Título: "She likes it" Autora: Rovi Adams Disclaimer: mis dirty neurons son mías. Mulder y Scully son de CC. Pero Mulder y Scully con hormonas son míos. Dedicatoria: de una bitch para las únicas e incomparables bitches. Kisses and chocolate for you. Extraño esas sesiones cerradas :( Ahh y Anita.. aprovecha la ocasión, que un UST de mi parte no se ve todos los días jejeje. Clasificación: UST Rating: R Feedback: *de rodillas* siempre me porto bien *sonrisa de niña buena* Merezco uno, verdad? xpecial_girl@hotmail.com ***** Tarde en la noche. Sentada en el sofá con su cómodo pijama y la suerte de poder cerrar los ojos sin visualizar algo relacionado con el trabajo. Todo vínculo entre ella y el FBI está cortado... excepto, claro está, por una sola persona. Pero eso es caso aparte. Control en mano, ella empezó a ejercitar su pulgar derecho, canal tras canal... avanzando rápidamente como si ya supiera que la programación no era de su agrado. Siempre sucede y siempre vuelve a molestarse en encender el televisor y desperdiciar esos cinco minutos. Ya llegando a los últimos canales, su dedo se detuvo. Ni siquiera lo consultó con su neurona más cercana... se quedaría viendo ese canal. Sip. ¿Por qué no? Mejor no discutir su decisión. Existían demasiadas pruebas en su contra archivadas en su memoria. Demasiadas críticas a los hombres por un vicio que no tiene ningún sentido. Y ahora estaba sentada mirando como si nada pasara. Se atrevía a admitir que le estaba gustando. Estaba tan concentrada que cuando sonó el teléfono se estremeció por completo, sus mejillas tornándose rojas en cuestión de segundos. Era como si la hubieran descubierto. -Hola. -Agente Scully, qué gusto me da escucharlla. Mulder. ¿Cuál sería su excusa ahora? -¿Muy aburrido, Mulder? -¿Qué insinúas? -Yo... nada...- dijo centrándose nuevamennte en la pantalla del televisor. Una nueva cara entraba en escena... ¡y sí que aprovechaba su tiempo! -Scully... ¿qué haces? -Estoy viendo una película- respondió auttomáticamente. -¿De esas que no son mías? Su expresión se congeló en ese instante, como si él estuviera detrás de ella mirando detenidamente la forma de entretenimiento que había escogido esta noche. -¡Qué! Muld... -Ahórrate las palabras Scully. Y la próxiima vez, baja el volumen antes de responder el teléfono. La mezcla de rabia y vergüenza que sentía era tal que no la dejaba disfrutar la escena tan interesante que tenía enfrente. Mulder la había descubierto, ella no tenía argumentos para defenderse, así que escaparía de la manera más fácil. -Sip.. claro.. -y colgó. -Vete al diablo-- dijo tomando una bocanada de aire e intentando volver al relajante estado en que se encontraba antes de la intervención de su compañero. Una cuarta rubia sin cerebro entraba al juego cuando el teléfono volvió a sonar. -No otra vez- refunfuñó Scully. -Scully...- dijo éste tratando de tomar ssu mejor tono de niño arrepentido y dolido. -¿Qué quieres? -Es sólo... sólo quiero advertirte de loss efectos secundarios. -¿Estás tan desesperado?- eso fue un golppe bajo para Mulder. Ahora su broma tomaba un giro de 180 grados y le golpeaba en la misma cara. Scully aprovechó su silencio para seguir lanzando derechazos. -En caso de que necesite tus servicios te llamaré, pero no te hagas muchas ilusiones. -Sabes que soy una mujer autosuficiente. Mientras ella hablaba, Mulder no hacía más que pensar en una buena respuesta. Ya que había empezado la guerra no podía dejarse vencer en la primera batalla. -Cuidado si tienes que tragarte esa "autoosuficiencia". Y antes de que ella lo hiciera, el colgó. No permitiría una segunda humillación, además esto estaba resultando demasiado divertido. Apostaba su sueldo del próximo mes a que Scully sería la siguiente en llamar. Otra retahíla de muy buenos deseos para Mulder salió de la boca de Scully. Precisamente hoy, que no quería tenerlo en su cabeza (por no decir en su corazón, lo cual era completamente imposible) tenía que llamarla e interrumpir un íntimo momento de recreación. Y, para colmo, salir airoso e importante como siempre. Sus pensamientos crueles empezaron a invadirla, pero ella los detuvo a tiempo. Tener despierta la neurona de la maldad a la hora de ver una película con dos equis más que la