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Palabras del editor
Charco profundo
Ensayo abierto
Maestros
Lengua y habla10 Poetas Latinoamericanos: “Cuando el verbo tensó su cuerda"
Nave
Ese muerto delicioso
Pizarra de mensajes
Palabras del Editor.
El Ensayo Abierto del número anterior con las opiniones sobre Neruda ha causado algo de revuelo, para suavisar o continuar reforzando tal debate, este mes dedicamos al poeta chileno la sección "Maestros", escrita por María Manetti. Vuelve Luz maría Nieto Caraveo, nos habla sobre Comunicación y Soledad en dos interesante artículos.Comienza en este número una serie llamada "10 Poetas Latinoamericanos: “Cuando el verbo tensó su cuerda", de Sergio Pravaz. Con un sentido crítico y de admiración, Pravaz nos presentará en ésta y las próximas nueve ediciones a diez grandes de las letras americanas cada uno con síntesis biográfica y tres poemas. Ellos son: : Rubén Darío (Nicaragua), José Martí (Cuba), César Vallejo (Perú), Oliverio Girondo (Argentina), Carlos Drummond de Andrade (Brasil), Manuel Bandeira (Brasil), Pablo Neruda (Chile), Salomón de la Selva (Nicaragua), Nicanor Parra (Chile) y Juan Laurentino Ortíz (Argentina).Su quieren conocer cuáles son las pretensiones de la nueva sección "Lengua y Habla" a cargo de Fanny Garbinni, lean mis palabras de presentación que hoy ocupan el lugar de las de Fanny.La Nave hoy se va por la tangente y hace una parada ante Pushkin. Esta sección, también nueva, pretende exponer ciertos paisajes de la red tomando como pretexto un velero que navega por la internet, por lo que su función no es sólo literaria. También ocasionalmente se sugerirán desde allí enlaces a ciertos puertos descubiertos y alguna que otra escapada del computador a periódicos, revistas, televisión, etc.Sigue Frankestein con su mezcla de versos, miembros irregulares que armonizan por un segundo, espejismo. (Ver Ese Muerto Delicioso)Tranqui, Tronco, que hay raíz.Hasta más ver, ¡Buen provecho!Nelson Jiménez ViveroEditor.
Charco Profundo
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VENGO DE ASALTAR TU CUERPO
Ando aún
de trotar vesánico
a lomo de estrella.
Vengo de asaltar tu cuerpo
en
algodones blancos
por el éter
y de volar sin alas
sobre jardines
jadeantes.
Ando aún de ladronear en tus sentidos
entre tus brazos
y
tus piernas desvestidas
atezadas por fiebres
incendiarias,
descreído en
ruta ahora
por los mares del incienso
con estrellas refulgentes en el
rostro
e islas no pobladas en las manos.
Devoto del recuerdo
en
madrugada
con lámparas argénteas en los ojos
y una mueca de
euforia
dibujada
vengo de asaltar tu cuerpo.
-----------------
EL
HOMBRE DEL SAXO
Del saxo le brotaban
desmarridas
melodías
sosegadas
como sierpes infinitas
extenuadas
reptando en
medio de la maleza
de los espíritus indolentes.
No era Yarbird que
interpretaba el Bebop
con maestría
en los suburbios de New York
o
Missisipi
pero estaba Donna Lee
evocada en el bullicio
por la calle de
Maipú.
En el sombrero
inverecundo boquiabierto
amortiguados por
láminas amarillas
autumnales
rebotaban a veces
los sustentos,
y el
muro recíproco
devolviendo desde el frente
los lánguidos compases
de
Donna Lee.
-------------
Antonio
Alvarez Bürger
(Chile)
[email protected]
*****************************************************************************************************************************
Amor
Peligro.
Una sombra, no,
un pájaro, es
esdrújula, no.
¡Corre!
Es sol de plata, no,
es luna.
Pero aún,
es
plata de luna.
¡Corre!
¿Creciente?
Menguante,
eso mata.
¡Pues
corre!
No llevo nada,
él sí,
Yo no,
¿Qué va a robar?
Tu
amor.
Mi amor...
-Ya corre la sombra
oculto de la luna.-
Nunca
antes tuve
nada.
Ya ves, ahora tendrás
que correr.
¿Me sigue?
Lo
hace.
No es hombre,
¿Qué es?
Es borrón y luna nueva.
¿Qué
color?
Sed.
Iñaki Hernández; España.
******************************************************************************************************************************************************
Cómo Quiere la
Gitana
Ironía alma mía,
soy gota transparente que se
pierde
ja,ja,ja, en la inmensidad de tu mar.
Eres grandeza absoluta,
azules turquesas.
Que tú eres mucho, que soy yo poco.
¡Ay alma mía lo
mismo me da!
Oscuridad rampante fondo de algas,
corales tus labios sin
poderlos besar.
Eres tanta grandeza que lloras.
A veces lastimas, siendo
sonoro
vaivén que se agita cuando en retirada
en las noches de angustias
te alejarás.
Silencio que en penumbra tú solo trastocas
mis abrazos
ardientes, fríos incoloros
que, alma mía, ya pa’ ti no están.
Soy
gota, tú? tú? ja,ja, eres la immensidad
gloriosa cantando mis
alboradas,
ramillete de sentimientos
que se evaporarán como el
rocío
cuando se besa con su grama,
que en el suelo se tiende
en busca
de los amoríos.
De aquellos los,
que en tu mar se
quedarón tristes
pendientes
alborotados y en calma.
¡Llora sin consuelo mi alma en
agonía
por no saber qué más hacer por detenerte
collares de besos,
cubriéndote agua salada!
¡Ay dolor! Que siendo doliente me quiebra el
alma,
fondo de algas azules del cantar del corazón sombrío.
Cuando arden
deseos en mi hoguera, que no se apagan.
¡Como si quererte no fuera
bastante!
¡Como si soñarte, no quebrara mis palabras!
¿Qué haré mar de mis
suspiros?
Devuélveme a su playa,
Como gota, arena, tibieza del
rocío.
Si quieres, conviérteme en algas.
¡Que si quererte no fue bastante
desafío!
¡Que si no fueron mis besos la enramada!
¡Que si quererte,
maldición, no fue ni de noche!
Ni con el frío de las mañanas.
Quererte
fueron más que gotas perdí’as en tu poderío.
¡Fue mucho más allá del éxtasis
de tu calma!
Que no fue ni de noche ni de día;
que no fue porque tu
grandeza
aparente, lejana que me atrapara.
Esos embrujos de
amoríos,
esos que se dicen, ¡olé!
que se adueñan del alma
y te
envuelven los sentidos,
apretujándote las ganas.
¡Que si te quise, fue
como a naide he querí’o!
Que si me entregué con furia
a tus olas en la
madrugada;
que siendo gota del rocío
y tú la grandeza de tus
aguas.
¡Que si fui arena y fuiste playa!
Solo sé que te he
querí’o,
alma mía, como me ha da’o
la gana.
Que te quise, bueno
hombre…
como quieren las gitanas.
¡Esas que se alborotan el pelo,
las
que bailando, levantan sus faldas!
Que si te he querí’o. hombre…
como la
arena ¡maldición! quiere a su playa.
¡Que si me he revolca’o en el fondo de
tus aguas!
¡Ha sí’o, alma mía, porque a mí me ha da’o la gana!
Que si me
he perdí’o en tus amoríos.
Que me ahogue el mar,
que se sequen to’ítas sus
aguas.
Sí hombre. ¿Que no te he querí’o?
Atraviesa en mi pecho una
espada.
¡Que si no te he querí’o como tú has querí’o!
Porque se me ha
antoja’o quererte,
como a mí me ha da’o la gana.
Cierto, sólo que te he
querí’o como quieren…
¡Con el alma, las Gitanas!
© 1999 ZULEIKA MERCED
Puerto
Rico
[email protected]
EVA
Recojo residuos
mareado de tu largo
tema histórico.
Transfiguro tu beso,
lo dibujo en fragmentos,
lo
novelo en mi mismo,
lo ficciono y lo sueño.
Arriesgo tu saliva
insumisa,
la imagen de tu diente
y luego escupo.
QUEDAS
DE SOMBRERO BLANCO
y de sonrisa, aspirando azucenas
y mi olor.
Cuidando
nuestra casa
a toda fuerza y nuestro amor.
Limpiando en la cocina,
el
difícil y pequeño arroz.
Hay días que has sembrado en tu pelo
una
blanca y diminuta flor...
otros, sonreída, diente alzado,
con los ojos
cerrados de pasión.
Hoy los abres de pronto,
miras alto
esperando mi
beso en este adiós...
