Número 2, Año 2000

POETAS 2000

 

Palabras del Editor.

Charco Profundo.

Nubes grises.

Remolinos.

Maestros.

Pizarra de mensajes.

 


Palabras del Editor.

"¿Quién anda por ahí anhelante, místico, desnudo? ¿Cómo es que saco fuerzas de la carne que tomo? ¿Qué es un hombre realmente? ¿Qué soy yo? ¿Qué vosotros?". Sí, acertaron, no son mías esas palabras, son de Whitman. Acaso ahora mismo tengo esas preguntas incertadas con firmeza en el pensamiento. Cientos de poemas han llegado, la mayoría muy buenos; es decir, reales. La poesía va en la búsqueda constante de respuestas a preguntas como las que Whitman hizo abiertamente, es un hermoso misterio que nunca será develado pues no es esa la meta del poeta, sino que su objetivo inconsciente es adentrarse en el misterio sin quitar su velo mágico. Y allí, en el ala férrea de la soledad, proyecta el poeta parte de su alma cual dibujo transparente que sin dudas el viento llevará. Esta revista quisiera ser el viento, o mejor dicho, como el viento es cuando es Alicio, cálido e inquieto; quisiera serlo para que los "dibujos" que en ella conviven se conjuguen como en una galería, una galería de fragmentos de almas de los poetas.

Nelson Jiménez Vivero.

Editor

[email protected] +

 


z Charco Profundo z

"Allí mi barco no respira, pero sé que hay un pulmón en su futuro". 6

Adrian Cancio.

 


 

z LA ESPADA Y OTROS LAMENTOS


Recuérdame tierra, mi procedencia impura,
mi indignación de engaños.
Recuérdame que duermo entre puñales
y sigo la ruta de los extraños.
No entiende la noche de soledad tan dura,
de remordimientos sacros.
No hay tiempo en mis edades
ni voz en estos cantos.

Sigue el cuento inconcluso y se consume
la digna razón de la existencia.
La llama arde por siglos -sempiterna-
acudiendo cuan grito de sentencia.
Culpable de todo el cuerpo que presume,
que hiere lo inmortal.
Esperando sigiloso la llagada en la senda,
no demora su lenta destrucción total.

A un obscuro ermitaño de costumbres
quisiste amar, pétrea dama.
Lo hizo tu pecho como nunca,
mas las tinieblas de esa mente extraña
dieron pie de tu rostro a la quejumbre,
destruyendo la rosa que le amaba.
Él lo sabe: en su lenta agonía el cielo surca
y se resigna a perder la luz que le alumbraba.

Amor, amor de siglos, no eres eterno;
engañas a tus fieles y te engañas.
Nunca el demonio fue más bello, más lesivo;
jamás el mar crispó de impotencia en la maraña.
Lleva tus besos uno a uno hasta el Averno,
es frío el campo en el que ahora vivo,
seré más fuerte, más impasible, más altivo:
No vuelvas a esta tumba, te lo prohibo.


Aldebarán
[email protected] +

Aldebarán vive en Medellín, Colombia, tiene 21 años, escribe poesía desde hace 4 años. Es Estudiante de Medicina. Le gusta leer poesía y literatura en general, tocar piano, escribir poesía, escuchar música rock, pop, clásica, jazz y latinoamericana. Disfruta el buen cine y el teatro. La ciencia es su gran pasión. Llama la atención el buen uso de los adjetivos en sus poemas y sus finales precisos, así como el uso de metáforas que se mantienen a lo largo del poema, formamdo símbolos.

N. del E.

 


z A Sumapango

Mi vida en la curva de
Sangre de siempre
De toda vida en todos tiempos
Si yo quiero

Me hago magnético
Me hago cemento
Pero lo magnético no es un
Símbolo

Es una gracia divina
Na na na na na na na
Na na na na na na

Rabié
Rabié
Al ver tu rostro confundido

Resalta tu pureza
Pureza que estás pensando
Pureza de que Dios nos creó

Pasó la vida con dolor
Dió todo de sí
Debatió en su cabeza para
Hacernos querer y sufrir

Vernos a nosotros es para él
Un consuelo

Sabe que en algún lugar
Y en otro lado
No estamos solos

Bendice nuestros mundos
Porque, satisfecho, no hace
Falta que voltee

Está rondando cada
Confín del Universo
Nos ama al final

Camina saludable
Y así nos ve con sus ojos

En el temblor de su rostro
Brota la difícil consternación
Ante la parranda cosquillea
Su sangre

En bandadas de desesperación
Ya habla de traición y orgullo
Ya me ha dado su piel

Para empinarme y llorar
Junto a su canción
De quemazón

Si anduvieras cerquita de
Sus callosas pupilas infernales
¡Qué mal natural!
¡Qué soledad!

Mendigo idiota vejete
Pasamos frente a ti
De caridad

Embalijados de tu
Mente desquiciada

A Sumapango trosta
Chirchotepi chimpes
Tier del serpiterno
Xen ali bin gen

Amígdalo enfermo
Y damos el rol
Como tú, ajá.

