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Poetas 2000
Número Mayo 2002, Edición Especial dedicada a Manuel
Lozano.
Maestros. Manuel Lozano. Ensayo Abierto. Manuel Lozano. Abriendo Ventanas con Galeano. Orlando Morales Lengua y Habla. Por Fanny Garbanny, "La Postmodernidad" Cuando el verbo tensó su cuerda. Sergio Pravaz Suscripción, baja y directorio. Palabras del editor.
Las tormentas llegan pero siempre terminan, aunque la extraña calma que dejan suele ser muy desagradable. Hemos vivido una de esas tormentas y apenas nos reponemos. No hablo de mí como individuo, ni de mi entorno, hablo del proyecto Poetas 2000. Les extrañará a los asiduos lectores el retraso de cinco días en la distribución de la revista, la ausencia de varias secciones fijas, la inactividad del jurado permanente y otros pormenores. No voy a extenderme demasiado explicando tal cosa: los virus son los responsables. Una invasión de múltiples especies electrónicas recibieron los archivos de la revista, esto por haberse desactivado el Norton antivirus por una semana. Para evitar más contratiempos en el futuro he decidido activar una lista de distribución o robot (E listas) que hará todo lo que los humanos no podemos hacer bien. Por ello los suscriptores recibieron un mensaje o varios solicitando darse alta, porque el equipo de Poetas 2000 NO PUEDE continuar haciéndolo manualmente. Debo decir que éste será el último número que reciban con el sistema antiguo. A partir del día primero del mes próximo sólo tendrán noticias nuestras quienes se hayan suscrito. Quiero pensar que tienen dudas y no que están hartos, ¿Quiénes?, los 508 miembros que recibieron la invitación y de los cuales sólo 24 se han suscrito. Pensando en los extraños casos de incomprensión masiva que puede observarse en la historia del Homo sapiens, así como en la abominable cantidad de mensajes que cada ser recibe habitualmente en su cuenta de correo, -la mayoría basura reenviada y anuncios publicitarios-, me decido a mandar a los 508 miembros una última vez la revista. Reitero la forma más simple de decirle al robot: -oye, estoy aquí y sí quiero seguir en Poetas 2000. Sólo deben mandar un mensaje en blanco a la dirección siguiente:
El robot les enviará de inmediato un mensaje que deberán responder y quedarán suscritos. Debo aclarar que a la dirección de la lista no podrán escribir mensajes los miembros, así que no se asusten que no comenzarán a repletarse los buzones. Sin embargo, este nuevo sistema nos permitirá abrir esa opción de forma temporal para que podamos decirle a todos lo que nos de la gana al menos una vez al mes sin censura de ningún tipo. Todo seguirá como hasta ahora, la única diferencia es que el directorio lo manejará un robot dando la opción de que cada quien se suscriba y de baja en el momento exacto que lo desee sin que nadie interfiera. Hasta aquí esta historia. Escríbanme ante cualquier duda o sugerencia. Pasemos a lo que éste número trae. Es una edición especial dedicada al poeta argentino Manuel Lozano, laureado recientemente en varios escenarios internacionales. Con sumo honor damos la bienvenida a esta casa a tan interesante ingeniero de versos. Lozano ha aceptado formar parte del Jurado Permanente de Poetas 2000. No voy a escribir más en este instante sobre él, dejaré que sean sus propios versos quienes lo presenten a quienes aún no han escuchado su nombre. Sea un regalo para todos los habitantes de este espacio que muchos amamos. Bienvenido, poeta. ¡Buen provecho! Nelson Jiménez V. Editor de Poetas 2000 ******************************************************************************************************* Maestros MANUEL
LOZANO (PREMIO “JOVEN SOBRESALIENTE DE LA REP. ARGENTINA 1991-92
Manuel Lozano nació en Córdoba, Rep.
Argentina. Es escritor (poeta, narrador, crítico literario y ensayista).
Ha cursado estudios de literatura y lingüística en Europa. Es
“Master en Historia de la Cultura Argentina” (Escuela de
Administración Cultural -E.D.A.C-, Bs. As.), habiendo recibido la máxima
calificación (10) y la medalla “Victoria Ocampo”, por su tesis
“El enigma Silvina Ocampo. La Paradoja y lo Sublime”. Concluyó, en
1998, el “Master en Comunicación”, en la Fundación de Altos
Estudios en Arte y Comunicación (F.A.C.U). Para ello elaboró una tesis
sobre la resignificaciones de la agonía y la muerte en los mass-media.
A la edad de dieciocho años, presentó en la Universidad
Nacional de Córdoba, sus ensayos: “Shopenhauer y la Revelación del
Budismo en Occidente”, y “Platón, Plotino y Neoplatónicos en el
Renacimiento Italiano”, como así también empezó a dictar
conferencias y seminarios a lo largo y ancho del país, labor que continúa
desarrollando.
Es autor de quince libros (que van del relato fantástico y
cuasi-fantástico al ensayo y la poesía), entre ellos: “Libro de
Amenemope” (Bs. As., Torres Agüero Editor, 1987), “La Línea y el Círculo”
(Bs. As., Ediciones Corregidor, 1988), “Tratado sobre la Rotación de
los Encantos” (Barcelona, Libros de la Isla Iluminada, 1992), “Las
Caníbales”, “Jam Sessiom”, “El Enigma Silvina Ocampo” (en
edición), “Bizancio bajo las aguas” (en edición, Ed. Sudamericana,
Bs. As.), “Todas las noches me traías gardenias” (autobiografía
ficcional de Billie Holiday), entre otros.
Ha realizado crítica literaria y colaborado con los diarios
“La Prensa” (Bs. As.), “La Razón” (Bs. As.), “El Tribuno” (Salta),
“Puntal” (Río Cuarto, Córdoba), “La Arena” (Santa Rosa, La
Pampa), “La Voz de San Justo” (San Francisco-Córdoba), “La
Reforma” (Gral. Pico, La Pampa), “El Universal” (Colombia), entre
otros, como así también en publicaciones especializadas como
“Cuadernos de la Generación del ´27” (Málaga, España), Revista
“Proa” (Bs. As.), “Ser en la Cultura” (Bs. As.),
“American Notes and Queeries” (U.S.A.), “Belvedere” (Francia),
entre otras.
Recibió más de 39 premios nacionales e internacionales: Primer
Premio Fondo Nacional de las Artes, 1987, por su libro “La Línea y el
Círculo”;
Premio “Gente de Letras”, Bs. As., en siete oportunidades (ensayo,
poesía y cuento, respectivamente); Primer Premio “Asociación Japonesa
en Argentina”, 1987; Premio “Fundación Argentina para la Poesía”,
1989; Premio Universidad de La Plata, 1990; Premio Ministerio
de Asuntos Sociales, España, 1993; Premio University of Kentucky,
U.S.A., 1995, Premio Federación Universitaria de Bs. As., 1996;
seleccionado paras las mega-exposiciones “Buenos Aires no duerme I”
(1997; género: cuento), y “Buenos Aires no duerme ´98” (género:
poesía), para citar algunas de las distinciones. En 1989, recibió la
“Faja de Honor”, de la Sociedad Argentina de Escritores, Bs. As.,
por su libro “La Línea y el Círculo”. Su obra ha sido traducida al
inglés, francés e italiano.
Fue becado por el gobierno español para participar, durante
1993, del “Primer Foro Literatura y Compromiso”, junto a Wole
Soyinka -Premio Nobel de Literatura 1986-, José Saramago -Premio Nobel
1998-., Juan Goytisolo, Ana María Matute, Jorge Amado, Augusto Roa
Bastos, Edwar Al-Kharrat, entre otras celebridades de la literatura
mundial. Un año antes, había sido el único escritor joven de
Argentina, invitado especialmente para disertar como miembro activo en
la “Bienal Internacional de Poesía”, organizada por la “Maison
International de Poesie”, de Liége, Bélgica.
