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La Guerra del fin del mundo análisis del fanatismo religioso a partir del psicoanálisis |
Por: Roxana Ghiglino
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La Guerra del fin del mundo considerada "una de las diez o quince grandes novelas latinoamericanas." (Gutiérrez, 1988:164). Ha sido largamente estudiada especialmente por el alto grado de fanatismo al que llegan sus personajes, dicho fanatismo se manifiesta de dos maneras antagónicas: El religioso representado por el Consejero y sus seguidores y el Ideológico representado por Moreira César y Galileo Gall: "En la novela contienden, en diferente nivel, tres maneras absolutas y reduccionistas de entender el acontecer de la historia y la vida social. Y las tres, por su pretensión de absoluto, resultan utópicas y sus actores – agentes devienen en seres fanáticos, alienados e ilusos, pues son incapaces de mirar la vida en su diversidad y heterogeneidad. No sólo esto: Para la realización de sus utopías no les importa sacrificar a sus propios seguidores: De ahí que son empresas apocalípticas en que la criatura humana pierde su individualidad, su derecho a la vida y la felicidad, y mueren, luchan y dan muerte, asesinan y torturan, por un paraíso que nunca verán, aunque generosamente quede regada la tierra con sangre humana. El Consejero por su bárbara alucinación, representa el más alto grado de fanatismo, pero a su misma estirpe pertenecen el Coronel Moreira César, un fanático de los abstractos principios demoliberales y Galileo Gall, otro iluso del credo anarquista libertario." (Gutiérrez, 1988: 170)
Sin embargo a pesar de la presencia del fanatismo religioso y otro ideológico o político, en la novela se presenta con mayor énfasis el primero:
"Hay muchas formas de fanatismo en La Guerra del Fin del Mundo, pero el religioso es el primero, el centro alrededor del cual giran los otros. El Consejero es el corazón de la novela." (Oviedo, 1982: 323)
Resulta lógico entonces aseverar que el fanatismo religioso es la médula espinal de la novela. Esta afirmación se complementa mediante el estudio del proceso en el cual los personajes se vuelven fanáticos, dicho análisis de tipo psicoanalítico como es el caso, es posible mediante la observación de los personajes presentes en la novela, deduciendo a partir de sus reacciones su vida síquica ficticia donde se observa la presencia de los tres componentes freudianos de la personalidad (Ello, Yo y Super yo). El estudio psicoanalítico de personajes ficticios, no es nuevo en el ámbito literario, debido a la estrecha relación entre psicoanálisis y literatura. La psicología psicoanalítica desarrollada por Sigmund Freud (1856 – 1939), se ha preocupado desde sus inicios por el quehacer literario.
"La psicología profunda se ocupa del espíritu humano en todas sus actividades, y considera la literatura una de las actividades del espíritu más nobles y significativas." (Paraíso, 1994: 13)
Los conceptos freudianos sobre la estructura de la personalidad y la psicología de masas resultan bastante útiles para entender el fanatismo religioso y sus motores ocultos .
ESTRUCTURA DE LA PERSONALIDAD
Freud llegó a la conclusión que la personalidad está en continuo enfrentamiento con tres tipos de exigencias antagónicas; las cuales se originan en la mente. Éstos componentes son el Ello, el Yo y el Super yo.
En la novela total La Guerra del Fin del Mundo, dichos componentes son observables en los personajes más cercanos al Consejero. El ELLO en Joao Grande, Joao Abade y María Quadrado, el YO en el Beatito, León de Natuba y Alejandrinha Correa. Y el SUPER YO, representado por el Consejero, haciendo de la imagen de éste un YO IDEAL.