Braulio Fiesco.

[email protected] +

Braulio Fiesco nació en 1974, bajo el signo: CÁNCER, vive en Ciudad Mexico, D. F. Estudia Lengua y Literatura hispánicas. Aficiones: Hablar con gente consciente de su realidad o loca, budismo, cine, escribir poesía, cosmos (necesario), montañismo, rock and roll, reggae, punk, artes marciales. Su tono coloquial de vanguardia nos sorprende por su insistencia en romper esquemas, es definitivamente un poeta libre, o al menos: así nos parece.

N. del E.


z LOS CAMINOS

El desdeñado estaba llorando
sentado en una piedra al final del camino
¡Tanto había viajado
hasta el final de su andar!

Ideó una forma de hermosear la vida en el valle
pensó que mejorando el camino
todos tendrían un mejor pasar.
Pero, ¡Ah, cómo se bifurcan estos laberintos!

¡Estúpido! le dijeron:
¡Sólo un loco piensa en mejorar el camino!
y volvieron a andar firmes.
en realidad son personas muy ocupadas
los gentilhombres y señores

El desdeñado se dio cuenta
que fuera de los caminos el suelo es verde
y no polvoriento, árido ni pedregoso.
El desdeñado salió fuera, en otra dirección.

El desdeñado coge una flor,
llora de contento al final del camino
¡Que digan lo que quieran! dijo
¡Yo ya puedo morir tranquilo!


22-10-91

Víctor Hugo Morales.
[email protected] +

En 1972 nació Víctor Hugo Morales. Reside en Santiago de Chile y estudia Psicología, (¿o ya te graduaste?). Dice que le gusta la música, la poesía, Nietzsche y el vino, las mujeres y todo lo que se puede sentir. (Ámplio, ¿no?) El poema "Los Caminos", elaborado poema filosófico, inevitablemente nos ha recordado a Kalil Gibrán.

N. del E.



z TENEMOS

Tenemos,
muy poco.
Tenemos cuatro manos,
y un sueño,
un rincón y
una vista del mar.
Y un último deseo:
vivir en un cuarto en la luna,
pero con vista al mar.

Juan Carlos Alatorre, 1993

[email protected] +

De Guadalajara, México, es Juan Carlos, desde 1965, año en el que nació. Es ARIES, su profesión es Publicidad y Diseño Gráfico. Sus aficiones son: música, arte, poesía, bicicleta de montaña, lectura, cine, tocar jazz fusión (toca la batería), ver el Sony Channel. Su poema, sintético y sencillo, parece haber sido escrito en un instante, como un regalo.

N. del E.

 



z Tiralíneas

Tengo un caracol inmerso en una jaula de rejas
con óxido maléfico de pútridas retóricas,
babosa trashumanteblandamateria arrendada;
podría yo arrancarle los cuernitos poco a poco.

El sabio emblanquecido siempre veta la carrera,
y de grande ilusión atibórrome de las píldoras
sin poder jugar con ellas, pequeñas y entrañables
como la ninfa que vino a su abuelo a visitar.

Ese televisor, ese concurrido balánico
puede arder en la frontera de un quizás otro día,
y habrá de ser papá venganza quien juzgue severo.
Quiero dormir con una piedra al cuello, engarzada,

quilates postreros de enfermera o enfermiza,
que de impoluta bata y tan de negra cerebola
será miel reverente junto a los pies de mi cama.
Por circunvalación irresoluta, pierna enjuta;

Por sobredosis constrictiva, nueva recidiva;
Por áticos traslados, prepagos adulterados;
Por ser una cualquiera, te bienveniré a mi vera.
Malaje inoportuno me nombras y te nomino,

y que no esperen glorias los divos arrepentidos,
y que llueva pingüe propina en casa del herrero;
que su caballo sea, el preferido, un antisocio
y que tus ojos vean mi salida de esta cueva.

Santiago Parres

[email protected] +

Lo único que sabemos de Santiago Parres es que reside en España, a juzgar por los indicativos de su correo electrónico. Esperamos que en próximas ediciones de la revista tengamos más datos del autor de este complejo gran poema. Obsérvese el uso agresivo del vocabulario, el ritmo imponente de la música que aquí es casi audible, el desgarramiento de los versos en pelea dolorosa, y sobre todo: la fuerza que se escapa del fondo para gritar en la forma.

N. del E.


k Nubes grises k

"Puedo escribir los versos más tristes esta noche."

Neruda


k POEMA DE LA BLANCA MARIPOSA


La blanca mariposa
desde cada pétalo se lanza
hacia la nueva copa
que en cada estación espera.

La blanca mariposa en pos
avanza de la vida.

