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Poetas 2000
Año II
 Número 2, Mayo 2001
Palabras del editor
Charco profundo
Ensayo abierto
Maestros
Lengua y habla
10 Poetas Latinoamericanos: “Cuando el verbo tensó su cuerda"
Nave
Ese muerto delicioso
Pizarra de mensajes

Palabras del Editor.

 
 
El Ensayo Abierto del número anterior con las opiniones sobre Neruda ha causado algo de revuelo, para suavisar o continuar reforzando tal debate, este mes dedicamos al poeta chileno la sección "Maestros", escrita por María Manetti. Vuelve Luz maría Nieto Caraveo, nos habla sobre Comunicación y Soledad en dos interesante artículos.
 
Comienza en este número una serie llamada "10 Poetas Latinoamericanos: “Cuando el verbo tensó su cuerda", de Sergio Pravaz. Con un sentido crítico y de admiración, Pravaz nos presentará en ésta y las próximas nueve ediciones a diez grandes de las letras americanas cada uno con síntesis biográfica y tres poemas. Ellos son: : Rubén Darío (Nicaragua), José Martí (Cuba), César Vallejo (Perú), Oliverio Girondo (Argentina), Carlos Drummond de Andrade (Brasil), Manuel Bandeira (Brasil), Pablo Neruda (Chile), Salomón de la Selva (Nicaragua), Nicanor Parra (Chile) y Juan Laurentino Ortíz (Argentina).
 
Su quieren conocer cuáles son las pretensiones de la nueva sección "Lengua y Habla" a cargo de Fanny Garbinni, lean mis palabras de presentación que hoy ocupan el lugar de las de Fanny.
 
La Nave hoy se va por la tangente y hace una parada ante Pushkin. Esta sección, también nueva, pretende exponer ciertos paisajes de la red tomando como pretexto un velero que navega por la internet, por lo que su función no es sólo literaria. También ocasionalmente se sugerirán desde allí enlaces a ciertos puertos descubiertos y alguna que otra escapada del computador a periódicos, revistas, televisión, etc.
 
Sigue Frankestein con su mezcla de versos, miembros irregulares que armonizan por un segundo, espejismo. (Ver Ese Muerto Delicioso)
 
Tranqui, Tronco, que hay raíz.
 
Hasta más ver, ¡Buen provecho!
 
Nelson Jiménez Vivero
Editor.
 

Charco Profundo

 AHORA ESTOY PLENA DE SILENCIOS Y DE SOMBRAS
 
Aquella luna roja en la vigilia
bebió la sangre de mi entraña.
Hubo demonios escondidos
en el trigal
que sorbieron todas las gotas de mi savia.
 
 
Sin buscarte,
habías venido a mí.
Estaba mi boca entreabierta deambulando por los senderos secos y agrios,
cuando fui a tu encuentro.
 
 
Si yo no hubiera sido la mujer que con dientes de espuma
quiso arrebatar la pujanza del hierro en llamas.
Si yo no hubiera sido la mujer  de cascabeles de oro y diamantes,
esmeraldas y rubíes que cometió el pecado de la palabra vacía.
Si yo no hubiera sido la mujer que apenas vivió el amor
el tiempo que dura el ocaso.
 
 
Si yo hubiera sido la mujer que adivinara la esperanza de la luna fría y blanca.
Mi vida sólo estaría enmarañada en el fulgor de tus brazos.
                           
 
Cristina Pizarro, Argentina.
[email protected]
 
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ORACIÓN A LAS MIESES
 
Canto a la muerte florecida del espíritu del grano
cuando siego la primera espiga.
Invoco a la diosa del cereal
y ruego por el retorno de las mieses.
 
 
Porque sé, amado,
que estás en el vergel bordeado por flores de azafrán,
jacintos y narcisos.
Te buscaré en la morada de los pájaros
cobijada por la sombra de los olivos.
Permaneceré enlutada hasta que las simientes,
ocultas en los pardos surcos de la tierra,
se conviertan en una rubia pradera.
En la vigilia de la noche entera,
alzaré las antorchas
y guardaré las aguas en el cáliz de oro.
Será una fiesta recibir el grano de la primera espiga.
 
Cristina Pizarro, Argentina.
[email protected]
 
 
 
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LA NADA
 
La busquè en el camposanto; sòlo hallè tumbas y huesos...
La busquè yo en mi garganta y en la yema de mis dedos.
en el vèrtice del amor y en la curva de tu beso...
En los destellos de Venus, lapizlàzuli del cielo,
en el bruñido cristal de la luna de un espejo.
Desde la mas alta cunmbre le gritè tu nombre al viento
y en negras alas de un cuervo me fue devuelto su eco...
Le gritè tu nombre al tiempo
y en sus esquinas sombrìas
encontrè diez mil tristezas
y el confìn de tus caricias...
Y en bùsqueda de la nada
descubrì huesos y esquinas,
ecos vientos y rocìo
y bosquejada en tu ausencia
la màscara del vacìo.
 
Fanny Garbini Tèllez; Argentina.
[email protected]
 
Marìa Manetti, Argentina.
[email protected]

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VENGO DE ASALTAR TU CUERPO

Ando aún de trotar vesánico
a lomo de estrella.
Vengo de asaltar tu cuerpo
en algodones blancos
por el éter
y de volar sin alas
sobre jardines jadeantes.

Ando aún de ladronear en tus sentidos
entre tus brazos
y tus piernas desvestidas
atezadas por fiebres
incendiarias,
descreído en ruta ahora
por los mares del incienso
con estrellas refulgentes en el rostro
e islas no pobladas en las manos.

Devoto del recuerdo
en madrugada
con lámparas argénteas en los ojos
y una mueca de euforia
dibujada
vengo de asaltar tu cuerpo.

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EL HOMBRE DEL SAXO

Del saxo le brotaban
desmarridas melodías
sosegadas
como sierpes infinitas
extenuadas
reptando en medio de la maleza
de los espíritus indolentes.

No era Yarbird que interpretaba el Bebop
con maestría
en los suburbios de New York
o Missisipi
pero estaba Donna Lee
evocada en el bullicio
por la calle de Maipú.

En el sombrero
inverecundo boquiabierto
amortiguados por láminas amarillas
autumnales
rebotaban a veces
los sustentos,
y el muro recíproco
devolviendo desde el frente
los lánguidos compases
de Donna Lee.

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Antonio Alvarez Bürger
(Chile)
[email protected]

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Amor

Peligro.
Una sombra, no,
un pájaro, es esdrújula, no.
¡Corre!
Es sol de plata, no,
es luna.
Pero aún,
es plata de luna.
¡Corre!
¿Creciente?
Menguante,
eso mata.
¡Pues corre!
No llevo nada,
él sí,
Yo no,
¿Qué va a robar?
Tu amor.
Mi amor...
-Ya corre la sombra
oculto de la luna.-
Nunca antes tuve
nada.
Ya ves, ahora tendrás
que correr.
¿Me sigue?
Lo hace.
No es hombre,
¿Qué es?
Es borrón y luna nueva.
¿Qué color?
Sed.

Iñaki Hernández; España.

[email protected]

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Cómo Quiere la Gitana

Ironía alma mía,
soy gota transparente que se pierde
ja,ja,ja, en la inmensidad de tu mar.
Eres grandeza absoluta, azules turquesas.
Que tú eres mucho, que soy yo poco.
¡Ay alma mía lo mismo me da!

Oscuridad rampante fondo de algas,
corales tus labios sin poderlos besar.
Eres tanta grandeza que lloras.
A veces lastimas, siendo sonoro
vaivén que se agita cuando en retirada
en las noches de angustias te alejarás.

Silencio que en penumbra tú solo trastocas
mis abrazos ardientes, fríos incoloros
que, alma mía, ya pa’ ti no están.

Soy gota, tú? tú? ja,ja, eres la immensidad
gloriosa cantando mis alboradas,
ramillete de sentimientos
que se evaporarán como el rocío
cuando se besa con su grama,
que en el suelo se tiende
en busca de los amoríos.
De aquellos los,
que en tu mar se
quedarón tristes pendientes
alborotados y en calma.

¡Llora sin consuelo mi alma en agonía
por no saber qué más hacer por detenerte
collares de besos, cubriéndote agua salada!

¡Ay dolor! Que siendo doliente me quiebra el alma,
fondo de algas azules del cantar del corazón sombrío.
Cuando arden deseos en mi hoguera, que no se apagan.

¡Como si quererte no fuera bastante!
¡Como si soñarte, no quebrara mis palabras!
¿Qué haré mar de mis suspiros?
Devuélveme a su playa,
Como gota, arena, tibieza del rocío.
Si quieres, conviérteme en algas.
¡Que si quererte no fue bastante desafío!
¡Que si no fueron mis besos la enramada!
¡Que si quererte, maldición, no fue ni de noche!
Ni con el frío de las mañanas.
Quererte fueron más que gotas perdí’as en tu poderío.
¡Fue mucho más allá del éxtasis de tu calma!
Que no fue ni de noche ni de día;
que no fue porque tu grandeza
aparente, lejana que me atrapara.
Esos embrujos de amoríos,
esos que se dicen, ¡olé!
que se adueñan del alma
y te envuelven los sentidos,
apretujándote las ganas.

¡Que si te quise, fue como a naide he querí’o!
Que si me entregué con furia
a tus olas en la madrugada;
que siendo gota del rocío
y tú la grandeza de tus aguas.
¡Que si fui arena y fuiste playa!
Solo sé que te he querí’o,
alma mía, como me ha da’o
la gana.

