Poetas 2000 Número 7, Año III. Julio, 2002

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Palabras del Editor
Ese muerto delicioso
Charco Profundo
Nubes Grises
Remolinos
Ensayo Abierto

 

 

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Palabras del Editor
 
En este número aparece una sección nueva fuera de concurso que está a mi cargo: "El Caldero", con un poco de todo. Espero opiniones.
 
No es altura lo que pretende Poetas 2000, es hondura, entrega, espacio. Sea siempre un sitio cálido donde compartir las esperanza y las lágrimas de las pequeñas luces. Sea constelación y no agujero. Sea blanca, sea lo que sea, pero siendo siempre una casa transparente donde las sombras se inventen para matizar con discreción el horror y la felicidad.
 
¡Buen provecho!
 
Nelson Jiménez Vivero
[email protected]

Ese muerto delicioso
 
(Como es habitual en esta sección, el editor ha combinado estos versos de algunos poemas publicados)
 
pocas palabras .Marcelo Luna
Cayéronse como páginas amarillas ..................Marcelo Ferrer
y esta noche...................................................Leda García
que aguarda en las profundides de la arena........Fanny Garbini
veo al fin la estupidez que había en mi...............Marcelo Ferrer
 
Vengo con hambre sordo, .Long-Ohni
frente a los sueños...........................................Gabriela Delgado
(todo lo que podría alcanzar y no alcanzo...........Dorin Popa
sobre un tapete de algodón)..............................Bartolomé Adrover
quien pudiera en sus manos..............................Marita Aguirre
o en la hoja doblada de la espada justa..............Mastrizzo
de siesta y silencio..........................................Beatriz Martinelli
prender la hoguera blanca de la nieve.................Perez Poza
 
Sí. Yo sé que a veces este desierto...................Perez Poza
donde estas ahora,...........................................Lucía Giraldo
Te aplasta intangible........................................Susana Luna
 
Y son mis manos su pluma..............................Marcelo Ferrer
equivocó su tañir,............................................Geovanna
y se termina la música,...................................Ana Buquet
su canción más suave.....................................Beatriz Martinelli
para que mi palabra no sea sólo una moneda de cambio...Elio Aprile

Charco Profundo
 
El jurado ha otorgado la máxima puntuación a dos poemas este mes. Estos son: Pequeño poema de amor I, de Marcelo Luna, y Mi risa, de Marcelo D. Ferrer.
 

 

PEQUEÑO POEMA DE AMOR I
Marcelo Luna.

 Su rostro de manzano
 hechizo de lluvia
 suave figura
 de sauce mecido
 que averguenza
 al viento,
 pocas palabras
 describen
 a mi amor
 en invierno.
 
 
(De Pequeños Poemas de Amor...)
Marcelo Luna.

 

 

MI RISA
Marcelo D. Ferrer
La Plata, Buenos Aires, Argentina.
 
Cayéronse como páginas amarillas
los florecidos días
para mis intentos.
Giros bruscos da la vida,
que de tan bruscos,
es de la inercia esta lástima autóctona
que arrasó el alma de las cosas.
 
Se ha marchado el tañir de mi risa.
Mis huesos no han sido capaces de seguirla,
y aquí, en esta orilla,
quedó la chispa
anidada en esta mueca,
que antes era sonrisa.
 
Quiero rescatar del vacío inerte,
de ese olvido piadoso,
al lienzo aquel donde pinté
ese sol vigoroso, signo de osadía
y rebelión enloquecida...
Quiero sepultar esta resignación tan mia
de esperar manso el final de este día
 extraviado en signos remotos
ausentes de fantasías.
 
Quiero mi risa tonta,
la de los días sin penas
y rebosantes de glorias...
Quiero reirme
de mis injurias barrocas,
esas que emergían solas
al quebrárseme la boca.
Quiero suplir esta
desgarbada gota
que es de mis ojos
ahora que añoran,
de mi risa,
su extravagancia sonora. 
 
Marcelo D. Ferrer, La Plata, Buenos Aires, Argentina.
[email protected]
 
 

 

LIBERAME
 
Llévate mis miedos
y el silencio
y esta noche
que me cayó de pronto
en las ojeras.
Libérame
y si algo dejas,
que no sean los recuerdos
 
Leda García, Costa Rica.
 

 

Y  ENCUÉNTRAME
Búscame
 
en las plumas perdidas por las aves
en las fisuras de los acantilados,
en las islas de musgo que ornan las cortezas,
en las rosadas pintas del cangrejo pétreo
que aguarda en las profundides de la arena.
 
Búscame
 
en los ladrillos del medieval palacio,
en sus calabozos y en sus cadenas,
en las aliquenadas torres de un castillo
en los vástagos errantes de la tierra,
en el grácil desplazar de una gacela.
 
Búscame
 
sin descanso y donde quieras
en el lugar absurdo que imagines
en el Cristo, en la Virgen o el Arcángel,
en las convexidades de los adoquines,
en el añejo vino que regó la adolescencia.
 
Búscame
 
sin premura y en paz con tu conciencia,
ríndete y sálvame de infaustos devenires
del cautiverio en miniatura transgredido,
del asesor de epílogos funestos
de la deformación infame de la vida.
 
Y encuéntrame
 
en el último sonido de la espera
en los ojos abiertos de tu sombra
en tu nombre dibujándose en mi esfera;
encuéntrame en la esquina, en la farola
o en el asfalto gris, después de hora.
 
 
Fanny Garbini, Argentina.

 

 

El amor es una criatura errante
y sueña solo
ensimismado en su propio delirio.
 
Quien sedujera su cuerpo imprudente,
su disipada conciencia.
 
Ay
quien pudiera en sus manos
retener esa presa.
 
Marita Aguirre, Argentina.
 
 

 

SOBERBIA ESTUPIDEZ
 
En la búsqueda incesante de amaneceres palpitantes,
evité que seres importantes llegaran hasta a mi para quedarse.  
Días vertiginosos y carentes de verdaderos amigos...
Intrascendentes días de amores fáciles para mis olvidos.
 
Hoy amanecí regresando de un pasado fugazmente vivido.
Pasiones encontradas de un tiempo de aires enrarecidos,
y atestado de siluetas con deseos incontenidos.
 
Como un oasis en esos días desérticos y enajenados de sentidos, 
es el recuerdo de tu tierno amor lo que hoy me ha enternecido.
Contrastes de lo fugaz con lo importante...
que llenan cada espacio de ti,,, en este instante.
 
¿Que circunstancias te condenaron
al arcón de mis sueños sin olvido?
Tu imagen separada de mis miserias mundanas,
llena mi pecho de vigorosos latidos
al recordar cuando tú estabas conmigo.
¿Fue la impune solvencia de saberme tan querido
la que puso en mis ojos la soberbia
de no haberte correspondido?
 
Buscando en extraviados arcones
mi fotogénico pasado ensoberbecido,
desde tus ojos me dices cuanto me habías querido...
Y en mi ojos...
veo al fin la estupidez que había en mi
para que al fin tu te hayas ido.
 
Sin dudar... me lo tenga merecido.
Hoy, otros causes son de tu río...
y a otro corazón le prodigas la bendición
de tu amor cristalino.
Alguien sin la soberbia que era de mi
al quererte tanto y jamás decirlo.
 
Marcelo D. Ferrer, La Plata, Buenos Aires, Argentina.
[email protected]
 

 

 VENGO 
  
Vengo con hambre sordo,
con las tripas escasas
de pan, azúcar, leche
y un poco de esperanza.
He comido discursos los días de semana
saboreando palabras que sabían a nada.
No me llena esta patria así de deshollada
que brota de las bocas saciadas sin verguenza.
 
Vengo desnudo y harto
de silencios hablados,
palabras que no abrigan
ni esta noche de junio,
y el fémur me tirita igual que las falanges
de mis manos negadas
que esa otra palabra,
trabajo, que le dicen,
ni siquiera sospecha.
 
Vengo del sur y el norte
roído por la pena,
con mis fuerzas raídas
 en todo el esqueleto,
descalzo de ilusiones
pero entero de pie,
dispuesto a dar batalla.
 
long-ohni, Argentina.

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

 
Nubes Grises
 

 

Sólo el vuelo
 
Se disparó casi sin querer la flecha.
Viajó como una ráfaga. Sin miedo.
Disfrutó su trayecto de cielo.
Encendió fuego en el aire,
se templó en la tormenta.
Planeó gaviota el verano
desafiando la sentencia del tiempo.
Fue silencio y trueno,
fatiga y descanso.
Brillante sol en la noche,
país, destierro,
espera, desencuentro.
Arrastró rebeldías
y anduvo de puntillas
frente a los sueños.
Yace en su blanco de ausencias.
Su meta, sólo el vuelo.
 
Gabriela I. Delgado
[email protected]

 

 

AUTORRETRATO
 
todo  lo  que  podría  alcanzar
y  no  alcanzo
todo  lo  que  podría  entender
y  no entiendo
 
todo  lo  que  podría  ser
y  no  soy

 

Dorin POPA , ROMANIA
[email protected]

 

 

 
 
 

Antonio y Manuel
 
Hoy voy a hablar de dos hermanos:

 
Antonio y Manuel,
vivían en un país cuyo llanto era amargo.
 
Antonio y Manuel,
encerraron rosas en pompas de jabón
y las liberaron en los aires de su país,
amaron al espino y al olmo.
 
Antonio y Manuel,
dibujaron el mapa de su país
sobre un tapete de algodón,
coronaron su patria de plata y marfil.
 
Antonio y Manuel,
escribieron su nombre sobre campos,
Antonio y Manuel,
tatuaron su poesía en la corteza del árbol.
 
Un día Antonio tuvo que partir,
Antonio y Manuel,
jamás se volvieron a ver.
 
Hoy leo con lágrimas en los ojos
que en mi país hubo muchos Antonio y Manuel,
muchos Hernández, muchos Lorca...
 
Poesía es el alma de un país,
se llame Antonio o Manuel.
 
No preguntemos quien era el equivocado,
el equivocado muchas veces es el juez.
 
Hay dos estrellas en el firmamento,
una se llama Antonio y la otra Manuel.
 