NO ERES FLOR sino una dulce carne
de
poros, grasa, venas y sangre;
blandos huesos que proteges húmeda,
pelos,
ojos de tierra mojada,
veinte uñas que te agarran del aire
y una sombra
negra-gris y fláccida.
Encanto volando en mis tristezas.
Rociado color sin
azucena.
Eres, para describirte exacta,
campana soñadora que
despierta.
Todo cuanto recibo de música.
Andamio de la sangre.
Sostienes
el hilo blanco de mi chaqueta.
Sustancia retenida en los
ojos.
Sed de mi agua incontaminada.
Salto de la ya madura esencia.
Paja
dentro del ojo interior.
Verde en las hojas del
almendro.
Ahora pongo aquí tus elementos
y no eres
fruta y no eres vuelo.
Raya lumínica en mis sentidos,
que todo
cuando pueda decir
ya cubierto vive en mis dominios,
lo tienes en grado
poseído,
lo llevas andado en el camino.
En tu templo florece luz de
luz.
Vicente Rodríguez
Nietzsche
puertorriqueño
DELEITE
ESENCIAL
Se ha filtrado en mis huesos,
médula vital
que me sostiene,
torrente del cuerpo y su rugido
que revuelve mis
sentidos
cuando hierve.
De pronto, se hace pájaro
etéreo, frágil,
vulnerable,
a veces, perdido en el espacio
golpeando puertas sin
sentido.
Sin embargo regresa,
feliz y remozado
al oir las doce
campanadas.
Otras, se convierte
en un anciano de blanca cabellera
y se
refugia dentro
de un tintero.
Pero nunca duerme
siempre canta,
su
danza es conocida por las noches
y su esencia es deleite
a los que
sueñan.
JENIFFER MOORE,
Argentina.
MATERIALES.
en la noche
en el aire
en la palabra nunca
escribo mi verso
enamorado
sabiendo
que estás lejos
que debo conquistarte
que
el limonero del patio
y la acacia florida de la vereda
que se aman desde siempre
han parido la primavera
y yo sigo solo
estéril
desgajado.
pienso en tu
nombre
en el olvido
en el bambi tenue
que me mira desde tu nuca
en la
manzana
en el bretel de tu
corpiño
en mi
intención
de refundar una tribu
desde el silencio
olvidado
de tu vientre
en la
noche
sueño besos
fuegos de artificio
una cartel pintado con tiza
en las veredas
en paseos a la luz de la
luna
en la noche
dibujo
con besos
en tu cuerpo
desnudo
mi siembra de
mieles
bajo la lluvia
intensa
de mis
dedos.
Leopoldo González, Buenos
Aires.
***************************************************************************************************************************************************
Portón
al libro:
"El
Sarcastiricón"
(poemas
satíricos)
Raúl
Cáceres Carenzo
PARTE
III
Presentación y selección: Benjamín Araujo
Define
Raúl Cáceres Carenzo en Oda asaz tardía al
estridentismo:
La sátira es -tú bien lo
sabes-
un enconado homenaje
involuntario.
Satírica
en sí misma, la definición retoza en su campiña; ha logrado apoderarse de un
territorio que no abandonará y se atreve con placer y saña con todo, y contra
todos: comenzando por el propio autor, el primer objeto del sarcasmo es la
palanca que lanza la piedra; eso, a su vez, le otorga calidad ética suficiente
para afilar el canto de sus armas y, a condición de demostrar destreza, en este
estricto caso verbal, le concede la capacidad posible de ascensión a un estadio
utópico; la atalaya desde donde mira el texto satírico o sarcástico, o una
combinación de ambos, merece un plano de inteligencia para que el escupitajo no
caiga en la cara por haber querido ensalivar al sol.
La
sátira, más que el sarcasmo, lleva implícita la necesidad de inquirir; eso
humaniza la acción de satirizar, ¿no es acaso el hombre, el auténtico, el pleno,
un ser que se define en su grandeza por las preguntas que implica su estadía en
la tierra?, ¿no es acaso la poesía precisamente inquisición, pregunta tras
pregunta?, ¿no son eso, y no otra cosa, los que llamamos eternos temas de la
poesía y que podemos contar con unos cuantos dedos? Por eso, la ironía que
implica el sarcasmo poético se separa de la disidencia política y, por tanto,
carece de la amargura que implica la militancia no
poética.
La
poesía milita en la utopía. La anti-utopía que supone toda realidad humana, por
ser realidad nada más -los matices ya son asunto del ensayo sociológico-, topa
con un discurso monocorde que es comunión, al mismo tiempo: la poesía es reacia
a la realidad como principio de entumecimiento o
uniformidad.
¿Calla
la realidad a la poesía? No es una regla pero ocurre. Sí, pero no siempre.
Sucede que la sátira se adelanta a esa posibilidad, antes que el silencio:
documentar la burla como una manera de desarmar a los desalmados. Dar alma es
asimismo función de la poesía. Animar a los desalentados, o animar, en cuanto
proveer de alma, a aquellos que carecen de espíritu; por eso no resulta
insensato suponer que la poesía es, en muchos sentidos, la voz de los silentes,
de los enajenados; lástima, muchas veces lástima, que ellos no lo sepan, no lo
descubran las más de las veces. Lástima, que no estén capacitados para saberlo y
para leerlo en un poema que ahí les espera, les está
destinado.
Salvador
Novo, Efraín Huerta, Marco Antonio Montes de Oca, Juan Bañuelos, entre otros,
resultan peso específico suficiente para localizar un salto al pasado siglo XX
mexicano proveniente, con toda legitimidad, de la sátira y el sarcasmo poéticos
venidos de la mejor cepa del Siglo de Oro Español, con Francisco de Quevedo,
pero sin convento de San Marcos de por medio, para fortuna de las letras
mexicanas.
No quiere esto decir, desde luego, que
Leopoldo Lugones o Ramón López Velarde, grandes entre los mejores, por carecer
de esa capacidad burlesca y posarse en el intimismo, dejen de ser patrimonio de
los burlados de la tierra. No es eso lo que aquí digo: el testamento compartido
es, primero, la poesía; lo otro, es una añadidura que no le cae nada mal a quien
sabe del atropello de la vida, con nombres y apellidos, o señas y trazos, según
sea lo que se aborde.
Parece
contradictorio lo que hasta aquí se expone, pero no lo es. Me parece que la
apariencia se centra en un asunto simple: la poesía es la parte menos
socializada de la literatura; pero al interior de la poesía, como un subgénero,
la sátira parece darse a la tarea de crear ventanas, abrir túneles e inaugurar
pasadizos para rozar, o fingir, una socialización que, a fin de cuentas le es
ajena.
Pero basta de rollos. Pase usted, lector, la puerta está abierta y es ancha. El Sarcastiricón de Raúl Cáceres Carenzo, le recibe con el arma afinada; nomás tenga cuidado: que le aproveche.
Benjamín
A. Araujo Mondragón
Algunos
poemas del libro:
Viaje
del sueño
Entonces comenzó a escribir
libros de
nuevo, cosa que no hacía desde que los
sueños le habían abandonado.
H. P.
Lovecraft
A Benjamín Araujo, quien
desarrolla
una teoría del sueño.
Cuando
recuerdo este sueño
vivo
de nuevo el viaje:
El
mar inmóvil, alto, como el fuego
suspendido.
El sol de aire. Jardín
de
astros. Sueña mundos la luz.
Heme
aquí recorriendo esa órbita dulce.
Digo
que el sueño estuvo muy bien.
Pero
nunca debí pasar por Galaxia Verde.
Y
recordaré siempre aquel Gato
-hecho
de lumbre y tiempo-
que
se divertía tejiendo
el
estambre etéreo de los sueños.
Supe
entonces que lo amaba. En ese
instante
sorprendí en su rostro
la
flama de otro ser que me advertía:
Ama
el tiempo del amor, y
el sueño
recobrará
para ti los días más lejanos:
el
año de los escudos y los pactos,
la
hora que selló el destino de tu canto.
Ama
el amor del mar.
El
alba romperá claridades en tu voz.
El
canto forja hombres.
Mas
no debo pedirte lo que no está en tu alma.
Pero
tampoco luches contra lo que el alma elige.
(Maldito
gato)
-¿Qué
es el tiempo, Gato Onírico? (pregunté)
-El
tiempo eres tú, mi niño (respondió).
Más
allá de las columnas
de Júpiter, Galaxia
Verde.
Entonces
lo vi.
El
Dios de nuestro Universo Nebuloso
estaba
leyendo un diario de la Tierra.
Sentado
en la rosa de diamante de este tiempo.
Y
capté lo que planeaba la Inteligencia Cósmica:
Los
dejaremos continuar con su guerra nuclear
Después
repararemos los daños
Nuestra
fuerza es galáctica: ¡qué pendejos!
