"An untitled story" Rovi Adams, Liu Mulder y Jacque Mulder Adams Disclaimer: Si después de 9 años no sabes de quienes son M&S... no eres un x-philo y no sabes lo que es un fic, así que ni me molesto :p Dedicatoria: Rovi Adams--> gracias a Bren y Jacque por ayudarme a rescatar este fic y por obligarme a terminarlo (sip, pk asi soy de simple). Esto va para la family y para los ke leen y no mandan feedback (no sean malditos). Tb va a aquella ke soporta mis maldiciones y mis abrazos... la PC. That's all :p Liu Mulder--> gracias a MI, a mi y mencione a mi, quien hizo realidad esto con muchas noches desveladas y uno ke otro pleito por los titulos de los capitulos. Tb kisiera darle las gracias a Jacque (mi hermanita :)) y a Rovi kien me soporto muchoooooooo!! Tb dedico este fic a Pancracia (mi pc) ke aguanta todas las maltrechas cosas k yo le hago. Jacque Mulder Adams--> Dedico este fic a mi queridisimo prometido George Clooney y a nuestro hijo_ tambien lo dedico a mí (digo pues si ustedes lo dedicaron para ustedes pues yo tambien _jejeje) por todo el trabajo invertido en el (jajaja_ la verdad como que no es justo_. Ustedes son las que lo hicieron) y no es por nada pero el fic està buenisimo_.y sobre todo lo dedico muy especialmente a mi mamà Rovi y a mi hermanita Liu y a todos los que lo lean (y les guste eh?_ jejeje_que es lo mas seguro) y pues que no se les olvide mandarnos un feedback, no les cuesta nada_ No sean malitos_ anden si?_ si? siiiiiiiiiiiii? XD Tipo: Mulder/Other, WIP, Angst, MSR y una pizca de XF. Feedback: Rovi Adams--> xpecial_girl@hotmail.com Liu Mulder--> liumulder@yahoo.com.mx Jacque Mulder Adams--> jacque_dr@hotmail.com 1-"Surprise, surprise" Apartamento de Dana Scully 5 de noviembre del 2001 5:06 a.m. Entre un lío de sábanas y revistas estaba tratando de poner en orden sus ideas. La noche había sido terrible, pegar los ojos nunca fue tan difícil para ella, y mientras intentaba escapar de sus pensamientos por un momento usando el último número de uno de esos "Journals", el deseo de darse de cabezotas contra la pared la invadía una y otra vez. ¿Por qué era tan complicado aceptarlo? Es normal que las personas que nos rodean experimenten cambios en sus vidas, eso pasa todo el tiempo. Pero... ¡era Mulder!, no una persona cualquiera y le dolía pensar que entre ellos sólo quedaban unos cuantos secretos. El dolor de cabeza amenazaba con volver, las palabras del día anterior volvían a repetirse en su memoria como si hubieran hablado apenas unos segundos antes. Miró el reloj y sólo deseó que el tiempo se detuviera, para no volver a esa oficina, para no volver a verle. Oficinas del FBI 4 de noviembre del 2001 9:20 a.m. -Llegas tarde- dijo Scully en tono serio aal ver entrar a su compañero. - Tenemos muchos asuntos pendientes, incluyendo el informe que debemos entregar a Skinner hoy. -Lo siento, de veras. Es que tuve que llevvar a Chris al aeropuerto. Scully levantó la ceja más allá de los límites acostumbrados, pensaba que era otra de las tontas excusas de Mulder porque no conocía ningún o ninguna "Chris" en la corta agenda del agente Mulder. -¡Ah! No te lo he dicho, ¿verdad? Christinne Parker, mi prometida. Es que tuve que llevarla por su madre, ya que se presentó... bla bla bla- Mulder seguía dando explicaciones mientras la pobre Scully seguía enfrascada en la palabra "prometida" tratando de asimilarla. Su cara pasó por una gran variedad de colores, desde el vivo rojo de sus cabellos hasta azul y Mulder parecía no darse cuenta de que su compañera estaba en shock. Entonces le pareció escuchar que alguien la llamaba en la distancia - ¿Scully? ¡Scully! -Eh... ¿sí? -No me estás escuchando. -Noo..- respondió con una risita nerviosa,, -de...definitivamente eres bueno en la actuación, Mulder. Casi me creo todo el rollo de tu compromiso. No te preocupes, por eso voy a perdonarte la tardanza, pero que sea la última vez... -Scully... -... te advierto que no toleraré... -Scully... -Dime... -Estoy hablando en serio. Voy a casarme enn un mes. Scully hubiera preferido que le cayera el techo de su apartamento con los demás departamentos de arriba a hacer el ridículo frente a Mulder. Ella no dijo nada, caminó silenciosamente hasta el escritorio, tomó el informe a mitad y empezó a ordenar su mente para trabajar. -Felicidades. Oficinas del FBI 5 de noviembre del 2001 8:45 a.m. Acalorada por el tráfico y desesperada por la tardanza, Scully trataba de hacer sus pasos más largos mientras se acercaba a la oficina. Ella era la puntual y no le gustaba llegar tarde para no tener que soportar los comentarios de Mulder, los cuales no eran con la intención de molestarla pero siempre lograban sacarla de sus casillas. Para su sorpresa la oficina estaba vacía, el agente especial Fox Mulder (que hoy sí llegaría temprano) no había hecho acto de presencia. "A lo mejor tuvo que llevar a Christine al aeropuerto de nuevo", hasta en sus pensamientos se notaba el mal humor que tenía esa mañana. La ducha no sirvió para calmar su temperamento y las ojeras eran horribles; definitivamente no era su día de suerte. Cuando por fin estaba logrando que su mente se concentrara en el informe que tenía que terminar, escuchó que alguien tocaba la puerta. Levantó la mirada e hizo un gesto interrogante. -Disculpe, estoy buscando a Fox... Fox Mullder- dijo la mujer que estaba en la puerta, una trigueña que parecía haber salido de una de las revistas o de los videos que no son de Mulder- ¿no lo ha visto? -Lamento decirle que también lo estoy busccando- respondió Scully tratando de poner su mejor expresión...- así que no podré ayudarla. -Usted debe ser Scully- prosiguió la extraaña tras una larga pausa -la compañera de Fox. -Y... usted debe ser... Christine? -Sí. Fox me ha hablado mucho de usted. "¿De veras? Qué cosa, no puedo decir lo mismo", pensó la agente mientras la miraba detenidamente. Ambas se quedaron en silencio, como estudiándose cautelosamente; Christine la miraba como a alguien con quien debía tener mucho cuidado, Scully simplemente como a una extraña. -El agente Mulder debe estar por venir porrque tiene mucho trabajo pendiente, si quiere puede esperar por él. Ahora, si me disculpa, tengo una reunión importante. -Parece simpática- dijo Christine para sí con ironía, al ver como se alejaba la agente. Residencia de Margaret Scully 7:00 p.m. Scully nunca pensó que un día pudiera ser tan malo como éste. Encima de tener que presentar el informe sola, esperar a que Mulder terminara su conversación con Christine y estudiarse un nuevo caso, tuvo que inventarse una buena excusa para escaparse de un almuerzo con la parejita feliz. Pensó que su compañero no tenía más neuronas porque sólo así se le hubiera ocurrido invitarla a comer viendo la cara que tenía su prometida cuando estaba frente a ella. -Hola Dana- saludó su madre cariñosamente al verla en la puerta. -Te ves cansada, ¿mucho trabajo? -Sí, bastante- tras saludar a Maggy lo priimero que vio fue el sofá, así que sin dudarlo un instante se derrumbó sobre éste. -Déjame prepararte algo- Dana hizo un gestto de afirmación y su madre fue hacia la cocina, desde allí planeaba seguir con la conversación. -Hace mucho que no veo a Fox, ¿cómo está él?- desde que salió de la oficina Scully estaba intentando olvidar ese nombre y todo lo que tuviera relación con él para que ahora la Sra. Scully saliera con esta pregunta. No quería hablar del tema, así que soltando un suspiro intento cambiar el giro de la charla. -Está muy lindo este cuadro mamá, ¿dónde llo conseguiste? -Lo compré hace par de semanas en oferta- respondió mientras avanzaba hacia la sala con dos vasos. Le pasó uno a su hija y tomó asiento junto a ella mirándola con atención porque sabía que algo sucedía.- Te hice una pregunta, Dana. -¡Ah! ¿Mulder? Está bien, supongo que basttante ocupado con lo de su boda. Margaret se quedó con la boca abierta y tuvo que hacer un esfuerzo para no dejar caer el vaso. -Pero... ¿cómo es eso? ¿Conoces a la chicaa? -Apenas supe la noticia ayer- respondió Sccully algo incómoda- ... la conocí esta mañana. -Te das cuenta ahora, ¿verdad? Uno no sabee lo que tiene hasta que lo pierde. -No sé a qué te refieres, mamá, yo... -Lo sabes muy bien, Dana, eres mi hija y nno puedes engañarme. Sólo un tonto no se daría cuenta del brillo en tus ojos cuando estás junto a él, no te percatas de las veces que lo mencionas cuando él no está contigo, pero yo sí. No vengas a decir que tu único sentimiento hacia él es amistad... si así fuera, no estuvieras como estás. Scully no tenía nada que decir, las palabras de su madre eran mucho más exactas de lo que ella esperaba. Se separó de su madre y cabizbaja caminó hacia la puerta murmurando un "buenas noches" que apenas ella misma había escuchado. 2-"Changes" Apartamento de Fox Mulder 7:30 p.m. Aunque cada cosa seguía estando exactamente en el mismo lugar se preguntaba cada minuto si ese era él y si estaba en su apartamento. Todo era tan surrealista para él, desde el hecho de estar viendo una película sobre quién sabe qué hasta las sombras que se proyectaban en la pared gracias a la poca luz proveniente del televisor. Ver dos siluetas en el seto, sentir el calor de otro cuerpo en el sofá... la última vez que estuvo en esa situación se sentía realmente cómodo con su botella de cerveza y las palabras inteligentes de su acompañante. Pero no era aquella pelirroja la que estaba a su lado esta vez, no era ella la que descansaba en su regazo. ¡Cuánto hubiera dado por tener su delicada piel sobre su pecho y poder acariciar sus cabellos de fuego! Lamentablemente la protagonista de esta historia era otra; una muy distinta, no sólo en lo físico, porque eso es lo de menos. -¿Te gustó?- aquella voz lo hizo regresar de un planeta bien lejano y no fue hasta ver los créditos en pantalla que se dio cuenta de que la película había terminado. -Eh... -No prestaste atención- prosiguió Chris allgo decepcionada. -A ver, ¿por qué no me dices en qué pensabas? Si tienes algún problema trataré de ayudarte- ella se acercó lentamente a él con la intensión de besarlo, pero antes de poder rozar sus labios él abandonó el sofá. -Siento... siento comportarme así pero... creo que tienes que irte. Aun tengo trabajo por hacer y se hará tarde. -Entiendo- no quería parecer molesta pero lo estaba. Tomó sus cosas y sin devolverle la mirada a Mulder llegó hasta la salida- Buenas noches, Fox. Que descanses. Oficinas del FBI 6 de noviembre del 2001 8:00 a.m. Hoy sí tenía la dicha de llegar temprano y de encontrar la oficina para ella sola sin ningún problema. Dana Scully estaba de buen humor a pesar de pasar media noche pensando en el comentario de su madre. En realidad trataba de demostrarse a sí misma que el razonamiento de su madre era erróneo y que si estaba así era porque le sorprendía que Mulder tomara aquella decisión conociéndolo tan bien. Mientras tecleaba las últimas palabras del reporte Mulder llegó con la puntualidad que no había presentado en siete años. -Buenas días, Mulder- dijo ella sin volteaar la cara- ¿Te han desalojado? -Muy graciosa, Scully- por su tono de voz Scully dedujo que los papeles estaban invertidos, hoy el malhumorado era él. -Por lo visto hoy no estás sociable. Debe ser algo característico de todo el ajetreo que implica casarse, ¿no aparece tu ajuar? Era la primera vez que mencionaban dicho evento desde la vergonzosa reacción de Scully al enterarse, sin embargo a ella no parecía molestarle el tema en absoluto. Lo que Mulder no sabía era que debajo de sus jocosos comentarios se escondía un mar de confusiones y sentimientos sin aclarar. -Creo que tenemos que ver a Skinner- agreggó Mulder cambiando de tema. Diamond Mall 12 de noviembre del 2001 4:46 p.m. -No puedo creer que empiecen tan pronto- ccomentó Christine emocionada mientras veía como algunas tiendas ya lucían el conjunto de luces características de la época navideña- Ni siquiera vamos por mitad de noviembre. Mulder no podía creer que estaba mirando cuantas vitrinas fuera posible en un centro comercial siendo pleno día de semana. Prefería mil veces estar en un lejano pueblo buscando hombrecillos grises que estar eligiendo un color de toallas que combine con los azulejos del baño. En ocasiones como ésta es que se extraña realmente los Expedientes X, y esto, no hacía más de tres horas que estaba en la oficina. Christine no cabía de emoción mirando esos zapatos que milagrosamente quedaban perfectos con el collar de perlas que tenía guardado para la boda. Ahora no dudaba en hacer una investigación sobre la obsesión de las mujeres por comprar. En los años que ha trabajado con Scully nunca la ha visto en esa situación, ¿o es que no conocía esa faceta suya? Pensar en su compañera le traía de nuevo esa confusión que de vez en cuando lo invadía, más aun al recordar como estaba actuando ella estos últimos días, como si no le importara el paso que estaba a punto de dar. "¿Por qué tendría que importarle?", se preguntó. Después de todos eran simples compañeros de trabajo, ¿o no? Apartamento de Dana Scully 10:30 p.m. A esta altura de juego la soledad se había convertido en tal parte de su vida que la mayor parte del tiempo olvidaba que existía. Vivía sola desde hacía mucho tiempo y nunca necesitó de nadie; vivía sola pero no se sentía sola, porque sabía que tenía ese alguien que en cualquier momento marcaría su número aunque fuera para desvelarla. Eso la reconfortaba y era suficiente para sentirse acompañada, sin embargo, empezaba a sentirse sola de nuevo. Ya eran raras las veces en que sonara el teléfono, tanto así que si sucedía podía jurar que era su madre o alguna campaña publicitaria. El ring del teléfono la hizo pegar un salto porque tenía par de días que no escuchaba ese sonido. Pensando que no era nada importante se quedó tranquila en el sofá y le dejó el trabajo a la máquina contestadora. "Soy Dana Scully, por favor deje su mensaje, le atenderé en cuanto pueda". "Soy yo Scully... si estás ahí..." -Hola- fue como si un resorte la hubiera eempujado al escuchar aquella voz- ¿Mulder? -Sí, es para decirte que mañana partimos aa San Francisco. Skinner me llamó hace unos minutos. -Ajá. -No tenemos que ir a la oficina, así que ppasaré por ti como a eso de las 9. -Sí, estaré esperando entonces. Ese era el adiós que nunca decían, en cambio esta vez se quedaron en silencio escuchando la respiración del otro. Era como si esperaran que la conversación siguiera aunque sabían que era una posibilidad muy remota. El silencio se hizo cada vez más incómodo y Scully decidió que no colgaría pero tampoco diría adiós. -¿Cómo estuvo el día?- apenas formuló la ppregunta la encontró realmente estúpida. Estuvo con él toda la mañana y parte de la tarde, sólo tenía unas cinco o seis horas sin verle. -Fui al centro comercial con Christine, loo cual para ser sincero fue bastante aburrido. -Muy característico de los hombres. -Ya sabía yo que no podías ser la excepcióón. Mientras comprábamos pensé en ti y en si haces lo mismo- la frase "pensé en ti" desconectó a Scully instantáneamente. Mulder había "pensado en ella" mientras estaba con su prometida- No entiendo a las mujeres y su obsesión por todo lo que ven en un centro comercial. Christine me decía que...- ese nombre era un sedante para Scully quien tenía un buen rato escuchando el murmullo de la voz al otro lado de la línea- En fin, no sé que sea lo mejor, ¿qué crees Scully? Necesito un consejo... Scully... ¡Scully! -...¿Sí? -Cuando tengas los pies en la tierra hablaamos. -Mulder, yo...- el tono le avisó que era mmuy tarde, lo cual le pareció extraño. Mulder le había colgado, realmente estaba enojado entonces- ¡Demonios! 