EL ELLO
El "ELLO" es el hogar de los instintos, yace en la base primitiva de la personalidad de cualquier individuo. El "ELLO" opera bajo el principio de placer. Como un niño malcriado presiona de manera continua para la satisfacción inmediata de sus impulsos. Su lema parece ser "Quiero tener lo que deseo cuando lo necesito."Cuando el ELLO supera el control ejercido por el individuo solemos decir: Eso es más fuerte que yo, que se traduce como: "Hay algo dentro de mí que me impulsa a actuar aunque no tenga el deseo de hacerlo". En el caso de Joao Grande éste asesinó a su ama Adelina Gumucio sin una razón aparente y de la manera más brutal.
"Joao Grande sometió a la señorita Adelina a mil maldades. La desnudó y se reía de ella, que, temblando, se cubría con una mano los pechos y con la otra el sexo, y la había hecho corretear de un lado a otro tratando de esquivar sus pedradas (…) súbitamente le clavó un puñal en el estómago y, ya muerta, se encarnizó con ella cortándole los pechos y la cabeza." (p. 28)
Para explicarse a sí mismo, la razón que lo empujó a cometer este crimen, llegó a la conclusión de que fue poseído por el demonio.
"En estos años en que, gracias al Consejero, ha encontrado sosiego para el lacerante borbotar que era su alma cuando servía al diablo..." (p. 319)
El ELLO es el depósito de los instintos, costumbres y recuerdos., es el lado oscuro de la mente, el lado siniestro, en el caso de Joao Abade durante su niñez sufrió la muerte de sus tíos Z e Faustino y Doña Angela y juró tomar venganza algún día.
"No aceptó sus cariños y con una voz que se había vuelto adulta-sólo tenía entonces doce años-les dijo, pasándose la mano por la cara sanguinolenta, que algún día volvería a vengar a sus tíos, pues eran ellos los verdaderos asesinos." (p. 50)
Este recuerdo lo acompañó durante años, convirtiéndose en un irrefrenable deseo de derramar sangre. Ya no le decían simplemente Joao sino Joao Satán.
"Años después de la muerte de sus tíos, entró una noche de luna, sigilosamente, al frente de una docena de hombres, al caserío de su niñez (...) En el acto, Joao Satán le hundió la faca y le abrió un canal, como matanza que beneficia una res. Este brote de sangre hizo las veces de una orden y, poco después, los cangaceiros excitados, enloquecidos, empezaron a descargar sus trabucos, hasta convertir la única calle de Custodia en cementerio." (p. 52)
Con respecto a María Quadrado probablemente el temor a perder su trabajo fue lo que la hizo actuar de manera irreflexiva e irracional asesinando a su hijo recién nacido.
"Era sirvienta de un notario y había ahogado a su hijo recién nacido, metiéndole un ovillo de lana en la boca, pues, como lloraba mucho, temía que por su culpa la echaran del trabajo. Tuvo el cadáver varios días debajo de la cama, hasta que lo descubrió la dueña de casa por el olor." (p.316)
EL "YO"
Al contrario del "ello", el "yo" es controlado y lógico, en lugar de ser impulsado por el principio de placer, opera con base en el principio de realidad.
"El YO se esfuerza en transmitir a su vez al ELLO dicha influencia del mundo exterior y aspira a sustituir el principio del placer, que reina sin restricciones en el ELLO, por el principio de la realidad. La percepción es para el YO lo que para el ELLO el instinto. El YO que representa lo que pudiéramos llamar la razón o la reflexión, opuestamente al ELLO que contiene las pasiones." (Freud, 1996: 2708)
Es decir, no obstante que está comprometido a satisfacer necesidades del "ELLO" toma en cuenta sus circunstancias, mide su tiempo, ya sea esperando las situaciones apropiadas o buscándolas.En la novela el Beatito es un adolescente de 14 años que tenía inclinaciones para la vida sacerdotal. No lo recibieron en el seminario por ser un bastardo. Así que, al conocer al Consejero quiso acompañarlo para que pudiera cumplir su deseo de servir a Jesús pero él se negó. El Beatito tuvo que esperar siete largos meses para obtener la aceptación del santo.
