Número 3, Año 2000
POETAS 2000
La mitad oscura.
Debajo del sombrero hay un árbol con raíces, ojos afilados y ramas
pétreas. Un colmillo muerde su tronco enmohecido, las lagartijas ponen sobre las
raíces huevos que aguardan hasta reventar dejando salir la nueva especie. Al
lado del árbol, una casa se ha puesto vieja, corre un perro enfermo que apenas
puede ladrar su odio. Corre tras el gato que vive también debajo del sombrero,
el gato amarillo con líneas blancas y ojos verdes, como casi todos los gatos. Ya
no hay ratas, no hay comida para el gato, que está muriendo de tal persecución
canina, y de hambre, por supuesto.
Semejante sombrero, con su ala ancha
y su lazo dorado, no parece guardar un mundo casi extinto. Quien lo ve andar por
las calles, entrando en la inmensa quinta o al dejar el reluciente Ford
estacionado, envidia su suerte. Acaso sólo el sombrero importa. Acaso no hay más
que ojos en el pueblo que fundaron los colonizadores. La selva se tragó la
sangre de quienes llegaron hace tiempo y florecieron silvestres los nuevos
rosales, cada gota de sangre humana fue diluida en el Amazonas; prevalecieron
-por supuesto- el poder de los simios y las serpientes, el maíz y la auyama. El
resultado es obvio: no quedaron más que ojos en el pueblo de los colonizadores,
ojos con sombreros que deambulan por las calles sin alcantarillas, mirándose
vacíos, sin darse cuenta siquiera del espacio desocupado entre el cuello y el
sombrero, ojos perdidos en el aire húmedo del trópico, cruzando sus radiaciones
débiles entre sí, mirando el camino sin comprenderlo, idos de sí, olvidados,
¡pobres ojos genéticamente defectuosos!
Ven pasar al sombrero con su lazo
dorado y destilan lágrimas, no de dolor, ni de alegría, ellos sólo pueden llorar
de envidia. Y es que el sombrero algo tiene debajo que no son otros ojos
defectuosos, un misterio exquisito; no ven nada, naturalmente, sin triptófano
los ojos vacíos no pueden ver; pero presienten, su instinto salvaje permite el
reconocimiento de una presa corriendo por el bosque, la ancestral gota de sangre
humana les impide algunas veces morder y saciar su apetito. Ven con pesar la
diferencia de aquel lazo sobre el ala ancha y lloran; sin embargo, el gato está
muriendo de hambre, el perro corre sin ladrar y el árbol, habitado por
escorpiones violentos, calló ayer sobre el techo de la casa rompiendo las bien
colocadas tejas. Poco a poco se extingue la profundidad que habita bajo el
sombrero, un día no lejano morirán el gato y el perro, quedará la nueva especie
rodeando las órbitas y apenas dos ojos vacíos podrán proteger el sombrero, cada
día más elegante e inútil.
La selva se lo traga todo. No importa cuán
grande sea un edificio, si está la selva con él nunca podrá ser el centro del
paisaje, no sobrevivirán su tanque de agua importado ni sus cristales, se
ahogará irremediablemente en la espesura verde y eterna, sólo los sombreros
deambularán por las calles sin alcantarillas, para proteger a los ojos que
seguirán por siempre el camino sin comprenderlo.
Nelson Jiménez Vivero.
Editor
"Allí mi barco no respira, pero sé que hay un pulmón en su futuro". 6
Adrian Cancio.