Bartolomé Adrover Guerrero, España.
[email protected]

 

Nota de Bartolomé:  

 

Pido disculpas por mi poema, lo he escrito en un momento, pero no he podido evitarlo. Pero hubo en mi país una guerra que enfrentó a hermano contra hermano, el hijo mató al padre y el padre al hijo. Mi tío Paco murió en esa guerra y a mi tío Pepe le hirieron en la batalla del Ebro. Mi abuelo tuvo que partir y mi abuela jamás lo volvió a ver.

 

Bartolomé Adrover Guerrero, España.

 

 

 

ESTÁ LA POESÍA, . . .
 
Está la poesía,
en el monte y sus alas,
en el país libre o ahogado.
En un rosario de rosales,
en el espejo del glaciar,
en el humeante pueblo,
en las directrices de un padre,
en la espalda doblada del campesino,
o en la hoja doblada de la espada
 justa.
Está en tu mano,
la libre poesía.
 
 
Ricardo D. Mastrizzo
Santa Fe, Argentina.

 

 

TE ENCONTRARÉ
 
te encontraré
donde menos te busque
sé que es así
a veces el corazón da señales
 
si no caminamos el mismo paso
será mejor que te alejes
 
prefiero morir buscándote
que modificar mis sueños
vienen de largo conmigo
 
nacieron una tarde
de siesta y silencio
te dibujé en la tierra
con la vara de aquel ceibo
 
desde entonces
tu imagen vengo buscando
te encontraré
eso es lo cierto
 
Beatriz Martinelli
[email protected]
 
 
 

 GOTA A GOTA
 
Gota a gota le diste tu miel,
ella, amante nueva sin saberlo,
se bebió todo el albor.
 
Las notas de tu melodía
tatuaban su cuerpo en emociones,
volaba libre y conjurada.
 
Mas, una noche cualquiera
el equinoccio de tu arpegio
equivocó su tañir,
ella se bebió todo el dolor.

 
Geovanna, Mendoza, Argentina.
[email protected]

 

 A VECES


A veces,
cuando las luces se apagan
y se termina la música,
y se me obliga a quedarme sola
con mi enfermedad y mi mundo suspendido.
 
A veces,
tú entras silenciosamente
y dándome un beso
realizas el milagro
y me haces dormir en paz.
 
 
Ana Buquet, Montevideo- Uruguay
 

 

 MATUTINO

 
Abre el espejo su alma
y entre las hojas, el cielo
abre su boca mi suelo
pidiendo su lengua, aguas
recibe a brazos abiertos
sobre las palmas, el alba.
 
Y se parte la sonrisa
en dos mitades perfectas
una clama por justicia
la otra canta sus versos
en la faz de la memoria
la historia arranca su velo.
 
Y zumba el viento su furia
entre ramas indefensas
él, vocifera su agravio
ellas, su inicua condena
Natura nos sigue amando
desde el sol que se despierta.
 
JENIFFER MOORE
[email protected]
Florida - USA


Remolinos

SIN PADRE
 
Esta orfandad enmohecida
 que me mira con los ojos del espanto
 -ésos, de pura cuenca y aire-
 ha hincado su horror sobre mi pena.
 
Hierática ánima,
 camino destemplada
 como campana sin badajo,
 prodigando
 un carillón de tan-tan insonoro.
 
 Y la vida yerta
 se coloca el sudario y se persigna
 mientras marcho
 en procesión
 por la hebra de la diaria travesía.
 
MARIÁN MUÍÑOS, (Argentina-España)
[email protected]
 
 

PRESENCIA
 
Esta noche alguien me dice al oído
relatos de sus sueños sin olvido.
Eslabones sabios que son cadena
entre mi alma y un alma bella que musita penas
de los amores que rasgaron su ser
cuando la vida aún corría por sus venas.
 
Y son mis manos su pluma...
y mi computadora el claustro para sus palabras...
Un alma alborotada por lo que aún no ha dicho
en sus vidas pasadas
 y que no quiere abandonarse aún a lo inerte de la nada.
 
Vivencias que veo y que siento!
como si fuera su viviente instrumento...
aún cuando, a esta presencia que siento
la siento mujer en mis adentros.
 
Y soy placebo reluciente
de sus iluminados encuentros
y viviente depositario
de sus penados sentimientos.
 
No pide de mi más que esmero,
mi opinión no le viene a cuento...
nada de lo que yo diga puede
cambiarle ya su sufrimiento.
 
Medita bajo el impulso de mi corazón
mientras exige de mi fiel transcripción.
Anhela, con un último verso,
 exhalar de su alma el final aliento.
 
El alma existe!
Me ha dicho en pago
al servicio que mi carne le ha prestado.
Y pronto, en un diáfano silencio,
soltando el fino lazo de sus sentires enrevesados
dijo entre suspiros... diría yo, mojados...
"Cada ser es un verso inspirado
por un don que Dios a todos nos ha dado...
no abandones la vida sin antes haber dejado
tus señas en el alma de todo quien en ti a parado.
 
Marcelo D. Ferrer (formato centrado)
[email protected]
(Esta noche de abril de 2002)

 
Escribo...
 
para que mi palabra no sea sólo una moneda de cambio
para que mi silencio resulte mas levadura que semilla
para que la bella no me resbale sobre el lenguaje
para que mi corazón resuene con más voces que ecos
para que llanto me dignifique la pena derramada
para que mi alegría despliegue canciones y alas
para que mis sueños tengan un aliado en cada verso
para que mis versos sean espiga pero también espada
para que no me venza la derrota ni aún en la derrota
para que mi escudo sea del mismo color que mi coraje
para que el camino no se quede sin pasos y sin huellas
para que mi nostalgia me duela pero no me mate
para que mi esperanza tenga futuro con olor a recién
para que mi amor perdure aunque se mueran los amores
para que una hierba o un pájaro me sean señal de Dios
para que Dios me pida mas vuelos que rodillas
para que mi perdón no sea un modo de soberbia
para que mis manos viertan más caricias que golpes
para que al fin la inmortalidad no me importe
para que mi muerte resulte aliada de la vida que muere
para que la nada pierda en mí la batalla por nada
para que mi felicidad no extravíe los puertos
para que vos sepas que existo
y para existir de todos modos aunque vos no lo sepas.
 
Elio Aprile, Argentina.
[email protected]
 
Mar del Plata, último invierno del año 2000
 

MIGRA, MIGRANTE...

Inmigra migrante
la ciudad te acecha,
tiende sus redes
sobre tu cabeza.
 
Te aplasta intangible
te descoloca en caminos
de recorrido infinito.
 
Llegaste con ilusión;
a esta tierra que se abría,
miraste por la mirilla,
a ver que sucedía
y dejaste atrás tu alegría
en el zaguán de tu país
al pensar que volverías.
 
(C) Susana Luna o Su seño
[email protected]
 

MANOS DE MAR
 
Acaricias mis senos
con tus manos de mar,
(La brisa está en paro)
Moldeas mi cintura
con tus vértices erectos
(El mar está picado)
Mamas mis soles de arena
entre las olas
(naufrago en tus orillas)
Penetras mi infinito
con tu espuma de sal,
(Por fin amaneció).
 
Leda Garcia, Costa Rica.
[email protected]
 

Mi lecho sin ti
caprichosa noche
la noche de ayer......
te mire entre sombras,
bebiste mis mieles
retorne a tus brazos
loca de deseo....
donde estas ahora,
no escucho tu ruego
dejaste espectante
mi lecho sin ti......
 
lucia giraldo hurtado
[email protected]

 
POEMA TRISTE
 
Cuando al abismo, cuando al laberinto
sombras malignas como tumbas bajan,
la pena entra al galope con delirio,
y en los latidos de la sangre clava
su espada de rojo y trémulo filo.
 
Su crin peina los sueños y la nada
con soledad de lutos infinitos,
y sobre el mármol frío de la entraña
deja caer la cruz de su destino.
 
Ya sé que el aire tiembla con el viento
y que la luz del sol no se merece
tiritar enfadada en el invierno
deseando que la noche le dé muerte.
 
Ya veo los fantasmas del infierno
trepando al cementerio de mis sienes
y a la mortaja que circunda el tiempo
prender la hoguera blanca de la nieve
para inundar mi cuerpo de silencio.
 
Y hacia túneles sin fin van mis pasos
con mi alma embotellada en la bodega
sin latidos de un barco solitario
al que ya no le queda ni tristeza
en las cenizas del abecedario.
 
Entonces llega la luna negra
con el brillo opaco de la carcoma
y su horrible ejército de tinieblas
y mareas de mariposas rotas.
 
Se despliega como una niebla espesa
de raíces derrotadas y palomas
ciegas que hielan la sangre de las venas,
y trenzan la monótona corona
de espinas que te vuelve calavera.
 
Sí. Yo sé que a veces este desierto
tan crudo se me asoma a la garganta
y palpita en el betún de mis huesos
como tañidos tristes de campana.
Sí, yo sé que hablo de un destierro eterno
y de esa negrura honda y sin ventanas
donde se quiebran las horas y el tiempo,
y se hunden las sonrisas del mañana,
pero no puedo borrar del cerebro
la certeza desnuda de la nada.
 
Octubre 2001©Fernando Luis Pérez Poza
Pontevedra. España.
[email protected]
 
 
INCREADO
Ondulan las aguas
las olas se agitan.
Un roce fugaz
humidiza el silencio blando.
La porfía se vuelve sal
y un pórtico increado
donde sucumbe la letanía
estalla en soplos divinos.
Es tu barca
arribando a mi puerto.
 
Geovanna, Mendoza, Argentina.
[email protected]
 
ESTAMPAS
 
la calle se cubre de hojas
el viento baila
enmudecen los pájaros
mala señal
 
las sombras teñidas
de violeta
copia de un cielo en tormenta
 
en las cuevas
los pequeños seres
se guardan
 
la calle se cubre de hojas
el viento baila en el cielo
los pájaros guardan silencio
mala señal
 
..........................

canta el río
su canción más suave
 
acuna barcazas
de viejos pescadores
 
en el acantilado las gaviotas
ensayan su vuelo
 
el rumor de un viejo amor
es culpable
 
..........................

mi alma
 
busca refugio
 
un vacío encontró
 
en la casa de tu alma
 

Beatriz Martinelli
[email protected]
 

Ensayo Abierto
 

Periodismo Sin Máscara ®

Periodismo y Poesía

Cristina Castello

Buenos Aires, Argentina


Trabajo como periodista, años ha.