Manuel Lozano es uno de los pocos especialistas sobre la obra de
Silvina Ocampo, habiendo disertado sobre la prestigiosa escritora en
España, Estados Unidos, Bélgica, Francia, Marruecos, Chile, Uruguay,
Buenos Aires, y una decena de provincias argentinas. Ha realizado, también,
trabajos de investigación en torno a escritores argentinos y
latinoamericanos escasamente conocidos o parcialmente olvidados como
Santiago Dabove, Ramón Doll, Juan
Rodolfo Wilcock, Norah Lange, Nydia Lamarque, Delmira Agustini, y María
Luisa Bombal. Por otra parte, ha escrito ensayos de carácter filósofico
sobre los empiristas ingleses (en especial, sobre David Hume y George
Berkeley), Baruch de Spinoza, Miguel de Unamuno, Georges Bataille y
Pierre Klosowsky.
Obtuvo la “Beca Nacional 1996”, correspondiente al rubro:
Letras-Investigación, del Fondo Nacional de las Artes, por su proyecto:
“El Enigma Silvina Ocampo. Otras claves culturales para la
interpretación de su corpus literario”. Asimismo, se le otorgó la máxima
calificación por el Master de Cultura Argentina -ya mencionado- por un
conjunto de ensayos sobre la misma autora.
Ha recibido elogios de los más grandes escritores argentinos:
“Nos deslumbra con páginas memorables. Descubro que tiene el hábito de
frecuentar el universo, de traducirlo en misteriosas y afortunadas invenciones”
(Jorge Luis Borges, 1984). “...Príncipe en su territorio de
prodigios, sus méritos ampliamente conocidos y reconocidos en este país,
suman el brillo verbal más la alta trascendencia de su producción
literaria” (Olga Orozco, 1992). “Los poemas y relatos de M.L.,
prodigiosamente escritos, me tranportan a los infiernos del cielo, a
Paraísos que creí perdidos para siempre...Me fascinan...¡Lo esperé
durante tanto tiempo!” (Silvina Ocampo, 1988). “Tu poesía me
produce vértigo y temblor (...) Tiene el rigor de la geometría, la
desmesura de los enfrentamientos (Enrique Pezzoni, 1988). “Su
poesía quedará inscripta no sólo en la literatura argentina, sino en
la literatura” (Liliana Heker, al presentar su primer libro,
1987). “Manuel Lozano...Un verdadero animal literario.” (Fernando
Beltrán, Madrid, 1993). “Sin lugar a dudas, uno de los jóvenes
escritores más creativos y talentosos de nuestro país” (Adolfo
Bioy Casares, 1994). Fue miembro de la Comisión de Honor del Certamen Nacional de Poesía y Narrativa 1995, realizado en San Francisco (Córdoba), junto a Andrés Rivera, Olga Orozco, Jorge Rivera, y José María Castiñeira de Dios. Integró el jurado final del género poesía (siendo coordinador del mismo) de la segunda convocatoria (1998) de este evento.
Integró el Consejo Directivo 1998 de la asociación “Gente de
Letras”, es miembro del “Instituto Literario y Cultural Hispánico”
(California, Estados Unidos), siendo además Presidente de la “Fundación
Interdisciplinaria de Estudios para el Desarrollo (F.I.E.D)”, con sede
en Buenos Aires, de reciente creación.
En 1992, la Cámara
Junior (Organización Mundial para el Desarrollo de Líderes), lo
proclamó “Joven Sobresaliente de la República Argentina 1991-92”,
en el área: creatividad y arte, luego de haber sido seleccionado por
unanimidad por un jurado de quince personalidades de nuestro país.
Actualmente, y luego de dicha proclamación, Manuel Lozano es candidato
a la distinción de “Joven Sobresaliente del Mundo”, otorgada también
por la institución de referencia. Ha creado FIED (Fundación Interdisciplinaria de Estudios para el Desarrollo), de la cual es Presidente, institución con sede en las ciudades de Córdoba y Buenos Aires
Durante 1998 realizó
un viaje cultural por las Islas Canarias, Madrid y Marruecos,
lugares donde dictó conferencias y seminarios sobre Literatura Fantástica
Argentina 1937-1990.
En septiembre de 2000, dictó una conferencia sobre Silvina
Ocampo y Los espejos cóncavos en la literatura fantástica, e hizo
lecturas de sus libros "Bizancio bajo las aguas", "Jam
Session" y "Navegar por el Enigma" en New York, con los
auspicios del Consulado Argentino en dicha ciudad, la Casa Ecuatoriana
de la Cultura, y el Núcleo Internacional de New York, con excelente
respuesta de público y crítica especializada. Durante marzo de 2001,
ofreció en París las conferencias "Mutaciones del espacio y del
tiempo en el Martín Fierro (éxtasis y tardanzas de lo que está por
venir)" y
"Rasgos de la más alta lucidez: Juan Rodolfo Wilcock en la
literatura argentina", como así también lecturas de sus últimos
libros de poemas y relatos. En septiembre y octubre de este año,
presentó en Madrid, Granada, y París los siguientes seminarios, cursos
y lecturas: "Miradas oblicuas en la obra de Borges: Duraciones del
cielo y del infierno" y "La seducción Bioy Casares-Dabove"
(Madrid, 13-IX), "El enigma Silvina Ocampo -La paradoja y lo
sublime-" (Granada, 24-IX/París, 5-X), "Extasis, devoramiento
y resurrección de la Poiésis: La palabra que sana" (Madrid,
17-IX/París, 4-X), y "Entre Bizancio, Granada y Nueva York"
(Granada, 26-IX/París, 6-X). Cabe destacarse que, en Granada, inició
el Ciclo 2001 de la emblemática Asociación Cultural "La Tertulia".
Lozano disertó el 28 de octubre de 2001 como invitado especial
del "Festival de Artes Hispánicas", que se desarrolló en la
ciudad de Nueva York, en cuyo marco hizo lecturas con diálogos abiertos
de sus últimos libros. En enero de 2002, presentó un seminario sobre
Julio Cortázar en La Habana, Cuba. Su obra ha sido publicada por más
de 70 web-sites de Argentina, España, USA, Alemania, El Salvador, Chile
y México, entre otros países.
Manuel Lozano acaba
de recibir el Primer Premio otorgado por la Asociación "Interletras",
de Madrid, por la serie de textos "Poemas de España y Francia",
escritos en Europa durante septiembre y octubre de 2001. Votado por
unanimidad, el jurado destacó "la excelencia de la obra de Manuel
Lozano, poemas que nos deslumbraron no solamente por el uso exquisito
del idioma, sino por la creación de un mundo donde la libertad es
exaltada a cada instante en una búsqueda incesante de heroicidad y
prodigios (...) Debemos destacar, especialmente, el magnífico "Canta,
lastimada mía" que, desde el eco altamente lúcido de Cervantes
(de donde procede su título), apela a una novísima visión y relectura
del nacimiento, la muerte y los sueños como verdaderos enigmas palingenésicos".
El jurado, integrado por prestigiosos críticos e intelectuales de España,
destacó, a su vez, "...que el escritor Manuel Lozano se inscribe
en el linaje de aquellos autores iluminados, frecuentadores del otro
lado del espejo como Gérard de Nerval, Antonin Artaud, Rimbaud y
Novalis..." Este es el premio número 45 obtenido por Lozano, cuya
obra es permanentemente editada por diferentes publicaciones de nuestro
país, Europa y los Estados Unidos, recibiendo excelentes críticas y
estudios. Los "Poemas de España y Francia" integran el libro
"Mansión Artaud", que el escritor acaba de concluir
recientemente, y serán publicados por el Instituto de la Juventud de
España, del Ministerio de Asuntos Sociales.