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z ACERCA DEL USO INDISCRIMINADO DE LOS SUEÑOS |
| el poeta la soñó
febril minuciosa implacablemente: formó primero sus ojos enigmáticos y los dejó flotando sobre dos cuencos de luz negra soñó luego en su pelo ola de miel salvaje y en su boca pequeña y carnuda brillando al final de una palabra misteriosa determinó la altura de los senos su consistencia el cálido temblor del movimiento: en la cima dos gotas púrpura destilando humedad creó entonces un ombligo ojival (ranura hechicera desde donde -según él- se podía espiar el universo) y colocó de par en par las ingles anunciando profundos deliciosos mares internos moldeó caderas altas nalgas atrevidas espacios escabrosos vellosidades hoyuelos en tanto las piernas largas largas se perdían al final del sueño como un paso de danza semejante al de la pavlova en sus buenos tiempos el poeta la ha soñado febril minucioso implacablemente (igual que aquel mago taciturno soñó un hijo en el cuento inolvidable de borges) pero ahora que la siente moverse como una serpiente de oro bajo su cuerpo ahora que por fin escucha su oscuro murmullo inundando la casa y esos labios tiernos y brutales succionan noche a noche su piel de lobo solitario el poeta duda con una duda terrible obsesiva: ¿y si él -brujo de la noche- no es más que fantasma o simulacro en el sueño de una mujer taciturna? |
| Edgar Allan García (Ecuador) [email protected]+ |
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z POEMA DE LA BLANCA MARIPOSA |
La blanca mariposa desde cada pétalo se lanza hacia la nueva copa que en cada estación espera. La blanca mariposa en pos avanza de la vida. |
| Alexander
Zanches San José de David, Chiriquí, República de Panamá, [email protected] + |
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z | |
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Llueve una
lluvia helada.
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| Silvia Reyes Cepeda (Santa Fe de Bogotá, Colombia) |
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z También los cocodrilos (decapén) |
Se acerca un cocodrilo y muerde febles podredumbres que no hallan su lugar en esta tierra cenagosa; muñecas desvestidas como leones decapantes en un hoyo prohibido, sin colores y en la cuerda más floja de este circo. Los valientes también lloran sobre un fondo adinerado de megalomanía. El cielo es un infierno mal mirado, ¿lo sabías?, y la herida del sueño no se cura con pastillas. Que cante el mudo atávico si es lo que se persigue y nadaremos juntos por mensajes sin propina |
| Santiago Parres (España) |
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z AÑEJO INTERLUDIO VISIONARIO |
Dijiste que callara en el momento, sin pensar en el letargo en que yo estaba. Creíste que era leve mi lamento, y sin sentido la locura que habitaba. No destruyas, no reproches, ya es suficiente el delirio que en mis noches irrumpe con su música de Hadas... No reproches, no me mires, no digas nada. |
| Aldebarán
(Medellín,
Colombia) [email protected] + |
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z MEDITACIÓN PARA UN DÍA SOLEADO | |
Ya no podemos conversar, nos hemos quedado sin palabras apenas, nos quedamos mudos, con tan solo la distancia que nos aleja. Ya no quiero saber de aquellos instantes no quiero volver a oír lo tan hablado, tú no quieres saber de mi rutina, tal vez no te importe quienes son los que comparten, los minutos a minutos que transcurren en mi vida. Hemos perdido algo, no sé con certeza que perdimos, es posible que no volvamos a encontrarlo.
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| Blanca Caballero,
(La Habana,
Cuba) [email protected] + |
"Puedo escribir los versos más tristes esta noche."
Neruda
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k No existes |
Tu piel es el enigma de mi confusión, no saber quien eres pero si como te busco, como te respiro. Y nada mas veo en sombras una fantasía irremediable. Aquella que brota con las flores y deja marchar sus pétalos al viento, para no poderlos encontrar ni en los prados, ni tampoco en las arenas, mas yo los veo en mis sueños bailando con la tormenta y sonriéndoles al sol. |
| Felipe Morales (Santiago de Chile) |
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k VIDA | |
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Vida,
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| Madelyn Portuondo Palacios (La Habana, Cuba) |
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k DISTANCIA |
Distancia no es cuánto estemos separados. Distancia es si nunca más volvemos a vernos. |
| Juan Carlos Alatorre,
(Guadalajara,
México) [email protected] + |
"Sé que lo mejor del tiempo y del espacio es mío; nunca he sido medido ni lo seré jamás"
Whitman
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h LO QUE ESPERO DE LA VIDA | |
Que todo este aire que existe ni siquiera se acerque a ti, podrías ponerlo muy espeso, venenoso, se esfumaría; que no veas al cielo se pondría gris y se volvería triste, frío y distante, como tu forma de actuar. Que mis ojos no vacilen en dejarte de buscar porque te veo, en cada rostro, hasta en la más pequeña de las piedras. Que las pupilas del gusto fallezcan; para dejar de extrañar el sabor de tu alejada boca.
