MARGEN
MARGEN
 

S La hora de todos los días.
Son las 7:30h a.m. y a estas horas Barcelona es un mundo y cada vagón de metro una tragedia.
S
Subo al mugriento medio de transporte y observo en que lugar ubicaré mi culo. Las peleas para sentarme son diarias. Aquí quien no muerde, te pega. Mi reposo se siente gratificado al encontrar un apoyo.
SLa gente no va alegre. El de al lado le dice al otro que su jefe hace dos días se tiró a una mujer de dudosa reputación. Éste le contesta que la vida también es dudosa. La conversación es amena a estas horas de la mañana.
S
Delante de mí encuentro a un hombre en cuyas manos se sujeta el periódico del día. Creo que no está convencido de lo que lee. Piensa: ¡Hay que hacer algo con estas vacas locas¡. Sus gafas poco a poco se van cayendo hacia abajo gracias a un breve sueño que le sorprende.
S Hay gente leal: el caballero del sombrero me acompaña en los bostezos y en las toses acumuladas por el tabaco. Algún día tendré que dejar de fumar.
SAl fondo del pasillo un grupo de estudiantes universitarios (los delata el logotipo en sus carpetas) comenta la jugada de Rivaldo mientras que el currante intenta dormir. Avisarme cuando lleguemos ¿vale?.
Mis compañeros de vagón no me dedican ni una leve sonrisa ni tan siquiera un pequeño gesto de esperanza. Así no hay manera de empezar el día con ánimos. Si esto sigue así creo que pediré la baja por desanimo.
S Sigo leyendo el periódico del señor y divisó en los titulares a los últimos personajes de moda: Aznar, la oveja Dolly, los inmigrantes y me parece que el Madrid las pasó canutas para ganar al Mallorca.
S De repente noto la mirada de una mujer que no es de este país, su tez la delata. En sus brazos acurruca a su hijo de escasos meses. Parece como si me pidiera ayuda, que la salvara. Ojalá señora pudiera hacer algo pero como usted misma puede ver, mis ánimos no son los más óptimos. Lo siento.
S Joder, mi parada se acerca. Doy un vistazo a ese vagón y el ambiente no es el de una discoteca. Es el de personas aburridas con su vida monótona, de soportar las mismas costumbres porque no hay ningún vagón de metro que tenga como final de trayecto la felicidad.

 
imprimir el texto
JAVI G.

NAVEGADOR
   
 
Hosted by www.Geocities.ws

1