"Seconds" Disclaimer: GA y DD son seres humanos de carne y hueso y no tengo derecho a meterme en sus vidas. Esto es una historia de ficción, nada que ver con la real realidad :p Dedicatoria: Esto va para Brenda por la idea del fic snogger, a Vania por sus servicios de porrista, al aburrimiento por no dejar más opción que escribir y a todos los snoggers out there. Tipo: Snogger (sip, soy snogger, no lo negaré), POV, Vignette. Feedback: por favoooorr!!! xpecial_girl@hotmail.com Nota: sé que estoy en medio de otro fanfic, pero distraerse un poco no viene mal :p, además aprovecho para entrar al mundo snogger, ya que nunca me había atrevido a hacer un fic de esta categoría. Si adivinan la escena, se ganan un viaje de ida y vuelta a la cocina de su casa con todos los gastos pagados :p Van... tú no participas jeje. Ahh!! Algo muy importante: Hecho en Rep. Dominicana :) Es una simple escena... un guión escrito para darle vida a unos personajes que pertenecen a la ficción. Unas vidas que no son más que hojas de papel y que toman nuestros cuerpos para poder acercarse un poco más a la realidad. Pero yo no entiendo eso, no puedo acercarme hasta él, sentir sus caricias y sus labios casi junto a los míos, y a la vez definir la línea que separa la vida real y la actuación. Sé lo que viene a continuación. Anoche repetí cada línea en mi memoria hasta el cansancio e imaginé unas cuantas veces la forma en la que ensayaríamos. Pero al llegar esta mañana, volví a sentir esa tensión en el aire y, tratando de evitar estar a pocos centímetros de él, me inventé una nueva excusa para prolongar lo inevitable. Le dije que le dejáramos espacio a la espontaneidad y que confiaba en nuestra química... éramos lo suficientemente profesionales para colocarnos delante de las cámaras y realizar una escena sin habernos visto en par de días. Le dije eso y mucho más para convencerlo, pero la hora de la verdad había llegado. En cuanto sentí sus brazos rodearme, supe que el control se había ido muy lejos. Ya no quedaban más palabras por decir, era momento de dar paso al lenguaje corporal, dejar fluir las emociones y traspasar un poco de nuestro espíritu a unas letras muertas en mil páginas mecanografiadas. No tuve que recordar las viejas lecciones de teatro. Para mí fue sencillo abandonar mi verdadero yo y convertirme en Dana Scully una vez más. Ya me estaba acostumbrando a hacerlo y, sí, solemos meternos en la piel del protagonista, pero creo que de un tiempo para acá transformarme en ella es una especie de posesión. No termino de aspirar todo su aroma cuando es tiempo de separarme un poco de él y empezar a perderme en su mirada. Sus manos se posan suavemente sobre mi rostro, lo que no me deja más opción que enfrentarme a sus ojos, aunque eso signifique arriesgarme a perderlo todo por un sueño que posiblemente no tenga más cabida que en mi subconsciente. Una lágrima debe rodar por mi mejilla, puedo sentirla antes de terminar de repetir la idea en mi mente. Él me preguntará en silencio si esto es correcto y levemente asentiré, dándole permiso para que siga adelante y cruce los muros que han definido una relación platónica de cinco años. Si él supiera todo lo que estoy pensando en este momento, no dudaría que estoy completamente loca. Sus labios están cada segundo más cerca de los míos. No puedo pensar, mi visión se nubla y lo único que siento es el dolor de saber que una de mis fantasías no llegará a concretarse. Él no va a besarme porque no está escrito... tal vez nunca llegue a hacerlo. Y mientras más cerca está, más me duele. Es una tortura que no merezco; pero no hay a quien culpar. Estoy mentalmente preparada... al menos eso digo a mí misma para consolarme. Estoy resignada a conformarme con un ligero roce y romper el hechizo porque la función debe continuar; pero cuando es tiempo de despertar siento que algo alerta todos mis sentidos, algo demasiado bueno para ser verdad. Me está besando... es demasiada información para ser procesada por mi cerebro. Mis manos buscan su cuello y mis uñas se entierran en su pelo; es evidencia suficiente para descartar la posibilidad de que mi imaginación me esté jugando sucio. El murmullo de los demás me recuerda que no estamos solos, pero a él no parece importarle mucho, pues su lengua intenta atravesar la barrera que forman mis labios y profundizar este beso. Y entre tanto cuchicheo logró distinguir un "¡corte!" que tampoco surge el efecto deseado, al menos no para nosotros. Finalmente nos separamos, buscando aire para nuestros pulmones y oxígeno para que nuestros cerebros procesen lo que acabamos de hacer. No hay excusas para alterar el libreto de una historia que no nos pertenece. Cuando las interrogantes y las dudas se convierten en una carga demasiado pesada para mí, trato de buscar una explicación en sus ojos; no obstante, lo único que encuentro son más preguntas. Él es un misterio para mí, y siempre lo será. Un libro completamente cerrado, que de seguro fue escrito para una mujer que no soy yo. Lentamente nos vamos separando, y en este mar de incertidumbre lo único que me queda claro es que una escena ha quedado por repetirse. Una escena que se convertirá en un amargo recuerdo. FIN.-