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Consol
Torrente |
Las hormigas cabezonas
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La Hormiga Reina El hormiguero en el que reinaba estaba situado en plena selva amazónica, era uno de los más habitados del planeta, nunca llegaron a saber el número de obreras que allí trabajaban, por eso tenía más valor si alguna de ellas destacaba en su trabajo diario. La reina estaba orgullosa de sus obreras, de todas ellas, de las llamadas soldados por tener como misión, defender el hormiguero de los ataques externos, como de las llamadas despensa, que son las que almacenan los alimentos para pasar todo el invierno y por supuesto las hormigas machos, cuya única misión es hacer que la reina no deje de procrear. Eran ya las 5 de la tarde del 25 de diciembre del 2206, en pleno invierno la mejor época del año para convocar esta clase de eventos, todos estaban dentro del hormiguero, cada uno en sus aposentos, en la calle hacía un frío escalofriante; Todos los preparativos estaban apunto, los había citado a las 7 hora local, tan solo faltaban dos horas, la Reina repasaba todos los detalles, nada podía fallar, cada año en este mismo día, desde hacia 200 años, la Reina con la autoridad que su hormiguero le otorgaba y siguiendo la tradición año tras año recuerdan la historia de 2 hormigas soldados a las que apodaron "cabezonas".
La sala estaba repleta, llena hasta la bandera, no cabía ni una hormiga más, todas querían oír de nuevo la historia, todas se sentían orgullosas de que dos antepasadas suyas hubiesen sido tan atrevidas, tan valientes y tan generosas, gracias a ellas y a su cabezonería llegaron a conseguir cosas muy importantes, por ejemplo, la demolición de todo tipo de enfermedades, su tenacidad, su insistencia y su perseverancia ganaron sobre la apatía de los que gobernaban el planeta. De repente todo se quedó en silencio, la sala se quedó a oscuras, solo un foco en el escenario, poco a poco se abren las cortinas, la reina sonriente, satisfecha y feliz de estar una vez más allí para recordar a dos de sus mejores obreras "las dos hormigas cabezonas".
La Reina toma la palabra: Queridas hormigas, como ya es costumbre en nuestra comunidad cada año en este día nos reunimos todas para recordar a dos de nuestras antepasadas, dos hormigas trabajadoras como vosotras –levantó la vista y les dedicó una sonrisa a las allí presentes- y prosiguió.
Se conocieron casualmente o tal vez ya estaba predestinado, fue durante un evento al que ambas acudieron, pronto congeniaron, pensaban de la misma manera, tenían un enemigo común, ambas luchaban para derrotarlo, pero las dos sabían que solas no podrían, era una batalla demasiado grande para librarla sin contar con algún refuerzo, así que comenzaron a buscar ayuda, se dirigieron a todos los estamentos locales y estatales, todo era inútil, nadie las tomaba en serio, incluso algunos se burlaban, pero más lejos de dejarlo siguieron su lucha casi en solitario, estaban convencidas de que valía la pena intentarlo. Ellas no eran famosas a nadie les interesaba su guerra, pero decidieron luchar de todas formas, lucharon hasta la saciedad, lo hicieron con la única arma que tenían, sus dos manos temblorosas a las que añadieron su gran imaginación combinada con mucha esperanza de que alguien leyera lo que con mucho esfuerzo iban escribiendo. Era tanto su afán por dar a conocer su problema que incluso lo llegaron a escenificar, escribiendo una obra de teatro, para ello siempre contaron con el apoyo y la ayuda de su gran amigo, el Caballo, un pura sangre, sin él nada hubiesen conseguido. En este punto, la reina hizo una pausa, levantó la mirada para observar a sus oyentes, temía que el cansancio las venciera y que algunas hubiesen caído rendidas, nada más lejos de la realidad, el nivel de atención era del cien por cien, la reina cada día más orgullosa de reinar en este hormiguero sin dejar ni por un momento su complaciente sonrisa, tras tomar un sorbo de agua, preguntó amablemente: ¿sigo? El sí unánime de todos los asistentes se oyó en un radio de mil kilómetros.
La Reina tomó de nuevo la palabra: Nuestras dos hormigas cabezonas contaban con el apoyo de muchos otros animales de distintas clases, distintos linajes, muchos eran los que de distintos lugares del planeta las animaban a seguir luchando, sus luchas comenzaban a conocerse por insólitos lugares fuera de su entorno. Pero no todos opinaban igual, los había que solo se dedicaban a criticar todo lo que hacían, las hienas, los zorros, las comadrejas, las ratas, los pájaros de mal augurio. Ellas, cabezonas, sin importarles las críticas seguían luchando, a diestro y siniestro, a su lado siempre tuvieron a su fiel amigo el Caballo, un pura sangre de pelo negro brillante, de patas finas, paso firme, el animal más cariñoso, generoso y eficiente, siempre dispuesto a ayudarles, sin importarle el trabajo, ni el reconocimiento, nervioso, inquieto, cada contienda para él era como participar en una carrera de obstáculos, su cometido, allanar el camino a las hormigas para que ellas llegaran victoriosas a la meta, nunca quiso compartir el éxito, siempre se mantuvo en segundo plano, aunque todos ya sabían quien había hecho el trabajo duro, era evidente que las hormigas solas les hubiese sido del todo imposible.