3- "More than simple partners" Vuelo 345 hacia San Francisco 13 de noviembre del 2001 10:40 a.m. Tenían exactamente doce horas que no se dirigían la palabra, ni siquiera posaban sus ojos sobre el otro. No sabía como se la habían ingeniado pero todo el trayecto fue sumamente silencioso y actuaron como si fueran dos extraños. Scully fingía estar muy atenta a la vista de su ventanilla cuando en realidad escuchaba hasta el mínimo suspiro de su compañero. Ambos estaban conscientes de que su comportamiento era hasta cierto punto infantil pero el orgullo estaba primero. -¿Qué estamos haciendo Scully? Ella volteó más hacia la ventanilla intentando no escucharle perdiéndose en las nubes y en el azul del cielo. No quería hablar de esto, no quería mostrar cuan débil podía ser. -No me evites, por favor. Tomó la poca fuerza de voluntad que le quedaba y por primera vez en casi un día lo miró fijamente a los ojos suplicándole que se detuviera. -Somos amigos, Scully, podemos hablar de llo que nos incomoda. -Amigos- fue lo primero que salió de su booca con cierto aire de sarcasmo. Mulder entendió a la perfección lo que ella quiso decir. Una sola palabra le dio a entender lo molesta y herida que estaba por ese y quien sabe cuantos más secretos que él no era capaz de confesarle. -Las cosas han cambiado mucho, ¿sabes?- prrosiguió Scully dispuesta a terminar con este asunto- Tal vez eso me moleste en parte, pero te aseguro que no más que tu silencio. Mulder... estoy feliz por las cosas que estás viviendo, feliz de que hayas encontrado alguien con quien compartir tu vida, feliz de que seas feliz... -No estás feliz. La agente se quedó literalmente con la boca abierta ante la afirmación que acaba de escuchar. -Eres tan egoísta. -¿A qué viene eso? -No sé adónde quieres llegar, Mulder, peroo te advierto que no llegarás. -¡Por qué no me dices de una vez por todass todo lo que sientes! -¡Qué quieres que te diga! ¿Que estoy celoosa? No... no lo estoy. Es sólo que siento que estoy perdiendo un amigo, que voy a extrañar al Fox Mulder que conocía, sus bromas, sus locuras, sus teorías... las llamadas a las 3 de la mañana, sus "buenos días, siento llegar tarde...", terminar los informes en su casa o en la mía, las discusiones... siento que todos estos años de compañerismo, de amistad, se van a la basura. -Nada de eso se perderá. -Se perderá, lo sabes muy bien; pero mienttras tengamos algo de lo que fuimos, quiero tener al Mulder que admiro. Sólo cuando terminó de hablar, Scully se dio cuenta de las lágrimas que rodaban por sus mejillas. Rápidamente iba a secarla con sus manos pero las manos de su compañero fueron más rápidas y en un abrir y cerrar de ojos se encontraba rodeada de aquellos brazos que tanto soporte le habían dado. -Lo siento- susurró mientras le acariciabaa el cabello con ternura. La sensación era bastante placentera para ambos, pero en cuanto las neuronas de la agente comenzaron a funcionar ésta empezó a romper el abrazo. Mulder la miraba con dulzura comprobando que no quedaban más lágrimas en su rostro, entonces Scully le regaló una pequeña sonrisa para decirle que todo estaba bien, aunque no fuera así en su interior. Oficinas del FBI 16 de noviembre del 2001 9:50 a.m. -Mulder, no pensarás escribir en el informme que la mujer se convertía en serpiente y mataba a esos niños. Parece la más increíble de las fábulas. -A ver...- respondió éste perdiendo la pacciencia ante el escepticismo de Scully- ¿Es que en siete años de trabajar conmigo no has aprendido a abrir tu mente? -Una cosa es abrir la mente y otra creer ccualquier patraña- él la miró con su característica cara de ofendido- vamos Mulder, eso es como decir que vieron a Elvis en una patata. -¡Acaso dudas de la aparición de Elvis en la patata!- Scully no hacía más que ocultar su rostro para que no viera que estaba a punto de estallar en risa- Scully... me has defraudado. No parece que hubieras trabajado conmigo por tanto tiempo- tan actuadas fueron esas palabras que los dos no aguantaron más y empezaron a reír como locos. Eso fue como una especie de terapia para la tensión que había vivido en la última semana, tanto Scully como Mulder pensaron que su amistad había llegado a su fin, pero tal parecía que aquella conversación en el avión y el caso en San Francisco habían salvado todo- Te invito a comer. -¡Wow! Ojalá pueda tener ese Mulder todos los días. Apartamento de Fox Mulder 22 de noviembre del 2001 5:00 p.m. La fecha del tan esperado evento para Christine (porque para él no lo era tanto) se estaba acercando más y más. Mulder no salía de una jaqueca entre el ajuar de la novia, las invitaciones, el alquiler del local, el abogado, etc, etc... Menos mal había sobrevivido a la discusión de que si la boda era por la iglesia o no y salieron pacíficamente acordando que sería una unión civil, tanto por la diferencia de religiones como por el hecho de que implicaba menos ataduras (claro que Mulder no dijo esto para no alterar aun más a su novia). Ese día habían recorrido medio Washington buscando un bendito par de zarcillos que combinara con el vestido porque aquella vez que fueron al mall no pudieron encontrar nada. Lo peor del caso era que Mulder tenía que quedarse en el auto mientras Chris y una amiga salida de la nada (una tal Noemí) iban de tienda en tienda, porque ya saben, el novio no puede ver nada de la novia hasta el día de la boda. "¡Menuda tontería!" era lo único que pensaba el agente. Ahora estaba recostado en su sofá, repasando los incidentes de un tormentoso día de compras y repartición de invitaciones. Deseaba imitar el baño de espumas de su compañera, pero no tenía sales ni ánimo de esperar que la tina se llenase, así que dejando las ropas por donde primero caían se metió a la ducha. Miles de pensamientos se aglomeraban en su mente mientras su cuerpo le pedía que dejara de pensar y se limitara a sentir; tuvo que descartar la última opción porque desgraciadamente sus neuronas estaba por dar lata. -Bueno Fox- empezó monologueando- tus díass de soltero eterno están contados. Y mira con quien vienes a unirte, ¡quién iba a pensarlo! La exhuberante Christine Parker, tus compañeros de Oxford te envidiarán cuando se enteren. Si te envidiaron cuando eran novios, qué será ahora. Creo que empiezo a creer que Dios existe porque rogué bastante para que esa mujer me hiciera caso y una década y quien sabe cuantos años más después reaparece en tu vida queriéndote como aquella vez- una sonrisa apareció en su cara pero se esfumó tan rápido como una estrella fugaz- ¿La amas? ¿Aún la amas, Fox? Demonios, debo estar loco, estoy hablando solo. Oficinas del FBI 26 de noviembre del 2001 11:50 a.m. -Mulder, mi estómago está mandando mensajees. -Respóndele diciendo que su llamada no ha progresado, que lo intente más tarde. -Eres un cretino- dijo lanzándole un bolloo de papel, ataque que fue correspondido con un folder- Mulder, acabo de organizar esto, por favor compórtate. -Tú iniciaste, así que no te quejes. -Será mejor que vayas a ver que quiere Skiinner- agregó mientras terminaba de recoger los papeles y proseguía con su búsqueda de un expediente. Segundos después de salir el agente su móvil empezó a sonar. "Mierda, tenía que dejarlo". Dudó en contestar pero pensó que podía ser algo urgente- Hola. -¿Hola? ¿Está Fox por ahí? ¿Quién habla? -Ah, él no está, ¿quiere dejarle algún reccado? -Es Christine, dígale que lo esperaré paraa almorzar a la salida. -...ok- respondió cortando automáticamentee. Terminó de organizar los expedientes que faltaban y fue hacia la oficina de Skinner para encontrarse con Mulder allí, resignada a la idea de que comería sola otra vez. Cuando Mulder y Scully salieron del Edgar J. Hoover se encontraron con una Christine a la cual le faltaba poco para botar chispas literalmente. Scully prefirió desviar su mirada hacia su compañero haciéndose la desentendida, mientras que Mulder quería hacer lo mismo sabiendo que escapar de esta situación era algo imposible a menos que una nave lo abdujera en ese preciso momento. Chris se quedó en el mismo lugar con la típica cara de dama celosa esperando una respuesta justificable cuando era ella quien importunaba. -Hola Chris- dijo Mulder besándola en la mmejilla. -No esperaba verte por aquí. -Supongo que la "señorita"- respondió poniiendo énfasis a esta palabra- no te dio mi recado- Scully le regaló la famosa mirada asesina. -Claro que sí. Pero vine a decirte que lo siento mucho por hoy, te dije que tenía trabajo que hacer y quedé en almorzar con Scully porque luego tenemos que continuar con un caso. Ella no terminó de escucharlo, subió al auto bastante enojada y se marchó a toda prisa ante la mirada calmada de Mulder, a quien al parecer no le afectaba su reacción. -No debiste hacerle eso, Mulder. -Es que no voy a dejar que controle mi vidda. 4- "Face 2 face" Apartamento de Dana Scully 30 de noviembre del 2001 6:00 p.m. Esa tarde ella tenía planeado su baño de espumas pero con todo lo que investigaron en el día los planes se fueron al garete. Esta vez el informe era su responsabilidad y Mulder no vendría a ayudarla porque tenía otras cosas que hacer. Harta de estar frente al ordenador decidió ir por uno de sus botes de helado, pero al llegar al refrigerador solo encontró el hueco que decía "no recuerdas que te lo comiste todo anoche?"; así que con todo su cansancio tomó dinero y salió en busca del helado antojado. Apenas estaba llegando a la salida del edificio cuando le pareció ver alguien conocido, muy conocido estos últimos días. "Oh no, mi mente me está haciendo una mala pasada con tanto estrés", pensó al ver a la trigueña avanzar hacia ella. Desafortunadamente no era espejismo, era Christine Parker en vivo y directo con cara de "tenemos mucho de que hablar", aunque Scully pensaba "no sé de qué diablos será". -¿Va de salida, agente? Scully sólo pudo levantar la ceja. "Pero qué simpática ella, ¿no? Aparte de que cae de improvisto interrumpiendo mi momento helado, tengo que soportar su actitud de super woman". -"Iba" por lo que veo. -No se preocupe, podemos hablar en el camiino si ese es el problema- no más faltaba. Ahora el helado le sabía amargo a Scully y ni siquiera lo había comprado. Empezó a caminar resignada a soportar la conversación que menos pensaba tener en este mundo: sobre un hombre- Sé que es la persona más cercana a Fox- empezó Chris, haciendo que la ceja de Scully fuera tomando el lugar al que sólo ella sabía hacerla llegar. La miró fijamente a sus ojos leyendo como un 'pero' se aproximaba... -pero entienda que ahora las cosas son diferentes. -De eso no tengo la menor duda. -No me parece. -Sé adónde quiere llegar, pero creo que haabla con la persona equivocada porque aunque sea la más cercana a Mulder no quiere decir que sea su niñera. No lo controlo, señorita Parker, al contrario, diría que él me controla a mí- tomó un poco de aire para seguir- ¿Sabe lo que pienso? Usted no lo conoce tan bien como cree. Este trabajo es su pasión, su vida y dudo mucho, escuche bien, dudo mucho que casarse lo haga cambiar de parecer porque en siete años de conocerlo no he visto algo que lo aparte de su búsqueda. Si realmente lo ama, comparta eso con él en vez de querer apartarlo de su camino- Scully empezó a caminar lejos de su acompañante, no quería escuchar o decir más, era suficiente. -Usted es más difícil de lo que pensé. -No me mire como su contrincante- dijo detteniendo la marcha sin voltearse- no llegará a ningún lado con esa actitud. Christine se quedó allí mirando atentamente como Scully se alejaba de ella. Aun estaba cerca y no se quedaría sin esa duda. -Se acuesta con él, ¿verdad?- automáticameente la agente se volteó para enfrentarse a Christine. Había sido la gota que rebozó la copa y se notó en su mirada cuan molesta estaba. -¡Esto es el colmo!- exclamó tomando fuerzzas para acelerar el paso y llegar pronto donde no tuviera que respirar el mismo aire que aquella mujer. Había perdido la paciencia, le estaba costando mantener la compostura, así que caminó lo más rápido que pudo para no devolverse y gritarle dos o tres cosas a la cara. Apartamento de Fox Mulder 2 de diciembre del 2001 8:00 p.m. Mulder no paraba de pasar canales mientras descansaba en el sofá tras el agotador viaje a New Jersey del que había llegado unas horas antes. Se suponía que Scully y él terminarían el informe en casa de este último, sin embargo la "enigmática Dra. Scully" no hacía acto de presencia. Pensó que a lo mejor ella estaba tan cansada como él... pero descartó esa opción al pensar en el comportamiento de su compañera en todo el viaje. Estuvo distraída, lejana, bastante pensativa, no era como aquella vez de San Francisco, no hubo oportunidad de hablar porque el caso acaparó todo el tiempo, además ellos mantuvieron sus conversaciones sin ningún problema. Alguien tocó la puerta y Mulder se apresuró a abrir sin siquiera mirar quien era. -Al fin, Scully- dijo abriendo- pensé que no lle... -Oh, esperabas a Scully. Mulder se hizo a un lado para dejarla pasar no muy contento de verla. Era la segunda vez que le hacía la visita sorpresa y no le agradaba para nada. -Vine para hablar de los últimos detalles de la ceremonia. -Te dije bien claro que me apartaría de esso, no tengo tiempo para esas cosas, Christine. -Pero sí tienes tiempo para recibir a la aagente Scully. -Es mi trabajo, bien que lo sabes- dijo quueriendo poner fin a esta absurda escena de celos. Ella respiró profundo y se acomodó en el sofá. -Supongo que no me echarás de aquí porque tengas trabajo. Me encantaría ver como hacen los informes y todo eso. -De acuerdo- no lo dijo muy convencido perro no tenía otra opción. Si la echaba el pleito sería peor y lo menos que quería escuchar era los gritos e insultos de una mujer, ya que con las objeciones de Scully era más que suficiente. 8:30 p.m. Toc, toc... El sonido de la puerta hizo que Mulder se levantara del sofá, pero antes de llegar ya Scully estaba abriendo con su propia llave. -Lo siento- comentó mientras entraba con ppar de paquetes- di vueltas y vueltas para terminar de nuevo con comida china. Apúrate, sino dejaré caer todo esto y aquí tengo los documentos que querías. -Ok- respondió ayudándola de inmediato. Christine seguía en el sofá contemplando en silencio toda la escena. Mulder se había olvidado de su existencia y Scully no sabía que ella estaba ahí. -Eres un pésimo anfitrión, se supone que ddeberías haber guardado la cena. -¡Oye Scully! ¡Olvidaste la cerveza! -Mulder, vine a trabajar, no a emborracharrme. Traje té helado. -Eso es amor, Scully- los dos rieron ante el comentario que les recordó ese caso años atrás- La próxima vez te prometo que voy a mostrar mis habilidades culinarias. La sonrisa de la agente se borró rápidamente, adquirió un tono serio y antes de que pudiera decir algo, Mulder la estaba interrogando. -¿Sucede algo? -Es... es sólo que tenemos que hablar. Mulder dejó salir un suspiro y la miró fijamente. Pensó que eso había quedado atrás, que ya la conversación se llevó a cabo y no quedaban más palabras por decir. -Si es lo que pienso, ya hablamos de eso. -Tú no entiendes... -Mira, si hay algo por lo que te sientas iincómoda... -No es por mí. Scully lo miró como tratando de decirle con la mirada aquello que había estado pensando toda la mañana. Mulder la miró tratando de descifrar esa mirada de angustia y confusión. -¿Qué sucede?... me preocupas. -Em... mmmm- estaba tratando de tomar valoor y decirle, le era muy difícil pero tenía que lograrlo, ya lo había decidido. Mulder no le quitaba la vista de encima y Scully sentía como sus manos le sudaban- Bueno yo- Scully levantó la mirada y fue entonces cuando se percató de la presencia de Christine quien observaba la escena muy atentamente- Hola Chris- dijo mostrando una falsa sonrisa. -Hola ..