Soy persona.

Soy poeta.
Tengo sed.

 

Quiero una vida humana para todas las personas. Y trabajo convencida de que, si cada uno trata de cambiar su pedacito de mundo, el Mundo puede cambiar. Para que no nos resignemos a una existencia miserable.

Para nadie nunca nadie.
Por Libertad y Cultura.
Que Cultura es Dignidad.
Es repeler la corrupción de alma y de bolsillo.
Por el derecho a la libre determinación de los pueblos.
Por la justicia y la Justicia.
Trabajo por el Arte.
Que Arte es vida y vida debería ser Arte.
Soy dionisíaca para sentir y apolínea en el estilo.
Tengo sed.

¿Por qué no una presentación convencional? Porque es verdad que somos lo que hacemos. Pero también, cómo lo hacemos.
Somos lo que vivimos, sentimos, decimos, miramos, amamos, luchamos, escribimos.
Damos.
Somos la intensidad del compromiso que afrontamos con la vida.
Y somos lo que soñamos, si trabajamos para que los sueños se cumplan.

Ahora, a modo de síntesis. Jamás milité en partidos políticos.
Soy una suerte de librepensadora y sentidora, por lo cual pago los precios
-pero gozo de la libertad interior- de no "pertenecer".
Estudié periodismo, porque quería escribir (aunque escribía intentos de poemas desde mis cuatro años)
Estudié para poder después, develar y revelar.
Quitar las MÁSCARAS.
Era casi una nena y no tenía conciente que las dos fuerzas que nutren mi intensidad, son la poesía y las manos abiertas para dar.
Esos dos fuegos interiores –que me hacen arder en mí misma- a veces comulgan. Otras, se excluyen.
Cuando se apartan, tengo sed.
Más sed.

Ahora, a lo usual. Mi trayectoria en periodismo. Muy abreviada porque es larga y nada me aburre, salvo las enumeraciones.
En medios gráficos, escribí kilómetros de palabras. Tuve a mi cargo las notas de portada de "Viva" (la revista dominical del Diario "Clarín"). Fui redactora jefe de la revista "Gente" (para la parte seria: abomino de la vacuidad); y en los diarios "Tiempo Argentino", "La Voz del Interior", "Córdoba", "Los Principios" y otros. También colaboré en los diarios "Clarín", "La Época", "La Voz"... y siguen las firmas. Fueron muchos. También escribí para "Somos", "El Gráfico", "Para Tí", "Arte al Día", "La Semana". Y.

En la época del último y genocida golpe de Estado en Argentina, ni siquiera pensé si estaba o no prohibida.
Tenía que hacer.
Sola y sin la pertenencia a la cual me referí, convertí mi vida en un intento de ayudar a quienes padecían. Es una vivencia larga. Honda. Daría para escribir mucho.
En la vida de muchas personas -¿de todas?- hay uno o más momentos, que definen "un antes y un después".
Es una zona de fractura.
Aquellos años lo fueron para mí.
Aquel olor a cárcel.
Aquel olor.
Aquel.
Me llegaba al hueso del alma. Dios¡
Calaba en mí, cuando visitaba algunos pobrecitos a quienes habían puesto "a disposición del Poder Ejecutivo", con lo cual tenían alguna posibilidad de vida.
No me importaba de qué partido político eran o no. Nunca milité, ya estaba dicho. Salvo con la vida.
Iba a verlos por un imperativo interior. No sé permanecer indiferente ante el dolor humano, ni ante la injusticia.
Por Gracia, tampoco ante la belleza.
Hoy creo que también estos tiempos serán un día "un antes y un después" para mí.
Días en los cuales Argentina vive de nuevo genocidio y tortura.
Por hambre, por represión encubierta.
Con ojos sin sombras. Los de tantos miles más miles de inocentes que sufren.
Con esos ojos, sin luz.

Sigo con lo usual.
En radio. Fui columnista de "Amanece que no es poco"; y tuve mi propio espacio: "Convengamos que... con Cristina Castello".
En televisión. Hice hasta marzo de 2001 mi programa: "Sin Máscara". Se veía en Argentina y América Latina. Con acento en la cultura –siempre poesía siempre- pero traspasado por la vida. Abomino de los "culturosos".
Como todo lo que hice cuando fui libre y sin depender de empresas supuestamente periodísticas, poesía-vida-política-compromiso social, fueron y son una sola cosa en mis decires.
Los derechos humanos. Que incluyen la alegría.
En mi palabra escrita, en mi palabra hablada.
Sé cuánto bien hizo "Sin Máscara" al alma de las personas. Y quiero-quieren, volver y que vuelva a la pantalla.
Y volveré con "Sin Máscara".
Creo en la siembra.
Bendigo el poder de las semillas.
Y tengo
Sed.

Fui docente de "La entrevista periodística". Amé y amo mucho a quienes siempre llamaré "los chicos". Los chicos me amaron y aman mucho.
Bendigo el poder de las semillas.

Ahora mi hoy, en trabajo.
Soy consejera editorial y columnista de "Página Digital" (www.paginadigital.com.ar) y trabajo para otros medios de Internet. También escribo para algunos periódicos de papel: de Roma, de Perú y de otros países.
Tengo en etapa de realización cinco libros.
Hago mi página Web (será: www.cristinacastello.com). Tan amplia será, que parecerá un portal. Será Periodismo Sin Máscara. Será Poesía. Vida.
Con cada nota que escribo, recibo tantos, tantos mails del Mundo. Tantos, que no digo el número para que no me piensen mentirosa.
No. No. Amo la transparencia.

Amo el mar y la Naturaleza toda. Los pájaros, las personas buenas y París. Amo los faros y las vísperas.
Amo la poesía de Robert Desnos, de Paul Eluard, de Louis Aragon, de Kavafis, de William Yeats, de Roberto Juarroz, de Olga Orozco, de Seamus Heaney, de Ungaretti, de Rilke, de Celan.
De.
Amo a Mahler, a Saint Colombe, a Marais, a Poulenc, a Bach, a Faure, a Beethoven, a Schumann, a Palestrina.
A.
Amo la pintura de Fra Angélico, de Redon, de Moreau, de Eduardo Bendersky, de Mantegna, de Goya, de Velázquez, de Piero Della Francesca, de Morandi, de Turner, de Munch, de Guillermo Roux.
De.
Creo, siento y trato de vivir, en Dios, en Arte y en Amor, en su sentido amplio. Y cuando digo Dios, no hablo de la jerarquía eclesiástica. Digo Dios.
Soy esclava de la Belleza.
Que Belleza es Bien, Verdad, Justicia. Belleza es manos abiertas para dar. Es síntesis contenedora de ética y de estética.

Soy poeta y escribo poco ahora.
Argentina está tan mal, que las manos abiertas para dar se pelean con mi búsqueda interior: la poesía.
Tengo sed.

Vivo con los pies en la tierra. Porque para poder burlar la realidad, hay que conocerla.
La "realidad", esa llave de clausura hacia todas las puertas del deseo (Olga Orozco).
Vivo con la mirada en el cielo, porque no me conformo con la llave de clausura.
Quiero armonía. Quiero un mundo justo, Quiero vivir "en" arte.
Tengo Sed.

Quiero un planeta de seres humanos con alas.Para que el "adentro" de todos acaricie la luz.
Para alzarnos de abismos cotidianos.
Alas para arrullar a los solos, a los pobres, a los tristes, a los de alma ausente.
Alas para agitar en alborozo de dichas infinitas.
Alas para que la vida de todos sea plenitud y no vacío.
Alas por un Periodismo Sin Máscara.
Por una Vida Sin Máscara.

Y por mi sed.Que es sed.
Y es agua.
Trabajo como periodista, años ha.
Soy persona.
Soy poeta.
Tengo sed.

© Copyright Cristina Castello

Buenos Aires – Argentina, 24 de junio de 2002

Cristina Castello
www.paginadigital.com.ar/enconstrucción
[email protected]
[email protected]

Estas palabras fueron "a manera de presentación", para un Sitio que recomiendo (De Suecia y en español)

www.rodelu.net (a manera de presentación)

El vínculo es: Periodismo y Poesía (C. C.)

El asco
Arq Luis Herrero
No creo en los sicólogos. Con las manos de mi alma proveo a mis propios arreglos. El aforismo tantas veces repetido y casi nunca aplicado muestra cuál es el problema y por dónde se arribará a la solución: "Conócete a ti mismo". En estas crisis me veo obligado a buscarme, a encontrarme como nunca antes lo hacía.
 
No, no creo en los sicólogos. Menos en los de acá, porque son de escaso pelaje. Y si has de ser duro nunca recomiendes a nadie ir al sicólogo. Que cada quien reflexione con el televisor apagado. Que cada uno se pregunte a si mismo ¿Quién soy?
 
Tampoco creo en las pastillas para dormir. Es preferible preguntarse por qué cuernos no duermo, que tomar pastillas para dormir. Y si no encuentras respuesta, pues ¡que no duermas...! Ya dormirás por tí mismo. (Esta sociedad todo lo arregla con pastillas y con cigarrillos...) No, no creo en las pastillas para dormir, tampoco en los políticos, ni en los curas, (ni en las monjas) ni en la Santa Iglesia Católica, ni en las otras. Mi religión es de otra estirpe.
 
Creo sí en mis potencialidades; en la incertidumbre, en la tristeza, en el dolor, en el llanto. En el sufrimiento, en el grito, en el silencio, en eso creo. Esto que me está pasando –o que nos está pasando– vale más que todos los sicólogos y saltimbanquis profesionales juntos... y no cuesta dinero, es gratis.
 
Y no me considero un enfermo. Ellos están enfermos, aunque aparenten buena salud. Son como el agua estancada, serena por fuera pero nauseabunda en sus entrañas.
 
Yo sufro para no enfermarme, corromperme e integrarme a esta cultura y sociedad decadentes. Antes dejo marchar a mi mujer al infierno consumista, que seguir sus pasos.
 