"El Consejero señaló un pequeño espacio de tierra libre, a su lado, que parecía reservado para él entre el amontonamiento de cuerpos." (p.17)
El "YO" es una parte del "ELLO" transformada por las circunstancias externas. El YO representa lo que pudiéramos llamar la razón o la reflexión. Por consiguiente, buscará satisfacer los deseos del ELLO pero explorando posibilidades y viendo conveniencias. Otro personaje es El León de Natuba que era marginado por su familia y vecinos que lo rechazaban por haber nacido con limitaciones y malformaciones físicas.
"La docena de hermanos y hermanas Pardinas lo evitaban y era sabido que no comía con ellos sino en un cajoncito aparte. Así, no conoció el amor paterno, ni el fraterno (aunque, al parecer, adivinó algo del otro amor) ni la amistad, pues los chicos de su edad le tuvieron al principio miedo y, luego, repugnancia." (p. 79)
La decisión de unirse al Consejero es racional y conveniente para él, pues, busca sentirse aceptado. Además, también es muestra de agradecimiento porque el Consejero le salvó la vida. Pero se observa que hasta el final de la novela, él no estaba plenamente convencido de las prédicas del maestro.
"En la desesperación que es la falta de aire, sentir que los pulmones se anchan, sufren, sin recibir lo que ansían, piensa que ahora sí es el final, que sin duda no subirá al cielo pues ni siquiera en ese instante consigue creer en el cielo." (p. 411)
Además, el Yo busca trasmitir al ELLO las restricciones del mundo exterior. Estas restricciones están regidas por la sociedad en la que interactúa el individuo.
En la novela encontramos a Alejandhina Correa que era una mujer que por su fama de rabdomante no había conocido el amor.
"De nada valieron sus esfuerzos para ser una mujer igual a las demás. Los hombres siempre se mantuvieron a respetuosa distancia de ella. No la sacaban a bailar en las ferias, ni le dieron serenatas, ni a ninguno de ellos se le pasó por la cabeza tomarla por mujer. Como si enamorarla hubiera sido una profanación." (p. 94)
Hasta que llegó al poblado de Cumbe un nuevo párroco, que no rechazaba la vida mundana. Ella fue consciente que estaba faltando a la moral cuando entabló una relación amorosa con él. Las personas del pueblo no se opusieron a la relación, incluso, era aceptada por sus padres y hermanos.
"Cuando el santo vino a Cumbe por primera vez, ella era algo tan aceptado que incluso los padres y hermanos de Alejandrinha la visitaban en su casa y trataban de ‘nietos y sobrinos’ a sus hijos sin la menor incomodidad." (p.95)
LA CENSURA
Todos sabemos que muchas de nuestras pulsiones instintivas son groseras, desagradables y primitivas. Basta recordar los instintos de agresividad de Joao Grande y María Quadrado y los sentimientos de odio y venganza de Joao Abade. Es pues, socialmente indispensable poner un freno a toda esta vida de jungla que se agita en el inconsciente del individuo. Porque el hombre está destinado a la vida social, y, por consiguiente, la mayor parte de las pulsiones que proceden del ELLO deben ser frenadas, o encauzadas hacia acciones buenas y soportables en una vida en común.
Por ende, en el inconsciente del ser humano han de desplomarse torrentes de prohibiciones, verdaderas montañas de censuras. Para dicho efecto la sociedad se apoyará en la educación y en la religión.
La religión será un agente de censura relevante, vigilará celosamente las pulsiones y las examinará una por una. Dejando pasar una pulsión, deteniéndola o imponiéndole un disfraz aceptable.
El "ELLO" inconsciente e instintivo se transforma en un "YO" social y educado que se preocupa por los demás y tiene en cuenta sus deseos y sus necesidades. El "YO" empieza a considerar las reacciones ajenas, en lugar de estar centrado en su propio placer egoísta. Es lo que se llama. El "SUPER YO".