Que te quise, bueno hombre…
como quieren las gitanas.
¡Esas que se alborotan el pelo,
las que bailando, levantan sus faldas!
Que si te he querí’o. hombre…
como la arena ¡maldición! quiere a su playa.
¡Que si me he revolca’o en el fondo de tus aguas!
¡Ha sí’o, alma mía, porque a mí me ha da’o la gana!
Que si me he perdí’o en tus amoríos.
Que me ahogue el mar,
que se sequen to’ítas sus aguas.

Sí hombre. ¿Que no te he querí’o?
Atraviesa en mi pecho una espada.
¡Que si no te he querí’o como tú has querí’o!
Porque se me ha antoja’o quererte,
como a mí me ha da’o la gana.
Cierto, sólo que te he querí’o como quieren…

¡Con el alma, las Gitanas!

© 1999 ZULEIKA MERCED
Puerto Rico
[email protected]

 

 

EVA

Recojo residuos
mareado de tu largo tema histórico.

Transfiguro tu beso,
lo dibujo en fragmentos,
lo novelo en mi mismo,
lo ficciono y lo sueño.

Arriesgo tu saliva insumisa,
la imagen de tu diente
y luego escupo.



QUEDAS DE SOMBRERO BLANCO
y de sonrisa, aspirando azucenas
y mi olor.
Cuidando nuestra casa
a toda fuerza y nuestro amor.
Limpiando en la cocina,
el difícil y pequeño arroz.

Hay días que has sembrado en tu pelo
una blanca y diminuta flor...
otros, sonreída, diente alzado,
con los ojos cerrados de pasión.
Hoy los abres de pronto,
miras alto
esperando mi beso en este adiós...



NO ERES FLOR sino una dulce carne
de poros, grasa, venas y sangre;
blandos huesos que proteges húmeda,
pelos, ojos de tierra mojada,
veinte uñas que te agarran del aire
y una sombra negra-gris y fláccida.
Encanto volando en mis tristezas.
Rociado color sin azucena.
Eres, para describirte exacta,
campana soñadora que despierta.
Todo cuanto recibo de música.
Andamio de la sangre.  Sostienes
el hilo blanco de mi chaqueta.
Sustancia retenida en los ojos.
Sed de mi agua incontaminada.
Salto de la ya madura esencia.
Paja dentro del ojo interior.
Verde   en las hojas del almendro.
Ahora   pongo aquí tus elementos
y no eres fruta   y no eres vuelo.
Raya lumínica en mis sentidos,
que todo cuando pueda decir
ya cubierto vive en mis dominios,
lo tienes en grado poseído,
lo llevas andado en el camino.
En tu templo florece luz de luz.

Vicente Rodríguez Nietzsche
puertorriqueño

[email protected]

 DELEITE ESENCIAL

Se ha filtrado en mis huesos,
médula vital que me sostiene,
torrente del cuerpo y su rugido
que revuelve mis sentidos
cuando hierve.
De pronto, se hace pájaro
etéreo, frágil, vulnerable,
a veces,  perdido en el espacio
golpeando puertas sin sentido.
Sin embargo regresa,
feliz y remozado
al oir las doce campanadas.
Otras, se convierte
en un anciano de blanca cabellera
y se refugia dentro
de un tintero.
Pero nunca duerme
siempre canta,
su danza es conocida por las noches
y su esencia es deleite
a los que sueñan.

JENIFFER MOORE, Argentina.

[email protected]

MATERIALES.

 en la noche

                  en el aire

                                  en la palabra nunca

escribo mi verso

enamorado

sabiendo

               que estás lejos

               que debo conquistarte

               que el limonero del patio

                             y la acacia florida de la vereda

                                                        que se aman desde siempre 

                                                                               han parido la primavera

y yo sigo solo

                      estéril

                                desgajado.

 

pienso en tu nombre

                                  en el olvido

                                  en el bambi tenue

                                                que me mira desde tu nuca

 

en la manzana

en el bretel de tu corpiño

en mi intención

                        de refundar una tribu

                                                desde el silencio

                                                olvidado de tu vientre

 

en la noche

              sueño besos

                                 fuegos de artificio

                                              una cartel pintado con tiza

                                              en las veredas

 

en paseos a la luz de la luna

 

 

en la noche dibujo

con besos

en tu cuerpo desnudo 

mi siembra de mieles

bajo la lluvia intensa

de mis dedos.


Leopoldo González, Buenos Aires.

[email protected] 


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Portón al libro:

"El Sarcastiricón"

(poemas satíricos)

Raúl Cáceres Carenzo

PARTE III

 

 

Presentación y selección: Benjamín Araujo

[email protected]

 

Define Raúl Cáceres Carenzo en Oda asaz tardía al estridentismo:

 

                                                      La sátira es -tú bien lo sabes-

                                                      un enconado homenaje involuntario.

 

Satírica en sí misma, la definición retoza en su campiña; ha logrado apoderarse de un territorio que no abandonará y se atreve con placer y saña con todo, y contra todos: comenzando por el propio autor, el primer objeto del sarcasmo es la palanca que lanza la piedra; eso, a su vez, le otorga calidad ética suficiente para afilar el canto de sus armas y, a condición de demostrar destreza, en este estricto caso verbal, le concede la capacidad posible de ascensión a un estadio utópico; la atalaya desde donde mira el texto satírico o sarcástico, o una combinación de ambos, merece un plano de inteligencia para que el escupitajo no caiga en la cara por haber querido ensalivar al sol.

La sátira, más que el sarcasmo, lleva implícita la necesidad de inquirir; eso humaniza la acción de satirizar, ¿no es acaso el hombre, el auténtico, el pleno, un ser que se define en su grandeza por las preguntas que implica su estadía en la tierra?, ¿no es acaso la poesía precisamente inquisición, pregunta tras pregunta?, ¿no son eso, y no otra cosa, los que llamamos eternos temas de la poesía y que podemos contar con unos cuantos dedos? Por eso, la ironía que implica el sarcasmo poético se separa de la disidencia política y, por tanto, carece de la amargura que implica la militancia no poética.

La poesía milita en la utopía. La anti-utopía que supone toda realidad humana, por ser realidad nada más -los matices ya son asunto del ensayo sociológico-, topa con un discurso monocorde que es comunión, al mismo tiempo: la poesía es reacia a la realidad como principio de entumecimiento o uniformidad.

¿Calla la realidad a la poesía? No es una regla pero ocurre. Sí, pero no siempre. Sucede que la sátira se adelanta a esa posibilidad, antes que el silencio: documentar la burla como una manera de desarmar a los desalmados. Dar alma es asimismo función de la poesía. Animar a los desalentados, o animar, en cuanto proveer de alma, a aquellos que carecen de espíritu; por eso no resulta insensato suponer que la poesía es, en muchos sentidos, la voz de los silentes, de los enajenados; lástima, muchas veces lástima, que ellos no lo sepan, no lo descubran las más de las veces. Lástima, que no estén capacitados para saberlo y para leerlo en un poema que ahí les espera, les está destinado.

Salvador Novo, Efraín Huerta, Marco Antonio Montes de Oca, Juan Bañuelos, entre otros, resultan peso específico suficiente para localizar un salto al pasado siglo XX mexicano proveniente, con toda legitimidad, de la sátira y el sarcasmo poéticos venidos de la mejor cepa del Siglo de Oro Español, con Francisco de Quevedo, pero sin convento de San Marcos de por medio, para fortuna de las letras mexicanas.

 No quiere esto decir, desde luego, que Leopoldo Lugones o Ramón López Velarde, grandes entre los mejores, por carecer de esa capacidad burlesca y posarse en el intimismo, dejen de ser patrimonio de los burlados de la tierra. No es eso lo que aquí digo: el testamento compartido es, primero, la poesía; lo otro, es una añadidura que no le cae nada mal a quien sabe del atropello de la vida, con nombres y apellidos, o señas y trazos, según sea lo que se aborde.

Parece contradictorio lo que hasta aquí se expone, pero no lo es. Me parece que la apariencia se centra en un asunto simple: la poesía es la parte menos socializada de la literatura; pero al interior de la poesía, como un subgénero, la sátira parece darse a la tarea de crear ventanas, abrir túneles e inaugurar pasadizos para rozar, o fingir, una socialización que, a fin de cuentas le es ajena.

 

Pero basta de rollos. Pase usted, lector, la puerta está abierta y es ancha. El Sarcastiricón de Raúl Cáceres Carenzo, le recibe con el arma afinada; nomás tenga cuidado: que le aproveche.

Benjamín A. Araujo Mondragón

Algunos poemas del libro:

 

Viaje del sueño

 

                                                            Entonces comenzó a escribir libros de

                                                            nuevo, cosa que no hacía desde que los

                                                            sueños le habían abandonado.

                                                                                       H. P. Lovecraft

  

                                                                             A Benjamín Araujo, quien desarrolla

                                                                                               una teoría del sueño.

  

Cuando recuerdo este sueño

vivo de nuevo el viaje:

El mar inmóvil, alto, como el fuego

suspendido. El sol de aire. Jardín

de astros. Sueña mundos la luz.

 

Heme aquí recorriendo esa órbita dulce.

Digo que el sueño estuvo muy bien.

Pero nunca debí pasar por Galaxia Verde.

Y recordaré siempre aquel Gato

-hecho de lumbre y tiempo-

que se divertía tejiendo

el estambre etéreo de los sueños.

 

Supe entonces que lo amaba. En ese

instante sorprendí en su rostro

la flama de otro ser que me advertía:

Ama el tiempo del amor, y el sueño

recobrará para ti los días más lejanos:

el año de los escudos y los pactos,

la hora que selló el destino de tu canto.

Ama el amor del mar.

El alba romperá claridades en tu voz.

El canto forja hombres.

Mas no debo pedirte lo que no está en tu alma.

Pero tampoco luches contra lo que el alma elige.

