará que la intención era ampliar el pueblo "El Fortín".  Aceptada la rectificatoria por el Ministerio de Obras Públicas, al elevarla, este organismo informa "...Limitando su solicitud al pueblo "Alicia"." (9)

Todo ello he podido corroborarlo siguiendo el legajo de la fundación de Alicia, citando el expediente correspondiente al Decreto Nº 870/13 (10), pero por la claridad con la que lo expone en su obra he preferido transcribir lo explicado con tanta certeza por el Dr. Brizzio. 

Vale la pena aquí detenerse para analizar una cuestión semántica que a mi criterio resulta importante:

·        Obsérvese que en el caso de la Argentine Land & Investment Cía., fundadora de Alicia, representada por Carlos A. Ahumada, en las notas incorporadas al expediente dice "ha reservado los terrenos necesarios para fundar los pueblos que denominará...", es decir, como hecho futuro.  Con el mismo criterio en la fundamentación del Decreto Nº 870 (26 de Agosto de 1913) se manifiesta por parte del Gobierno "...que dicha Compañía se propone fundar..."

·        En contraposición a ello, la Sociedad Anónima Pedernales, fundadora de El Fortín, representada por Juan G. García, en la nota de fecha 13 de Marzo de 1914, habiendo rematado los primeros lotes el 28 de Mayo de 1913, manifiesta "Qué haciendo uso del derecho que acuerda la Ley de Colonias y Fundación de Pueblos, promulgada el 23 de Octubre de 1996 (sic, N.A.: como ya quedó dicho, debe leerse 1896), vengo a pedir se lo reconozca como Villa o Pueblo..." (11), lo que al margen del error en el año, da la pauta de anterioridad, que se repite en la fundamentación del Decreto Nº 3667 serie "A" suscripto por el Gobernador Cárcano el 20 de Agosto de 1914, del cual extracto: "Visto este expediente en que el Dr. Juan G. García, como representante legal de la Sociedad Anónima "Los Pedernales", solicita aprobación del plano duplicado corriente a fs. 1 y 2, del Pueblo "El Fortín", fundado por dicha Sociedad en la Estación de este mismo nombre, en el ramal de Las Rosas a Villa del Rosario (F.C.C.A.)..." (12), confirmando mi anterior opinión.  Ello además tiene su correlación con el expediente de la fundación de Alicia, donde en referencia a la nota presentada el 26 de Junio de 1913 dice textualmente "...porque El Fortín ya había sido fundado por la Sociedad Anónima "Los Pedernales"...", razón por la que impugna el pedido de la Argentine Land & Investment Cía., lo que nos remite a una fecha anterior. 

(N.A.: En todos los casos, el subrayado me pertenece)

1.       Dirección Gral. Catastro, Dpto. Tierras Públicas y Límites Políticos y Plano V-62
2.       Ente Nacional de Bienes Ferroviarios, Escritura Nº 409, Escribano Valentiniano Peralta, 26/XI/1911
3.       Compilación de Leyes, Decretos y otras disposiciones de carácter público de Córdoba
4.       Archivo de Gobierno de Córdoba
5.       Archivo de Gobierno de Córdoba
6.       Lloyds Bank, Help Desk Assistant, Noemí Nanut, carta al autor, 26/X/2001
7.       Compilación de Leyes, Decretos y otras disposiciones de carácter público de Córdoba
8.       Alicia – Villa Alicia, Héctor Brizzio, Talleres Gráficos Copiar, 1994, pág. 115
9.       Alicia – Villa Alicia, Héctor Brizzio, Talleres Gráficos Copiar, 1994, pág. 298
10.    Dirección Gral. Catastro, Dpto. Tierras Públicas y Límites Políticos
11.    Archivo de Gobierno de Córdoba, Expte. T.8/914
12.    Archivo de Gobierno de Córdoba, Decreto Nº 3667 serie A, 20/VIII/1914

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La Sociedad desaparece de la zona 

Resulta llamativo que la Sociedad Anónima Pedernales haya tenido una presencia casi fugaz en la zona, ya que a menos de diez años de su llegada en 1908, a mediados de 1917 se desprende del Campo "El Fortín", donde había fundado un pueblo, posibilitado el paso del ferrocarril y construído un hermoso casco. 

Lo concreto es que si Jorge E. Keen tenía un sueño progresista y ambicioso para El Fortín, parece haberlo llevado consigo, dado que a su muerte el interés de la Sociedad por este lugar desaparece sin que ninguno de sus miembros haya tomado contacto con los primeros pobladores. 

El epílogo se encuentra en la Escritura celebrada el 5 de Octubre de 1917 ante el Escribano Faustino F. Vivanco de la Capital Federal, cuando la Sociedad Anónima Pedernales, representada por el entonces Vicepresidente, Mariano A. Barrenechea, vende el Campo "El Fortín" a las firmas "Bantle, De Lorenzi y Firpo" y "Otto Bantle y Cía.".  A través de la protocolización en Córdoba, por ante el Escribano de Registro Nº 3 de Córdoba, Feliciano Peralta, y mediante Escritura Nº 157 de fecha 13 de Octubre de 1917, se revelan importantes detalles:

"En la Ciudad de Buenos Aires, Capital de la República Argentina, a cinco de Octubre de mil novecientos diez y siete (...) compareció Don Mariano A. Barrenechea (...) domiciliado en calle Sarmiento número seiscientos cuarenta y tres (...) el cual concurre en el carácter de Vice Presidente de la Sociedad Anónima denominada "Pedernales.  Explotación de Ganadería y Agricultura" (1)

La venta del Campo "El Fortín" es consecuencia de un juicio por la deuda hipotecaria contraída con la Sociedad Crédito Territorial Sud Americano (francesa) mediante las tres Escrituras formalizadas ante el Escribano Mario Novaro, Titular del Registro Nº 34, de la Capital Federal con fechas 21 de Abril de 1909, 29 de Junio de 1909 y 26 de Mayo de 1911:

"Que por el Juzgado de Primera Instancia en lo Civil de esta Capital a cargo del Doctor Don Arturo Seeber, Secretaría del Doctor Don Rafael Caputo, tramita el juicio seguido por la Sociedad Crédito Territorial Sud Americano contra la Sociedad Anónima Pedernales Explotación de Ganadería y Agricultura, por cobro hipotecario, en el que a fojas cuarenta se presentó Don Ernesto Le Breton, en nombre de la Sociedad ejecutante, iniciando demanda por el cobro de la cantidad de doscientos setenta y nueve mil ochocientos treinta pesos moneda nacional oro sellado, que la Sociedad Anónima "Pedernales Explotación de Ganadería y Agricultura", le adeudaba, garantida con hipoteca de un campo de su propiedad, denominado "El Fortín", situado en la Provincia de Córdoba, Departamento San Justo, Pedanía Juárez Celman, con una superficie total de doce mil diez hectáreas, treinta y cinco áreas, cincuenta y una centiáreas, cincuenta decímetros cuadrados, como resulta de las escrituras de obligación otorgadas con fechas veinte y uno de Abril de mil novecientos nueve, veinte y nueve de Junio del mismo año y veinte y seis de Mayo de mil novecientos once..." (2)

Le Breton, por la Sociedad de Crédito, solicita se libre mandamiento de ejecución y embargo contra la Sociedad demandada, no obstante se brinda una última oportunidad a la Sociedad Anónima Pedernales, representada por Amadeo R. Monterroso.

"Qué dictada sentencia de remate (...) el Señor Le Breton, por su representada, y Don Amadeo R. Monterroso, como mandatario de la Sociedad demandada, convinieron (...) en una espera hasta el día veinte y ocho de Febrero del corriente año (N.A.: 1917) para el pago de los intereses, estableciéndose que si el pago no se efectuaba, la Sociedad ejecutante podría solicitar la venta del campo hipotecado, en un solo lote, con una base de seiscientos mil pesos moneda nacional de curso legal por intermedio del martillero que la misma Sociedad propusiera." (3)

Vencido el plazo, la Sociedad Anónima Pedernales no efectuó el pago, por lo que la acreedora mandó a ejecutar el inmueble:

"Que no habiendo sido abonados los intereses en la fecha convenida el Señor Le Breton (...) solicitó que se procediera a la venta del inmueble hipotecado, con la base indicada, por intermedio de los martilleros Señores Gimenez Zapiola, Panelo y Compañía, los que debían exigir del comprador el ocho por ciento de seña y el dos por ciento de comisión, lo que así se ordenó (...) disponiéndose al mismo tiempo que se publicaran avisos por quince días en los diarios "Boletín Judicial" y "La Nación" (4)

El remate se realiza el 17 de Abril de 1917, abonando los compradores un diez por ciento por encima de la base:

"...los martilleros (...) dieron cuenta haber vendido el inmueble a los mayores postores en el acto del remate, que lo fueron los Señores Bantle, De Lorenzi y Firpo y Otto Bantle y Compañía, por el precio de seiscientos sesenta mil pesos moneda nacional de curso legal, habiendo entregado los compradores en calidad de seña la cantidad de cincuenta y dos mil ochocientos pesos moneda nacional..." (5)

El auto que obra a fojas 89 vuelta del expediente del juicio, lacónica e inexorablemente marca la despedida de la Sociedad Anónima Pedernales del pueblo que había fundado:

"Buenos Aires, Abril, Treinta, Mil novecientos diez y siete.  Autos y Vistos: No habiendo sido observado por las partes según informa el actuario en este acto, el remate efectuado por los martilleros Señores Giménez Zapiola, Panelo y Compañía ni la cuenta de gastos por ellos presentada; y de todo lo que se instruye al escrito de fojas ochenta y seis, se aprueba ambas en cuanto ha lugar por derecho.  Arturo Seeber.  Ante mí.  R. Caputo" (6)

Los compradores depositan el monto restante por la compra en el inmueble y solicitan la posesión del Campo "El Fortín", que les es otorgada con fecha 1º de Junio de 1917:

"...por el que consta haberse depositado en el Banco de la Nación Argentina, por cuenta de ellos (N.A.: se refiere a la firma Bantle, De Lorenzi y Firpo) y de los Señores Otto Bantle y Compañía, a la orden del Juzgado y como perteneciente al juicio expresado la suma de seiscientos siete mil doscientos pesos moneda nacional, cuya suma unida a la de cincuenta y dos mil ochocientos pesos entregada como seña en el acto del remate forma la de seiscientos sesenta mil pesos moneda nacional de curso legal, precio del inmueble comprado y solicitando que se les pusiera en posesión del mismo (N.A.: Campo "El Fortín"), librándose al efecto el correspondiente exhorto a lo que se proveyó de conformidad a fojas ciento una la diligencia de posesión dada en la fecha primero de Junio de mil novecientos diez y siete." (7)

Se exceptuaba de la venta la superficie ocupada por el pueblo y la estación y las vías del ferrocarril:

"Por tanto el Señor Mariano A. Barrenechea, en el carácter que concurre por medio de la presente escritura, otorga y declara: Que vende a las Sociedades "Bantle, De Lorenzi y Firpo" y "Otto Bantle y Compañía", la estancia denominada "El Fortín", situada en el Departamento San Justo, Pedanía Juárez Celman, Provincia de Córdoba, con sus alambrados, poblaciones y cuanto se encuentra clavado, plantado y adherido al suelo, compuesta de una superficie de once mil ochocientos cuarenta y ocho hectáreas, veinte y seis áreas, veinte y cinco centiáreas, diez decímetros cuadrados, lindando por el Norte con la estancia "Las Varas" y herederos de Don José M. Juárez, por el Este con los mismos herederos de Don José M. Juárez, por el Sud con Don José M. Méndez y herederos de Don Octavio Gómez y por el Oeste con el nombrado Don José M. Méndez y la estancia "Las Varas", haciendo constar que no están comprendidos en la superficie indicada y por consiguiente tampoco están comprendidas en la venta, la superficie de ciento diez hectáreas, sesenta y dos áreas, cincuenta y siete centiáreas que ocupa el pueblo "El Fortín" y la de cincuenta y una hectáreas, cuarenta y seis áreas, setenta y dos centiáreas, cuarenta y cinco decímetros cuadrados, ocupada por la vía y estación del Ferro Carril Central Argentino, en su ramal de Las Rosas a Villa del Rosario (...) Declara además que esta venta la verifica por el precio de seiscientos sesenta mil pesos moneda nacional de curso legal, que ha sido satisfecho en la forma que se ha indicado anteriormente" (8)

Según la Escritura la propiedad se encontraba inscripta en el Protocolo de San Justo, del Registro General de la Provincia de Córdoba:

-         Nº 447, Fº 374, Tº II, Año 1907, a nombre de la Sociedad Anónima Pedernales.

-         Nº 919, Fº 729, Tº II, Año 1909, a nombre de la Sociedad Anónima Pedernales.

Con ello, la Sociedad desaparecía definitivamente del pueblo que había fundado cinco años antes, ya que los primeros lotes de El Fortín fueron vendidos y cobrados a través de bancos y representantes. 

En el edicto judicial del remate publicado por el Diario "La Nación" el 4 de Abril de 1917, se detallan algunos aspectos del estado del campo, sus mejoras y construcciones:

"EN CORDOBA

ESTACION "EL FORTIN"

11.848 hs. 26 as. 21 cs.

En la zona agrícola

espléndido campo

Base $ 600.000

O sea $ 50.64 la hectárea

A PLAZOS

Judicial.  En Córdoba, departamento San Justo -

 

Pedanía Juárez Celman.  Estancia "Los Pedernales", sobre la estación "El Fortín", F.C.C.A.  Superficie: 11.848 hs. 26 as. 21 cs. 10 dc.  Linderos: Por el N., la estancia "Las Varas" y herederos de José M. Juárez; por el E., éstos últimos; por el S., José M. Méndez y herederos de Octavio Gómez; por el O., José M. Méndez y estancia "Las Varas".  Calidad: Campo bueno, todo cultivado, llano tendido, de tierra negra sin cultivos, especialmente de alfalfa y trigo.  Pastos finos naturales, trébol, etc.  Agua a poca profundidad, 3 a 5 metros.  La napa surgente se encuentra entre los 80 y 90 metros.  Hay 19 pozos distribuídos convenientemente en el campo, que proveen de agua de esta napa perfectamente apta para todos los usos.  Montes: hay unas 300 hectáreas de monte ralo de algarrobos, chañares y palmas en la parte SE. del campo y en el norte, alrededor de la casa-estancia hay otro monte de palmas.  Alambrados en todo su perímetro.  El costado norte del campo está alambrado por la estancia "Las Varas".  En la parte SE. se ha alambrado un cuadro de 1.725 hects. y alrededor de la casa de la estancia hay 4 potreros: dos de 200 hects. cada uno; uno de 400 hects. y otro de 633 hects.  Todos estos alambrados son de buena calidad: postes de quebracho colorado, varillas de hierro, seis hilos lisos galvanizados y uno de púas.  Suman en total unos 100.000 metros.  Poblaciones: la casa-estancia consta de 3 piezas grandes, cuarto de baño y depósito de madera; comedor, cocina, piezas de servicio y 3 dormitorio de material; gran galpón de cinc de 15 por 25 y casa de material de 3 piezas para peones.  Otras pequeñas poblaciones sin importancia, algunas de las cuales pertenecen a los chacareros.  Base, $ 600.000, o sean $ 50.64 por hectárea.

El martes 17 de abril, a las 3 p.m., en nuestro hall.  Por orden del señor juez de primera instancia Dr. A. Seeber, secretaría del señor Caputo, a propuesta de parte en el expediente núm. 9240, folio 77, 8% a cuenta de precio y 2% de comisión en efectivo.  Giménez Zapiola, Panela y Cía., Florida 239.

Nota:  Si el interesado en adquirir este campo necesita un préstamo con garantía hipotecaria sobre el mismo, debe concurrir a nuestro escritorio para conocer la cantidad, intereses y demás condiciones.

33127 a3" (9)

Si bien la base era de $ 50,64 (U$S 20.- de aquella época) por hectárea, se vendió finalmente a un precio de $ 55,70 (U$S 22,30.-).

1.       Archivo Histórico de Córdoba
2.       Archivo Histórico de Córdoba
3.       Archivo Histórico de Córdoba
4.       Archivo Histórico de Córdoba
5.       Archivo Histórico de Córdoba
6.       Archivo Histórico de Córdoba
7.       Archivo Histórico de Córdoba
8.       Archivo Histórico de Córdoba
9.       Diario La Nación, Buenos Aires, 4 de Abril de 1917

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Conclusiones 

Respecto a la presencia del indio en la zona 

·        No se puede aseverar que en la región hubiera indios en forma estable durante el siglo XIX, pero sí que incursionaban con bastante frecuencia, prueba de ello es la construcción de sucesivos puestos de defensa a medida que se avanzaba sobre los mismos y el hallazgo de bolas de boleadoras pero no de elementos domésticos, además es deducible que la Cañada de San Antonio no brindaba por su inestabilidad, excepto cerca de los montes, condiciones para establecerse.