Una
corte de dioses humanoides lo asistía.
Electricistas:
reinstalaban astros apagados.
Cocineros:
vertían cucharaditas de luz
en
los mundos indiferentes o lentos.
Otros
pulían o conectaban estrellas oxidadas.
Ángeles
impulsados por alas de energía solar plantaban
palmeras
y murmullos en las lunas inhóspitas.
Aquí
Lucifer diseña arquetipos de andrógina belleza.
Y se
le estima como al más humano de los ángeles.
Pobre
Dios. Su poder no le daba libertad.
Quisiera
ser benévolo con él.
Tal
vez necesita la piedad más que nosotros.
Pero
mi ser cumple órdenes
más
que nada en el sueño.
Y mis
abuelos mayas tienen ya Delegados
-los
que han tenido siempre- en el Consejo Cósmico.
Este
Dios del que hablo era joven todavía.
Y un
poco idealista, un tanto ingenuo.
Figúrense
que deseaba una entrevista diplomática
con
los señores-de-poder que administran la Tierra.
¿Conocerá
la historia de Atahualpa?
Pobre
Dios. Tal vez pueda orientarlo el Gato.
Dejé
entonces las apacibles
y
laboriosas maravillas
de
Galaxia Verde.
Y no
vi más al Gato.
Aunque
ahora recuerdo otras palabras suyas:
Lo
que ha de ser, será. Que la poesía los asista.
El
fulgor de la muerte abre campos de fuerza.
Otra
mar a lo lejos se levanta
Y otro tiempo les llama.
Gran
Galaxia, he ahí tu proceso:
la
secreta urdimbre de los sueños.
No
cesará el tiempo del amor.
Regresarás,
poeta.
Volverás
a la Tierra
para
cantar esos días
que
prepara la Vida:
Tejedora
de soles y de aves.
Amigo:
Que tus sueños sean
cada noche más claros.
Efraínico
Olvidamos
la
Kodak:
Me
llevaré
tu
imagen
en
los ojos.
De
fantasmas
Si no
crees en ellos
no lo
digas.
Ellos
piensan en ti.
Nosotros
-raíces
de la
luz-
cuando
el tiempo
nos
conmueva y releve,
fantasmas
llegaremos a ser.
O tal
vez ya lo somos
sin
saberlo.
Los
fantasmas son deseos
sin
cuerpo.
No te
rías.
El
fantasma es un ser
de
sombras, de sueños,
de
grito y viento armado.
El
mar de fantasmas
nos
rodea.
Grandes
olas de miedo
se rompen en la voz.
Peso
del perro
Ayer,
oímos:
“Mexicanos
acostúmbrense
a
disfrutar
la
abundancia.
Defenderé
al peso
como
un perro”.
Hoy,
desamparados.
sobrevivientes
de la
Reforma Moral
y la
Deuda Interior,
leemos
sin aliento
las
confesiones
de la
puerca realidad
en
las memorias inefables
del
presidente López:
“La riqueza
nacional
es de
unos cuantos...
Yo
sólo pude
defender
al perro
como
un peso”.
A
continuación una entrevista realizada al poeta Raúl Cáceres Carenzo por Benjamín
A. [email protected]
El
teatro es mi profesión;
la
poesía mi condena:
Raúl
Cáceres Carenzo
En
todos lados lo reconocen doblemente: hombre de teatro y poeta. Controvertido,
sí. Un cometa con una cauda larga de historias. Casi leyenda. Anduvo de plaza en
plaza y en ninguna se quedó. Bueno, hace ya algunos lustros que radica en
Toluca, ciudad a la que llegó ¿casualmente? y en la que ha puesto una, dos, tres
casas, y en la que desea poner los cimientos de una en la cual moren sus libros
para seguir leyendo y pariendo legados. No ha perdido un milímetro de la esencia
maya que se trajo de Halachó, donde tuvo que nacer como descendiente de
antepasados gloriosos. Y aquí está. Aquí lo tienen, por
ahora.
AA: ¿Qué
hace en Toluca un poeta como tú? ¿Cómo y por qué llegaste al
altiplano?
RCC: Esa pregunta me la he formulado muchas
veces, y a lo largo de veintiocho años (llegué en el setenta) he querido
entender, lo mismo que otros compañeros de otras partes del mundo que residen
aquí, que es una señal de destino manifiesto al que uno obedece. Es una elección
existencial y estética también el que haya decidido vivir en Toluca. Es producto
de nuestra historia cultural y un poco de una bohemia reciente y un espíritu de
aventura y de lucha por la cultura y el arte que se daban en Toluca en aquellos
años alrededor de un personaje que se llama Alejandro Fajardo. El fue detonador.
En aquel tiempo resultó gobernador electo Carlos Hank González y el funcionario
estatal de cultura elegido por él fue Fajardo: director de la Casa de Cultura
local, equivalente a lo que hoy es el Instituto Mexiquense de Cultura. Pero
aquellos eran tiempos heroicos. Aquella Casa, atendida por un exiguo recurso
humano que no pasaba de quince personas, después sería (despojada) convertida en
Cámara de Diputados. Entonces fui invitado a ser promotor de teatro. Pero había
venido a Toluca algunos años antes, gracias a que unos espíritus inquietos,
juveniles, que organizaban actos culturales, me invitaban a participar con
cierta frecuencia; entre ellos estaban Antonio López Suárez y Alfonso Sánchez
Arteche. Por aquel tiempo yo radicaba en la ciudad de México donde conocí a
otros toluqueños; pero el que me invitó a trabajar en esta ciudad fue
Fajardo.
AA:
Recordamos que antes del setenta tu actividad giraba en torno de personajes e
instituciones distritenses, como el INBA, la OPIC, la Revista Mexicana de Cultura, suplemento
que era de El Nacional. Y entonces se
hablaba del Cáceres Carenzo teatrista y el Cáceres Carenzo poeta. ¿Qué eres más,
lo primero o lo segundo?
RCC:
Desde
los años anteriores a mi residencia en el De Efe yo ya tenía una historia de
inquietudes juveniles en mi tierra, donde (como lo dice José Emilio Pacheco en
la nota de mi libro Para decir la
noche) se había desplegado el deseo de renovar el teatro y las letras en
Mérida. Yo desplegaba mi inquietud creadora en los campos del periodismo
literario, el teatro y la poesía. Eran esos años de formación, voluntad y
destino, años de prueba vividos en el De Efe, unos cinco años antes de llegar a
Toluca. Era obedecer a un llamado congénito: saber que tienes algo qué decir en
el terreno poético, conocer la larga y maravillosa historia de la poesía en
todos los tiempos y lugares, y sobre todo conocer la tradición áurea y
refulgente de la poesía hispanoamericana en sus grandes momentos y saber que uno
está llamado a decir algo en ese entorno, que es -como en el caso de Borges- el
gran poema que se ha venido escribiendo desde siempre y al que los poetas de
todos los tiempos han añadido una estrofa o un verso. Pero el destino poético no
es pragmático, porque la poesía no da de comer, ni siquiera a Octavio Paz. Paz
vivió de su gran gloria y de sus conocimientos, no de su arte de escribir
poemas. Se puede vivir de escribir novelas y eso cuando se es famoso, pero no se
puede vivir de escribir poemas ni cuando se es famoso. Por eso me dio mucha risa
la existencia de la ANDEPO, una asociación nacional de poetas que funcionaba
como un sindicato que daba credenciales de poeta. Si no tenías esa credencial ni
cubrías tus cuotas no eras poeta, según esa
asociación.
Así
pues tuve que encauzar mis conocimientos y habilidades hacia algo que me
permitiera subsistir. Y me dediqué al teatro como oficio, como profesión de fe.
Y empecé a vivir de mis clases como instructor de teatro, como director teatral
al servicio de algunas instituciones en varias ciudades del país. Y aunque
tampoco el periodismo cultural te garantiza ingresos suficientes para vivir,
pues también lo he practicado desde hace muchos años. Yo no tengo más
habilidades que las que tengo: el teatro es mi profesión y la poesía es mi
condena. Y según quienes me han favorecido con sus críticas, mi aportación a la
cultura es mejor en la poesía que en el teatro.
AA:
Recordamos que en los años setenta hablabas mucho de Eliot, de
Pellicer...¿Cuáles eran los autores que conformaban tu áurea en esos
años?
RCC: Pues Raúl Garduño y yo frecuentábamos a
Pellicer. En aquellos años, los maravillosos sesentas, había que ir a las
fuentes. No había facilidades editoriales, ni estímulos como los que hoy
disfrutan los escritores más jóvenes; correo del libro y tantas revistas,
suplementos y demás. Entonces había que ir a buscar a los autores in vivo y pedirles sus libros. Uno
podía tratar a Pellicer, a Sergio Magaña, a Rubén Bonifaz, a Efraín Huerta...
