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"Un favor de... ¿amigos?"
Disclaimer: CC los tuvo por 9 años. Ahora son míos.
Dedicatoria: esto va para toda la family, en especial a Vania por echarme
porras mientras escribía :p y a Mar por el maravilloso FTP XD
Tipo: UST/MSR, POV
Spoilers: Per Manum
Feedback: [email protected] pleeeeaaaassssssssseeee
***GANADOR DEL CONCURSO DE X-FILES FOREVER***
*Yeah... I, uh... I just have to figure out how to ask him* - Dana Scully,
Per Manum.-
Nunca me había percatado del detalle de necesitar un padre hasta ese
momento. Es que, en realidad no tenía muchas esperanzas de que eso
funcionara; estaba tan aferrada a las probabilidades que ofrece la ciencia,
que me olvidé de darle un pequeño espacio a la suerte, al anhelo.
Sin embargo, en el preciso instante en que el Dr. Parenti lo mencionó, su
nombre vino a mi mente sin siquiera activar una neurona. Mulder. Tan
increíble, loco, estúpido... pero a la vez tan conciso.
¿A quién más podría confiarle algo tan maravilloso como traer una nueva vida
al mundo? ¿Con quién podría compartir tal experiencia que no fuera con él?
Sería insensato y hasta egoísta dejarle a un lado en una situación como
ésta, porque aunque no lo hayamos externado de la manera más explícita,
ambos sabemos que existe un sentimiento más fuerte de lo que queremos creer.
Ahora tenía que pensar la forma de decírselo... sonaba muy sencillo pero no
lo era. Puede parecer algo fácil, natural, que todo ser humano desea en
algún momento, pero ese algo tan simple es capaz de hacer temblar la fuerte
zapata que sostiene nuestra relación, más que cualquier conspiración.
Tengo que decirle... sí.. esta noche. ¡Qué Dios me ayude!
Apartamento de Mulder
8:35 p.m.
Mientras mis nudillos tocan la puerta del número cuarenta y dos, mi cerebro
empieza a procesar miles de estupideces y una vocecilla me dice que vaya a
casa y deje la conversación para mañana. Es más fácil rendirse, mucho más
cuando los nervios te traicionan, pero a fin de cuentas la recompensa será
invaluable y el mal momento pasará a la historia. Además, ya el rostro de
Mulder se encuentra frente a mí con una mirada interrogante.
-¿Scully?
Mis ojos no pueden sostener más su mirada y un ardor invade mis mejillas.
¡Cielos! Ni siquiera he dicho hola.
-¿Está todo bien?- me saca de mis casillas que siempre piense que algo está
mal; pero al mismo tiempo su actitud protectora me hace sentir segura y
feliz de saber que se preocupa por mí.
-Sí- respondo casi en un susurro. -¿Puedo pasar?
-Claro- dice haciendo un gesto para que entre.
Siento sus ojos posados en mí, como ha ocurrido todos estos días. Sé que
aunque hemos tratado el tema y aclarado que no tiene por qué sentirse
culpable, esa carga de culpa por mi esterilidad la lleva sobre su espalda.
Hasta ahora, Mulder. Hasta hoy.
Una sonrisa se pinta en mi rostro y ahora me mira como si estuviera loca.
Creo que lo estoy asustando, así que mejor dejo que las palabras fluyan.
-¿Puedes tomar asiento, Mulder?- le digo al tiempo que me acomodo en el
sofá. Es que la primera que necesita estar sentada soy yo.
-¿Es algo sobre el informe? ¿Te ha llamado Skinner?
-¿Podrías desconectarte del trabajo por un momento?
Puedo escuchar la bocanada de aire que ha tomado mientras se sienta al otro
lado del sofá. Está pensando, maquinando miles de teorías mientras pasa la
mano por su frente y después por su cabello. Si no es del trabajo, es
personal. Sé lo que debe estar pensando... que voy a renunciar, que estoy
enferma de nuevo, que ha pasado algo con algún cercano... ¿por qué se va a
lo malo? Es paranoico, lo olvidaba.
-Mulder...- no puedo hablar con la cara de espanto que trae. Mas bien me
causa risa verle así. -Fui a ver al Dr. Parenti- vuelve a mirarme con mucho
más atención, -te dije que quería una segunda opinión y eso hice, así que
esta tarde pasé por su consultorio para... saber... ya sabes.. si tengo una
oportunidad.
-Y... ¿qué te dijo?- me pregunta con timidez. O, mas bien, con miedo de
conocer la respuesta.
Las ganas de sonreír se anticiparon a las palabras. Sólo pude mirarlo y ver
como intentaba descifrar el mensaje oculto en mis ojos y en mi pequeño
instante de felicidad. ¡Vamos Mulder, no seas tan negativo!
-¿Sí?- y yo asiento -¿En serio?- su expresión es la de un niño que acaba de
recibir el juguete de sus sueños, con una sonrisa tonta que no se le quita..
bueno, creo que es la misma sonrisa que traigo yo. Dios, es el padre ideal.