-contesta Chris fríamente. No fue hasta ese momento que Mulder recordó que Chris estaba ahí presenciando todo. -Mejor empecemos con los informes. -Eh... sip- respondió el agente más nerviooso que su compañera unos segundos atrás- Christine nos hará compañía, quiere conocer nuestro trabajo. No te importa, ¿verdad? -No... ¿por qué habría de importarme? A loo mejor resulta mejor perfilista que tú, Mulder- pronunció escondiendo cierto aire de incomodidad y resentimiento. Después de varias horas de elaborar y revisar el informe se dieron cuenta de que Chris se había dormido en el sofá. Mulder se levantó de la silla estirando los brazos y moviendo la cabeza, estar horas y horas en lo mismo era más que agotador, Scully imitó sus movimientos pero se mantuvo en el mismo lugar. Estaban bastante tensos, pero no era precisamente el trabajo lo que los tenía así. Mientras uno buscaba el contacto de sus miradas, el otro lo evitaba, era una guerra en silencio, el aire estaba cargado y la tensión parecía un delgado hilo capaz de romperse en cualquier momento. Scully no abandonaba su espacio por temor a encontrarse con aquellos ojos verdes que la perseguían, lo que no sabía era que su contrincante era capaz de atravesar las líneas jamás cruzadas para acabar con aquel silencio. -¿Alguna vez te has arrepentido de dar un gran paso pero por temor a herir a los demás sigues adelante? -¿A qué viene la pregunta? -Contéstame. -No lo sé, creo que no siempre estamos connscientes del daño que causan nuestra decisiones en otros. Esas palabras quedaron fijas en la memoria de Mulder, repitiéndose una y otra vez. ¿Se refería ella a alguna decisión del pasado o a lo mismo que él hablaba? Siempre podían tener esa conversación sin palabras, era algo muy natural en ellos, en cambio esta vez Mulder no podía ver más allá de sus ojos ni saber si estaban conectados. La palabra daño estaba en esa frase... ¿era el daño que él le estaba haciendo en ese preciso momento? Scully no podía enfrentar más la mirada de Mulder. Bajó la cabeza y disimuladamente miró hacia la puerta, era como si midiera los pasos necesarios para escapar de él, lo sentía demasiado cerca, más cerca podía ser peligroso, un paso más y no hay vuelta atrás. -Creo que ya es hora de que me vaya. -¿Vas a huir una vez más? -¿Huir? No soy yo quien va a casarse. No ccreo que sea yo quien esté huyendo- abrió la puerta y avanzó por aquel pasillo lo más rápido que pudo, sabía que él no se quedaría así y el temor a revivir la escena de aquel verano en que estuvieron tan cerca aceleró sus pasos. Él esperaba esa reacción, no tal vez esa respuesta pero si que Dana Scully escapara. Aún así no pudo evitar paralizarse y actuar como un tonto dejándola ir, al fin sus pies recibieron el mensaje y fue tras ella pero apenas unos pasos había dado cuando escucho una voz que lo detuvo: -¿A dónde vas Fox? Sólo pudo ver aquellos ojos azules desaparecer tras las puertas del ascensor, escapaba sabiendo que el iría a suplicarle, que la seguiría donde fuese necesario... lo leyó en su mirada antes de ser separados por el metal. Ella le decía "lo siento" y él interpretaba "éste es el fin". Ambos sabían muy bien que todo se estaba echando a perder. 5- "Keys" Oficinas del FBI 3 de diciembre del 2001 9:30 a.m. La enigmática Dra. Scully y Spooky Mulder. Eso eran ellos dos hoy: un par de completos extraños compartiendo el trabajo de la sección más apestosa (eso pensaba Mulder desde unos días para acá) de todo el J. Edgar Hoover. El lunático y la espía contratada para destruirlo. Incluso el primer día que ellos trabajaron un caso juntos tuvo mucho más química que este día. Al diablo la amistad, las pequeñas sonrisas, el café matutino, los chistes malos... actuar como robots era más fácil que sentarse a discutir lo que estaba pasando, claro, sabían que terminarían como perro y gato diciéndose palabras hirientes y sacando a relucir sentimientos que deben quedarse en el fondo porque así es el protocolo. Habían avanzado mucho y ahora sentían que habían retrocedido tanto que volver al 1992 sería más productivo. Borrón y cuenta nueva, pretender que no se conocían, empezar desde cero. Era ridículo, tan ridículo como el orgullo que los cegaba. Hasta para ellos mismos era complicado entender el comportamiento que adoptaban a veces, un día estaban más cerca de lo usual y al otro más distantes que los peores enemigos. "Las reglas son las reglas". Una frase digna de repetir a diario, ahora entienden lo de no involucrarse emocionalmente con el compañero. Técnicamente no se ha roto esa regla, pero ¿se puede mandar sobre el corazón? ¿Te puedes decir: "nada de sentir, por ahora hay que trabajar"? Nadie sabe lo que hay debajo de la piel de los dos agentes, nadie se imagina lo que cada uno sueña cada noche y cuan a menudo comparten esos sueños y fantasías. Ni siquiera ellos mismos lo saben con respecto al otro, o tal vez sí, pero son demasiado cobardes para aceptarlo. Pensaron que la jornada sería más larga de lo habitual pero la hora de salir de aquella prisión había llegado. Scully estaba lista para marcharse, tomó su abrigo y caminó hacia la puerta, Mulder sabía que se iría sin decir nada pero sorpresivamente la vio caminar hacia él, nerviosa, se le notaba a pesar de mantener una postura firme, a pesar de pretender pasar como la Reina del Hielo. -Creo que esto es tuyo- dijo ella tomando sus manos y colocando la copia de la llave de su apartamento en ésta. Le costó mucho esfuerzo tanto el hecho de atreverse a tocarlo como mantener el control al sentir el suave roce de sus dedos. -¿Tengo que entregar las mías? Eran unas simples llaves para los demás, para ellos era el rumbo que podía tomar sus vidas a partir de ahora. Con una pregunta le dio a demostrar que no la quería dejar partir, aun cuando ella renunciaba a formar parte de su vida. -Es muy fácil dejar siete años de tu vida atrás de esta manera, ¿verdad?- Scully estaba perpleja- sabes tan bien como yo que una simple puerta no puede separarnos. Se necesita más que eso, mucho más, no porque yo lo diga sino porque lo hemos vivido. Lentamente buscó entre los bolsillos de sus pantalones, se tomó toda la paciencia del mundo con tal de que el momento no pasara. Por más que le doliera y que sintiera que era absurdo y estúpido, él optó por dejar de lado su egoísmo y respetó su decisión, después de todo, ella no tenía la culpa. Sintió el frío de la copia que ella le había confiado años atrás y un sinnúmero de recuerdos atravesó su mente; apretó el puño lo más fuerte que pudo intentando aferrarse a aquellos momentos. -Si así es como dices adiós, déjame al mennos escucharlo de tus labios- Mulder pudo ver como los ojos de Scully tenían un brillo cada vez más notable, era una lucha muy grande que se libraba en su interior entre su fortaleza, su autocontrol y su debilidad. -Creo que estás interpretando mal, Mulder.. -¿Qué interpreto mal? ¿El que ya no quieraas mis llaves? -Los cambios llegan y debemos adaptarnos aa ellos. No creo que sea apropiado, no creo que sea necesario tener las llaves del otro. -¿Apropiado? ¡Por favor, Scully, para quiéén! ¿Por qué no puedes entender que el simple hecho de casarme no cambiará nada? -Tal vez para ti no cambie, pero sí para mmí. Y no soy yo la más molesta con esto, créeme. Es todo lo que tengo que decir, no quiero discutir más- y nueva vez se va, Mulder entiende que es lo mejor, es mejor controlar el impulso de seguirla y dejarla ir. Apartamento de Fox Mulder 3:00 p.m. -Ya estoy aquí!- exclamó Christine cerranddo la puerta y acomodando unas cuantas bolsas. -Todo está quedando hermoso, ya están listas las invitaciones- prosiguió sentándose junto a Mulder y saludándolo con un beso. Él la atrajo hacía sí acariciando su rostro y depositando un suave beso en la comisura de sus labios. -Me encanta verte sonreír. -Y a mí verte tan relajado. ¿Sabes? Tengo muy buenas noticias, hoy me llamaron de Londres y quieren ponerme a prueba para el puesto del que te hablé. ¿Sabes lo que eso significa?- Mulder se limitó a hacer un gesto de sorpresa- Qué bien, Fox, volver a la tierra que nunca debiste dejar atrás, ¡te imaginas! Visitar Oxford, todos tus viejos amigos que mueren por verte, las tardes lluviosas, el té... no puedo esperar. -La idea es brillante, Chris. No había pennsado tan seriamente la posibilidad de volver a Inglaterra, puede ser un cambio conveniente para mí... dedicarme de lleno a la psicología, no estaría mal. La sorprendida era Christine, jamás pensó que convencer a Mulder de irse con ella fuera una tarea fácil. Su prioridad era la búsqueda de su hermana, de la verdad, y en cuestión de segundos él estaba dispuesto a dejar todo eso atrás para empezar una nueva vida. Algo le estaba pasando, ella no era tan tonta para no darse cuenta, pero sea lo que sea ese algo era positivo para sus planes. 6- "The day" Renaissance Washington, DC Hotel 10 de diciembre del 2002 6:22 p.m. Por más que dijeran que la ceremonia sería sencilla, Mulder conocía la categoría de la familia Parker y decir sencillo era lo que para un ciudadano promedio significaba casi sofisticado. Marcus y Lorelai, los padres de Christine llegaron desde Londres dos días antes para supervisar el salón y los últimos preparativos. Aunque la novia no era para nada una chiquilla, su madre no dejaba de hablarle y aconsejarle como si fuera a entregar la más pura y casta de las vírgenes al hombre de sus sueños. Desde que Lorelai y Mulder empezaron a hablar nadie pudo separarlos, éste se sorprendió de encontrar a la misma figura elegante que conoció en sus años de estudiante en Oxford, definitivamente los años no habían pasado por su rostro. -Pensé que se casarían aquella vez, Fox, ppero tuviste que regresar a América. Eras un muchacho terco. -Lo sigo siendo, señora Lorelai- dijo entrre risas. Christine estaba al borde del ataque de nervios como toda novia; siempre tiene que aparecer algo que no queda bien y en este caso eran los zapatos. Su hermana Francesca se negó a seguir diciéndole la hora porque aparte de que era su nueva compulsión, la histeria aumentaba al ver como los minutos pasaban tan deprisa. Tras retocar su maquillaje y su peinado pidió que la dejaran sola y sentada frente al tocador empezó a analizar cada paso que había dado este último mes. Se enamoró de Fox Mulder y hoy por fin después de tantas noches de implorarle a Dios, después de tantos años de soledad, él sería suyo. Tenía casi todas sus metas alcanzadas, era una estrella en su carrera, la más grande entre sus colegas, reina en su círculo social, pero le faltaba ese algo que hoy conseguiría. Le costó mucho sobreponerse a la decisión que tomó Fox de regresar a su país, le rompió el corazón saber de la existencia de una tal Diana Fowley, porque a pesar de estar tan lejos conocía todos sus pasos. -Eres la única que falta- intervino Franceesca interrumpiendo los pensamientos de su hermana. -Vamos Chris, no me digas que ahora eres la sentimental después que tanto me criticaste el día de mi boda. -Bueno, ahora te entiendo. -¡Vamos! Deje de perder el tiempo, futura señora Mulder- dijo llevando a Chris consigo. -Wow.. que bonito suena eso, Christine Mulder. Apartamento de Dana Scully 6:30 p.m. "Me quedo, no me quedo, me quedo, no me quedo..." en eso estaba Dana Scully desde unos 15 minutos sentada sobre la cama con su bata de baño. Desde el día que recibió la invitación tenía todo listo y ahora que llegaba la hora no sabía que hacer. -Bueno, se trata de Mulder... - dijo trataando de convencerse mientras saltaba de la cama y se preparaba para vestirse, -tengo que ir y acompañarlo. Dana, no seas tan egoísta, se vería muy feo se no vas. Además... nada se pierde, de seguro vale la pena el buffet. Renaissance Washington, DC Hotel 7:15 p.m. La fiesta estaba programada para las 7:00 pm. pero en que lugar del mundo existe la puntualidad? Mulder se sentía mareado entre toda esa gente desconocida para él porque para ser sinceros todos venían del lado de la novia, los únicos invitados de Mulder eran los Pistoleros (que parecían aliens con sus smokings), el DA Skinner y Scully, a quien no había visto ni tenía mucha esperanza de ver por como estaban las cosas entre ellos. Frohike no paraba de hacer chistes sobre el matrisuicidio que su amigo estaba a punto de cometer, "no puedo creerlo" o "se acabaron las reuniones de los viernes" eran de las frases que solía repetir en todo lo que llevaba allí. Cabe destacar que Melvin tenía una tonta sonrisa que no se le quitaba y cuando Mulder trató de averiguar la causa sólo oyó algo sobre una apuesta. Ya todos se estaban organizando y Lorelai tomó del brazo a Mulder quien seguía buscando a su compañera entre los invitados. Echó un último vistazo y se resigno a que ella no estaría ahí, a pesar de las discusiones y el distanciamiento ella era su mejor amiga y anhelaba tener su compañía ese momento. Desde que entró al salón, Christine fijó su mirada en su futuro esposo. Estaba tan emocionada que no tenía tiempo para mirar como estaba la decoración, quienes estaban ahí o cualquier otro detalle. Al fin, soltaba el brazo de su padre para unirse a Mulder y convertirse en su mujer. Al ser una ceremonia civil, no había mucho que esperar hasta la pregunta clave y Chris con una gran sonrisa esperaba dar su respuesta. -Christine Elizabeth Parker, ¿acepta ustedd a Fox William Mulder como su legítimo esposo? -Sí, acepto. -Fox William Mulder, ¿acepta usted a Chrisstine Elizabeth Parker como su legítima esposa? Miró al juez y luego a Chris pensando en el gran paso que estaba a punto de dar. Nunca se había planteado casarse y mucho menos formar una familia, y de repente estaba enfrente de la mujer que sería su esposa, sólo una palabra y así sería. Pensó que este era su destino y que así debía ser, sólo era cuestión de aceptarlo y ser feliz. Sin embargo, Chris no era simplemente un matrimonio, era un cambio del cual él no estaba completamente seguro. -Acepto- dijo con firmeza, tratando de proobarse a sí mismo que tomaba la decisión correcta. -Por el poder que el Estado del DC me conffiere, los declaro marido y mujer. "Puede besar a la novia" fue lo primero que Scully escuchó al poner un pie en aquel salón. Y lo vio unir sus labios con los de Christine Parker, sintiendo la misma rabia que sintió al verlo con Diana, con Phoebe o con cualquier otra que hubiese conocido. No fue hasta hoy que se percató de cuan grande eran sus celos y comprendió que hacia Mulder sentía mucho más de lo que ella imaginaba. Sintió un gran deseo de devolverse, de no haber tenido la absurda idea de pasar por allí.. "¡Cómo se me ocurre que me necesitaría aquí!" pensó, "ni siquiera recuerda que existo". Vio de lejos a Byers compartiendo unas palabras con Skinner y cuando iba a abandonar sigilosamente el salón, Langley pronunció su nombre. -¡Vaya! Al fin apareces. -Hola Langley. -Bueno, vamos a felicitar al novio. No me lo puedo creer, hasta pensé que escaparía así como Julia Roberts en "Runaway Bride". -Pues al parecer no huyó- dijo Scully con un dejo de tristeza, -¿por qué mejor no esperamos a los demás y lo saludamos todos juntos?- tenía la esperanza de retrasar más el momento de tener que felicitarlo. Por más que trató de que no ocurriera el momento llegó y se dirigieron a felicitar a la feliz pareja. Mulder se sorprendió de verla, tanto que se quedó sin palabras y Scully tuvo que romper el silencio antes de que fuera más incómodo. -¡Muchas felicidades y larga vida de casadda!