El Caldero
(Sección fuera de concurso, a
cargo del editor)
Palabras de Antonio
Alvarez, poeta con más alta puntuación en
la pasada edición:
Soy, en esencia, un cyberpoeta, un astronauta, un
poeta indocumentado. En todo caso, modestas obras mías
podéis hallar orbitando en publicaciones como Mondo
Kronhela, Amnesia, Athenea, Adamar, El Ebro, México
Volitivo, El Catalejo, Margen Cero, Tántalo,
Alphalibros, Almiar, Zona de Literatura, Los Lobos de
Omaña, Eom 02, Panfleto Negro, etc.
En el 2000 fui finalista de las Terceras Olimpíadas
Electrónicas de Poesía, organizadas por la Fundación
de Poetas de Mar del Plata y la Blinda Rosada
(Argentina). Se me han leído poemas en el programa
"Rincón Literario" de la emisora 3 de Radio Nacional
de España, y se me han publicado numerosos trabajos en
las revistas en papel de la Asociación Cultural
Tántalo de Cádiz (España), a la cual pertenezco en
calidad de socio chileno.
Soy periodista y, como tal, columnista habitual de uno
de los diarios de mi ciudad (Concepción), en Chile,
donde escribo temas de la cotidianeidad.Estoy en el
medio siglo de vida, y he vuelto a escribir tras una
prolongada e inexplicable sequía.
Tengo dos libros inéditos de poesía. Me han ofrecido
publicarlos; Mas, "como poderoso caballero es don
dinero", pues simplemente seguiré en la estocada.
Un poema suyo:
VADE MECUM
Tengo la idea de que mientras escriba no me voy a
morir,
y duermo afilando navajas con el alba hasta expirar el
día.
No permitiré que me maten fantasmas fatigados
o me despierten en las calles con fraudulosos violines
de madera
Ya ves, ahora me la paso garabateando en los muros más
altivos
de la tierra, araño las níveas puertas de las ciudades
y arrastro como obstinada pluma mis huesos por los
sepulcros.
Tengo cubierta la frente de edictos que me mandan no
morir todavía,
y de papiros con historias fantásticas para reproducir
en las páginas de los árboles y de las flores.
Tengo obcecados diccionarios trepanando mi cabeza
como trenes que bufan iracundos por túneles brumosos.
Para no desaparecer engullo miles de guías telefónicas
de las naciones
más abundantes, y me baño a cada minuto en agua
bendita
sin dejar de hojear los vade mecum que he acumulado
en los tantos tiempos de locura.
Voy en cada segundo deletreando mi nombre y los
nombres
no inventados todavía de los otros, y creo canciones y
novelas
prodigiosas y combato contra los tormentosos vientos
del olvido
para no querer morirme hasta que me muera.
Yo pendido como araña de la tela frágil de lo infinito
y todo muere sin remedio. Ya ves, un día no me quiero
ir y escribo.
Estuve maldito y orinaba mis insomnios por las noches
como si me pidieran que me quedara suspendido, con el
corazón
atrofiado y sosegada la mirada.
Pero sigo escribiendo vade mecum en todas las paredes
que conozco,
porque tengo la idea de que no me voy a morir mientras
escriba.
Lo haré hasta no sé. Iré de nube en nube colgando
discursos
y de morada en morada dejando testimonio de mi
contrato con la vida
para que nadie dude de mis intenciones de morirme sólo
cuando
me llegue la muerte. Nunca antes. Y es definitivo.
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De Manuel Lozano:
INCANTACIONES CON PEQUEÑA ESFINGE GUARDIANA
Cuando el animal oyó las risas interrumpió sus intentos.
Fue a sentarse
lentamente junto al cadáver de su pequeño, y
comenzó a lamerlo
como si aún estuviera vivo.
Bram Stoker, La Squaw
A Leonor Fini
¿Qué purísimo custodio
redime a las crías de su herencia
y de las bienaventuradas posesiones?
Hubo una reina entre los moribundos.
Dijo tener piedad de los que huyen y viven
a costa de grandes renunciamientos.
Con inefable obediencia,
la lluvia de oro caía sobre sus vestiduras
deshabitando cristales, socavando el mundo.
Habría aparecido en el pabellón de las borrascas.
La limosna es su oro.
Vástago fiel de la amargura,
¿en qué tiempo ascendiste con frutos de resurrección,
junto al llanto de Herodes y el goce musical
de Daniel en el foso?
Has oído los pasos,
los crujidos,
las feroces alabanzas
allá, donde los cuerpos se derrotan.
La estruendosa marea de las procesiones
te rehace ilimitada en promontorio de cenizas.
Todo sudor ya ha caído.
¿Cuándo volverías a ser tú misma,
otra vez la desangrada, la que recoge ofrendas
de un nido de polillas para nadie?
Hay una imagen, como inscripción rupestre,
sobre el rostro vulnerado.
Nada te cubre de la mano que enfría,
del asco que pervive.
¿De qué llagas del amor hubiste de engendrarme
-entre los filtros del volcán y la estepa-
cuando los trenes repletos de gentes hacinadas
parten de la inenarrable estación
hasta el comienzo?
¿Y quién murmuró que era yo aquel Hijo:
Hijo del dios,
Hijo de la estrella matutina?
No iría hacia el bosque
con el mensaje encantado en su plegaria.
Has visto el retrato en la carcoma,
mutilado en el altar de tu siervo.
Ahora entraste en la grieta.
Preparan la capitulación.
Un solo pájaro deja que el fuego suba
/por mi vientre.