Por otra parte, cabe destacar que sus ensayos "Santiago
Dabove, esa feroz criatura que atravesó el relámpago", "Para
una nueva teoría del retrato: la seducción Bioy Casares-Dabove",
"Jorge Amado, jardines de Iemanjá", y "Silvina Ocampo:
Las reglas de fuego frente a un apocalipsis helado", han sido
publicados por las prestigiosas revistas "Contra Tiempo", de
Granada (editada en colaboración con la Universidad de esa misma
ciudad), y "Matérika", de Costa Rica. Estos trabajos, más
los poemas de sus libros "Bizancio bajo las aguas", "Navegar
por el Enigma" y "Mansión Artaud" pueden leerse en
numerosísimas revistas y sitios de Internet: "Corvino Books",
de Sevilla (www.corvinobooks.com), que eligió recientemente a Manuel
Lozano como autor destacado del mes entre más de 2500 postulantes,
"Gibralfaro", de Málaga, "Interlecto", de Buenos
Aires, que incluyó su ensayo sobre Jorge Amado y el relato "Conversación
con lirios" en su sección "autores célebres" junto a
Borges, Octavio Paz y Huidobro (www.interlecto.com.ar) , "Mundo
Poesía", de Sevilla, (http://manuellozano.es.md), "Pernía"
(que lo incluye junto a Macedonio Fernández, Manuel Machado, García
Lorca y Borges, entre otros), "Patrimonio Cultural", de Chile, (www.letras.s5.com),
"La Prinitiva" (http://abaco.ya.com/webpins/laprinitiva/),
"Café Berlín", de Alemania, edición bilingüe (www.delagracia.de/),
"Argos" (de la Universidad de Guadalajara, México), "México
Volitivo" (www.mexicovolitivo.com), "Gente con talento",
de Colombia, (www.gentecontalento.com), "Isla Poética" (www.islapoetica.com/principal.htm),
"Página Digital" (www.paginadigital.com), "El Bolígrafo",
de Madrid, "Eom-Eldígoras", de Barcelona (www.eldigoras.com),
"Palavreiros", de Sao Paulo (www.palavreiros.com), y
"Nave da Palavra" (www.navedapalabra.com). La semana pasado,
el periódico "Misiones on-line" lo seleccionó para su sección
"escritores consagrados", eligiendo su poema "De un
mendigo en Washington Square", publicación de la semana. Las
revistas "Patrimonio Cultural", "Isla Poética",
"Pernía", "Mundo Poesía", entre otras, han creado
un Canal especial llamado Manuel Lozano. El escritor es, en estos
momentos, el autor más votado por los lectores en "Yo Escribo.com".
Manuel Lozano con Saramago
Manuel Lozano, foto tomada por Adolfo Bioy Casares
ASI
ERAN SUS CARAS
Ezequiel,
1:11
a Michael Robert White Es
el esperado anfitrión de su verdugo. La
noche de neblinas lo dispersa en rumores, en
huesos abiertos, en dedos que se alargan, en
tenues perfiles de rey a la deriva.
La
fogata inicia el vuelo de su especie, blandamente
hasta la multiplicación laboriosa. Entonces
Xangó, emperador cubierto con guirnaldas, afiebra
cristales y relámpago. Luego,
se hunde al légamo inenarrable del deseo entre
las tumbas de los secuestrados. ¿Por
qué la hierba fugaz de
aquella tierra sellada por los tiznes del principio habría
de inscribir mi permanencia? Toro
de agua, lira con cabeza de toro, leona
agonizante en el burdel harapiento, portador
de una ofrenda increíble a mis hijastros, ¿recordarían
ellos la alucinación en vastos corredores? Ha
hablado sólo una vez, ha desechado la mítica palabra, ha
repartido monedas en la cena de cenizas, para
que los vestigios bruñan su apariencia. Esa
música nunca repetida por labios de este mundo vuelve
áspera a nosotros. ¿Si
anduvieses por ahí, te reconocerían? Caen
de nuevo las alas que engendraste. Las
manos aúllan. ¿Es el hambre? Refulge,
viaja el ataúd por las heridas. La
nómina de pétalos diminutos –hacia el alba- vacila
entre las muertes que fui. ¿Qué
retrato falaz encuentra su noche? El
temerario clausuró la entrada de
la mansión cubierta por hormigas y gusanos de seda. (“Estás
inmune al polvo y la razón. Te prohibieron el
suntuoso juego de aterrar la memoria”.) Hubo
aquí un aliento de bestia en la espesura, de
resignado al fin de toda historia. Surge
un caleidoscopio junto a las huellas de mi pie. Hombre
sentado en trono de zafiro, buey,
león, águila o arcángel, esfinge
tenebrosa en el ojo invisible: ¿Despertarían
entonces? Ya
no sangra. Manuel LozanoBuenos Aires, mayo de 2000
ERRANTE
EFIMERO
a
José Saramago
Claustral
hasta el delirio, he
abierto el lánguido prodigio que desoyen los
espejos de amargura. ¿Cuándo
razona el ahogado su navaja de oprobio? La
imagen se vela, avanza hacia el navío. Escarba
la tierra como un vegetal, estira
las raíces endurecidas por la noche tan
sólo para desposeerme. Apenas
me mira con su telar y su rueca, y
a puertas cerradas vuelca las cenizas. Iniciales
de fuego cruzan el alba. Han
dado la bienvenida al dios despedazado
/por los perros mientras
la intriga sella el feroz acertijo de
hielo en mi caverna. Las
paredes se cierran a su paso. No
duerme el deseo entre las muchedumbres. En
un hálito de sol teje su mito. Polvoriento,
se disfraza de hombre o murmurio bajo
la luna llena del bosque. Así
veía de cerca las cruces desgarradas, extendidas
como sábanas en el corazón prohibido. ¿Qué
debió deshacerse ante las cruces? Hubieron
un héroe, una heroína, y
toda la tempestad en el barco que nos lleva. (Acaso
fuera bueno empeñar el cuerpo suicida contra
estos guijarros, lanzarlo
desde la cumbre de las furias que
signan la condena. Pero
no son ésos el gesto ni el
vocablo.) Tapicerías
de la muerte llenan
de hurones salvajes nuestra casa. Desde
hace siglos asisto a esta celebración. Veinticinco
puertas se han abierto ante ellos: ¿Qué
esfinge me erige de la hierba? ¿Por
medio de qué athanor
indudable verías
evaporar la historia en una gota de agua? ¿Qué
amapola desprendida crece desde el fondo de
la tierra hasta los labios? ¿Cuál
río de enigmas, espurio y mordaz, arroja
cabezas a su lecho? ¿La
tormenta en las balaustradas del ayuno, otro
carbón encendido en la mano inmóvil? ¿Un
batir de alas cegador, un resíduo perdido? ¿O
el hambre avarienta en la cabeza de la alondra? Lo
que abandonas -lejía del descendimiento-
regresa
a tu morada como aquelarre entre
las vejaciones de la luz. La
criatura raspa su fábula encantada. Son
llagas de luto para entrar y salir de los escombros. Puedes
decir el cielo de la inmensa pena, la
araña roja de la desnudez. A
uno y otro lado del río, hallarás el oro. Así
debió de ser el torrente. Lo
que aún de insidia aspiran estos nudos, será
ilusión fastuosa devorando
a sus crías. ¿Pero
qué impronunciable juventud sobrevive a las aguas? Nadie
queda en el secreto recinto; nadie
invade, ni delata, ni teme al viento que
repite cada nombre. Las
vastas lluvias han crecido como la lepra. ¿Era
la peregrinación milenaria, la perfectísima? ¿Su
imaginería estallando en hojas de pavor, a
punto de entreabrirse? Hoy
los desechos urden el tránsito del hombre. Los
tibios se revuelcan. “He
mirado en sus rostros y sólo son un puente." Duermen
los alucinados. El
ángel ladra en busca de su rosa oscura. Los
insensatos beben del pozo de las certidumbres. “He
mirado en sus rostros y sólo son un puente." Gime
el irredimido, el glorificado por la nada. Huye
el verdugo entre los roedores de huesos. El
infausto reclama por la luz sobre
las cáscaras de un fruto sobrenatural. Un
cráneo de trasnochada inocencia yace
en el zanjón. “He
mirado en sus rostros y sólo son un puente." Otro
campesino agoniza: los
gusanos caminan su carne de miserias. Dos
criminales se reconocen en la pesadilla. ¿Maldice
el postrado lo suficiente? Se
abolieron las tribus, se abolieron las reglas. Clama
el venerable, pálido prodigioso, por
la húmeda herida silenciando la piel que
fue vigilia y triunfos y derrotada eternidad. “He
mirado en sus rostros y sólo son un puente." El
albañil danza en medio de la torre quemada. Los
cachorros rezan para encontrar la remota señal
al
desamparo inhábil del que procrea fantasmas. -Todo
es inasible, lo sabes desde antiguo, cuando
oíste crujir el humo de sangre en las plazas y
aullaste, aullaste con el grito cerrado del rehén en
la más alta sombra. Has
vuelto a la madriguera. Amenazas
a quienes no te conocen. ¿Era
éste el dolor que me esperaba desde el nacimiento? He
llamado al palacio de la hiena con su puerta de humildes. Acaso
haya congregado al que no fue con
todo el festival de telarañas del miedo a su favor. Ocultaron
las huellas. Hubo
un tajo en el cielo, semejante
al que vieron los ojos de Cristo en la hora sexta. ¿Y
quién vuelve para clamar desde la niebla: “Tengo Sed”? Cuando
el eco se incline sobre el rayo, un
vidente cruzará el muro invisible. Quien
sustrae o agrega más savia a estos capullos, permanece
en espuma. ¡Años
y más años para este abandono enloquecido! ¡Padres
y padres de orfandad apagados de un soplo! Sin
embargo no verás la orilla desterrada, la
prueba de un remoto escalofrío; antigua
sierva, la boca que se agita entre fragmentos. Me
palpo la sangre con los ojos. Esta cruel inmolación necesita un destino.