Alexander Zanches
San José de David, Chiriquí, República de Panamá,
[email protected]  www.pa/cultura/escritores +


k VIDA EN CONSTRUCCIÓN

Hay un gozo en la vida
que eleva, que duele, ¡qué grande!.
Son dos, es uno, nadie sabe
hay risas, hay llantos, alegres tristezas
pero la vida no tiene color.
esta vida es azul, ¿te gusta el azul?.
Día a día crece y se ansía
entonces el cielo envía su regalo
llenando un lugar en este mundanismo,
en este materialismo.
Sí, es hermoso, no tiene comparación.
Son tres, son dos, es uno; ahora sí
todos lo saben.
Y digo hijo, parte de mí;
y siento hijo, muero por ti.

Dancory Vargas (Alma Libre)

[email protected] +

 


k BARRERAS

          Esta barrera que toco y que me duele
          hiere el viento,
          apaga el sol
          y ahuyenta mis palabras.

          Este muro de sal
          te vuelve lejos
          te hace lucir vestido de distancias.

         Esta cerca tan alta nos separa
         nos cubre de silencio
         nos marchita como flor en sequía.

         Esta larga muralla de tristeza
         me envuelve en desamparo y en nostalgia,
         me quita fortaleza.

        Este obstáculo grande en el camino
        me desgarra,
        cual si fueran espinas de una rosa
        muy dentro de la piel.

       Sólo pido después que caiga abajo
       el torrente de piedras que se alza
       entre tu corazón y el mío,
       después que nuestro amor haya hecho polvo
       con las últimas rocas del camino
       no se quede con cayos en las manos,
       no quede malherido.

La Habana, Cuba

                        [email protected] +

 


h Remolinos h

"Sé que lo mejor del tiempo y del espacio es mío; nunca he sido medido ni lo seré jamás"

Whitman


h "SIMETRIA"

DOS ALMAS SE UNIRAN POR SIEMPRE , YA SEA EN LA VIDA O EN LA MUERTE, ENCONTRARTE EN ESTE DÍA, PARA NUNCA MÁS SEPARARNOS VIDA MÍA....
EL TIEMPO ESCRIBIÓ LA HISTORIA,
DOS ALMAS QUE CONVERGEN EN UN PUNTO DE SIMETRÍA TOTAL
AYER MI CORAZÓN LANZÓ UN SUSPIRO...HOY EL VIENTO LO LLEVARÁ CONTIGO, NOVIA DE MI SECRETO TU NUNCA LO SUPISTE
JAMÁS FUISTE DE MI OLVIDO, AYER ROSAS ROJAS TE BRINDÉ, MAS, ¡QUÉ IRONIA!, MIL BESOS YO GUARDÉ, HERMOSOS SON TUS OJOS DIVINOS Y TAN CLAROS, PERO QUÉ TORMENTO MI PASIÓN DEBO OCULTAROS, INMENSA EMOCIÓN VIBRA AL ENCONTRARNOS,
AMOR QUE ALEGRÍA... VOLVER A MIRARNOS.

ALEJANDRO HERNANDEZ RAMIREZ

[email protected] +

 


h SIN VOZ

Me despierto en madrugada y sin tenerte
LLego al lugar diario en las mañanas y ahí estas.
Lo eres todo y a la vez no eres nada.

Tal vez algun día me levante y no te vea.

¿Serás acaso el amor platónico inherente,
o la desventurada amargura ya imposible?.

Miento si digo que no siento nada
cuando sabes que me tienes en tu puño.

Que suerte que su amor lo pudieras guardar,
pero que desastre mi camino sin tu luz.

¿Amor platónico?...no
sólo el respeto a tu sabiduría,
a tu enorme dote de alegría
y a tu gran capacidad de amar tu destino.

Carmen Alvarado

[email protected] +

 

 


h Desaparecido.


"Este poema está dedicado a todas esas
personas que no han podido hallar la paz en la
búsqueda de sus seres queridos."



Tocaron con una patada mi puerta
Rompieron con la quietud
De un hogar tranquilo y humilde
Revolvieron con furias sus encantos
Y arrancaron de mis entrañas a mi hijo.
Sin dejar rastro marcharon
Violentos y envueltos
De las más horrendas torturas en sus mentes
Mis gritos sin sentido
No los inmovilizaron
Recibí respuestas con risas sangrientas en mi cara
Y lloré,
Lloré de despecho e impotencia
Que me hacían débil y pequeña.
Se lo llevaron
Y su rastro hecho polvo
Se lo llevó el viento
Su cálida sonrisa
se perdió en el estruendo
y yo lo busco, lo llamo
con desesperada agonía.
¿Donde estará mi hijo en este instante?
¿Qué lugar egoísta lo esconde?
¡Ay! Hijo amado
¿Por qué será que somos tan vilmente azotados?
Pasarán los días volando
Como pájaro en el cielo
Tus borradas huellas
Se perderán en el tiempo
Tu cuerpo si aún vive
En este preciso momento
Latirá para mí siempre
Estarás en el recuerdo de esta madre
Así dolida
Y si tu sangre se mezcla
Con el sudor de este pueblo
Tu sangre noble subirá hasta el cielo
Donde yo todas las noches
Te velaré en silencio.
No te faltarán alas para volar lejos
Tendrás cerca las sonrisas
De otros que como tú han muerto
Pero saldré junto a otras madres
A festejar tu gran vuelo
Brindaré por tu silencio
cantaré porque te siento
mi voz eco de tu memoria
correrá por todos los pueblos
Serás luz en noche oscura
Fuego en témpanos de hielo
Para quebrar los huesos duros
De los que asesinaron tu cuerpo
Ellos saben que tu gloria
Eterna brillará en el cielo
Para cantarle a la vida
Luchar por extirpar el miedo
De los que como yo se humillan
Ante el ladrido de un buitre con colmillos de perro.
Vive tranquilo en tu lecho
Mi amor, mi desaparecido
Que aunque celebren tu muerte bajo el techo del infierno
Yo tendré siempre mil rosas
Con que coronar tu recuerdo.