(Maldito gato)

  

-¿Qué es el tiempo, Gato Onírico? (pregunté)

-El tiempo eres tú, mi niño (respondió).

 

Más allá de las columnas

de Júpiter, Galaxia Verde.

 

Entonces lo vi.

 

El Dios de nuestro Universo Nebuloso

estaba leyendo un diario de la Tierra.

Sentado en la rosa de diamante de este tiempo.

Y capté lo que planeaba la Inteligencia Cósmica:

Los dejaremos continuar con su guerra nuclear

Después repararemos los daños

Nuestra fuerza es galáctica: ¡qué pendejos!

 

Una corte de dioses humanoides lo asistía.

Electricistas: reinstalaban astros apagados.

Cocineros: vertían cucharaditas de luz

en los mundos indiferentes o lentos.

Otros pulían o conectaban estrellas oxidadas.

Ángeles impulsados por alas de energía solar plantaban

palmeras y murmullos en las lunas inhóspitas.

Aquí Lucifer diseña arquetipos de andrógina belleza.

Y se le estima como al más humano de los ángeles.

 

Pobre Dios. Su poder no le daba libertad.

Quisiera ser benévolo con él.

Tal vez necesita la piedad más que nosotros.

Pero mi ser cumple órdenes

más que nada en el sueño.

Y mis abuelos mayas tienen ya Delegados

-los que han tenido siempre- en el Consejo Cósmico.

 

Este Dios del que hablo era joven todavía.

Y un poco idealista, un tanto ingenuo.

Figúrense que deseaba una entrevista diplomática

con los señores-de-poder que administran la Tierra.

¿Conocerá la historia de Atahualpa?

  

Pobre Dios. Tal vez pueda orientarlo el Gato.

 

Dejé entonces las apacibles

y laboriosas maravillas

de Galaxia Verde.

Y no vi más al Gato.

Aunque ahora recuerdo otras palabras suyas:

Lo que ha de ser, será. Que la poesía los asista.

El fulgor de la muerte abre campos de fuerza.

Otra mar a lo lejos se levanta

                                   Y otro tiempo les llama.

 

Gran Galaxia, he ahí tu proceso:

la secreta urdimbre de los sueños.

No cesará el tiempo del amor.

 

Regresarás, poeta.

Volverás a la Tierra

para cantar esos días

que prepara la Vida:

Tejedora de soles y de aves.

 

Amigo:

            Que tus sueños sean

            cada noche más claros.

 

Efraínico

 

Olvidamos

la Kodak:

Me llevaré

tu imagen

en los ojos.

 

De fantasmas

Si no crees en ellos

no lo digas.

Ellos piensan en ti.

 

Nosotros -raíces

de la luz-

cuando el tiempo

nos conmueva y releve,

fantasmas llegaremos a ser.

O tal vez ya lo somos

sin saberlo.

Los fantasmas son deseos

sin cuerpo.

 

No te rías.

El fantasma es un ser

de sombras, de sueños,

de grito y viento armado.

El mar de fantasmas

nos rodea.

 

Grandes olas de miedo

se rompen en la voz.

 

Peso del perro

Ayer, oímos:

Mexicanos

acostúmbrense

a disfrutar

la abundancia.

Defenderé al peso

como un perro”.

 

Hoy, desamparados.

sobrevivientes

de la Reforma Moral

y la Deuda Interior,

leemos sin aliento

las confesiones

de la puerca realidad

en las memorias inefables

del presidente López:

La riqueza nacional

es de unos cuantos...

Yo sólo pude

defender al perro

como un peso”.

 

A continuación una entrevista realizada al poeta Raúl Cáceres Carenzo por Benjamín A. [email protected]

 

El teatro es mi profesión;

la poesía mi condena:

Raúl Cáceres Carenzo

 En todos lados lo reconocen doblemente: hombre de teatro y poeta. Controvertido, sí. Un cometa con una cauda larga de historias. Casi leyenda. Anduvo de plaza en plaza y en ninguna se quedó. Bueno, hace ya algunos lustros que radica en Toluca, ciudad a la que llegó ¿casualmente? y en la que ha puesto una, dos, tres casas, y en la que desea poner los cimientos de una en la cual moren sus libros para seguir leyendo y pariendo legados. No ha perdido un milímetro de la esencia maya que se trajo de Halachó, donde tuvo que nacer como descendiente de antepasados gloriosos. Y aquí está. Aquí lo tienen, por ahora.

 AA: ¿Qué hace en Toluca un poeta como tú? ¿Cómo y por qué llegaste al altiplano?

 RCC: Esa pregunta me la he formulado muchas veces, y a lo largo de veintiocho años (llegué en el setenta) he querido entender, lo mismo que otros compañeros de otras partes del mundo que residen aquí, que es una señal de destino manifiesto al que uno obedece. Es una elección existencial y estética también el que haya decidido vivir en Toluca. Es producto de nuestra historia cultural y un poco de una bohemia reciente y un espíritu de aventura y de lucha por la cultura y el arte que se daban en Toluca en aquellos años alrededor de un personaje que se llama Alejandro Fajardo. El fue detonador. En aquel tiempo resultó gobernador electo Carlos Hank González y el funcionario estatal de cultura elegido por él fue Fajardo: director de la Casa de Cultura local, equivalente a lo que hoy es el Instituto Mexiquense de Cultura. Pero aquellos eran tiempos heroicos. Aquella Casa, atendida por un exiguo recurso humano que no pasaba de quince personas, después sería (despojada) convertida en Cámara de Diputados. Entonces fui invitado a ser promotor de teatro. Pero había venido a Toluca algunos años antes, gracias a que unos espíritus inquietos, juveniles, que organizaban actos culturales, me invitaban a participar con cierta frecuencia; entre ellos estaban Antonio López Suárez y Alfonso Sánchez Arteche. Por aquel tiempo yo radicaba en la ciudad de México donde conocí a otros toluqueños; pero el que me invitó a trabajar en esta ciudad fue Fajardo.

 AA: Recordamos que antes del setenta tu actividad giraba en torno de personajes e instituciones distritenses, como el INBA, la OPIC, la Revista Mexicana de Cultura, suplemento que era de El Nacional. Y entonces se hablaba del Cáceres Carenzo teatrista y el Cáceres Carenzo poeta. ¿Qué eres más, lo primero o lo segundo?

 RCC: Desde los años anteriores a mi residencia en el De Efe yo ya tenía una historia de inquietudes juveniles en mi tierra, donde (como lo dice José Emilio Pacheco en la nota de mi libro Para decir la noche) se había desplegado el deseo de renovar el teatro y las letras en Mérida. Yo desplegaba mi inquietud creadora en los campos del periodismo literario, el teatro y la poesía. Eran esos años de formación, voluntad y destino, años de prueba vividos en el De Efe, unos cinco años antes de llegar a Toluca. Era obedecer a un llamado congénito: saber que tienes algo qué decir en el terreno poético, conocer la larga y maravillosa historia de la poesía en todos los tiempos y lugares, y sobre todo conocer la tradición áurea y refulgente de la poesía hispanoamericana en sus grandes momentos y saber que uno está llamado a decir algo en ese entorno, que es -como en el caso de Borges- el gran poema que se ha venido escribiendo desde siempre y al que los poetas de todos los tiempos han añadido una estrofa o un verso. Pero el destino poético no es pragmático, porque la poesía no da de comer, ni siquiera a Octavio Paz. Paz vivió de su gran gloria y de sus conocimientos, no de su arte de escribir poemas. Se puede vivir de escribir novelas y eso cuando se es famoso, pero no se puede vivir de escribir poemas ni cuando se es famoso. Por eso me dio mucha risa la existencia de la ANDEPO, una asociación nacional de poetas que funcionaba como un sindicato que daba credenciales de poeta. Si no tenías esa credencial ni cubrías tus cuotas no eras poeta, según esa asociación.

Así pues tuve que encauzar mis conocimientos y habilidades hacia algo que me permitiera subsistir. Y me dediqué al teatro como oficio, como profesión de fe. Y empecé a vivir de mis clases como instructor de teatro, como director teatral al servicio de algunas instituciones en varias ciudades del país. Y aunque tampoco el periodismo cultural te garantiza ingresos suficientes para vivir, pues también lo he practicado desde hace muchos años. Yo no tengo más habilidades que las que tengo: el teatro es mi profesión y la poesía es mi condena. Y según quienes me han favorecido con sus críticas, mi aportación a la cultura es mejor en la poesía que en el teatro.

AA: Recordamos que en los años setenta hablabas mucho de Eliot, de Pellicer...¿Cuáles eran los autores que conformaban tu áurea en esos años?

RCC: Pues Raúl Garduño y yo frecuentábamos a Pellicer. En aquellos años, los maravillosos sesentas, había que ir a las fuentes. No había facilidades editoriales, ni estímulos como los que hoy disfrutan los escritores más jóvenes; correo del libro y tantas revistas, suplementos y demás. Entonces había que ir a buscar a los autores  in vivo y pedirles sus libros. Uno podía tratar a Pellicer, a Sergio Magaña, a Rubén Bonifaz, a Efraín Huerta... Uno tenía que llegar con ellos y decirles: señor, soy poeta, lo admiro, quiero conocer sus obras... Era un mundo más cordial. En esa etapa de búsquedas, que se da en la adolescencia, principalmente, yo, al igual que Sabines, fui un recitador escolar: me escogían para que dijera poemas de Chocano, del calendario cívico... Eso me fue acercando a la literatura, se dio simultáneamente aquello de decir versos con mi vocación teatral, la cual pulí en la Escuela de Bellas Artes de Mérida entre mis diez y seis y diez y nueve años. Después tuve un instructor teatral, delegado del INBA en el sureste, que se llamó Virgilio Mariel; él me dio las técnicas del teatro contemporáneo y, después de unos diez años de labor literaria, teatral y periodística en la ciudad de Mérida, decidí perfeccionar y orientar mejor mis inquietudes en el Distrito Federal a partir de la segunda mitad de los sesentas. El mundo oscilaba entre la OPIC, la sala Ponce de Bellas Artes, ese ambiente cultural que entonces nos era cálido.

