Número 9, Octubre, Año 2000

Poetas 2000

http://www.poetas2000.tuweb.net

 

Palabras del Editor.

Charco Profundo.

Músculos de la risa.

Maestros.

Ese muerto delicioso.

Pizarra de mensajes.

 


Palabras del Editor.

En este número nos complacemos en presentar en la sección "Maestros" algunos poemas de Sor Juana Inés de la Cruz, que fueron remitidos por Juan Carlos Alatorre. Como es costumbre, en "Charco Profundo", publicamos a los poetas vivos que forman parte de esta familia que sigue creciendo y madurando. La sección "Debate" tendrá un descanso, no sabemos si eterno, en su lugar daremos paso a la publicación de artículos recopilados de otras publicaciones, así como a ensayos que los lectores remitirán en algún momento, somos optimistas. Dos ensayos enviados por Carlos Yusti dan inicio a esta nueva sección de Poetas 2000, muy interesantes por su temática y análisis.

Recomendamos a una de las mejores publicaciones digitales que hemos encontrado en estos viajes por la red, nos referimos a "Proyecto Esquife", con un altísimo nivel intelectual y un buen gusto en la selección realmente envidiable -en el buen sentido de la palabra, claro-. El Proyecto Esquife es realizado por la Asociación Hermanos Saiz, que agrupa artistas cubanos de las nuevas generaciones. En su revista podemos encontrar ensayos literarios junto a alguna que otra lección útil y excelentes poemas. En la página de internet cuya dirección es: www.geocities.com/esquife, se muestran además obras plásticas. Puede suscribirse enviando un email a: [email protected] con Asunto: Solicitud.

Como siempre, les deseo ¡Buen Provecho!

Nelson Jiménez Vivero.

Editor.

[email protected] +


z Ensayo Abierto z


LA RESPIRACIÓN DEL POEMA
Por Carlos Yusti

La poesía es sin duda una forma de sabiduría especial que desde tiempos remotos ha formado parte medular de la historia del hombre. El tema de la muerte, el amor, la guerra y la soledad parece permanecer intactos a través de los tiempos. Sólo cambian sus interlocutores. Como lo demuestra este fragmento egipcio titulado “diálogo del desesperado con su alma”, de aproximadamente 2.250. Su autor es desconocido, pero las metáforas que evocan la muerte son muy actuales:

Hoy está ante mí la muerte,
como un enfermo que ha sanado,
como un enfermo que sale de su enfermedad.
Hoy está ante mí la muerte
como perfume de mirra
como remero que descansa colocando el barco a la vela.
Hoy está ante mí la muerte,
como perfume de flor de loto
como el que descansa en la orilla fresca.
Hoy está ante mí la muerte.

La incertidumbre de no conocer que hay detrás del umbral de muerte también ha perseguido al hombre desde siempre. Este poema, conocido como “canto del arpista”, concebido, según datos históricos, alrededor del 2140 a.n.e., durante el reinado de Antef, de la dinastía XI, toca de manera sencilla y clara dicho tema:

Nadie viene de allá
para decirnos su condición
para decirnos lo que desean
para que nuestro corazón esté tranquilo,
hasta el momento en que nos toque también ir
para el lugar a donde han ido.
Sé feliz
sigue tu deseo mientras vivas.

El amor evocado en un texto Piaroa puede revelarnos que los hombres nos forjamos a través de los siglos por nuestros sentimientos os cuales parecen resistir todos los cambios sociales y culturales a saber:

Si tú me miras,
soy como la mariposa roja;
si me hablas,
soy el perro que escucha;
si me amas,


soy la flor, que se calienta.
entre tus cabellos.
Si me rechazas,
soy como una canoa vacía
que boga por el río,
y los peñascos destrozan.

La poesía nos respira. El poema nos inventa de carne y sueños cuando lo escribimos, lo escuchamos o leemos. Cuando el poema hace silencio nos borra la boca, pero el poema se escribe a gritos en nuestra alma. Cuando el poema estalla la belleza sale por la piel, se derrama por los ojos. En la respiración del poema estamos vivos. El arte de escribir poemas nos espera, o nos hace emprender el vuelo. Hay que estar atentos en el instante en que a la sangre le crecen plumas. Si la metáfora nos acorrala en vez de manos tenemos nubes. Si la metáfora se escribe en el muro de mi calle de alguna mirada saldrá una bandada de mariposas. Si la metáfora se escribe en los
muros de la prisión, el corazón sin duda abrirá la jaula del pecho y emprenderá el vuelo. Muchas veces hablamos con metáforas sin enterarnos y sin sentirnos poetas.La poesía al parecer no necesita condiciones, ni climas especiales (aunque muchos poemas mencionen la primavera como estación virtual). Mucho menos exige algún tipo de doctorado o como lo ha escrito Sophia de Mello Breyner Andresen: “La poesía no me pide exactamente una especialización, puesto que
su arte es el arte del ser. Tampoco es tiempo o trabajo lo que la poesía me pide. Ni me pide una ciencia, ni una estética, ni una teoría. Antes me pide la entrega de mi ser, una conciencia más honda que mi inteligencia, una fidelidad más pura de la que puedo controlar. Me pide una intransigencia sin fisura. Me pide que arranque de mi vida que se quiebra, gasta, corrompe y
diluye una túnica sin costura. Me pide que viva atenta como una antena, me pide que viva siempre, que nunca duerma, que nunca me olvide. Me pide una obstinación sin tregua, densa y compacta”.
La lectura de un poema, cualquier poema, incluso los ramplones, confronta siempre al lector con el asombro. En primer lugar con el asombro que produce un lenguaje empleado a fondo, más allá del simple hecho comunicacional. En segundo lugar el encuentro asombroso de una serie de imágenes literarias que nos descubren la belleza del mundo.

La lucidez poética roza bastante con la lucidez filosófica. Percibiendo esto Antonio  Machado escribió que los grandes poetas eran metafísicos fracasados y que los  grandes  filósofos  eran poetas que creían en la realidad de sus poemas. La gran diferencia entre la poesía y la filosofía estriba en que la poesía no quiere edificar sistemas, simplemente pretende arrancarle a las palabras su melodía, su música secreta.