Uno tenía que llegar con ellos y decirles: señor, soy poeta, lo admiro, quiero
conocer sus obras... Era un mundo más cordial. En esa etapa de búsquedas, que se
da en la adolescencia, principalmente, yo, al igual que Sabines, fui un
recitador escolar: me escogían para que dijera poemas de Chocano, del calendario
cívico... Eso me fue acercando a la literatura, se dio simultáneamente aquello
de decir versos con mi vocación teatral, la cual pulí en la Escuela de Bellas
Artes de Mérida entre mis diez y seis y diez y nueve años. Después tuve un
instructor teatral, delegado del INBA en el sureste, que se llamó Virgilio
Mariel; él me dio las técnicas del teatro contemporáneo y, después de unos diez
años de labor literaria, teatral y periodística en la ciudad de Mérida, decidí
perfeccionar y orientar mejor mis inquietudes en el Distrito Federal a partir de
la segunda mitad de los sesentas. El mundo oscilaba entre la OPIC, la sala Ponce
de Bellas Artes, ese ambiente cultural que entonces nos era
cálido.
Es en
la adolescencia donde encuentras tus caminos, aunque te lleve algunos años
encontrar el que debes seguir. Así lo encontré yo, en los años adolescentes,
cuando el mundo, las emociones y la vocación se te ofrecen espléndidas y uno
empieza a elegir el camino mayor.
Así
que, después del repertorio escolar y de ser recitador de Díaz Mirón y López
Velarde en sus aspectos más patrióticos y fáciles, tuve que explorar la gran
obra, la obra central de esos mismos y de otros autores como César Vallejo,
Neruda, Huidobro, las grandes voces hispanoamericanas y universales. El
descubrimiento de Saint-John Perse fue una revelación para quienes militábamos
en el arte en los años sesentas; fue un fascinador
descubrimiento.
AA:
Conocemos tus referencias a la realidad latinoamericana. El 68 mexicano resalta
en algunos poemas tuyos, lo mismo que referencias al Che Guevara, Allende...
¿Hasta dónde está presente en tu obra esa realidad?
RCC: He confrontado con rigor esa pregunta en
otras ocasiones. Por ejemplo ahora que se me ha pedido que integre mi obra de
cuarenta años de oficio. He tenido que buscar poemas míos en suplementos,
revistas. Tengo poemas incluidos en el El álbum de oro del declamador y creo
que hasta en el Cancionero Picot.
Uno publica y nunca sabe adónde van a dar sus textos, porque hay quienes los
toman... En fin, al hacer el balance de una obra (de alrededor de diez libros en
mi caso) que el propio autor compendia para un libro de obra reunida de no más
de trescientas páginas, uno tiene que compactar y dejar lo esencial. Descubrí
que los temas sociales y políticos ocupan una tercera parte de mi obra a partir
de Para decir la noche. Muchos de
esos textos muestran un afán doctrinario, reflejan mis convicciones ideológicas
y personales; pero creo que para eso está el ensayo, la crítica, la sociología,
no la literatura. Entonces he tenido que elegir entre mis textos de preocupación
social sólo aquellos que respondieron a una alta demanda humana; porque muchas
cosas escritas y publicadas por ejemplo a partir del 68 obedecían a la
indignación y la cólera del momento. Lanzar mentadas no resuelve nada ni
poéticamente ni socialmente, además de que corres dos peligros, como decía
Efraín Huerta que era muy sabio: o te meten en la cárcel, chato, o te dan una
buena chamba. Y ninguna de esas dos cosas era deseable para mí. Por eso tuve que
elegir de entre esa temática sólo aquel material que tuviera una línea
humanística y literaria, y me quedo con tres o cuatro textos solamente, entre
ellos uno dedicado a José Revueltas, uno a Salvador Allende y
otros.
Pero
miren: cuando uno hace verdadera poesía o verdadero teatro, no es necesario
añadir el adjetivo de social o político o de denuncia. El verdadero poema ya lo
es, y lleva, siempre, implícita, una posición.
AA: Hay
algo notable en tu forma de ser y en tu forma de escribir: un Raúl Cáceres
satírico, burlón, despreocupado, un espíritu que hace mofa de gente,
circunstancias y de sí mismo. ¿Cómo se da el humorismo en
ti?
RCC:
Bueno,
algunos críticos muy sagaces -y puedo mencionar a Oscar Wong y Juan Domingo
Argüelles- empezaron a mencionar eso: que en mi obra está el espíritu lúdico y
todo eso. En mi propio carácter personal se refleja eso, creo. Y yo lo atribuyo
a que, dentro de mi linaje, la sangre maya que tengo, está el espíritu de los alushes, esos duendes que cuidan, según
la leyenda, las zonas arqueológicas y los montes del Mayab. Son como niños que
no mueren. Pero a diferencia de los duendes europeos, los alushes son duendes infantiles, más
humanos que espíritus, y no envejecen ni mueren porque están en el tiempo. Son
muy traviesos. Se dedican a hacer bromas inocuas a la gente. Hay muchas leyendas
sobre ellos que siempre me impresionaron: molestan a los gringos mamones, les
tiran piedras y les regalan flores a las muchachas bonitas, gringas o no. Ayudan
a la gente o la molestan, pero siempre con un espíritu infantil. Ahora, en mi
realidad práctica es una defensa, es una protesta contra lo que el poder y las
instituciones deciden que sea el artista: una especie de servidor, bufón o
publicista de sus programas; esos que utilizan al artista y no sólo no lo
respetan, sino lo menosprecian o ningunean. Ese espíritu burlón, en mí, es como
una defensa, en el entendido de que los bufones, los borrachos, los locos, los
poetas y los niños pueden decir la verdad: el poeta estrafalario, por ejemplo,
le puede señalar al poderoso sus intransigencias, sus despotismos; pero es una
forma de hacer que se respete el trabajo literario. A veces se actúa así en el
nombre del gremio: a todos se nos trata de la misma manera; pero pocos son los
que protestan o pueden dar una muestra de inconformidad ante ese trato... Bueno,
digo todo esto como una explicación posible.
AA:
Háblanos
de tus preferencias y tus fobias, creadores vivos o muertos, que te hayan
impactado.
RCC: Uno
de esos altos ejemplos de acción vital, alguien consecuente con su obra, cuya
vida y obra coinciden de manera armoniosa y ejemplar, es el maestro Bonifaz
Nuño: no busca la fama, es un sabio, un poeta, un hombre de visión universal,
conocedor de la tradición grecolatina, traductor de Catulo, Horacio, Virgilio y
el Dante; conocedor del mundo medieval, el renacimiento, el universo náhuatl;
gran intérprete de la cultura olmeca, director de una gran colección de textos
clásicos, y es un hombre sencillo que dice que lo más importante en la obra de
un escritor es la vida verdadera.
Otro
ejemplo de un gran escritor que vive para su obra es Rulfo. Vivió para su obra,
no para las consecuencias que una obra da en México, como notoriedad, fama y
poder. Rulfo es una rara avis. Un
ejemplo que debemos admirar porque no es frecuente. También puedo mencionar a
José Revueltas, aunque su herencia sea más literaria que ideológica, por lo que
dije antes: lo efímero de las opiniones políticas de un ser humano. Yo me quedo
con su obra y admiro la integridad de su militancia, a la que fue fiel aun
dentro de los lineamientos del izquierdismo mexicano. Su novela Los errores es una gran denuncia contra
el PC. Fue íntegro aun ante sus camaradas. También admiro mucho la elegancia, la
inteligencia, el talento y la fecundidad de un personaje afortunadamente vivo y
que aún tiene muchas cosas que enseñarnos: Carlos Fuentes. En él veo equilibrio
entre sus opiniones políticas, que son mesuradas y atinadas, maduras,
reflexivas, y una enorme sabiduría. Aparece en los grandes salones de la
vida internacional. Nunca abandona
su dignidad y su alegría de vivir. Es prodigiosa la actividad de alguien tan
ocupado y que no deja de servir a la literatura, porque cada año escribe tres o
cuatro libros, siempre brillantes.
Del
siglo XIX podría mencionar algunos pensadores y escritores: Altamirano,
Ramírez... Isidro Fabela...ya en nuestro siglo... Ejemplos como éstos no se
pueden dar en los momentos neoliberales y posmodernos que vivimos; no tendrían
punto de comparación con personajes actuales.
AA:
¿Cuándo aparecerá la antología de tu obra y por qué participas en la
integración?