- dijo la agente abrazando a la novia y dibujando la más falsa de sus sonrisas. -De eso puedes estar segura- respondió Chrris con ironía. Ahora ella debía decirle "felicidades" a él. Tan sencillo como pronunciar la palabra pero tan difícil como enfrentarse al peor enemigo. Era el turno de enfrentarlo desde el incidente de las llaves y no se permitiría ninguna flaqueza. Sacando la última gota de valor que le quedaba se acercó a él y lo abrazó. -Muchas felicidades, Mulder. Espero que essto sea lo mejor para ti. Cuando se miraron, Scully no supo si era su imaginación o si los ojos de Mulder estaban algo brillosos, él le sonrió pensando en el doble sentido que llevaba esa frase. "Lo mejor para ti", muy en el fondo pero sin reconocerlo ella era lo mejor para él y nadie más. Antes de separarse, Mulder le susurró al oído: -No sabes cuanto significa que la persona que más quiero esté conmigo ahora. Gracias por venir. -De nada- respondió alejándose de sus brazzos y tratando de no dejar que sus emociones alteraran sus palabras. -Creo que simplemente no le podía fallar a alguien tan importante para mí como lo eres tú. Chris no pudo evitar lanzarle una "mirada" a Scully tras escuchar aquellas "confesiones de amigos". De que se querían mucho no quedaba la menor duda; de que ella era un peligro, tampoco. Desde que la conoció la tuvo en la lista de rivales peligrosas; mientras más inofensivas parecen más fieras resultan al final, esa era la teoría de Christine, siempre la llevaba a la práctica. La música salvó la situación, ya que en cuanto empezó la orquesta los invitados clamaban por el baile de los novios. En cuanto la pareja ocupó el centro del salón como pista, los demás fueron integrándose y disfrutando de las suaves melodías. -Mulder bailando- dijo Byers riendo incréddulo. -Anota la fecha, Langley, es una noche para recordar. Frohike seguía mirando atontado a las parejas y de vez en cuando echándole miraditas a Scully, quien seguía con un humor no apto para acercarse. Uno de los mozos se acercó y los chicos tomaron sus copas de champagne, mientras que Skinner tomó una para él y una para Scully. -Por los novios- dijo Frohike, -en especiaal por Mulder que me ha dejado el camino libre- Ni siquiera Skinner pudo aguantar la risa ante el brindis de Frohike y la forma en que se le iban los ojos por Scully mientras lo decía. -Porque Melvin desista en uno de sus sueñoos más imposibles- agregó la agente algo seria. Renaissance Washington, DC Hotel Suite 12:36 a.m. Christine ya no sentía los pies de tanto bailar. Entre sus amigos, sus hermanos y Mulder no pudo sentarse en toda la noche. Ahora sólo quería deshacerse del incómodo vestido y dormir muchas horas, desafortunadamente tenía que terminar de arreglar todo para ir rumbo al aeropuerto en par de horas. Ella y Mulder partirían hacia Singapur a disfrutar de la luna de miel. Mulder seguía en el salón con los primos de Chris, eran de los pocos que quedaban en la fiesta, pero como sobriedad era lo que más hacía falta allí a ninguno le importaba. Brendan, uno de los antiguos compañeros de Mulder, no paraba de contar las mujeres que entre todos habían conquistado y entre mujeres y copas la conversación estaba muy buena. -Oye Mulderrrr- dijo tratando de sostenersse de la silla, -creí que te salvarías de mi prima- todos rieron al unísono, parecían un coro de borrachos muy sincronizados. -Pues ya vess como es la vida de cruel- reespondió éste sirviéndose más champagne. -Pero sshhh... que no me escuche- prosiguió susurrando. - Después se pone insoportable. Otro de los compañeros de trago decidió unirse a la conversación. -Para ser sincero, no me gustaban las rubiias ni las morenas... me vuelven locos las pelirrojas... me presentas a tu amiguita, Foxy? Está como caída del cielo. Sin saber como se había puesto de pie, Mulder se puso frente su amigo y lo miró muy serio señalándole con el dedo. -Ella es intocable.. ¿me entiendesss? Hay que ser muy valioso para merecerla, Mark... sólo los ángeles merecen ángeles. -No tienes cara de ángel, zorrito- terció Brendan soltando una carcajada. -Háblame claro, Brendan- replicó el agentee mirándolo sigilosamente. -Ah... por favor! ¡No me digas que en todoo ese tiempo de compañeros no hubo nada entre ese bombón y tú! Mulder volteó y se quedó pensativo por un momento. Los demás esperaban ansiosos su respuesta pero no fue eso lo que consiguieron. -Caballeros, es muy tarde y la novia me esspera- dijo tratando de escaparse tropezando con todo lo que encontraba a su paso. -¡Adónde crees que vas!- exclamó Mark alcaanzándolo deprisa y trayendo a su silla de nuevo. -Ayúdenme chicos, éste no se nos salva hoy. Las confesiones de Foxy Mulder en vivo y directo- todos empezaron a reír nuevamente. - A ver Foxy, cuéntanos, no seas tímido- añadió con voz misteriosa. -Sólo diré que un caballero no tiene memorria- y salió de la sala dejando todo a la expectativa, pero sin negar o afirmar nada. 7- "Honeymoon" The pasar malam Republik Singapura 6:45 p.m. La pasión por las compras de Christine fue más que satisfecha con la variedad de tiendas y mercados exóticos. El calor esa tarde era intenso pero eso no detuvo su caminata por las diversas calles de Singapur para terminar en un tradicional mercado nocturno. Su sed de aventura era más grande que la de Mulder al parecer, ya que éste debía seguir tumbado en la cama durmiendo como un bebé. Como por arte de magia su insomnio había desaparecido, aunque con tantas horas de vuelo y tantas copas de champagne de la noche anterior, cualquiera se rinde ante los brazos de Morfeo. Merchant Court Hotel Republik Singapura 8:19 p.m. Cuando Chris regresó de su gran aventura en la tierra de compras con una tarjeta de crédito hasta el límite, Mulder seguía recuperando el sueño perdido en los últimos días. Definitivamente el jet lag le había dado duro. Así que ella decidió darse una larga ducha para relajarse, hoy había caminado y comprado por las calles de Singapur hasta el cansancio. Al salir de la ducha se encontró a un radiante y al fin despierto Mulder esperándola en la cama... ligeramente recostado. -Hasta que decides abrir los ojos- dijo ellla sonriente. -Pensé que tendría que aplicar el método de la Bella Durmiente. -Si quieres me duermo de nuevo para que puuedas aplicarlo. -Tengo una mejor idea para ti y para mi- mmirándolo con ojos de deseo. Mulder cerró suavemente los ojos esperando que Chris cumpliera lo prometido y ella fue y colocó un delicado beso en sus labios; parecían que habían olvidado todas sus locuras de universitarios porque se comportaban como dos adolescentes sin experiencia. Él aumentó un poco la pasión de ese beso, parecía como si fuera el último que fuera dar, entregado y con la pasión desbordante.. fue bajando colocando pequeños besos desde la comisura de sus labios hasta el inicio de su cuello para ahí entretenerse un rato. Ya estando al total descontrol empezaron a querer explorar más allá, conocerse y memorizar cada lugar de estos. Mulder empezó a besar toda superficie de piel existente, pero sin ningún apuro, sólo sintiendo el placer en el contacto con esa piel tan deseada. Entre gemidos, Chris ansiaba deshacerse de la camisa de su ahora esposo, desabrochando con desesperación cada botón, esa era la Chris que él conocía, posesiva, impaciente no había cambiado en nada, ni siquiera en su forma de amar. Entre roces y caricias que desataban los más profundos suspiros, ambos disfrutaban al máximo su reencuentro... una vieja pero a la vez nueva sensación los invadió en la unión de ellos convirtiéndose en uno solo. 9:00 a.m. Mulder abrió los ojos repentinamente como si se sintiese perdido, la claridad era mucha así que pensó que el amanecer iba lejos. Se sintió extraño y mientras trataba de ordenar sus pensamientos frotaba sus ojos y miraba todo a su alrededor. Entonces se dio cuenta de que no estaba solo, su amante de la noche anterior yacía a su lado. Volvió a cerrar los ojos y recordó todo... "una noche agitada, eh?" fue lo que pensó en ese instante. La acercó hasta él contemplándola por unos segundos y dándole un tierno beso de "buenos días" a lo que Chris respondió abriendo los ojos. -¿Aún quieres más?- preguntó ella sonrienddo pícaramente. -Ni te imaginas cuanto... -¿Qué te parece si ordenamos algo de desayyunar y luego salimos a ver las bellezas de Singapur? -Si eso no implica la muerte de mi tarjetaa de crédito no tengo objeción alguna. -¿Cuál? Si ya todas las sobregiré ayer en el mercado nocturno- Mulder colocó su mano en el pecho fingiendo un dolor repentino. -Vas... a matarme- dijo cayendo nuevamentee sobre la cama mientras Chris no paraba de reír. Decidieron que este día iban a ver todo lo que la bella ciudad les ofrecía, desde las hermosas costas hasta los grandiosos centros comerciales, sin dejar pasar los llamativos cafés, de los cuales uno llamó la atención a Mulder: el café Starbucks. Cafe Starbucks Republik Singapura 11:00 a.m. -Vamos Fox, ¡el de la otra esquina era máss elegante!- Mulder seguía ensimismado con el lugar, contemplando hasta el más mínimo detalle. - Parece como si hubieras venido antes... ¿hay algo que debas contarme? -Es sólo que me parece interesante. -De acuerdo, pero cuando salgamos quiero iir al otro, ¿ok? El menú me pareció exquisito. El menú era lo último que a él le pasaba por la mente, lo único que quería era conocer el lugar, su historia y... el por qué de ese nombre. -¿Por qué le habrán puesto Starbucks? -¡Qué!- preguntó Chris bastante extrañada por la actitud de su esposo. - Oh Fox, no me digas que pretendes sacar un expediente x de esto. -No, claro que no- respondió sonriendo, peero a la vez incómodo por el comentario. Siguió observando toda la decoración y le pareció encontrar algo relacionado con el nombre del lugar: un cuadro inspirado en Moby Dick. -Ya comprendo- susurró para si mismo. Christine lo miraba tratando de entender adonde quería llegar pero fue en vano, él tomó asiento y ella lo imitó. Fox Mulder quería comer aquí, no había nada por hacer. -Moby Dick... ¿desde cuándo tan fanático dde ese libro? -Es el libro favorito de Scully. -Ah... Scully... -Sí- continuó sonriente sin percatarse quee Chris se había molestado al escuchar aquel nombre. -Recuerdo una vez que me contó sobre su padre y ella... él era Ahab, ella Starbuck. "Starbuck... ella era Starbuck", repitió Chris en su mente. "Ni siquiera en la luna de miel deja de estar presente". -Bueno, ordenemos algo- agregó ella tratanndo de cambiar el tema, -me muero de hambre. -Sip, yo tambien... a ver, ¿qué hay?- penssando realmente en que sería de la vida de su compañera en estos momentos. En cuanto terminaron de desayunar abandonaron el local, Chris fue la primera en levantarse y salir, estaba loca por respirar otro aire y olvidar los comentarios de Mulder. No más faltaba que ahora quisiera ir a alguna tienda a comprar el libro para llevárselo de obsequio a "Starbuck". -¿Sabes? Quiero darme un paseo por Orchardd Road, tengo que comprar unas cuantas cosas- "oh no!" pensó Chris. -¿Ah si? ¿Cómo qué tienes en mente?- supliicando que sus pensamientos no se hicieran realidad. -Mmm... no sé, ya decidiré cuando vea. 8- "The real reality" Apartamento de Dana Scully 20 de diciembre del 2001 7:00 a.m. La mañana estaba demasiado fría como para querer separarse de las sabanas; desafortunadamente era hora de ir al trabajo, lo cual hacía que sus deseos de levantarse fueran menos aun. Mulder no iba a estar ahí como siempre, y no era como una de esas veces en que él iba a un caso y ella terminaba yendo a salvarle el pellejo; él no estaba ni en la oficina ni con los expedientes en su mente. Scully se levantó peresozamente de la cama, se dirigió al baño para darse una ducha a ver si así lograba olvidarse de todo y despejar su mente. Después de un delicioso baño a vapor, se dio cuenta que ya era demasiado tarde y que se tendría que alistar, porque aunque retrasara lo más que pudiera tenía que llegar a esa oficina ahora tan sola. Ya sólo faltaba un día para que él regresara pero eso no significaba que fuera a estar acompañada de nuevo, físicamente lo estaría pero por como estaban las cosas entre ellos antes de la boda, no esperaba que todo fuera igual. Incluso una estúpida corazonada la atormentaba desde que había empezado todo lo del compromiso, Christine lo alejaría del FBI. Oficinas del FBI 8:30 a.m. Apenas acababa de poner un pie en el ascensor para ir rumbo al sótano cuando escucho su nombre, la secretaria de Skinner le avisaba que su superior quería verla, algún caso se le había presentado. En silencio rogaba que no fuera algo complicado que implicara un viaje, en estas fechas era lo menos que le apetecía. Estaba acostumbrada a que sus noches de Navidad fueran algo caóticas cortesía de su amable compañero, pero esta vez no tener la oportunidad de cenar con su familia y para colmo estar sola en el caso era más que un castigo. En su oficina el director adjunto la esperaba con su característico rostro serio. Era un caso, no solo un caso, era un expediente x y cuando de boca de Walter Skinner salía la palabra inexplicable había que poner atención que la situación no era para menos. -¿Quiere que viaje a Boston sola señor?- ppreguntó luego de escuchar todos los detalles. -No, prefiero esperar que el agente Mulderr regrese, ya avise a mis contactos allá. Sé que no será buen recibimiento para él pero son situaciones inesperadas. -Ok, entonces hablamos mañana señor- "supoongo que tampoco será una Feliz Navidad". Reagan National Airport Washington, DC. 21 de diciembre del 2001 6:50 a.m. Hogar dulce hogar, aunque esta vez era más frío que dulce entrando en pleno invierno. El viaje por el sudeste asiático les hizo olvidar por completo la temporada navideña, con tanto calor quien pensaría que era diciembre, pero ahora estaban de vuelta y la nieve junto a la fría brisa les avisaba que un frío invierno les estaba esperando. Mulder volvía a sufrir los efectos de tan largo viaje y a pesar de estar cargando las maletas y bultos no estaba totalmente despierto del buen sueño que echó durante las horas de vuelo. Lo peor era que no podría seguir con su siesta una vez que llegara a su apartamento ya que el FBI le esperaba en un par de horas. -Creo que no me dará tiempo a llegar a Arllington, así que te dejo en un taxi y yo me dirijo al trabajo. -Nos vemos en la tarde entonces- dijo dánddole un beso. Oficinas del FBI 8:56 a.m. La bienvenida de Mulder fue un montón de papeles sobre el escritorio alertándole del nuevo caso que investigaría. Lo que no encajaba en todo esto era que Scully no llegaba, teniendo en cuenta que ambos partirían hacia Boston en pocas horas. Hoy no era un día muy placentero: acababa de llegar de un largo viaje para tener que soportar a Skinner con sus indicaciones, esperar por su compañera que no llegaba y salir corriendo al aeropuerto a poner el trasero en otro avión. Su móvil empezó a sonar antes que tuviera tiempo de quejarse. -Mulder. -Soy yo. Te espero en el aeropuerto porquee se me ha hecho un poco tarde y no puedo pasar por allá, por favor lleva los folders que te dejé en el escritorio. -Sí- pero ella ya había colgado, ni siquieera le había dado la bienvenida. Reagan National Airport Washigton, D.C. 9:20 a.m. Si se lo hubiese imaginado se habría quedado allí, bueno, al menos fue útil pasando por la oficina ya que Scully no pudo, pero vuelve a reirterarse que hoy no es su día. Mulder tenia más de 15 minutos esperando a su compañera, pero ella seguía atrapada en el tráfico matutino de Washington... hasta que de repente vio una figura familiar acercarse, faltaban unos minutos para que el vuelo partiera, así que no quedaba tiempo para recibimientos ni mucho bla bla, no era que lo esperaba de parte de Scully pero tenía la esperanza viva. -Ya podemos irnos- se limitó a decir cuanddo llegó hasta él. -Bueno días para ti también, Scully- con uuna sonrisa irónica y mentalmente se repetía "claro tenemos unos días sin vernos nada más". Después de tan ameno reencuentro abordaron el avión. Residencia McDowell Boston, MA 11:00 a.m. La señora McDowell sostenía su taza de té con dificultad mientras trataba de responder las preguntas que los agentes formulaban en torno a la desaparición de su hija. Mulder estaba muy interesado en cada detalle ya que podía asegurarse que era una chica que había sufrido de múltiples abduciones. -¿Podría narrarnos que sucedió exactamentee esa noche?