Madelyn Portuondo Palacios
1986
[email protected] +

Desde la Isla de Cuba, nos llega Madelyn Portuondo, con sus versos tristes, abracemos su lamento.

N. del E.

 


h " Quisiera ser..."

Quisiera ser llama
de un fuego de amor
y con luz de ese amor
tu camino alumbrar

Quisiera ser brillo
de luz de la luna
y con claro de luna
en tus ojos brillar

Quisiera ser brisa
navegando en el mar
y viajando por mares
tu cabello agitar

Quisiera ser el destello
de una estrella fugaz
y en noche de estrellas
tus labios besar

Y si fuera el reflejo
de un espejo o vitral
el espejo del cielo
son tus ojos... o más

Christian Guevara H. (Cascabel)
[email protected] +

 


MAESTROS

Para el disfrute de todos, hemos decidido publicar uno de los cuadernos de poemas más hermosos de Pablo Neruda.

pAbLo NeRuDa
"20 poemas de amor y una canción desesperada"


 

 
1
Cuerpo de mujer, blancas colinas, muslos blancos,
te pareces al mundo en tu actitud de entrega.
Mi cuerpo de labriego salvaje te socava
y hace saltar el hijo del fondo de la tierra.

Fui solo como un túnel. De mí huían los pájaros
y en mí la noche entraba su invasión poderosa.
Para sobrevivirme te forjé como un arma,
como una flecha en mi arco,
como una piedra en mi honda.

Pero cae la hora de la venganza, y teamo.
Cuerpo de piel, de musgo, de leche ávida y firme.
Ah los vasos del pecho! Ah los ojos de ausencia!
Ah las rosas del pubis! Ah tu voz lenta y triste!

Cuerpo de mujer mía, persistiré entu gracia.
Mi sed, mi ansia sin límite, mi camino indeciso!
Oscuros cauces donde la sed eterna sigue,
y la fatiga sigue, y el dolor infinito.

2
En su llama mortal la luz te envuelve.
Absorta, pálida doliente, así situada
contra las viejas hélices del crepúsculo
que en torno a ti da vueltas.

Muda, mi amiga,
sola en lo solitario de esta hora de muertes
y llena de las vidas del fuego,
pura heredera del día destruido.

Del sol cae un racimo en tu vestido oscuro.
De la noche las grandes raíces
crecen de súbito desde tu alma,
y a lo exterior regresan las cosas en ti ocultas,
de modo que un pueblo pálido y azul
de ti recién nacido se alimenta.

Oh grandiosa y fecunda y magnética esclava
del círculo que en negro y dorado sucede:
erguida, trata y logra una creación tan viva
que sucumben sus flores, y llena es de tristeza.

3
Ah vastedad de pinos, rumor de olas quebrándose,
lento juego de luces, campana solitaria,
crepúsculo cayendo en tus ojos, muñeca,
caracola terrestre, en ti la tierra canta!

En ti los ríos cantan y mi alma en ellos huye
como tú lo desees y hacia donde tú quieras.
Márcame mi camino en tu arco de esperanza
y soltaré en delirio mi bandada de flechas.

En torno a mí estoy viendo tu cintura de niebla
y tu silencio acosa mis horas perseguidas,
y eres tú con tus brazos de piedra transparente
donde mis besos anclan y mi húmeda ansia anida.

Ah tu voz misteriosa que el amor tiñe y dobla
en el atardecer resonante y muriendo!
Así en horas profundas sobre los campos he visto
doblarse las espigas en la boca del viento.

4
Es la mañana llena de tempestad
en el corazón del verano.

Como pañuelos blancos de adiós viajan las nubes,
el viento las sacude con sus viajeras manos.

Innumerable corazón del viento
latiendo sobre nuestro silencio enamorado.

Zumbando entre los árboles, orquestal y divino,
como una lengua llena de guerras y de cantos.

Viento que lleva en rápido robo la hojarasca
y desvía las flechas latientes de los pájaros.

Viento que la derriba en ola sin espuma
y sustancia sin peso, y fuegos inclinados.

Se rompe y se sumerge su volumen de besos
combatido en la puerta del viento del verano.

5
Para que tú me oigas
mis palabras
se adelgazan a veces
como las huellas de las gaviotas en las playas.

Collar, cascabel ebrio
para tus manos suaves como las uvas.

