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La aplicación de la computadora en la educación* Roxana Loubet Orozco |
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Introducción La computadora tiene posibilidades múltiples que no se han explotado en toda su magnitud en el campo educativo. En este ensayo pretendo reflexionar acerca de su utilidad e injerencia en el terreno de la educación, particularmente en el proceso de enseñanza y práctica docente, analizando sus ventajas desde una visión crítica y sin dejar de lado sus posibles limitantes.
La computadora en el campo educativo Actualmente podemos encontrar a la computadora en casi todos espacios de la vida cotidiana de las realidades urbanas. Fausto Colombo (1995) la conceptualiza como un metamedium por su capacidad de contaminar otros ambientes tecnológicos y estar más allá del resto de los medios, además de que, en esta nueva era digital, rebasa su pura esencia como calculador y procesador de información para convertirse en un medio comunicativo. En esta nueva era tecnológica, la computadora ya no sólo es un instrumento de procesamiento y transformación de la información, se ha convertido en un soporte comunicativo, de ahí que sea parte esencial de las llamadas nuevas tecnologías de la comunicación y la información (NTIC), las cuales son definidas por J. Adell como ‘el conjunto de procesos y productos derivados de las nuevas herramientas (hardware y software), soportes de la información y canales de comunicación relacionados con el almacenamiento, procesamiento y transmisión digitalizados de la información’ (cit. en Govantes Oviedo, 2001) La aplicación de la computadora es todavía incipiente en la educación, pues no se le ha aprovechado en toda su potencialidad, particularmente en nuestro país. No sólo por ser aún inalcanzable para muchos mexicanos e instituciones educativas, sino por el desconocimiento y la percepción que existe acerca de este medio. No conocemos toda la gama de proyectos educativos que pudieran ser factibles gracias a la computadora. Como dice Govantes Oviedo (2001), las nuevas tecnologías utilizadas en la educación pueden despertar el deseo de aprender, además de aprender a utilizar los conocimientos y la capacidad del pensamiento, a través del desarrollo de las habilidades de autopreparación forjadas en el estudiante. "Bien empleado puede ser un medio eficaz en la educación y en la enseñanza" (Govantes Oviedo, 2001).Por otro lado, no se trata de caer en una posición tecnoutópica. Es necesario reflexionar acerca de su uso. Ser concientes que la tecnología no resolverá los problemas educativos en un abrir y cerrar de ojos y que su solo uso no garantiza el proceso de aprendizaje ni producen egresados autónomos y responsables de su propio conocimiento. Por ejemplo, si bien, una de las ventajas de la computadora es la construcción de hipertextos, donde el estudiante pueda navegar dentro de un texto y libremente aprender, habría que analizar cuál será su mejor diseño, pues según algunas investigaciones los estudiantes pueden tender a no hacer las actividades requeridas y preferir buscar ayudas del sistema para encontrar la respuesta correcta antes que buscar por su cuenta y riesgo (Del Moral Pérez y García Menéndez, 1997). En los años setenta y más aún en los ochenta, se vivió en México el boom de la tecnología educativa. Se fomentó en todos los niveles la inserción de nuevas formas de enseñanza basadas en la planeación y en la utilización de recursos tecnológicos como el proyector de diapositivas, acetatos o cuerpos opacos, además de la televisión, el video o la radio, conjugados con recursos más modestos como el rotafolio, el franelógrafo y el pizarrón, entre otros. Aunque este enfoque consideró al estudiante como una entidad activa y al profesor lo visualizó como un guía con tintes democráticos, la planeación por objetivos y el uso de los recursos se convirtieron en lo más importante, quedando de lado las características individuales de los participantes en el proceso, la capacidad del profesor y las condiciones estructurales y contextuales del sistema educativo. La educación se burocratizó y se enfatizaron los logros desde el punto de vista cuantitativo. De ahí que ciertos sectores críticos de la teoría vean con recelo y expresen una marcada resistencia o desconfianza al uso de las nuevas