Oyes telarañas arrancadas del sudario.
Mi demencia es de otra especie,
no admite dilaciones en la hora del juicio,
ni gastados ciriales, ni encías dispersas
para antiguas moribundas.
Tampoco fui la estatua exhumada
entre mínimos repudios de letrina.
El trono nunca me sostiene.
Me arrastra en círculos de esperma
hasta descuartizarme después.
Extraordinariamente.
MANUEL LOZANO
BAHIA DE TODOS LOS SANTOS, enero de 2OOO
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Palabras de Bartolomé Adrover
Guerrero, desde España:
Antes de cualquier cosa, cualquier movimiento de mi pluma, es mi
deseo felicitar al
equipo de poetas 2000, tanto por su trabajo cómo por la calidad de los
trabajos.
Felicitar también a Mauricio Otero y al equipo que realizó el especial
sobre su trabajo.
Debo extender mi felicitación al poeta chileno Antonio Álvarez Bürger
por su poema y
por la puntuación obtenida.
Por último y ¿como no? felicitar a Nelson Jimenez y a mi amiga la poeta
argentina
Jeniffer Moore.
Es mis deseo enviar dos poemas míos, los dos últimos que escribí y si
lo consideráis
oportuno que sean publicados en el próximo numero de poetas 2000, al
igual que mis
felicitaciones a todo el equipo.
Debo presentarme, aunque alguno de vosotros ya me conoceis. Mi nombre es
Bartolomé
Adrover Guerrero, nacido el 31-10-66 en Mallorca (España). Poeta y diseñador
de
páginas web, siempre que tengo tiempo de arrancarle un poco del tiempo al
tiempo para
dedicarme a lo que mas me gusta, crear.
Sin más os envío los dos poemas para que sean considerados.
El camino de la rosa
Aguas descoloridas,
sombras del dolor manan del estanque.
La huellas se tornan polvo
sobre el polvo del camino
y el dolor que brota del pecho
barre el polvo.
El polvo mezclado con el dolor
se diluye en la masa
que formará la dura roca
incrustada en el cristal del alma.
Arrancando gemidos a las estrellas,
rompiendo frágiles espejos de bruma,
cálidas almohadas de lunas fulgurantes
y algodones que cabalgan olas de ágata y turquesa.
La roca alimentada de sangre y luz,
torna una bella rosa roja
que deshojándose en las laderas del alma
la inunda de pétalos y su canción.
Mi estanque de dolor
es una barra de labios
para teñir los tuyos de la fragancia de la rosa.
***************
Un reino de luz
Solo en la oscuridad de la noche,
escuchando las voces de los silencios,
esculpiendo con azufre palabras sobre el viento,
incendiando los enmudecidos aires
con la tea de las soledades.
El cielo es un film de George Lucas,
una guerra innombrable con princesa y guerreros,
las estrellas arden.
Y regresan los silencios
para teñir la noche de soledades.
El arte de la cetrería se manifiesta,
negros, oscuros halcones cazan las almas de los astros
para devolver al universo sus auroras.
Brotarán en los rostros
nuevos párpados teñidos de color
y amantes de la luz,
los ojos ofrendarán sus pupilas
a amorosos soles.
La noche perece con sus carnes desgarradas,
los silencios se extinguen
al no poder soportar tanta belleza.
Recibid un cordial saludo de vuestro amigo.
Tolo
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Remitido por: MANUEL LOZANO
Carta a Victoria Ocampo de Gabriela Mistral
21 de Agosto de 1936
Le escribo con una cabeza que me da vueltas. Acabo de leer en tres diarios
y en dos versiones la muerte de Ramiro de Maeztu, fusilado en Madrid. Yo
le quería, por encima de todas sus ideas absurdas, yo le quería: era un
convencido, era además un hombre de ideología orgánica, lo cual es muy
importante; era un hombre de corazón, enloquecido por la pérdida de sus
amigos y de una España lamentable, la monárquica, pero a la cual él le
sacaba luces preciosas que encandilaban sus pobrecitos ojos de vasco niño
y de místico niño. Me parece horrible el que lo mataran, haya hecho lo
que haya hecho, que lo más seguro es que fueron niñerías. ¡Por Dios!,
los españoles están haciendo su guerra civil lo mismo que la conquista
de América, y lo peor es que ya comienzan a estar orgullosos de la
"epopeya" (...). Lo mismo que viven orgullosos de la otra hazaña
"americana".
Sobra decirle que el corazón se me va con la gente de Madrid, por cuestión
de ideas y de eso tan bien nombrado y tan bulto de aire que llaman
justicia. Pero el diario de hoy trae noticias como para quemar la carne.
Yo espero que no sean ciertas las de los fusilamientos de Benavente, los
Quinteros, Zuloaga, etc. No están confirmadas como la otra.
Victoria querida, tengo cierto remordimiento de no haberle hecho caso a mi
instinto; hace días, cuando quise escribir a Ramiro diciéndole que se
viniese aquí, y a la casa, si estaba en peligro. Me retuvo un prejuicio
muy estúpido. Ahora es cuestión de que haga caso al golpe de corazón de
hoy, que es el de llamar a María.
Mi Victoria, no hay comunicación postal de aquí a Madrid. Ayer me ha
dicho aquel consejero que ellos la logran mandando las cartas a Barcelona,
de donde se las reexpiden. Pero esto es para comunicarse con gente de
izquierda, esto no vale para una carta dirigida a María. No puede
llegarle ninguna cosa a María que no corra el riesgo de serle observada o
atrapada. Voy a ensayar el que en los cables cifrados que manda nuestra
Legación de aquí a la Emb. de Madrid puedan poner un recado mío para
María. Dudo mucho que el Emb. nuestro lo transmita, por no hacerse
sospechoso. ¿No sería posible que Ud. ensayase, Victoria, el hacerle
llegar desde allá ese recado? Sería el que ella puede venirse a
Portugal, conmigo, vía Galicia en este momento, no sé por qué vía en días
más.
