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S
En
este momento me veo en una foto de hace 15 años. En ella
puedo observar lo esencial en esta vida: la libertad.
S Lo que más
me fastidia y apesadumbra es la imposibilidad de ser como tú
en esa foto.
S Los pantalones
rotos de montar en bici, las rodillas peladas como si fueran marcas
de combate, la pelota debajo de un brazo preparada para el partido
del siglo con los amigos del barrio y en el otro, un helado de sabor
fresa con los que te envolvías de chocolate los labios. De
aquello queda poco.
S Entonces si
era libre, podías hacer todo lo que quisieras sin problemas,
sin preocuparte por el dinero, solo por ser feliz. Todo lo tenías
al alcance de la mano.
S Pero tú
con esos 10 inocentes años nunca volverás, nada ni
nadie puede devolverte a la vida. Hoy en día sigo asumiendo
que la infancia es nuestro tesoro.
S Mis nervios
eran distintos a los de ahora: en el presente me matan las injusticias,
los exámenes, tiemblo cada vez que ella me besa y deja su
aroma junto a mi soledad, por un duro me dejo el alma y el sudor,
tiemblo cuando me doy cuenta del mundo que nos rodea. En cambio,
en el pasado todo era felicidad juvenil. Tan solo me obsesionaba
por el calor de un abrazo de algún familiar, jugar a ser
El Guerrero del Antifaz se convertía en un juego sin violencia
con el objetivo de poseer mi auténtico reino, me daba igual
quien gobernara porque era inocente.
S Pero, muy a
pesar mío, aquellos maravillosos años no volverán
jamás. No volverás a mirarme con aquellos ojos pequeños
y achinados, ni te asomarán las manchas en la nariz pidiendo
paso a la pubertad, tampoco mamá te esperará en la
puerta del colegio con el bocadillo correspondiente para hacer de
ti un hombre alto y fuerte como Superman mientras cambias cromos
de fútbol con algún chaval alocado, jamás te
elegirán el último por ser gordo y alto para jugar
un partido de fútbol a la hora de Gimnasia ni tendrás
retorno a esa admiración por Magic Johnson, Super Ratón,
Espinete y Barrio Sésamo.
S Cuanto más
miro esa foto, más te echo de menos. Me siento un hombre
injusto y suplico que te quedes a mi lado, los dos juntos contra
el resto del mundo y sus desavenencias.
S No quiero que
avance el paso de los años sin volverte a ver.
S Prometo ser
un buen tipo y exprimirte hasta la última gota de mi patria.
La misma patria que ahora contemplo en la fotografía sujetada
por mis torpes manos.
S Porque ya lo
dijo alguien, nuestra patria olvidada es la infancia.
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