Es en la adolescencia donde encuentras tus caminos, aunque te lleve algunos años encontrar el que debes seguir. Así lo encontré yo, en los años adolescentes, cuando el mundo, las emociones y la vocación se te ofrecen espléndidas y uno empieza a elegir el camino mayor.

Así que, después del repertorio escolar y de ser recitador de Díaz Mirón y López Velarde en sus aspectos más patrióticos y fáciles, tuve que explorar la gran obra, la obra central de esos mismos y de otros autores como César Vallejo, Neruda, Huidobro, las grandes voces hispanoamericanas y universales. El descubrimiento de Saint-John Perse fue una revelación para quienes militábamos en el arte en los años sesentas; fue un fascinador descubrimiento.

AA: Conocemos tus referencias a la realidad latinoamericana. El 68 mexicano resalta en algunos poemas tuyos, lo mismo que referencias al Che Guevara, Allende... ¿Hasta dónde está presente en tu obra esa realidad?

RCC: He confrontado con rigor esa pregunta en otras ocasiones. Por ejemplo ahora que se me ha pedido que integre mi obra de cuarenta años de oficio. He tenido que buscar poemas míos en suplementos, revistas. Tengo poemas incluidos en el El álbum de oro del declamador y creo que hasta en el Cancionero Picot. Uno publica y nunca sabe adónde van a dar sus textos, porque hay quienes los toman... En fin, al hacer el balance de una obra (de alrededor de diez libros en mi caso) que el propio autor compendia para un libro de obra reunida de no más de trescientas páginas, uno tiene que compactar y dejar lo esencial. Descubrí que los temas sociales y políticos ocupan una tercera parte de mi obra a partir de Para decir la noche. Muchos de esos textos muestran un afán doctrinario, reflejan mis convicciones ideológicas y personales; pero creo que para eso está el ensayo, la crítica, la sociología, no la literatura. Entonces he tenido que elegir entre mis textos de preocupación social sólo aquellos que respondieron a una alta demanda humana; porque muchas cosas escritas y publicadas por ejemplo a partir del 68 obedecían a la indignación y la cólera del momento. Lanzar mentadas no resuelve nada ni poéticamente ni socialmente, además de que corres dos peligros, como decía Efraín Huerta que era muy sabio: o te meten en la cárcel, chato, o te dan una buena chamba. Y ninguna de esas dos cosas era deseable para mí. Por eso tuve que elegir de entre esa temática sólo aquel material que tuviera una línea humanística y literaria, y me quedo con tres o cuatro textos solamente, entre ellos uno dedicado a José Revueltas, uno a Salvador Allende y otros.

Pero miren: cuando uno hace verdadera poesía o verdadero teatro, no es necesario añadir el adjetivo de social o político o de denuncia. El verdadero poema ya lo es, y lleva, siempre, implícita, una posición.

AA: Hay algo notable en tu forma de ser y en tu forma de escribir: un Raúl Cáceres satírico, burlón, despreocupado, un espíritu que hace mofa de gente, circunstancias y de sí mismo. ¿Cómo se da el humorismo en ti?

RCC: Bueno, algunos críticos muy sagaces -y puedo mencionar a Oscar Wong y Juan Domingo Argüelles- empezaron a mencionar eso: que en mi obra está el espíritu lúdico y todo eso. En mi propio carácter personal se refleja eso, creo. Y yo lo atribuyo a que, dentro de mi linaje, la sangre maya que tengo, está el espíritu de los alushes, esos duendes que cuidan, según la leyenda, las zonas arqueológicas y los montes del Mayab. Son como niños que no mueren. Pero a diferencia de los duendes europeos, los alushes son duendes infantiles, más humanos que espíritus, y no envejecen ni mueren porque están en el tiempo. Son muy traviesos. Se dedican a hacer bromas inocuas a la gente. Hay muchas leyendas sobre ellos que siempre me impresionaron: molestan a los gringos mamones, les tiran piedras y les regalan flores a las muchachas bonitas, gringas o no. Ayudan a la gente o la molestan, pero siempre con un espíritu infantil. Ahora, en mi realidad práctica es una defensa, es una protesta contra lo que el poder y las instituciones deciden que sea el artista: una especie de servidor, bufón o publicista de sus programas; esos que utilizan al artista y no sólo no lo respetan, sino lo menosprecian o ningunean. Ese espíritu burlón, en mí, es como una defensa, en el entendido de que los bufones, los borrachos, los locos, los poetas y los niños pueden decir la verdad: el poeta estrafalario, por ejemplo, le puede señalar al poderoso sus intransigencias, sus despotismos; pero es una forma de hacer que se respete el trabajo literario. A veces se actúa así en el nombre del gremio: a todos se nos trata de la misma manera; pero pocos son los que protestan o pueden dar una muestra de inconformidad ante ese trato... Bueno, digo todo esto como una explicación posible.

AA: Háblanos de tus preferencias y tus fobias, creadores vivos o muertos, que te hayan impactado.

RCC: Uno de esos altos ejemplos de acción vital, alguien consecuente con su obra, cuya vida y obra coinciden de manera armoniosa y ejemplar, es el maestro Bonifaz Nuño: no busca la fama, es un sabio, un poeta, un hombre de visión universal, conocedor de la tradición grecolatina, traductor de Catulo, Horacio, Virgilio y el Dante; conocedor del mundo medieval, el renacimiento, el universo náhuatl; gran intérprete de la cultura olmeca, director de una gran colección de textos clásicos, y es un hombre sencillo que dice que lo más importante en la obra de un escritor es la vida verdadera.

Otro ejemplo de un gran escritor que vive para su obra es Rulfo. Vivió para su obra, no para las consecuencias que una obra da en México, como notoriedad, fama y poder. Rulfo es una rara avis. Un ejemplo que debemos admirar porque no es frecuente. También puedo mencionar a José Revueltas, aunque su herencia sea más literaria que ideológica, por lo que dije antes: lo efímero de las opiniones políticas de un ser humano. Yo me quedo con su obra y admiro la integridad de su militancia, a la que fue fiel aun dentro de los lineamientos del izquierdismo mexicano. Su novela Los errores es una gran denuncia contra el PC. Fue íntegro aun ante sus camaradas. También admiro mucho la elegancia, la inteligencia, el talento y la fecundidad de un personaje afortunadamente vivo y que aún tiene muchas cosas que enseñarnos: Carlos Fuentes. En él veo equilibrio entre sus opiniones políticas, que son mesuradas y atinadas, maduras, reflexivas, y una enorme sabiduría. Aparece en los grandes salones de la vida  internacional. Nunca abandona su dignidad y su alegría de vivir. Es prodigiosa la actividad de alguien tan ocupado y que no deja de servir a la literatura, porque cada año escribe tres o cuatro libros, siempre brillantes.

Del siglo XIX podría mencionar algunos pensadores y escritores: Altamirano, Ramírez... Isidro Fabela...ya en nuestro siglo... Ejemplos como éstos no se pueden dar en los momentos neoliberales y posmodernos que vivimos; no tendrían punto de comparación con personajes actuales.

AA: ¿Cuándo aparecerá la antología de tu obra y por qué participas en la integración?

RCC: Obedece a la idea de que yo mismo pueda integrar la obra que más respeto. Sí, es una especie de antología personal, pero que abarca todo. Es un poco a mi gusto en todo. Es un propósito de años recientes y obedece a la convicción que me da cierta edad. Dentro de algunos años ya no podría ser quien se encargue de esto. Creo que en este momento puedo alentar este proyecto...Se llamará Para decir la noche y el día. Poesía reunida, 1958-1998...*

 


 Ensayo Abierto

 

 

Del calor del fuego a la frialdad del monitor

Comunicación y soledad  I

M.C. Luz maría Nieto Caraveo

Profesora Investigadora de la UASLP
[email protected]

Para publicación en Pulso, Diario de San Luis
pág. 4A, sección Ideas, jueves 22 de febrero de 2001

¿Dónde está la vida que perdimos viviendo?
¿Dónde está la sabiduría que perdimos con el conocimiento?
¿Dónde está el conocimiento que perdimos con la información?
T. S. Elliot

Una escena cotidiana

La otra tarde estábamos viendo la tele, reunidos en familia. ¿Qué tendrá esto de novedad? se preguntarán mis lectores. Pues nada, y al mismo tiempo mucho. Es poco usual que veamos la televisión juntos, o debería más bien decir que es poco usual que veamos la televisión; pero ese no es el punto, porque se trata de una escena cotidiana en la vida familiar de cambios de siglo. El punto es que en algún momento dejé de poner atención al programa que se estaba transmitiendo y pasé a observar las miradas de los demás concentradas en el monitor (como estaba la mía sólo unos momentos antes).

En ese instante le encontré mucho mayor sentido a algo que recientemente leí, algo así como que las chimeneas de los hogares habían remplazado a las ancestrales fogatas en las cuevas como punto de reunión y convivencia familiar (en un sentido amplio del concepto de familia, por supuesto). Y que a su vez la pantalla de televisión había venido a sustituir a la chimenea. Esta última concentraba la mirada de las personas mientras se conversaba, se contaban historias, se cantaba, es decir, eran el lugar de encuentro audiovisual.