Y las miro lejanas mis palabras.
Más que mías son tuyas.
Van trepando en mi viejo dolor como las yedras.

Ellas trepan así por las paredes húmedas.
Eres tú la culpable de este juego sangriento.

Ellas están huyendo de mi guarida oscura.
Todo lo llenas tú, todo lo llenas.

Antes que tú poblaron la soledad que ocupas,
y están acostumbradas más que tú a mi tristeza.

Ahora quiero que digan lo que quiero decirte
para que tú las oigas como quiero que me oigas.

El viento de la angustia aún las suele arrastrar.
Huracanes de sueños aún a veces las tumban.

Escuchas otras voces en mi voz dolorida.
Llanto de viejas bocas, sangre de viejas súplicas.
Amame, compañera. No me abandones. Sígueme.
Sígueme, compañera, en esa ola de angustia.

Pero se van tiñendo con tu amor mis palabras.
Todo lo ocupas tú, todo lo ocupas.

Voy haciendo de todas un collar infinito
para tus blancas manos, suaves como las uvas.
 

PABLO NERUDA



6
Te recuerdo como eras en el último otoño.
Eras la boina gris y el corazón en calma.
En tus ojos peleaban las llamas del crepúsculo.
Y las hojas caían en el agua de tu alma.

Apegada a mis brazos como una enredadera,
las hojas recogían tu voz lenta y en calma.
Hoguera de estupor en que mi sed ardía.
Dulce jacinto azul torcido sobre mi alma.

Siento viajar tus ojos y es distante el otoño:
boina gris, voz de pájaro y corazón de casa
hacia donde emigraban mis profundos anhelos
y caían mis besos alegres como brasas.

Cielo desde un navío. Campo desde los cerros.
Tu recuerdo es de luz, de humo, de estanque en calma!
Más allá de tus ojos ardían los crepúsculos.
Hojas secas de otoño giraban en tu alma.

7
Inclinado en las tardes tiro mis tristes redes
a tus ojos oceánicos.

Allí se estira y arde en la más alta hoguera
mi soledad que da vueltas los brazos como un náufrago.

Hago rojas señales sobre tus ojos ausentes
que olean como el mar a la orilla de un faro.

Sólo guardas tinieblas, hembra distante y mía,
de tu mirada emerge a veces la costa del espanto.

Inclinado en las tardes echo mis tristes redes
a ese mar que sacude tus ojos oceánicos.

Los pájaros nocturnos picotean las primeras estrellas
que centellean como mi alma cuando te amo.

Galopa la noche en su yegua sombría
desparramando espigas azules sobre el campo.

8
Abeja blanca zumbas --ebria de miel-- en mi alma
y te tuerces en lentas espirales de humo.

Soy el desesperado, la palabra sin ecos,
el que lo perdió todo, y el que todo lo tuvo.

Ultima amarra, cruje en ti mi ansiedad última.
En mi tierra desierta eres la última rosa.

Ah silenciosa!

Cierra tus ojos profundos. Allí aletea la noche.
Ah desnuda tu cuerpo de estatua temerosa.

Tienes ojos profundos donde la noche alea.
Frescos brazos de flor y regazo de rosa.

Se parecen tus senos a los caracoles blancos.
Ha venido a dormirse en tu vientre una mariposa de
sombra.

Ah silenciosa!

He aquí la soledad de donde está ausente.
Llueve. El viento del mar caza errantes gaviotas.

El agua anda descalza por las calle mojadas.
De aquel árbol se quejan, como enfermos, las hojas.

Abeja blanca, ausente, aún zumbas en mi alma.
Revives en el tiempo, delgada y silenciosa.

Ah silenciosa!

9
Ebrio de trementina y largos besos,
estival, el velero de las rosas dirijo,
torcido hacia la muerte del delgado día,
cimentado en el sólido frenesí marino.

Pálido y amarrado a mi agua devorante
cruzo en el agrio olor del clima descubierto,
aún vestido de gris y sonidos amargos,
y una cimera triste de abandonada espuma.

Voy, duro de pasiones, montado en mi ola única,
lunar, solar, ardiente y frío, repentino,
dormido en la garganta de las afortunadas
islas blancas y dulces como caderas frescas.

Tiembla en la noche húmeda mi vestido de besos
locamente cargado de eléctricas gestiones,
de modo heroico dividido en sueños
y embriagadoras rosas practicándose en mí.

Aguas arriba, en medio de las olas externas,
tu paralelo cuerpo se sujeta en mis brazos
como un pez infinitamente pegado a mi alma
rápido y lento en la energía subceleste.

10
Hemos perdido aun este crepúsculo.
Nadie nos vio esta tarde con las manos unidas
mientras la noche azul caía sobre el mundo.

He visto desde mi ventana
la fiesta del poniente en los cerros lejanos.

A veces como una moneda
se encendía un pedazo de sol entre mis manos.

Yo te recordaba con el alma apretada
de esa tristeza que tú me conoces.