Manuel Lozano París,
otoño de 1998
JACOBO FIJMAN ¿Quién
escarba las huellas de un reino perdido en
el agua de cenizas? ¿Quién,
la sombra que vaga en un eterno presente en
que pliego mis voces debajo de esta osambre hasta
la última resurrección? Tuve
entre mis dientes la cabeza de Dios: inmolé
sus harapos. Oí
al almendro, al arce, gemir a las sirvientas, torturar
a los locos, crujir hasta el aliento. Ciudad
perdida en el relámpago, en su frío: algo
rodó por el suelo. ¿Con
qué fiebre de vigía infernal abriste,
desde mi noche, las puertas del peligro? El
polvo de la fiesta es un adiós que no soborna. ¿Cómo
pronunciaste los siglos que me traen estas aguas, una
alimaña en la sangre del sueño, la
roja idolatría en que me deshabito, y ardo, y
vuelvo con el resplandor de la muerte más lejos. Una
malsana luz se encendió sobre mi cara y
no pude ya respirar. Manuel
Lozano De "Bizancio bajo las aguas"* *Derechos reservados
MARES
FABULOSOS DE CALIGULA
...una vez vio al mar conversando con él. Suetonio, Libro IV, 50:3 No es el navío, ni su velamen, ni el templo de la orillaque desprecian mis ojos y este espejo sin sombras. Se lo oiría surgir como un vuelo de insectos en la aurora primordial de la demencia. Casi
arrancaría de nosotros la distancia inmóvil, más
allá de las vanos rituales del adiós y
el oleaje vehemente que regresa por detrás de
las grandes tormentas. ¡Qué
tristes cangrejos perdidos en la arena furiosa! La
leña quema su blando amuleto oscilante. ¡Pero
qué ausentes teñidores de sedas para mi vestido, motines
de brujos cavando en la incertísima anatomía! Oíste
a la mujer ataviada con andrajos que
quería parir para comer a su hijo. Veo
en su lacra el rostro desierto. Aquélla
se ahogaba en las lunas de noviembre: un
sordo manantial en la fatiga del humo, otra
escalera quebrada por el rayo, la
breve germinación sobre un cadáver deslumbrante. Heredas
el sacrificio envilecido de tus lágrimas. El
hijo indudable acaba de nacer. ¿Y
por qué habré de decir el futuro dragón de la condena, y
el negro foso como tela de crines, y
la higuera cubierta de frutos malogrados, y
al fin la que camina sobre el mar, enturbiada o desnuda? ¿Qué
haremos con esos ojos como blancos testículos? No
me inclino ante el hollín y las piedras. Mi
traje es rehén de presagios.
MANUEL
LOZANO París, julio de 2000
ALTORRELIEVE
GOTICO Desamparo
el artilugio de las muertes cuando
cruzo el agua de todos los inviernos. ¿Han
visto a los comensales? El
viajero no cura su piel en los baldíos. ¿Me
han llorado los charcos de negrura plateada? Las
caretas de Narciso son esfinge. Jerónimo
bebe el aliento de los tenebrosos.
Cruz
telaraña, especias adoradoras del crepúsculo, mandamiento
de gangrena en este vuelo, azótenme
por las ranuras de su escalofrío.
Manuel Lozano New York, Saint Thomas Church, septiembre de 2000
COMIENZO
DE LA LLUVIA EN HARLEM
But
I have that within me that shall tire Torture
and Time, and breathe when I expire. Lady
Byron para
Cecill Villar ¿Y
dónde se escondía el lóbrego sol de las derrotas? La
fábula urde en los muros la plegaria, reconoce
al visitante deformado en atavíos de sangre y
con monedas de bronce siempre indemnes por la ausencia. El
maderamen está listo. No
insistas con el decorado de los frágiles. Parezco
caer junto a estos muelles donde
yacen las lágrimas de Adán y su heredero. Me
congelas en el cuerpo de prometida arcilla. Las
caravanas llegan al festín. Borradores
del relámpago, siervos de una antigua potestad, sellarán
con luto
la habitada mordedura de tu especie negra. Nadie
puede abrir -ni siquiera rasgar- la feroz tapicería de
mi duelo milenario con el agua. En
esta playa se desnudan los lobos. La
cicatriz amargará hasta la náusea lila los
colmillos de su máscara de iniciación. Ya
era tarde cuando me amamantaron. ¡Piedad! ¿Alcanzas
la húmeda carne de tus hijos como
filo imborrable de navajas? ¡Despréndeme,
atestíguame por la transubstanciación
de
aquel reino sepultado! ¿No
era atroz el amor en esas caras que ya han visto el
infierno desde el fósil de mi soledad? En
la humareda fui el primer huésped. Ensimismado
o errátil, se quiebra el sudario debajo de mi efigie. Llueven
sudarios en esta rajadura donde tiemblas huida, donde
guardan los restos de otro viaje encantado. ¿Qué
nocturna Medea en esta anunciación de peligrosa alabanza? ¿Quién
sobrevive a su paso por los tibios jardines? Canta
el niño ciego su dolor de pronunciarse allí
donde los ríos y el mar recogen vidrios de mi historia. Inevitable
este renunciamiento consagrado a un
golpe de tinieblas. Debajo
de la piel, los huesos cantan. Los
huesos me ven. ¿Y
hay catecismos de pavor que detengan a los desolladores? La
tribu arrastra los tentáculos del brujo. Lloré
hasta la lejanía del miserable en el umbral de una iglesia; lloré
hasta vaciarme los ojos en las islas del
hambre y de la peste. ¡Bienvenidas
memorias de tu transparencia en Orión! Les
di de beber el deseo y también la impostura del
disfraz más hermoso de este mundo. Cada
huella es un tajo de abismo, les repites. Alrededor
del camino sólo encuentras ataúdes cubiertos
por guijarros. El
emigrante perderá los vestigios de su recién nacida. La
anamorfosis del retrato inundará la hierba. Yo
he buscado la entrada, cumbre de los sortilegios. He
comprendido. ¿Por
qué no cesa este llanto contagioso en las ventanas? La
letanía multiplicará mi silencio. ¿Y
por qué no sube hasta aquí donde me nazco esfinge? Mirada
de trasluz. Hoy es la noche.
Manuel Lozano
New York, septiembre de 2000 JUAN
JOSE ARREOLA Vio
a la humanidad que buceaba, que buscaba infatigablemente el arquetipo
perdido. Cada
hombre que nacía era un probable salvador; cada muerto era una fórmula
fallida
J.J.