Todo esto lo aprendí sin necesidad de sonrisales que sólo servirían para domesticarme, para integrarme pacífica y obedientemente a sus códigos, a sus normas, a sus cánones, a sus putrefactos valores.
 
¡No, no creo en esta cultura! No pertenezco totalmente a ella, ni a sus políticos, a sus diseñadores, a sus vendedores, a sus publicistas, a sus plásticos, a sus filósofos, a sus consumistas, a sus músicos...
 
Repito: no creo en los sicólogos. Me busco a mi mismo, a fondo y a fuego; apago la aparatología tecnológica y me dispongo a sufrir, sufrir más... porque todavía no he sufrido lo suficiente. Ojalá el demiurgo guíe mis pasos y me lance al sufrimiento... ¡Debo sufrir! ¡necesito sufrir! ¡sufrir mucho para fortalecer mi espíritu y crecer! Crecer.
 
Tampoco creo en la piedad. Vayan con Dios los piadosos... No creo en los que piden ayuda ni en quienes la dan. ¿Pedir ayuda a quién, a los blandos, a los ciegos, a los compañeros de caverna? Deberán saber primero qué es la vida, qué la existencia; salir al sol, al aire fresco, e imaginar cuál podría llegar a ser mi dolor. ¡Qué saben ellos de mi dolor! ¡Qué saben de nada !
 
Cuánta razón tenía Hamlet : ¡Qué fatigosas, rancias e inútiles me parecen todas las costumbres de este mundo! ¡Qué asco me da! ¡Ah, qué asco, qué asco! Es un jardín sin escardar, que crece para dar semilla: solo lo poseen cosas podridas y de naturaleza torpe.
 
Ah, cuánto asco tengo yo también. Asco de los hombres actuales, inclusive de usted lector.
 
¡Asco! ¡Tengo mucho asco!
 
Río Gallegos, 26 de junio de 2002
20 hs

 
Maestros
 
Sor Juana Inés de la Cruz.
 

Finjamos que soy feliz.


Finjamos que soy feliz,
triste pensamiento, un rato;
quizá prodréis persuadirme,
aunque yo sé lo contrario,
que pues sólo en la aprehensión
dicen que estriban los daños,
si os imagináis dichoso
no seréis tan desdichado.

Sírvame el entendimiento
alguna vez de descanso,
y no siempre esté el ingenio
con el provecho encontrado.
Todo el mundo es opiniones
de pareceres tan varios,
que lo que el uno que es negro
el otro prueba que es blanco.

A unos sirve de atractivo
lo que otro concibe enfado;
y lo que éste por alivio,
aquél tiene por trabajo.

El que está triste, censura
al alegre de liviano;
y el que esta alegre se burla
de ver al triste penando.

Los dos filósofos griegos
bien esta verdad probaron:
pues lo que en el uno risa,
causaba en el otro llanto.

Célebre su oposición
ha sido por siglos tantos,
sin que cuál acertó, esté
hasta agora averiguado.

Antes, en sus dos banderas
el mundo todo alistado,
conforme el humor le dicta,
sigue cada cual el bando.

Uno dice que de risa
sólo es digno el mundo vario;
y otro, que sus infortunios
son sólo para llorados.

Para todo se halla prueba
y razón en qué fundarlo;
y no hay razón para nada,
de haber razón para tanto.

Todos son iguales jueces;
y siendo iguales y varios,
no hay quien pueda decidir
cuál es lo más acertado.

Pues, si no hay quien lo sentencie,
¿por qué pensáis, vos, errado,
que os cometió Dios a vos
la decisión de los casos?

O ¿por qué, contra vos mismo,
severamente inhumano,
entre lo amargo y lo dulce,
queréis elegir lo amargo?

Si es mío mi entendimiento,
¿por qué siempre he de encontrarlo
tan torpe para el alivio,
tan agudo para el daño?

El discurso es un acero
que sirve para ambos cabos:
de dar muerte, por la punta,
por el pomo, de resguardo.

Si vos, sabiendo el peligro
queréis por la punta usarlo,
¿qué culpa tiene el acero
del mal uso de la mano?

No es saber, saber hacer
discursos sutiles, vanos;
que el saber consiste sólo
en elegir lo más sano.

Especular las desdichas
y examinar los presagios,
sólo sirve de que el mal
crezca con anticiparlo.

En los trabajos futuros,
la atención, sutilizando,
más formidable que el riesgo
suele fingir el amago.

Qué feliz es la ignorancia
del que, indoctamente sabio,
halla de lo que padece,
en lo que ignora, sagrado!

No siempre suben seguros
vuelos del ingenio osados,
que buscan trono en el fuego
y hallan sepulcro en el llanto.

También es vicio el saber,
que si no se va atajando,
cuando menos se conoce
es más nocivo el estrago;
y si el vuelo no le abaten,
en sutilezas cebado,
por cuidar de lo curioso
olvida lo necesario.

Si culta mano no impide
crecer al árbol copado,
quita la sustancia al fruto
la locura de los ramos.

Si andar a nave ligera
no estorba lastre pesado,
sirve el vuelo de que sea
el precipicio más alto.

En amenidad inútil,
¿qué importa al florido campo,
si no halla fruto el otoño,
que ostente flores el mayo?

¿De qué sirve al ingenio
el producir muchos partos,
si a la multitud se sigue
el malogro de abortarlos?

Y a esta desdicha por fuerza
ha de seguirse el fracaso
de quedar el que produce,
si no muerto, lastimado.

El ingenio es como el fuego,
que, con la materia ingrato,
tanto la consume más
cuando él se ostenta más claro.

Es de su propio Señor
tan rebelado vasallo,
que convierte en sus ofensas
las armas de su resguardo.

Este pésimo ejercicio,
este duro afán pesado,
a los ojos de los hombres
dio Dios para ejercitarlos.

¿Qué loca ambición nos lleva
de nosotros olvidados?
Si es para vivir tan poco,
¿de qué sirve saber tanto?
¡Oh, si como hay de saber,
hubiera algún seminario
o escuela donde a ignorar
se enseñaran los trabajos!

¡Qué felizmente viviera
el que, flojamente cauto,
burlara las amenazas
del influjo de los astros!

Aprendamos a ignorar,
pensamiento, pues hallamos
que cuanto añado al discurso,
tanto le usurpo a los años.

El Caldero
 
(Sección fuera de concurso, a cargo del editor)
 
Palabras de Antonio Alvarez, poeta con más alta puntuación en la pasada edición:
 
Soy, en esencia, un cyberpoeta, un astronauta, un
poeta indocumentado. En todo caso, modestas obras mías
podéis hallar orbitando en publicaciones como Mondo
Kronhela, Amnesia, Athenea, Adamar, El Ebro, México
Volitivo, El Catalejo, Margen Cero, Tántalo,
Alphalibros, Almiar, Zona de Literatura, Los Lobos de
Omaña, Eom 02, Panfleto Negro, etc.
En el 2000 fui finalista de las Terceras Olimpíadas
Electrónicas de Poesía, organizadas por la Fundación
de Poetas de Mar del Plata y la Blinda Rosada
(Argentina). Se me han leído poemas en el programa
"Rincón Literario" de la emisora 3 de Radio Nacional
de España, y se me han publicado numerosos trabajos en
las revistas en papel de la Asociación Cultural
Tántalo de Cádiz (España), a la cual pertenezco en
calidad de socio chileno.
Soy periodista y, como tal, columnista habitual de uno
de los diarios de mi ciudad (Concepción), en Chile,
donde escribo temas de la cotidianeidad.Estoy en el
medio siglo de vida, y he vuelto a escribir tras una
prolongada e inexplicable sequía.
Tengo dos libros inéditos de poesía. Me han ofrecido
publicarlos; Mas, "como poderoso caballero es don
dinero", pues simplemente seguiré en la estocada.
 
Un poema suyo:
 
VADE MECUM
 
Tengo la idea de que mientras escriba no me voy a
morir,
y duermo afilando navajas con el alba hasta expirar el
día.
No permitiré que me maten fantasmas fatigados
o me despierten en las calles con fraudulosos violines
de madera
Ya ves, ahora me la paso garabateando en los muros más
altivos
de la tierra, araño las níveas puertas de las ciudades
y arrastro como obstinada pluma mis huesos por los
sepulcros.
 
Tengo cubierta la frente de edictos que me mandan no
morir todavía,
y de papiros con historias fantásticas para reproducir
 
en las páginas de los árboles y de las flores.
Tengo obcecados diccionarios trepanando mi cabeza
como trenes que bufan iracundos por túneles brumosos.
 
Para no desaparecer engullo miles de guías telefónicas
de las naciones
más abundantes, y me baño a cada minuto en agua
bendita
sin dejar de hojear los vade mecum que he acumulado
en los tantos tiempos de locura.
 
Voy en cada segundo deletreando mi nombre y los
nombres
no inventados todavía de los otros, y creo canciones y
novelas
prodigiosas y combato contra los tormentosos vientos
del olvido
para no querer morirme hasta que me muera.
 
Yo pendido como araña de la tela frágil de lo infinito
y todo muere sin remedio. Ya ves, un día no me quiero
ir y escribo.
Estuve maldito y orinaba mis insomnios por las noches
como si me pidieran que me quedara suspendido, con el
corazón
atrofiado y sosegada la mirada.
 
Pero sigo escribiendo vade mecum en todas las paredes
que conozco,
porque tengo la idea de que no me voy a morir mientras
escriba.
Lo haré hasta no sé. Iré de nube en nube colgando
discursos
y de morada en morada dejando testimonio de mi
contrato con la vida
para que nadie dude de mis intenciones de morirme sólo
cuando
me llegue la muerte. Nunca antes. Y es definitivo.
 
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De Manuel Lozano:
 
INCANTACIONES CON PEQUEÑA ESFINGE GUARDIANA
 
  
                        Cuando el animal oyó las risas interrumpió sus intentos.
          Fue a sentarse lentamente junto al cadáver de su pequeño, y
          comenzó a lamerlo como si aún estuviera vivo.
                       