- continuó Mulder con el interrogatorio. -Recuerdo que Lisa había terminado de ayuddarme con los platos y se había ido a su cuarto. Entonces vi una luz muy fuerte, parecía un rayo, por lo que fui hasta su habitación a asegurarme de que cerrara bien todas las ventanas porque sería una noche lluviosa, fue lo que supuse, pero... ella ya no estaba. -¿Sabe si su hija tenía alguna razón para huir de la casa?- Scully seguía herméticamente cerrada al caso. -¡Está diciendo que Lisa escapó! ¡Es lo máás absurdo que he escuchado! -Señora- intervino Mulder antes que se agrravara la situación, -la agente no quiso decir eso, usted sabe que su hija es una adolescente, es un simple pregunta. Cálmese por favor. Tras la pequeña discusión la entrevista no pudo seguir adelante. Anna McDowell declaró estar muy nerviosa para seguir contestando el interrogatorio, pero en realidad se sintió ofendida por el comentario de Scully. Days Inn Boston Boston, MA 8:12 p.m. El caso seguía estancado por la poca información recolectada, ni la policía ni los registros de hospitales pudieron ayudar mucho a explicar que había sucedido con Lisa McDowell. Para complicar más las cosas, los agentes se habían enterado de que ella no era la única víctima de este tipo de desapariciones, dos meses antes una chica de la misma edad fue raptada. Mulder estaba muy agotado para seguir gastando neuronas en ello, así que optó por una ducha tibia y una buena dosis de cama y TV. Al menos había cable, una película de Playboy sería suficiente para recuperar energías y olvidar un día pesado. La habitación de al lado, que fue reservada por Scully, estaba muy silenciosa lo cual le pareció extraño ya que ella no tuvo tiempo de desempacar cuando llegaron. Recordó que no la veía desde que se separaron en casa de Anna, ambos tomaron rumbos diferentes en la investigación por las diferencias surgidas durante la entrevista, ni siquiera habían hablado de eso. Empezando a preocuparse, se levantó de la cama y se dirigió hasta la puerta que comunicaba las habitaciones... entonces se percató de que no llevaba ninguna excusa en caso de que Scully estuviera allí y nada hubiese pasado. Ya era muy tarde, ella había abierto la puerta y ahora estaba de pie frente a él. -¿Qué pasa Mulder?- él se quedo callado, --¿Mulder?- volvió a preguntar sin entender nada. -Este... quería ver si me podías prestar ttu... -¿Mi...? ¿Qué quieres, Mulder? Es muy tardde. -Olvídalo- respondió desanimado al ver la actitud poco amistosa de su colega. -Buenas noches. Scully supo que algo extraño pasaba con Mulder y simplemente esta vez no huiría, entendió que era hora de enfrentarse a lo que había estado evitando, así que antes de que éste cruzara la puerta lo detuvo tocando su brazo suavemente. El contacto fue electrizante, ambos extrañaban tanto esa situación que parecía que nunca antes hubiesen sentido el calor de la piel del otro, parecía tonto pero era una forma de comunicación entre ellos. -Lo siento- su voz se quebraba por las lággrimas que amenazaban por salir. Con dificultad clavó sus ojos en los de Mulder y pudo ver que estaba igual que ella. Ambos pedirían perdón, lo sabían, así que las palabras estaban de más. -Ve a dormir, te ves muy cansado- él afirmó con la cabeza y antes de irse le dio un beso en la frente. -Descansa tú también. 9- "Not a Merry Christmas" Residencia McDowell Boston, MA 22 de diciembre del 2001 10:06 a.m. La llamada de Anna pareció ser importante, por lo que Mulder y Scully llegaron tan rápido como le fue posible. Cuando llegaron encontraron a Lisa sentada en el sofá junto a su madre, la joven parecía estar en estado de shock. -¿Lisa?- Mulder se acercó a ella sorprendiido pero la joven tenía miedo de su presencia. -Soy Fox Mulder, del FBI, sólo quiero ayudarte- Scully no podía dejar de observar la actitud que tomaba su compañero ante aquella chica, caso perdido, ahora la veía con los mismos ojos que a cualquier chica que le recordara a Sam. Ella pensaba que el caso estaba casi cerrado pero sabía que Mulder no compartiría su opinión, su lado sobreprotector entraría en juego justo ahora y hasta no estar completamente seguro de que la joven estará a salvo no se irán al D.C. -¿Ya le han hecho exámenes médicos, Sra. MMcDowell?- preguntó Scully tratando de seguir con el caso y terminar lo más pronto posible. -No. Mire como está, no quiere que se le aacerquen. -Tenemos que llevarla para tener algún datto que nos ayude en esto. Entienda que aun no sabemos absolutamente nada de lo que sucedió con su hija. Massachusetts General Hospital Boston, MA 1:56 p.m. Al ver los resultados de los exámenes practicados a Lisa, Scully seguía convenciéndose aun más de que se trataba de un juego de teenager rebelde. Ella tenía altos niveles de alcohol en la sangre y alguno que otro residuo de droga, el problema era que no habían podido lograr que dijera una sola palabra aun cuando Mulder había logrado ganarse su confianza permitiendo que se quedara a su lado. -Agente Scully- llamó la doctora que atenddía a Lisa, -venga conmigo un momento por favor. -¿Qué pasa? -Quiero que vea algo que encontré en una dde las radiografías. No sé como rayos pudo llegar ahí- dijo señalando la placa metálica que claramente se distinguía en el cuello. -Debe tener una cicatriz entonces, ¿se fijjó si era reciente? -Scully- interrumpió Mulder precipitadamennte, -disculpe doctora, permítame un momento. -¿Qué pasa Mulder? -Tenemos que investigar quién es el professor Carlton. Lisa acaba de decir su nombre, es lo único que ha dicho desde que apareció. Residencia Carlton Boston, MA 3:00 p.m. Mulder y Scully no tuvieron más opción que ir a hacerle la visita al profesor, ya que en la universidad no pudieron ayudarles. La casa estaba cerrada pero eso no era impedimento para ellos. Cuando lograron entrar por la puerta trasera, Mulder se dispuso a revisar toda la parte baja mientras Scully se dirigía hacia arriba. Ella miró todas las habitaciones pero no había nada interesante y todo estaba vacío, ya estaba casi de camino a las escaleras cuando escuchó un ruido proveniente del ático, así que rápidamente subió, pero apenas entraba sintió un fuerte golpe y todo se volvió oscuro a su alrededor. El ruido sorprendió a Mulder, quien iba subiendo las escaleras para avisarle que no encontraba nada. -¿Scully?- al no recibir respuesta el temoor hizo que acelerara sus pasos, - ¡Scully! Subió al ático y antes de poder perseguir aquella figura que se escapaba por la ventana tropezó con el cuerpo de su compañera tendido en el piso. -Scully- dijo tratando de reanimarla mienttras la acomodaba en sus brazos, -¿me escuchas, Scully?- ella no reaccionaba en absoluto por lo que Mulder tomó su móvil y con su característica desesperación llamó una ambulancia. Massachusetts General Hospital Boston, MA 3:30 p.m. De las puertas de emergencias Mulder no pudo pasar a pesar de toda su insistencia, así que se sentó con los brazos cruzados a esperar que el doctor que había recibido a Scully saliera por esa puerta y le dijera como estaba. Una de las enfermeras de turno ya ni le hacía caso, la pobre estaba harta de que cada vez que pasara por ahí el agente la bombardeara a preguntas. En cuanto vio al doctor acercarse se levantó y avanzó hacia él. -¿Cómo está? ¿Puedo verla? -Ahora está consciente pero le administrammos calmantes para que soporte el dolor de cabeza. Sería bueno que la dejara descansar pero para que no esté tan preocupado pase a verla. Eso sí, sólo par de minutos. Sin pensarlo dos veces Mulder fue hasta la sala donde descansaba su colega. La encontró cómodamente recostada con par de vendajes en la cabeza y los ojos cerrados, aunque no estaba dormida. Intentando no hacer ruido acercó una silla y se sentó a su lado sin dejar de contemplarla un solo segundo. -Tiene mucha fuerza el profesor, ¿eh?- él estaba tratando de suavizar el momento con su irónico sentido del humor, ella no respondió, sólo se limitó a ofrecerle una sencilla sonrisa. -¿Está todo bien? -Sería una mentirosa si te dijera "estoy bbien, Mulder". -No creo que más que las otras veces- dijoo mirándola directamente a los ojos lo cual ella no aguantó y bajó lo mirada. -¿Me lo vas a reprochar ahora?- su voz eraa casi un susurro pero él pudo escucharla claramente. -No es reproche, es sólo que quiero que seepas cuanto te... te... me preocupo por ti. -Ah...- iba a decir algo cuando sonó el móóvil haciendo que ella se sobresaltara con una mueca de dolor, el ring retumbaba en su cabeza. -Lo.. lo siento- dijo apartándose para conntestar sin apartar sus ojos de ella. -Mulder. -Hola, ¿recuerdas a Christine Parker?- dijjo una voz conocida al otro lado de la línea. -Ella está solita en casa esperando a su esposo para Navidad. -No, no tengo el gusto, ¿me la podría pressentar... señorita? -Muy gracioso, Fox. ¿Cuándo piensas venir a tu hogar, amor? -Chris...- él no encontraba palabras para explicarle que lo más probable era que no regresara a tiempo para pasar la Navidad con ella. -Verás, se ha presentado una situación y... no me será posible regresar hasta dentro de unos cuantos días. -¡¿Unos cuantos!? -Scully tuvo un accidente... no puedo expllicarte ahora, tengo que colgar. -Mulder..- solo escuchó el click, él habíaa colgado. Mulder no se había dado cuenta de que Scully había escuchado todo, pero no tardó en saberlo por la forma en que ella lo miraba y por las palabras que le dijo. -¿Por qué no vas con ella? Estaré bien. -Porque quiero estar contigo y asegurarme de que llegues bien a casa. Estuve hablando con el doctor y necesitas reposo total así que cero viajes, en cuanto te den de alta seré tu enfermero particular. -Vamos Mulder, no exageres... y creo que nno te tengo que recordar que no puedes ya que tienes a alguien esperándote y no creo que le haga mucha gracias que estés de enfermero. -Siento que pienses de esa manera, Scully-- dijo dirigiéndose hacia la puerta, -pero no acepto negativas. Days Inn Boston Boston, MA 24 de diciembre del 2001 2:30 p.m. Pasar el día sentada o acostada como una impedida física no era nada divertido. Ya estaba harta de buscar entre los canales de TV, nada divertido, los documentales del Discovery Channel eran repetidos y las noticias de la farándula le parecían estúpidas. No se atrevía a levantarse por miedo a marearse, desde que fue dada de alta necesitaba a Mulder de bastón y ahora éste había ido hasta el súper para comprar algunas cosas para la improvisada cena de Nochebuena que prepararía. "Ver para creer", pensó cuando él le salió con eso. Al cabo de hora y media Mulder llegó que ni Santa Claus le hacía competencia con tantos paquetes que cargaba. Lo primero que le vino a la mente a Scully era que se había vuelto loco y había atracado el mini- market porque el sueldo de G-Men no rinde tanto, mucho menos después de una costosa luna de miel por el sudeste asiático. -Supongo que no será una cena muy dietéticca- dijo ella con su típica ceja levantada. -Bueno, si te causa remordimiento puedo coomerme este delicioso pastel de chocolate yo solito. Te aseguro que no necesitaré ayuda. -No te atreverías...- ella volvió su miradda hacia el televisor mientras sus dedos en un acto automático buscaban un canal que se soportara al menos quince minutos. -No me retes, Scully, saldrás perdiendo. Al terminar de acomodar los paquetes, Mulder decidió hacerle compañía y se sentó junto a ella en el sofá. -Creo que de todas las navidades que hemoss pasado juntos, ésta será la más tranquila. -No digas eso, Mulder. Estando contigo cuaalquier cosa puede pasar- ella pudo ver una sonrisa morbosa en el rostro de su compañero aunque fingía estar muy atenta a la tele. "¡Hombres! Todo se lo toman por otro sentido". Una ola de calor la invadió por un instante... y era pleno invierno, entonces se dio cuenta de que el brazo de su compañero estaba estirado en toda la parte superior del sillón, justo detrás de su cabeza. Otro factor acalorante: las repetidas miradas que él le dedicaba, porque si tenía un sexto sentido era precisamente para saber cuando la estaban mirando con atención. Pensó que esto era demasiado, que había superado los límites del autocontrol y sus hormonas le jugarían sucio... maldijo a Mulder en ese momento por todas las sensaciones que le producía, pero más lo maldijo cuando sintió los dedos de éste rozar su nuca. ¡Demonios! Estaba jugando con su cabello sin darse cuenta de la reacción que tenía en ella, estaba derrumbando unas murallas que hoy más que nunca debían estar firmes. Si le preguntaban que pasaban por la TV quedaría en ridículo, ella solo veía una caja con muchas imágenes borrosas, sus sentidos se habían limitado a uno sólo: tacto. Tuvo que ser muy fuerte para no derrumbarse sobre él y dormirse en su pecho. Si alguna vez la habían llamado "Reina del Hielo" era ahora que tenía que aplicarlo y demostrar que podía tener corazón de acero. Él estaba jugando sucio, ella no se dejaría vencer. No le mostraría su debilidad ni la magnitud de la fuerza que él ejercía sobre ella. Eso pensó Scully, pero cuando vio que Mulder se estaba acercando poco a poco comprobó la teoría de que el corazón es más fuerte que la razón. Imaginó lo que vendría después y no lo evitaría por más que su conciencia le dijera que estaba mal, sólo pudo levantar su mano para detenerlo, pero ese intento terminó en una caricia que le rogaba que continuara, en cambio él se detuvo. La miraba fijamente como queriendo penetrar sus pensamientos, la miraba sin moverse un solo milímetro y ella seguía sin entender si se había arrepentido o si al igual que ella pensó que no era lo correcto. Él le sonrió al ver su rostro de confusión, Scully estaba errada en sus conclusiones y leyendo el mensaje que sus ojos transmitían se dio cuenta que lo que él quería era que ella diera el primer paso, así que sin dudarlo más besó aquellos labios con desesperación, dejando salir todo la rabia y la pasión que sentía. Todo era demasiado bueno y perfecto pensaban ambos y como todo lo bueno llega a un fin, Scully empezó a romper el beso poco a poco. Separándose lentamente se miraron y sintieron que en ese beso se había delatado más que el simple hecho de probarse, habían puesto sus sentimientos a flote y ahora tendrían que hablar de por qué sucedió esto. -Scully...- eso fue todo lo que pudo avanzzar esa conversación porque el móvil de Mulder empezó a timbrar. Él quiso ignorarlo pero pensó que podría ser algo importante y contestó. -Mulder. -Feliz Navidad al hombre más lindo que connozco. -Y espero que al único- respondió con su hhumor irónico tratando de no demostrar lo incómodo y nervioso que estaba. -Feliz Navidad a ti también, amor- Scully seguía medio aturdida en el sofá pensando en todo lo ocurrido, lo único que la sacó de sus meditaciones fue escuchar esa palabra de los labios de Mulder. Ganas de abofetearlo y de tirar el teléfono por la ventana no le faltaron, en cambio una muy calmada solicitud fue lo que salió de ella. -¿Podrías seguir hablando en tu habitaciónn? Quiero dormir. -¿Hay alguien contigo?- preguntó Chris, quue escuchaba claramente. -Eh... sip... estoy con Scully. -Mulder, ¿podrías salir por favor? Christine seguía escuchando sin entender la situación, pero de algo estaba segura: no le convenía en absoluto lo que estuviese pasando allí. -Ya me tengo que ir, Chris... Feliz Navidaad y nos vemos en casa- apenas colgó el teléfono, Mulder notó como Scully estaba parada junto a la puerta señalándole amablemente la salida. -Bueno, yo... -Tú ya te vas, buenas noches. Él no parecía entender una palabra de ella y hacía caso omiso de la frialdad que reflejaba su rostro, sabía que era puro teatro. Avanzó hacia Scully pero no con la intensión de abandonar la habitación, sino de terminar todo lo que había quedado a medias tantas veces. -No Scully, no me voy a ir y pretender quee no pasó nada como siempre. -¿Ah sí? ¿Y qué piensas hacer? -Esto...