tecnologías en la educación. La visión tecnicista se ha trasladado hoy al uso de la computadora y al resto de los nuevos medios informáticos y de comunicación; no están aprovechándose en su necesaria magnitud ni ligándose a un modelo que permita la optimización de su uso en beneficio del aprendizaje. Un ejemplo de ello es la desmesurada adquisición de recursos tecnológicos por parte de algunas universidades –como la Autónoma de Sinaloa y la de Occidente–, sin visión crítica alguna, forzadas, muchas veces por instituciones evaluadoras y subsidiarias, y sin un plan de desarrollo global que considere a las nuevas tecnologías como parte integral de un proceso de mejoramiento de la calidad académica. Para poder construir una propuesta en este sentido, dentro de las instituciones públicas de educación superior particularmente las de Sinaloa, será necesario reconocer en primer término, los escenarios en los que se usan las nuevas tecnologías de la comunicación y la información (NTIC) para identificar las variables y los perfiles específicos del contexto en que se usan. Habría que preguntarse, hasta dónde el uso de las nuevas tecnologías pueden ser un recurso que mejore el proceso de enseñanza o facilite el aprendizaje. Con el desarrollo de los medios informáticos y de la comunicación se tiene la posibilidad de introducir cambios en el proceso educativo, pero también de continuar en el mismo formato rígido y automatizante. Dependerá del posicionamiento que tomemos frente a ellas, de la visión de los usuarios: la tecnología, como ya se ha dicho, no resolverá los problemas por sí misma. En este sentido, en la aplicación de las nuevas tecnologías en la educación es necesario considerar su articulación con otros elementos como un modelo educativo flexible que conciba a los participantes como agentes activos y constructores de conocimiento y la creación de estrategias planificadas y acordes a los diferentes campos del conocimiento, contextos sociohistóricos y capacidades individuales; entre otros. Por ejemplo, el uso de la computadora en la enseñanza precisa cambios en el diseño de las situaciones de aprendizaje a partir de principios como los que señala Cabero: basarse en la participación y responsabilidad del alumno en su proceso de formación, favoreciendo un modelo de trabajo autónomo e independiente, así como flexible, permitiendo una organización acorde a las necesidades y características particulares de cada receptor, además de favorecer la interacción con y a través de los medios tecnológicos, centrando la construcción de aprendizajes significativos (cit. por García Vega, 2001).
Conclusión Es claro que la aplicación de la computadora en el proceso de enseñanza no derivará por sí sola en la construcción de mejores aprendizajes. Su utilización tiene que estar vinculada a un modelo que visualice las necesidades y posibilidades del contexto en el que se inserten. Las universidades públicas tendrán que reflexionar críticamente al respecto y desarrollar programas de acción que la desmitifique, tanto negativa como positivamente, y a la vez oriente su aplicación de tal manera que se optimice su aprovechamiento.
Referencias Colombo, Fausto (1995), La comunicación sintética en Bettetini, Gianfranco y Fausto Colombo, Las nuevas tecnologías de la comunicación, Paidós, Instrumentos 13, Barcelona. Garcia Vega, Jorge Luis (2001), Influencia de las NTIC en la enseñanza, Contexto Educativo, Revista digital de educación y nuevas tecnologías, año III, Núm. 15, http://contexto-educativo.com.ar/2001/1/nota-04.htm Govantes Oviedo, Ariel (2001), Retos y posibilidades que imponen las nuevas tecnologías de la información y las comunicaciones a la educación en los países del tercer mundo en Contexto Educativo, Revista digital de educación y nuevas tecnologías [en línea], año III, Núm. 16, , http://contexto-educativo.com.ar/2001/2/nota-04.htm Huergo, Jorge A. (2000), Comunicación/Educación: Itinerarios transversales en Comunicación-Educación. Coordenadas, abordajes y travesías, Universidad Central, Siglo del Hombre Editorial, pp. 3-25.
__________________________ * Ensayo presentado como parte de los criterios de evaluación dentro de la materia Desarrollo de sistemas de información impartida por el Mtro. Diego Cárdenas. Programa de maestría en Educación y Nuevas Tecnologías, CISE, UAS, Culiacán, Sin., abril de 2002. |