De la chimenea a la TV

La pantalla del televisor, con su luz fría, ha pasado a reemplazar el foco ígneo de la chimenea en el corazón de la familia y a imponerle sus temas de conversación despersonalizados” dice Román Gubern*, autor del libro que recordé en aquel instante, y que lleva por título: El Eros Electrónico. Más adelante agrega: “El televisor doméstico es un aparato que se interpone –de modo interesado y nada inocente- entre la mirada humana y la sociedad”. Ahora que releía este párrafo, me pareció también muy pertinente a propósito de los evidentes intereses que hay detrás de la nueva “cruzada por la paz” emprendida por  Televisa y TV Azteca, que no pudieron jamás ponerse de acuerdo para elevar la calidad de su programación, ni para cancelar oportunamente el proyecto de los “talk-shows”, pero que sí son capaces de fingir un “romance” con el propósito de apoyar las estrategias de mercadotecnia comunicativa del nuevo gobierno (que por cierto les han de estar dejando abundantes ganancias). Pero, para variar, ya me salí del tema. Regresemos...

De TV a la PC

Aún es bajo el porcentaje de hogares que cuentan con computadora personal (PC); sin embargo, Gubern explica cómo en esos casos los miembros de la familia van pasando cada vez más tiempo frente a la PC en detrimento de la TV. ¿La razón? La rigidez de los formatos y alternativas audiovisuales de ésta.

Dice Gubern, citando a los entendidos en este asunto de visualizar el futuro (las modernas bolas de cristal: los estudios prospectivos), que más o menos pronto el televisor, la computadora personal y el teléfono se van a fusionar en un mismo servicio de información y comunicaciones para el hogar, que llegará a través de servicios satelitales con el ancho de banda suficiente para manejar grandes cantidades de información digital. Este servicio estará presente en muchas facetas de la vida el hogar, tales como la preparación de los alimentos, la programación de los viajes, la educación, el esparcimiento, la comunicación, etc. “El televisor ya no será sólo el sucedáneo de la chimenea (...) sino una singular y novedosa chimenea-pupitre convertible”.

Dice Gubern que el papel actual de los medios audiovisuales “tiende a apuntar hacia el triunfo definitivo de la cultura claustrofílica”, es decir, a una cultura que prefiere el encierro en el hogar y los espacios privados. La cultura tradicional del ser humano ha sido otra distinta, pues ha preferido los espacios abiertos y públicos (cultura “agorafílica”) de convivencia, necesarios para su evolución biológica y social. ¿Se imagina lector las consecuencias que esto puede tener para la sociedad y la cultura del siglo XXI?

Seguiremos con este tema en mi siguiente entrega, pero antes me permito recomendarle, querido lector, junto con el libro de Gubern, un cuento de ciencia ficción de Ray Bradbury** llamado “El Peaton”, y que nos relata que “todo ocurría ahora en casas como tumbas (...) mal iluminadas por la luz de la televisión, donde la gente estaba como muerta, con una luz multicolor que les rozaba la cara, pero que nunca los tocaba realmente”.

PD:
Con profunda decepción me enteré de la negativa del gobierno federal para autorizar la presencia de la Cruz Roja Internacional en el viaje de la delegación zapatista a la Cd. de México. ¿Qué no es precisamente el gobierno quien más promueve a la presencia internacional en todos los órdenes de la vida de este país? Más allá de los nuevos estilos de retórica demagógica y de las estrategias de mercadotecnia política y comunicativa que los sustentan, es con este tipo de acciones que realmente podemos constatar el perfil de los cambios que nos esperan con este gobierno. ¿Seguiremos así?.

* Gubern, Roman (2000) El eros electrónico, Ed. Taurus, México, 225p. (pp. 11, 14, 22, 36)

** Bradbury, Ray (1996) El Peatón, en: Las doradas manzanas del sol, Ed. Minotauro, España, 243p. (p. 23).

 


Las grandes paradojas

Comunicación y soledad II

M.C. Luz maría Nieto Caraveo

Profesora Investigadora de la UASLP
[email protected]

Para publicación en Pulso, Diario de San Luis
pág. 4A, sección Ideas, jueves 8 de marzo de 2001

¿Dónde está la vida que perdimos viviendo?
¿Dónde está la sabiduría que perdimos con el conocimiento?
¿Dónde está el conocimiento que perdimos con la información?
T. S. Elliot

La opulencia comunicacional

Desde el comienzo de las civilizaciones humanas los llamados “medios audiovisuales” permitieron extender y masificar cada vez más la información (buena o mala, información). Las diversas formas de escritura son el primer ejemplo, pasando luego a la imprenta, la fotografía, el fonógrafo, la radio, el teléfono, el cine, la televisión, la PC y demás artefactos de comunicación electrónica que existen ahora, etc. Cada vez más usuarios nos plantamos frente a nuestra PC para escribir, localizar información necesaria para el trabajo, escuchar música, mandar y recibir mensajes electrónicos, conversar con texto e imagen, ver algunos videos, actualizarnos en las noticias, etc. Roman Gubern* describe cuidadosamente los fenómenos emocionales y afectivos que están originando las nuevas tecnologías de la información y la comunicación: la expansión de la pornografía, los arquetipos eróticos implantados por la industria televisiva, los robots emocionales, el cibersex y otros usos erótico-amorosos de la Internet, etc.

Recordemos la primera parte de este artículo y visualicemos nuestro entorno actual llamado por Abraham Moles de “opulencia comunicacional”. ¿Cuáles son los peligros? Son muchos, pero por ahora retomaré dos.

Los peligros

El primero peligro es la enajenación producida por la cultura de la imagen, pues cada vez más ésta predomina sobre la palabra en los medios audiovisuales. Casi todos vemos la televisión, muy pocos leemos más allá de lo imprescindible. Habría que recordar que, como señaló Humberto Eco desde los 60’s, los gobiernos autoritarios han utilizado la seducción que produce la cultura de la imagen, ya que la cultura de la palabra es mas reflexiva. Los valores que transmite la televisión actual son entre otros, los de hedonismo, escapismo y consumismo (y no se refiere a nuestro país en particular, ni mucho menos a las televisoras que nos estamos imaginando usted y yo). Gubern recuerda que pensadores como Baudrillard “han alertado del peligro de la sociedad de los simulacros en la que vivimos, llena de representaciones que son máscaras, biombos, de la realidad.” Nuevamente se trata de un territorio paradójico, porque la realidad es que vivimos en un mundo donde priva la escasez y la pobreza. Se genera así un estado de permanente insatisfacción que alimenta, en un círculo vicioso, la búsqueda de más imágenes seductoras, al tiempo que genera diversos tipos de violencia y anula nuestra capacidad de pensamiento y reflexión. Es decir, tenemos imágenes del mundo en que vivimos, de lo que somos, de lo que deseamos y queremos, pero muchas de ellas son ficticias y generan tal insatisfacción que nos impulsan al consumo de más imágenes.

Otro peligro del que nos advierte Gubern es la soledad producida por el aislamiento del contacto de los otros, y la cada vez mayor separación de las esferas sensorial, emotiva e intelectual. Otra paradoja: tenemos acceso a más información que en ningún momento de la evolución humana; tenemos artefactos de comunicación poderosos y, al tiempo que funcionamos y respondemos como una masa sin forma, nos estamos aislando y nos quedamos solos. Ante el riesgo de frustración psicológica y sensorial de los encuentros personales, los artefactos tecnológicos se usan cada vez más para la comunicación sentimental. El anonimato llega a percibirse así como una ventaja, aunque las desventajas sensoriales son evidentes. Esto tiene que ver con la tendencia claustrofílica de la que hablábamos en mi artículo pasado: se trata de un modelo de vida cotidiana, donde subyace la dicotomía selva-fortín: “en la que el exterior urbano es percibido como selva peligrosa, espacio de crimen, de inseguridad, de contaminación y hasta de contagio”, percepción que se refuerza por la violencia generada, como ya vimos, vía la permanente insatisfacción consumista.

Los efectos polarizadores (en lo económico, en lo cultural y en lo político) de estos y otros peligros pueden tener catastróficas consecuencias sobre el frágil tejido social de principios del siglo XXI.

¿El futuro?

En cada época ha habido resistencias a los nuevos medios audiovisuales. Gubern cuenta, por ejemplo, cómo se decía, respecto a los libros y la imprenta, que “la lectura individual aislaría y segregaría a los ciudadanos de su comunidad y que este apartamiento podía ser peligroso para ellos y para su cohesión social”. Y sin embargo no por ello podríamos descartar el papel de los libros en las transformaciones culturales de los siglos siguientes. Evidentemente, todos los artefactos audiovisuales tienen y han tenido un enorme potencial cultural y civilizatorio. Se me ocurre que habría que promover la construcción de más y mejores espacios públicos de convivencia, no en el sentido físico de la infraestructura en sí, sino además, en el de las formas de organización e interacción colectiva que requeriría una civilización mejor. Así mismo, no creo que se trate de proponer el destierro de la cultura de la imagen, sino de complementarla con la cultura de la palabra. También tendríamos que apoyar y fortalecer los mecanismos de vigilancia civil de los medios masivos (saludos a Samuel, Magda, Alejandro y el resto de los miembros de la Asociación de Consumidores de Información Periodística en SLP).

Sin embargo, me temo que las cosas van más allá todavía. Retomando a Gubern “Es hoy una evidencia que la industria está basada en la tecnología, pero es activada por el poder financiero, que a su vez se moviliza por la expectativa de beneficios económicos, en razón de que sus productos industriales satisfagan deseos y apetencias colectivas”. Mientras tanto “la flor natural ha sido sustituida por la flor de plástico, mientras la algarabía mediática trata inútilmente de mitigar la soledad electrónica de los ciudadanos”.

¿Estamos conscientes de los peligros que encierran las paradojas mencionadas? ¿Qué clase de futuro están ayudando a construir los usos dominantes de tales artefactos audiovisuales? ¿Cuál es nuestro papel?

