Las excavaciones en Madinat al-Zahra comienza en el año
1854 de manos de Gayandos y Madrazos que buscan en ella algo mas que el
uso que en aquella época tenía la medina, cantera para la
extracción de sillares para las edificaciones cordobesas.
En 1910 y promovidas por Ricardo Velázquez Bosco,
se trato de excavar la Mezquita que fue el primer yacimiento considerado
centro de investigación.
En la primera campaña, realizó una serie
de catas discontinuas en la parte alta de la ciudad-palacio que le permitió
dibujar la primera sección del alcázar, organizado en plataformas,
lo que utilizó para estudiar el sistema constructivo de los muros
de la sillería de piedra de calcarenita con dimensiones de 40 x
100 x 20 cm. aparejados a soga y tizón, las redes de abastecimiento,
alcantarillado...
Tras sucesivas excavaciones se valoró por primera
vez el carácter monumental de las ruinas, y con esto se plantea
por primera vez la necesidad de conservarla y crear unas infraestructuras
adecuadas para este fin y los terrenos sobre los que se trabajaba.
Tras la muerte de Velázquez Bosco en 1923, Félix
Hernández le sucedió al frente de las excavaciones. Quien
para poder programar y definir las siguientes actuaciones realizó
un dibujo en el que aparece el levantamiento topográfico de los
restos, en el que representó el Alcázar, dividido en una
parte occidental, privada y otra oriental, pública, el salón
principal (Salón Rico), la mezquita... este plano permitió
redactar un expediente de exploración del recinto completo de la
medina (1518 x 745 m), que se ejecutará poco a poco en los siguientes
años. Propuso que se realizase un estudio de los caminos y puentes,
y solicito que se les considerase monumento, lo que solo consiguió
para el acueducto de Valdepuente, lo cual supuso la desaparición
al poco tiempo de la calzada de Turruñuelos y el puente de Vallehinoso.
Frente al método de excavación anterior,
catas de tanteo que se abandonan si no se encuentran materiales de primera
categoría. Se excavó en continuidad contemplando hasta el
final la excavación de cada pieza. Se hicieron levantamientos planimétricos
de todo lo hallado; y se planteó por primera vez la necesidad de
realizar una intervención en las ruinas para mejorar su conservación.
La nueva etapa en Madinat al-Zahra a partir de 1985
Las ideas que se discuten en el siglo XX sobre el tratamiento
de las ruinas no llegan hasta Madinat al-Zahra hasta los ochenta. Durante
este siglo las teorías sobre restauración se acercan a las
del método Ruskin y se basan en los métodos dictados por
la Carta de Atenas y la Carta de Venecia.
Además de una evolución hacía una
mayor amplitud en la valoración de los monumentos, desde el edificio
al entorno e incluso al territorio, la discusión de si ha de prevalecer
el interés por la ruina como documento histórico o
la ruina como obra de arte. ante estas dos ideas contrapuestas aparece
como mediadora teoría sobre la restauración crítica,
que propone la compatibilidad de ambas posturas al afirmar que cada caso
es especial y debe tener un tratamiento específico, negando una
norma general de actuación. El grado de ruina del monumento, su
valor arquitectónico o histórico, o la calidad y variedad
de sus materiales, serán determinantes para elegir el tipo de restauración.
Los principios de la teoría son la valoración de todo aspecto
que afecte al monumento, recuperación, protección y actuaciones
reversibles. La llamada restauración integral se define sobre estos
principios de intervención mínima.
Las primeras intervenciones, de 1985 a 1991
Como consecuencia de las reformas
administrativas del Estado de las Autonomías, se paralizó
la actividad, mientras se fraguaba un nuevo enfoque de las actuaciones
y una nueva organización para llevarla a cabo.
En 1985 la Junta de andalucía
asumió la gestión del yacimiento, formando una institución
dependiente de la Delegación Provincial de Córdoba, que se
consolida en 1989 con el nombre de conjunto Arqueológico Madinat
al-Zahra. sus criterios de acción trataban de dar al yacimiento
la función de un campus de investigación científica
para profundizar en el conocimiento del mismo y su difusión, creando
la infraestructura necesaria., ésta que ahora comenzaba, se iba
a caracterizar por las labores de conservación, restauración
y de puesta en valor de lo ya exhumado.