A., Confabulario In
memoriam I ¿El
verbo y el hambre son teatro que
desencastra en música hacia nadie? Alcoholes
de un barniz fosforescente, babas
de la placenta, piojos de la razón decían
nadie es el fuego
nadie es el fuego La
breve edad raspa lo humano. Ahora
tiemblas desnudo con mi nombre. Éste
es el camino que te negó la sombra. Memorias
del corazón, la calle, el
enjambre de testigos invisibles, gastan
su fiebre y su desierto. ¿Por
dónde irán las sobras de la herida para
buscar el tatuaje sumergido en
la escarcha de un mágico invierno entre
esas tribus que no te sospechaban? Los
jinetes se suicidaron allí. Las
telarañas mordieron en
el festín de los abatimientos cada
mantel de sangre. II ¿Cómo
se borra el yo en este laberinto donde
los ojos de Jesús ya se han secado? ¿Dónde
aquel Juan de los jardines sobrenaturales nadando
en las alturas su velo negro? III Los
hocicos desentierran plantas calientes. Marcas
de ácido hurgarás en tu mansión, antiguas
coronas del granizo de la trampa. Le
dabas la vida. Le
enumerabas el fracaso, noche a noche, con
ángeles de Migne y de Papini. IV Ya
llega el ultraje. Hierve
el silencio, ¿boca
estrellada contra las apariciones? ¿Quién
dirá que no aúlla? V Ya
llega el ultraje. Ya
llega el ultraje. Los
hierros exploran inútilmente
las vísceras. VI Progenie
de lobas no
le preocupa el mar cayendo hasta
el vacío de la anunciación
te
arrojan a la transparencia
el aire fue hielo ¿fue luz?
el fuego no tiene orillas
donde lamerte Sequía
donde
estallar en frío de almizcle, me
pregunta por los abismos del amor. La
hermosa clava su plumaje en la llanura. Díselo.
En
ese desván suplicaste una jaula. ¿El
gesto, su nombre, un delirio de cosméticos? Hambre
sobre el verbo, sacratísima
hambre
sobre la carne viva. Manuel
Lozano Buenos
Aires, diciembre de 2001 (del
libro "Mansión Artaud") Ensayo Abierto. “EL
ENIGMA SILVINA OCAMPO:
LA
PARADOJA Y LO SUBLIME. OTRAS
CLAVES CULTURALES
PARA LA INTERPRETACION DE SU CORPUS LITERARIO” Por: MANUEL LOZANO
A
la memoria de Silvina Ocampo, ahora
eternamente suspendida sobre el río increíble de
las horas.
“Furthermore, if anyone dreams that he has eyes somewhere other
than on his face, either on his hands or his feet, he will go blind. If
he has eyes on some other part of his body, this part will become
diseased or will be struck by a blow, so that he will, so to speack, see
by feeling and groping about with his hands and feet or so that he will
be unable to apply any matter to the part of the body that has, as it
were, an eye.”
ARTEMIDORUS, THE INTERPRETATION OF DREAMS, THE ONEIROCRITICA
“Yo vivo en un eterno presente...¿No es
francamente patético ser el último de una estirpe, el último de una
raza, el último escritor? ¿Cuál será
su verdadero rostro en el instante que lo separe de la vida?...
Manuel, ¿nunca te preguntaste si el tiempo de los espejos
coincide con el de nuestras vidas? Pienso en un espejo de arena para
perdernos, irremediablemente. O acaso para encontrarnos,
irremediablemente. La arena es el vestíbulo de la dispersión total.” MANUEL LOZANO, CONVERSACIONES CON SILVINA OCAMPO, 1987
I. UBICACION DEL ENIGMA The
best of me then when no longer visible, for toward that I have been
incessantly preparing. WALT WHITMAN
Pero
es natural que esta idea suscite recelos: la naturaleza, que tan avara
se muestra con el genio, ese producto raro y precioso, ¿habría de
haberse sentido pródiga hasta la locura en un determinado momento?
FIEDRICH NIETZSCHE
Enigma: Morada del hombre. En toda la obra de Silvina Ocampo, se
atestigua y se proclama un peculiar deseo de desmentir la mera realidad
visible -circundante, falsaria y unilineal la mayoría de las veces-, no
por el mismo afán de contradecirla o negarla, sino para vindicar la múltiple
creación de universos.
A diferencia del “secreto”, del que esperamos una rápida o
contundente resolución sin mayores pretenciones filosóficas que la de
una adivinanza o combinación previsible de nimiedades o, en los casos más
afortunados, el desciframiento de un crimen*, el “enigma” nos somete
de inmediato a la gravitación de lo imposible. Por todo ello, el
secreto espera una puerta de salida a su clave, el enigma -contrario
sensu- crea una para
derribarla después.
A despecho de una concepción de enigma, en el caso puntual de
Borges aparece en ciertos textos una marcada preferencia, en otro orden
de cosas, por las posibilidades semánticas del “secreto”. Escribe
en su prólogo a “Artificios” (1944): “En la alegoría del Fénix
me impuse el problema de sugerir un hecho común -el Secreto- de una
manera vacilante y gradual que resultara, al fin, inequívoca; no sé
hasta dónde la fortuna me ha acompañado.”
El Secreto, representa en el relato de Borges, un modus operandi,
un hábito ancestral no cariado por los trabajos del tiempo. Podría
decirse que en él predomina un carácter ornamental (“...Pero como no
hay grupo humano en que no figuren partidarios del Fénix, también es
cierto que no hay persecución o rigor que éstos no hayan sufrido y
ejecutado... El rito constituye el ·
Cabe pensar en los relatos policiales de Emile Gaboriau,
Wilkie Collins (“maestro de la vicisitud, de la patética zozobra y de
los desenlaces imprevisibles”, Borges dixit), o los celebérrimos Poe
y Doyle.
¿Y qué representa “lo imposible”, sino un evidente e
irreprimible espacio de la ausencia, una narración del mundo, una
ausencia del mundo, pero también una reconstrucción sobre sus
escombros? El enigma inaugura siempre el espacio de lo conjetural, una
vastísima topografía (indisoluble del tiempo) en que la ambigüedad es
su ley, pero también su controversia. Siguiendo la nomenclatura aristotélica
de la Poética, el enigma nos plantearía desde el origen un espacio de
anagnórisis (“el más bello reconocimiento es el que va acompañado
de la peripecia”), es decir un arduo camino desde la ignorancia al
conocimiento, considerado este último para Silvina Ocampo como una no
decidida cristalización de los mundos que refracta.
Pero hay un punto en el que la escritora se aleja definitivamente
del ars poética** de Aristóteles: la verosimilitud. En relación con
el discurso (continúo citando al griego) “es preferible lo imposible
convincente que lo posible que no convence.” Resulta necesario,
entonces, explicar lo imposible en relación con la poesía, que el
paradigma significativo sobrepase a la realidad significante. “La
verosimilitud es lo necesario en todo discurso (...)”, declara Aristóteles
sin reticencia alguna. No es obra de poeta decir lo que ha sucedido,
sino lo que podría o, en todo caso, resulta posible.*
Pero Borges, admite ya desde su “Fervor de Buenos Aires”, como un
Jano heresiarca, la posibilidad del enigma: La causa verdadera/es la
sospecha general y borrosa/del enigma del Tiempo
(“Final de Año”). Sospecha rubricada en textos posteriores. **Adolfo
Bioy Casares anota en el prólogo a
la “Antología de la literatura fantástica” (1940), escrita en
colaboración con Borges y Silvina Ocampo: “No debe confundirse la
posibilidad de un código general y permanente, con la posibilidad de
leyes; Tal vez la Poética y la Retórica de Aristóteles no sean
posibles: pero las leyes existen; escribir es, continuamente,
descubrirlas o fracasar.”
Para Silvina Ocampo, la escritura (no el texto) convoca un
entrecruzamiento de apariencias situadas, instigadas y sustraídas en el
océano del crimen: no hallamos jamás un punto inmóvil que
condescienda a las crasas connotaciones de la realidad. La escritura es
una representación planetaria, nunca un reflejo.
La escritura es un espacio dis-continuo del enigma.