A través de los siglos a la poesía se le ha querido asignar actitudes responsables, posibilidades denominadas serias, usos prácticos en la vida.Por esa razón muchos poetas se convierten en voceros de los oprimidos, en banderas para la lucha, en trinchera contra la barbarie. No obstante la
poesía por encima de las modas literarias o políticas es una ética, una estética y una mística en el cual las palabras, la noche oscura del espíritu y las dudas metafísica se ensamblan para que el hombre trate de alcanzar ese crecimiento interior y lo aleje de la pequeñez de sus horrores cotidianos.

No por azar Jean Biés escribió: “En un mundo donde el eslogan sustituye al Mantra, donde el afiche publicitario se toma por ícono, y donde las matriculas socio-administrativas imitan curiosamente el simbolismo de las transmutaciones cabalísticas y los hexagramas del I Ching, el poeta es presa de los peores obstáculos, por poco que quiera ser fiel así mismo. Deberá evitar, para su propio beneficio, las trampas del partidismo, las alabanzas adulantes, las cargas profesionales que le distraerán lo más precioso de su tiempo y de sus fuerzas, alterando su vocación e incluso haciéndola susceptible de esterilizarse”. Acercarse a la poesía no es más que el hecho de aproximarse al lenguaje. Buscar la finalidad de la poesía es siempre una búsqueda inútil. Buscarle acomodo al poeta en la estantería del trabajo fructífero es siempre una actividad estéril. Martin Heidegger lo ha escrito hace tiempo: “…el campo de acción de la poesía es el lenguaje. Por tanto, la esencia de la poesía ha de comprenderse mediante la esencia del lenguaje…”

Carlos Yusti, Venezuela.

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***LOS LIBROS MAS LEÍDOS***
Estos son los libros que más están leyendo los hispanos en Estados Unidos, según la lista de Espiral.com:
  • ¿Quién se ha llevado mi queso? por Johnson Spencer
  • Harry Potter y la piedra filosofal por J. K. Rowling
  • Raúl Salinas y yo por María Bernal
  • Harry Potter y el prisionero de Azkabán por J.K. Rowling
  • La fiesta del Chivo por Mario Vargas Llosa
  • El proyecto genoma humano por Thomas F. Lee
  • Rabos de lagartija por Juan Marsé
  • El día que los pájaros cayeron del cielo por Federico Krafft Vera
  • Ortografía de la lengua española por la Real Academia Española
  • Corpus Anatomía humana general por Rodrigo Fuentes Santoyo

    Terra/Espiral

  • LENTO Y AMARGO JAIME SABINES
    Por Carlos Yusti

    México ha perdido sus dos más insignes poetas: Octavio Paz y Jaime Sabines. El primero considerado, con justa razón por Vargas Llosa, como un mandarín de la cultura. El segundo era más bien una figura de bajo perfil, un personaje de la poesía hecha con las entrañas sin otras pretensiones histriónicas que la de ser una sombra amarga y huraña que escudriñaba en las minucias mundanas de los que sufren la historia.

    Jaime Sabines y Octavio Paz formaron, cada uno a su  manera, parte del decorado y de la parafernalia del PRI. Aunque Sabines fue un parco funcionario del PRI nunca resultó antipático. En cambio Octavio Paz resultaba, con su periplo de izquierdista decepcionado y toda su grandilocuente sabiduría, un intelectual algo mamón. Paz a pesar de hacer gala de una visión, si se quiere, abierta, era un conservador que se movía a sus aires gracias a su inteligencia crítica y muy bien peinada. Por otra parte tuvo siempre el porte seguro de inmortal de las letras. Jaime Sabines por el contrario era un hombre común, un intelectual incorporado a la cotidianidad, era un paisano más entrampado en las dichas y desdichas de la existencia. Luis Ignacio Helguera escribió: “Paz, por cierto, me preguntó una vez —1987 o 1988, durante mi breve y largo año en el puesto de redactor de Vuelta— como había estado la sesión de Poesía en Ciudad Universitaria, la noche siguiente a su presentación, exitosa, pero moderadamente concurrida. Acaparada por   Sabines, le dije. ¿Y eso qué?— replicó de inmediato—. Lo mismo le pasó en su época a Nervo. ¿No cree usted?”. Con semejante observación dejaba por sentado  Octavio Paz que Sabines era a lo sumo un populista de la poesía. Lo cierto es que Sabines con una metáfora urgente y necesaria intentaba desentrañar los conflictos humanos del día.

    Octavio Paz escribió con enorme tacto: “Jaime Sabines es uno de los mejores poetas contemporáneos de nuestra lengua. Muy pronto, desde su primer libro, encontró su voz. Una voz inconfundible, un poco ronca y áspera, piedra rodada y verdinegra, veteada por una líneas sinuosas y profundas que trazan en los peñascos el rayo y el temporal”.

    Nacido en 1926, Jaime Sabines, llegó a la poesía mexicana a romper cánones, a pulverizar las modas poéticas en boga. Su primer libro “Horal” (1950), apenas contaba 24 años, pronto lo ubica como una voz nueva y peculiar en eso de trabajar el poema. Al año siguiente, 1951, publica “La señal” confirmando su presencia poética de gigante. Carlos Monsiváis ha puntualizado: “Desde Horal y La Señal , Sabines ha pretendido una sola cosa: desquitarse, tomar la revancha, vencer en el poema a la impotencia. En él la piedad se contamina de odio, y la devastación no esta exenta de ternura”.

    Jaime Sabines Metaforizó la vida sin mucho retórica. Asumía las palabras frotándose las manos y el corazón. Era un impecable artesano de la metáfora. Aunque  en  muchas  oportunidades  la  poesía  venía  a  buscarlo, lo sorprendía en la madrugada, llegaba como un viento rápido, se aparecía por ráfagas, no aclaraba dudas ni daba explicaciones y con prontitud Sabines se apresuraba con papel y lápiz, tratando de capturar ese oleaje de imágenes envolventes y bruscas o como el mismo lo dijo: “En mis años de estudiante, cuando vivía en las calles de Cuba, me desperté como a las dos de la mañana. Encendí la luz, tomé mi libreta y escribí:


    El mar se mide por olas
    El cielo por alas,
    Nosotros por lágrimas.
    El aire descansa en las hojas,
    El agua en los ojos,
    Nosotros en nada.

    Parece que sales y soles,
    Nosotros y nada…

    Después de caligrafiarlo, apagué la luz y me volví a dormir.”