(...) A lo menos, yo quiero saber si María está en Madrid y si piensa en
la posibilidad de salir o si no ve peligro extremo para ella. Ya están
peleando, carabina al hombro, las mujeres en España, las falangistas
disparatadas y las comunistas. Yo deseo que ganen las izquierdas, pero yo
no entenderé nunca el que se lleve mujeres a esa inmundicia de la
guerrilla, así sea para salvar al Niño Dios que corriese... peligro. Por
Dios, estos batallones de mujeres me traen la cabeza vuelta de revés.
Pueden ir a hacer la comida de los soldados, a coser su ropa, a llevarles
los niños para que les vean, a curarles, a sembrar trigo en Castilla a
fin de que no haya hambre, a regar, a trabajar en las industrias, a mil
cosas; pero como lo espectacular es el pantalón y la carabina, allá van
las grandes sensacionalistas.
(...) Muchas gracias, Victoria generosa, por el sitio dado a ese artículo
sobre V. Kent. No, no fue para SUR. Tomo en cuenta el que usted quiere
publicar allí artículos de mujeres sobre mujeres. Así ya la cosa
cambia. Van dos recados - habría que fundirlos en uno- sobre aquella
venezolana, que tanto quise y que se nos murió, Teresa de la Parra, de
quien le hablé en Madrid dándole a leer un relato suyo de infancia que
le admiro mucho: Las memorias de Mama Blanca. Si a usted le interesa ese
largo recuerdo de ella, publíquelo; yo no lo he mandado a la Argentina
para su publicación...
Y no más por no fatigarla, mi Victoria. Por ahora.
Un abrazo fiel de su lectora y amiga que está siempre con usted, hablándole
a su manera.
Gabriela
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Un poco más que erotismo en este fragmento
de la novela inédita "Pirita...
libido de cristal" de Nuit
Argenta
fragmento de la novela : "Pirita... libido de cristal" de
Argenta
(...)
la verdad, te va a arrasar, no fuiste un cobarde, sino un imbécil, me tenías
y me dejaste marchar...
nunca vas a volver a encontrar mi energía, ni mi fuego, lo que provocaba
en vos...
cómo te hacía sentir...
y vas a llorar, como yo lo hago ahora...
porque...
"el amor de un cobarde, no llega a historia, sólo a letras
ajenas y una voz en el teléfono"
"el amor, que lograse, que yo pudiera quedarme dormida como un ángel
en sus brazos, me hubiese raptado... conseguido... atrapado...buscando el
cómo y lidiando con los por qué"
tengo siglos de cansancio... esta noche, voy a dormir sueños/muerte...
mañana me espera como siempre, mi hermoso día...
y continuaré esperando sin desesperar...
salpicada de mis lugares...
mis hijos...
mi marido...
mi auténtico amor por la vida...
mi vida...
un tiempo va a doler, es siempre triste, descubrir que me equivoqué de
nuevo...
voy a abrir un tiempo esta imagen, me va ayudar
te la voy a a compartir para que la guardes...
y te castigue...
Òleo de poetas
estoy en la playa, con mis óleos, mis espátulas y mi lienzo.
enajenada, perdida estoy capturando la tormenta, robando su movimiento
ella quiere amedrentarme, arroja heridas de luz en el mar abierto, órdenes
de truenos, las prefacias gotas, huérfanas aisladas...
llegás, venís corriendo, brillante de esfuerzo
te sonreís de mi lucha, me pedís que entremos
me persuadís por la cintura, no me muevo,
no puedo verte, estoy ida en mí, lejos
caracolas de viento, amasan monigotes de arena que se deshacen en susurros
abandonada en grises, ópalos, morados, negros, arrancando corceles indómitos
a esa pradera cielo
furtivos de mis lentas espátulas, son apresados por mis manos,
la pintura desquiciada atropella, cabalga entre mis dedos y se escurre
venciendo
te quedás perdido en mi ignición, viciado de mi triunfo
ella no se intimida, envía a sus retoños primigenios, insolentes,
mercurios translúcidos, suicidas en la meta de desdibujar lo nacido
impedís el crimen, usurpás el lienzo a la furiosa borrasca
lo llevás a la cabaña
en trance de parto, con docilidad, te sigo
un fuego verdadero, en la chimenea encendida, compite con el nuestro
embravece sus llamas, en díscolos dragones
amilanado, retrocede ignorado
comenzás a desnudarme
vistiéndome de besos
mis manos convictas con sus trajes de óleos, destierran en caricias
perturbadoras, la impía blancura de tu piel
profanamos el silencio
engendramos una voceada contienda de urgencias,
los cuerpos, plagian ardides pero no se conforman, exigen
aliado, obediente, me alzás desnuda, vas a llevarme a la cama,
descubrís en mis iris, a la plúmbea intrusa
la tormenta furibunda capturada en mis ojos, te instiga otra batalla
bélico, de una patada abrís la frontera de la puerta, violando los
dominios de la tempestad
conducida en tus brazos, te amordazo con mordiscos y besos
en la playa, el caballete, comparte el destino sufrido del otrora árbol
quedo sobre la tímida alfombra de sisal, que ha resistido insolente la
invasión de arena
el mar y la tormenta, aliados en cólera, son insultados por nuestro
desafío
tu cuerpo reconociendo al mío,
pespunteando un nuevo contorno,
uno sobre el otro
yunque candela, te suplico,
enorme de deseo, hambriento, me clavás tu miembro hinchado
mis gritos, se amalgaman con tronadores envíos
espías humilladas, las olas se quiebran furiosas, en celos
devoto de un ritmo iracundo, desoís mis ruegos y me vencés
acabo ... en insulto, ávida de más tiempo
cómplice de tu sonrisa, comprendo
necesitabas de nuestra espuma .