La poeta Alejandra Pizarnik, amiga de la autora, considera en un
breve ensayo que “(S.O.)
se traslada al plano de la realidad sin haberla dejado nunca. Asimismo,
se traslada al plano de la irrealidad sin haberlo dejado nunca.
Claro es que términos como realidad e irrealidad resultan
perfectamente inadecuados. Pero para sugerir con más propiedad ciertos
gestos y cierta mudanza, habría que remitirse, en este caso, a las
danzas japonesas, a su tenue grafía corporal. Entretanto, vale la pena
recordar a Sterne: Hay miradas de una sutileza tan compleja...”* Toda
la escritura del mundo se irá reduciendo en Silvina Ocampo a una pérdida:
ausencia de toda presencia inicial, transformación de la ausencia en
una recherche replegada sobre sí misma. ¿Acaso no es siempre la
escritura una busca sobre “lo-que-no-está”, es decir sobre los resíduos
y el espasmo de su propia piel?
Enigma: álgebra virtual de la palabra en torno a la revelación.
Y no hay revelación (Apocalipsis) sin un cuerpo textual que indaga
desde el espesor hasta los huesos, las tramas de todo laberinto.
Cualesquiera que sean los objetos del mundo que aparecen en ellas,
siempre la poiesis incluirá la sustitución -la simulada transferencia-
de un orbe por otro. *CF. Alejandra Pizarnik: “Dominios Ilícitos”, Sur, Buenos
Aires, n. 311, marzo-abril 1968. Luego recogido en “Alejandra
Pizarnik-Obras Completas (poesía y prosa)”, Corregidor, Bs. As.,
1994). Por ello, no hay enigma sin la conjetura
vuelta (replegada) hacia adentro, indagando sus leyes no preestablecidas
de antemano, escrutando aquella naturaleza tantálica: el desconcierto
creciente del sujeto de ser testigo y espectador del magnífico
simulacro.
Aun antes de la tragedias griegas y de la edificación del mito
de la esfinge tebana, las tablas asirias y caldeas codifican más allá
del “epos” y de la normativa religiosa -“mythos” incluido- un
universo del enigma. La Tabla de Asurbanipal lo atestigua. Por otro lado,
¿qué eran los dioses y semidioses helénicos sino un reflejo irónico
y eficaz de los enigmas del
hombre de su tiempo? ¿Qué había en aquellas posesas del delirio
divino llamadas ménades, nodrizas de Baco, dios de Tracia? Nietzsche,
en su joven análisis de la tragedia griega, retoma el concepto de “entusiasmo”,
para explicar los ritos religiosos en honor a Dionysos, adjudicándole
el espacio del ensueño y su fascinación. Rescata, entonces, los versos
de “Los Maestros Cantores” de Hans Sachs:
“Amigo mío, la verdadera obra del poeta
es cifrar y traducir sus ensueños.
Creedme: la más verdadera ilusión del hombre
se le concede en sueños:
Todo
el arte de la poesía y del poeta
no es más que la expresión de la verdad del ensueño.”
Resulta harto interesante volver a indagar el carácter del
artista lírico expuesto por Nietzsche, en contraposición al concepto
de “lied” del Shopenhauer de “El Mundo como Voluntad y
Representación”, concepto que, según el primero, reduciría a la
poesía “(...) a un arte precario, logrado, en cierto modo, por
esfuerzos sucesivos, y las más de las veces impotente para realizar sus
propósitos; en fin, como un semiarte.” Anota Nietzsche: “(...)
Tenemos, ciertamente, el derecho de pensar que, para el verdadero
Creador, somos imágenes y proyecciones artísticas, y que nuestra más
alta prez es nuestra significación de obras de arte-únicamente como
fenómeno estético puede “justificarse” eternamente la existencia
y el mundo-, y en realidad tenemos casi tan escasa conciencia de
esta función que nos está confiada, como los guerreros pintados en un
cuadro, de la batalla que
allí se representa. Y así, todo nuestro conocimiento del arte es, en
el fondo, absolutamente ilusorio, porque, en cuanto poseedores de este
conocimiento, no nos unificamos ni identificamos con ese principio
esencial que, único creador y espectador de esta comedia del arte, se
proporciona con ella un eterno recreo.” Una metamorfosis proteica va
mucho más allá del sujeto y su mirada. Debe cumplirse el ciclo mágico,
la trama del hechizo. Y prosigue después: “Sólo el genio, en el acto
de la producción artística y en cuanto se identifica con este artista
primordial del mundo, sabe algo de la eterna esencia del arte, pues
entonces, como por milagro, se ha hecho semejante a la turbadora figura
de la leyenda, que tenía la facultad de volver sus ojos hacia sí misma
para contemplarse; ahora es a la vez sujeto y objeto, poeta, actor y
espectador.”
Para el análisis del “desgraciado” Edipo, el autor de
Zaratustra nos muestra a un Sófocles revelador “como poeta (de) un
enigma prodigiosamente oscuro y complicado, que él, justiciero,
resuelve lentamente, palabra por palabra, para su propia pérdida.” Si
todo esto, por su lado, nos parece ya supuesto o evidente, no deja de
desasosegarnos el hecho de
que el anti-héroe trágico deba contrariar la misma naturaleza -de
manera inconsciente y abrupta- para poder descifrar las entrañas del
misterio. No vanamente, Nietzsche utiliza el epíteto de “híbrida”
para la vieja esfinge, adjudicándole el de “adivinador de enigmas”
a Edipo.*
Enigma: resolución y ficcionalidad del mundo. No hay sino
contrarios -o pseudocontrarios- que se acechan ad infinitum, imprimiendo
en la escritura la utopía de una síntesis final que nunca llega,
porque lejos de afirmar un nuevo orbe lo anularía, despojándolo. La
naturaleza del enigma resulta de fundar el relato sobre la conjetura, la
desrealización y cada exasperado anacronismo.
Pero, en sí mismo, el enigma es inconcebible. En este aspecto,
Silvina Ocampo coincide con Borges ya que, al igual que el universo (admitamos
por un instante su sinonimia con el concepto enigma), tan sólo podemos
“mencionarlo” o “aludirlo”.
Silvina Ocampo ha releído maestros comunes a Bioy Casares, J.R.
Wilcock , Borges y otros escritores de su tiempo: tampoco es casual que
en sus textos aparezcan mencionados -eso sí, pudorosa y
subrepticiamente en el mayor número de casos- filósofos de la talla de
Shopenhauer y Platón. Un campo de conocimiento que no hace sino
prodigar las posibilidades de un corpus que se amplía en el tiempo,
especie de Espejo Universal o de Memoria Feroz, aterradores y
desmentidos, cada vez, en su dédalo de artificios**. * “¡Edipo, asesino de su padre,
esposo de su madre; Edipo vencedor de la esfinge! ¿Qué significa para
nosotros esta misteriosa tríada de acciones fatales? Una antiquísima
creencia popular, de origen persa, quiere que un mago profeta no pueda
ser engendrado más que por el incesto (...) Pues, ¿cómo forzar a la
naturaleza a entregar sus secretos si no es resistiéndola
victoriosamente, es decir, por actos contra naturaleza?” (F.
Nietzsche, “El origen de la tragedia y obras póstumas de 1869 a
1873”, T. Y, M. Aguilar Editor, Madrid, 1932). ** “(...) -Se repiten los hechos
con extraña insistencia. Con temor de perderse, las formas se repiten
en ellas mismas: en la hoja del árbol está dibujada la forma de un árbol
en miniatura; en el caracol, la terminación del mar con sus ondas sobre
la playa; en una sola ala, imperceptibles alas infinitas; en el interior
de la flor, diminutas flores perfectas. En las caras se reflejan las
caras más contempladas.” (S.O., Autobiografía de Irene, Epitafio
Romano, 1948).