Al reanudarse la actividad en 1985,
el estado del yacimiento era de completo abandono, la vegetación
había entrado en las ruinas y la climatología había
causado graves daños, algunos irreparables.
uno de los problemas más
graves de la conservación del yacimiento es la debilidad de la piedra
con la que está construida la ciudad.
Los revestimientos de los muros,
morteros de cal pintados de color amalgama, se desprendían de la
piedra, incluso poco después de ser restaurados.
Los pavimentos de mármol
o de piedra violácea no presentaban muchos problemas de conservación;
sin embargo, los de barro cocido o de alabastro se erosionaban con rapidez
a la intemperie, mostrando un estado de degradación avanzado.
La oxidación de las armaduras
en los elementos de hormigón y de las viguetas de acero de las intervenciones
de reconstrucción anteriores, provocaba el aumento del volumen del
hierro dañando los originales.
Debido a este estado de deterioro,
se llevaron a cabo una serie de proyectos de emergencia con el fin de paliar
en los posible losa daños, iniciándose con la labor de clasificación
de los materiales dispersos por el yacimiento.
Para estas actuaciones se formaron equipos interdisciplinares
de arquitectos, aparejadores y restauradores, con la intención de
abarcar la mayor cantidad de aspectos.
Había que actuar en áreas limitadas de
ruinas ya intervenidas, en su mayoría por F. Hernández, de
forma respetuosa con lo original y con lo añadido. Parecía
que siguiendo los criterios ya comentados se podrían llevar
a cabo sin dificultad estas operaciones. Sin embargo, pronto se comprendió
que muchos de los problemas no se podían solucionar, por lo que
fueron apareciendo nuevos criterios.
Tras las intervenciones de emergencia, en 1988 se redactó
un proyecto de consolidación y restauración de varias áreas
que abordaba reparaciones de los muros junto a lineas de trabajo poco exploradas.
Se reconstruyó un extenso tramo del anden
oriental. tras la excavación, el anden se completo con sillares
de piedra artificial que siguen las dimensiones existentes en el anden
norte. El tramo mejor conservado de una calzada anterior aparecida en la
excavación quedo visible por medio de una rejilla.
En este proyecto se protegieron los ricos pavimentos
de la Dar Al-Mulk, compuestos por piezas de barro cocido, decorados con
dibujos geométricos con incrustaciones en caliza, cuyas baldosas
se encuentran en estado de descomposición, por lo que se optó
por enterrarlos provisionalmente bajo una capa de distintos materiales
con un sistema de evacuado de agua, para suavizar los efectos climáticos,
esta experiencia fue repetida posteriormente en áreas de acceso
al público.
La actuación mas ambiciosa del proyecto era la
recuperación de los pavimentos de mármol de la estancia del
Salón Rico y de los alrededores, ya que existían gran cantidad
de restos originales. Esta operación pretendía recuperar
parcialmente la imagen de los espacios.
Las piezas de mármol se encontraban fragmentadas,
arrancadas por el constante saqueo y el expolio de la ciudad tras su destrucción.
Para su restauración se contaba con cantidad de datos que permitían
saber el emplazamiento original de las piezas. Por otro lado la excavación
dejó a la luz el mortero de cal que fijaba el mármol al pavimento.
También se encontraron piezas in situ. Todos estos
datos y otros no expuestos permitieron fijar con gran precisión
el tamaño, la disposición el nivel...
Los fragmentos se casaron con varillas de acero
inoxidable, en los cantos fijados con resina, los trozos incompletos fueron
restaurados con un mortero a base de arena de mármol armados y unidos
también con varillas de acero. Con ello se consiguió restaurar
gran parte del pavimento, el restante fue sacado de la cantera de Estrecoz,
que fue determinada como cantera original tras los estudios de composición.