sección donde trabajaba, podría traer consecuencias graves. Una cabeza se perdía entre las piernas de una pelirroja que no dejaba de jadear. Pero la rubia dadivosa también recibía una buena recompensa de unas cuantas pulgadas. Scully ya no se molestaba en ver donde empezaba o terminaba la cadena humana. Tanta carne en una sola sesión estaba teniendo un efecto narcótico... hace unos segundos estaba enojada y ahora estaba excitada. Lo peor era que el objeto de sus emociones seguía siendo el mismo. "Maldito bastardo", pensó mientras sus manos se deslizaban sobre sus muslos. "No te necesito... no te necesito". Ella miró el teléfono y su mano izquierda siguió la ruta de sus ojos, mientras la derecha se sumergía cada vez más entre sus piernas. No era cierto... no podía estar haciendo esto... Dos dígitos más y Mulder estaría al otro lado de la línea con una sonrisa de oreja a oreja diciéndole en el tono más insoportable que tenía toda la razón y que terminaría necesitando sus servicios. -Mulder Lo había llamado... no podía creerlo. Estaba escuchando su voz al tiempo que uno de sus dedos se deslizaba en su interior y que la rubia de grandes senos y poco cerebro no paraba de gritar "YES!!" -¿Scully? -No necesito tus servicios...- dijo luchaando por mantener el tono de su voz. -Estabas tan equivocado. -¿Qué haces? -¿Me lo preguntas? ¿Acaso bajé el volumenn? Ella no pudo controlarse y dejó escapar un gemido al ver como el atlético modelo aumentaba la velocidad de sus embestidas. Deseó haber sido la afortunada hija de puta que estaba recibiendo todo el placer. -Eres muy cruel, Scully. -Tú te lo buscaste, Mulder. Ellos se quedaron en silencio, dejando que los gemidos, gritos y demás sonidos similares inundaran el ambiente y aumentaran la tensión. Él esperaba que ella colgara, ella esperaba lo mismo de él... ambos obedecían la señal de stop y no estaban dispuestos a dar el primer paso. Podían pasar horas en esto; de por sí, ya tenían años. -Acéptalo...- dijo Mulder queriendo fastiidiar a su compañera, pero incapaz de zafarse de la timidez. -Tu propio calor nunca podrá eclipsar el frío de la soledad. Lo que quiso expresar como una broma, salió como la dura verdad que ninguno quería enfrentar. -Eso dolió. Mulder se quedó en shock. No por lo que Scully había dicho, sino por el hecho de que lo hubiera dicho. Una Scully totalmente sincera era menos probable que ver a Skinner como trasvesti. Ahora lo pensaría bien y le hablaría a Frohike sobre la idea de colocar una cámara en el departamento de su jefe. -Entonces... -Entonces para cuando llegues aquí, me enncontrarás dormida con una sonrisa de placer en mi rostro. Ella pudo escuchar a su compañero contener el aire. Podía imaginarlo mordiéndose los labios para no dejar escapar alguno de sus comentarios morbosos. No era ningún secreto que las imágenes que alojaba la mente de Fox Mulder podrían matar de un infarto a cualquier monja. Su ego debía estar por las nubes... junto con otras cosas que de seguro se habían elevado hace par de minutos. -¿No te molestarás si te despierto?- su vvoz delataba una alegría algo más que sospechosa. "Ahora estamos a mano, Mulder", pensó Scully con una sonrisa de oreja a oreja. "Tú sabes lo que tengo en la pantalla de mi televisor, y yo me doy cuenta cuando tus neuronas te regresan a la adolescencia". -Mmmm... suelo ser agresiva si me despierrtan de repente. -Esa agresividad puede tornarse positiva.. Sólo hay que saber hacia donde canalizar toda la energía. -¿De qué hablamos exactamente, Mulder? Nueva vez hubo silencio en la línea y Scully se encargó de soltar una buena carcajada sintiéndose victoriosa. Él nunca estaría de acuerdo, pero cuando ella se lo proponía, intimidarlo resultaba extremadamente fácil y los resultados eran bien divertidos. -Ocultas muy bien tu lado malvado, Scullyy. Quien te ve, no piensa eso de ti. -Bueno, es que te lo mereces- le respondiió adquiriendo su tono más serio. -A ver, recapitulemos. Has sido inorportuuno dos veces en menos de diez minutos. ¿Esperas que te bese por eso? -No estaría mal- le dijo riendo. -Pero sii lo analiza bien, la que merece el castigo por andar llamando a su pobre y solitario compañero mientras realiza ciertas actividades, y no me refiero a ver