    Mucho de los poemas de Jaime Sabines son producto de su experiencia personal. Surgen para saldar cuentas con su estado de animo, para dejar en claro sus sentimientos abismales ante las situaciones difíciles que le toca vivir. Así cuando estudiaba medicina, y estaba como acorralado siguiendo una carrera que no le satisfacía, escribió:

    Pasa el lunes y el martes
    y pasa el miércoles y el jueves y el viernes
    y el sábado y el domingo,
    y otra vez el lunes y el martes
    y la gotera de los días sobre la cama donde se quiere dormir
    la estúpida gota del tiempo cayendo sobre el corazón aturdido,
    la vida pasando como estas palabras…

    A Sabines se le perdonó todo debido a su poesía. Su famoso poema “Los amorosos” (“Los amorosos andan/ como locos porque no pueden salvar al amor) se ha escrito en las paredes del metro, acompaña a los enamorados al quedar solos o al momento del encuentro con el otro, se ha convertido en bandera y consigna. Myriam Moscona escribe en un texto: “En una ocasión, en un día agitado de la Cámara de Diputados, un grupo de perredistas vio, de lejos, a Sabines. Como un acto de solidaria protesta por no tenerlo aparentemente, de su lado, le gritaron a coro: Los a-mo-ro-sos son del P-R-D, los a-mo-ro-sos son del P-R-D.”

    Muchas veces la poesía de Sabines se despoja de las fórmulas aprendidas en sus primeros libros, de esa sabinismo  baboso y algo manoseado que   ensayó en  muchos  poemas  desafortunados  y  resueltos con esquemas Metafóricos un tanto forzados. No obstante Sabines era un poeta natural atrapado en la reseda de la vida sin afeites ni máscaras. Cuando Sabines asumía el poema como filosofía de vida, como argumento de amor, dolor y rabia conseguía unos poemas de aquilatada pulcritud y belleza:

    Te digo a media voz
    cosas que invento a cada rato
    y me pongo triste y solo
    y te beso como si fueras tu retrato
    Tú, sin hablar, me miras
    y te aprietas a mí y haces tu llanto
    sin lágrimas, sin ojos, sin espanto.
    Y yo vuelvo a fumar, mientras las cosas
    Se ponen a escuchar lo que no hablamos.

    En una oportunidad Sabines escribió: “La literatura ha sido, para mí, un goce íntimo. No una profesión.” Quizá por esa razón se dio integro en la poesía y en la vida. No fue un poeta profesional como muchos otros, se dejo ir en el río de las palabras, se perdió en la selva del lenguaje y nos dejó su epitafio hecho poema:

    Lento, amargo animal
      que soy, que he sido,
    amargo desde el nudo de polvo y agua y viento
       que en la primera generación del hombre pedía a Dios.

    Amargo como esos minerales amargos
    que en las noches de exacta soledad
         -maldita y arruinada soledad
    sin uno mismo-
           trepan a la garganta
          y, costras de silencio,
      asfixian, matan, resucitan.

    Amargo como esa voz amarga
          prenatal, presubstancial, que dijo
    nuestra palabra, que anduvo nuestro camino
    que murió nuestra muerte,
             y que en todo momento descubrimos.

                Amargo desde dentro,
         desde lo que no soy,
    -mi piel como mi lengua-
      desde el primer viviente,
          anuncio y profecía.

       Lento desde hace siglos,
    remoto- nada hay detrás-
      lejano, lejos, desconocido.
          Lento, amargo animal
        que soy, que he sido.

    Carlos Yusti, Venezuela.

    [email protected]


    z Charco Profundo z

    "Allí mi barco no respira, pero sé que hay un pulmón en su futuro". 6

    Adrian Cancio.

    En un mismo charco nadan peces distintos; algunos van hacia el fondo, otros quedan en la superficie, buscando el sol.

    njv


    Si quiere publicar en la revista, envíe sus poemas a [email protected] Serán sometidos a un proceso de selección.


    zAQUELLOS

    Juan Carlos Alatorre, México

     Aquellos. Curioso espectáculo el de los impulsos contrarios. Las frases dichas al revés de sí mísmas se protegen de lo infinito condenándolo.

    Él habla como remate de un juego oculto, endereza su mirada a lo trivial, y alguien que ha ido avanzando paso a paso por este terreno, se detiene a tocar la herida para llamar la atención.

    Ella ya no es luz que resbala en la oscuridad del rincón que se hace poco a poco visible del lado de este paisaje.

    -Para ti nada más qué creer en lo que no se cree.-dijo aquel.
    -Para mí, pedir que caiga el umbral en la hendidura de la puerta.-dijo aquella.

    La oscuridad deslumbra a las manos hacia el fondo que blanquea donde la resurrección desconfía.
    Es la estación cuya historia tiene mucho que ver con la lluvia, en que tal vez nos cansaremos de juzgar,
    de estar seguros de poder no volver a jurar lo que se pactó.

    Piensan las sienes hasta las puntas de los dedos.
    Son las de los enlutados ante el derrumbe provocado y sus vestigios.

    Pensar de aquellos. ¿Será que nacímos desamparados y en aquél momento que conduce al extraño estímulo de la esperanza, para ésto?
    Se deshace el nudo.

    Aquél que coge alguno de los extremos del espejo y tira firmemente de él. La ayudante de quien deshace el nudo, aquella, es quien caminando al lado suyo tira diestramente de la otra punta del espejo.
    Destino. De una misión y un cielo prohibido de ruptura en el trasmigrar detrás de las imágenes, o estar solos.

    Destino de aquellos. Como una clave, la pieza infinita de un destino fatal, o estar solos.

    Bajo el entendimiento del saber que es algo el dolor y que dolor es saber algo, en quienes hayan llegado a tocarnos en nuestra propia altura.
    ¿Será acaso la soledad, ancha tristeza o delgada melancolía, el pago por saber algo?

    Tanta claridad es el dolor entre tanta verdad: el amor está en el silencio. (El vacío se amaba en mi oscuridad cuando me descubrí ya sin luz preguntándome: ¿Soy yo?)

    -Acaso un desconocido llorando en su propio hombro-dijo aquella.
    -Vacío, sólo el vacío-dijo aquel.

    De pronto la respuesta vislumbra el eco de una voz y busca en su elevación la propia claridad, de no sentir las astillas hundidas con que se anda solo delante del vacío.

    Aquellos, vueltos al incapaz de comprender, mudos, ciegos ya de los sueños que tanto pronunciaban y con qué deletreo, aquellos, latidos y a palabras, a palabras vacías ya de latir, se entregan gestos de silencio cargados de una involuntad del espejo que se quedó sin su propio tacto entre las grietas.

