El lugar más típico de Boñar, sin duda, es la iglesia, en la torre está el maragato y en la plaza está el Negrillón. La foto es de hace unos años, lamentablemente hoy en día el Negrillón está seco.

 

« Quiero besarte »

 

Quiero besarte.

Labios contra labios,

manos contra manos,

pecho contra pecho,

beso contra beso,

y tras el último beso...

otro.

¡ Siempre uno más !

Quiero abrazarte.

Quiero estrecharte

el alma

hasta que de amor

la mirada te delate.

Quiero amarte

hasta que los días

se acaben.

Quiero mirarte

a los ojos,

negros como azabaches,

y que en la fría

noche de Boñar

me hablen.

Quiero esperarte

en tus sueños,

hasta que la última

luz del mediodía

te apague.

 

La siguiente foto pertenece a una de las múltiples pequeñas calles de Boñar, justo al lado de la plaza principal.

 

 

¡ BUENAS NOCHES BOÑAR !

 

Boñar duerme, bajo un terso

remanso de sombras de luz

de Luna y paz.

Las estrellas, desde el cielo,

vigilan que los sueños no

se apaguen en sus angostas

calles, en los balcones...

Océanos de luz de Nereidas

que levemente se suspenden

en el aire, bajo la atenta

mirada de una voz

que rezuma nostalgia.

Y la atmósfera nos habla,

sus ondas hercianas, distantes,

electromagnéticas, provocan

interferencias en el corazón.

–Nos dan su compañía solar–.

Morfeo saluda a la villa

con gélidos vientos de tristeza

y brillantes augurios de modernidad.

Bajo los neones, candentes

ya de tanto iluminar,

se pierden los ojos embobados

de las niñas, las bolsas

de la compra, los paseos

que sus gentes ofrecieron al sol

en el lejano día... Todo se borra,

y que mañana vuelva a empezar.

Y el Pico Cueto reposa sus ojos,

tranquilo ya, sabe que todos

lo miman, necesita olvidar.

Excesos de naturaleza,

desbordantes valles de pinos...

¡ todos respiran colmados de asilo !

Desde su cana cresta se pueden oler

las chimeneas humeantes,

el calor del hogar que las madres

se apresuran a prender.

¡ Y un beso irrumpe en el sosiego

de la noche !

Dos amantes, que se despiden,

sueltos ya los labios del beso,

pero besándose aún –con los ojos–

en la infinita distancia

que ya les separa...

–¿ De qué están hechas

tus lágrimas,

Mujer de veinte años ?–.

Y la Luna que no se va,

( no se quiere ir ), brillan

sus dientes de contenta que está,

no quiere romper ésta

atmósfera de posesión

consentida, de tanto amor...

Boñar quiere descansar,

y no amanecer jamás.

 

Boñar es un pueblo rodeado por muchos pinares, las siguientes fotos pertenecen al pinar de Pormasol.

 

  

La voz del vacío

 

Mientras caen las últimas

gotas del verano,

nuestras bocas callan.

Y tú tienes los ojos

temblorosos, y yo

revuelto entre mis entrañas.

Buscando entre los lejanos

resquicios todas las sombras

perdidas se vuelven blancas.

Ambos sostenemos una gran

pérdida, y si nos llamamos

seguro que caerán lágrimas.

Pero ya no escucho tu voz,

ya no siento tu aliento,

ya no encuentro tu mano,

¡ todo se acaba !

Y miramos con los ojos infinitos,

y besamos con los pulmones vacíos,

y sentimos el amor atragantado

en la garganta...

Mientras caen las últimas

pinceladas del estío,

nuestras bocas permanecen reservadas.

 

Debido a las altas temperaturas que suelen dominar el verano leonés los altos pinos otorgan al caminante un gran alivio en su paseo, bajo los pinos resulta sencillo encontrar alguna piedra donde poder pararse a descansar un rato.

Mi viejo pino ( tu eterna mirada )

–variación I–

 

¡ Mi viejo pino

del pinar de Pormasol !

¡ Son ya tantos años,

tantos besos de sombra

los que nos dimos !

¡ Han sido tantos adioses

y bienvenidas !...

Somos cómplices

de un amor definitivo.

Tú me has visto crecer,

hacerme un hombre,

me has visto amar, llorar,

y muy en el fondo

me has comprendido.

¡ Vigorosa expresión del mundo !

¡ Recuerdo inútil de tantas gentes !

¡ Hijo de la madre naturaleza !

¡ Hermano mío !...

¡ Tus tiernos ojos

jamás han mentido !

© d.j. casero 2000

 

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