material no clasificado, es usted, agente Scully. -¡¿Qué.Quieres.Decir.Fox.Mulder!? En realidad tenía muchas otras cosas por decir, pero terminaría por enfadarse como al principio de todo este juego y tenía que mantener su integridad y su posición de mujer fría hasta el final. "Inhala. Exhala. No te inmutes. No le des ese gusto". -Scully... no vas a negar que estabas muyy ocupada cuando me llamaste. -Y dudas que sea autosuficiente. -¡Ajá! Dana Scully ha aceptado que se esttaba masturbando mientras veía una película porno. -Ahora le haces un informe completo a Skiinner- dijo tratando de sonar lo más natural posible, pero arrepintiéndose como nunca de haber encendido el maldito televisor. Si se hubiera puesto a leer algo, no le hubiera sucedido esto. -El lunes sin falta. Ella agarró el auricular tan fuerte, que de haber sido el brazo de Mulder le hubiera cortado la circulación. Lo odiaba por tener siempre una respuesta lista en la punta de la lengua. -Eres tan... ¡insoportable! -¿Y esperas siete años para decírmelo? Esso se llama masoquismo, Scully. No. No había forma de ganar esta absurda competencia, así que lo mejor era retirarse con la dignidad medio intacta. -Buenas noches, Mulder. -¿Ah? ¿Por qué te vas? -Tengo sueño. Era una excusa que no iba a tragarse, pero era una buena forma de lanzar otra de las cartas que tenía guardadas. -Vaya. Entonces eres de las que cae dormiidas después de la acción. Y a mí que me gusta hablar. -Mulder... -Lo siento, Scully, pero no puedes dormirr si tienes visita. La agente sintió un vacío en el estómago. "Ohh Mulder, ¡no te atreverás!" Y antes de sacar conclusiones fue rápidamente en busca de la evidencia. Abrió la puerta y no vio a nadie. Su primera reacción fue un gran alivio, pero no iba a subestimar a Mulder. Lo conocía demasiado como para pensar que sus palabras eran simplemente parte del juego. Así que salió al pasillo y al final de éste lo vio, recostado de la pared y pegado al teléfono con una pose prestada de algún galán de cine. -Vas a pagar por esto- susurró mientras ccaminaba hacia él, pretendiendo estar más enojada de la cuenta. No podía demostrarle que en el fondo le fascinaba todo esto. -Así que no te conformas con fastidiarme por teléfono. -Hola Scully- dijo como si tuviera dos seemanas sin verla. -También estoy feliz de verte. Ella movió los ojos hacia arriba y soltó un suspiro. -¿Ahora qué quieres? -Sólo quería ver esa película contigo- reespondió tristemente, haciendo pucheros. -Pero ya que estás de mal humor... Scully no pudo evitar reírse ante la actuación tan patética de Mulder, quien empezaba a darse la vuelta todo cabizbajo. -¿Quieres verla o protagonizarla?- pregunntó de nuevo la agente, sintiéndose de nuevo capaz de controlar el juego. Él levantó la cabeza y la miró con la boca abierta, todavía preguntándose si esas eran exactamente las palabras que había escuchado. "Efecto deseado", pensó Scully con una sonrisa de oreja a oreja. Ella le guiñó un ojo y lentamente volvió hacia la puerta de su departamento. Ya casi llegando a esta pudo escuchar los pasos acelerados de Mulder. -Te gusta hacerme sufrir, ¿verdad? Ella se detuvo, se apoyó del marco de la puerta y tomó una actitud reflexiva, como si de su respuesta dependiera el futuro de la humanidad. Arqueó una ceja en señal de que sus neuronas se movían inquietas en su cabeza y miró a Mulder de arriba a abajo, saboreando secretamente su repentina expresión de temor ante la mirada analítica que ella le dedicaba. Con cierto aire de indiferencia, ella dio la vuelta y entró, dejando a Mulder y su pregunta flotando en una atmósfera que se hacía cada vez más densa. Se acomodó frente al televisor, tal como estaba unos minutos atrás y le prestó atención a la pantalla como si estuviera completamente sola. Mulder seguía en la puerta, preguntándose qué estaba sucediendo exactamente y esperando alguna palabra que le aclarase lo que pasaba por la mente de su misteriosa compañera. Al cabo de unos segundos, la respuesta llegaba a sus oídos. -Sí... me gusta. Y sonriendo de oreja a oreja, él entró y cerró la puerta tras de sí. Más allá de las palabras se escondía una invitación que por ninguna razón rechazaría, una invitación que sólo ellos dos podían interpretar. FIN.-