- respondió acercándosele y aprisiionando sus labios con los de ella. Le fue difícil escaparse de él pero sacando todas sus fuerzas lo empujó, no estaba dispuesta a caer en el mismo error dos veces. -¿Por qué haces esto? ¡Tienes a alguien essperándote en casa y ya me cansé de este jueguito!- ella entró cerrando la puerta con furia y dejando a Mulder desconcertado. Él entendió que por ese día era mejor respetar los deseos de Scully. 10- "Honey, I'm home" Apartamento de Fox Mulder 26 de diciembre del 2001 6:00 p.m. Ése era su hábitat: triste, oscuro, silencioso. Le pareció extraño volver a verlo en ese estado y supuso que Chris había pasado las fiestas navideñas con su hermana y el whiskey estaba muy bueno porque no llegaba aun. No quería estar solo, no necesitaba recordar lo sucedido en Boston porque le costaba trabajo arrancar esas imágenes de su cabeza. Su cerebro parecía un proyector que por mala suerte tenía sólo una película. "¿Por qué haces esto?"... si fuera tan sencillo decírselo, ahora era muy tarde, tuvo que meter la pata para darse cuenta de algo que venía tanto tiempo dentro de sí. Apartamento de Dana Scully 6:00 p.m. Menos mal estaba de vacaciones y esta vez obligatorias; aparte de que le correspondía unos días libres por las festividades, Skinner le dio licencia médica por una semana, con amenaza incluida si la veía con un pie en el Edgar Hoover. Era la única forma de hacerla descansar de tanto ajetreo y de que reposara como le habían indicado. Tenía la plena seguridad de que él había llegado pero no la llamaría, no, sería rebajarse demasiado después de como lo trató. El tylenol no surgía efecto y ella quería dormir y olvidarse de su existencia aunque fuera por unos segundos, ese encuentro en el sofá no se le borraba... ¿acaso se estaba contagiando de su memoria fotográfica? 11:30 p.m. El ring del teléfono la hizo sobresaltar. Mientras frotaba sus ojos se quejaba de por qué tenía que haber impedimento que no la dejara dormir profundamente por unas cuantas horas, es más, días. Con poco ánimo levantó el auricular, era más por no escuchar el timbre que por saber quien era. -¿Si? -Oh, Dana, estabas dormida. Lo siento. -No hay problema, mamá. ¿Y eso tan extrañoo, tu llamando a esta hora? -Es que hasta ahora pude llamarte, he estaado todo el día comprando y arreglando cosas para irme a San Diego. Por eso te hablo, quiero que me acompañes y que pasemos el Año Nuevo en familia. Scully se quedó pensando por un momento en la proposición de su madre. Sí, no había ningún problema, Mulder no estará para llamar por algún caso raro en pleno 31 porque de seguro Chris lo mataría con sus propias manos. -Ok, mamá. Nos vemos mañana. Apartamento de Fox Mulder 31 de diciembre del 2001 11:55 p.m. Todos los años era lo mismo. El ser humano es tan monótono y sabiendo que no hay nada nuevo se aguanta el programa especial de todos los años aunque sepa más que el anfitrión lo que viene después. El Time Square con miles de personas esperando que caiga el globo que anuncia la llegada del nuevo año, los artistas, las felicitaciones que nunca cambian... Para él algo era nuevo: estar en casa esperando el año como una persona normal y acompañado. Chris era la típica chica de fiestas y tradiciones, así que la cena y el champagne no faltaron. Si hubiese sido por ella, ambos estuvieran entre la multitud del Time Square. La desesperante cuenta regresiva había empezado y todo el mundo estaba pendiente del conteo, mientras Mulder se autofelicitaba porque en su reloj ya eran las 12. 10... 9... 8... 7.. .6... 5.. .4... 3... 2... 1... -¡Feliz año nuevo!- gritó Christine volteáándose hacia Mulder quien parecía más melancólico que feliz. Creyó que los flashbacks eran cosa de película pero ver toda esa gente, tener a Chris frente a él... se vio a si mismo en la llegada del milenio. Lentamente, así como aquella vez, se acercó a ella y le dio un tierno beso de año nuevo; al separarse juró haber visto aquellos ojos azules y aquella sonrisa lejana. "The world didn't end". -Año nuevo, vida nueva- prosiguió Chris deestapando la otra botella de champagne. -Y cuando digo vida nueva es muy en serio. -¿Ah si?- respondió él tomando su copa. -Sip, recuerda lo que te hablé de Londres.. Ya estamos casi allá, cariño. Mulder la miró extrañado, sin embargo al meditarlo más detenidamente: - Mmmm... me agrada la idea. -Me da gusto, amor porque empiezo el próxiimo mes- Chris esperaba una reacción más "Mulderiana" por así decirlo, no un Mulder tan complaciente y sonriente por un cambio demasiado grande en su vida. Estaban hablando de dejar atrás el trabajo por el cual había luchado tanto, sus pocas amistades y el mundo que tenía en Washigton, no muy amplio pero suficiente para sentirse conforme. -Entonces considero que es necesario partiir en cuanto antes. Residencia de Bill Scully San Diego, CA Ya era un nuevo año para él... sí, podía escuchar los gritos de las personas celebrando en Time Square gracias al televisor de algún vecino. Había prometido pasar unas fiestas en familia, pero todos estaban tan ocupados que no notarían su ausencia así que prefirió salir a tomar el aire salino del mar, y allí estaba ella mirando como se reflejaban los pocos fuegos artificiales que empezaban a lanzar precipitadamente. En un par de horas el mar se convertiría en pura luz, sería un espectáculo inolvidable. Rogaba en silencio para que su madre no la llamará para el conteo, no quería estar ahí y ver como se felicitaban unos a otros. Quería recibir el año sola, reflexionando y meditando cuál sería su mejor decisión a la hora de regresar a Washington. Lo negaba constantemente pero tenía miedo de volver, había tomado estas vacaciones porque le estaba huyendo, simplemente por eso. Un año atrás todo estaba muy bien, tan bien que pensaba que las cosas serían muy distintas entre ella y Mulder en este momento. Y tuvo razón al pensar eso, sin embargo el cambio vino por algo que nunca pensó que ocurriría. ¿Qué podía decirse a ella misma ahora? Estaba tan segura de que Mulder sentía lo mismo que ella y de la noche a la mañana aparece con la noticia de que se casa. Lo conocía muy bien entonces. Eran demasiadas cosas y muy pocos días para asimilarlo. Boston, el beso, la huida... si tan solo pudiera borrar esos días, la idea de que Mulder es un hombre casado y no debe pensar en él fuera más fácil de asimilar. Maggie se dio cuenta de que su hija faltaba en el salón, así que salió a buscarla. Imaginó que estaría sentada frente a la playa y allí mismo la encontró: una Dana muy pensativa con la mirada distante. -¿Está todo bien?- preguntó mirándola con preocupación. -Claro mamá- saliéndose de sus pensamientoos, -por qué no habría de estarlo- se acercó a ella y la abrazó con fuerza, -feliz año nuevo, mamá. -Feliz año... hija. 11- "Cerrando puertas" Oficinas del FBI 7 de enero del 2002 9:20 a.m. Skinner lo vio venir desde el día que se enteró de la existencia de Christine Parker; aun así seguía sorprendido de que uno de sus mejores agentes dejara toda una brillante carrera para lanzarse a lo nuevo y desconocido por una mujer. No es que dudara de su masculinidad y de que tomaría cabeza y formaría una familia, es que no lo esperaba de esta forma. Ahora tenía la carta de renuncia frente a él y se negaba a aceptarla. Sabía que no conseguiría persuadirlo como algunas veces había hecho pero qué más daba seguir intentando por si acaso. La agente Scully no regresaba de sus vacaciones y ese era otro punto que le inquietaba: ¿qué pasará cuando ella se entere? Ni siquiera le iba a preguntar si ha hablado con ella porque sería estúpido no darse cuenta del distanciamiento de esos dos desde la boda de Mulder. El buró tenía mucho material chismográfico. -Sabe lo que pienso de esto, agente Mulderr, pero sé que no podré detenerlo. Tan sólo le deseo lo mejor en sus nuevos proyectos. -Gracias- dijo avanzando hacia la puerta. -Agente Mulder... -¿Sí? -Sé que no es de mi incumbencia pero... deebería hablar con la agente Scully. No tenía que decírselo, aun sabiendo que era lo correcto no lo haría porque sería arriesgar su oportunidad de salvar un matrimonio que se hundiría antes de empezar, además de empeorar las cosas con ella. Él se iría cuanto antes con tal de no verla en la oficina. -Ya no hay nada que hacer, señor- no le teenía la suficiente confianza que se le tiene a un amigo, pero esta vez que más daba decirle la verdad a Skinner. Su amistad con Scully estaba perdida. -Extraoficialmente, agente. ¿Sabe lo que ppienso?- Mulder abrió sus ojos con sorpresa y prestó mucha atención a su superior, eran raras las veces en que se metía en estos asuntos. -Sería estúpido de su parte dejar que una amistad así se pierda, no encontrará otra Dana Scully. Walter Skinner acertaba muchas veces, hoy era una de esas. Cuánta razón tenía en decir que no encontraría otra Dana Scully, pensaba una y otra vez en esa frase pero su vida ya tenía otro rumbo, muy distinto a lo que sería seguir junto a Scully, porque a pesar de ser la única persona que en realidad lo conocía y de compartir esa gran amistad, no veía un futuro en esa relación y tal vez hoy ya estaba cansado de los hombrecillos grises, a esta altura de su vida Fox Mulder necesitaba algo más. Con pasos acelerados caminaba hacia el ascensor, estaba ansioso por salir de allí, nervioso de pensar que podría tropezarse con ella. De no ser porque tenía que recoger unas cuantas cosas no hubiera pasado por la oficina que durante siete años se convirtió en su refugio, en su propia casa. Al llegar, tomó sus cosas automáticamente y avanzó con rapidez hacia la puerta, pero no pudo dar otro paso, algo lo detenía y era la nostalgia que ya empezaba a estar presente aun sin decir adiós del todo. Se prometió a sí mismo no mirar atrás y era tan difícil. Se detuvo a contemplar cada detalle: los lápices en el techo, su placa, su póster, su escritorio... entonces se preguntó si era "su" de "él" específicamente o "su" de "ellos". Es cierto que Scully había llegado después, como una intrusa no bien recibida, aun así ésta era su casa también, su rincón, su escritorio -aunque ella quisiera uno propio-. Ahora todo sería para ella si decide quedarse porque él no estará más aquí. Se sorprendió de las vueltas que da la vida: era él quien salía primero de la oficina que tanto defendió y por la cual luchó hasta el fin. 10:06 a.m. Presentarse ante su superior era su meta inmediata, no era su costumbre llegar tarde, podría jurar que no la regañarían pero si en algo era obsesiva y paranoica era en el cumplimiento de su deber y en su puntualidad. La secretaria la recibió con la misma sonrisa de siempre, "ni siquiera por año nuevo tiene sonrisa nueva" y con el mensaje de que "el señor la espera, agente, pase por favor". Ella nunca creyó en percepciones extrasensoriales, energías ni nada por el estilo pero cuando entró a la oficina de Skinner no pudo explicar lo que sentía, una especie de vacío, de ausencia... al ver la cara de su jefe comprobó que no estaba muy lejos de la situación, él no le tenía noticias buenas. -Buenos días agente Scully- su saludo fue algo seco y trató de evitar el contacto visual. -Que bueno tenerla por aquí de nuevo. -Buenos días señor, lamento la tardanza. -No hay problema. -Veo que no soy la única retrasada... ¿dónnde está Mulder? ¿No ha llegado? Skinner tragó saliva mientras se removía en su asiento buscando la posición más cómoda. Le pareció que estaba dando demasiados rodeos, después de todo Mulder no se había muerto, tan solo había renunciado, así de simple. -Es más que un retraso, agente. Él estuvo aquí para comunicarme que dejará el buró. Por más que trató de disimular, la sorpresa de Scully era evidente. Sintió el impulsó de salir corriendo y encerrarse en el tocador a desahogar todos los sentimientos que la ahogaban, en cambio se mantuvo allí, sentada, inexpresiva, pretendiendo ser la mujer con corazón de piedra que sobrevivía entre el ambiente machista del buró. A Skinner no lo engañaría, ya él la conocía, no tanto como Mulder pero algo, aun así seguiría en su rol de fuerte. -Entiendo... bueno, creo que entonces me lllamó para asignarme un nuevo caso. -Scully... -Si va a preguntarme si pienso seguir en llos Expedientes, déjeme informarle que así será señor. Ahora, si no tiene nada que decirme, me retiro. Ella salió de allí lo más rápido que pudo y una vez fuera empezó a tratar de reflexionar lo que le habían dicho. Miró hacia el ascensor y caminó sin saber que fuerza movía sus pies, el camino al sótano nunca había sido tan largo. Al llegar a la oficina no pudo controlar el ardor en sus ojos y la vista empañada por las lágrimas acumuladas. "Nobody down here but the FBI's most unwanted" Empezó a reír sin saber por qué, fue un impulso momentáneo y dio paso a sus deseos; si no se expresaba de una forma u otra se volvería loca. Le había dicho a Skinner de una manera tan firme que continuaría con esto, lo pronunció sin un dejo de duda o flaqueza, ahora veía la realidad y ahora que estaba sola en el siniestro sótano permitiría derrumbarse, nadie iba a verla. -No voy a llorar- se decía aun riendo mienntras secaba las pocas lágrimas que escapaban, su risa ya no tenía el mismo matiz, poco a poco se convertía en una mezcla de llanto e ira que necesitaba liberar. Buscó las cosas propias de su compañero encontrando solamente los lápices en el techo y la placa con su nombre. -Expediente X sin Spooky- dijo mientras sostenía la placa con cierto aire burlón, respiró profundo tratando de controlarse pero no fue suficiente así que con toda la rabia que sentía la lanzó contra la pared. -Si piensas que porque no estés me derrumbaré, estás muy equivocado... yo puedo sola. Reagan National Airport Washignton, D.C. 10:30 a.m. "Pasajeros con destino a Londres favor abordar por la puerta 11" Christine tomó su equipaje apresuradamente mientras Mulder seguía mirando todo la sala de espera. Había estado muchas veces aquí pero no como ahora. Hoy subiría a un avión a encontrarse con nuevas oportunidades y nuevas amistades, a dejar toda una cruzada atrás y darse el chance de "vivir". "Dana:... ¿no es gracioso que sólo te llame así cuando algo anda mal? Creo que las cosas no van bien ahora, así que... eres Dana. La verdad no sé por qué estoy escribiendo esto ni si te interesará leerlo, es sólo que no puedo dejar de pensar en lo que estoy dejando atrás. No me juzgues ni me cuestiones, por favor, es que no tendría respuestas... es como si estuviera tomando caminos al azar a ver que es lo mejor. Estoy cansado, tú lo sabes bien; estoy cansado de todo este trayecto que no parece tener fin, cansado de herirte, de arrastrarte por algo que no vale la pena, de perder, de ser un títeres para "ellos". No te pediré que me perdones por mis actos porque no tengo perdón; tampoco pido que sigas con los archivos; no te pido nada porque tú no tienes que hacerme caso. Una vez dijiste que era 'tu vida' y hoy me doy cuenta que es la mía también... pero es algo tarde para eso". Sacó de su bolsillo la pluma con que había dejado que sus dedos pensaran solos por primera vez y la miró con atención. Era una de las plumas de Scully, decidió tomarla prestada y terminó llevándosela de recuerdo. *** Scully encontró la carta sobre su cama junto a un paquete de semillas de girasol que tenían una pequeña nota adjunta. "No sé si te gusten mucho pero son muy útiles en los ratos de aburrimiento". Ni siquiera por estar a miles de kilómetros su humor se ausentaba. No iba a ser sencillo olvidar a su compañero como se lo había propuesto. Al principio no se interesó en leerla, las palabras que él tuviese que decir ya no eran importantes ahora, nada de lo que escribiera en ese trozo de papel cambiaría las cosas; al contrario, podía ponerlas peor. Mientras se desvestía su curiosidad estaba aumentando en grandes proporciones. "Eres un maldito bastardo, Mulder", pensó al mirar la carta por enésima vez y se metió al baño dispuesta a pasar par de horas entre espumas relajantes. No pasaban cinco segundos de haber entrado al baño cuando se devolvió y rápidamente tomó las pipas con ella. -Vamos a ver qué tan buenas son. *** Ya en el avión Mulder y Chris ya estaban acomodados y listos para su vuelo, Mulder como de costumbre estaba del lado de la ventana, y Chris notó que tenía la vista fija en el cielo y ella se cuestionaba que tanto veía y se cuestionaba. Tocándole el brazo lentamente, -¿qué esperas encontrar allá afuera?? Mulder le sorprendió tanto esa pregunta y recordó que Scully le cuestionaba lo mismo. -Creo que no lo sé... sólo busco, tal vez cuando lo encuentre lo sabré... 