·        La más de las veces el indio buscaba como botín reses vacunas y caballos, llegando muchas veces a matar a los aventureros pobladores. En otras oportunidades se trataba de gauchos rebeldes que perseguían el mismo objetivo de ratería. No debe olvidarse que la vestimenta era en muchos casos similar.

·        En nuestra zona los indios, provenientes del Chaco, atacaban desde el norte y el noreste llegando hasta las costas del Río Tercero, en dirección a Fraile Muerto.

·        No existe unanimidad entre los especialistas respecto de las tribus que frecuentaban esta región.

·        Hacia 1870 el indígena había prácticamente desaparecido como peligro, si bien se registra un ataque en esa fecha a la estación de Leones.

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Respecto a la existencia del fortín

·        En el sostenimiento y avance de la frontera este, cada metro ganado al indio implicaba la fundación de un fortín de avanzada para vigilancia, aunque la más de las veces precario.

·        Con ese criterio en 1844 el Comandante de Frayle Muerto, Francisco Rapela, funda el “Fortín de Los Algarrobales”, al norte de aquella comandancia.

·        En correspondencias y partes entre la Comandancia del Frayle Muerto y el Gobierno Provincial entre 1844 y 1854 se mencionan varias incursiones y novedades sobre el Fortín de los Algarrobales.

·        En 1866, en el Plano que acompaña la Mensura confeccionado por el Agrimensor Francisco Crisafulli, ante la venta del terreno a José María Méndez, es decir, con el indio ya totalmente combatido, éste señala claramente un “Fuerte abandonado” entre el Monte de los Algarrobales y la Cañada del León Colgado, en evidente alusión al fortín que dio origen al nombre de nuestro pueblo.

·        Las referencia a este fortín se hacen indistintamente bajo el nombre de "Fortín de los Algarrobales", "Fortín Algarrobal" o "Fortín de los Algarrobos".

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Respecto a la fundación del pueblo 

·        Según Río y Achával en 1902 existía la mensajería de Bell Ville a Potro Muerto, pasando por Litín, pero no se hace referencia a El Fortín, lo que ratifica E. Troisi en su obra “L’Argentina Agrícola” en el relevamiento que hace del Departamento San Justo en 1904 donde no menciona poblado alguno con dicho nombre.  Sin embargo pocos kilómetros más al sur comenzaban a arribar las primeras familias inmigrantes provenientes desde la Provincia de Santa Fe.

·        A comienzos de 1903, en el Registro Civil de Bell Ville se anota un nacimiento en el "paraje denominado El Fortín".

·        Ante el previo conocimiento del paso del ferrocarril, la Compañía de Tierras del Central Argentino, con el proyecto seguramente listo para presentar al Congreso Nacional, a través de Rafael Núñez, su representante, adquiere en 1905, el lote donde pocos años después se formará el pueblo, cuya ubicación lo ponía en el extremo oeste de la fracción, es decir, en el punto más alejado de la Cañada y sobre el Camino a San Francisco.

·        A partir y a consecuencia de ello comienza a formarse un núcleo de población, aunque primario aún, entre los residentes y los primeros inmigrantes que llegan desde la Provincia de Santa Fe, asentados un poco más al sur, ratificado ello por Río y Achaval, en 1905, mencionando “Fortín” entre los “parajes, estancias y lugares poblados” y un camino que "pasa por Yuto y Fortín saliendo del Departamento en este punto".

·        En 1907 en el Registro Civil de San Antonio de Litín se registran actas mencionando varias veces Potro Muerto y una de nacimiento mencionando El Fortín, aún como "campo".

·        Con la Ley que autoriza en 1908 la construcción del ramal Las Rosas-Villa del Rosario y ya conocida definitivamente la traza del riel, la Compañía de Tierras vende a Enrique Keen, y éste a su padre, Jorge E. Keen, en noviembre de 1908, las tierras para el loteo y venta y la fundación de un poblado, favorecido ello por la Ley de Colonias.

·        En 1909, la Sociedad Anónima Pedernales, de Explotación de Ganadería y Agricultura, recibe el terreno para fundar la colonia y vender los lotes, apoyada en el auge de la inmigración, de parte de Jorge E. Keen (Presidente de la Compañía), comenzando la construcción de la Estancia "El Fortín", a partir de la cual comenzaría el proceso de nacimiento de nuestro pueblo.

·        En 1910 y con el terreno ya definido, comienza lentamente la concentración de familias en forma estable, se asientan los primeros nacimientos y casamientos en el Registro Civil de Las Varas, con lo que denota alguna precaria forma de organización pero marca el establecimiento regular de familias.

·        El 5 de Mayo de 1911, el ferrocarril ratifica en la resolución suscripta por el Ministro Exequiel Ramos Mexía, el nombre de “El Fortín” a la estación “ubicada en la localidad conocida por el mismo nombre”.

·        El 10 de Agosto de 1911 se sanciona la Ley de Pueblos y Villas, que invocan los fundadores del pueblo, por lo que atendiendo a que el 5 de Julio de 1912 los Agrimensores Leslie y Barnett firman el plano original de “Pueblo y Estación El Fortín” en la ciudad de Rosario, se puede conjeturar que apenas enterados de la Ley de Pueblos y Villas, comenzaron las gestiones tendientes a oficializar el nuevo pueblo, aunque presumo que el trámite puede haberse dilatado ante la muerte, y consecuente sucesión, del titular de la Sociedad Anónima Pedernales, Jorge E. Keen, acontecida en 1911.

·        El 26 de Diciembre de 1911 la Sociedad Anónima Pedernales dona al Ferro Carril Central Argentino los terrenos necesarios para la estación y las vías, quedando establecidas en la escritura los beneficios para la compañía donante.

·        El 5 de Julio de 1912 los Agrimensores rosarinos Leslie y Barnett firman el Plano del "Pueblo y Estación El Fortín", con la manifiesta intención de dejar fundada la nueva localidad.   Sin este requisito era imposible fundar un pueblo.