    -¿Qué cosa es no inclinarse lo suficiente para poder verse?-dijo aquella

    -¿Significa todo ésto decir adios, romperse y caer?-dijo aquel.

    El silencio.

    Aquellos, quienes entonces se hubieron de encontrar en el mismo estado en que se encontraron. (Un  instante inminente y paralelo, circunstancial y de igualdad, de la espera en la señal que la noche descuelga en el blanco de unas manos que iluminan) Pero, ¿quién asciende en esta habitación tan llena de paredes por alas? ¿Quién aletea al fin detrás de las horas del papel? ¿Quién descubre los pequeños trozos de vídrio hincados en el umbral desvencijado de la puerta y de aquella misma ventana que trajo aquella silenciosa entrega?

    -También hablabas de una lámpara y su luz.-dijo ella.

    -Hablabas de algo así, no recuerdas cómo.-dijo aquel.

    Aquellos, quienes estaban preparados para habernos visto y entrar por esa puerta, no estaban preparados para llorar. ¿Estaban acaso preparados para herrarse el corazón con el sello candente de esa luz y esa razón? ¿O son aquellas sus máscaras que pretendieron haber aprendido a mirarse por detrás del espejo, igual que quien se aprende de memoria la bondad, igual que quien se enseña a ser verdadero y justo bajo la señal de "un bien cultivado" ser esto o aquello, o aquella y aquel, o de cierta manera tener lo que aquellos, los otros tienen.

    Aquellos, no los otros, quienes aseguraban silenciosos descifrarse en unas manos, hayan sido acaso obra de su propia creación. ¿Por qué al momento inminente de alzar las alas frente al vuelo, estas mismas de pronto desvanecen? Pese a todo a aquellos queda un vuelo en esperanza, el prometido regreso aún no siendo merecido en su espera.

    Destino. A ciegas la luz vela y unos ojos se abren para siempre.

    A los otros, aquellos, minuciosamente midiéndolos por cada hoja de desconsuelo que calla el reloj, y todavía con cada frío que traiga consigo algún invierno, que al destino penetre hasta esconderlo iluminado.

    Aquellos, quienes nos ven ahora al azar las alas, la huída a quemaduras del intento para una, otra y otra vez ir cayendo leves ante los ojos con sus pies descalzos, voces del abismo entre las manos que al destino acarician hasta dejarlo intacto.
    Aquellos, quienes creíamos que eran, paisaje de unas velas y un reflejo, desechos quedan al instante de romperse de frente al espejo.
    -¿Qué cosa es tu cuerpo?-dijo aquel.
    -¿Quién eres tú?-dijo aquella.
    -Es sólo el vacío, vacío de luz-dijo aquel.

    Agosto 2000.

    Juan Carlos Alatorre,

    Guadalajara, México, 1965.

    [email protected]

     


     

     

    z Viaje.

    Nelson Jiménez Vivero, Cuba

     Aquel día abandonamos el puerto, vela abierta, boca cerrada. Encendimos la farola del palo mayor. En vez cierta amaneció despacio, democráticamente luz. Sobre cubierta una palma abierta sobre la rodilla, tibia oscuridad débil entre nubes invernales. Ave del encuentro en popa, espacio redondo apagado, imagen.

    Almorzamos limpios cilindros mar abajo, cielo. Me acosté temprano sobre maderas pulidas. Habíamos dibujado la primera estrella en la futura bandera. Era circular, dedo. Estabas feliz, Ruth, al saber que la cuerda estaba tensa; en efecto, la vela detenía el viento. Avance veloz. Tiempo.

    Olvidamos la brújula a propósito. El camino era escogido por la suerte. Nadie supo el destino. Soñaba utópicamente despierto, agua. Eramos una tripulación fértil, - no cabe dudas -, firmes.

    Fue tanto fuego en tus labios, cortinas rojas, fue. Abrazo Mar Tierra Cuerpo, barco.

    Pensamiento libre, símbolos mixtos, idénticos; comunicación. Un pez asomó su lomo. Bañadera propia.

    - El agua es tibia, -te decía.
    - ¡Nunca!

    Pero ya era una tripulación perfecta. ¿Quién podría abandonar el barco? ¿Adónde iría? Continuamos viaje.

    Después gota y gota, mar y cuerpo... duelo. ¿Quién pierde? Tomé un brazo y una pierna, voz. Tomaste un libro y un dedal para la estrella, tela mixta. ¿¡Adelante!? ¿Quién gana? Quemaste la tela. El brazo abrió el libro y recogió la estrella. La pierna dio un paso al frente. El brazo se extendió,... tregua.

    El puerto está tan lejos siempre. Ya no recordamos antes. ¡Qué suerte! Ancho mar es barco con bandera triangular; de estrellas. Una flecha. ¿Quién tira? ¿Quién diana? Me duele el dolor que guardas y la gota que no bebes. Me bebo el barco donde duele la garganta que no cede; más me dueles. Esta estación es más verde. Ayer había una manzana roja y blanca, cena. La tormenta no ha dañado las tablas del velero. Firme fértil tripulación. Defensa. Te duele el agua sobre el suelo, el círculo de fuego, el beso de la ola sobre la arena. La ola existe porque el viento navega. El barco navega si la ola besa la arena. La arena tiembla; está lejos, en el puerto. Es muy tarde para regresar. Alta mar. Esta tripulación es de finales. Los principios han quedado atrás para ya no más. Sabemos que la escalera hacia el océano la hemos subido juntos. Al final: la flor se iluminó desde adentro, pétalo vivo; no hay sombras sobre el suelo. La flor nació en el velero de la bandera de estrellas con dedales y tres ángulos bajo la flecha. La flor navega porque la ola surgió del viento. Este viento es distinto, no tiene espinas ni escombros. Este viento es nuestro. Surgió del tiempo sin vernos y de la espuma soñada democráticamente durmiendo. Estamos listos para el viaje eterno. Tripulación perfecta.

    Aquel día abandonamos el puerto donde las sonrisas simulan inocencia. Un año después de siempre es este minuto, este ciclo vital, siglo de igualdades temporales. El próximo siglo ocurrió hace seis meses, la luz brotó sin subasta. Este unibarco trota despacio, con agilidad exacta, para encontrar un manantial virgen en medio del océano que hemos descubierto al final de la escalera marina por la que navegamos hace miles de años. No te he olvidado, sigues latiendo. El universo tiene su escenario despierto. Continuamos viaje. Olvidamos la brújula porque sabemos que el barco es antiguo. Somos la cadena que fundimos desde que casualmente encontramos el metal olvidado. Faltan eslabones; despidamos el ancla. Este es el momento de olvidar el puerto.