RCC: Obedece a la idea de que yo mismo pueda integrar la obra que más respeto. Sí, es una especie de antología personal, pero que abarca todo. Es un poco a mi gusto en todo. Es un propósito de años recientes y obedece a la convicción que me da cierta edad. Dentro de algunos años ya no podría ser quien se encargue de esto. Creo que en este momento puedo alentar este proyecto...Se llamará Para decir la noche y el día. Poesía reunida, 1958-1998...*
Ensayo Abierto
Del calor del fuego a la frialdad del monitor
Comunicación y soledad I
M.C. Luz maría Nieto Caraveo
Profesora Investigadora de la UASLP
[email protected]
Para publicación en Pulso, Diario de San Luis
pág.
4A, sección Ideas, jueves 22 de febrero de 2001
¿Dónde está la vida
que perdimos viviendo?
¿Dónde está la sabiduría que perdimos con el
conocimiento?
¿Dónde está el conocimiento que perdimos con la
información?
T. S. Elliot
La otra
tarde estábamos viendo la tele, reunidos en familia. ¿Qué tendrá esto de
novedad? se preguntarán mis lectores. Pues nada, y al mismo tiempo mucho. Es
poco usual que veamos la televisión juntos, o debería más bien decir que es poco
usual que veamos la televisión; pero ese no es el punto, porque se trata de una
escena cotidiana en la vida familiar de cambios de siglo. El punto es que en
algún momento dejé de poner atención al programa que se estaba transmitiendo y
pasé a observar las miradas de los demás concentradas en el monitor (como estaba
la mía sólo unos momentos antes).
En ese
instante le encontré mucho mayor sentido a algo que recientemente leí, algo así
como que las chimeneas de los hogares habían remplazado a las ancestrales
fogatas en las cuevas como punto de reunión y convivencia familiar (en un
sentido amplio del concepto de familia, por supuesto). Y que a su vez la
pantalla de televisión había venido a sustituir a la chimenea. Esta última
concentraba la mirada de las personas mientras se conversaba, se contaban
historias, se cantaba, es decir, eran el lugar de encuentro
audiovisual.
“La pantalla del televisor, con su luz fría, ha pasado a reemplazar el foco ígneo de la chimenea en el corazón de la familia y a imponerle sus temas de conversación despersonalizados” dice Román Gubern*, autor del libro que recordé en aquel instante, y que lleva por título: El Eros Electrónico. Más adelante agrega: “El televisor doméstico es un aparato que se interpone –de modo interesado y nada inocente- entre la mirada humana y la sociedad”. Ahora que releía este párrafo, me pareció también muy pertinente a propósito de los evidentes intereses que hay detrás de la nueva “cruzada por la paz” emprendida por Televisa y TV Azteca, que no pudieron jamás ponerse de acuerdo para elevar la calidad de su programación, ni para cancelar oportunamente el proyecto de los “talk-shows”, pero que sí son capaces de fingir un “romance” con el propósito de apoyar las estrategias de mercadotecnia comunicativa del nuevo gobierno (que por cierto les han de estar dejando abundantes ganancias). Pero, para variar, ya me salí del tema. Regresemos...
Aún es bajo el porcentaje de hogares que cuentan con computadora personal (PC); sin embargo, Gubern explica cómo en esos casos los miembros de la familia van pasando cada vez más tiempo frente a la PC en detrimento de la TV. ¿La razón? La rigidez de los formatos y alternativas audiovisuales de ésta.
Dice Gubern, citando a los entendidos en este asunto de visualizar el futuro (las modernas bolas de cristal: los estudios prospectivos), que más o menos pronto el televisor, la computadora personal y el teléfono se van a fusionar en un mismo servicio de información y comunicaciones para el hogar, que llegará a través de servicios satelitales con el ancho de banda suficiente para manejar grandes cantidades de información digital. Este servicio estará presente en muchas facetas de la vida el hogar, tales como la preparación de los alimentos, la programación de los viajes, la educación, el esparcimiento, la comunicación, etc. “El televisor ya no será sólo el sucedáneo de la chimenea (...) sino una singular y novedosa chimenea-pupitre convertible”.
Dice Gubern que el papel actual de los medios audiovisuales “tiende a apuntar hacia el triunfo definitivo de la cultura claustrofílica”, es decir, a una cultura que prefiere el encierro en el hogar y los espacios privados. La cultura tradicional del ser humano ha sido otra distinta, pues ha preferido los espacios abiertos y públicos (cultura “agorafílica”) de convivencia, necesarios para su evolución biológica y social. ¿Se imagina lector las consecuencias que esto puede tener para la sociedad y la cultura del siglo XXI?
Seguiremos con este tema en mi siguiente entrega, pero antes me permito recomendarle, querido lector, junto con el libro de Gubern, un cuento de ciencia ficción de Ray Bradbury** llamado “El Peaton”, y que nos relata que “todo ocurría ahora en casas como tumbas (...) mal iluminadas por la luz de la televisión, donde la gente estaba como muerta, con una luz multicolor que les rozaba la cara, pero que nunca los tocaba realmente”.
PD:
Con
profunda decepción me enteré de la negativa del gobierno federal para autorizar
la presencia de la Cruz Roja Internacional en el viaje de la delegación
zapatista a la Cd. de México. ¿Qué no es precisamente el gobierno quien más
promueve a la presencia internacional en todos los órdenes de la vida de este
país? Más allá de los nuevos estilos de retórica demagógica y de las estrategias
de mercadotecnia política y comunicativa que los sustentan, es con este tipo de
acciones que realmente podemos constatar el perfil de los cambios que nos
esperan con este gobierno. ¿Seguiremos así?.
* Gubern, Roman (2000) El eros electrónico, Ed. Taurus, México, 225p. (pp. 11, 14, 22, 36)
** Bradbury, Ray (1996) El Peatón, en: Las doradas manzanas del sol, Ed. Minotauro, España, 243p. (p. 23).
Las grandes paradojas
Comunicación y soledad II
M.C. Luz maría Nieto Caraveo
Profesora Investigadora de la UASLP
[email protected]
Para publicación en Pulso, Diario de San Luis
pág.
4A, sección Ideas, jueves 8 de marzo de 2001
¿Dónde está la vida
que perdimos viviendo?
¿Dónde está la sabiduría que perdimos con el
conocimiento?
¿Dónde está el conocimiento que perdimos con la
información?
T. S. Elliot
Desde el comienzo de las civilizaciones humanas los llamados “medios audiovisuales” permitieron extender y masificar cada vez más la información (buena o mala, información). Las diversas formas de escritura son el primer ejemplo, pasando luego a la imprenta, la fotografía, el fonógrafo, la radio, el teléfono, el cine, la televisión, la PC y demás artefactos de comunicación electrónica que existen ahora, etc. Cada vez más usuarios nos plantamos frente a nuestra PC para escribir, localizar información necesaria para el trabajo, escuchar música, mandar y recibir mensajes electrónicos, conversar con texto e imagen, ver algunos videos, actualizarnos en las noticias, etc. Roman Gubern* describe cuidadosamente los fenómenos emocionales y afectivos que están originando las nuevas tecnologías de la información y la comunicación: la expansión de la pornografía, los arquetipos eróticos implantados por la industria televisiva, los robots emocionales, el cibersex y otros usos erótico-amorosos de la Internet, etc.
Recordemos la primera parte de este artículo y visualicemos nuestro entorno actual llamado por Abraham Moles de “opulencia comunicacional”. ¿Cuáles son los peligros? Son muchos, pero por ahora retomaré dos.
El primero peligro es la enajenación producida por la cultura de la imagen, pues cada vez más ésta predomina sobre la palabra en los medios audiovisuales. Casi todos vemos la televisión, muy pocos leemos más allá de lo imprescindible. Habría que recordar que, como señaló Humberto Eco desde los 60’s, los gobiernos autoritarios han utilizado la seducción que produce la cultura de la imagen, ya que la cultura de la palabra es mas reflexiva. Los valores que transmite la televisión actual son entre otros, los de hedonismo, escapismo y consumismo (y no se refiere a nuestro país en particular, ni mucho menos a las televisoras que nos estamos imaginando usted y yo). Gubern recuerda que pensadores como Baudrillard “han alertado del peligro de la sociedad de los simulacros en la que vivimos, llena de representaciones que son máscaras, biombos, de la realidad.” Nuevamente se trata de un territorio paradójico, porque la realidad es que vivimos en un mundo donde priva la escasez y la pobreza. Se genera así un estado de permanente insatisfacción que alimenta, en un círculo vicioso, la búsqueda de más imágenes seductoras, al tiempo que genera diversos tipos de violencia y anula nuestra capacidad de pensamiento y reflexión. Es decir, tenemos imágenes del mundo en que vivimos, de lo que somos, de lo que deseamos y queremos, pero muchas de ellas son ficticias y generan tal insatisfacción que nos impulsan al consumo de más imágenes.