me levantás, manipulás esta sílfide de piel niquelada de lluvia, popurrí
de matices y sal;
quedo en cuatro...
advenís mi deseo, invitándolo con el roce insidioso de tus giros
intercedida por el placer, sentís como cedo , como me abro y entrás..
cauteloso, primero, procreando la necesidad, lo permaneces quieto
atento a mi entrega,
deshogas el ímpetu de la sinergia contenida
me descontrolo en gozo, lo vuelco en insultas que atropellan y
recrudecen tu excitación
el temporal revienta de furia, nos alumbra y nos aturde, nosotros lo
absorbemos, somos energía pura fraguándose en deseo
sentís mi desesperación, vas a cubrirme toda, con tres dedos, me
penetras también por adelante...
mi placer se escapa en un grito que excita a Thor, avergonzado, se
silencia, estoy tan llena de vos, tan plena,
miles de voces de agua arrecian iras y se evaporan en bruma, al tocar
nuestros cuerpos...
tus dedos se mueven, continuando el compás de tu miembro, es un gozo tan
completo que nuestras almas, quemadas sus jaulas, se conglomeran...
disolviendo su esencia de siglos en esa marina de tormenta, somos sólo
fulgores de pura energía, somos parte de todo y todo es parte nuestro
mis primeros latidos, me pedís que te espere, gemidos angustiosos
te explican que no voy a lograrlo, me voy por segunda vez, pero estás
decidido .
querés el delicioso suplicio de mantener el orgasmo,
mis quejumbrosas órdenes aspiran detenerte, te amenazo con una muerte
temprana
controlado y desobediente, te movés con más furia
una ventisca se insinúa altanera, determinada a empujar a la tormenta,
deseosa de complacer a las enamoradas estrellas que intentan asomarse
curiosas
una paridad permutando agonías,
te contenés ... me contenés, gemidos, enfermos de locura, jadeantes,
vos sentís en tus dedos, cada insurgente latido
sojuzgado por su intensidad, alienta su tentativa de fuga,
la luna también atisba indiscreta para ver a los amantes,
dibujados de arabescos diseños,
caprichosos artífices de caricias, agua, óleo y besos
con un ritmo desenfrenado, enajenado, gimiendo, mordiendo, finalmente nos
liberamos, me inundas y te inundo...
caemos desplomados, inertes, por un tiempo de minutos eternos
desde el falso techo negro, miles de iriscentes ojos nos revelan que la
tormenta se ha escabullido, ha huido desairada, a recónditos
cielos, ignotos de su abatimiento
te levantás y te vencés sobre la duna anfitriona
yo no puedo ni pretendo moverme, me estoy por acurrucar ... arisca, sola
como siempre
pero te acercás y me llevás a vos. Con la voz cargada de ternura, forjás
las únicas palabras que abrirán y trascenderán lo eterno
"chiquita, te quiero"
suspiros de fulgores cristalinos de deslizan por mis mejillas y se cobijan
en la suavidad de tu pecho
finalmente, me abandono a tus brazos, protegidos los sueños y dormida
como un ángel
con tu alma unida a la mía, viajando juntas por océanos de tiempo
Pablo...
en la próxima, tal vez..., con el poeta y el lobo, haya venido el
guerrero...
voy a esperarte, aunque mi dolor se refugie en la búsqueda desesperada de
los olvidos
la idea ... que existas y no vengas a buscarme, es insoportable
de ser plausible una elección, serías mi amigo
adios
Anais Bronte
Autora: Nuit Argenta
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Zoomar
I
La medusa
Filamentos de luz y agua. Ases de luz, hilos de agua cuelgan del púrpura.
Filamentos relámpago de ponzoña, destellos tóxicos. De la sombrilla
caen y la sombra en el fondo de corales y arena. Sombrilla de peces
vanidosos. Dolor en la piel del bañista que venturoso y ejercitado nada
para limpiarse de malas memorias que la tierra le ha dejado. Escuece y
enrojece el centro del dolor. El bañista salta del agua y nada hacia las
orillas de su mundo habitual. En el agua la medusa, a impulsos de su
cabellera protectora, va a otra porción de mar, a otros peces que
sombrear.
II
El Erizo
No quiero ser el mar para ser herido por él. Obeliscos, en extremo
agudos, apuntan al sol.
Un mal sueño no deseo tener en la planta de mi pie. De negro se dispara
desde algas. Cortejo de monjas de mala leche, en místico reposo
aguijonean los cielos que las tardes llevan a cuestas. No le abunda la
arena ni las piedras para su tránsito. Alucinación de tumbas, ciudad
oscura y de altas torres. Ciudad en montículo. No quiero ser el mar para
caer sobre sus punzones, sólo la espuma de una mujer sobre mi pie.