Entonces, dónde estabas?
Entre qué gentes?
Diciendo qué palabras?
Por qué se me vendrá todo el amor de golpe
cuando me siento triste, y te siento lejana?

Cayó el libro que siempre se toma en el crepúsculo,
y como un perro herido rodó a mis pies mi capa.

Siempre, siempre te alejas en las tardes
hacia donde el crepúsculo corre borrando estatuas.
 



PABLO NERUDA

11
Casi fuera del cielo ancla entre dos montañas
la mitad de la luna.
Girante, errante noche, la cavadora de ojos.
A ver cuántas estrellas trizadas en la charca.

Hace una cruz de luto entre mis cejas, huye.
Fragua de metales azules, noches de las calladas luchas,
mi corazón da vueltas como un volante loco.
Niña venida de tan lejos, traída de tan lejos,
a veces fulgurece su mirada debajo del cielo.
Quejumbre, tempestad, remolino de furia,
cruza encima de mi corazón, sin detenerte.
Viento de los sepulcros acarrea, destroza, dispersa tu raíz
soñolienta.
Desarraiga los grandes árboles al otro lado de ella.
Pero tú, clara niña, pregunta de humo, espiga.
Era la que iba formando el viento con hojas iluminadas.
Detrás de las montañas nocturnas, blanco lirio de
incendio,
ah nada puedo decir! Era hecha de todas las cosas.

Ansiedad que partiste mi pecho a cuchillazos,
es hora de seguir otro camino, donde ella no sonría.
Tempestad que enterró las campanas, turbio revuelo de
tormentas
para qué tocarla ahora, para qué entristecerla.

Ay seguir el camino que se aleja de todo,
donde no esté atajando la angustia, la muerte, el invierno,
con sus ojos abiertos entre el rocío.

12
Para mi corazón basta tu pecho,
para tu libertad bastan mis alas.
Desde mi boca llegará hasta el cielo
lo que estaba dormido sobre tu alma.

Es en ti la ilusión de cada día.
Llegas como el rocío a las corolas.
Socavas el horizonte con tu ausencia.
Eternamente en fuga como la ola.

He dicho que cantabas en el viento
como los pinos y como los mástiles.
Como ellos eres alta y taciturna.
Y entristeces de pronto, como un viaje.

Acogedora como un viejo camino.
Te pueblan ecos y voces nostálgicas.
Yo desperté y a veces emigran y huyen
pájaros que dormían en tu alma.

13
He ido marcando con cruces de fuego
el atlas blanco de tu cuerpo.
Mi boca era una araña que cruzaba escondiéndose.
En ti, detrás de ti, temerosa, sedienta.

Historias que contarte a la orilla del crepúsculo,
muñeca triste y dulce, para que no estuvieras triste.
Un cisne, un árbol, algo lejano y alegre.
El tiempo de las uvas, el tiempo maduro y frutal.

Yo que viví en un puerto desde donde te amaba.
La soledad cruzada de sueño y de silencio.
Acorralado entre el mar y la tristeza.
Callado, delirante, entre dos gondoleros inmóviles.

Entre los labios y la voz, algo se va muriendo.
Algo con alas de pájaro, algo de angustia y de olvido.
Así como las redes no retienen el agua.
Muñeca mia, apenas quedan gotas temblando.
Sin embargo, algo canta entre estas palabras fugaces.
Algo canta, algo sube hasta mi ávida boca.
Oh poder celebrarte con todas las palabras de alegría.
Cantar, arder, huir, como un campanario en las manos de
un loco.
Triste ternura mía, qué te haces de repente?
Cuando he llegado al vértice más atrevido y frío
mi corazón se cierra como una flor nocturna.

14
Juegas todos los días con la luz del universo.
Sutil visitadora, llegas en la flor y en el agua.
Eres más que esta blanca cabecita que aprieto
como un racimo entre mis manos cada día.

A nadie te pareces desde que yo te amo.
Déjame tenderte entre guirnaldas amarillas.
Quién escribe tu nombre con letras de humo entre las estrellas del sur?
Ah déjame recordarte cómo eras entonces, cuando aún no existías.

De pronto el viento aúlla y golpea mi ventana cerrada.
El cielo es una red cuajada de peces sombríos.
Aquí vienen a dar todos los vientos, todos.
Se desviste la lluvia.

Pasan huyendo los pájaros.
El viento. El viento.
Yo sólo puedo luchar contra la fuerza de los hombres.
El temporal arremolina hojas oscuras
y suelta todas las barcas que anoche amarraron al cielo.

Tú estás aquí. Ah tú no huyes.
Tú me responderás hasta el último grito.
Ovíllate a mi lado como si tuvieras miedo.
Sin embargo alguna vez corrió una sombra extraña por tus ojos.

Ahora, ahora también, pequeña, me traes madreselvas,
y tienes hasta los senos perfumados.
Mientras el viento triste galopa matando mariposas
yo te amo, y mi alegría muerde tu boca de ciruela.