Las “trampas del desdoblamiento”, como quiere Michel
Foucault, acechan en las estrategias de discurso de la autora,
borrajeando dobles, recreando mundos inverosímiles, aun a pesar de la
contingencia, o por la contingencia misma. En “Poema para una muerte
efímera”*, el sentido de lo real se vuelve poroso y ambiguo, la
muerte y los sueños se estabilizan en una curiosa eternidad: “La
muerte es de los otros,/la muerte con sus rígidos códigos y aparatos/no
ha de pertenecerme. Viviré para siempre.”
Las ramificaciones místicas
y ontológicas del enigma abarcan nombres ilustrísimos y otros casi
olvidados: Parménides, Heráclito, Luciano de Samosata, Virgilio y
Ovidio, Plotino, los maestros de la Kábala, el Libro de Job, los
profetas, Simón el mago, Ruth la moabita, Escoto Erígena, los
empiristas ingleses, Voltaire, Lord Dunsany, León Bloy, Villiers de L´Isle
Adam, Olaf Stapleton, John William Dunne, el antropólogo y fotógrafo
Francis Galton, autor de “Inquiries into human faculty and its
development”, y el iridiscente Shaw de “Back to Methusaleh”. En
esta última obra, una suerte de divinidad geométrica-panteísta** sale
de sí misma para identificarse con el universo. Análogamente, en “La
Tentation de Saint Antoine”, de Flaubert, el desbordado personaje no
elude ese deseo hiperbólico, casi inocente, * Publicado en “Sur”, Buenos
Aires, nro. 256., enero- febrero de 1959. ** Los textos brahamánicos, Escoto
Erígena, Pascal, León Bloy, y más cercanamente en el tiempo, Gustav
Meyrink, reelaboraron esta hipótesis con sugerentes variaciones. ¿Acaso
no está presente, también, en la idea del espíritu santo judeo
cristiano -ubicuo y metamórfico-, hipótesis relacionada con el “Dios
productor de inmortalidad” en Unamuno? Ese Dios que, para Silvina
Ocampo, puede llegar a adorar algunos crímenes o alcanzar altísimas
cotas de deslumbrada
intimidad. imposible, de ser el dios.* Estos juegos especulares aparecen, como se verá en el transcurso de este estudio, en numerosos relatos y poemas de Silvina Ocampo.**
¿Hasta qué punto el Enigma -ahora arquetípicamente- no
representa una apostasía de la escritura del mundo? ¿Hasta qué punto
no la descifra en su interior, donándonos jirones de semejante odisea?
¿El espíritu sopla donde quiere? ¿La escritura se rebela contra los
intrincados mecanismos verbales que la hacen visible? Si
para Mallarmé, el Todo es una excusa o, complejamente, una trampa de espejos tendiente a terminar en
el libro; si para Bloy, todo es signo de una despiadada e inmarcesible
criptografía de Dios en medio de las emboscadas de este lado; si para
Borges la Biblioteca de Babel contiene el posible universo, desde y
hacia todos los espacios***,
en Silvina Ocampo encontramos la fundación y desfundación del mundo a
partir del enigma. Ahora podemos unir una casa de azúcar con las * Anoto las reflexiones finales del
San Antonio de Flaubert: “¡Qué felicidad: he visto nacer la vida, he
visto comenzar el movimiento! La sangre me late tan fuerte en las venas
que parece como si fuera a romperlas. Siento anhelos de ladrar, de mugir,
de aullar... Quisiera tener alas, un caparazón, una corteza como los árboles;
quisiera echar humo, tener una trompa, retorcer mi cuerpo, dividirme en
muchas partes, estar en todo, emanar mi esencia junto con los olores, desarrollarme como las plantas, fluir como el agua, vibrar
como el sonido, brillar como
la luz, acurrucarme en todas las formas, penetrar en cada átomo, bajar
hasta el fondo de la materia, ¡ser
la materia!” Compare el lector esta obra con el “Song of Myself”,
de Whitman, el Cantar de Cantares, la obra de Erígena y Berkeley, y los
textos brahamánicos. ** Poemas como “La Cara Apócrifa”,
incluido en “Amarillo Celeste” (hay otra versión titulada
simplemente “La Cara”), los
“Sonetos a la Imaginación” de “Los Nombres”, y relatos como
“Autobiografía de Irene” o “Fragmentos del Libro Invisible”,
atestiguan la preocupación. ***
“(...) También se esperó entonces la aclaración de los misterios básicos
de la humanidad: el origen de la Biblioteca y del tiempo” (Jorge Luis
Borges, Ficciones, La Biblioteca de Babel). angustiadas cárceles de Piranesi,
un cielo de claraboyas con el apócrifo epitafio romano, una adivina de
un barrio típicamente argentino con el león cautivo en una medalla.
No están ausentes, por cierto, las posibilidades temporales y
espaciales -casi narradas- de su país en “Enumeración de la
Patria”, siempre entrevista como zona visible de la conjetura:
“Oh,
desmedido territorio nuestro,
Violentísimo
y párvulo. Te muestro
En un infiel espejo.”
Las relaciones dialógicas mito-historia, escritura-imagen,
orden-caos, interior-exterior, con sus correspondientes ramificaciones,
falsifican (se diría, didácticamente) los ilimitados engranajes y
procedimientos. Es que el enigma no puede sino reflejarse,
quebradizamente, en espejos infieles.
Quizá para Emily Dickinson, de la que nuestra autora tradujo más
de medio millar de poemas, una tenaz convicción llevó a relacionar el
enigma, como Borges, con el problema metafísico de la eternidad. En el
número 1588, nos advierte:
“Irse de un mundo conocido
a otro que todavía es enigma
es como la adversidad de un niño
cuyo paisaje es la colina.
Tras la colina hay brujería,
y todo lo desconocido.
¿Será digno el secreto
de la solitaria travesía?”
Y en el poema siguiente:
“(...) pero cuando no puedo reunir la Fuerza
ni moldearlo en la Palabra,
sé que es signo seguro
de que el nuevo Dilema está
más lejos de la matemática
que de la Eternidad.”
Y, finalmente, en el número 1681:
“La palabra es un síntoma de afecto
y el silencio es
la comunicación más perfecta
que nadie puede oír.”
Cada trama del enigma supone una firma topografía de alusiones,
de fusión creciente de los niveles isotópicos de lectura, pero también
de elucidaciones. En los cuentos de Silvina Ocampo, sobre todo, se
evidencia este conflicto que hace de cada texto un universo autónomo.
“Todo el mundo dice: Yo tal cosa, yo tal otra, salvo yo que preferiría
no ser yo (...) En alguna versión de mi nacimiento, mi madre era polaca
y vestía un traje nuevo, y calzaba un par de zapatos de charol negro;
en otra versión, era italiana y llevaba un
vestido raído y un atado de leña; en otra, era simplemente una
colegiala que llevaba debajo del brazo un cuaderno y dos libros (uno de
geografía y otro de historia); en otra, era una gitana mugrienta, que
llevaba en un bolsillo de su falda roja barajas españolas y monedas de
oro. No faltó quien me regalara una fotografía apócrifa de mi madre.”*
No hay, en el transcurso del enigma, una voluntad “trascendentalista”,
una construcción de una épica de la conciencia “hacia afuera”, a
la manera de un Joyce o un Svevo. Las formas imaginarias se cierran
sobre sí mismas para redescubrirse en una especie de “retombée”
espiralada que también se refleja hasta la exasperación. El secreto,
en cambio, resulta una actitud íntima, presa obligada de los sentidos:
casi un rasgo de conducta de la autora**. * C.F. Silvina Ocampo, “Yo”,
Sur, Buenos Aires, n. 272, 1961. ** En las dos versiones del poema
“El Secreto” (“Los Nombres”, 1953), éste puede adquirir un
cuerpo material: “Fue mujer, vagamente hermafrodita”.
Con fe ciega, el enigma busca la propia ultimación: ¿Acaso no
está el crimen en su más honda naturaleza? El pacto desea -a fortiore-
lanzarse al conocimiento de esa esfinge. Si por instantes, Emily Dickinson nos habla de “La Eternidad de
Ahoras”, por el otro registra su reverso de un modo atendible:
“Nada”
es la fuerza
que al mundo renueva.*
Con el humor o más acá de él, con los altos abismos de la poesía,
Silvina Ocampo interrogó (como Montaigne* y Emily) esos territorios. Su
“quisiera escribir un libro sobre nada” no tiende a refutar esta
teoría, sino a confirmarla plenamente. LONDRES, SEPTIEMBRE DE 1997 * Para las traducciones de E.