    Nelson Jiménez Vivero, Cuba

    [email protected]

     

    z ...

    Rodolfo Orozco Espinoza, Guadalajara, México.

    Hay un ruido afuera        aquí dentro
    una grieta en el oído
    un espacio de silencio que hunde la noche
    eco de estrellas.

           Duermo para no despertar
    muero en un sueño y ni tú, ni la modorra mañana ni la atarantada vigilia se desvelan.

    Hay un ruido afuera, entre la carne y la intemperie.

    Voy hacia a ti, voy para allá, aunque tú no me esperas porque duermes,
    porque la noche en tu cuerpo es una ballena varada
    que te hace soñar profunda en tus entrañas.

    Hay un ruido aquí dentro
    una raya que abre el aire como un trueno,
    que me abre como a un trueno y me ilumina y me ensordece.

    Estoy aturdido, diría muerto,
    con un ruido afuera, en el oído           aquí dentro, en la boca
    un ruido afuera como una sombra           un ruido aquí dentro como una aurora
    un ruido afuera como la palabra amor       un ruido aquí dentro como la palabra recuerdo

    El sol es ya un símbolo en lo alto
    un estandarte de fuego que anuncia con trompetas su llegada;
    y tú no duermes y tú me esperas renacida e intacta
    y con la voz blanca:

    Ya no duermas me dices, ya es de mañana.

    Rodolfo Orozco Espinoza (1971) México.

     

    z SAL Y ARENA

    Víctor Hugo Morales, Chile


    Cuando detengas tu marcha
    y logres detener el ansia de tus pasos
    acércate, de noche, a la orilla del mar
    y escucha aquel susurro silente

    Notarás que el mar camina en las olas
    con los timbales del tiempo en su paso
    y que su marcha sin ansia
    tiene más huellas que tu andar

    Recuerda que la roca fue orgullosa
    y en su vanidad enfrentó al tiempo
    cruzó sus brazos frente a las olas
    y se perdió en las arenas del olvido

    Así, levanta tu frente y échate al mar
    capeando las tormentas
    y venciendo la furia del camino.


    z 218

    Víctor Hugo Morales, Chile


    Aun nadie sabe
    que ha sido de nuestra luna
    incluso se ha propuesto
    que fue tragada por la sombra.

    Inquietos, nosotros,
    la hemos recordado con cantos
    y rituales fúnebres
    como si hubiera muerto.

    Yo mismo, en un arrebato de fe
    le he compuesto una melodía
    y un par de plegarias

    En ellas imploro a los mares
    por una leve respuesta
    en forma del rocío nocturno
    que su luz lograba encender

    Así el rocío y la luna
    trazan con el viento
    el tenue contorno
    de una mujer.

    Aun no se si eres tú, la Luna
    en el disfraz tangible de una mujer
    o quizá tú misma
    te disfrazabas
    de noche y cielo.


    z 183

    Víctor Hugo Morales, Chile


    Imagina una lluvia de estrellas
    un cielo rasgado de luz
    pide un deseo, me dirás
    sonriendo

    Imagina un mar tormentoso
    rompiendo en truenos
    imagina que la brisa lo arrastra
    hasta mí

    ¿Dónde está la magia
    de los momentos que se han ido?
    ¿Se pierden, acaso,
    en el sin fin del retorno?

    Pues la lluvia de estrellas
    son lágrimas tuyas
    por mí
    y ese mar inmenso
    es mi voz
    tratando de buscarte.

    Víctor Hugo Morales, 1972, Chile

    [email protected]


    z Cómo olvidar que ella me dio

    Juan Carlos Alatorre, México.

    (Dar es el acto milagroso
    de su término mismo.
    Es prolongar el hecho mágico,
    de que uno y uno sean uno,
    en contra de la primera condena de la vida.)

    Me dio su nombre un día
    y era un enigma
    o si quieres, una incógnita
    una especie de ilusión resquebrajada
    y a la vez perseguida en el azogue
    donde la presa se confiesa muda
    y el nombre se da por engañado

    Me fuí engañando
    y no sólo fue en su nombre
    fue también en su ojo clavado en la hendidura
    o en el cerrojo de la puerta
    vigilante en el turbio parpadeo
    de aquel que mira a los ya vencidos

    Me dio sus lágrimas
    me abrió su voz
    y fue también que era dicho
    como un llanto que se dice de sí mismo
    tal vez quebrado que fino y aparente
    desgarrado en el brutal de la humedad
    que un pedazo mío era el rostro suyo

    Me dio su rostro entonces
    o su gesto de quedarse en el extremo
    un pedazo al que nadie reclamaba
    y que estaba, no obstante, tan cercana,
    que al decirme estoy aquí
    se hizo polvo en su propia desnudez.

    Me dio su desnudez
    y fue retirándola poco a poco
    fue sacándole y restándole
    a las horas las deshoras
    de a segundo los minutos
    hasta encontrarse ahogada de memoria
    entre el último del hilo
    y en el vasto especular

    Me dio sus ojos al fin
    no quedé solo, nunca solo,
    nunca
    la templanza, la impaciencia, la inminencia
    esta sabia condición extática
    que me acompaña
    y también la ironía mirándome caer
    desde sus pupilas ya distantes

    Juan Carlos Alatorre,

    Guadalajara, México, 1965.

    [email protected]


    z SE NECESITA LUZ

    ALMA LIBRE, Venezuela.

    ES POCO LO QUE NECESITO
    UN RAYO DE LUZ NO MÁS,
    UN RAYO DE LA LUZ;
    QUE DESPIERTE ESTE LETARGO
    Y QUE ILUMINE EL OSCURO UMBRAL EN EL QUE ME ENCUENTRO.
    SÓLO UNA LUCECITA
    POSADA SOBRE LOS TECHOS Y LAS CABEZAS,
    EN CADA CASA Y CUERPO,
    SILENTE Y DIMINUTA.
    ATRAVIESA MI ALMA, ANSIADA LUZ DEL DIA,
    LLEGA A MÍ POR DONDE QUIERAS,
    HAZLO SIN IMPORTAR SI QUIERA
    A QUIEN TENGAS QUE HERIR PARA HACERLO.

    B   160500

    z LAS SOMBRAS PRÓXIMAS
    ALMA LIBRE, Venezuela.