Esta actuación se acompañó de la
reconstrucción de un zócalo, para una mejor definición
espacial de la sala, de tono rebajado y ligeramente hundido.
El último proyecto de esta etapa inicial es la
consolidación del tramo de muro que delimita el camino de los Nogales
y que discurre paralelo a la muralla de la ciudad, el objetivo era evitar
que este volcara, por el empuje de las tierras que soportaba.
La excavación practicada en el lado norte del
muro para liberarlo de la carga de la tierra, evidenció que esa
cara era vista. El parámetro en su origen formaba parte de una excavación
mayor.
En el fondo y en la parte superior de la grava se colocó
una capa de arcilla para recoger el agua, los nuevos materiales no eran
confundibles y la actuación era reversible.
Algunos sillares fueron sustituidos por otros similares
del mismo material. Algunos sillares colocados a soga y tizón
fueron sustituidos. La distinción de estas piezas de los originales
se realizó mediante el corte de sierra en sus caras vistas.
Finalmente se realizó un ligero recrecido de mampostería
para proteger la coronación de las aguas de lluvia.
Los proyectos de intervención integral y el plan especial.
Superada la etapa de emergencia,
a partir de los años 90 se alternan proyectos de reparación
con otras actividades necesarias para la conservación y adecuación
para la visita pública.
En este proyecto se recoge toda
la experiencia anterior, se incluía la investigación arqueológica
necesaria para solucionar los problemas, se definía su imagen
final y se instalaba el mobiliario necesario para el transito de visitantes.
Frente a estos proyectos de conservación de elementos aislados (pavimentos,
enlucidos, pavimentos...)
Paralelamente se estaba redactando
el plan de protección en el que se fijan los límites de las
áreas a proteger y las actuaciones a llevar a cabo. El plan extiende
su influencia a elementos colindantes (puentes, caminos, canteras...) de
época califal y romana. En el interior, se estudia la estructura
general de la medina y se prevén las campañas de restauración
de las que forman parte estos proyectos. este plan se aprobó definitivamente
en 1998.
Entre 1992 y 1997 se ejecutaron
dos intervenciones similares que afectaron primero a las llamadas viviendas
superiores y el espacio trapezoidal y por otro a las viviendas del cuarto
de servicio y del cuarto de los pilares. Todos ellos son conjuntos ya intervenidos
de antiguos. Los muros que delimitan estos espacios, salvo los muros de
las viviendas de servicio. El expolio suavizó el aterrazamiento,
de modo que estas áreas quedaron sepultadas y protegidas del expolio
por el desprendimiento de las anteriores, que quedaron destruidas, mientras
que se salvó la mitad de los muros de contención. El esquema
del proceso de ruina nos permite comprender por qué las crujías
norte de las edificaciones (viviendas superiores, patio de pilares,...)
conservan grandes alturas, mientras que las situadas al sur han desaparecido
o conservan exiguos alzados. En el caso de las viviendas de servicio, las
grandes diferencias entre los muros son debidos al expolio.
Los recrecidos de mampostería
fueron una medida de conservación necesaria para garantizar el mantenimiento
de los niveles originales de las terrazas. Pero la necesidad de igualar
las alturas llevó un exceso de volumen de nueva fábrica que
se hace presente en algunas zonas.
Tras esto, debido al peso excesivo
sobre los restos originales, se decidió respetar y consolidar, los
recrecidos anteriores modificando algunas alturas . En otros casos se ha
efectuado un recrecido para regularizar las altura, que no compromete ni
la estabilidad de los muros ni la altura de las puertas. Los morteros de
cemento anteriores han sido sustituidos con morteros de cal de grasa, como
la mayoría de los dinteles de hormigon construidos por F. Hernández
para soportar los recrecidos, reemplazados por vigas de madera.
Finalmente los recrecidos de mampostería
fueron recubiertos con una capa de mortero de cal y arena, con pendientes
a dos aguas, a fin de evitar la infiltración del agua. Esta capa
es un riesgo, ya que dan la sensación de muro acabado.