Otro peligro del que nos advierte Gubern es la soledad producida por el aislamiento del contacto de los otros, y la cada vez mayor separación de las esferas sensorial, emotiva e intelectual. Otra paradoja: tenemos acceso a más información que en ningún momento de la evolución humana; tenemos artefactos de comunicación poderosos y, al tiempo que funcionamos y respondemos como una masa sin forma, nos estamos aislando y nos quedamos solos. Ante el riesgo de frustración psicológica y sensorial de los encuentros personales, los artefactos tecnológicos se usan cada vez más para la comunicación sentimental. El anonimato llega a percibirse así como una ventaja, aunque las desventajas sensoriales son evidentes. Esto tiene que ver con la tendencia claustrofílica de la que hablábamos en mi artículo pasado: se trata de un modelo de vida cotidiana, donde subyace la dicotomía selva-fortín: “en la que el exterior urbano es percibido como selva peligrosa, espacio de crimen, de inseguridad, de contaminación y hasta de contagio”, percepción que se refuerza por la violencia generada, como ya vimos, vía la permanente insatisfacción consumista.
Los efectos polarizadores (en lo económico, en lo cultural y en lo político) de estos y otros peligros pueden tener catastróficas consecuencias sobre el frágil tejido social de principios del siglo XXI.
En cada época ha habido resistencias a los nuevos medios audiovisuales. Gubern cuenta, por ejemplo, cómo se decía, respecto a los libros y la imprenta, que “la lectura individual aislaría y segregaría a los ciudadanos de su comunidad y que este apartamiento podía ser peligroso para ellos y para su cohesión social”. Y sin embargo no por ello podríamos descartar el papel de los libros en las transformaciones culturales de los siglos siguientes. Evidentemente, todos los artefactos audiovisuales tienen y han tenido un enorme potencial cultural y civilizatorio. Se me ocurre que habría que promover la construcción de más y mejores espacios públicos de convivencia, no en el sentido físico de la infraestructura en sí, sino además, en el de las formas de organización e interacción colectiva que requeriría una civilización mejor. Así mismo, no creo que se trate de proponer el destierro de la cultura de la imagen, sino de complementarla con la cultura de la palabra. También tendríamos que apoyar y fortalecer los mecanismos de vigilancia civil de los medios masivos (saludos a Samuel, Magda, Alejandro y el resto de los miembros de la Asociación de Consumidores de Información Periodística en SLP).
Sin embargo, me temo que las cosas van más allá todavía. Retomando a Gubern “Es hoy una evidencia que la industria está basada en la tecnología, pero es activada por el poder financiero, que a su vez se moviliza por la expectativa de beneficios económicos, en razón de que sus productos industriales satisfagan deseos y apetencias colectivas”. Mientras tanto “la flor natural ha sido sustituida por la flor de plástico, mientras la algarabía mediática trata inútilmente de mitigar la soledad electrónica de los ciudadanos”.
¿Estamos conscientes de los peligros que encierran las paradojas mencionadas? ¿Qué clase de futuro están ayudando a construir los usos dominantes de tales artefactos audiovisuales? ¿Cuál es nuestro papel?
* Gubern, Roman (2000) El eros electrónico, Ed. Taurus, México, 225p. (pp. 11, 14, 22, 36, 160)
Primera PD: ¿Así que hoy es el Día Internacional de la Mujer? Pues igual que el Día Internacional del Medio Ambiente y otros días, no me gustan como celebraciones; pero sí como oportunidades para hacer recuentos. ¿Cómo vamos con los acuerdos de Beijing? ¿Le entramos a la segunda Huelga Mundial de Mujeres hoy?
Segunda PD: ¿Así que está en marcha la Consulta Pública para el Plan Nacional de Desarrollo? Sé que en sexenios anteriores el proceso solía ser estar muy mal organizado y que tenía muy poco que ver con resultado; pero así como están ocurriendo las cosas, tal parece que vamos en reversa. Por lo pronto ya puse mis “notitas” de sugerencias en el sitio correspondiente de Internet. Desafortunadamente, dado el apresuramiento del proceso, no me será posible presentar propuestas a la convocatoria emitida del sábado al lunes para la presentación de ponencias en SLP en el sector educativo. Mejor no le sigo.
Maestros
Sección a cargo de: María Manetti, Argentina.
Pablo Neruda
“El príncipe de la poesía”
Ricardo Eliecer
Neftalí Reyes Basoalto, nació el 12
de julio de 1904, en Parral, una aldea del sur de Chile.A los dos meses, Rosa,
su madre, moría tísica.El padre del futuro poeta, viudo y abatido por la pena,
consiguió, después de recorrer de sur a norte la geografía Chilena, un trabajo
en el ferrocarril, en el pueblo de Temuco.
En 1910, decidió regresar a Parral en busca de su
hijo, que lo había dejado con Don José Ángel Reyes Hermosilla, su
padre.
“Si me preguntan qué es mi poesía debo decirles:
no se´;
pero si le preguntan a mi poesía, ella les dirá quien soy”
En 1914 Neftalí tiene diez años y conoce a la persona
que marcará su destino, Lucila Godoy Alcayaga, ella era una escritora reconocida
y recibía en su oficina a los aspirantes de poeta.El pequeño Reyes fue hacia
alli con sus poemas. Ese encuentro, en esa escuela de Temuco, bajo la lluvia
eterna, entre una maestra y un alumno, marcaría el sendero poético de América:
Lucila Godoy sería Gabriela Mistral; ambos recibirían años despues el Premio
Nobel de Literatura.
El nombre Pablo se lo debe al Paolo del canto de sangre y
lujuria del italiano Gabrielle D’Annunzio; el Neruda lo tomó
prestado del escritor checo Jan Neruda.
En 1923
nace como Pablo Neruda con la autoria de Crepusculario.Se
refugiaba en la poesía con la ferocidad de su timidez. Ese primer libro era un
homenaje a los atardeceres de Maruri. Tuvo dificultades para publicarlo; empeñó
su preciado reloj, regalo de su padre, y su traje negro de poeta.Pero tampoco le
alcanzaba para pagar la edición.Necesitó la ayuda de su amigo Alone, que aportó
los últimos pesos para poder sacar los libros de la
imprenta.
“Salí a la calle con mis libro al hombro, con mis zapatos rotos y loco de alegría”
Esos cantos furiosos de amor y despedida, construídos
sin preocupación por la rima, en estrofas de métrica irregular, convirtieron al
libro en un objeto de culto entre los jóvenes.
En 1924, Pablo de llenó de ritmos y melodías; tenía
20 años y estaba descubriendo un poemario inmortal que hizo cantar a
generaciones de enamorados: “Veinte poemas de amor y una
canción desesperada”.El poema
20, “Puedo escribir los
versos más tristes ésta noche...”,y el poema 15, “Me gustas cuando callas porque estás como
ausente...” se convirtieron
en anónimos, circularon libres en la memoria colectiva de los pueblos y se
inmortalizaron.Estos primeros pasos de Pablo, habían sido firmes y fundaron
huellas definitivas.
En 1926 nacen los poemas de “Tentativa del hombre infinito” uno de los verdaderos núcleos de su literatura.
Desde esos versos adquiere la conciencia de su poética, y se aproxima a ciertas
intuiciones que definirán su obra. En el mismo año publica “Anillos” prosas,
en colaboración con Tomás Lago, y los textos de “El
habitante y su esperanza”
mezcla de narrativa y poesía.
Desde Valparaíso partió hacia Buenos Aires, un día de
junio de 1927, con su amigo Alvaro Hinojosa, tambien nombrado para un extraño
puesto en un consulado de un país incierto. Conocieron Río de Janeiro y Santos
en Brasil, se enamoraron de Lisboa y de Madrid, juraron volver a París y a
Marsella. Atravesaron el Mar Rojo y el Mediterráneo...en alguno de esos puertos
se quedó su amigo Alvaro. Pablo Neruda siguió hasta su destino de trabajo,
Birmania. Los días le caían en la cabeza como palos, no escribía, no leía,
andaba vestido de blanco con un sombrero de corcho.
Aparece en escena una muchacha sensual, Josie Bliss,
de la que Pablo tuvo que huir por su acoso sexual. Una noche partió hacia Java y
allí se enamora de la holandesa María Hagenaar, con quien se casa en 1930;
vuelve a Chile desembarcando en Puerto Montt, y desde allí se traslada a Temuco
en tren.