* Gubern, Roman (2000) El eros electrónico, Ed. Taurus, México, 225p. (pp. 11, 14, 22, 36, 160)

Primera PD: ¿Así que hoy es el Día Internacional de la Mujer? Pues igual que el Día Internacional del Medio Ambiente y otros días, no me gustan como celebraciones; pero sí como oportunidades para hacer recuentos. ¿Cómo vamos con los acuerdos de Beijing? ¿Le entramos a la segunda Huelga Mundial de Mujeres hoy?

Segunda PD: ¿Así que está en marcha la Consulta Pública para el Plan Nacional de Desarrollo? Sé que en sexenios anteriores el proceso solía ser estar muy mal organizado y que tenía muy poco que ver con resultado; pero así como están ocurriendo las cosas, tal parece que vamos en reversa. Por lo pronto ya puse mis “notitas” de sugerencias en el sitio correspondiente de Internet. Desafortunadamente, dado el apresuramiento del proceso, no me será posible presentar propuestas a la convocatoria emitida del sábado al lunes para la presentación de ponencias en SLP en el sector educativo. Mejor no le sigo.


Maestros

Sección a cargo de: María Manetti, Argentina.

[email protected]

 

Pablo Neruda

“El príncipe de la poesía”

Ricardo Eliecer Neftalí Reyes Basoalto, nació  el 12 de julio de 1904, en Parral, una aldea del sur de Chile.A los dos meses, Rosa, su madre, moría tísica.El padre del futuro poeta, viudo y abatido por la pena, consiguió, después de recorrer de sur a norte la geografía Chilena, un trabajo en el ferrocarril, en el pueblo de Temuco.

En 1910, decidió regresar a Parral en busca de su hijo, que lo había dejado con Don José Ángel Reyes Hermosilla, su padre.

 “Si me preguntan qué es mi poesía debo decirles:

no se´;

pero si le preguntan a mi poesía, ella les dirá quien soy”

 En 1914 Neftalí tiene diez años y conoce a la persona que marcará su destino, Lucila Godoy Alcayaga, ella era una escritora reconocida y recibía en su oficina a los aspirantes de poeta.El pequeño Reyes fue hacia alli con sus poemas. Ese encuentro, en esa escuela de Temuco, bajo la lluvia eterna, entre una maestra y un alumno, marcaría el sendero poético de América: Lucila Godoy sería Gabriela Mistral; ambos recibirían años despues el Premio Nobel de Literatura.

El nombre Pablo se lo debe al Paolo del canto de sangre y lujuria del italiano Gabrielle D’Annunzio; el Neruda lo tomó prestado del escritor checo Jan Neruda.

En 1923  nace como Pablo Neruda con la autoria de Crepusculario.Se refugiaba en la poesía con la ferocidad de su timidez. Ese primer libro era un homenaje a los atardeceres de Maruri. Tuvo dificultades para publicarlo; empeñó su preciado reloj, regalo de su padre, y su traje negro de poeta.Pero tampoco le alcanzaba para pagar la edición.Necesitó la ayuda de su amigo Alone, que aportó los últimos pesos para poder sacar los libros de la imprenta.

 “Salí a la calle con mis libro al hombro, con mis zapatos rotos y loco de alegría”

 Esos cantos furiosos de amor y despedida, construídos sin preocupación por la rima, en estrofas de métrica irregular, convirtieron al libro en un objeto de culto entre los jóvenes.

En 1924, Pablo de llenó de ritmos y melodías; tenía 20 años y estaba descubriendo un poemario inmortal que hizo cantar a generaciones de enamorados: “Veinte poemas de amor y una canción desesperada”.El poema 20, “Puedo escribir los versos más tristes ésta noche...”,y el poema 15, “Me gustas cuando callas porque estás como ausente...” se convirtieron en anónimos, circularon libres en la memoria colectiva de los pueblos y se inmortalizaron.Estos primeros pasos de Pablo, habían sido firmes y fundaron huellas definitivas.

En 1926 nacen los poemas de “Tentativa del hombre infinito” uno de los verdaderos núcleos de su literatura. Desde esos versos adquiere la conciencia de su poética, y se aproxima a ciertas intuiciones que definirán su obra. En el mismo año publica “Anillos” prosas, en colaboración con Tomás Lago, y los textos de “El habitante y su esperanza” mezcla de narrativa y poesía.

Desde Valparaíso partió hacia Buenos Aires, un día de junio de 1927, con su amigo Alvaro Hinojosa, tambien nombrado para un extraño puesto en un consulado de un país incierto. Conocieron Río de Janeiro y Santos en Brasil, se enamoraron de Lisboa y de Madrid, juraron volver a París y a Marsella. Atravesaron el Mar Rojo y el Mediterráneo...en alguno de esos puertos se quedó su amigo Alvaro. Pablo Neruda siguió hasta su destino de trabajo, Birmania. Los días le caían en la cabeza como palos, no escribía, no leía, andaba vestido de blanco con un sombrero de corcho.

Aparece en escena una muchacha sensual, Josie Bliss, de la que Pablo tuvo que huir por su acoso sexual. Una noche partió hacia Java y allí se enamora de la holandesa María Hagenaar, con quien se casa en 1930; vuelve a Chile desembarcando en Puerto Montt, y desde allí se traslada a Temuco en tren.

De aquellos días de aventuras, Pablo guardó recuerdos y sensaciones, que convirtió en versos. La experiencia está viva en “Residencia en la tierra” (1933), con su pesada carga de soledad y sudor, aburrimiento y sonambulismo.

En enero de ese mismo año, aparece la edición postergada de “El hondero entusiasta” aquel libro que había abandonado en 1923;

En agosto se le presenta la oportunidad de ocupar un puesto consular en Argentina. Viajó con su esposa hacia Buenos Aires y se instalaron en el edificio Safico.

Alli hizo dos grandes amigos: García Lorca y Girondo, de los cuales se cuentan anécdotas insólitas. En mayo del 43’, Pablo y María dejan esa Capital.

Su vida cambiaría radicalmente cuando lo nombraron cónsul en Barcelona; desde allí viajó a Madrid y esa ciudad lo marcaría  con grandes alegrías y  profundas tristezas. Su separación era inminente; pero Mariá queda embarazada y el 18 de agosto de 1943 nace su hija Malva Marina Trinidad. La desbordante alegría de Pablo se desvaneció al tercer día,cuando la niña sufrió un ataque; padecía hidrocefalia.Escribió Neruda algunos poemas de tremenda crudeza , que luego publicaría en Segunda Residencia en la tierra”donde aparece el dolor desgarrador del momento:

“Sube sangre de niña hacia las hojas manchadas de la luna

y un planeta de terribles dientes

envenenando el agua en que caen los niños

cuando es de noche y no hay mas que llanto”

 Por ese tiempo conoce a una mujer muy especial: Delia del Carril, una bella dama argentina veinte años mayor que él; deslumbrado, Pablo, abandona a su mujer y a su hija enferma, las que se fueron a vivir a Holanda, donde tiempo después muere la niña.

En 1943 se casarían en México.

Neruda fue destituído de su cargo consular y regresa a Chile en 1937 y edita España en el corazón”.

En 1945 fue elegido senador con apoyo de los comunistas; ese mismo año ingresa al partido comunista chileno y recibe el Premio Nacional de literatura.

Bajo el asedio policial y escondido en refugios clandestinos, escribió una gran parte del “Canto General”. A comienzos del 49’ logra escapar del cerco policial y se refugia en el extranjero. Estuvo en Francia, en Italia, en México, en Guatemala ,etc...

En 1952 aparecen “Los versos del Capitán” sin indicación de autor. El capitán enamorado era Pablo y su enamorada nada más que Matilde Urrutia, el amor de su vida, y que por ese tiempo protagonizaban un romance clandestino.El poeta aún no había definido su separación con Delia; los tres sabían de la situación y aceptaban las reglas del juego.Matilde y Pablo se refugiaron en Capri en 1951 y allí nacieron estos poemas míticos.

En 1954 publica “Odas elementales”

En 1958 publica “Estravagario”el libro en el que describe el conocimiento y el aprendizaje del amor con Matilde ; en 1959 corona su homenaje a Matilde , la mujer de su vida, con la edición de los “Cien sonetos de amor”. En “La barcarola”, aparece la vida en común con Matilde; ella vive con la obra dee Pablo; desde que se conocieron, ella es la médula y el esqueleto de su poética. En su villa Isla Negra, viven los mejores años de su vida; le canta con bellos poemas en su libro “Memorial de isla Negra”(1964).

El 23 de setiembre de 1973, dos años después de que su obra fuera reconocida con el Premio Nobel de Literatura, Neruda muere en Santiago de Chile.

Su autobiografía, “Confieso que he vivido”,publicada póstumamente en 1974, constituye un extraordinario testimonio sobre el poeta y su tiempo.

                               “El sueño”

 

                                                      (los versos del capitán)

 

Andando en las arenas

Yo decidí dejarte.

 

Pisaba un barro oscuro

Que temblaba,

Hundiéndome y saliendo

Decidí que salieras de mí,

Que me pesabas

Como piedra cortante,

Y elaboré tu pérdida

Paso a paso:

Cortarte las raíces,

Soltarte sola al viento.

 

Ay, en ese minuto,

Corazón mio, un sueño

Con sus alas terribles

Te cubría.

 

Te sentías tragada por el barro

Y me llamabas y yo no acudía,

Te ibas, inmóvil,

Sin defenderte

Hasta ahogarte en la boca de arena.