·        El 1 de Diciembre de 1912, con el paso del tren, el pueblo queda definitivamente establecido.

·        De una fracción de un afiche de remate de lotes, fechado para el 23 de Mayo de 1913 podemos ver el pueblo con su loteo original, confirmado ello por el aviso del Diario "La Capital", por lo que estimamos que a esa fecha la Sociedad comenzó con la venta de los primeros lotes, ni bien se produjo la llegada del ferrocarril, con lo que debió mediar un reconocimiento previo del Pueblo "El Fortín" por parte del Gobierno Provincial, caso contrario no hubieran podido venderse los terrenos.

·        La solicitud formulada por la Argentine Land & Investment para la fundación de El Fortín (26 de Junio de 1913) sugiere algún tipo de competencia por parte de las dos empresas por atribuirse la fundación del "Pueblo El Fortín", prevaleciendo la Sociedad Anónima Pedernales, que seguramente acreditó anterioridad en el pedido y los títulos de propiedad, siendo la respuesta del Ministerio de Obras Públicas de la Provincia que "El Fortín" ya había sido fundado por la Sociedad Anónima Pedernales, siendo este el primer reconocimiento oficial.

·        En abril de 1914, por Decreto Nº 2804 del Gobierno Provincial, se crea la Escuela Fiscal, existiendo ya un puesto policial (1910) y la estafeta postal (1913).

·        En junio de 1914, Juan G. García, representante de la Sociedad Anónima Pedernales (y del Banco Anglo Sudamericano), se dirige al Ministro de Obras Públicas, solicitando el reconocimiento del pueblo fundado por dicha compañía, no citando fecha de ello.

·        El 20 de agosto de 1914, el Gobernador Ramón J. Cárcano, por Decreto Nº 3.667 Serie “A”, aprueba los planos del Pueblo de El Fortín, reconociendo la previa fundación del pueblo.

Ante los documentos consultados queda evidenciado que la fundación oficial de El Fortín ocurre entre el 5 de Julio de 1912 (firma de los planos del Pueblo y Estación, finalmente aprobados sin modificaciones) y el 26 de Junio de 1913 (fecha en que el Gobierno Provincial impugna el pedido de la Argentine Land & Investment Company Limited reconociendo oficialmente que el pueblo ya había sido fundado) y confirmado ello en los hechos por el remate de lotes realizado en mayo de ese mismo año, aunque no queda ninguna duda que el núcleo de familias que dio origen al pueblo llevaba ya en 1905 el nombre de “El Fortín” -con que se conocía a esta zona desde la última parte del siglo XIX- al menos como paraje, ni que en 1910 el pueblo se ubicaba en el lugar que actualmente ocupa.

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La fecha de fundación 

¿Cuál es entonces la fecha de fundación de El Fortín?  Cabe aquí hacer un breve comentario al respecto: 

1.      Algunos autores se ocupan con buen criterio de la distinción entre los términos "fundar" y "crear" un pueblo, entre ellos, Héctor Brizzio:

"Primitivamente se elegía un lugar, se labraba el acta fundacional y trazaba un plano.  Ese proceder era frecuente durante la Colonización Hispánica, cuando el fundador tomaba posesión de los terrenos y fundaba ciudades en nombre de la Corona.  Posteriormente en la época de la Colonización Agraria, los pueblos se crearon por Decreto del Poder Ejecutivo.  Se debían cumplir algunos requisitos legales... (N.A.: que enumeran primero la Ley de Colonias y luego la Ley de Pueblos y Villas, detalladas anteriormente).  La Junta Provincial de Historia, ante la ausencia de acta de fundación, que ha caído en desuso, acepta como fundador, al solicitante y propietario del terreno, y como fecha de fundación, a la del Decreto del Poder Ejecutivo" (1)

2.      Al margen de la cuestión semántica, lo cierto es que conforme al criterio utilizado normalmente por la Junta Provincial de Historia, la cuestión fundacional queda confirmada con el Decreto Nº 3667 suscripto por el Gobernador Ramón J. Cárcano el 20 de Agosto de 1914, siendo la Sociedad Anónima "Pedernales", Explotación de Ganadería y Agricultura, sin ningún tipo de dudas, la fundadora de El Fortín.  

3.      Por otra parte, como he detallado en el capítulo anterior, hay numerosas evidencias, incluso oficiales, de la existencia de nuestro pueblo como tal, antes de la firma del Decreto Nº 3667.

4.      Con la intención de ubicar algún elemento anterior que mencionara el propósito fundacional he tratado infructuosamente de localizar:

·        Los Libros de Actas, de Caja y/o Copiadores de la Sociedad Anónima Pedernales, para determinar en que momento se tomó la decisión de fundar el pueblo.

·        El poder otorgado a Juan Gualberto García, para establecer si en algunas de las facultades delegadas aparecía la potestad para "fundar pueblos".

·        El expediente ante el Ferro Carril Central Argentino, para determinar si en algún momento se expresa la evidenciada voluntad de fundar la localidad con los beneficios que ello originaba.

Como queda expresado, lamentablemente, y a pesar de la intensa búsqueda ninguno de esos elementos esclarecedores apareció.

En consecuencia, ante la falta de un documento específico que date la fundación de El Fortín, cabe remitirse a los hechos que desembocaron en el antecedente necesario más cercano al primer reconocimiento expreso como pueblo, esto es: el 5 de Julio de 1912.

1.       Alicia – Villa Alicia, Héctor Brizzio, Talleres Gráficos Copiar, 1994, pág. 303 y 304

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Dictamen de la Junta Provincial de Historia

Me permito transcribir el informe del Prof. Luis Q. Calvimonte y del Lic. Alejandro Moyano Aliaga, Miembros de Número de la Junta Provincial de Historia de Córdoba, autoridades incuestionables en la materia y a cuyas eminencias agradezco la delicadeza y la bonomía con que me han honrado en las consultas que les efectuara durante la investigación:

CÓRDOBA, 25 de Julio de 2001.