EL SUPER YO
El SUPER YO se desarrolla a medida que los individuos aprenden a convivir en sociedad, mediante el aprendizaje de normas morales que tienen como efecto la restricción de actos que alteren el orden establecido. En este plano juegan un rol importante la educación y la religión. Lo religioso es una parte fundamental en la estructura de la personalidad ya que actúa desde el SUPER YO, como elemento independiente, buscando la perfección y admirando el idealismo, autosacrificio y heroísmo.
"Lo religioso existe porque hay una estructura de la conciencia humana basada en la relación con lo sagrado. No se trata de un estadio más de la humanidad, sino de un constituyente de la conciencia humana." (Mircea, 2005: 251)
Si es que el YO (Sumergido en los instintos) lanza una pulsión que resulte socialmente o moralmente mala, el SUPER YO lo detendrá con una prohibición o restricción.
"Pero el SUPER YO no es simplemente un residuo de las primeras elecciones del objeto del ELLO, sino también una energética formación reactiva contra las mismas. Su relación con el ELLO no se limita a la advertencia; "Así-como el padre- debes ser"-, sino que comprende también la prohibición: "Así- como el padre- no debes hacer todo lo que él hace, pues hay algo que le está exclusivamente reservado." (Freud, 1996: 2713)
El SUPER YO fuerza al ELLO a que inhiba sus impulsos animales. Si el YO se comporta en forma moral el SUPER YO está complacido; cuando las acciones del YO se contraponen a los principios elevados, el SUPER YO crea sentimientos de culpabilidad.
"Frente a la infracción de una regla social o moral, hay gente que reacciona con sentimiento de culpa (...) un claro sentimiento doloroso en la persona que tiene presente en la conciencia un hecho considerado reprobable y del que se cree responsable. Se puede experimentar el estado afectivo de culpabilidad como una depresión psíquica interior y un vacío, en donde el hecho reprensible continúa discurriendo, provocando autoacusación, defensa, intentos de resistencia, incluso de fuga y rechazo, no sólo de las circunstancias del hecho, sino también de su recuerdo." (Romero, 2000: 07)
Estos sentimientos de culpabilidad se observan en tres de los personajes de la novela: Joao Grande, Joao Abade y María Quadrado, debido a los crímenes que han cometido no logran alcanzar paz interior, y llevan una vida atormentada por los remordimientos.
También, a este grupo se une Alejandhina Correa que al conocer al Consejero empieza a experimentar culpa por haber vivido amancebada con el sacerdote de su pueblo.
Observamos en la obra a Joao Grande que desde el cruel asesinato andaba errante, viviendo de la caridad de la gente. Su rostro demacrado demostraba su conciencia intranquila.
"Gigantesco, semidesnudo, miserable, comiendo lo que caía en sus trampas o lo que sus manos cogían de los árboles, andaba por los caminos como alma en pena. Cruzaba las aldeas a plena luz, pidiendo comida, y el sufrimiento de su cara impresionaba a las gentes que solían echarle algunas sobras." (p. 29)
Con respecto a Joao Abade vivía siendo perseguido por la policía. En constante agitación e intranquilidad. Esperando algún acontecimiento que cambie su vida. Pues, anhelaba alcanzar paz interior desde hace años.
"Se lanzaron otra vez a la vida violenta, sin pensar demasiado en su buena estrella, ni en la mala estrella de los otros. De nuevo anduvieron, robaron, pelearon, se escondieron y vivieron con la vida en un hilo. Joao Satán tenía siempre en el pecho una sensación indefinible, la certeza de que, ahora sí, en cualquier momento, iba a ocurrir algo que había estado esperando desde que podía recordar." (p. 54)
Podemos decir acerca de María Quadrado que vivía atormentada por el recuerdo de haber asesinado a su hijo recién nacido. Por ello, decidió peregrinar cargando una cruz, por el lapso de tres meses, para lograr el perdón de Dios. También, como parte de su penitencia se quedó a vivir en Monte Santo en un pequeña gruta, lugar que no contaba con ninguna comodidad.