                         Bram Stoker, La Squaw
 
                          A Leonor Fini
 
 ¿Qué purísimo custodio
redime a las crías de su herencia
y de las bienaventuradas posesiones?
Hubo una reina entre los moribundos.
Dijo tener piedad de los que huyen y viven
a costa de grandes renunciamientos.
Con inefable obediencia,
la lluvia de oro caía sobre sus vestiduras
deshabitando cristales, socavando el mundo.
Habría aparecido en el pabellón de las borrascas.
La limosna es su oro.
Vástago fiel de la amargura,
¿en qué tiempo ascendiste con frutos de resurrección,
junto al llanto de Herodes y el goce musical
de Daniel en el foso?
Has oído los pasos,
los crujidos,
las feroces alabanzas
allá, donde los cuerpos se derrotan.
La estruendosa marea de las procesiones
te rehace ilimitada en promontorio de cenizas.
Todo sudor ya ha caído.
¿Cuándo volverías a ser tú misma,
otra vez la desangrada, la que recoge ofrendas
de un nido de polillas para nadie?
Hay una imagen, como inscripción rupestre,
sobre el rostro vulnerado.
Nada te cubre de la mano que enfría,
del asco que pervive.
¿De qué llagas del amor hubiste de engendrarme
-entre los filtros del volcán y la estepa-
cuando los trenes repletos de gentes hacinadas
parten de la inenarrable estación
hasta el comienzo?
¿Y quién murmuró que era yo aquel Hijo:
Hijo del dios,
Hijo de la estrella matutina?
No iría hacia el bosque
con el mensaje encantado en su plegaria.
Has visto el retrato en la carcoma,
mutilado en el altar de tu siervo.
Ahora entraste en la grieta.
Preparan la capitulación.
Un solo pájaro deja que el fuego suba
                             /por mi vientre.
Oyes telarañas arrancadas del sudario.
Mi demencia es de otra especie,
no admite dilaciones en la hora del juicio,
ni gastados ciriales, ni encías dispersas
para antiguas moribundas.
Tampoco fui la estatua exhumada
entre mínimos repudios de letrina.
El trono nunca me sostiene.
Me arrastra en círculos de esperma
hasta descuartizarme después.
Extraordinariamente.
 
 
MANUEL LOZANO
BAHIA DE TODOS LOS SANTOS, enero de 2OOO
 
 
 
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Palabras de  Bartolomé Adrover Guerrero, desde España:
 
  Antes de cualquier cosa, cualquier movimiento de mi pluma, es mi deseo felicitar al
equipo de poetas 2000, tanto por su trabajo cómo por la calidad de los trabajos.
 
Felicitar también a Mauricio Otero y al equipo que realizó el especial sobre su trabajo.
 
Debo extender mi felicitación al poeta chileno Antonio Álvarez Bürger por su poema y
por la puntuación obtenida.
 
Por último y ¿como no? felicitar a Nelson Jimenez y a mi amiga la poeta argentina
Jeniffer Moore.
 
Es mis deseo enviar dos poemas míos, los dos últimos que escribí y si lo consideráis
oportuno que sean publicados en el próximo numero de poetas 2000, al igual que mis
felicitaciones a todo el equipo.
 
Debo presentarme, aunque alguno de vosotros ya me conoceis. Mi nombre es Bartolomé
Adrover Guerrero, nacido el 31-10-66 en Mallorca (España). Poeta y diseñador de
páginas web, siempre que tengo tiempo de arrancarle un poco del tiempo al tiempo para
dedicarme a lo que mas me gusta, crear.
 
Sin más os envío los dos poemas para que sean considerados.
 
El camino de la rosa
 
Aguas descoloridas,
sombras del dolor manan del estanque.
La huellas se tornan polvo
sobre el polvo del camino
y el dolor que brota del pecho
barre el polvo.
 
El polvo mezclado con el dolor
se diluye en la masa
que formará la dura roca
incrustada en el cristal del alma.
 
Arrancando gemidos a las estrellas,
rompiendo frágiles espejos de bruma,
cálidas almohadas de lunas fulgurantes
y algodones que cabalgan olas de ágata y turquesa.
 
La roca alimentada de sangre y luz,
torna una bella rosa roja
que deshojándose en las laderas del alma
la inunda de pétalos y su canción.
 
Mi estanque de dolor
es una barra de labios
para teñir los tuyos de la fragancia de la rosa.
 

***************
 
Un reino de luz
 
Solo en la oscuridad de la noche,
escuchando las voces de los silencios,
esculpiendo con azufre palabras sobre el viento,
incendiando los enmudecidos aires
con la tea de las soledades.
 
El cielo es un film de George Lucas,
una guerra innombrable con princesa y guerreros,
las estrellas arden.
 
Y regresan los silencios
para teñir la noche de soledades.
El arte de la cetrería se manifiesta,
negros, oscuros halcones cazan las almas de los astros
para devolver al universo sus auroras.
 
Brotarán en los rostros
nuevos párpados teñidos de color
y amantes de la luz,
los ojos ofrendarán sus pupilas
a amorosos soles.
 
La noche perece con sus carnes desgarradas,
los silencios se extinguen
al no poder soportar tanta belleza.
 

Recibid un cordial saludo de vuestro amigo.
 
Tolo
 
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Remitido por: MANUEL LOZANO
 
Carta a Victoria Ocampo de Gabriela Mistral
 
 
21 de Agosto de 1936
 
Le escribo con una cabeza que me da vueltas. Acabo de leer en tres diarios y en dos versiones la muerte de Ramiro de Maeztu, fusilado en Madrid. Yo le quería, por encima de todas sus ideas absurdas, yo le quería: era un convencido, era además un hombre de ideología orgánica, lo cual es muy importante; era un hombre de corazón, enloquecido por la pérdida de sus amigos y de una España lamentable, la monárquica, pero a la cual él le sacaba luces preciosas que encandilaban sus pobrecitos ojos de vasco niño y de místico niño. Me parece horrible el que lo mataran, haya hecho lo que haya hecho, que lo más seguro es que fueron niñerías. ¡Por Dios!, los españoles están haciendo su guerra civil lo mismo que la conquista de América, y lo peor es que ya comienzan a estar orgullosos de la "epopeya" (...). Lo mismo que viven orgullosos de la otra hazaña "americana".
 
Sobra decirle que el corazón se me va con la gente de Madrid, por cuestión de ideas y de eso tan bien nombrado y tan bulto de aire que llaman justicia. Pero el diario de hoy trae noticias como para quemar la carne. Yo espero que no sean ciertas las de los fusilamientos de Benavente, los Quinteros, Zuloaga, etc. No están confirmadas como la otra.
 
Victoria querida, tengo cierto remordimiento de no haberle hecho caso a mi instinto; hace días, cuando quise escribir a Ramiro diciéndole que se viniese aquí, y a la casa, si estaba en peligro. Me retuvo un prejuicio muy estúpido. Ahora es cuestión de que haga caso al golpe de corazón de hoy, que es el de llamar a María.
 
Mi Victoria, no hay comunicación postal de aquí a Madrid. Ayer me ha dicho aquel consejero que ellos la logran mandando las cartas a Barcelona, de donde se las reexpiden. Pero esto es para comunicarse con gente de izquierda, esto no vale para una carta dirigida a María. No puede llegarle ninguna cosa a María que no corra el riesgo de serle observada o atrapada. Voy a ensayar el que en los cables cifrados que manda nuestra Legación de aquí a la Emb. de Madrid puedan poner un recado mío para María. Dudo mucho que el Emb. nuestro lo transmita, por no hacerse sospechoso. ¿No sería posible que Ud. ensayase, Victoria, el hacerle llegar desde allá ese recado? Sería el que ella puede venirse a Portugal, conmigo, vía Galicia en este momento, no sé por qué vía en días más.
 
(...) A lo menos, yo quiero saber si María está en Madrid y si piensa en la posibilidad de salir o si no ve peligro extremo para ella. Ya están peleando, carabina al hombro, las mujeres en España, las falangistas disparatadas y las comunistas. Yo deseo que ganen las izquierdas, pero yo no entenderé nunca el que se lleve mujeres a esa inmundicia de la guerrilla, así sea para salvar al Niño Dios que corriese... peligro. Por Dios, estos batallones de mujeres me traen la cabeza vuelta de revés. Pueden ir a hacer la comida de los soldados, a coser su ropa, a llevarles los niños para que les vean, a curarles, a sembrar trigo en Castilla a fin de que no haya hambre, a regar, a trabajar en las industrias, a mil cosas; pero como lo espectacular es el pantalón y la carabina, allá van las grandes sensacionalistas.
 
(...) Muchas gracias, Victoria generosa, por el sitio dado a ese artículo sobre V. Kent. No, no fue para SUR. Tomo en cuenta el que usted quiere publicar allí artículos de mujeres sobre mujeres. Así ya la cosa cambia. Van dos recados - habría que fundirlos en uno- sobre aquella venezolana, que tanto quise y que se nos murió, Teresa de la Parra, de quien le hablé en Madrid dándole a leer un relato suyo de infancia que le admiro mucho: Las memorias de Mama Blanca. Si a usted le interesa ese largo recuerdo de ella, publíquelo; yo no lo he mandado a la Argentina para su publicación...
 
Y no más por no fatigarla, mi Victoria. Por ahora.
 
Un abrazo fiel de su lectora y amiga que está siempre con usted, hablándole a su manera.
 
Gabriela
 

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Un poco más que erotismo en este fragmento de la novela inédita  "Pirita... libido de cristal" de Nuit Argenta
[email protected]
 
  fragmento de la novela : "Pirita... libido de cristal" de Argenta
 
(...)
 
la verdad, te va a arrasar, no fuiste un cobarde, sino un imbécil, me tenías y me dejaste marchar...
nunca vas a volver a encontrar mi energía, ni mi fuego, lo que provocaba en vos...
cómo te hacía sentir...
y vas a llorar, como yo lo hago ahora...
porque...
             "el amor de un  cobarde, no llega a historia, sólo a letras ajenas  y una voz en el teléfono"
             "el amor, que lograse, que yo pudiera quedarme dormida como un ángel en sus brazos, me hubiese raptado... conseguido... atrapado...buscando el cómo y lidiando con los por qué"
 
tengo siglos de cansancio... esta noche, voy a dormir sueños/muerte...
mañana me espera como siempre, mi hermoso día...
y continuaré esperando sin desesperar...
salpicada de mis lugares...
mis hijos...
mi marido...
mi auténtico amor por la vida...
mi vida...
 
un tiempo va a doler, es siempre triste, descubrir que me equivoqué de nuevo...
 voy a abrir un tiempo esta imagen, me va ayudar
te la voy a a compartir para que la guardes...
y te castigue...
 