III
La barracuda
La veo dentro del agua. Saeta que separa el agua y la reparte
equitativamente en sus costados. Tan esbelta, tan firme, nervios de plata
en persecución de cardúmenes. Fuera del agua, una vez atrapada en el
anzuelo, más muslo de mujer, más temblor, más volcán que se arrebata y
busca mis manos, mis caderas. Mi porción de amor entre sus poderosas mandíbulas
es su empeño. Después de todo hembra y como tal sus hechizos, sus
combates, se resuelven en mis manos, en mis muslos que la aprisionan
contra el bote para arrebatar su fiebre de amor.
IV
El pulpo
En el escenario de pendientes, arenas y corales, como telón de fondo
peces que disfrutan tomados de las aletas, la danza es elegante y precisa;
muchachos y muchachas en la punta de sus pies hacen del vacío una curva,
una línea recta, un rectángulo, un recodo, una esquina, un celaje, un
algo de vuelo de espiga de trigo que cae en picada hacia la sima. Arriba
un par de ojos vigilan y dirigen; en la cara algo de Monalisa burlona y
satisfecha. El óctopus que eres, gelatina y goma, en mis juegos espero.
Tantos brazos como tú para pegar mis ventosas en las mujeres que se bañan
desprevenidas y hacer del mar una polvareda de jinetes galopando sus
caballos.
V
Caracol
De verano a invierno su tiempo espiral como su casa. Olas submarinas,
marejadas en puertos, suspiros de lejanas tormentas en su rueca de
tornado. Tomar un vaso de agua para qué, no lo acosa la fatiga ni lo
azuza la premura. Con su casa a cuestas ni el sol ni el agua son
impertinentes. Si tomo en mis manos su concha es como si acercara el mar a
mi corazón: pasajes y ritos, la voz del pirata, el canto de la sirena en
mansiones de cal y coral. Aquí el eco de azules forjas de metal. Aquí
rumores de naufragios y aromas que dicen que yo también soy del mar. En
mis manos es como si estuviera dentro de su casa y me sentara en muebles
traslúcidos, me sirvieran bocados de mar en porcelanas y un cortejo de
mujeres masajearan mi cuerpo de amor. Dentro, vestido de habitación sin
haber enfermado. Sé de su sabor a vino, sé que el mar tiene su corazón
en esta casa, un corazón sordo, eterno que avanza lento entre glaucas
grutas, peregrino que siempre va, que siempre viene sin haber partido.
VI
La almeja
Nácar y bulbo, ¿qué más pedir a la forja de mis cortejos? Dulcemente
prisionero me derramo en torrentes de sedas y pantanos. Al final la perla
dice que allí estuve como un esforzado caballero, descalzo de la cabeza a
los pies.
VII
Caballito de mar
Al otro lado de algas, corales y dunas, ella. Mis pasos se fatigarán y
ella tal vez no esperará. El caballito brinca, manotea el agua y sacude
la sal de su soledad. Trepo en él y entre corales y anémonas, protegido
por escudo de escamas, la cruzada al Grial menos penosa. Rutilantes
lentejuelas y fosforescencias de fábula hacen más azul y sonrosado el púrpura
de nuestro ir. Su galope inventa la luz de mis necesidades, los trechos de
barcos hundidos, los oleajes de chimeneas, las calderas que burbujean y
humean la superficie del mar. Lento nuestro tránsito como lento el
recuerdo de aquella que espera. De un lado redes de cáñamo tendidas, del
otro, tritones encajados en sirenas, ondinas entre madréporas coruscantes
en el espacio ganado, debajo de novias y novios ahogados y adelante
espumas donde se bañan y juegan delfines. Luego copas de vino donde
bebieron reyes del Caribe, pescadores que fuman tabaco en escolleras o
botes, veleros que vienen de países lejanos y desconocidos. Cuando llega
la noche descansamos en las barbas de una ballena dormida; mientras se
acerca la madrugada mordemos los senos de la noche y la leche nos da ánimo
para reparar las heridas salobres de naves náufragas. A la hora de las
espadas del día, cortando la superficie pulida del mar, retomamos el
cielo de agua. Detrás nuestro nada que sean huellas para otros amantes de
ojos transparentes que nada esconden, nada muestran, nada para adivinar,
monograma de olas que fluyen y refluyen en espadas que nunca se oxidan.
Brillan sus belfos tascados de espuma, estrellas desflecadas sus crines.
Al final, la amada ahí, dormida. En su boca el aliento de mi caballito de
mar la despierta más rosa, más flor que palpita entre ijares y ancas.
VIII
La tortuga
Sobre su caparazón laberintos que llevan a templos donde la mujer espera.
Puedo trepar en ella, sentarme a vivir el viaje, la mudanza lenta que más
que avanzar, retrocede, como la luz en una casa sin puertas ni ventanas.
Puedo asomarme al paisaje, ella ahí; puedo dejar la ventana, inventar
otras señas, regresar, y ella ahí. Despacio, despacio la hoguera que
escribe; en el coral secreto de sus prisas lentas, no termina la caligrafía
de su nombre. Al final he aprendido: En asuntos de cortejo, uno debe ser
lento en este universo apresurado.
IX
La Gaviota
Un signo sobre el azul su vuelo, la gracia de un instante que se
hace eternidad, cifra que conduce a otra esquina del mar. La leche de sus
alas bordea el ocaso donde me siento prisionero, como detrás del biombo
que ella con su cuerpo talla en el ocaso. Gota de nieve encendida en el
cielo, trajeada de espuma, como si el mar precisara pétalos de nieve y
alas líquidas. Me gusta cuando cae como pañuelo abierto sobre el puerto.