Cuanto te habrá dolido acostumbrarte a mí,
a mi alma sola y salvaje, a mi nombre que todos ahuyentan.
Hemos visto arder tantas veces el lucero besándonos los ojos
y sobre nuestras cabezas destorcerse los crepúsculos en abanicos girantes.

Mis palabras llovieron sobre ti acariciándote.
Amé desde hace tiempo tu cuerpo de nácar soleado.
Hasta te creo dueña del universo.
Te traeré de las montañas flores alegres, copihues,
avellanas oscuras, y cestas silvestres de besos.

Quiero hacer contigo
lo que la primavera hace con los cerezos.

15
Me gustas cuando callas porque estás como ausente,
y me oyes desde lejos, y mi voz no te toca.
Parece que los ojos se te hubieran volado
y parece que un beso te cerrara la boca.

Como todas las cosas están llenas de mi alma
emerges de las cosas, llena del alma mía.
Mariposa de sueño, te pareces a mi alma,
y te pareces a la palabra melancolía.

Me gustas cuando callas y estás como distante.
Y estás como quejándote, mariposa en arrullo.
Y me oyes desde lejos, y mi voz no te alcanza:
déjame que me calle con el silencio tuyo.

Déjame que te hable también con tu silencio
claro como una lámpara, simple como un anillo.
Eres como la noche, callada y constelada.
Tu silencio es de estrella, tan lejano y sencillo.

Me gustas cuando callas porque estás como ausente.
Distante y dolorosa como si hubieras muerto.
Una palabra entonces, una sonrisa bastan.
Y estoy alegre, alegre de que no sea cierto.
 


PABLO NERUDA



16
Paráfrasis a R. Tagore

En mi cielo al crepúsculo eres como una nube
y tu color y forma son como yo los quiero.
Eres mía, eres mía, mujer de labios dulces,
y viven en tu vida mis infinitos sueños.

La lámpara de mi alma te sonrosa los pies,
el agrio vino mío es más dulce en tus labios:
oh segadora de mi canción de atardecer,
cómo te sienten mía mis sueños solitarios!

Eres mía, eres mía, voy gritando en la brisa
de la tarde, y el viento arrastra mi voz viuda.
Cazadora del fondo de mis ojos, tu robo
estanca como el agua tu mirada nocturna.

En la red de mi música estás presa, amor mío,
y mis redes de música son anchas como el cielo.
Mi alma nace a la orilla de tus ojos de luto.
En tus ojos de luto comienza el país del sueño.

17
Pensando, enredando sombras en la profunda soledad.
Tú también estás lejos, ah más lejos que nadie.
Pensando, soltando pájaros, desvaneciendo imágenes,
enterrando lámparas.
Campanario de brumas, qué lejos, allá arriba!
Ahogando lamentos, moliendo esperanzas sombrías,
molinero taciturno,
se te viene de bruces la noche, lejos de la ciudad.

Tu presencia es ajena, extraña a mí como una cosa.
Pienso, camino largamente, mi vida antes de ti.
Mi vida antes de nadie, mi áspera vida.
El grito frente al mar, entre las piedras,
corriendo libre, loco, en el vaho del mar.
La furia triste, el grito, la soledad del mar.
Desbocado, violento, estirado hacia el cielo.

Tú, mujer, qué eras allí, qué raya, qué varilla
de ese abanico inmenso? Estabas lejos como ahora.
Incendio en el bosque! Arde en cruces azules.
Arde, arde, llamea, chispea en árboles de luz.
Se derrumba, crepita. Incendio. Incendio.

Y mi alma baila herida de virutas de fuego.
Quien llama? Qué silencio poblado de ecos?
Hora de la nostalgia, hora de la alegría, hora de la soledad,
hora mía entre todas!
Bocina en que el viento pasa cantando.
Tanta pasión de llanto anudada a mi cuerpo.

Sacudida de todas las raíces,
asalto de todas las olas!
Rodaba, alegre, triste, interminable, mi alma.

Pensando, enterrando lámparas en la profunda soledad.
Quién eres tú, quién eres?

18
Aquí te amo.
En los oscuros pinos se desenreda el viento.
Fosforece la luna sobre las aguas errantes.
Andan días iguales persiguiéndose.

Se desciñe la niebla en danzantes figuras.
Una gaviota de plata se descuelga del ocaso.
A veces una vela. Altas, altas estrellas.

O la cruz negra de un barco.
Solo.
A veces amanezco, y hasta mi alma está húmeda.
Suena, resuena el mar lejano.
Este es un puerto.
Aquí te amo.

Aquí te amo y en vano te oculta el horizonte.
Te estoy amando aún entre estas frías cosas.
A veces van mis besos en esos barcos graves,
que corren por el mar hacia donde no llegan.

Ya me veo olvidado como estas viejas anclas.
Son más tristes los muelles cuando atraca la tarde.
Se fatiga mi vida inútilmente hambrienta.
Amo lo que no tengo. Estás tú tan distante.

Mi hastío forcejea con los lentos crepúsculos.
Pero la noche llega y comienza a cantarme.
La luna hace girar su rodaje de sueño.