Dickinson de este ensayo, se
consultó la edición de Thomas Johnson, de 1955. Manuel Lozano.
Hay muchas miradas
tras una ventana, todas creen observan, sin embargo en la medida de
los años te vas dando cuenta que tu mirada de niño solo vio lo que
querías mirar. La realidad es una posesión esquiva, que solo se
pertenece por si sola, de ahí que la verdad no sea absoluta y por lo
tanto tenga tantos dueños.
Orlando Morales
Desde La Ventana
El caballo
Eduardo Galeano
Tarde tras
tarde, Paulo Freire se colaba en el cine del barrio de Casa Forte, en
Recife, y sin pestañear veía y volvía a ver las películas de Tom
Mix. Las hazañas del cowboy de sombrero aludo, que rescataba a
las damas indefensas de manos de los malvados, le resultaban bastante
entretenidas, pero lo que a Paulo de veras le gustaba era el vuelo de
su caballo. De tanto mirarlo y admirarlo, se hizo amigo; y el caballo
de Tom Mix lo acompañó, desde entonces, toda la vida. Aquel caballo
del color de la luz galopaba en su memoria y en sus sueños, sin
cansarse nunca, mientras Paulo andaba por los caminos del mundo.
Paulo pasó años, añares, buscando esas películas de su infancia: -¿Tom qué? Nadie tenía la menor idea. Hasta que por fin, a los setenta y cuatro años de su edad, encontró las películas en algún lugar de Nueva York. Y volvió a verlas. Fue algo de no creer: el caballo luminoso, su amigo de siempre, no se parecía ni un poquito al caballo de Tom Mix. Paulo sufrió esta revelación a fines de l995. Se sintió estafado. Cabizbajo, murmuraba: -No tiene importancia. Pero tenía. En esas Navidades, Nita le regaló una pelota. Paulo había recibido treinta y seis doctorados honoris causa de las universidades de muchos países, pero nunca nadie le había regalado una pelota de futbol. El sólo había tenido, allí lejos en el tiempo, pelotas de trapo. La ofrenda de Nita brillaba y volaba por los aires, casi tanto como su caballo perdido.
Lengua y
Habla.
Por Fanny
Garbanny
Nihilismo sin tragedia.-
Los postmodernos prefieren vivir en la desfundamentaciòn
del pensamiento. No sòlo consideran que las convicciones firmes
que dieron seguridad y razones para vivir a las generaciones pasadas
han desaparecido para siempre, sino que aceptan el hecho con
jovial osadìa. Lipovetsky es rotundo:
<<Dios ha muerto, las grandes finalidades se apagan, pero a nadie
le importa un bledo: èsta es la alegre novedad>> (37).
Los P.M., resucitando el mito de la Caja de Pandora,
vienen a decir que el deseo de saber demasiado sòlo puede traer
males.
El Cardenal Ratzinger, Prefecto de la Sagrada
Congregaciòn para
la Doctrina de la Fe, manifestò la sorpresa que le
produjo el hecho
de que, en una reciente entrevista sobre el caso
Galileo, no le << fuera formulada una del tipo : "¿Porquè
la Iglesia ha pretendido obstaculizar el conocimiento de las ciencias
naturales?", sino exactamente la contraria: "¿Porquè no ha
tomado una posiciòn màs clara contra los desastres que habìan de
resultar cuando Galileo abriò la Caja de Pandora?">>(38).
En opiniòn de los P.M., el pensamiento dèbil tiene
dos grandes ventajas:
en primer lugar, encontrar un sentido ùnico y
totalizante para la vida conlleva a una apuesta despiadada por el
<<todo o nada>>.
En cambio, el que poco apuesta poco pierde. La
filosofìa de Nietsche que puede considerarse un documento temprano de
la
postmodernidad describiò ya este talante al
contraponer al hombre resentido, que vive como un drama la pèrdida de
las dimensiones patèticas, metafìsicas de la existencia, el hombre
de buen caràcter que <<està libre del ènfasis>>
(39).
En segundo lugar, las grandes
cosmovisiones son potencialmente totalitarias. Todo aquel que se
considera depositario de una gran idea trata de ganar para ella a
los demàs, y al resistìrseles recurrirà fácilmente al terror.
Leyendo a Lyotard se saca la impresiòn
de que la modernidad ha sido tan sòlo una historia de ejecuciones y
encarcelamientos que va desde la guillotina de la Revoluciòn Francesa
hasta el Gulag soviètico, pasando por Aschwitz y Hiroshima (40).
En cambio quiense sabe portador de un
pensamiento dèbil serà necesariamente tolerante con quienes
piensan de forma distinta.
El individuo fragmentado.-
El individuo P.M. obedece a lògicas mùltiples
y contradictorias entre si. En lugar de un yo integrado, lo
que aparece es la pluralidad dionisìaca de personajes. De
hecho, se ha llegado a hacer un elogio de la esquizofrenia (41).
El individuo P.M.,sometido a
una avalancha de informaciones y estìmlos difìciles de estructurar,
hace de la necesidad vrtud y opta por un vagabundeo
incierto de unas ideas a otras.
No se aferra a nada, no tiene certezas
absolutas, nada le sorprende y sus opiniones son susceptibles de
modificaciones ràpidas.
Como ha dicho Vattimo, <<el
sujeto P.M., si busca en su interior alguna certeza primera, no
encuentra la seguridad del "cogito" cartesiano, sino las
intermitencias del "corazòn proustiano">> (43).
Tambièn enlas relaciones personales el
P.M. renuncia a los compromisos profundos: la meta es ser
independiente efectivamente, no sentirse vulnerable. El medio para
conseguirlo es lo que Schelsky ha llamado "el sexo frìo" (cool
sex) orientado al placer brve y puntual, sin ambiciones de
establecer relaciones excluyentes ni duraderas.
En la modernidad se daba por supuesto
que siempre habìa que estar haciendo algo.
Para la cultura postmoderna no se trata
de hacer sino de estar...
-----------continùa------------
37)Lipovetsky, giles, "La era del
vacìo", "En sayos sobre el individualismo contemporàneo",
Anagrama, Barcelona, 1988.-
38)Ratzinger, Joseph, "Perspectivas
y tareas del catolicismo en la actualidad y de cara al futuro"
Edice, Madrid, 1990 .-
39)Nietsche, "Humano, demasiado
humano", Prestigio, buenos Aires, 1970.-
40)Cfr. Lyotard, Jean-Francois,
"La postmodernidad (explicada a los niños) Gedisa, Barcelona,
1987.-
41)Cfr. Deleuze y Guatari "El
antiedipo". "Capitalismo y easquizofrenia" Barral,
Barcelona, 1973.-
42)Wilde, Oscar, "El retrato de
Dorian Gray", Aguilar, Madrid, 1972.-
43)Vattimo, Gianni, "La sociedad
transparente",Paidòs, Barcelona, 1990.-
Fanny Garbini Tèllez
CUANDO EL VERBO TENSÓ SU CUERDA. Por Sergio Pravaz. OLIVERIO
GIRONDO ***************************************************
*************************************************** Poetas
2000, Mayo 2002. *************************************************** |
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POETAS 2000, PROYECTO LITERARIO CENTRADO EN UNA REVISTA DE PUBLICACIóN MENSUAL CON PRESENCIA EN INTERNET DESDE ENERO DEL AñO 2000. DIRECTOR: NELSON JIMéNEZ V. Para proponer poemas al Jurado Permanente... [email protected] Cartas al editor ... [email protected] Recepción de ensayos y otras colaboraciones... [email protected] Si desea dirigirse a todos los miembros del Jurado... [email protected] Para darte de baja, envía un mensaje a [email protected] Para obtener ayuda, visita http://www.eListas.net/lista/poetas2000 Ir a Ediciones Especiales Ir a Página principal