De aquellos días de aventuras, Pablo guardó recuerdos
y sensaciones, que convirtió en versos. La experiencia está viva en “Residencia en la tierra” (1933), con su pesada carga de soledad y sudor,
aburrimiento y sonambulismo.
En enero de ese mismo año, aparece la edición
postergada de “El hondero entusiasta” aquel libro que había abandonado en
1923;
En agosto se le presenta la oportunidad de ocupar un
puesto consular en Argentina. Viajó con su esposa hacia Buenos Aires y se
instalaron en el edificio Safico.
Alli hizo dos grandes amigos: García Lorca y Girondo,
de los cuales se cuentan anécdotas insólitas. En mayo del 43’, Pablo y María
dejan esa Capital.
Su vida cambiaría radicalmente cuando lo nombraron
cónsul en Barcelona; desde allí viajó a Madrid y esa ciudad lo marcaría con grandes alegrías y profundas tristezas. Su separación era
inminente; pero Mariá queda embarazada y el 18 de agosto de 1943 nace su hija
Malva Marina Trinidad. La desbordante alegría de Pablo se desvaneció al tercer
día,cuando la niña sufrió un ataque; padecía hidrocefalia.Escribió Neruda
algunos poemas de tremenda crudeza , que luego publicaría en “Segunda Residencia en la
tierra”donde aparece el dolor
desgarrador del momento:
“Sube sangre de niña hacia las hojas manchadas de la luna
y un planeta de terribles dientes
envenenando el agua en que caen los niños
cuando es de noche y no hay mas que llanto”
Por ese tiempo conoce a una mujer muy especial: Delia
del Carril, una bella dama argentina veinte años mayor que él; deslumbrado,
Pablo, abandona a su mujer y a su hija enferma, las que se fueron a vivir a
Holanda, donde tiempo después muere la niña.
En 1943 se casarían en México.
Neruda fue destituído de su cargo consular y regresa
a Chile en 1937 y edita “ España en el corazón”.
En 1945 fue elegido senador con apoyo de los
comunistas; ese mismo año ingresa al partido comunista chileno y recibe el
Premio Nacional de literatura.
Bajo el asedio policial y escondido en refugios
clandestinos, escribió una gran parte del “Canto General”. A comienzos del 49’ logra escapar del cerco
policial y se refugia en el extranjero. Estuvo en Francia, en Italia, en México,
en Guatemala ,etc...
En 1952 aparecen “Los versos del Capitán” sin indicación de autor. El capitán enamorado era
Pablo y su enamorada nada más que Matilde Urrutia, el amor de su vida, y que por
ese tiempo protagonizaban un romance clandestino.El poeta aún no había definido
su separación con Delia; los tres sabían de la situación y aceptaban las reglas
del juego.Matilde y Pablo se refugiaron en Capri en 1951 y allí nacieron estos
poemas míticos.
En 1954 publica “Odas elementales”
En 1958 publica “Estravagario”el libro en el que describe el conocimiento y el
aprendizaje del amor con Matilde ; en 1959 corona su homenaje a Matilde , la
mujer de su vida, con la edición de los “Cien sonetos de amor”. En “La barcarola”, aparece la vida en común con Matilde; ella vive con
la obra dee Pablo; desde que se conocieron, ella es la médula y el esqueleto de
su poética. En su villa Isla Negra, viven los mejores años de su vida; le canta
con bellos poemas en su libro “Memorial de isla Negra”(1964).
El 23 de setiembre de 1973, dos años después de que
su obra fuera reconocida con el Premio Nobel de Literatura, Neruda muere en
Santiago de Chile.
Su autobiografía, “Confieso que he vivido”,publicada póstumamente en 1974, constituye un
extraordinario testimonio sobre el poeta y su tiempo.
“El
sueño”
(los versos del capitán)
Andando en las
arenas
Yo decidí
dejarte.
Pisaba un barro
oscuro
Que temblaba,
Hundiéndome y
saliendo
Decidí que salieras de
mí,
Que me
pesabas
Como piedra
cortante,
Y elaboré tu
pérdida
Paso a
paso:
Cortarte las raíces,
Soltarte sola al
viento.
Ay, en ese
minuto,
Corazón mio, un
sueño
Con sus alas terribles
Te
cubría.
Te sentías tragada por el
barro
Y me llamabas y yo no
acudía,
Te ibas,
inmóvil,
Sin
defenderte
Hasta ahogarte en la boca de
arena.
Libros
Publicados de Neruda:
“Crepusculario”
“Veinte
poemas de amor y una canción desesperada”
“Tentativa
del hombre infinito”
“El
hondero entusiasta”
“Residencia
en la tierra I y II”
“Tercera
residencia”
“España
en el corazón”
“Canto
general”
“Alturas
de Machu-Pichu”
“Canto
general de Chile”
“Las
uvas y el viento”
“Los
versos del Capitán”
“Odas
elementales”
“Estravagario”
“Cien
sonetos de amor”
“Las
piedras de Chile”
“Cantos
ceremoniales”
“Memorial
de isla Negra”
“La
barcarola”
“La
espada encendida”
“Elegía”
“El mar
y las campanas”
“El
corazón amarillo”
“La rosa
separada”
“Libro
de las preguntas”.
“””””””””””””””””””””””””””””””””””””””””””””””””””””””””””””””
“Amo el amor que se reparte
en besos, lecho y
pan.
Amor que puede ser
eterno
Y puede ser
fugaz.
Amor que quiere
libertarse
Para volver a
amar.
Amor divinizado que se
acerca
Amor divinizado que se
va.
PABLO NERUDA
Cada agrupación de letras es un código que contiene un significado,
permitiendo al hombre identificar los objetos, las
acciones, los sentimientos, etc., y compartirlos con otros. Sin el lenguaje el
Homo sapiens sería primitivo y simple como un animal salvaje perdido en su
planeta sin comprenderlo.
No hay tesoro mayor: es la palabra, porque es la materia prima
del pensamiento, el jugo esencial de su expresión. Recordamos con palabras, y ¿acaso
alguien conserva algo más
valioso que sus recuerdos?. Por eso la
palabra mueve a los hombres como algo más que complejas
maquinarias vivientes, los ata a razonamientos y les permite la actividad
creadora.
Sin embargo, ¿A dónde van las palabras? Muchas veces nos descuidamos
cuando hablamos, sin percatarnos de que
una frase inapropiada puede resultar tan hiriente como una
incisión con una navaja filosa. Y
las palabras no se
quedan en el aire, ni se las lleva el viento. Ellas van a la memoria de quien
las oye para ser guardadas eternamente. Por eso una buena frase es
un tesoro que ofrendamos; una frase de consuelo, de esperanza, de
aliento, es un regalo preciado . Hagamos eso todos los días y
estaremos enriqueciendo el alma de quienes nos conocen, estaremos
haciendo el bien sin mirar a quién.
Hemos de tener en cuenta que no sólo decir es útil,
sino también "escuchar". El monólogo no es conversación. La gente necesita
tanto como uno mismo ser escuchada, pongamos entonces atención
cuando nos hablan, seamos "oreja" con gusto; a
veces escuchar un problema es la medicina exacta para resolverlo.
Hablar bien es importante, pero de nada sirve sin un manejo adecuado de la
redacción, la ortografía, etc., cuando tenemos necesidad de
escribir.
La
cultura se expande en las
letras cual emoción en el alma.
Nada hay más exacto para descubrir las verdades internas de un individuo que leer sus
letras, o escuchar sus palabras con la atención de quien busca la
esencia en la expresión.
Cuando escribimos estamos
mostrando una parte de
nuestra personalidad, las oraciones son ventanas a
nuestro intelecto, y quien lee está mirando a
través de ellas con la
curiosidad inconsciente de un receptor de señales.
Creo que las razones mencionadas ya son suficientes para motivar el
estudio de la lengua; pero no es en este caso mi motivación lo que importa, sino
la de quien aun puede creer que con números, agilidad mental y un poco de tacto
en las relaciones humanas es posible tener éxito. Nada depende más del
dominio del idioma como el éxito. Quien pretenda obviarlo comprenderá un día cualquiera su
importancia; por suerte nunca es demasiado tarde para comenzar
su estudio.
Esta sección pretende servir como punto de partida para quienes aún siguen esperando por una razón para dar el primer paso en el fascinante sendero de la comunicación lingüística. Es apenas una puerta hacia el laberinto, una página en el ABC del Castellano, una letra en la memoria gigantesca y profunda de nuestro idioma.
Nelson Jiménez Vivero.
Editor Poetas 2000.
