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S
Nada
mas dejarte en casa pensé en la noche que iba a pasar con
mis amigos. Hacia tiempo que no compartíamos ratos de ocio
y de travesuras nocturnas, pero como siempre me equivoqué.
No todo salió redondo.
S En
casa, me puse mis mejores galas, me lavé los dientes y Alberto
pasó a buscarme a las 12h tal y como acordamos. Al llegar
al local, dígase Bluemoon, me di cuenta que aquel ambiente
no era el mismo sin ti. La verdad que habían pasado casi
tres meses desde la ultima vez que pisé ese garito (por cierto,
fue contigo). La gente es mas joven y yo, en cambio, mas viejo.
No sé, me sentí apartado de aquel ambiente tan marchoso.
Mis noches fueron otras cuando nos reíamos de todo el mundo
sin importarnos el que dirán, cuando atacábamos a
las hembras sin ningún tipo de prejuicios y luego volvíamos
a casa sin habernos comido ni un bendito rosco, cuando Escu le encontraba
parecido a todo el mundo o cuando deseaba encontrarte una de esas
noches. Entonces sí que la nocturnidad me entusiasmaba.
S Pues bien, en dicho pub ahora me encuentro al lado
de un grupo de señoritas cuya obsesión es mostrar
sus lindas carnes y se empeñan en hacerse notar a base de
codazos. No saben que hoy no estoy para historias amorosas. Para
disimular el aburrimiento me dirijo a la barra.
S Allí
me espera una camarera irresistible la cual es dueña de su
territorio particular, una barra, donde la mezcla de habitantes
es para hacer un estudio sociológico. Una pareja se quiere
matar entre besos y abrazos, un tío con pinta de salido me
mira y saca la lengua de una forma sospechosa, un grupo de amigos
donde el alcohol se respira desde sus alientos. Todos ellos forman
parte del paisaje de dicho territorio.
S
De repente, Alberto me da una palmada en el hombro y me invita a
unirme al grupo. Empieza a contarme lo de aquel pringado que intenta
lucirse y tener pinta de guapo pero que esta noche se va a ir con
las manos vacías. Lo sentimos chaval, hoy dormirás
en soledad. Te acompañamos en el sentimiento. Risas..
S A lo lejos
aparecen Rafa, Pigüi y Manolo. Ellos me convencerán
que los viejos tiempos aun pueden existir. Para colmo, el tío
pesado de la lengua no deja de mirarme. A lo mejor, le gusto, le
excito. Me alegro ya que al menos él se lo pasa bien.
S Enciendo un
cigarro e intento mover mis caderas que ya ni se acuerdan de lo
que es bailar. Estas que te sales Javi. Estas haciendo el pena,
lo tuyo eran las noches de antes.
S Al mismo tiempo,
Alberto me indica el trasero de la terrible camarera y los pechos
de aquella rubia que está con el novio discutiendo. No discutas
guapa que lo tuyo es sonreír y hacer felices a los observadores.
SLa noche no
está siendo como yo me imaginé al salir de tu casa.
No me siento bien, estoy incomodo de tanta hipocresía entre
el personal andante de este tugurio. Entonces cogemos la opción
más fácil: subirnos al coche, poner fin a este rato
de locura e irnos a descansar. Me dejan en casa y antes de poner
la llave en la cerradura aprovecho para fumar el último cigarro,
para calmar mis inquietudes.
S Aquí
es cuando entras tú. Deseo que llegue mañana tarde
y poder verte. Te prometo ser puntual, te contaré que eché
de menos tu presencia, te relataré lo bien que me lo pasé
y que como siempre me equivoqué.
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