12- "Only an ocean away" Oficinas del FBI Washington, D.C. 6 de mayo del 2002 10:45 a.m. Hoy era uno de esos días de ajetreo en que el calor empezaba a hacer de las suyas y la belleza de la primavera se esfumaba por par de horas. El papeleo era inmenso y a pesar del estricto orden que Scully mantenía en la oficina era imposible reducir la montaña de documentos. Por primera vez en varios meses sentía los efectos de trabajar sola, porque por más que Skinner trató de asignarle un compañero, ésta hacía lo que fuese para espantarlos o para evitar tal asignación. Le prometió que el día que el rendimiento y calidad de los informes bajara, podría asignarle alguien o hasta quitarla del puesto si quería. Su vida se había vuelto algo loca últimamente, casi no estaba en casa, sólo de viaje en viaje, de caso en caso. Y no se quejaba, en realidad amaba tener tanto trabajo aunque explotara porque era una excusa para no estar sola y meditar. Le estaba teniendo pavor a los momentos a solas en que obligatoriamente su mente se trasladaba unos meses atrás. Su auto-terapia de olvido estaba funcionando a base de muchas ocupaciones, él único problemita eran las postales que Mulder le mandaba cada quincena, al parecer era su nueva compulsión. Pero con eso podía vivir, dos días melancólicos por mes no hacían daño a nadie. Desde que recibió la última postal estaba muy tensa y preocupada, pudo percibir que Mulder no estaba muy a gusto, hasta podía afirmar que estaba deprimido. Ella nunca respondía sus cartas, era comunicación de una sola vía, aun así él sabía que ella estaba bien, al menos eso creía o quería creer. Después de varios meses de ser Scully, había vuelto a ser Dana como aquel día en que se marchó. Entonces las cosas no andaban bien. "Los meses pasan pero para mí siempre es invierno". Eso no le gustó para nada, sabía que Mulder fuerte y así mismo era débil y loco a veces. Que sufriera una depresión era lo único que quería, Mulder solo y deprimido en la fría ciudad de Londres no era una buena combinación. Dejó de pensar en estupideces y de mortificarse como si fuera su madre y decidió poner atención a su trabajo, no dejaría que su terapia fallara por culpa de tormentos intercontinentales. Chris estaba ahí para atenderle.. que lo atienda entonces! Sus ojeras ya eran notables, sí, ahora Dana Scully era insomne. Su actitud acelerada denotaba falta de sueño y exceso de cafeína, no pudo pasar desapercibida ante su superior, así que cuando terminó de presentarle el informe, éste le dio un consejo "extraoficial". -Agente... -Dígame señor. -Me preocupa su salud- ella arqueó la cejaa, -usted siempre ha sido una persona dedicada de lleno a su trabajo, pero ahora veo que se ha convertido en adicta al trabajo y eso no es bueno. Usted debe saberlo. Sólo sonrió ante lo que acababa de escuchar y moviéndose inquietamente trató de evadir el comentario. -Me encuentro bien, Director, gracias por preocuparse pero estoy de maravilla. -No se engañe a si misma. Por favor, tómesse par de días libres. -Pero los expedientes... -Los expedientes no se moverán de ahi, vayya a casa. Uff, ahora tendría días libres, nada de trabajo, tiempo para estar sola y reflexionar... aterrador! Bueno, tal vez no fuera tan malo, un par de pastillas para el sueño y se pasaría el fin de semana durmiendo. Así el lunes arrancaría con más ánimo que nunca. Universidad de Londres Londres, Inglaterra El ambiente de la facultad era de mucho trabajo y responsabilidades pero agradable, al menos para aquellos ansiosos de descubrir cosas nuevas y de ampliar sus conocimientos. La cátedra de Fox "El Loco" Mulder era una de las más concurridas, los estudiantes adoraban escuchar sus versiones y ejemplos sobre psicóticos, maniáticos y todo tipo de enfermos mentales, en especial ligados con el área de criminología. En pocos meses había logrado conseguir un lugar respetable, incluso se rumoraba que conseguiría algún puesto en la Facultad de Psicología. Sin embargo, aunque todas las cosas estaban a la vista de todos de maravilla, para Mulder se estaba convirtiendo en una rutina de la cual deseaba desesperadamente salir... él sentía que no encajaba en esa vida monótona, ya que se había acostumbrado a vivir en las sombras y sin que nadie reconociera o hiciera caso de sus logros, por lo que esta nueva gloria y reconocimiento lo tenía confundido... ¿era eso lo que realmente quería o sólo lo hacía por Chris? Ni él mismo lo tenía claro. Lo que sí tenía claro era que extrañaba su vida junto a los expedientes pero realmente era una pantalla para no aceptar que era lo que en realidad extrañaba. Se había mantenido a distancia sólo conformándose con la postal quincenal que enviaba a Scully. Aunque ella no respondiera de regreso, cosa que lo afectaba, las seguía enviando. Se preguntaba si algún día ella y él se volverían a hablar o ver... como solían hacerlo, y que si tal vez algún día regresarían a ser los amigos entrañables que eran antes. *** Una idea extraña le estaba pasando por la mente una y otra vez desde que había salido de la facultad.. mas no sabía si era lo correcto. Meditaba si era bueno llamar a Scully tan sólo para escuchar su voz como solía hacerlo en sus noches de poco sueño... cuando se sentía solo, pero ahora estaba el pequeño detalle de que ya no estaba solo, entonces por qué él lo sentía así? ¿Por qué sentía todavía ese vacío y la necesidad de escuchar la voz de Scully de nuevo para tranquilizarse? Así que se decidió de una vez y se levantó de la cama dejando un espacio junto a otro cuerpo que dormía apaciblemente. Se dirigió con cautela hacia la sala para no despertar a nadie... y se sentó de frente al teléfono mirándolo fijamente, aun dudando si era lo correcto, tal vez correcto no era, pero necesario sí, así que marcó de una vez. Eran las 4 a.m., entonces en América debían ser las 9 de la noche. Posiblemente ella estaba cansada tras retornar de algún caso, o tal vez se fue a festejar con cualquier amigo... ¿un amigo? ¡Pero qué tonterías decía! Scully nunca salía, ¿por qué lo haría ahora?... "Porque ya no estás ahí bloqueando su vida personal, idiota", le dijo una vocecita llamada conciencia. No era buena hora para discutir con su yo interno, por lo que tomó el teléfono y marcó el número sin rodeos. Si se arrepentía, que fuese después de haberle dicho hola, por lo menos. Apartamento de Dana Scully 9:02 p.m. Todo estaba en tinieblas... sus ojos intentaban abrirse paso entre la oscuridad pero le resultaba imposible. Sus latidos aumentaron gradualmente con su desesperación, estaba sola, perdida y seguramente nadie la escucharía. El único sonido que llegó a sus oídos fue un timbre, parecía distante pero cada vez se iba acercando más y más y más... -¡Demonios!- exclamó casi cayéndose del soofá. -Estos aparatos nunca son discretos. Hola- contestó algo enojada. -...¿Scully? -Sí, ¿quién habla? -¿Ya no reconoces la sensual voz de tu anttiguo compañero?- ahí estaba el Mulder que ella recordaba tratando de suavizar el momento con sarcasmo. A pesar de la sorpresa que se llevó, Scully decidió seguirle el juego. - Disculpe señor, pero creo que se ha equivocado... porque yo sólo tuve un compañero y su voz no tenía nada de sensual... -Diantres Scully, eso dolió. Ella sonrió silenciosamente mientras pensaba que decir ahora, se conocían muy bien para afirmar que podrían pasarse horas y horas tan sólo escuchando sus respiraciones. -¿Cómo esta Londres?- preguntó para romperr el hielo. -Frío...- su respuesta la estremeció y puddo sentir como su piel se erizaba, el frío era contagioso. -Si miras el mapa te darás cuenta por qué.. Los dos rieron al unísono, dándose cuenta de que esa familiaridad de tantos años volvía a aparecer. Sus palabras parecían estúpidas pero ellos se sentían bien con eso, no necesitaban mucho para comunicarse. -Y, ¿qué me dices de ti... qué tal todo poor allá? -Todo va muy bien, Mulder, los expedientess, mi vida, creo que tengo todo bajo control. Mulder permaneció callado ante tal confesión, creyó que había confirmado que ella estaba bien así que decidió colgar, pero había algo que aun lo inquietaba. -¿Por qué no has respondido a mis cartas? -Porque no lo creí necesario... y porque ssi te soy sincera sigo molesta. Nueva vez se quedó sin palabras sabiendo que era lo menos que podía esperar de Scully después de todo lo sucedido. Entonces decidió poner fin a la conversación. -Creo que llamarte fue un error... lo siennto, adiós. -De acuerdo, es mejor escapar dos veces quue ser sincero por una vez. -¡Qué quieres que te diga!- ella no podríaa responderle a eso, ahora seguiría sus pasos y sería la cobarde, era lo más conveniente. -Nada... creo que tienes razón, fue un errror. -Scully... ¡Scully! -¡Qué! -Muy buena en la teoría y mala en la prácttica, ¿después de demandar sinceridad huyes? -Ok Mulder- dijo respirando profundo y traatando de sonar menos enojada de lo que estaba, -¿quieres sinceridad? ¿quieres que seamos sinceros? Podemos serlos, pero de nada nos servirá, ¿me entiendes? Lo hecho, hecho está y la maldita sinceridad no arreglará nada! -Tal vez no arregle las cosas, pero por loo menos sé que no me quedé sin mi mejor amiga sin tratar de arreglar las cosas. Scully entendió que eso era todo: "su mejor amiga". No la llamaba para tratar de arreglar otras cosas sino para no sentirse culpable con ella. Se quedó en silencio un momento... -Bueno, si eso es lo que te preocupa, no hhay resentimientos- y colgó. Aun con el tono retumbando en sus oídos, Mulder no terminaba de asimilar que la paciente y calmada Dra. Scully le hubiese colgado. Ella estaba enojada, realmente enojada y todo por culpa del impulso de llamarla, había metido la pata de nuevo y ahora más profundo que nunca. Reclinado en su sofá, esperaría que los primeros rayos de sol le hicieran compañía, ya a esta hora no pegaría un ojo ni con la paz más inmensa, así que tras semejante discusión telefónica, mucho menos. Chris se había despertado al no sentir otro cuerpo a su lado, así que se levantó a ver donde estaba su esposo. -¿Sucede algo, Fox?- preguntó Chris mientrras observaba el panorama desde el marco de la puerta de la habitación. -¿Qué haces despierta? -Con el volumen de tu voz cualquiera despeertaría. Me parece que discutías con alguien, ¿no es así? -Sí... con mi ego- respondió tratando de eevadirla. -Fox... -No quiero hablar de eso, por favor. Creo que... no merece la pena. 13- "Encuentros inesperados" Oficinas del FBI Washington, D.C. 20 de mayo del 2002 8:12 a.m. "Agente Scully, preséntese en mi oficina en cuanto pueda. Tengo algo que comunicarle". Es muy grato tener de desayuno la voz de tu jefe diciendo de manera no muy amigable que te espera en su oficina. A lo mejor era para decirle que ya no tendría otra opción y le asignarían un nuevo compañero, era de esperarse porque hasta ella misma aceptaba que la calidad de sus informes estaba decayendo. Sin embargo se sentía tranquila, hoy era un día digno del record Guiness porque se pudo llegar temprano sin dificultades; quien no llegaba ahora era Skinner. Al cabo de quince minutos aparecía un director adjunto muy agitado, era gracioso verle así, apurado y avergonzado por la tardanza. Duró un par de minutos en organizarse y llamó a Scully para hablarle de una nueva asignación. -Usted sabe que la he considerado todo estte tiempo, pero hay ciertas cosas que no me son permitidas. Los Expedientes X no sólo dependen de mí y debo decir que se ejerce cierta presión para que haga algo en torno a la situación que se está viviendo. -¿Por qué no va directo al grano, señor?- intervino la agente hartándose de tanta palabrería. -Debo asignarle un compañero. Lo siento aggente, no ha podido mantenerse igual. -Lo sé- respondió evadiendo la mirada de ssu superior. -Quiero... quiero darle una última oportunnidad- dijo a la vez que le pasaba un folder, -es un caso sobre rituales en Londres. -¿Londres?- su sorpresa no pudo ser menor.. El último chance de seguir sola en los Expedientes no sería tan sencillo como pensaba. No era simplemente una prueba de trabajo, era una prueba personal que le demostraría hasta donde había superado los cambios en su vida. -Eh.. estudiaré el caso y trataré de dar lo mejor, señor. -Si está de acuerdo su vuelo parte mañana a las 11. Eso es todo, Scully. Instituto de Psiquiatría Universidad de Londres Londres, Inglaterra. 22 de mayo del 2002 9:00 a.m. Scully perdió la cuenta de las horas que había dormido desde su llegada a Londres, menos mal existía maquillaje para ocultar las ojeras y lucir presentable en la investigación del caso. La única persona que al parecer podría ayudarle era uno de los catedráticos del instituto de Psiquiatría, un tal Dr. Jones. Tuvo que esperar unos cuantos minutos porque él estaba en una de sus clases matutinas, donde todos los estudiantes aun no estaban despiertos del todo. Ella recordaba como eran esos sacrificios de estudiar medicina y de hacer una especialidad. En cuanto vio salir a los alumnos avanzó hacia el aula, no quería tener que esperar más. Frente a los pizarrones alcanzó a ver un hombre alto, rubio, envuelto en una bata de mangas largas, recogiendo las transparencias que había usado en su clase de hoy. -Disculpe- dijo acercándosele, -¿es usted el Dr. Jones? -Sí- respondió volteándose pero sin prestaar mucha atención. -Dr. Brad Jones y ust... ¿Dana? ¡Dana Scully! -¡Brad! Qué pequeño es el mundo. -Ya veo que sí. Y, ¿qué te trae por estos rumbos? ¿Decidiste mudarte al otro lado del océano? -No. Estoy aquí como agente federal, ¿no tte llegaron los rumores de que dejé la medicina? -He dado tantas vueltas por el mundo que yya nadie sabe donde localizarme- añadió riendo. -Así que eres el incansable estudioso de rrituales- dijo sin poder ocultar una sonrisa, -me sorprendes, Brad, eras de mi grupo de fieles seguidores de las bases científicas. -Hay que aprender a abrir la mente, Dana. Están pasando muchas cosas y la ciencia está quedando pequeña para explicarlo. Pero no quiero hablar del caso ahora, tienes mucho que contarme y no te escaparás. Cafetería -¡Te casaste con Tanya!