A LA SRA. PRESIDENTA DE LA JUNTA PROVINCIAL DE HISTORIA DE CÓRDOBA
Dra. CRISTINA VERA DE FLACHS

De nuestra mayor consideración:

                                                           VISTO el expediente de fecha 20 de junio de 2000, remitido a esta Junta por el Intendente Municipal de El Fortín, Dr. Dante José Muccillo, y el Sr. Secretario de Gobierno, Sr. Rubén E. Pastore, le informamos lo siguiente:  Que estudiada la nota recibida correspondientes a fojas 1 y 2, donde consta que con fecha 5 de julio de 1912, los agrimensores públicos Leslie y Barnett suscribieron en la ciudad de Rosario, el plano original del pueblo y estación EL FORTIN, a solicitud de la Sociedad Anónima Pedernales.

                                                           QUE no se considera necesario analizar otros aspectos, que están claramente explicados en el presente expediente, en cuanto a antecedentes y posterior demora en su tramitación.

                                                           POR ELLO, opinamos que debe tomarse como fecha fundacional del pueblo EL FORTIN, el día 5 DE JULIO DE 1912.

                                                            Es cuanto debemos informar. 

Prof. LUIS Q. CALVIMONTE        Lic. ALEJANDRO MOYANO ALIAGA
     Miembro de Número                               Miembro de Número (1)

 1.       Junta Provincial de Historia de Córdoba, 25/VII/2001

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Los primeros años

La población a comienzos del Siglo XX 

Según el Censo Nacional de 1914, bajo el título La Población por Provincia y Territorios, distinguiendo argentinos y extranjeros (1), en el punto correspondiente a la Provincia de Córdoba, y específicamente el Departamento San Justo, puede leerse:

Nacionalidad

ARGENTINOS

EXTRANJEROS

TOTAL

Sexo

Var.

Muj.

Total

Var.

Muj.

Total

Var.

Muj.

Total

Departamento

San Justo

 

23434

 

23058

 

46492

 

9608

 

6127

 

15735

 

33042

 

29185

 

62227

Pedanía

Juárez Celman

 

5377

 

5280

 

10657

 

3216

 

2156

 

5372

 

8593

 

7436

 

16029

Conforme al mismo Censo, en el capítulo titulado Crecimiento de la Población en los 19 años que separan los dos últimos censos (2), en el apartado del Departamento San Justo, se registra:  

Nacionalidad

ARGENTINOS

EXTRANJEROS

TOTAL

Censos

1895

1914

Crecim.

1895

1914

Crecim.

1895

1914

Crecim.

Departamento

San Justo

 

17550

 

46492

 

28942

 

8432

 

15735

 

7303

 

25982

 

62227

 

36245

 El relevamiento poblacional da un claro panorama del origen de los inmigrantes de nuestro Departamento en la sección La Población de la República, distinguiendo urbana y rural, sexos y nacionalidades (3), donde se observa la predominancia de los italianos y españoles sobre el resto de las procedencias:

Italianos:          Urbana:            2687 varones               1819 mujeres               4506 en total
                                   Rural:               5043 varones               3387 mujeres               8430 en total
           Españoles:        Urbana:              640 varones                 334 mujeres                 974 en total
                                   Rural:                 303 varones                 134 mujeres                 437 en total

En el cuadro siguiente puede apreciarse el aporte de cada nacionalidad:

Origen

Inmigrantes

% s/ total

Italianos

12936

82,21 %

Españoles

1411

8,97 %

Otomanos

262

1,67 %

Suizos

151

0,96 %

Brasileños

146

0,93 %

Uruguayos

145

0,93 %

Austro-Húngaros

134

0,85 %

Alemanes

73

0,46 %

Rusos

53

0,34 %

Holandeses

15

0,10 %

Otros

409

2,60 %

 
1.       3º Censo Nacional, levantado el 1º de Junio de 1914, Informe Provincial, Tomo II, 1916, pág. 57
2.       3º Censo Nacional, levantado el 1º de Junio de 1914, Informe Provincial, Tomo II, 1916, pág. 119
3.       3º Censo Nacional, levantado el 1º de Junio de 1914, Informe Provincial, Tomo II, 1916, pág. 272

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Las primeras obras y los reclamos 

Con la llegada del tren y la creación de los primeros comercios: ramos generales, hotel, etc., el núcleo poblado se había convertido en estable y casi inmediatamente comenzaba para los fortinenses una lucha contra la naturaleza rebelde de la Cañada de San Antonio, que le costaría casi todo el siglo ganar. 

Por si eso fuera poco a los criollos del lugar se sumaron rápidamente y en gran cantidad los piemonteses que dominaron la inmigración local, aunque también llegaron un número importante de españoles y en las estancias se aficanban algunos ingleses, suizos, alemanes, holandeses, etc. (1) (N.A.: quienes deseen averiguar datos sobre sus ancestros italianos hallarán en el Centro de Estudios de Migraciones Latinoamericano (CEMLA) y a través de la Fondazione "Giovanni Agnelli" importantes datos acerca de la llegada de los inmigrantes a nuestro país, que por razones de espacio no se detallan en esta obra).

Para conocer un poco más aquella época y gracias a la gentileza del Diario "La Voz de San Justo", he recurrido a sus archivos, siendo estos una valiosa fuente de información.