El cielo no es el mar, pero se hace mar cuando ella es onda que resbala
por el aire y lo hace más transparente. Ella, libro abierto, donde el mar
lee los mensajes que los hombres le escribimos.
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El libro POEMAS
INFIELES, de Leda Garcia, el tercero
de su cosecha e inédito aún, fue galardonado en el certamen
internacional convocado por EL INSTITUTO CULTURAL LATINOAMERICANO,
incluido en la Antología Brasileña: LAS LETRAS DERRAMADAS, seleccionado
uno de sus poemas: MUJERES, en el OLEGARIO ANDRADE que no era concurso
sino selección para publicar en antología, y el poema el ANTIFAZ DE LA
MEMORIA resultó finalista en el certamen de un poema convocado por el
CENTRO DE ESTUDIOS POETICOS DE MADRID
EL ANTIFAZ DE LA MEMORIA
La memoria,
ese largo antifaz profetizado
me llora como herida
y es que en su lágrima anochece
la muerte presagiada de este espejo
con las esquinas rotas de mí misma.
Quizás porque en mi lecho desgranado
no duerme ya tu cuerpo que dormía
o porque navegué secretamente
en las olas secretas de tu piel,
hiedra bebiendo mi humedad vencida.
O porque en los maizales de la noche,
el veroliz esconde tus pupilas
y yo tampoco estoy en ellas
ni en ellas mis pupilas.
Ah, ese largo antifaz profetizado
que llamamos memoria,
me duele todavía.
Leda García
Costa Rica.
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EL ERROR
Cuento de Ling-ohni
(Este cuento fue premiado en
1998 por el Gobierno de la provincia de Salta, Secretaría de Cultura y
Casa de Salta)
Estoy solo. Las imponentes catedrales ya no están. Guardo en mi memoria
infinita mis obras y las obras de mis obras mientras la tierra continúa
girando sobre su órbita implacable en ridícula rutina. Envuelta en una
gigantesca nube de vapores y polvo, la tierra prosigue su derrotero sin
sentido. No alberga nada: ni pájaros, ni flores, ni majestuosas cumbres.
No alberga nada, salvo soledad y silencio.
No. No estoy conforme. Me maldigo por el error, ese pequeño y único
error que echó a perdelo todo. Y ha sido por soberbia. Mucho me acuso, en
esta eternidad que es mi castigo, de haber caído en este pecado
ignominoso y no tengo siquiera dios ante quien reclinarme y suplicar perdón.
Es el infierno, el atormentador infierno al que me somete mi conciencia.
Yo no podía ignorar el final, este final de tierra vacía y solitaria. ¿No
fue acaso Adán y su pareja quienes desdeñaron el Paraíso?. ¿Acaso no
les fue dada toda maravilla, todo árbol deseable y con sus frutos buenos
para comer y deleitarse, toda bestia de campo y toda ave que poblara los
cielos?. Y hasta la luz, la oscuridad, la lluvia, el viento y un río
inmaculado con sus cuatro vertientes para regar el huerto le fue dado para
que su felicidad fuera, por los siglos de los diglos, sin mengua.
Fueron días de ardua y laboriosa tarea, días de magnífica inspiración
y voluntad de vida. Sé que una inconmensurable esperanza me movió a
realizar la obra, punto por punto, detalle por detalle, todo amorosamente
pensado y calculado hasta los límites de la suprema armonía. ¡Qué gozo
ver la alegría de las aguas deslizarse en su cauce!. ¡Qué gozo aquella
luz alzándose como un coro de ángeles recién amanecidos!. Y allá los
infinitos verdes, el sediento amarillo, los rojos exhultantes y los
tiernos azules trenzándose en esa perfecta y singular algarabía, en ese
constante hacer más vida de la vida, me henchían el espíritu de una
genuino disfrute.
No sin fatigas le di al ruiseñor su canto y a la rosa su forma y su
perfume, a las aguas su ritmo majestuoso para que murmuraran en todas las
orillas mi nombre eternamente. Y todo, todo fue creado desde el esfuerzo y
la ilusión unió su voz y su silencio en un himno de gracias.
Pero me perdió la soberbia. Quise más, aún más de lo que ya había
sido obrado por mí mismo. Quise un ser, un exclusivo ser que alabara mis
obras, que se postrara ante mi presencia con devoción, que me adorara en
inmensas catedrales y que fuera mi testigo para siempre, la memoria de mi
propia memoria.
Eso quise, y en el sexto día, extenuado y feliz de ver mi obra plena de
aliento y animada, le di la vida a Adán, tan perfecto y hermoso como los
ruiseñores y las rosas pero con la clara conciencia de que yo era el
adre, el que lo trajo al mundo y lo incluyó en obra inigualada. Entonces
traje a Eva, lirio dulce y humano, para perpetuar su alegría y la gloria
de su propia simiente.
Eso hice y descansé por fin gozoso y satisfecho de ver toda mi obra tan
única y perfecta.
Hoy estoy solo. La tierra es una mole gris, inerte y desolada, que rota
con absurda pertinacia. Alguien, uno, algunos, todos, ya no importa,
destruyeron mi obra poco a poco, un día tras un día. Algún botón o
varios, alguna voluntad, muchas o todas, produjo este final. Adán, tu
nombre es Nada. Los hijos de tus hijos son fruto de mi error, de mi
soberbia.
Demasiado cansado y abatido como para empezar de nuevo, como para volver a
forjar desde un principio al ruiseñor, la rosa y la pantera, hacer cantar
los ríos y los mares, hacer brillar arenas y verdecer los robles,
estampar las llanuras y elevar las montañas.