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| ALMA LIBRE
(Acarigua, Venezuela) [email protected]+ |
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h NO OLVIDARTE |
Si yo tomara el camino de olvidarte no me acostara pensando en ti ni soñaría contigo cuando duermo no se me fueran los días esperándote no contaría las horas de tenerte no haría confesiones de amor frente al espejo ni buscaría tu olor junto a la almohada ni temería la idea de perderte. Mas, si existiera el camino de olvidarte yo voy siguiendo el camino de quererte. |
| Lic: Marbelys Fanego
Serrat (Cuba)
email: [email protected] + |
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h Mujer | |
Ya la fresca brisa agita El brillo intenso de tus ojos. Ya la luna llena imita Los celajes grises y rojos. Ya el Sol se ha refugiado Ya la luna ha aparecido, Y el sentimiento tan deseado Que el corazón ha recogido. Ni las nubes en los cielos Pueden ocultar su fulgor Tampoco mantas, o velos Tapan en tus ojos el rubor. Tu voz mi alma entona Tu sonrisa mi corazón toca Tu mirada que me trastorna Tu cuerpo que me provoca Y la negra noche inmensa Que siempre debe llegar No le teme ni piensa Del que ha llegado a amar.
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| Christian Guevara
Hernández [email protected] + |
Pablo de Rokha
Por: Edgar Allan García
Hasta cierto punto, padre poético de
Pablo Neruda. Se convirtió en una
especie de poeta maldito de la izquierda (y
no se diga de la derecha) pues
cuando renunció al partido comunista fue
sistemáticamente marginado y
vilipendiado, en tanto el comunismo lanzaba y
promocionaba a Neruda como su
símbolo internacional.
De Rokha se dice
plagiado por Neruda y acaso mucha de la resonancia de
Neruda empezó en Pablo
de Rokha y se extendió enriquecida en lo mejor de la
obra nerudiana. Mientras
el un Pablo conocía la gloria y sus libros se
vendían por millones en el
mundo entero, el otro Pablo vendía sus libros de
puerta en puerta para
sobrevivir. En 1962 muere su hijo Carlos, poeta como
él; más tarde se suicida
su gran amigo Joaquín Edwards Bello y su hijo
Pablo. Poco después, el 10 de
septiembre de 1968 Pablo de Rokha se suicidaba
de un disparo en la
boca.
Ahora se puede decir que Chile tuvo tres grandes poetas: Huidobro,
Neruda y
de Rokha. Gabriela Mistral no cabe ante tanta enormidad y
genio.
[email protected] +
(Para obtener más información sobre el poeta que escribió esta reseña: ver la pizarra de mensaje; para leer uno de sus poemas: ver la sección "Charco Profundo".