Òleo de poetas
 
estoy en la playa, con mis óleos, mis espátulas y mi lienzo.
enajenada, perdida estoy capturando la tormenta, robando su movimiento
ella quiere amedrentarme, arroja heridas de luz en el mar abierto, órdenes de truenos, las prefacias gotas, huérfanas aisladas...
 
llegás, venís corriendo, brillante de esfuerzo
te sonreís de mi lucha, me pedís que entremos
me persuadís por la cintura, no me muevo,
no puedo verte, estoy ida en mí, lejos
 
caracolas de viento, amasan monigotes de arena que se deshacen en susurros
abandonada en grises, ópalos, morados, negros, arrancando corceles indómitos a esa pradera cielo
furtivos de mis lentas espátulas, son apresados por mis manos,
la pintura desquiciada atropella, cabalga entre mis dedos y se escurre venciendo
 
te quedás perdido en mi ignición, viciado de mi triunfo
ella no se intimida, envía a sus retoños primigenios, insolentes,
mercurios translúcidos, suicidas en la meta de desdibujar lo nacido
impedís el crimen, usurpás el lienzo a la furiosa borrasca
lo llevás a la cabaña
en trance de parto, con docilidad, te sigo
 
un fuego verdadero, en la chimenea encendida, compite con el nuestro
embravece sus llamas, en díscolos dragones
amilanado, retrocede ignorado
comenzás a desnudarme
vistiéndome de besos
mis manos convictas con sus trajes de óleos, destierran en caricias perturbadoras, la impía blancura de tu piel
profanamos el silencio
engendramos una voceada contienda de urgencias,
los cuerpos, plagian ardides pero no se conforman, exigen
aliado, obediente, me alzás desnuda, vas a llevarme a la cama,
descubrís en mis iris, a la plúmbea intrusa
la tormenta furibunda capturada en mis ojos, te instiga otra  batalla
 
bélico, de una patada abrís la frontera de la puerta, violando los dominios de la tempestad
conducida en tus brazos, te amordazo con mordiscos y besos
en la playa, el caballete, comparte el destino sufrido del otrora árbol
quedo sobre la tímida alfombra de sisal, que ha resistido insolente la invasión de arena
 
el mar y  la tormenta, aliados en cólera, son insultados por nuestro desafío
tu cuerpo reconociendo al mío,
pespunteando un nuevo contorno,
uno sobre el otro
yunque candela, te suplico,
enorme de deseo, hambriento, me clavás tu miembro hinchado
 
mis gritos, se amalgaman con  tronadores envíos
espías humilladas, las olas se quiebran furiosas, en celos
devoto de un ritmo iracundo,  desoís mis ruegos  y me vencés
acabo ... en insulto, ávida de más tiempo
cómplice de tu sonrisa, comprendo
necesitabas de nuestra espuma .
me levantás, manipulás esta sílfide de piel niquelada de lluvia, popurrí de matices y sal;
quedo en cuatro...
advenís mi deseo, invitándolo con el roce insidioso de tus giros
intercedida por el placer, sentís como cedo , como me abro y entrás..
cauteloso, primero, procreando la necesidad, lo permaneces quieto
atento a mi entrega,
deshogas el ímpetu de la sinergia contenida
me descontrolo en gozo,  lo vuelco en insultas que atropellan y recrudecen tu excitación
 
el temporal revienta de furia, nos alumbra y nos aturde, nosotros lo absorbemos, somos energía pura fraguándose en deseo
sentís mi desesperación, vas a cubrirme toda, con tres dedos, me penetras también por adelante...
mi placer se escapa en un grito que excita a Thor, avergonzado, se silencia, estoy tan llena de vos, tan plena,
 
miles de voces de agua arrecian iras y se evaporan en bruma, al tocar nuestros cuerpos...
tus dedos se mueven, continuando el compás de tu miembro, es un gozo tan completo que nuestras almas, quemadas sus jaulas, se conglomeran... disolviendo su esencia de siglos en  esa marina de tormenta, somos sólo fulgores de pura energía, somos parte de todo y todo es parte nuestro
 
mis primeros latidos, me pedís que te espere, gemidos  angustiosos te explican que no voy a lograrlo, me voy por segunda vez, pero estás decidido .
querés el delicioso suplicio de mantener el orgasmo,
 
mis quejumbrosas órdenes aspiran detenerte, te amenazo con una muerte temprana
controlado y desobediente, te movés con más furia
 
una ventisca se insinúa altanera, determinada a empujar a la tormenta, deseosa de complacer a las enamoradas estrellas que intentan asomarse curiosas
 
una paridad permutando agonías,
te contenés ... me contenés, gemidos, enfermos de locura, jadeantes,
vos sentís en tus dedos, cada insurgente latido
sojuzgado por su intensidad, alienta su tentativa de fuga,
 
la luna también atisba indiscreta para ver a los amantes,
dibujados de arabescos diseños,
caprichosos artífices de caricias, agua, óleo y besos
 
con un ritmo desenfrenado, enajenado, gimiendo, mordiendo, finalmente nos liberamos, me inundas y te inundo...
caemos desplomados, inertes, por un tiempo de minutos eternos
desde el falso techo negro, miles de iriscentes ojos nos revelan que la tormenta se ha escabullido, ha huido desairada,  a recónditos cielos, ignotos de su abatimiento
 
te levantás y te vencés sobre la duna anfitriona
 
yo no puedo ni pretendo moverme, me estoy por acurrucar ... arisca, sola como siempre
pero te acercás y me llevás a vos. Con la voz cargada de ternura, forjás las únicas palabras que abrirán y trascenderán lo eterno "chiquita, te quiero"
 
suspiros de fulgores cristalinos de deslizan por mis mejillas y se cobijan en la suavidad de tu pecho
finalmente, me abandono a tus brazos, protegidos los sueños y dormida como un ángel
con tu alma unida a la mía, viajando juntas por océanos de tiempo
 

Pablo...
en la próxima, tal vez..., con el poeta y el lobo, haya venido el guerrero...
voy a esperarte, aunque mi dolor se refugie en la búsqueda desesperada de los olvidos
la idea ... que existas y no vengas a buscarme, es insoportable
 
de  ser plausible una elección, serías mi amigo
adios
 
Anais Bronte
 
 
Autora: Nuit Argenta

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Zoomar
 
Jairo Restrepo Galeano.
Colombia.
[email protected]
 
I

La medusa
 

Filamentos de luz y agua. Ases de luz, hilos de agua cuelgan del púrpura. Filamentos relámpago de ponzoña, destellos tóxicos. De la sombrilla caen y la sombra en el fondo de corales y arena. Sombrilla de peces vanidosos. Dolor en la piel del bañista que venturoso y ejercitado nada para limpiarse de malas memorias que la tierra le ha dejado. Escuece y enrojece el centro del dolor. El bañista salta del agua y nada hacia las orillas de su mundo habitual. En el agua la medusa, a impulsos de su cabellera protectora, va a otra porción de mar, a otros peces que sombrear.
 

 
 
II
 

El Erizo
 

No quiero ser el mar para ser herido por él. Obeliscos, en extremo agudos, apuntan al sol.
 
Un mal sueño no deseo tener en la planta de mi pie. De negro se dispara desde algas. Cortejo de monjas de mala leche, en místico reposo aguijonean los cielos que las tardes llevan a cuestas. No le abunda la arena ni las piedras para su tránsito. Alucinación de tumbas, ciudad oscura y de altas torres. Ciudad en montículo. No quiero ser el mar para caer sobre sus punzones, sólo la espuma de una mujer sobre mi pie.
 

 
III

La barracuda
 

La veo dentro del agua. Saeta que separa el agua y la reparte equitativamente en sus costados. Tan esbelta, tan firme, nervios de plata en persecución de cardúmenes. Fuera del agua, una vez atrapada en el anzuelo, más muslo de mujer, más temblor, más volcán que se arrebata y busca mis manos, mis caderas. Mi porción de amor entre sus poderosas mandíbulas es su empeño. Después de todo hembra y como tal sus hechizos, sus combates, se resuelven en mis manos, en mis muslos que la aprisionan contra el bote para arrebatar su fiebre de amor.
 

IV
 

El pulpo
 

En el escenario de pendientes, arenas y corales, como telón de fondo peces que disfrutan tomados de las aletas, la danza es elegante y precisa; muchachos y muchachas en la punta de sus pies hacen del vacío una curva, una línea recta, un rectángulo, un recodo, una esquina, un celaje, un algo de vuelo de espiga de trigo que cae en picada hacia la sima. Arriba un par de ojos vigilan y dirigen; en la cara algo de Monalisa burlona y satisfecha. El óctopus que eres, gelatina y goma, en mis juegos espero. Tantos brazos como tú para pegar mis ventosas en las mujeres que se bañan desprevenidas y hacer del mar una polvareda de jinetes galopando sus caballos.
 
 
 
V
 
 
Caracol
 
 
De verano a invierno su tiempo espiral como su casa. Olas submarinas, marejadas en puertos, suspiros de lejanas tormentas en su rueca de tornado. Tomar un vaso de agua para qué, no lo acosa la fatiga ni lo azuza la premura. Con su casa a cuestas ni el sol ni el agua son impertinentes. Si tomo en mis manos su concha es como si acercara el mar a mi corazón: pasajes y ritos, la voz del pirata, el canto de la sirena en mansiones de cal y coral. Aquí el eco de azules forjas de metal. Aquí rumores de naufragios y aromas que dicen que yo también soy del mar. En mis manos es como si estuviera dentro de su casa y me sentara en muebles traslúcidos, me sirvieran bocados de mar en porcelanas y un cortejo de mujeres masajearan mi cuerpo de amor. Dentro, vestido de habitación sin haber enfermado. Sé de su sabor a vino, sé que el mar tiene su corazón en esta casa, un corazón sordo, eterno que avanza lento entre glaucas grutas, peregrino que siempre va, que siempre viene sin haber partido.
 