"Pero la voluntad que había permitido a María Quadrado andar tres meses arrastrando una cruz le permitió vivir también en ese hueco inhóspito todos los años que estuvo en Monte Santo." (p. 38)
Alejandrinha Correa experimenta también estos sentimientos de culpabilidad cuando llega a Cumbe, debido a que el Consejero en la primera prédica habló sobre los malos pastores: Que bebían alcohol, comían en exceso, y también habían renunciado al voto de castidad. Después de oírlo ella dio muestras de un sincero arrepentimiento. Era sabido que aunque seguían viviendo juntos ya no tenía relaciones maritales con el sacerdote.
"Un día apareció tocada con un trapo negro y un detente en el pecho con la imagen del Buen Jesús. Se dijo que, aunque seguían bajo el mismo techo, ya no ocurría entre el párroco y ella nada que ofendiera a Dios." (p.96).
Los sentimientos de culpabilidad traen como consecuencia que el individuo busque algo o a alguien que represente sus conceptos ideales de moral, perfección y sacrificio (YO IDEAL). Este es digno de su respeto y admiración. Y, por lo tanto, de su obediencia. Es la razón por la cual los personajes se someterán pasivamente a la voluntad del Consejero a quien admiran y veneran.
"La convicción de la comparación del YO con su ideal da origen a la religiosa humildad de los creyentes. En el curso sucesivo del desarrollo queda transferido a los líderes religiosos y a aquellas otras personas que ejercen autoridad sobre el sujeto, el papel de padre, cuyos mandatos y prohibiciones conservan su eficiencia en el YO IDEAL y ejercen ahora, en calidad de conciencia, la censura moral." (Freud, 1996: 2715)
Por lo expuesto podemos afirmar que el estudio psicoanalítico en la novela La Guerra del Fin del Mundo nos abre horizontes más amplios de nuevos conocimientos para tener un nuevo enfoque y llegar a comprender los oscuros motores que impulsaron a los personajes de la novela a volverse fanáticos sin sospechar que dicho fanatismo los llavará hacia la muerte.
BIBLIOGRAFÍA 1. FREUD, Sigmund (1935) Psicología
de las masas y análisis del yo. Chile: Edit. Biblioteca
Ercilla. Séptimo Ensayo. Lima. 4. MIRCEA, Eliade (2005) El Vuelo
Mágico. España. Edición y traducción de Victoria Cirlot y
Amador Vega.
6. PARAÍSO, Isabel (1994) Psicoanálisis de la experiencia
literaria. España: Edit. Cátedra.
© Roxana Ghiglino
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Roxana Ghiglino (Perú -Lima – Pueblo Libre 1980). Licenciada en Educación, especialidad Lengua y Literatura y profesora de inglés. Se licenció con la tesis "El Fanatismo Religioso en la Novela Total La Guerra del Fin del Mundo". Ha pertenecido a los siguientes grupos en Huaraz: Disidencia, Taller 1(grupo que organizó los Viernes de Arte 2004 en el INC- Huaraz) y , Elenco de teatro del INC, Coro polifónico del INC, entre otros. Ha publicado en: Simoné, Letra Libre, Peripheria, Castillo de Humo, Aspermia, y diferentes páginas web siendo su web oficial : roxanaghiglino.blogia.com. Ganadora del primer concurso de relato breve "Identidad Ancashina" organizado por la ONG Vasos Comunicantes con el relato "Camile apesta a rosas" en el 2005, concurso que volvió a ganar en el 2006 con "Mañana no habrá cuculíes", obtuvo una mención honrosa en los IX Juegos Florales de la Universidad Ricardo Palma en el 2005 con "Apenas puedo pedir un mea culpa por tanta malicia escrita en tan pocos versos" y en el 2006 obtuvo el segundo puesto en los los mismos juegos florales en el área poesía con "La caída de criaturas siniestras" y segundo puesto en el área ensayo con "Mujer y Tigre" Venganza Femenina. |
Revista Literaria Remolinos