10 Poetas Latinoamericanos: “Cuando el verbo
tensó su cuerda"
Serie escrita por: Sergio Pravaz, Argentina
10 autores
seleccionados c/3 poemas de cada uno y síntesis biográfica: Rubén Darío
(Nicaragua), José Martí (Cuba), César Vallejo (Perú), Oliverio Girondo
(Argentina), Carlos Drummond de Andrade (Brasil), Manuel Bandeira (Brasil),
Pablo Neruda (Chile), Salomón de la Selva (Nicaragua), Nicanor Parra (Chile) y
Juan Laurentino Ortíz (Argentina).
RUBEN
DARIO
Estandarte
del modernismo
De
ascendencia española y mestiza, nació en Metapa (Nicaragua) en 1867. Estudió con
los jesuítas aunque no desarrolló estudios regulares. A los catorce años ya
publicaba poemas y artículos en los periódicos locales; su voz alcanzó fama
nacional. En 1881 viajó a El Salvador donde conoció a Francisco Gavidia, que fue
uno de sus primeros maestros y quien le ayudó a ampliar sus conocimientos de
literatura francesa. En ese entonces publica su primer libro "Primeras notas" que recoge su producción hasta
1885. Al año siguiente, se traslada a Chile, lugar donde amplía sus
conocimientos literarios y publica "Abrojos" (1887), “Rimas” (1887) y “Azul” (1888), esta última su primera obra
realmente original, recibiendo gran apoyo de la crítica y logrando nota de gran
poeta en América y España.
El
diario La Nación (Argentina) lo nombró corresponsal en 1889. Regresó a
Nicaragua, residiendo alternativamente
por motivos políticos, en El Salvador, Guatemala y Costa Rica. En 1892
viajó a España como delegado de su país a las celebraciones del cuarto
centenario del Descubrimiento de América. Colombia lo nombró cónsul de ese país
en Buenos Aires. En 1893 emprendió un viaje a Buenos Aires, pasando antes por
Nueva York, sitio donde conoce a José Martí, y por París, donde conoció a
algunos de los grandes poetas franceses de su tiempo. La llegada de Rubén Darío
a Buenos Aires marcó un acontecimiento literario para las letras americanas.
Publicó “Los Raros” (1893) y “Prosas profanas” (1896). La opinión
generalizada de la crítica afirmaba: "Sobre él
se dio la batalla capital de la revolución literaria que se llamó
"modernismo" y que se extendió por todo el mundo de habla
española". En el año 1899 volvió a España enviado por el diario La
Nación, donde su presencia contribuyó al triunfo del modernismo en la península.
De esa época son "España contemporánea"
(1901 - narración del viaje) y "Cantos de vida y
esperanza" (1905), una de sus obras más profundas, maduras y una de las
cumbres de la poesía en lengua castellana. Viajó por Cuba y México publicando
"El canto errante" (1907), "El viaje a Nicaragua" (1909) y "Poema del otoño" (1910). De ese mismo año es
su "Canto a la Argentina". Emprendió una
gira de propaganda para la revista Mundial por España y América; en 1912 estuvo
por última vez en Buenos Aires. A fines de 1914 inició un nuevo viaje a Nueva
York desde donde partió hacia Guatemala, y sintiéndose enfermo regresó a su
patria, donde murió en León en el año 1916. Su destreza en el manejo de la
lengua, sus hallazgos verbales, la suntuosidad de su verbo y su variedad rítmica
fueron los argumentos de los que se valió Darío para elevarse a tales alturas.
Aunque hoy, a partir de experiencias más audaces llevadas a cabo por las
generaciones posteriores, la visión de su trabajo lírico haya perdido vigencia,
la evolución de la lengua castellana mucho le debe a él y a su labor de torsión
desde la cual arranca la lírica de este siglo.
MELANCOLIA
a
Domingo Bolívar
Hermano,
tú que tienes la luz, dime la mía.
Soy como
un ciego. Voy sin rumbo y ando a
tientas.
Voy bajo
tempestades y tormentas,
ciego de
ensueño y loco de armonía.
Ese es
mi mal. Soñar. La poesía
es la
camisa férrea de mil puntas cruentas
que
llevo sobre el alma. Las espinas
sangrientas
dejan
caer las gotas de mi melancolía.
Y así
voy, ciego y loco, por este mundo
amargo;
a veces
me parece que el camino es muy
largo
,
y a
veces que es muy corto...
Y en
este titubeo de aliento y agonía,
cargo
lleno de penas lo que apenas soporto.
¿No oyes
caer las gotas de mi
melancolía?
A
ROOSEVELT
¿Es con
voz de la Biblia o verso de Walt Whitman,
Que
habría que llegar hasta ti, cazador!
Primitivo
y moderno, sencillo y complicado,
con un
algo de Washington y cuadro de Nemrod.
Eres los
Estados Unidos,
Eres el
futuro invasor
De la
América ingenua que tiene sangre indígena,
Que aún
reza a Jesucristo y aún habla español.
Eres
soberbio y fuerte ejemplar de tu raza;
Eres
culto, eres hábil; te opones a Tolstoi.
Y
domando caballos o asesinando tigres,
Eres un
Alejandro-Nabucodonosor.
(Eres un
profesor de energía,
como
dicen los locos de hoy)
Crees
que la vida es incendio,
Que el
progreso es erupción,
Que en
donde pones la bala
El
porvenir pones.
No.
Los
Estados Unidos son potentes y grandes
Cuando
ellos se estremecen hay un hondo temblor
Que pasa
por las vértebras enormes de los Andes.
Si
clamáis, se oye como el rugir del león.
Ya Hugo
a Grant le dijo: las estrellas son vuestras
(Apenas
brilla, alzándose, el argentino sol
Y la
estrella chilena se levanta...) Sois ricos.
Juntáis
al culto de Hércules el culto de Mammón;
Y
alumbrando el camino de la fácil conquista,
La
libertad levanta su antorcha en Nueva York.
Más la
América nuestra, que tenía poetas
desde
los viejos tiempos de Netzahualcoyotl,
Que ha
guardado las huellas de los pies del gran Baco,
Que el
alfabeto pánico en un tiempo aprendió;
Que
consultó los astros, que conoció la Atlántida
Cuyo
nombre nos llega resonando en Platón,
Que
desde los remotos momentos de su vida
Vive de
luz, de fuego, de perfume, de amor,
La
América del grande Moctezuma, del Inca,
La
América fragante de Cristóbal Colón,
La
América católica, la América española,
La
América en que dijo el noble Guatémoc:
"Yo no
estoy en un lecho de rosas"; esa América
Que
tiembla de huracanes y que vive de Amor;
Hombres
de ojos sajones y alma bárbara, vive.
Y sueña,
y ama, y vibra, y es la hija del sol.
Tened
cuidado. ¡Vive la América española!
Hay mil
cachorros sueltos del León Español.
Se
necesitaría, Roosevelt, ser por Dios mismo,
El
riflero terrible y el fuerte Cazador,
Para
poder tenernos en vuestras férreas garras.
Y, pues
contáis con todo, falta una cosa: ¡Dios!
METEMPSICOSIS
Yo fui un soldado que durmió en el
lecho
De
Cleopatra la reina. Su blancura
Y su
mirada astral y omnipotente.
Eso fue
todo.
¡Oh, mirada! ¡Oh, blancura! y ¡Oh, aquel
lecho
En que
estaba radiante la blancura!
¡Oh la
rosa marmórea omnipotente!
Eso fue
todo.
Y crujió su espinazo por mis
brazos;
Y yo,
liberto, hice olvidar a Antonio
(¡Oh, el
lecho y la mirada y la blancura!)
Eso fue
todo.
Yo, Rufo Galo, fui soldado, y
sangre
Tuve de
Galia, y la imperial becerra
Me dio
un minuto audaz de su capricho.
Eso fue
todo.
¿Por qué en aquel espasmo las
tenazas
De mis
dedos de bronce no apretaron
El
cuello de la blanca reina en broma?
Eso fue
todo.
Yo
fui llevado a Egipto. La
cadena
Tuve al
pescuezo. Fui comido un día
Por los
perros. Mi nombre, Rufo Galo.
Eso fue
todo.
Ese muerto delicioso.
Sin
buscarte,
habías venido a mí.............................................
Cristina Pizarro
Le grité tu nombre al
tiempo ............................ Fanny-Manetti
devolviendo desde el frente
............................ Antonio
Alvarez
una sombra, no,
................................................. Iñaki
Hernández
paja dentro del ojo
interior................................ Vicente
Rodríguez
¡Llora
sin consuelo mi alma en agonía............. ZULEIKA
MERCED
su danza es conocida por las noches ..............
JENIFFER MOORE
pienso en tu nombre
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Marcela Cejas
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Poetas 2000 ®, año II,
Número 2, año 2001