Los proyectos incluyeron una serie
de catas arqueológicas donde el expolio había desfigurado
los espacios.
Estos proyectos afrontaron la limpieza
y rehabilitación del alcantarillado original, continuando una investigación
iniciada en el conjunto Arqueológico en el año 1990. La instalación
de nuevas tuberías permitía disponer de ella para limpieza,
labores de restauración, riego y acometer la recuperación
del agua en las albercas, jardines y fuentes. El cuidado y el nivel
de detalle mostrado en las intervenciones alcanzó a otros pequeños
elementos como el horno de la cocina de a vivienda de servicio, piezas
de mobiliario y determinar el emplazamiento de un sarcófago romano
procedente del patio de los pilares.
La actuación que mas influencia
ha tenido fue el tratamiento de los pavimentos.
La investigación y una documentación
exhautiva y rigurosa constituyen siempre los presupuestos básicos
de estas intervenciones y las restitución de un pavimento de mortero
de cal y arena sobre una subbase de roca triturada. El nuevo pavimento
se separa de los muros originales mediante un perfil metálico,
para evitar la confusión que pudiera generar el contacto entre ambos.
En las viviendas superiores, el
pavimento de los patios se encontraba incompleto en el tercio sur. En esta
zona el pavimento se completó con tierra compactada con cal, instalando
un sistema de recogía de agua y desagüe hacía la red
de saneamiento original.
En los pavimentos de barro la fragilidad
del mismo llevo a introducir nuevos criterios que garantizaran la conservación
de las piezas.
La solución ha consistido
en superponer un nuevo pavimento de sillares características, que
reproduce el original, respetando las modificaciones y reformas. Las nuevas
piezas se colocaron sobre un fino lecho de arena, que descansa sobre
un tejido antiraices que protegía las originales, dando una ligera
pendiente hacía los patios para desaguar. El nuevo pavimento se
separa de las superficies originales evitando el contacto con muros y enlucidos,
la investigación sobre las piezas descontextualizadas que se encontraban
en los conjuntos, ha permitido recomponer un buen número de ellas
y determinar su emplazamiento original donde han sido colocadas.
La única estancia solada
de alabastro (extremadamente frágil) ha recibido un tratamiento
similar, con piezas procedentes de canteras Navarras que presentan un aspecto
semejante a las originales.
En la vivienda oriental del servicio
y el patio de los pilares, la restitución afectaba a los pavimentos
de caliza violácea de sus patios, que habían sudo objeto
de un intenso expolio, tanto para el posterior reaprovechamiento
de los patios, que habían sido objeto de un intenso expolio tanto
para el posterior reaprovechamiento de las piezas como para la búsqueda
de las conducciones de plomo que lo atravesaban. Estos pavimentos se conservan
en una pequeña parte in situ. En este caso la intervención
arranca de la excavación de los patios hasta localizar las camas
con las que pudo determinarse la posición original del pavimento.
Tras una investigación se casaron los fragmentos descontextualizados
hasta recomponer un buen número de piezas que fueron devueltas a
su emplazamiento original. Las áreas que quedaron sin ocupar se
completaron con una solera a base de cal y de caliza violácea triturada
procedente de las canteras originales. Para los escalones y el rebaje central
de los patios se utilizaron piedras artificiales de similar coloración.
La importancia de los enlucidos
murales y su extrema fragilidad han hecho de ellos un objetivo de conservación
básico desde 1986, la pésima calidad de la piedra ha llevado
a la siguiente solución, su arranque y traslado a un soporte ligero
e inerte, para su recolocación en su emplazamiento original, completando
las lagunas con un nuevo mortero rebajado de color y ligeramente rehundido.
La intervención en estos
sectores se completó con los elementos de señalización
necesarios y dos pasarelas para comunicarlas dos viviendas superiores y
otra para contemplar desde el interior la vivienda de servicio oriental.