N. del E.
| Fragmentos
de CANTO DEL MACHO ANCIANO Anduve todos los caminos preguntando por el camino, e intuyó mi estupor que una sola ruta, la muerte adentro de la muerte edificaba su ámbito adentro de la muerte, reintegrándose en oleaje oscuro a su epicentro; he llegado a donde partiera, cansado, sudando sangre como el Jesucristo de los olivos, yo que soy su enemigo; y sé perfectamente que no va a retornar ninguno de los actos pasados o antepasados, que son el recuerdo de un recuerdo como lloviendo años difuntos del agonizante ciclópeo, porque yo siendo el mismo soy distinto, soy lo distinto mismo y lo mismo distinto; todo lo mío ya es irreparable; y la gran euforia alcohólica en la cual navegaría el varón conyugal de entonces, conmemorando los desbordes felices, es hoy por hoy un vino terrible despedazando las vasijas o clavo ardiendo. El garañón desenfrenado y atrabiliario, cuyos altos y anchos veinte años meaban las plazas públicas del mundo, dueño del sexo de las doncellas más hermosas y de los lazos trenzados de doce gorriones, da lástima humillatoria del cazador de leones decrépito y dramático, al cual la tormenta de las pasiones acumuladas como culebras en un torreón hundido, lo azota; me repugna la sexualidad pornográfica, y el cadáver de Pan enamorado de la niña morena; pero el viejo es de intuición y ensoñación e imaginación cínica como el niño o el gran poeta a caballo en el espanto, tremendamente amoral y desesperado, y como es un hombre a estas alturas, anda levantándole las polleras a las hembras chilenas e internacionales y cayendo de derrota en derrota en la batalla de los hechos y los sueños; es mentira la ancianidad agropecuaria y égloga, porque el anciano se está vengando, cuando el anciano se está creando su Pirámide; como aquellos vinos añejos, con alcohol reconcentrado en sus errores y ecos de esos que rugen como sables o como calles llenas de suburbio, desgarraríamos los toneles si pudiese la dinamita adolorida del espíritu arrasar su condensación épica, y el sol caído, su concentración trágica, pero los abuelos sonríen equivalentes frustrados, no porque los gangochos enmohecidos, sino rol marchito, pero con fuego adentro del ánimo. Sabemos que tenemos el coraje de los asesinados y los crucificados por ideas, la dignidad antigua y categórica de los guerreros de religión, pero los huesos síquicos flaquean, el espanto cruje de doliente y se caen de bruces los riñones, los pulmones, los cojones de las médulas categóricas. Agarrándonos a la tabla de salvación de la poesía, que es una gran máquina negra, somos los santos carajos y los desocupados de aquella irreligiosidad horrenda que da vergüenza porque desapareció el último "dios" de la tierra, y la nacionalidad de la personalidad ilustre, se pudre de eminente y de formidable como divino oro judío; todo lo miramos en el pasado, y el pasado es el porvenir de los desengañados y de los túmulos; yo, en este instante, soy como un navío que avanza mar afuera con todo lo remoto en las bodegas y acordeones de navegaciones; querríamos arañar la eternidad y a patadas, abofeteándola, agujerear su acerbo y colosal acero (...) La idolatrábamos, e idolatrándola, nos revolcábamos en la clandestinidad de la mujer ajena y retornábamos sudando lo humano, chorreando lo humano, llorando lo humano, o despavoridos o acaso más humanos que lo humano entre lo más humano, más bestias humanas, más error, más dolor, más terror, porque el hombre es precisamente aquello, lo que deviene sublimidad en la gran caída, flor de victorias -derrotallamando, gritando, llorando por lo desaparecido, como grandes, tremendos mares- océanos degollándose en oleajes, criatura de ventura contra el destino, voz de los náufragos en los naufragios resplandeciendo, estrella de tinieblas, ahora no caemos porque no podemos y como no caemos, a la mi altura, morimos, porque el cuerpo del cuerpo, como los viejos veleros, se prueba en la tormenta; del dolor del error salió la poesía, del dolor del error y el hombre enorme, contradictorio, aforme, acumulado, el hombre es el eslabón perdido de una gran cadena de miserias, el hombre expoliado y azotado por el hombre, y hoy devuelvo a la especie la angustia individual; adentro del