El 28 de Mayo de 1913 se produce el remate de los primeros lotes del pueblo (2), con una base de $ 0,50 todos los terrenos de las manzanas inmediatamente aledañas al norte y al sur de las vías del Ferro Carril Central Argentino, en tanto que para las subsiguientes el precio base era de $ 0,40, pagaderas en 10 semestres consecutivos, otorgándose escritura definitiva, con hipoteca a favor de la Sociedad Anónima Pedernales, a los compradores que paguen tres semestres por adelantado, además los contratos eran transferibles.

Ya en 1915 se hace referencia a inundaciones en la zona de La Francia y Colonia San Bartolomé (3), que indudablemente preocupaban y mucho a los habitantes de nuestra zona, a juzgar por una carta del Sr. Francisco del Llano, vecino de Villa Alicia publicada en ese medio:

“Desde Alicia.  Los malos caminos.  Las inundaciones. (...) dichas autoridades, refiriéndome a las de este Departamento, no hace muchos días, ya sea en gira política o en misión de servicio, anduvieron por ésta y Fortín, cuya oportunidad les habrá permitido conocer la verdad...” (N.A.: también señala que el trigo está perdido y que los animales entre la flacura y la mosca brava terminan siendo sacrificados) “...construyó (el F.C.C.A.) la estación en una Cañada y en una extensión considerable no ha hecho alcantarillas (...) nos veremos en la necesidad de cortar la vía, lo que si no se nos atiende haremos antes de perecer ahogados o sepultados por algún edificio que se derrumbe.” (4)

Mientras tanto el gobierno provincial mediante Decreto Nº 2804 de fecha 20 de Abril de 1914, en su Artículo 1º, disponía:

"Creánse las escuelas que a continuación se expresan con la dotación que se señala: (...) Segunda Sección.  Departamento San Justo.  Escuela de 3ª Categoría en La Redonda, Colonia Anita, El Fortín, Chipión, Prosperidad, Sacanta y Balnearia.  $ 900.-". (5)

El tren, conjuntamente con su inconmensurable aporte a las comunicaciones terrestres, también traería aparejado el telégrafo:

“El F.C.C.A. en su ramal Las Rosas – Villa del Rosario ha hecho al costado de sus vías nacer pueblos que progresan diariamente alcanzando una expansión comercial que obliga al goce de servicio del que se carece en la actualidad...  (N.A.: en referencia a establecer oficinas de telégrafo, que era para entonces una prioritaria necesidad) Cuatro poblaciones de (departamento) San Justo se beneficiarán implantando el Servicio Telegráfico en ellos.  La red está construída y presta los servicios que se tuvieron en cuenta al extenderla entre Rosario y Córdoba”. (6) 

Simultáneamente iban surgiendo otros requerimientos, por lo que no se hizo esperar el reclamo de un Juzgado de Paz para el pueblo (7), que el Jefe Político del Departamento contesta manifestando que dicho Juzgado se está tramitando y que comparte la necesidad de contar con el mismo (8).  En tanto, el Comisario Torres, una de las autoridades del pueblo era trasladado por esos días (9).

Un signo de que el pueblo estaba organizándose son los reclamos por las primeras obras de infraestructura: por un lado la preocupación por las reiteradas inundaciones de la Cañada San Antonio provocan la insistencia en la continuación de los estudios para el desagüe (10) y en la disposición de los $ 54.000.- que la Comisión Administradora del Fondo para Caminos (creada por Ley Mitre) comprometió para abovedar los caminos desde El Fortín a las colonias del sud, lo que constituía una urgente necesidad (11).
 
1.       Registro Civil de El Fortín, Centro de Estudios Migratorios Latinoamericano y Fondazione Giovanni Agnelli
2.       Archivo de Gobierno de Córdoba
3.       Diario La Voz de San Justo, San Francisco, Año I, Nº 4, 24 de Enero de 1915
4.       Diario La Voz de San Justo, San Francisco, Año I, Nº 9, 28 de Febrero de 1915
5.       Archivo General de Córdoba, Decreto Nº 2804 serie A (14-IV-1914)
6.       Diario La Voz de San Justo, San Francisco, Año I, Nº 35, 12 de Septiembre de 1915, pág. 2
7.       Diario La Voz de San Justo, San Francisco, Año II, Nº 62, 19 de Marzo de 1916, pág. 1
8.       Diario La Voz de San Justo, San Francisco, Año II, Nº 63, 26 de Marzo de 1916, pág. 2
9.       Diario La Voz de San Justo, San Francisco, Año II, Nº 72, 28 de Mayo de 1916
10.     Diario La Voz de San Justo, San Francisco, Año II, Nº 65, 9 de Abril de 1916
11.     Diario La Voz de San Justo, San Francisco, Año II, Nº 72, 28 de Mayo de 1916

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El 20 de Septiembre 

En 1915, del entonces semanario “La Voz de San Justo”, es posible extraer el siguiente anuncio:

"FIESTAS POPULARES EN EL FORTÍN,

DEL 20 AL 22 DE SEPTIEMBRE

DIA 20 (N.A.: Lunes)

Al amanecer:             Grandes disparos de bombas y diana

2:00 PM:                    Darán principio los grandes bailes populares

4:00 PM:                    Juego de la sortija con valiosos premios

8:00 PM:                    Continuación de los bailes populares

DÍA 21 (N.A.: Martes)

Al amanecer:             Grandes disparos de bombas

10:30 AM:                 Misa celebrada por el Rvdo. Cura Párroco de San Francisco

2:00 PM:                    Continuación de los bailes populares

2:30 PM:                    Tradicional juego de bochas (1º premio: una rica bandera y $ 15, 2º premio $ 10, entrada $ 1.-)

3:30 PM:                    Carrera de sulkys, distancia 3000 metros, $ 5 la entrada, no se correrá con menos de 5 corredores

8:00 PM:                    Grandes fuegos artificiales

8:30 PM:                    Continuación de los bailes populares

DÍA 22 (N.A.: Miércoles)

