MARGEN
MARGEN
 

S Quedamos a las 17h para hablar, beber y encontrarnos en la plaza de la gran ciudad.
S
No suelo ser puntual casi nunca pero hoy decidí esperarte antes de tiempo y observar lo guapa que eres cuando asomas por la esquina con tu abrigo marrón de pana.
S
Hago un gesto al camarero y le pido un Bloody Marie.
S De repente, se me acerca un chaval joven, apuesto, con cara de duro pidiéndome tres minutos de mi tiempo para intentar convencerme de que el país me necesita como soldado y que el ejército es un trabajo fijo, seguro y presume de su patriotismo.
S Mi rostro no sabe si reírse o consolar a este tipo dándole dos palmaditas en el hombro para acompañarlo en el sentimiento.
S Y es que nuestro presidente y el partido socialista además de promocionar esta campaña pro militar quieren extenderla hasta los colegios. Yo les elegí como representantes del pueblo pero no para convencerme de lo bonito que es vestirse de verde. Prefiero vestirme de negro. Además la juventud ha dado la espalda al servicio militar obligatorio. Si les falta personal que se pongan ellos detrás del cañón. No me imagino a un profesor con su fusil. No me imagino la cara de los niños indefensos y risueños pintada de negro haciendo instrucción en el patio del colegio, aquel sitio de recreo donde tiempo atrás jugaban a darle patadas a una pelota de papel albal. No me imagino pasando lista y responder sí señor.
S Viendo alejarse al chico de la encuesta con folletines y mochila en mano, me giro y veo en el televisor del bar la gran programación que hay a esa hora del día. El espectáculo es presentado por un tipo con barba recién afeitada y aires de grandeza.
S Parada eres el mejor disfraz.
S La mayoría de programas hablan en boca de "grandes" profesionales sobre la futura mujer del príncipe. Según ellos, son periodistas de la prensa rosa, del corazón. Cierto es que ahora me entero de que la información tiene colores.
S Y es que Sabina tenía razón cuando dijo que él no paga sus impuestos para que nos pongan programas basuras. Simplemente quiere una televisión inteligente.
S Miro el reloj. Ya llegas tarde a la cita que nos prometimos ayer por la noche. Pasan quince minutos de la hora propuesta y me enciendo el segundo pitillo.
S La gente me incomoda y los acontecimientos van pasando sin que yo los desee.
S Aún sigo convencido de que podemos cambiar las cosas.
S Mientras, te espero.

 
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JAVI G.

NAVEGADOR
   
 
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