 
 
VI
 
La almeja
 
 
Nácar y bulbo, ¿qué más pedir a la forja de mis cortejos? Dulcemente prisionero me derramo en torrentes de sedas y pantanos. Al final la perla dice que allí estuve como un esforzado caballero, descalzo de la cabeza a los pies.
 

 
VII
 
 
Caballito de mar
 
Al otro lado de algas, corales y dunas, ella. Mis pasos se fatigarán y ella tal vez no esperará. El caballito brinca, manotea el agua y sacude la sal de su soledad. Trepo en él y entre corales y anémonas, protegido por escudo de escamas, la cruzada al Grial menos penosa. Rutilantes lentejuelas y fosforescencias de fábula hacen más azul y sonrosado el púrpura de nuestro ir. Su galope inventa la luz de mis necesidades, los trechos de barcos hundidos, los oleajes de chimeneas, las calderas que burbujean y humean la superficie del mar. Lento nuestro tránsito como lento el recuerdo de aquella que espera. De un lado redes de cáñamo tendidas, del otro, tritones encajados en sirenas, ondinas entre madréporas coruscantes en el espacio ganado, debajo de novias y novios ahogados y adelante espumas donde se bañan y juegan delfines. Luego copas de vino donde bebieron reyes del Caribe, pescadores que fuman tabaco en escolleras o botes, veleros que vienen de países lejanos y desconocidos. Cuando llega la noche descansamos en las barbas de una ballena dormida; mientras se acerca la madrugada mordemos los senos de la noche y la leche nos da ánimo para reparar las heridas salobres de naves náufragas. A la hora de las espadas del día, cortando la superficie pulida del mar, retomamos el cielo de agua. Detrás nuestro nada que sean huellas para otros amantes de ojos transparentes que nada esconden, nada muestran, nada para adivinar, monograma de olas que fluyen y refluyen en espadas que nunca se oxidan. Brillan sus belfos tascados de espuma, estrellas desflecadas sus crines. Al final, la amada ahí, dormida. En su boca el aliento de mi caballito de mar la despierta más rosa, más flor que palpita entre ijares y ancas.
 
 
 
VIII
 
 
La tortuga
 
 
Sobre su caparazón laberintos que llevan a templos donde la mujer espera. Puedo trepar en ella, sentarme a vivir el viaje, la mudanza lenta que más que avanzar, retrocede, como la luz en una casa sin puertas ni ventanas. Puedo asomarme al paisaje, ella ahí; puedo dejar la ventana, inventar otras señas, regresar, y ella ahí. Despacio, despacio la hoguera que escribe; en el coral secreto de sus prisas lentas, no termina la caligrafía de su nombre. Al final he aprendido: En asuntos de cortejo, uno debe ser lento en este universo apresurado.
 

 IX
 
La Gaviota
 
 Un signo sobre el azul su vuelo, la gracia de un instante que se hace eternidad, cifra que conduce a otra esquina del mar. La leche de sus alas bordea el ocaso donde me siento prisionero, como detrás del biombo que ella con su cuerpo talla en el ocaso. Gota de nieve encendida en el cielo, trajeada de espuma, como si el mar precisara pétalos de nieve y alas líquidas. Me gusta cuando cae como pañuelo abierto sobre el puerto. El cielo no es el mar, pero se hace mar cuando ella es onda que resbala por el aire y lo hace más transparente. Ella, libro abierto, donde el mar lee los mensajes que los hombres le escribimos.
 
Jairo Restrepo Galeano.
Colombia.
[email protected]
 
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El libro POEMAS INFIELES, de Leda Garcia, el tercero de su cosecha e inédito aún, fue galardonado en el certamen internacional convocado por EL INSTITUTO CULTURAL LATINOAMERICANO, incluido en la Antología Brasileña: LAS LETRAS DERRAMADAS, seleccionado uno de sus poemas: MUJERES, en el OLEGARIO ANDRADE que no era concurso sino selección para publicar en antología, y el poema el ANTIFAZ DE LA MEMORIA resultó finalista en el certamen de un poema convocado por el CENTRO DE ESTUDIOS POETICOS DE MADRID
 
EL ANTIFAZ DE LA MEMORIA
 
La memoria,
ese largo antifaz profetizado
me llora como herida
y es que en su lágrima anochece
la muerte presagiada de este espejo
con las esquinas rotas de mí misma.
Quizás porque en mi lecho desgranado
no duerme ya tu cuerpo que dormía
o porque navegué secretamente
en las olas secretas de tu piel,
hiedra bebiendo mi humedad vencida.
O porque en los maizales de la noche,
el veroliz esconde tus pupilas
y yo tampoco estoy en ellas
ni en ellas mis pupilas.
Ah, ese largo antifaz profetizado
que llamamos memoria,
me duele todavía.
 
Leda García
Costa Rica.
 
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EL ERROR
Cuento de Ling-ohni
 (Este cuento fue premiado en 1998 por el Gobierno de la provincia de Salta, Secretaría de Cultura y Casa de Salta)

Estoy solo. Las imponentes catedrales ya no están. Guardo en mi memoria infinita mis obras y las obras de mis obras mientras la tierra continúa girando sobre su órbita implacable en ridícula rutina. Envuelta en una gigantesca nube de vapores y polvo, la tierra prosigue su derrotero sin sentido. No alberga nada: ni pájaros, ni flores, ni majestuosas cumbres. No alberga nada, salvo soledad y silencio.
 
No. No estoy conforme. Me maldigo por el error, ese pequeño y único error que echó a perdelo todo. Y ha sido por soberbia. Mucho me acuso, en esta eternidad que es mi castigo, de haber caído en este pecado ignominoso y no tengo siquiera dios ante quien reclinarme y suplicar perdón. Es el infierno, el atormentador infierno al que me somete mi conciencia.
 
Yo no podía ignorar el final, este final de tierra vacía y solitaria. ¿No fue acaso Adán y su pareja quienes desdeñaron el Paraíso?. ¿Acaso no les fue dada toda maravilla, todo árbol deseable y con sus frutos buenos para comer y deleitarse, toda bestia de campo y toda ave que poblara los cielos?. Y hasta la luz, la oscuridad, la lluvia, el viento y un río inmaculado con sus cuatro vertientes para regar el huerto le fue dado para que su felicidad fuera, por los siglos de los diglos, sin mengua.
 
Fueron días de ardua y laboriosa tarea, días de magnífica inspiración y voluntad de vida. Sé que una inconmensurable esperanza me movió a realizar la obra, punto por punto, detalle por detalle, todo amorosamente pensado y calculado hasta los límites de la suprema armonía. ¡Qué gozo ver la alegría de las aguas deslizarse en su cauce!. ¡Qué gozo aquella luz alzándose como un coro de ángeles recién amanecidos!. Y allá los infinitos verdes, el sediento amarillo, los rojos exhultantes y los tiernos azules trenzándose en esa perfecta y singular algarabía, en ese constante hacer más vida de la vida, me henchían el espíritu de una genuino disfrute.
 
No sin fatigas le di al ruiseñor su canto y a la rosa su forma y su perfume, a las aguas su ritmo majestuoso para que murmuraran en todas las orillas mi nombre eternamente. Y todo, todo fue creado desde el esfuerzo y la ilusión unió su voz y su silencio en un himno de gracias.
 
Pero me perdió la soberbia. Quise más, aún más de lo que ya había sido obrado por mí mismo. Quise un ser, un exclusivo ser que alabara mis obras, que se postrara ante mi presencia con devoción, que me adorara en inmensas catedrales y que fuera mi testigo para siempre, la memoria de mi propia memoria.
 
Eso quise, y en el sexto día, extenuado y feliz de ver mi obra plena de aliento y animada, le di la vida a Adán, tan perfecto y hermoso como los ruiseñores y las rosas pero con la clara conciencia de que yo era el adre, el que lo trajo al mundo y lo incluyó en obra inigualada. Entonces traje a Eva, lirio dulce y humano, para perpetuar su alegría y la gloria de su propia simiente.
 
Eso hice y descansé por fin gozoso y satisfecho de ver toda mi obra tan única y perfecta.
 
Hoy estoy solo. La tierra es una mole gris, inerte y desolada, que rota con absurda pertinacia. Alguien, uno, algunos, todos, ya no importa, destruyeron mi obra poco a poco, un día tras un día. Algún botón o varios, alguna voluntad, muchas o todas, produjo este final. Adán, tu nombre es Nada. Los hijos de tus hijos son fruto de mi error, de mi soberbia.
 
Demasiado cansado y abatido como para empezar de nuevo, como para volver a forjar desde un principio al ruiseñor, la rosa y la pantera, hacer cantar los ríos y los mares, hacer brillar arenas y verdecer los robles, estampar las llanuras y elevar las montañas.
 
Demasiado cansado. Pero soy Dios, y Dios nunca renuncia. Menos aún cuando he quedado en deuda con los cormoranes y los tilos, con las sumisas y etéreas azucenas, con las piedras, los lobos, los lagartos, la espuma de las olas, la lluvia y las hormigas.
Por eso volveré y paso a paso, con idéntico amor, con igual alegría, en otros siete días reconstruiré mi obra. Pero en esta ocasión, el hombre estará ausente.
 
long-ohni
  
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El Presidente Duerme
Enviado por Long-ohni.
 
(fusilamiento del Gral. Valle 12/06/1956) 

La noche yace muda como un ajusticiado.
Más allá del silencio nuevos silencios crecen.
Cien pupilas recelan las sombras de la sombra,
velan las bayonetas y el Presidente duerme. 

La luna se ha escondido de frío o de vergüenza
ya sobre los gatillos los dedos se estremecen,
una esperanza absurda se aferra a los teléfonos:
el Presidente duerme. 

El llanto se desata frente a las altas botas.
-¡Calle, mujer, no sea que el llanto lo despierte!
-Sólo vengo a pedirle la vida de mi esposo.
-El Presidente duerme. 