10:30 AM:                 Misa solemne

1:30 AM:                   Continuación de los bailes populares

2:00 PM:                    Importante carrera de andarivel, apuesta de $ 200 entre el famoso oscuro de F. Rodríguez con el zaino estrella de A. Barrera, tiro 2 cuadras libres

3:30 PM:                    Carrera de embolsados con importantes premios

4:30 PM:                    Cinchado entre 10 casados y 10 soltero con importante premio

8:00 PM:                    Grandes fuegos artificiales

8:30 PM:                    Bailes populares (1)

Sin embargo las expectativas no parecen haber sido las mejores, a juzgar por lo que se publica en la misma edición:

"Hace tiempo ya que estamos preparando la fiesta de ésta, la cual se llevará a cabo los días 20, 21 y 22 del corriente.  Debido a la desmoralización del vecindario por la sequía se cree no resultarán tan animadas como se creía... (...) la Comisión: Presidente: Rafael Cugat; Vicepresidente: Francisco Torres; Secretario: Santiago E. Torres; Tesorero: Tomás Comba; Vocales: Juan Guggiari, Domingo Sorato, Miguel Pochettino y Teodoro A. Berti (...) Causa admiración a los forasteros que en este pueblo ya se halla formada la plaza debidamente alambrada y arbolada, cosa que en pueblos más grandes aún no se han hecho.  Esto se debe a la actividad de los beneficiarios del pueblo señores Boggan y Torres, administrador del campo y comisario, respectivamente.  Falta aún el cementerio, que según se cree no pasará mucho tiempo sin que se contruya.” (2)

 Esta noticia deja algunas cosas de las que creí interesante ocuparme:

·        Obsérvese que la fecha de celebración es el 20 de Septiembre y no el 12 de Octubre, como se tornaría luego tradicional, al menos desde 1925.  Roberto A. Ferrero describe la razones de esta fecha:

"Como la generalidad de los italianos eran liberales y garibaldinos, la efemérides que celebraban era el 20 de Septiembre, día de 1870 en que las tropas italianas del general Cadorna, después de abrir una brecha en la puerta Pía y derrotar a las fuerzas pontificias del general Kanzler, recuperaron Roma para la nación y consumaron la unidad italiana.  Con antelación de más de un mes comenzaban con creciente entusiasmo los preparativos para estos festejos en las colonias y pueblos gringos.  La primera medida era designar la comisión de vecinos los cuales redactaban los programas de actividades en castellano e italiano y los daban a publicidad por la prensa.  La mayor parte de los diarios dedicaban amplio espacio a la difusión de estos programas, los cuales iban acompañados generalmente de un vibrante manifiesto en italiano, en el que hacía referencia a la toma de Roma y se exaltaba el patriotismo de los colonos..." (3)

Y rescata precisamente de la Sociedad Italiana "Libre ed Unite" de Monte Maíz, un aviso publicado en el Diario "La Capital" de Rosario:

"¡Italiani! Uniamoci e festeggiamo solennemente il XX Settembre, massimamente oggi, in quest'ora solenne, che la terza Italia si é affermata.  La bandiera che svolozza sul Campidoglio addita al mondo intero, a noi italiani, ed al nostro eroico esército, la via de seguire, la via cioé dell'eroismo, della civilitá, e delle conchista degli antichi domini...". (4)    

·        Asimismo, se menciona a los Sres. Boggan (administrador del "campo" -en realidad, "Estancia El Fortín", de la Sociedad Anónima Pedernales-) y al Comisario Torres con el término de "beneficiarios del pueblo".  Creo en primer lugar que hay una cuestión semántica donde el improvisado corresponsal utilizó el término "beneficiarios" en lugar de su antagónico "benefactores" y en segundo término, creo que da por sentado una especie de autoridad "natural" que los mismos ejercían sobre la población.  Cabe recordar aquí que si bien el Comisario Torres vivía en los años veinte frente al tanque del FF.CC., el primer destacamento policial -el "Puesto Blanco"-, que data de 1910 aproximadamente, se ubicaba en plena Estancia "El Fortín", al norte del casco de la misma.

·        Por esos años la Estancia "El Fortín", aún propiedad de la Sociedad Anónima Pedernales, cuyo administrador era el Sr. Boggan, seguía ejerciendo una influencia paternalista, ya que de las donaciones de lotes por parte de la compañía tuvieron lugar la creación de la escuela, la policía y el cementerio y en cierta manera era considerada la Sociedad como "propietaria" del pueblo, lo cual no distaba demasiado de la realidad por esos tiempos.

Respecto al "administrador del campo", por gentileza de la Sra. Norma E. Boggan de Francavila (5), residente en Córdoba, y a través de una fe de bautismo (6) se sabe que Juan Cunningham (propietario de la Estancia "El Mosquito"), residente en el partido bonaerense de Giles, fue padrino de Roberto Gil Boggan, nacido el 3 de diciembre de 1871.  Puede arriesgarse a suponer aquí, dado que se registra un matrimonio Cunningham-Boggan y que las familias inglesas por aquella época tenían entre sí una cerrada relación, que Boggan -de unos 45 años de edad en 1915- bien pudo ser recomendado por Cunningham a los Keen, aunque nada hay que lo testimonie fehacientemente. 

Para completar este capítulo, rescato del más viejo libro de la Biblioteca del club (7) unos cuantos consejos traídos de Italia que aún hoy son familiares entre nuestra gente. 

La sapiencia del popolo (La sabiduría del pueblo)
Proverbi (Proverbios)
 
Volere é potere.                                             (Querer es poder)
Fortuna i forti aiuta, e i timidi rifiuta.            (La suerte ayuda al fuerte y rechaza al tímido)
Temperanza t'affreni e prudenza ti meni.                 (La templanza te modera y la prudencia te conduce)
Chi sa, é padrone degli altri.                         (El que sabe es patrón de los demás)