    LAS PIEDRAS AGUARDAN EN EL MISMO LUGAR DE SIEMPRE
    APILADAS, SÓBRIAS, TODAS OSCURAS.
    CON ÁNSIAS ESPERAN DESDE HACE MUCHO TIEMPO
    UNAS MANOS QUE QUIERAN CAMBIARLAS DE LUGAR;
    QUIZÁS MÁS CERCA DE LA LUZ
    O A UN SITIO LEJANO TAL VEZ.
    NO SON PIEDRAS CUALESQUIERA,
    ÉSTAS SIENTEN... ¿A QUIÉN IMPORTA?.
    NUNCA HAN DEJADO DE ESTAR ALLÍ
    NI HAN CONFIADO EN NADIE QUE SE LES ACERQUE,
    ...SERÁ QUE ESAS MANOS NO EXISTEN.
    EL TIEMPO ESTÁ CON ELLAS; Y CRUELMENTE LAS AZOTA,
    SÓLO DEBEN RESIGNARSE Y NO LUCHAR POR BUSCAR
    LO QUE PARECE QUE NADIE LES QUIERE DAR.

    B   160500

    ALMA LIBRE; Venezuela.

    [email protected]


    z Desde

    Luis García de la Torre, Cuba.


    aunque terminen y falten
    y todo fondo de vaso dur-o- choc no hable ya de ti
    y deba canciones y oro
    no me maltrecho
    y sin prisa
    pongo algo para la cuenta
    debutar
    cada apuesta se da sin guiones
    Tafari Makonnen se hizo de unas serpientes de pelo grueso
    y plantó a la historia para que entonara a mover el culo Jamaica
    buscar versos
    lo mejor de encontrar
    para este diciembre
    buenas metáforas
    eh, coronel David Grossman
    para teclear
    y vestir de agua
    y estás limpia vida
    escuchas
    pégate pégate pégate pégate
    se despiertan las cervezas de anoche
    se unen
    todas juntas
    las que vació Francis Scoot, too.


    Luis García de la Torre, Cuba

    [email protected]


    z...

    EUGENIA SANIN, Colombia.

    Ejerciendo mi
    derecho de libertad
    y en uso cabal
    de mis facultades
    físicas y mentales
    deseo hacerte
    una promesa...
    ... una promesa de amor.

    Quiero legarte
    mi vida en vida,
    con todo lo que
    ella representa.

    Te entrego con ella
    lo mejor de mí y
    también, por que no,
    lo más oscuro
    de mi ser.

    Te entrego mi ternura,
    mi alegría, todas
    y cada una de
    mis sonrisas,
    mi empuje, mi tesón,
    toda mi lucha.

    Te entrego, igual,
    mis celos, mis miedos,
    mis lágrimas,
    mis tristezas y
    hasta el dolor
    que tú has mitigado.

    Te entrego mi alma
    así como mi corazón,
    para que los hagas
    tuyos y estén contigo
    a cada instante.

    Te entrego mi cuerpo
    para que lo ames
    y lo disfrutes
    a lo largo y
    a lo ancho.

    Te entrego mi boca
    para que de ella
    escuches las más
    dulces palabras
    jamás pronunciadas.

    Te entrego mis ojos
    y con ellos el brillo
    que tu amor
    les ha devuelto.

    Te entrego mis labios
    para que tomes
    de ellos cada beso
    de amor ofrecido.

    Te entrego mis manos
    para que tomen las tuyas
    y asegurarnos, así,
    caminar al unísono.

    Te entrego mis pies
    para recorrer contigo
    el mismo sendero,
    la misma vereda y
    el mismo camino.

    Te entrego mis oídos
    para escucharte
    en los momentos
    más alegres y
    en los momentos
    más duros de tu vida.

    Prometo renovar
    esta entrega
    cada mañana,
    cuando el rocío
    toque las flores
    y cada noche,
    cuando la luna
    nos deje soñar.

    Prometo encontrar
    todas las herramientas
    necesarias para
    engrandecer tu amor
    y hacerlo mío eternamente.

    Prometo respetarte
    y amarte como eres,
    sin intentar cambiar
    alguna cosa en tí.

    Prometo aceptarte
    como ser íntegro,
    con todo lo que eres
    y con todo lo que soy.

    Tu presencia
    dió un vuelco
    a mi vida...
    ... la renovó,
    la mejoró...
    ... la valorizó.

    Toma mi vida
    en toda su extensión,
    tú encontraste la llave
    para abrir espacios
    cerrados y perdidos.

    Tú abriste las
    puertas y ventanas,
    tú me encontraste
    y así pude hallarme yo.


    EUGENIA SANIN, Colombia.

    [email protected]

     

    z CANCIÓN DE CUNA DESDE LA CUNA

    Aldebarán, Colombia.


    Escribo para no morirme de hambre.
    Llevo muchos años en alta mar y atendiendo a la quietud
    Mis ijares se llenaron de corales.
    Sé que estoy cerca de la costa porque el mar
    ya no golpea la roca de mi espalda.
    El olor de una playa en llamas se diluye en el aire.

    ¡Tierra adelante, tierra firme y recobrada!
    Amada tierra, vengo a que me inventes,
    porque de tu seno he nacido
    y la sangre que te baña ya no me es suficiente.

    Tierra anhelada, espero me imagines;
    y que un arco dorado ponga fin a tu suplicio;
    y que en la noche el pan llueva desnudo,
    para que el hambre primitiva no tiente a las montañas.

    Tierra de locos, no vuelvas a olvidarme;
    sabes que en ti se acaba el sendero
    y el filo de la espada se perfora.
    Conoces los llantos y los gritos,
    el trueno del cañón acorralado,
    la mano que bendice la ignominia.

    No eres sacra ni profana
    y yo te canto, porque te mueves en el fango.
    Que te bajen de la cruz y te amortajen
    para que el sueño soberano te posea.

    No permitas que te nombre mi blasfemia
    para no hacer de ti un estandarte,
    que mientras más escribo tu memoria
    menos entiendo las opciones que me dejas.

    Cierro un ojo para ver tu otra mitad ennegrecida,
    y al lamentar el peso de tu gloria, te revelo.
    Me tiendo en tu suelo como pétalo
    buscando germinar un día en la neblina.
    Buscando repoblar tus campos con espectros.


    Aldebarán, Colombia.

    [email protected]


    z ...

    María Oschust - Maruska, Argentina.