Los faroles desgarran el seno de la noche,
el terraplén se apresta a sostener la muerte,
el pueblo se desvela de angustia y de impotencia
El Presidente duerme. 

Tras de las bocas mudas laten hondos clamores.
³Cumplan con su deber y que ninguno tiemble
de frío ni de miedo!. En una alcoba tibia
el presidente duerme. 

³Viva la Patria!², y luego, los dedos temblorosos,
un sargento que llora, soldados que obedecen,
veinticuatro balazos desgarrando el silencio.
Y el Presidente duerme. 

Acres rosas de sangre florecen en los pechos,
el rocío mitiga las heridas aleves,
seis hombres caen de bruces sobre la tierra helada
y el Presidente duerme. 

¡Silencio! ¡Que ninguno levante una protesta!
¡Que cese todo llanto! ¡Que nadie se lamente!
Un silencio compacto se adueña de la noche
Y el Presidente duerme. 

¡Oh, callen, callen todos! ¡Callen los camaradas!
¡Callen los estadistas, los prelados, los jueces!
¡Que el pueblo ensangrentado se trague sus palabras!
¡El Presidente duerme! 

El pueblo yace mudo como un ajusticiado
pero bajo el silencio nuevos rencores crecen,
hay ojos desvelados que acechan en la sombra.
Y el Presidente duerme. 

José Gobello 
(Prisión Nacional, mayo de 1957)
 
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Poemas de Manuel Lozano.
 
FRAGMENTOS PARA ECLIPSAR UN SOL TENEBROSO
 
 
OFRENDA
 
 
Construí un ataúd incorrupto
 
a las variaciones del fuego y del agua.
 
Luego, sólo con mis uñas,
 
arranqué la hierba blanca creciendo por fuera,
 
pulvericé las escorias de polvo de las entretelas quemadas,
 
junté astillas como pequeños cirios en medio de mi cráneo.
 
¡Hermoso desván para la plegaria del que no duerme!
 
El roble es resistente, pero arde.
 
MANUEL LOZANO
 
 
 
LA PRUEBA

Cuando haya nadie en la borrasca del diluvio,
 
¿quién te impulsará a beber de los follajes del ruego,
 
a subir en semejante espesura?
 
 MANUEL LOZANO
 
 
 
LA HERENCIA
 
 
Tal era el cuerpo
 
que dejabas en medio del relámpago:
 
una cáscara helada, una gota de sangre hundida en el pecho,
 
la irreparable fijación de una ciudad monstruosa.
 
Entre las dinastías y los juegos,
 
el voluptuoso se abraza con su carne más pobre del planeta.
 
Afuera llueve la efímera lluvia su dolor hasta el hueso.
 
Tal era el cuerpo que dejabas.
 
MANUEL LOZANO
 
 
 
SIRACUSA
 

 Paciente llamado del agua.
 
He ido preparando mi cadáver
 
con la paciencia del agua.
 
¿Blanco?
 
Nunca la muerte
 
imitó tanto a la muerte.
 

MANUEL LOZANO
 
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Enrique. (Cuento de Ana Buquet)
 
En la esquina de mi casa vive Enrique. Con sus ojos pícaros y su vocecita de niño,  saluda a cuanto vecino pasa por ahí. Todos le quieren. Su día transcurre como el de cualquier pequeño, pateando una pelota, haciendo malabarismo con naranjas, conversando con otros niños cuando vuelven de la escuela.
 
En la esquina de mi casa vive Enrique, y con él su madre.
 
Llegada la puesta del sol comienza a sentirse solo viendo que ella cruza al bar de enfrente, se calza unos pantalones ajustados negros,  se maquilla y vuelve a donde está su hijo. Cada noche se va en un automóvil con algún señor bien vestido,  mucho mayor. No le gusta verla cambiar continuamente de hombre, de auto. El necesita  una mamá que no se vaya de paseo noches enteras. Sus ojos pícaros comienzan a ponerse tristes, y ya no tiene a su alrededor ningún niño ni vecino que juegue con él ni le converse.
 
En la esquina de mi casa vive Enrique.
 
Ya nadie sale a la calle. No es hora.
 
Sabe que su madre no volverá -como otras- para dormir con él, ni para darle de comer.
 
Abre su bolso, y de él, saca cartones que ofician de colchón, y diarios que le abrigan cual frazadas. Un pedazo de pan. Algo de queso. Come. Su bolso hace las veces de almohada. Se duerme Enrique en la esquina de mi casa, en la puerta del American Bank, pues allí está más resguardado.
 

Ana Buquet
http://ar.geocities.com/anabuquet/index.html
http://ar.geocities.com/anabuquet/mipagina.html
 
 
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Fuga de papel
 
Una mujer olor a Sade
roba del tiempo a los dragones,
arando en el papel brujas y profanos,
vaga su mano sobre mis guirnaldas,
esa inquietud que dormida se desvela,
ahora la verdad
en labios rosas calla.
 
Ojos espadas rondan la muerte niña,
de Eva las manos suelta.
 

Elizabeth
Venus
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Poema de Victor Hugo Morales, desde Chile.
 

Cuanta falta me hacía una lluvia de otoño

frágil y tibia,

suave y repentina.

Imagino que aparece como una mirada fugaz

lanzada, por azar, a nuestros ojos.

 

Ella viene a mí envuelta en atmósfera con ese dejo a niñez y a gris que la envuelve igual que ayer, que puede hacer el tiempo con la bruma tenue y suave que la rodea

 

Cuanta falta me hacía esta lluvia,

tan suave

como el rocío del mar

cuando revienta en las rocas

quizá sea como una caricia furtiva

entregada a escondidas

en la obscuridad

 

Cuanta falta me hacía

esta lluvia casi dulce

frágil y tibia

como un beso tuyo

 

Nave
 
Lea la revista Expresiones. Este mes con su edición especial dedicada a Manuel Lozano. (Premio Interletras 2002) Incluye también poemas de otros de los nuestros:  Mastrizzo y Carlos Lopez Dzur, portorriqueño residenciado en Orange County, narrador, poeta y filosofo, premiado por sus trabajos, quien presenta Consejos kantianos para El Flaco.
Director - Editor: José Rafael Hernández
 
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Harold Alvarado Tenorio
noticias poéticas de colombia
 
CONOCE A ESTE POETA COLOMBIANO VISITANDO LAS PÁGINAS:
 
 

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MANUEL LOZANO  PUBLICADO POR LA PRESTIGIOSA "ECCUS" DE MADRID
 
         El reconocido escritor y Profesor Manuel Lozano fue invitado a colaborar con la última edición especial de la revista "Eccus", de Madrid.
    Patrocinada con fondos del estado, la publicación está destinada particularmente a la juventud, siendo distribuida en todas las universidades y centros académicos de España y de otros países europeos.
    Para esta oportunidad, Lozano presentó las reflexiones "Fragmentos de un arcoiris roto". Se trata de diversas indagaciones sobre la idea de juventud en la historia, la mitología, la religión y la literatura, a partir de una concepción donde no resultan ajenos los anacronismos, la sátira irreverente y la asombrosa inactualidad de esa misma idea.
    Esta edición especial de "Eccus" fue presentada el pasado 6 de mayo en Madrid.
   
    Por otra parte numerosas publicaciones de Europa y latinoamérica han publicado, durante estas últimas semanas a Lozano. Debemos mencionar, entre ellas a "Eldígoras" (de Barcelona - http://www.eldigoras.com), que incluye la versión al inglés de "Gloomy Sunday" y "Gemidos en la marca de un árbol", "Poetas 2000" (Ciudad de México
http: //www.eListas.net/lista/poetas 2000) que incluye una edición especial dedicada a Manuel Lozano que, a su vez, ha sido designado por como "Jurado Permanente", al igual que la revista venezolana "Expresiones",  "Café Berlín" (Alemania), "Club de Libros" (Costa Rica - http: //www.clubdelibros.com/index.htm), el periódico "El heraldo porteño" (Buenos Aires), "Patrimonio Cultural" (Chile), y "Corvinobooks" (Zaragoza, España).
    Lozano es el autor más votado de la website "Yo Escribo.com" (www.YoEscribo.com), por parte de la serie "Poemas de España y Francia".
    Esos mismos textos, pertenecientes al libro Mansión Artaud, recibieron el Primer Premio de la "Asociación Interletras", de Madrid, votados por unanimidad.
 
(FUENTE: SENSIBLES DEL SUR.)
 
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La Nueva Literatura Argentina
 

Noticias:Nuestros colaboradores de Lujo
 
El poeta, escritor, ensayista y crítico Manuel Lozano, de quien publicáramos en el número anterior un avasallante trabajo sobre Adolfo Bioy Casares y Santiago Dabove, ha recibido su 45º premio: el de la Asociación Interletras de Madrid, por su serie de textos Poemas de España y Francia. El jurado, en fallo unánime, opinó sobre "la excelencia de la obra de Manuel Lozano, poemas que nos deslumbraron no solamente por el uso exquisito del idioma, sino por la creación de un mundo donde la libertad es exaltada a cada instante en una búsqueda incesante de heroicidad y prodigios. Debemos destacar, especialmente, el magnífico "Canta, lastimada mía" que, desde el eco altamente lúcido de Cervantes (de donde procede su título), apela a una novísima visión y relectura del nacimiento, la muerte y los sueños como verdaderos enigmas palingenésicos". Y añade el jurado: "...que el escritor Manuel Lozano se inscribe en el linaje de aquellos autores iluminados, frecuentadores del otro lado del espejo como Gérard de Nerval, Antonin Artaud, Rimbaud y Novalis...". Los Poemas de España y Francia integran el libro Mansión Artaud, que el escritor acaba de concluir recientemente, y serán publicados por el Instituto de la Juventud de España, del Ministerio de Asuntos Sociales.
 
Se trata, pues, de otro éxito en la dilatada y prolífica carrera de Manuel, de quien nos sentimos orgullosos de contar entre nuestros colaboradores.
 
(Fuente: www.marcelodossantos.com.ar
 
Boletín de la Página Web del escritor argentino Marcelo Dos Santos)
 

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Poetas 2000. Edición del 15 de julio de 2002.

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