El último proyecto de intervenciones
aborda la consolidación de la Casa de Ya´far. En este proyecto
se actúa con los mismos sistemas para la reconstrucción del
pavimento. La investigación arqueológica previa ha permitido
recomponer mas de cincuenta losas de gran tamaño. Sin embargo se
ha planteado un criterio distinto en cuanto a la forma de actuar de los
recrecidos preexistentes. El edificio se había recrecido mas de
dos metros sobre la altura media original conservada, por lo que se ha
optado por un rebaje del mismo.
La reconstrucción de la
portada, planteaba todos los problemas de una obra inconclusa y otros derivados
de los materiales utilizados (ladrillo hueco y dinteles de hormigón)
y de los sistemas de anclaje del ataurique. Ante esto se decidió
desmontar la decoración y demoler la portada para volver a construirla
con mampostería, reponiendo el ataurique tras su consolidación
y completándolo con las columnas, los capiteles y las basas de piedra
artificial de la intervención preexistente.
Mientras se realizaban estos proyectos
se continuó con otras intervenciones de emergencia.
Entre estas intervenciones destacamos
la consolidación del pavimento de contención del anden del
Jardín Bajo y la del Puente de los Nogales. El el primero se ha
devuelto a su emplazamiento original las piedras no dañadas y se
ha recuperado la cara externa del muro con sillería.
El Puente de los Nogales (elemento
clave en la infraestructura viaria), había sido objeto en 1997 de
un salvaje expolio que afectó aproximadamente a 1/3 de su fabrica,
cuyas dovelas, partidas en trozos, estaban preparadas para construir chalets.
Después de una documentación
e investigación de los fragmentos, pudo completarse la práctica
totalidad de las dovelas arrancadas, que fueron cosidas con acero inoxidable
y repuestas en su lugar original.
La investigación practicada
ha renovado el conocimiento de esta estructura, documentando elementos
inéditos hasta el momento.
Las actuaciones de futuro: Conclusiones
La continuación de los proyectos
de proyectos de conservación en distintos sectores del palacio,
hasta completar la consolidación de los conjuntos de las zonas residenciales,
la recuperación parcial del sistema hidráulico del Jardín
Alto, comenzando con la impermeabilización de la alberca frontera
al salón de Abderraman III, la consolidación de los elementos
catalogados del territorio, como el puente califal de las almunias. El
estudio para determina los criterios a seguir en la cubrición de
algunos espacios constituyen también un objetivo.
La experiencia en el conjunto permite
enunciar una serie de conclusiones críticas.
1) Se ha comprobado la validez de lo últimos criterios experimentados para la restauración de pavimentos, lo cual no impedirá mantener una actitud abierta a los nuevos criterios debido a la evolución de los anteriores o a casos especiales surgidos en el yacimiento. Si bien cada monumento tiene sus propias características y se debe intervenir en consecuencia.
2) Tras la experiencia en la casa
de Ya´far, parece apropiado continuar en el futuro con el rebaje
de los recrecidos existentes ya que su degradación provoca daños
en las partes originales. Además, en algunas zonas del yacimiento
se hacen mas aparentes que la propia ruina, por lo que estos se evitarán
siempre que sea posible, dejándolos como solución para:
- Recuperar niveles de aterrazamiento
y evitar la erosión de los taludes, con el recrecido de los muros
de contención.
- Recuperar muros completamente
desaparecidos, expoliados hasta su cimentación, con recrecidos de
alturas moderadas.
- Compensar ligeramente, en algunos
casos, la gran desigualdad de las alturas de los muros conservados.
- Compensar las estructuras inestables
por estar incompletas, como bóvedas, arcos, escaleras...
- Preservar datos que puedan desaparecer
por efecto de las erosión. Al recrecer se toman alineaciones, planos,
niveles, formas que permanecen en lo recrecido si los restos originales,
por su desgaste, se pierden.
3) Hay que continuar ña búsqueda de una solución alternativa a la coronación de los paramentos, que evite la penetración de la lluvia sin dar la imagen de muro acabado.
4) Hay que consolidar la investigación sobre los sistemas de consolidación de los materiales, fundamentalmente la piedra