    "El silencio tiene palabras que solo  pueden ser reconocidas por quien es
    causa de ese silencio"

    María Oschust - Maruska, Argentina.
    [email protected]


    zCARTA DE LA ISLA

    Yamil Rodríguez Montaña, Cuba.


    Quién dijo que con los ojos en el lodo
    y las manos frías en la desesperación,
    con la risa del hambre tatuándonos el miedo
    y la ausencia turbia del maná que nunca llega,
    la felicidad, esa mujer alada y asexual
    nos iba a privar de sus besos de fruta
    de su mano leve y tibia, y esa fe
    que sin querer le sale de su sexo.
    Aquí no hay luz purificada, ni trigo,
    ni tierra fértil, ni animales domésticos
    apaciguando esa cólera que nos rompe los labios
    y el corazón podrido por los sueños;
    aquí los ángeles perecen como las hojas del otoño
    siempre a la misma hora que los faunos
    y los unicornios y los hombres no saben de dónde
    fue sacada esa arcilla tan fatal y necia
    que los devuelve siempre a las fauces del infierno;
    aquí, aunque no se puedan enarbolar banderas
    ni gritar a pecho abierto, ni escupir el dolor del desencanto,
    ni mucho menos blasfemar del Rey
    como lo han hecho todos los bufones,
    se puede sonreir y tender las miserias al viento del secreto
    y en un minuto pantanoso y prohibido respirar
    algún que otro aire tierno que no da la isla
    y ver aparecer la luz entre la niebla de los días.
    Nadie puede imaginar que amargados y ciegos,
    contra esa pared despintada al otro lado de los sueños,
    se pueden hacer de las miserias un divino cáliz
    un abrevadero para sacar los dientes de tanta amnesia
    y hacer de ese paisaje habitual de ron y putas
    un lienzo encantador donde reposen nuestros hijos
    sin la vergüenza que nos hunde una y otra vez en el barro
    en la angustia eterna de no ver crecer los granos de la fe
    que quizás nos quedan dentro.
    Quién dijo que si nos sacan las uñas y no tenemos pan ni vino,
    ni harapos para lucir el día de la muerte, ni mucho menos
    un recuerdo sano de la felicidad,
    nos íbamos a quedar sin voz y ganas de vivir;
    quién dijo, quién, que no teníamos alas, ni pesuña,
    ni una ilusión siquiera ahora que sabemos que los muros de este país
    no pueden contra tantos corazones de arcilla magra
    y mucho menos contra tanto aliento cómplice que sostiene
    en cada día ilegal y oscuro que nos permite unos mendrugos
    y algo de ganas de vivir entra tanta mierda.
    Pero algún día tiene que cambiar el friso del futuro
    y ese cincel que espera morirse sobre el mármol
    va a convertir a los mendigos, las putas y los sin tierra en héroes
    y aunque la matanza nos deje sin dioses ni banquetes
    el mundo azorado en la mudez del nuevo siglo
    nos verá llevar los huesos de la felicidad que sobra
    a los muertos que que no tuvieron el valor de reclamarla.
    Y después del vendaval, después de la nevada,
    después del veneno y los azotes y la nada y la sangre
    el reino al fin será tan nuestro como el cielo.

    Yamil Rodríguez Montaña, Cuba.

    [email protected]



    Músculos de la risa

    LA MONJA

    Una monja va al médico con un ataque de hipo que ya le dura un mes.

    - Doctor, tengo un ataque de hipo desde hace un mes que no me deja vivir. No
    duermo, no como, ya me duele el cuerpo de tanto movimiento compulsivo
    involuntario.
    - Tiendase en la camilla hermana que la voy a examinar, -dice el médico. La
    examina y le dice:
    - Hermana, está usted embarazada!!! .
    La monja se levanta y sale corriendo de la consulta con cara de pánico.
    Una hora después el médico recibe una llamada de la madre superiora del
    convento:
    - Pero Doctor, ¿qué le ha dicho a la hermana María?
    -Verá, madre superiora, como tenía un fuerte ataque de hipo le di un susto
    para que se le quitara y supongo que se le habrá quitado, ¿no? -dice el
    médico.
    - Sí, a la hermana María se le ha quitado el hipo, pero el cura se ha tirado
    del campanario.


    EL PUNK

    Está un viejito viajando en el Metro cuando se  para en la estación de
    Chacao, se abren las puertas y se monta un muchacho  de esos Rebeldes Punk
    con los pelos parados pintados de todos  colores, vistiendo ropa
    escandalosa y estrafalaria.

    El viejito se le queda  mirando fijamente  hasta que el rebelde punk todo
    molesto le pregunta: - "¿Que coño  mira usted tanto viejo de mierda?, ¿acaso
    cuando usted fue joven nunca  hizo nada raro o fuera de lo común?"

    El viejito muy serio le contesta:

    - Sí hijo, precisamente por eso te estoy viendo cuando tenía tu edad me
    cogí a una  guacamaya y ahora estoy pensando que tu puedes ser mi hijo!!!



    LA JOVEN VIRGEN

    Una jovencita llega a su casa y le dice a su mamá:
    - Mamá, mamá....me acosté con mi novio, ya no soy virgen.
    - Pues corre, agarra un limón verde y te lo chupas.
    - ¿Y eso, me va a devolver la virginidad?...
    - No, pero te va a quitar esa cara de puta satisfecha que tienes.


    MAESTROS

     

    MIGUEL DE UNAMUNO

    (1864-1936)

    Por: Javier Maeso

    [email protected]

    Nacido en Bilbao. Filósofo y poeta perteneciente a la llamada “generación del 98”, considerado por muchos como la figura cumbre del pensamiento y las letras españolas en el siglo XX. Estudia bachillerato en su villa natal, y en 1880 pasa a Madrid a estudiar Filosofía y Letras. En 1889 viaja por Italia y Suiza; visita la Exposición de París.-

    En 1891 obtiene por oposición la cátedra de griego en la Universidad de Salamanca, de la que será rector en 1911.