Menos mal no lo he dudado ni un segundo.
En medio de tanta emoción no logro captar el momento en que Mulder se ha
acercado a mí, sólo sé que siento su cálido abrazo y no quiero zafarme
jamás. Me está diciendo miles de cosas al mismo tiempo y alcanzo a escuchar
una felicitación; sin embargo, estoy muy concentrada en el refugio que me
brinda su pecho y en los latidos de su corazón. Está tan nervioso, contento
y loco como yo.
Si esa ha sido su reacción por saber que tengo probabilidades de tener un
hijo, no quiero saber que hará cuando se entere de que es parte del plan.
Estás incluido en el paquete, Mulder. No seré la única que cambie pañales.
-El Dr. Parenti me dijo que tengo probabilidades de quedar embarazada si
empezamos rápido- explico mientras nos separamos lentamente. -Así que no
puedo perder tiempo y buscar un donante.
-¿Ya lo tienes?
-Sí.
-Qué bien- su tono es algo diferente, hasta puedo notar cierta tristeza en
su voz. -Supongo que elegiste a Brad Pitt o a George Clooney.
-Bueno, ninguno de los dos estaba disponible, pero estoy bastante contenta
con mi elección, aunque... hay un problema.
-¿Cuál?
-No sé si acepte.
Él mueve la cabeza como si no creyera algo semejante.
-¡Vamos Scully! Cualquier hombre estaría más que halagado de algo así.
Además, si está en la lista de donantes es porque ha aceptado.
No puedo creer que Mulder sea tan estúpido de pensar que elegiría un
desconocido para que sea padre de mi hijo. ¿Adónde han ido sus neuronas?
Creo que están en mi contra porque saben que ésto se está haciendo bastante
difícil para mí. ¡Oh Mulder! Atrapa las indirectas y no me hagas hablar más
claro.
-Mulder...
-¿Sí?
-No he pedido ningún donante anónimo, ¿de dónde sacas tal cosa?
-Pues... pensé que era lo más lógico- dijo quedándose entonces en silencio,
analizando cada palabra. De repente, me miró con cierto asombro y hasta algo
de duda. -Entonces, conoces a alguien.
-Sí- de acuerdo, no fue nada lindo de mi parte. Pero si su cerebro se niega
a trabajar, voy a torturarlo. -Y, como ya te dije, no sé si quiera.
-Deja de sacar conclusiones sin averiguar primero. ¿Por qué no le preguntas?
Te aseguro que tendrás suerte.
Él me regaló una pequeña sonrisa y yo le devolvió el gesto.
-Ok- digo mordiéndome los labios y tomando un poco de aire. -Mulder,
¿quieres ser el padre de mi hijo?
¡Ay, qué he hecho! Mulder no deja de mirarme con los ojos como platos y se
está poniendo pálido. Demasiado pálido creo.
-¿Mulder?- él no responde, sigue buscándole sentido a lo que he dicho; así
que mejor tengo pacienca, porque esta noche él se toma algo de tiempo para
asimilar las cosas.
Me levantó del sofá y voy hacia la cocina. El aire está demasiado denso en
la sala y tengo la garganta seca, necesito un vaso de agua (y creo que
Mulder también). Después de servir un vaso para mí, tomo uno para él, y
regreso hacia el sofá, pero esta vez me quedo de pie esperando que mi
compañero reaccione o diga algo.
-¿Por qué yo?- es lo primero que sale de sus labios. Lo sabía. Mr
Mulder-soy-culpable-de-todas-tus-desgracias tenía que salir a flote. Pero ya
sé lidiar con eso, siete años a su lado me han dado la suficiente
experiencia para enfrentar cada una de sus facetas. Al menos eso creo.
Me acerqué a él y tomé sus manos entre las mías.
-Es muy simple. Te quiero a ti... porque eres el único en quien confío,
porque eres parte esencial de mi vida, porque no me imagino a alguien más-
¿estoy diciendo eso? -¿Quieres más razones?
-¡Cielos!- exclamó en un suspiro mientras intentaba retener las lágrimas.
¿Lágrimas? Noo, Mulder, no quiero hacerte llorar.
-¿Qué dices?- le pregunto como si fuera el asunto más sencillo del planeta.
-Tengo... tengo que pensarlo- me dice aun con cara de sorprendido.
-De acuerdo.
Y me sonríe... y yo sonrío. Y no puedo luchar contra el imán de sus labios,
así que le regalo un beso fugaz.
-¿Scully?- su voz me detiene justo antes de abrir la puerta, entonces me
volteo para darme cuenta de que Mulder todavía tiene esa sonrisa tonta
dibujada en su rostro. Me encanta verle así, eso sólo sucede par de veces al
año.
-Dime.
-Lo pensaré.
Creo que a ambos nos espera una larga noche en vela.
FIN.-
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