Demasiado cansado. Pero soy Dios, y Dios nunca renuncia. Menos aún cuando
he quedado en deuda con los cormoranes y los tilos, con las sumisas y etéreas
azucenas, con las piedras, los lobos, los lagartos, la espuma de las olas,
la lluvia y las hormigas.
Por eso volveré y paso a paso, con idéntico amor, con igual alegría, en
otros siete días reconstruiré mi obra. Pero en esta ocasión, el hombre
estará ausente.
long-ohni
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El Presidente Duerme
Enviado por Long-ohni.
(fusilamiento del Gral. Valle 12/06/1956)
La noche yace muda como un ajusticiado.
Más allá del silencio nuevos silencios crecen.
Cien pupilas recelan las sombras de la sombra,
velan las bayonetas y el Presidente duerme.
La luna se ha escondido de frío o de vergüenza
ya sobre los gatillos los dedos se estremecen,
una esperanza absurda se aferra a los teléfonos:
el Presidente duerme.
El llanto se desata frente a las altas botas.
-¡Calle, mujer, no sea que el llanto lo despierte!
-Sólo vengo a pedirle la vida de mi esposo.
-El Presidente duerme.
Los faroles desgarran el seno de la noche,
el terraplén se apresta a sostener la muerte,
el pueblo se desvela de angustia y de impotencia
El Presidente duerme.
Tras de las bocas mudas laten hondos clamores.
³Cumplan con su deber y que ninguno tiemble
de frío ni de miedo!. En una alcoba tibia
el presidente duerme.
³Viva la Patria!², y luego, los dedos temblorosos,
un sargento que llora, soldados que obedecen,
veinticuatro balazos desgarrando el silencio.
Y el Presidente duerme.
Acres rosas de sangre florecen en los pechos,
el rocío mitiga las heridas aleves,
seis hombres caen de bruces sobre la tierra helada
y el Presidente duerme.
¡Silencio! ¡Que ninguno levante una protesta!
¡Que cese todo llanto! ¡Que nadie se lamente!
Un silencio compacto se adueña de la noche
Y el Presidente duerme.
¡Oh, callen, callen todos! ¡Callen los camaradas!
¡Callen los estadistas, los prelados, los jueces!
¡Que el pueblo ensangrentado se trague sus palabras!
¡El Presidente duerme!
El pueblo yace mudo como un ajusticiado
pero bajo el silencio nuevos rencores crecen,
hay ojos desvelados que acechan en la sombra.
Y el Presidente duerme.
José Gobello
(Prisión Nacional, mayo de 1957)
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Poemas de Manuel Lozano.
FRAGMENTOS PARA ECLIPSAR UN SOL TENEBROSO
OFRENDA
Construí un ataúd incorrupto
a las variaciones del fuego y del agua.
Luego, sólo con mis uñas,
arranqué la hierba blanca creciendo por fuera,
pulvericé las escorias de polvo de las entretelas quemadas,
junté astillas como pequeños cirios en medio de mi cráneo.
¡Hermoso desván para la plegaria del que no duerme!
El roble es resistente, pero arde.
MANUEL LOZANO
LA PRUEBA
Cuando haya nadie en la borrasca del diluvio,
¿quién te impulsará a beber de los follajes del ruego,
a subir en semejante espesura?
MANUEL LOZANO
LA HERENCIA
Tal era el cuerpo
que dejabas en medio del relámpago:
una cáscara helada, una gota de sangre hundida en el pecho,
la irreparable fijación de una ciudad monstruosa.
Entre las dinastías y los juegos,
el voluptuoso se abraza con su carne más pobre del planeta.
Afuera llueve la efímera lluvia su dolor hasta el hueso.
Tal era el cuerpo que dejabas.
MANUEL LOZANO
SIRACUSA
Paciente llamado del agua.
He ido preparando mi cadáver
con la paciencia del agua.
¿Blanco?
Nunca la muerte
imitó tanto a la muerte.
MANUEL LOZANO
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Enrique. (Cuento de Ana Buquet)
En la esquina de mi casa vive Enrique. Con sus ojos pícaros y su vocecita
de niño, saluda a cuanto vecino pasa por ahí. Todos le quieren. Su
día transcurre como el de cualquier pequeño, pateando una pelota,
haciendo malabarismo con naranjas, conversando con otros niños cuando
vuelven de la escuela.
En la esquina de mi casa vive Enrique, y con él su madre.
Llegada la puesta del sol comienza a sentirse solo viendo que ella cruza
al bar de enfrente, se calza unos pantalones ajustados negros, se
maquilla y vuelve a donde está su hijo. Cada noche se va en un automóvil
con algún señor bien vestido, mucho mayor. No le gusta verla
cambiar continuamente de hombre, de auto. El necesita una mamá que
no se vaya de paseo noches enteras. Sus ojos pícaros comienzan a ponerse
tristes, y ya no tiene a su alrededor ningún niño ni vecino que juegue
con él ni le converse.
En la esquina de mi casa vive Enrique.
Ya nadie sale a la calle. No es hora.
Sabe que su madre no volverá -como otras- para dormir con él, ni para
darle de comer.
Abre su bolso, y de él, saca cartones que ofician de colchón, y diarios
que le abrigan cual frazadas. Un pedazo de pan. Algo de queso. Come. Su
bolso hace las veces de almohada. Se duerme Enrique en la esquina de mi
casa, en la puerta del American Bank, pues allí está más resguardado.