    Ya casado, no abandona España – concretamente, Salamanca -, excepto para una breve visita al frente italiano, en 1917, durante la primera guerra mundial, y posteriormente, cuando las circunstancias políticas hacen de él un desterrado, enviándole a la isla de Fuerteventura. Después pasará a Francia y Bélgica: residirá sucesivamente en Paris y en Hendaya. En 1930 regresa a España para ser repuesto en su cátedra y, más adelante en el rectorado. Muere en Salamanca en 1936.-

    Apasionado, inconformista, con hondas inquietudes religiosas, se le ha señalado como un precedente del actual existencialismo cristiano. En sus obras filosófico-religiosas y en sus numerosos ensayos (Vida de Don Quijote y Sancho, En torno al casticismo, Del sentimiento trágico de la vida, etc.) predomina la preocupación por España. Autor también de novelas Paz en la guerra, Amor y pedagogía, Niebla – y obras de teatro – Medea, Fedra, Sombras de sueños -, es, en lo más puro de sus obras, un original, exquisito y gran poeta.-

    LA LUNA Y LA ROSA.

    En el silencio estrellado,

    La luna daba a la rosa,

    Y el aroma de la noche

    Le henchía –sedienta boca –

    El paladar del espíritu,

    Que adurmiendo su congoja

    Se abría al cielo nocturno

    De Dios y su Madre toda ...

    Toda cabellos tranquilos,

    La luna, tranquila y sola,

    Acariciaba a la Tierra

    Con sus cabellos de rosa

    Silvestre, blanca, escondía ...

    La Tierra, desde sus rocas,

    Exhalaba sus entrañas

    Fundidas de amor, su aroma ...

    Entre las zarzas, su nido,

    Era otra luna la rosa,

    Toda cabellos cuajados

    En al cuna, su corola,

    Las cabelleras mejidas

    De la Luna y de la rosa

    Y en el crisol de la noche

    Fundidas en una sola ...

    En el silencio estrellado,

    La Luna daba a la rosa

    Mientras la rosa se daba

    A la Luna, quieta y sola.-

    MIGUEL DE UNAMUNO

    (1864-1936)


    Ese muerto delicioso

    Veamos qué sucede cuando mezclamos versos de algunos de los poetas que nos escriben:

    Me dio su desnudez ............................. (J.C. Alatorre)

    Continuamos viaje................................. (N. Jiménez)

    ES POCO LO QUE NECESITO................... (Alma Libre.)

    y un par de plegarias ........................... (V.H. Morales)

    para este diciembre ............................. (L. García)

    Prometo renovar esta entrega ............ (E. Sanin)

    y con la voz blanca, ................................(R Orozco)

    El silencio tiene palabras. ..................... (Maruska)

    Amada tierra, vengo a que me inventes .... (Aldebarán)

    un recuerdo sano de la felicidad ......... Y. Rodríguez

     

     


    Pizarra de mensajes.


    Zapatos Rojos on line: antología de escritores invitados, biblioteca, galería de arte, información sobre concursos, talleres y eventos.
    http://www.zapatosrojos.com.ar

    Zapatos Rojos
    Ximena Espeche, Romina Freschi, Karina Macció.
    Marcelo Biagi, Juan Ignacio Trentalance.
     

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    La Revista Los Amigos de lo Ajeno los invita a visitar su versión virtual actualizada. Como novedades, los poetas incluidos en la edición impresa #5: Alonso Rabi do Carmo (Perú); Víctor Cunha (Uruguay); Alvaro López (Chile); Fabio Morábito (México); Rafael del Castillo (Colombia); Rodolfo Edwards, Martín Prieto, Lucía Gagliardini (Argentina); María Montero, Osvaldo Sauma,  Dlia McDonald (Costa Rica). En la sección "Oldies but goldies": Emily Dickinson y Enrique Lihn.

    Nuevos autores en la sección "+poesía": Armando Alanis Pulido, Luis Arellano (México); Maria Fernanda Espinosa, Ernesto Proaño (Ecuador); Lorenzo Helguero (Perú); Ariel Montoya (Nicaragua); Patricia Roldán, Beatriz Actis, Mario Arteca, Luis Cano, Fernanda Castell (Argentina); Arturo Gutiérrez Plaza (Venezuela); Emilia Villegas, Simón Flores (Costa Rica); y Carolee Shneemann traducida por León F. Batista (Rep. Dom.).
     
    Además, los invitamos a participar en el Foro y el Chat LAA. 
    --------------------------------------------------------------------------------
    Revista Los Amigos de lo Ajeno
    -otra poesía latinoamericana-


    http://www.amigosdeloajeno.org/

    Apdo. Postal 191-2010
    San José, Costa Rica


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    ENCONTRA TU ESPACIO...
    APERTURA GENERACIONAL (asociación cultural)  convoca a escritores y poetas a enviar sus materiales para ser difundidos en  las páginas culturales de "El Mural" en el semanario MARTES y en el programa del mismo nombre que se transmite por CX 38 SODRE los días sábados de 18: 00 a 19:30 hs.
    APERTURA GENERACIONAL, te propone que envíes poesías, cuentos cortos, etc. para ser difundidos en el espacio "grafities en el mural", en dicho espacio hemos disfrutado de : Roberto Genta, Circe Maia, Washington Benavides, Mario Benedetti, Eduardo Galeano, y muchos más.
    Los interesados pueden enviarnos su material  grabado en cassette o en diskette o por e-mail (
    [email protected]) o a la dirección Loreto Gomensoro 812 CP.12900- Prado Montevideo- Uruguay- (099 114.916)
    Los saluda atentamente: Luis Marcelo Pérez (Presidente) y Alejandrano(Directora)

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    NADA ES LO QUE PARECE
     Taller de duración limitada para analizar Cuento de Invierno, una de las  obras más bizarras de Shakespeare maduro.  Ser y apariencia en las mujeres  de Shakespeare, pero también la estructura mimética que detecta René  Girard en Los fuegos de la envidia. Calvinismo y Memoria.
     Taller de lectura, análisis y escritura  Grupo o individual Claudia Schvartz - tel 4952-848

    [email protected]

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    ANTES DEL CIERRE:

    Recordamos a los lectores de Poetas 2000 que al enviar colaboraciones deben incluir al menos el país de origen. Si esta revista llegó a tu pantalla reenviada por un amigo y quieres suscribirte, envía un e-mail a [email protected] con asunto "suscribir". Hemos decidido actualizar nuestra página Web el día 1º de cada mes y avisar a los lectores, luego se enviará el ejemplar a la dirección electrónica de los mismos el día 5. Esperamos que el proyecto continúe siendo del interés de todos y que sus mensajes no dejen de llegar.

    Hasta el mes próximo,

    Nelson.

    [email protected] +

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    Octubre 1, 2000

    Número 9, año 2000 ®

    Hosted by www.Geocities.ws

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