MARGEN
MARGEN
 

S La maldita cuesta antes del verano se acerca y todos los estudiantes están que se suben por las paredes de los nervios que les corroen durante la semana de exámenes.
S Sus vidas se convierten en una revolución como cada vez que me besas y te vas.
S El rumbo del tiempo se pierde mirando el reloj y el calendario para observar ese fatídico día y los puntos cardinales ya no son cuatro.
S En esa semana parece que la vida se llene de novedades: las páginas de Internet disminuyen sus visitas, los fabricantes de café y las papelerías se hacen un poco más ricos, las fotocopiadoras son la única salvación que tienen al no haber cogido más apuntes de los debidos durante el curso (siempre está el alumno aplicado para pedírselos), el teléfono echa chispas para consultar al compañero de clase y así desahogar el maldito temario que quizá caiga el día señalado, las bibliotecas que ya no son un oasis de libros ocupan el lugar que hasta ahora tenían las discotecas (son un buen lugar para ligar), los amantes tienen menos tiempo para recordarse y los borrachos ya no beben ron sino tila para los nervios.
S
De esta manera, se puede ver en el metro o en el tren la cara de una generación absorbida por exámenes que seguramente sean recordados u odiados como un paso más hacia nuestro futuro. Los rostros se consumen y los comentarios entre estudiantes siempre son los mismos. ¿Qué preguntará?. Dime el tema uno que no me acuerdo. ¿Sabes si hay que llevarse la calculadora para el de Física?.
S Los hay que no se inmutan por nada porque están seguros de sus posibilidades como expertos en manualidades, dígase ayuda chuletesca.
S Otros no saben donde meterse cuando le echan el ultimo vistazo en el asiento del tren a ese temario que se les atragantó la noche pasada.
S Los más macarras pasan de esta semana, se dan una oportunidad en septiembre y aprovechan el sagrado tiempo en ir a la playa o de compras o, simplemente, dormir como una Blancanieves que espera el beso del príncipe azul. Igual que yo cada vez que espero nuestra próxima cita.
S Más tarde, cuando todo haya acabado, los que tuvieron suerte volverán a la realidad que les rodea. Retornarán a saber que el señor Bush sigue firmando penas de muerte como si de autógrafos se tratasen, que los inmigrantes aún no saben que papeles deben rellenar y que Gran Hermano sigue siendo la tomadura de pelo de una cadena privada.
S En cambio, otros como yo, odiaremos el calor pegajoso del verano porque seguiremos estudiando y soñando con la fortuna de aprobar en Septiembre.

 
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JAVI G.

NAVEGADOR
   
 
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