 

 Libros Publicados de Neruda:

“Crepusculario”

“Veinte poemas de amor y una canción desesperada”

“Tentativa del hombre infinito”

“El hondero entusiasta”

“Residencia en la tierra I y II”

“Tercera residencia”

“España en el corazón”

“Canto general”

“Alturas de Machu-Pichu”

“Canto general de Chile”

“Las uvas y el viento”

“Los versos del Capitán”

“Odas elementales”

“Estravagario”

“Cien sonetos de amor”

“Las piedras de Chile”

“Cantos ceremoniales”

“Memorial de isla Negra”

“La barcarola”

“La espada encendida”

“Elegía”

“El mar y las campanas”

“El corazón amarillo”

“La rosa separada”

“Libro de las preguntas”.

 

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“Amo el amor que se reparte

en besos, lecho y pan.

Amor que puede ser eterno

Y puede ser fugaz.

Amor que quiere libertarse

Para volver a amar.

Amor divinizado que se acerca

Amor divinizado que se va.

 

                                   PABLO NERUDA


Lengua y Habla.
 
"Más allá de la palabra."
Presentación de la sección que está a cargo de la argentina Fanny Garbini Téllez
 
 
Por: Nelson Jiménez V., Cuba
[email protected]
 
 
              La palabra es un símbolo; del mismo modo que suele ser la  bandera el emblema que  identifica a  un  país,  la palabra es el sello  que identifica a la especie humana.

             Cada agrupación de letras es un código que contiene un significado, permitiendo al hombre  identificar   los objetos,   las acciones, los sentimientos, etc., y compartirlos con otros. Sin el lenguaje el Homo  sapiens sería primitivo y simple como un animal salvaje perdido en su planeta sin comprenderlo.

             No  hay tesoro mayor: es la palabra, porque es la materia prima  del pensamiento, el jugo esencial de su expresión. Recordamos   con palabras, y  ¿acaso  alguien  conserva algo más valioso que sus recuerdos?. Por eso la  palabra  mueve a los hombres como algo más que  complejas maquinarias vivientes, los ata a razonamientos  y les permite la actividad creadora.

             Sin embargo,  ¿A dónde  van las palabras?  Muchas veces nos  descuidamos cuando hablamos, sin percatarnos de que  una  frase inapropiada puede resultar tan hiriente  como una incisión con una navaja filosa. Y  las palabras  no  se   quedan en el aire, ni se las lleva el viento. Ellas  van  a  la memoria de quien las oye para ser guardadas eternamente.  Por  eso una buena frase es un  tesoro que ofrendamos;  una frase de consuelo, de esperanza, de aliento, es un regalo preciado . Hagamos eso  todos los días y estaremos enriqueciendo el alma de  quienes  nos conocen, estaremos haciendo el bien sin mirar a quién.

             Hemos  de tener en cuenta que no sólo decir  es  útil, sino también "escuchar". El monólogo no es conversación. La  gente necesita tanto como uno mismo  ser  escuchada, pongamos entonces atención cuando  nos  hablan,  seamos "oreja"  con  gusto; a veces escuchar un problema es la medicina exacta para resolverlo.   

             Hablar bien es importante, pero de nada sirve sin  un manejo adecuado  de la redacción,  la ortografía,  etc., cuando tenemos necesidad de escribir.

            La  cultura se expande en  las letras cual emoción  en el alma.  Nada  hay  más  exacto para descubrir las verdades  internas de un individuo que leer sus letras, o escuchar  sus palabras con la atención de quien busca  la esencia  en  la  expresión.  Cuando  escribimos estamos mostrando  una  parte  de  nuestra  personalidad,  las oraciones  son ventanas a nuestro intelecto, y quien  lee está mirando  a  través  de  ellas  con  la  curiosidad inconsciente de un receptor de señales. 

             Creo  que las razones mencionadas ya son suficientes para motivar el estudio de la lengua; pero no es en este caso mi motivación lo que importa, sino la de quien aun puede creer que con números, agilidad mental y un poco de tacto  en  las  relaciones  humanas   es  posible   tener éxito. Nada depende más del dominio del idioma  como el  éxito.   Quien  pretenda  obviarlo  comprenderá  un  día cualquiera  su  importancia;  por  suerte  nunca es demasiado tarde para comenzar su estudio.

             Esta sección pretende servir como punto de partida  para quienes aún siguen esperando por una razón para dar el primer  paso en el fascinante sendero de la  comunicación lingüística. Es apenas una puerta hacia el laberinto, una  página en el ABC del Castellano, una letra en la  memoria  gigantesca y profunda de nuestro idioma.

Nelson Jiménez Vivero.

Editor Poetas 2000.

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10 Poetas Latinoamericanos: “Cuando el verbo tensó su cuerda"

Serie escrita por: Sergio Pravaz, Argentina

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10 autores seleccionados c/3 poemas de cada uno y síntesis biográfica: Rubén Darío (Nicaragua), José Martí (Cuba), César Vallejo (Perú), Oliverio Girondo (Argentina), Carlos Drummond de Andrade (Brasil), Manuel Bandeira (Brasil), Pablo Neruda (Chile), Salomón de la Selva (Nicaragua), Nicanor Parra (Chile) y Juan Laurentino Ortíz (Argentina).

 

RUBEN DARIO

Estandarte del modernismo

 De ascendencia española y mestiza, nació en Metapa (Nicaragua) en 1867. Estudió con los jesuítas aunque no desarrolló estudios regulares. A los catorce años ya publicaba poemas y artículos en los periódicos locales; su voz alcanzó fama nacional. En 1881 viajó a El Salvador donde conoció a Francisco Gavidia, que fue uno de sus primeros maestros y quien le ayudó a ampliar sus conocimientos de literatura francesa. En ese entonces publica su primer libro "Primeras notas" que recoge su producción hasta 1885. Al año siguiente, se traslada a Chile, lugar donde amplía sus conocimientos literarios y publica "Abrojos" (1887), “Rimas” (1887) y “Azul” (1888), esta última su primera obra realmente original, recibiendo gran apoyo de la crítica y logrando nota de gran poeta en América y España.

El diario La Nación (Argentina) lo nombró corresponsal en 1889. Regresó a Nicaragua, residiendo alternativamente por motivos políticos, en El Salvador, Guatemala y Costa Rica. En 1892 viajó a España como delegado de su país a las celebraciones del cuarto centenario del Descubrimiento de América. Colombia lo nombró cónsul de ese país en Buenos Aires. En 1893 emprendió un viaje a Buenos Aires, pasando antes por Nueva York, sitio donde conoce a José Martí, y por París, donde conoció a algunos de los grandes poetas franceses de su tiempo. La llegada de Rubén Darío a Buenos Aires marcó un acontecimiento literario para las letras americanas.             Publicó “Los Raros” (1893) y “Prosas profanas” (1896). La opinión generalizada de la crítica afirmaba: "Sobre él se dio la batalla capital de la revolución literaria que se llamó "modernismo" y que se extendió por todo el mundo de habla española". En el año 1899 volvió a España enviado por el diario La Nación, donde su presencia contribuyó al triunfo del modernismo en la península. De esa época son "España contemporánea" (1901 - narración del viaje) y "Cantos de vida y esperanza" (1905), una de sus obras más profundas, maduras y una de las cumbres de la poesía en lengua castellana. Viajó por Cuba y México publicando "El canto errante" (1907), "El viaje a Nicaragua" (1909) y "Poema del otoño" (1910). De ese mismo año es su "Canto a la Argentina". Emprendió una gira de propaganda para la revista Mundial por España y América; en 1912 estuvo por última vez en Buenos Aires. A fines de 1914 inició un nuevo viaje a Nueva York desde donde partió hacia Guatemala, y sintiéndose enfermo regresó a su patria, donde murió en León en el año 1916. Su destreza en el manejo de la lengua, sus hallazgos verbales, la suntuosidad de su verbo y su variedad rítmica fueron los argumentos de los que se valió Darío para elevarse a tales alturas. Aunque hoy, a partir de experiencias más audaces llevadas a cabo por las generaciones posteriores, la visión de su trabajo lírico haya perdido vigencia, la evolución de la lengua castellana mucho le debe a él y a su labor de torsión desde la cual arranca la lírica de este siglo.

 

MELANCOLIA

 

a Domingo Bolívar

 

Hermano, tú que tienes la luz, dime la mía.

Soy como un ciego. Voy sin rumbo y ando a

tientas.

Voy bajo tempestades y tormentas,

ciego de ensueño y loco de armonía.

 

Ese es mi mal. Soñar. La poesía

es la camisa férrea de mil puntas cruentas

que llevo sobre el alma. Las espinas

sangrientas

dejan caer las gotas de mi melancolía.

 

Y así voy, ciego y loco, por este mundo

amargo;

a veces me parece que el camino es muy

largo ,

y a veces que es muy corto...

 

Y en este titubeo de aliento y agonía,

cargo lleno de penas lo que apenas soporto.

¿No oyes caer las gotas  de mi melancolía?

 

A ROOSEVELT

 

¿Es con voz de la Biblia o verso de Walt Whitman,

Que habría que llegar hasta ti, cazador!

Primitivo y moderno, sencillo y complicado,

con un algo de Washington y cuadro de Nemrod.

Eres los Estados Unidos,

Eres el futuro invasor

De la América ingenua que tiene sangre indígena,

Que aún reza a Jesucristo y aún habla español.

Eres soberbio y fuerte ejemplar de tu raza;

Eres culto, eres hábil; te opones a Tolstoi.

Y domando caballos o asesinando tigres,

Eres un Alejandro-Nabucodonosor.

(Eres un profesor de energía,

como dicen los locos de hoy)

Crees que la vida es incendio,

Que el progreso es erupción,

Que en donde pones la bala

El porvenir pones.

No.

Los Estados Unidos son potentes y grandes

Cuando ellos se estremecen hay un hondo temblor

Que pasa por las vértebras enormes de los Andes.