corazón ardiendo nosotros la amamantamos con fracasos que son batallas completamente ganadas a la literatura, contra la literatura; la amamos y la amábamos con todo lo hondo del espíritu, furiosos con nosotros, hipnotizados, horrorizados, idiotizados, con el ser montañés que éramos agrario-oceánicos de Chile, ahora es ceniza, ceniza y convicción materialista, ceniza y desesperación helada, lo trágico enigmático, paloma del mundo e historia del mundo, y aquella belleza inmensa e idolatrada, Luisa Anabalón, como un gran águila negra nos está mordiendo como recuerdos las entrañas. Ruge la muerte con la cabeza ensangrentada y sonríe pateándonos, y yo estoy solo, terriblemente solo, medio a medio de la multitud que amo y canto, solo y funeral como en la adolescencia, solo, solo entre los grandes murallones de las provincias despavoridas, solo y vacío, solo y oscuro, solo y remoto, solo y extraño, solo y tremendo, enfrentándome a la certidumbre de hundirme para siempre en la tinieblas sin haberla inmortalizado con barro llorado, y extraño como un lobo de mar en las lagunas. Los años náufragos escarban arañan, espantan, son demoníacos y ardientes como serpientes de azufre, porque son besos rugiendo, pueblos blandiendo la contradicción, gestos mordiendo, el pan candela quemado del presente, esta cosa hueca y siniestra de saberse derrumbándose, cayendo al abismo abierto por nosotros mismos, adentro de nosotros mismos que nos fuimos cavando y alimentando de vísceras. (...) Los victoriosos están muertos, los derrotados están muertos, cuando la ancianidad apunta la escopeta negra, estupenda, en los órganos desesperados como caballo de soldado desertor, todos, no nosotros en lo agonal agonizantes, todos están agonizando, todos pero el agonizante soy yo, yo soy el agonizante entre batallas, entre congojas, entre banderas y fusiles, solo, completamente solo, y lúgubre, sin editor, plagiado, abandonado en el abismo, peleando con escombros azotados, peleando con el pretérito, por el pretérito, adentro del pretérito, en pretensiones horribles, peleando con el futuro, completamente desnudo hasta la cintura, peleando y peleando con todos vosotros, por la grandeza y la certeza de la pelea, peleando y contrapeleando a la siga maldita de la inmortalidad ajusticiada. (...) Con puñales de mar me apuñalaron y la patada estrangulada de lo imponderable fue la ley provincial del hombre pobre que se opone al pobre hombre y es maldito, vi morir, refluir a la materia enloquecida llorando a la más amada de la mujeres, tronchado, funerario, estupefacto, mordido de abismos, baleado y pateado por los fusileros del horror, y en todos instantes espero los acerbos días de la calavera que adviene cruzando los relámpagos con la cuchilla entre los dientes. Voy a estallar adentro del sepulcro suicidándome en cadáver. |
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Pablo de Rokha |
Hola, soy Edgar Allan
García, poeta ecuatoriano, mi página web es:
http://inter-dec.com/edgarallan
en donde encontrarán
poemas de grandes poetas del mundo entero traducidos al español, poemas míos en
español e inglés, cuentos, artículos, ensayos,
etc. quedan cordialmente
invitados. Espero que me recomienden desde la
página de poetas
2000.
Edgar Allan García
(Ecuador)
[email protected] +
ºººººººººººººº
Me gusta su revista como ensayo de divulgación literaria; creo que a los poetas, sobre todo los del primer nùmero, les falta madurez y manejo del idioma; afortunadamente son cosas que se van aprendiendo con la práctica. Disfruto la revista y el ver cómo el interés por la poesía continúa vigente en personas jóvenes.
Silvia Reyes (Colombia)
[email protected]+
ºººººººººººººº
La idea de una revista digital, donde
se permita la interacción entre el lector y quien escribe, es innovadora y
espero tenga la acogida que se merece.
Aldebarán (Medellín, Colombia)
ANTES DEL CIERRE:
Recordamos a los lectores de Poetas 2000 que al enviar colaboraciones deben incluir al menos la ciudad y el país de origen. Esperamos que el proyecto continúe siendo del interés de todos y que sus mensajes no dejen de llegar.
Hasta el mes próximo,
Nelson.
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Abril. 1, 2000
Número 3, año 2000 ®