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S
Ellos
dos son el amor personificado, reales como tú y como yo....
S Como cada vez que los veo y se me parte el alma
y siento envidia sana, como cada vez que te llamo para decir que
tal estás.
S Son una pareja
de ancianos que pasean por mi barrio. Él es ciego, ella tiene
cojera la cual la hace más deseable para su hombre.
S
Mientras estoy en el banco del parque aparecen a lo lejos. Se unen
a sus manos, son la ayuda necesaria para caminar y ver lo poco de
verde que queda en mi pueblo. Ella le va comentando la jugada. Mira,cariño,
a tu izquierda tienes el árbol donde me dijiste te quiero,
¿te acuerdas?. Claro que me acuerdo. Josep y Catalina. Catalina
y Josep. Tal para cual, tanto monta, monta tanto.
S Josep se convierte
en el motor de Catalina y ella, en cambio, es su mirada aunque esté
cada día peor. El martes tengo que ir al oftalmólogo.
La edad no perdona.
S De repente,
recapacitan si sentarse enfrente de mí o irse a casa. Me
miran y sonríen como esperando alguna respuesta por mi parte.
Levanto la mano y les devuelvo el gesto con una sonrisa de medio
lado. Ahí está aquella pareja que me vuelve loco con
su amor honesto y leal. ¡De esos quedan pocos¡.
S Al cabo de
un tiempo, me los encuentro en el mercadillo comprando su dieta
equilibrada rica en proteínas, vitaminas y minerales. Claro,
Catalina mira por la salud de Josep. Esta diabetes el día
menos inesperado me mata. No me asustes cariño, contigo me
iría de aquí a la eternidad.
S Esta noche
les prometí un escrito para devolver el inmenso placer que
me da verles todas las semanas del año con esas ganas de
vivir y de jurarse amor eterno aunque haya gente que diga que la
pasión dura tres años.
S A mi parecer,
el amor depende de las dos personas que se unen para intentar una
historia común. Ellos deciden si la escriben grande o pequeña.
No quiero decir que todas las parejas sean como Josep y Catalina,
pero ¿porque no lo intentamos?.
S Me acuerdo
de un encuentro que tuve con Josep en medio de la plaza del ayuntamiento:
"La mayoría de las personas se fijan en los traseros,
pechos, labios y otras partes de nuestro físico. A mí
me basta con saber que ella sigue andando junto a mí".
Pregunté por su familia, por Catalina y nos despedimos.
S Me di la vuelta
y mientras seguía caminando con mis manos en los bolsillos
pensé: "Este tío es la hostia, de mayor quiero
ser como él".
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