Si clamáis, se oye como el rugir del león.

Ya Hugo a Grant le dijo: las estrellas son vuestras

(Apenas brilla, alzándose, el argentino sol

Y la estrella chilena se levanta...) Sois ricos.

Juntáis al culto de Hércules el culto de Mammón;

Y alumbrando el camino de la fácil conquista,

La libertad levanta su antorcha en Nueva York.

Más la América nuestra, que tenía poetas

desde los viejos tiempos de Netzahualcoyotl,

Que ha guardado las huellas de los pies del gran Baco,

Que el alfabeto pánico en un tiempo aprendió;

Que consultó los astros, que conoció la Atlántida

Cuyo nombre nos llega resonando en Platón,

Que desde los remotos momentos de su vida

Vive de luz, de fuego, de perfume, de amor,

La América del grande Moctezuma, del Inca,

La América fragante de Cristóbal Colón,

La América católica, la América española,

La América en que dijo el noble Guatémoc:

"Yo no estoy en un lecho de rosas"; esa América

Que tiembla de huracanes y que vive de Amor;

Hombres de ojos sajones y alma bárbara, vive.

Y sueña, y ama, y vibra, y es la hija del sol.

Tened cuidado. ¡Vive la América española!

Hay mil cachorros sueltos del León Español.

Se necesitaría, Roosevelt, ser por Dios mismo,

El riflero terrible y el fuerte Cazador,

Para poder tenernos en vuestras férreas garras.

 

Y, pues contáis con todo, falta una cosa: ¡Dios!

 

METEMPSICOSIS

 

  Yo fui un soldado que durmió en el lecho

De Cleopatra la reina. Su blancura

Y su mirada astral y omnipotente.

Eso fue todo.

 

  ¡Oh, mirada! ¡Oh, blancura! y ¡Oh, aquel lecho

En que estaba radiante la blancura!

¡Oh la rosa marmórea omnipotente!

Eso fue todo.

 

  Y crujió su espinazo por mis brazos;

Y yo, liberto, hice olvidar a Antonio

(¡Oh, el lecho y la mirada y la blancura!)

Eso fue todo.

 

  Yo, Rufo Galo, fui soldado, y sangre

Tuve de Galia, y la imperial becerra

Me dio un minuto audaz de su capricho.

Eso fue todo.

 

  ¿Por qué en aquel espasmo las tenazas

De mis dedos de bronce no apretaron

El cuello de la blanca reina en broma?

Eso fue todo.

 

  Yo fui  llevado a Egipto. La cadena

Tuve al pescuezo. Fui comido un día

Por los perros. Mi nombre, Rufo Galo.

Eso fue todo.


 
Nave
 
Sección a cargo de Nelson Jiménez V.
 
 
Navegando va la nave y encuentra paisajes de la vida de Pushkin, aquí están, marineros.
 
1

Pushkin era un poeta y siempre componía versos. Cierta vez, Yukovski
lo sorprendió y le gritó:
-¡Es usted un escribiente!
Desde entonces, Pushkin le tomó cariño, y hasta lo llamaba Yukov a
secas.


2

Como se sabe, a Pushkin nunca le crecía la barba y en esto lo
aventajaba Zájarin. Envidioso de la espesa barba de Zájarin, Pushkin
se enfurecía mucho.
-A él le crece la barba y a mí no -se quejaba con fecuencia,
señalando a Zájarin con los dedos de afiladas uñas.
Y nunca le faltó razón.


3

Una vez, Petrushevski rompió su reloj e hizo traer a Pushkin. Pushkin
acudió y, tras de echarle un vistazo al reloj, lo puso nuevamente en
la butaca.
-¿Qué opinas, hermano Pushkin? -fue la pregunta de Petrushevski.
-Las ruedecillas de la maquinaria ya no giran -repuso Pushkin.


4

Cuando Pushkin se rompió las piernas, se desplazaba en silla de
ruedas. Sus amigos, para embromarlo, dieron en calzar las ruedas.
Entonces Pushkin, enojado, les dedicó poemas insultantes
titulados "epigramas".


5

Pushkin pasó el verano de 1829 en el campo. De madrugada, bebía una
jarra de leche y se bañaba en el río. Después del baño, se tendía en
el prado para dormir hasta la hora del almuerzo.
Pasado el almuerzo, Pushkin sesteaba en su hamaca. Cuando veía
campesinos malolientes, los saludaba con una inclinación de cabeza y
se protegía la nariz con los dedos. Los campesinos malolientes se
quitaban los gorros y decían:
-No importa.


6

A Pushkin le encantaba lanzar piedras. En cuanto veía una, cargaba
con ella. En ocasiones era tanta su emoción, que aleaba durante largo
tiempo, el rostro encendido, arrojando piedras a diestro y siniestro,
sin tregua.
Era espantoso verlo así.


7

Pushkin tuvo cuatro hijos, todos ellos idiotas. Uno, ni siquiera
podía sentarse en una silla sin caer a cada instante. El mismo
Pushkin no siempre lograba sentarse con propiedad.
Qué terrible verlos en la mesa. En un extremo Pushkin resbalaba de la
silla sin parar y, en el otro, su hijo.
Como para desternillarse de risa.


Daniil Ivánovich Yuváchev (Jarms)
***********************

Ese muerto delicioso.

 

Sin buscarte,
habías venido a mí............................................. Cristina Pizarro
Le grité tu nombre al tiempo ............................ Fanny-Manetti
devolviendo desde el frente ............................ Antonio Alvarez
una sombra, no, ................................................. Iñaki Hernández
paja dentro del ojo interior................................ Vicente Rodríguez

¡Llora sin consuelo mi alma en agonía............. ZULEIKA MERCED
su danza es conocida por las noches .............. JENIFFER MOORE
pienso en tu nombre .......................................... Leopoldo González
Es borrón y luna nueva....................................... Iñaki Hernández


Pizarra de mensajes.

Gracias por visitar nuestro sitio: www.e-libro.net

El primer libro de Kafka tiró 800 ejemplares y el de Brecht, 600.
¿Que habría pasado si alguien hubiera decidido no publicarlos?.

PUBLICAMOS:  narrativa, novela, poesía,  ensayos sobre Política, Sociología, Historia, Economía, Psicología, Antropología y demás ciencias sociales.  Investigaciones científicas, investigaciones periodísticas, tesis doctorales difíciles de editar en papel, novelas inéditas, o agotadas en su edición tradicional

Tenemos e-distribuidores que subsidian la publicación de material académico y científico.

Y lo ofrecen a la venta en las Bibliotecas de USA.

En el 2001 pensamos incluir en nuestra base de datos unos 20.000 textos, cada uno de ellos con los buscadores (palabras claves) insertados en los motores de búsqueda para que masivamente se pueda acceder a ellos.

Antes lo que no era comercial para editar en papel, pasaba al olvido, ahora todo se guarda en la red, con una importante fuente de datos y  buscadores que le permiten a su colega, en cualquier parte del mundo tener acceso a su obra por unas pocas monedas.

Se invertirán $70.000 millones en e-libro (libro virtual). Nosotros lo hacemos en castellano.

En el 2005 el 75 por ciento del material publicado será en forma virtual.

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Con una palabra clave que nosotros le damos puede ver diariamente los libros que vende.

 

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Estimado Profesor:

Editorial e-libro.net ha lanzado un programa para la publicación de textos y apuntes de cátedra, cuyos beneficios repercutirán directa y significativamente en favor tanto de sus autores como de los alumnos involucrados.

Por lo que se refiere al beneficio estrictamente económico, los profesores verán retribuida su labor teórica y pedagógica, y los alumnos, por su parte, se ahorrarán una suma nada despreciable cuando tengan que adquirir dicho material.

Un apunte de cátedra que, bajo el sistema tradicional de fotocopias, cuesta ahora $12, por ejemplo, en e-libro.net se podrá adquirir a tan sólo $4, y de esta cantidad corresponderá el 40% al profesor en concepto de derechos de autor.

Otro beneficio no menos importante para ambas partes es el que se refiere al novedoso tipo de distribución de que se trata: para el profesor, Internet representa la posible venta de su material en todo el mundo, además de lo que significa poder compartir opiniones con colegas de otras universidades tanto nacionales como extranjeras; incluso tendrá la oportunidad de realizarle mejoras o actualizaciones cuando lo considere necesario.

En el caso del alumno, el hecho de tener el texto en la computadora lo convertirá en una importantísima herramienta de estudio, pues podrá, entre muchas otras cosas, hacer anotaciones o comentarios, insertar en sus propias monografías los párrafos que desee citar, consultar e imprimir el texto si lo desea, así como buscar palabras, citas a pie de página, resaltar fragmentos, etcétera.

 

¿Cómo se controlan las ventas?

En nuestro sitio: www.e-libro.net, hay un webtrade (abajo a la izquierda) para que cada profesor acceda electrónicamente a la información respectiva mediante una clave que le será proporcionada en su momento.

 ¿Cuándo se cobra? ¿Quién hace la liquidación?

Se paga el día 15 de cada mes. La liquidación la hace Oracle en forma electrónica.

¿Cómo se está seguro de que el texto no será "pirateado”?

Utilizar, por nuestra parte, el más moderno software, permite que el texto que se adquiere se pueda imprimir una sola vez, siendo imposible copiarlo o enviarlo vía e-mail. Solamente se podrá conservar en la PC para su consulta.

Estamos a sus gratas órdenes para proporcionarle cualquier aclaración que necesite.

Marcela Cejas /Directora

El Cid Editor, Inc.

12700 Biscayne Blvd.  4th Floor

Miami, FL 33181 

Tel.: 1 305 891 1400

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 Poetas 2000 ®, año II,

 Número 2, año 2001


 
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