El Gran Acontecimiento Llegó un momento en que las hormigas cansadas siempre de las mismas luchas, sin obtener los resultados deseados (algún reconocimiento de vez en cuando), decidieron hacer algo diferente, de mayor magnitud, algo que fuese sonado, pensaron en un "Gran Acontecimiento" en el que pudieran reunir a todas las partes implicadas, querían reunir animales de los más incógnitos lugares, era una contienda compleja, no podían ocuparse ellas dos solas, ni tan siquiera con la ayuda de su fiel amigo el caballo, por lo que decidieron planteárselo al rey de la selva, el León, quien en un principio se mostró reacio, pero cedió proponiendo que fuese el conclave quien lo aprobase en su próxima reunión, así lo hicieron y todos lo acordaron unánimemente, convencidos de que jamás conseguirían llevarlo a cabo. Pero ellos no conocían bien a las dos hormigas cabezonas, no sabían la capacidad de trabajo que tenían, ambas se pusieron inmediatamente manos a la obra, buscaron contactos, ponentes, medios de comunicación, comenzaron a hacer propaganda a través de la red, muchos animales entre ellos las hienas, se reían a sus espaldas, incrédulas de que pudieran conseguirlo, se dedicaron a criticar y ha falsear la realidad, les hicieron promesas que nunca cumplieron, pero ellas junto con el pura sangre no dejaron de trabajar, de ir de aquí para allá. Fue un año duro, sobre todo porque a nadie parecía interesar sus avances en los preparativos del "Gran Acontecimiento", el León los ignoraba, en las reuniones del conclave ni se mencionaba, por más que su amigo el caballo lo intentaba. Llegó la hora, era el momento del replanteamiento, no podían seguir ellas solas, el caballo estaba agotado, se sentían abandonados por la plana mayor, a nadie parecía importarle todos sus avances, todos sus esfuerzos, pero ellas lo habían hecho y no se daban por vencidas, pidieron audiencia con el rey, el León, quien muy amablemente les concedió. - La Reina paró un instante para mojarse los labios, momento que aprovechó para observar las caras de los allí presentes, le pareció que en las últimas filas había movimiento, por lo que preguntó sonriente: ¿Cansados? Se escuchó un trepidante Noooooooooo. La Reina sin perder la compostura prosiguió. El León se quedó boquiabierto ante el trabajo que las dos hormigas cabezonas conjuntamente con su siempre fiel amigo, el Caballo, le presentaron, pero quedaba mucho por organizar por lo que tomó la decisión de formar una comisión de trabajo para ayudarlos. El "Gran acontecimiento" se llegó a realizar, con gran éxito, todos valoraron positivamente el esfuerzo de los tres pioneros, las dos hormigas y el caballo, todos los asistentes les felicitaron. Pero aún y estando satisfechas, para ellas las ausencias de última hora fueron importantes, el mutismo del conclave ante un hecho tan importante fue desolador, ni un triste comentario en los medios de comunicación, sus perspectivas no pudieron cumplirlas en su totalidad, sus ilusiones se esfumaron, así como su estado de ánimo que salió dañado, tardaron tres meses en recuperarse.
El desengaño Tras el esfuerzo realizado, las tensiones vividas, los nervios pasados durante el "Gran Acontecimiento, las hormigas cabezonas dieron un bajón, sus condiciones físicas empeoraron, se quedaron sin fuerzas, sin ganas y lo que es peor, sin ilusiones para seguir luchando, una gran apatía se apoderó de ellas, nada les importaba, nada les preocupaba, dejaron su lucha aparcada, se dejaron dominar por una malévola depresión. Tras unos meses de apatía un buen día se levantaron con ganas de emprender otra contienda o seguir con la que ya tenían comenzada desde hacia una década. Las dos, unas veces juntas, otras por separado, lucharon sin cesar, batallaron sin rendirse, tenían que conseguirlo, su lucha no podía quedar sin recompensa, viajaron por todo el mundo, buscando respuestas, buscando soluciones. El mismo día que salía en grandes titulares y con todo tipo de explicaciones en las páginas centrales, la gran noticia que durante años estuvieron esperando, a las dos hormigas cabezonas estaban enterrando, por su semblante tranquilo y apaciguado parecía que lo supiesen. Antes de dejar este mundo para siempre supieron supuestamente que su lucha había acabado, su triunfo fue fulminante jamás habría más enfermedades crónicas progresivas, el mundo animal por fin se había liberado de todo tipo de enfermedades para siempre, la ciencia había dado un gran paso al frente. Desde entonces cada año por la misma fecha en todos los hormigueros del mundo las dos hormigas cabezonas son recordadas, veneradas, victoreadas y ensalzadas por las Reinas de todos los hormigueros existentes, las hormigas se sienten orgullosas de sus antepasadas, las dos hormigas cabezonas…
© Consol Torrente
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Consol Torrente, vive en Sant Cugat del Vallés Barcelona (España) tiene 51 años, a raíz de diagnósticarle la enfermedad de Parkinson le dió por escribir, ha editado un libro con sus relatos: "Convivir y luchar contra el Parkinson", también tiene publicados relatos en varias webs. (Buscar "Consol Torrente" en el google podrán encontrar parte.) |
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