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Fuga de papel
Una mujer olor a Sade
roba del tiempo a los dragones,
arando en el papel brujas y profanos,
vaga su mano sobre mis guirnaldas,
esa inquietud que dormida se desvela,
ahora la verdad
en labios rosas calla.
Ojos espadas rondan la muerte niña,
de Eva las manos suelta.
Elizabeth
Venus
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Poema de Victor Hugo Morales,
desde Chile.
Cuanta
falta me hacía una lluvia de otoño
frágil
y tibia,
suave
y repentina.
Imagino
que aparece como una mirada fugaz
lanzada,
por azar, a nuestros ojos.
Ella
viene a mí envuelta en atmósfera con ese dejo a niñez y a gris que la
envuelve igual que ayer, que puede hacer el tiempo con la bruma tenue y
suave que la rodea
Cuanta
falta me hacía esta lluvia,
tan
suave
como
el rocío del mar
cuando
revienta en las rocas
quizá
sea como una caricia furtiva
entregada
a escondidas
en
la obscuridad
Cuanta
falta me hacía
esta
lluvia casi dulce
frágil
y tibia
como
un beso tuyo
Nave
Lea la revista Expresiones.
Este mes con su edición especial dedicada a Manuel Lozano.
(Premio Interletras 2002) Incluye también poemas de otros de los
nuestros: Mastrizzo y Carlos Lopez Dzur,
portorriqueño residenciado en Orange County, narrador, poeta y filosofo,
premiado por sus trabajos, quien presenta Consejos kantianos para El
Flaco.
Director - Editor: José Rafael Hernández
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Harold Alvarado Tenorio
noticias poéticas de colombia
CONOCE A ESTE POETA COLOMBIANO VISITANDO LAS PÁGINAS:
Pizarra de mensajes
MANUEL LOZANO PUBLICADO POR LA PRESTIGIOSA "ECCUS"
DE MADRID
El reconocido escritor y
Profesor Manuel Lozano fue invitado a colaborar con la última edición
especial de la revista "Eccus", de Madrid.
Patrocinada con fondos del estado, la publicación está
destinada particularmente a la juventud, siendo distribuida en todas las
universidades y centros académicos de España y de otros países
europeos.
Para esta oportunidad, Lozano presentó las reflexiones
"Fragmentos de un arcoiris roto". Se trata de diversas
indagaciones sobre la idea de juventud en la historia, la mitología, la
religión y la literatura, a partir de una concepción donde no resultan
ajenos los anacronismos, la sátira irreverente y la asombrosa
inactualidad de esa misma idea.
Esta edición especial de "Eccus" fue
presentada el pasado 6 de mayo en Madrid.
Por otra parte numerosas publicaciones de Europa y
latinoamérica han publicado, durante estas últimas semanas a Lozano.
Debemos mencionar, entre ellas a "Eldígoras" (de Barcelona -
http://www.eldigoras.com),
que incluye la versión al inglés de "Gloomy Sunday" y
"Gemidos en la marca de un árbol", "Poetas 2000"
(Ciudad de México
http: //www.eListas.net/lista/poetas 2000) que incluye una edición
especial dedicada a Manuel Lozano que, a su vez, ha sido designado por
como "Jurado Permanente", al igual que la revista venezolana
"Expresiones", "Café Berlín" (Alemania),
"Club de Libros" (Costa Rica - http:
//www.clubdelibros.com/index.htm), el periódico "El heraldo porteño"
(Buenos Aires), "Patrimonio Cultural" (Chile), y
"Corvinobooks" (Zaragoza, España).
Lozano es el autor más votado de la website "Yo
Escribo.com" (
www.YoEscribo.com),
por parte de la serie "Poemas de España y Francia".
Esos mismos textos, pertenecientes al libro Mansión
Artaud, recibieron el Primer Premio de la "Asociación
Interletras", de Madrid, votados por unanimidad.
(FUENTE: SENSIBLES DEL SUR.)
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La Nueva Literatura Argentina
Noticias:Nuestros colaboradores de Lujo
El poeta, escritor, ensayista y crítico Manuel Lozano, de quien publicáramos
en el número anterior un avasallante trabajo sobre Adolfo Bioy Casares y
Santiago Dabove, ha recibido su 45º premio: el de la Asociación
Interletras de Madrid, por su serie de textos Poemas de España y Francia.
El jurado, en fallo unánime, opinó sobre "la excelencia de la obra
de Manuel Lozano, poemas que nos deslumbraron no solamente por el uso
exquisito del idioma, sino por la creación de un mundo donde la libertad
es exaltada a cada instante en una búsqueda incesante de heroicidad y
prodigios. Debemos destacar, especialmente, el magnífico "Canta,
lastimada mía" que, desde el eco altamente lúcido de Cervantes (de
donde procede su título), apela a una novísima visión y relectura del
nacimiento, la muerte y los sueños como verdaderos enigmas palingenésicos".
Y añade el jurado: "...que el escritor Manuel Lozano se inscribe en
el linaje de aquellos autores iluminados, frecuentadores del otro lado del
espejo como Gérard de Nerval, Antonin Artaud, Rimbaud y Novalis...".
Los Poemas de España y Francia integran el libro Mansión Artaud, que el
escritor acaba de concluir recientemente, y serán publicados por el
Instituto de la Juventud de España, del Ministerio de Asuntos Sociales.
Se trata, pues, de otro éxito en la dilatada y prolífica carrera de
Manuel, de quien nos sentimos orgullosos de contar entre nuestros
colaboradores.
Boletín de la Página Web del escritor argentino Marcelo Dos Santos)
Direcciones
Poetas 2000. Edición del 15 de julio de 2002.