Me miran con tus ojos las estrellas más grandes.
Y como yo te amo, los pinos en el viento,
quieren cantar tu nombre con sus hojas de alambre.

19
Niña morena y ágil, el sol que hace las frutas,
el que cuaja los trigos, el que tuerce las algas,
hizo tu cuerpo alegre, tus luminosos ojos
y tu boca que tiene la sonrisa del agua.

Un sol negro y ansioso se te arrolla en las hebras
de la negra melena, cuando estiras los brazos.
Tú juegas con el sol como con un estero
y él te deja en los ojos dos oscuros remansos.

Niña morena y ágil, nada hacia ti me acerca.
Todo de ti me aleja, como del mediodía.
Eres la delirante juventud de la abeja,
la embriaguez de la ola, la fuerza de la espiga.

Mi corazón sombrío te busca, sin embargo,
y amo tu cuerpo alegre, tu voz suelta y delgada.
Mariposa morena dulce y definitiva
como el trigal y el sol, la amapola y el agua.


20
Puedo escribir los versos más tristes esta noche.

Escribir, por ejemplo: "La noche está estrellada,
y tiritan, azules, los astros, a lo lejos".

El viento de la noche gira en el cielo y canta.

Puedo escribir los versos más tristes esta noche.
Yo la quise, y a veces ella también me quiso.

En las noches como ésta la tuve entre mis brazos.
La besé tantas veces bajo el cielo infinito.

Ella me quiso, a veces yo también la quería.
Cómo no haber amado sus grandes ojos fijos.

Puedo escribir los versos más tristes esta noche.
Pensar que no la tengo. Sentir que la he perdido.

Oir la noche inmensa, más inmensa sin ella.
Y el verso cae al alma como al pasto el rocío.

Qué importa que mi amor no pudiera guardarla.
La noche está estrellada y ella no está conmigo.

Eso es todo. A lo lejos alguien canta. A lo lejos.
Mi alma no se contenta con haberla perdido.

Como para acercarla mi mirada la busca.
Mi corazón la busca, y ella no está conmigo.

La misma noche que hace blanquear los mismos árboles.
Nosotros, los de entonces, ya no somos los mismos.

Ya no la quiero, es cierto, pero cuánto la quise.
Mi voz buscaba el viento para tocar su oído.

De otro. Será de otro. Como antes de mis besos.
Su voz, su cuerpo claro. Sus ojos infinitos.

Ya no la quiero, es cierto, pero tal vez la quiero.
Es tan corto el amor, y es tan largo el olvido.

Porque en noches como ésta la tuve entre mis brazos,
mi alma no se contenta con haberla perdido.

Aunque éste sea el último dolor que ella me causa,
y éstos sean los últimos versos que yo le escribo.
 

 


Pizarra de mensajes.

La vida es muy corta para vivir arrepentido, tampoco soñar demasiado es sano, lo mejor es el equilibrio... lo que es para arrepentirse es no intentar ser uno mismo...

Juan Carlos Alatorre [email protected] +

ºººººººººººººº

EN BUENA HORA Y DESEANDO LO MEJOR PARA QUIEN HA TENIDO LA CREATIVIDAD DE ESTA REVISTA O PUBLICACIÓN. NUEVAMENTE AGRADECIENDO DE ANTEMANO EL FOMENTO DEL ARTE Y LA CULTURA A TRAVÉS DE ESTOS MEDIOS.


ALEJANDRO HERNÁNDEZ RAMÍREZ [email protected] +

ºººººººººººººº

Les felicito por el primer numero de la revista. Espero que pronto se llene
también la pizarra de mensajes.

Yenny  [email protected] +

ºººººººººººººº

Me place mucho el hecho de que ahora en la red podamos contar con un espacio que nos permita expresar nuestras inquietudes y perspectivas acerca del mundo que nos rodea a través del "Lenguaje de los Dioses". Al mismo tiempo quiero manifestar mi deseo de participar activamente en el desarrollo de la revista.

Jonny Rojas. [email protected] +

 

ANTES DEL CIERRE:

PUES BIEN, YA LEÍMOS EL SEGUNDO NÚMERO, ¿O NO?, ESPERAMOS MÁS COLABORACIONES Y COMENTARIOS. POR FAVOR, LOS POETAS ENVÍEN JUNTO A SUS OBRAS ALGUNOS DATOS COMO:

PAÍS DE NACIMIENTO Y DE RESIDENCIA,

EDAD,

AFICIONES,

PUBLICACIONES REALIZADAS Y PREMIOS OBTENIDOS.

RECUERDEN QUE PUEDEN ENVIAR TAMBIÉN OPINIONES SOBRE PUBLICADOS PARA LA PIZARRA DE MENSAJES, ASÍ COMO CUALQUIER OTRO COMENTARIOY RECOMENDAR ENLACES. HASTA EL MES PRÓXIMO, UN SALUDO:

NELSON.

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Marzo. 1, 2000

Número 2, año 2000 ®

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