- exclamó entre carrcajadas, -no puedo creerlo, después de todo lo que dijiste de ella. -Sip, pero no duró ni dos meses. -Eres un desastre. Scully y Jones tenían casi dos horas hablando de todo lo que les había ocurrido desde la última vez que se habían visto, o sea, desde que consiguieron su diploma. En realidad era Brad el que no paraba de contar una anécdota tras otra, Scully no quería contar mucho así que lo animaba a que continuase. -Cuando decidí estudiar todo esto- prosiguuió Brad, -mis colegas me miraron como si estuviera demente, me decían que mis pacientes me contagiaban su locura. Entonces encontré un amigo y aliado que, para serte sincero, está más loco que yo; tengo que presentártelo. -No te creo, ¿habrá alguien más loco que ttú? -Para que lo compruebes, acéptame una citaa y lo invito con su esposa. -Ahh, hay alguien que lo soporta aparte.... -¿Qué me dices, aceptas? -De acuerdo. Geale's Notting Hill 9:00 p.m. Brad se había ocupado de darle un mini-tour a su vieja amiga aprovechando que tenía toda la tarde libre. Para Scully era la primera vez que un caso se llevaba a cabo de manera tan grata, mientras disfrutaba del aire libre, de los hermosos paisajes y de una gran compañía. De haber sabido que sería así, no hubiera tardado tanto en aceptarle el caso a Skinner. Poco antes del anochecer, pasaron por una pequeña boutique a comprar ropa adecuada para la cena. Scully no tenía planeada ninguna salida nocturna así que su maleta estaba desprovista de material para tal ocasión. El lugar estaba casi lleno cuando llegaron, Brad llevaba a Scully del brazo todo el tiempo y no dejaba de decir cuan bella lucía, mientras ésta le respondía con bromas sobre su nuevo look de caballero inglés. -En los años de facultad nunca imaginé quee te vería de esta manera- confesó ella mientras se instalaban en su mesa. -Y yo tampoco pensé que lograría una cita con Dana Scully. -No me dirás ahora que te interesaba salirr conmigo. -Pues... para serte sincero, no sabes cuannto. -Bueno- continuó ella sonriendo y arreglanndo un mechón de su cabello con cierto nerviosismo, -de veras me sorprendes. Tú... tú nunca dejaste escapar una chica. -Siempre hay una primera vez- dijo mirándoola fijamente mientras su mano buscaba la de ella, -pero te aseguro que no pienso dejarla escapar de nuevo. Scully no esperaba esto de una "cena de amigos", más bien quería pasar un rato agradable y recordar viejos en vez de complicarse más la lucha interior que venía llevando consigo desde unos meses atrás. Brad notó que estaba algo incómoda por su comentario y queriendo salvar el momento cambió de tema bruscamente. -No me has dicho nada de ti, Dana. ¿Cuántaas diabluras has hecho desde que te graduaste? -Bueno, después de la universidad decidí nno ejercer e ingresé al FBI. -Mmm, eso está interesante. Y... ¿que pasóó con Waterson? Ella lo miró con sorpresa, como si fuese la última pregunta que esperaba de Brad, y tomando su pequeño bolso se levantó. -Prometimos no hablar de eso. Por un momento Jones pensó que iba a dejarlo solo pero suspiró al ver que se dirigía al tocador. Deseaba poder retroceder unos cuantos minutos y así evitar par de comentarios que pudieron echar la noche a la basura. Empezó a tramar una y mil maneras de reanudar la conversación sin que su curiosidad le jugara mal, entonces una sonrisa se dibujó en su rostro al ver que sus amigos estaban entrando al restaurant. Ya todo estaba resuelto; eso creía él. -Ahí esta Brad- señaló la chica discretameente. Ella y su acompañante avanzaron hasta la mesa para reunirse con él. -¿Cómo está esa eminencia de la psiquiatría?- saludó con una gran sonrisa. -Encantadísimo de ver tan hermosa dama... con permiso de su marido. -Ya te he dicho que la comparto- añadió ésste con una sonrisa pícara. - Vaya, vaya, Dr. Jones ha mentido de nuevo- comentó mientras tomaba asiento, -te lo dije Chris. -¿A qué te refieres? -Pues Brad venía acompañado hoy, ¿se esfummó la chica? -Oh!- respondió el doctor sonriendo. -Estáá aquí, ya la conocerán. Tras retocarse y retocarse de nuevo (sin saber para qué rayos), Scully salió del tocador, dándose cuenta de inmediato que los amigos de Brad habían llegado. Como estaban de espaldas a ella no podía distinguirlos bien, así que de una vez por todas se acercó, a ver si conociéndolos y pasando un rato con ellos se olvidaba un poco la charla que había sostenido con su amigo. -Bueno, ¿no crees que tu amiga se está tarrdando mucho?- escuchó decir a la mujer que estaba en la mesa. -Lo siento... buenas noches. Mulder conoció esa voz enseguida e instintivamente se volteó para confirmar que no era una alucinación o algo semejante, encontrándose con la mirada azul de Scully. Le pareció escuchar a lo lejos algo como "Fox, Chris, les presento a Dana Scully", pero simplemente ninguno de los dos podía decir nada. Había pasado unos cinco meses sin verla y pudo notar como sus ojos reflejaban la misma rabia que sentía la última vez que estuvieron frente a frente; lo miraba con sorpresa, pero a través de esa sorpresa se veía toda la ira acumulada. -Me parece que ya se conocen- intervino Brrad sin entender nada de lo que sucedía. -Esto es el colmo- murmuró Chris sin soporrtar un minuto más de esa escenita. Dana hizo todo su esfuerzo y puso en práctica su autocontrol, hoy necesitaba sacar de donde fuera una vena de actriz o de hipócrita porque para soportar la noche sería a base de puro teatro. -Sí- dijo con firmeza mientras se sentaba junto a Brad, -nos conocemos... los tres. -¿Ah sip? ¿De dónde?- la curiosidad de Braad iba en aumento y Scully, conociéndolo bien, sabía que la noche iba a ser muuuy larga, aunque podría hacerla más amena si se dedicaba a vengarse. -Trabajábamos juntos en el FBI- habló Muldder al fin. El Dr. Jones se quedó casi tan petrificado como Scully al ver a Mulder. Por la forma en que Mulder le miró, empezó a comprender de donde venía todo el problema, recordando una que otra plática de ambos. Pero Scully no le había contado nada y eso era razón suficiente para seguir con las interrogantes, le haría pagar por no haberle dicho, aunque luego tuviese que cargar con las consecuencias. -Oye Dana, no me has contando esa parte. -Esa va en la segunda parte de la historiaa- respondió siguiéndole el juego. -No puedo decirte tanto en una sola noche.. -No lo dudes... habrá otra noche en la cuaal me termines de contar. La reacción en Mulder fue silenciosa pero inmediata, le bastaba a Scully con leer sus ojos para saber que estaba furioso y celoso, y eso le hizo sentir que esta batalla la ganaba ella. El resto de la velada fue lo mismo: indirectas, miradas y sonrisas falsas, resultando victoriosa, tal como lo había previsto, Dana, quien no paraba de coquetear con Brad, el cual se dejaba con mucho gusto queriendo en el fondo que de este juego saliera algo bueno para él. Mulder y Christine fueron los primeros en despedirse, por petición de esta última; entonces Scully se vio nuevamente incómoda, a solas con Brad y con un millón de interrogantes en el aire. -Nunca pensé que esta noche fuera tan... iinteresante?- opinó éste mientras abandonaban el restaurante. Scully no dijo nada, como era de esperarse; subieron al coche en silencio y así continuaron por un buen rato. Faltando un par de cuadras para llegar al hotel, Brad decidió probar suerte nueva vez: -¿Por qué no me contaste de tu ex? ¿Fue tan doloroso? -¡¿Mi ex!?- exclamó con algo parecido a unna risa nerviosa, -¡por favor!- él se quedó mirándola esperando una respuesta más coherente. -¿Por qué supones que tuvimos algo? -Por Dios, solo hay que ver como se miran y se dirige el uno al otro para darse cuenta de que hubo algo serio. Además, la forma en que él...- sus neuronas le advirtieron que estaba hablando mucho, que mejor se callara para no decir cosas que no debe. -¿La forma en que él que?- ella estaba preestando mucha atención como para dejarlo ahí. -Nada, nada. -Brad... -Pensé que no te interesaba, Dana. No quieeres saber de él, así que para qué te molestas. -Tú lo sabes mejor que yo...-dijo a punto de perder la paciencia mientras su amigo se divertía con su desesperación, -la curiosidad es más grande que el orgullo. -Pues tu paciencia deberá ser más grande aaun, porque pienso dejarte con la duda por no alimentar mi curiosidad. Buenas noches, Dana- finalizó aguantando las ganas reírse para no fomentar el mal genio de la pelirroja. -¡Eres un....!- esa fue su despedida al baajar del auto. Ni siquiera pudo terminar el insulto del coraje que sentía. -¡Esto no se quedará así! 14- "Can't run away" Habitación 202 Palace Hotel Londres, Inglaterra 23 de mayo del 2002 10:26 a.m. La situación era poco común para ella, pues a plena mañana estaba todavía entre las sábanas con una almohada sobre su cabeza para no escuchar nada ni ver la luz. El teléfono la tenía harta desde las 9, por lo que llamó a recepción pidiendo que no le pasaran llamadas de ningún tipo, luego recapacitó y pidió que sólo se las pasaran si eran desde Washington. Hoy no le daba la gana de levantarse y salir a terminar con su asignación, "de todos modos", pensaba ella, "en los Expedientes X no voy a seguir". Así que se quedaría todo el día en la cama prendiendo la tele de vez en cuando, si el aburrimiento la atacaba. Dormir de día nunca fue su aficción, lo consideraba de gente vaga y sin nada que hacer; sin embargo, su perspectiva de las cosas era muy diferente ahora y, con la ayuda del jet lag, dormir horas inciertas sería una bendición. Desafortunadamente olvidó que su celular estaba encendido y el ring ring volvió a sus oidos; involuntariamente tomó el aparato. -Scully. ¿Qué desea señor? -Soy yo- dijo Mulder del otro lado. -Necessito hablar contigo- ella respiró profundo mientras sostenía la almohada con fuerza, tomando valor para ser sincera y descargar todo lo que sentía. -Hazme un favor por una sola vez en tu vidda... vete al diablo- y apagó el móvil. Apartamento de Mulder y Christine Londres, Inglaterra 12:00 p.m. Cuando Mulder más necesitaba estar bien ocupado para olvidarse de su vida, tenía el día libre y.. Chris tampoco tenía trabajo esa mañana. Ella preparó un pequeño almuerzo y mientras hacía el intento de comer algo antes de irse no dejaba de taladrar a su esposo con la mirada. Él sabía cuan enojada podía estar Chris, así que mejor mantenía la boca cerrada para que no lo mandaran al diablo por segunda vez. Pero no era así de simple, ella empezaría a quejarse y por ahí seguiría por unas dos semanas. -Debes estar muy feliz- él solo pudo levanntar la ceja, si por ese rumbo comenzaban las cosas, iban a terminar como perro y gato. -Digo, ver a tu ex compañera debio ser grato... -Cambiemos de tema, sí? -Claro.. cambiar de tema... es común entree nocotros, pero ni pienses que me creí que apenas ayer te enteraste que ella estaba aquí. -Piensa lo que quieras- dijo levantándose de la mesa. -¡Adónde vas! No me dejarás con la palabraa en la boca de nuevo, estoy harta de lo mismo Fox, ¿entiendes? ¡Harta! -¡De acuerdo!- exclamó devolviéndose y collocándose frente a ella sosteniendo firmemente la mirada. -Dime cuál es tu punto, no voy a huir, escucharé todo lo que tengas que decirme, puedes empezar. -Solo quiero que seas sincero conmigo y auunque me duela dime el por qué de todo esto. ¿Quieres que sigamos juntos? A pesar de poder obtener su "libertad" con un simple monosílabo, la decisión no era tan fácil como aparentaba. Con Scully todo estaba perdido, pensó que romper con Chris sería herir a alguien más, aunque significara vivir una mentira. -Yo... yo quiero intentar... -Fox, ya lo intentaste y de veras te lo aggradezco. Sé que quieres evitar que me sienta mal, pero... me siento peor estando con alguien que ama a otra persona. Él la abrazó instantáneamente, agradeciéndole por su comprensión, pidiéndole perdón, queriéndola como siempre. Ella no había logrado hacerle un hombre feliz y separarle de un lazo del que no puede zafarse, pero logró hacerle ver su verdad más clara que nunca. -No voy a echarte porque esta es tu casa- agregó ella sacando una pequeña sonrisa entre sus lágrimas, -pero sí te diré que aquí no es donde perteneces. Tu alma nunca ha estado en este lugar. -Entonces no pertenezco a ninguna parte. -Claro que sí, sabes bien donde. Sólo que tienes miedo de regresar, miedo de que hayas perdido el lugar que te corresponde. Ahora... tengo que irme, piensa bien las cosas. Instituto de Psiquiatría Universidad de Londres Londres, Inglaterra. 24 de mayo del 2002 10:01 a.m. La cátedra de hoy no fue tan enérgica e interesante como la de cada día. Mulder estaba muy trastornado para tener el ánimo de hablar sobre más trastornos y su cabeza daba vueltas analizando los acontecimientos de las últimas horas. Sentía que el pasado regresaba a su vida simplemente porque anoche le tocó dormir en el sofá, no porque Chris le impidiera compartir la cama, sino porque decidió darle el espacio que le corresponde y merece. En el pasillo alcanzó a ver a Brad sentando con la cabeza entre sus manos, parecía tan preocupado como él o más aun. Desde la cena se le olvidó que era su amigo, pero quiso dejar atrás esas idioteces. -Hola Brad. -Hola Fox, ¿cómo van las cosas? -Nada bien, ¿y tú? Te ves algo pensativo. -Es que... tengo par de días sin ver a Danna y no he podido comunicarme con ella- Mulder desvió la mirada al sentirse invadido de celos por escuchar hablar así a Brad, era como si pasar un día sin verla fuera una eternidad, tal como le sucedía a él antes... y ahora también. -¿Le has hablado tú? -Fracasé en el intento. -¿También?- preguntó sin poder evitar reírrse. -¿Hace mucho que la conoces?- la expresiónn de Mulder se tornó seria y Brad prefirió no bromear más. -Sí, nos conocimos en el primer año de meddicina. Estuvimos juntos en casi todas las materias, pero ella nunca fue parte activa del grupo. Iba a las fiestas más bien por ir y cumplir. -Hmm. Creo que no ha cambiado en nada. -Es una adicta al trabajo, ¿verdad? -Y yo no me quedo atrás. La arrastré a esaa adicción- precipitadamente tomó sus libros y se levantó, como si recordar lo pasado fuera un pecado. -Me esperan en la 203. Nos vemos luego. -Adiós- alcanzó a decir Brad sorprendido. *** Scully no paraba de dar vueltas esperando que Mulder se retirara. Estaba observando la conversación desde lejos y tras perder un día del caso por estar de dormilona y perezosa, le urgía hablarle a Brad y terminar la investigación, ya que Skinner había llamado preguntando como iban las cosas. Al ver que tenía el terreno libre se acercó al Dr. antes de que éste tuviera que presentarse en otra aula. -Hola- dijo secamente. -¡Vaya! Sharon Stone está más localizable que tú. -Necesito las entrevistas- comentó omitienndo el comentario, - tengo que estar a más tardar pasado mañana en Washington y aun no tengo nada. -Pero en dos días no sacarás ninguna concllusión. -Veré algunos de los chicos esta tarde, leeeré todo lo que tienes y me paso toda la noche con el informe. Mañana hago lo mismo y también puedo trabajar en el avión. -Te estás extremando. -Estoy acostumbrada- su tono era imperativvo y Brad ni siquiera abrió la boca para no empezar una guerra. Le indicó que lo siguiera para entregarle los datos que ella quería. Al llegar al salón de profesores, Brad le pidió que se acomodara mientras el buscaba las llaves de su casillero. Como era costumbre las había perdido de nuevo, así que tenía que ir por su copia de emergencia. Al cabo de unos minutos escucho una voz en el pasillo acercándose, pensó que era Jones pero no parecía su voz. -No puedo creer que lo haya olvidado- decíía ya en la puerta. -¿Seguro que no es una mujer?- le dijo el otro bromeando. -Si fuera una sola no estuviera así. Luego de par de carcajadas, escuchó los pasos por fin entrando. Decidió no prestarle atención y seguir con la revista en la que se estaba entreteniendo, ya que Brad al parecer había decidido fabricar la llave. -Hmm, a ver, a ver... donde está la malditta carpeta! Scully ya sabía quien era, por lo que se mantuvo lo más callada posible escondiéndose detrás de la revista. -Lo siento, Dana- Brad no pudo ser más inooportuno en su vida. -¿Fox? Creí que tenías una clase ahora. -Sí- respondió éste algo confundido de verr a Scully allí, -es que... olvidé algo. -Ok. Ahora busco las entrevistas, Dana, taambién tengo unos cuantos recortes de periódico. De seguro te servirán. Mulder ahora sabía la razón por la que ella estaba en Londres. Le pareció extraño, conociéndola tan bien, pero llegó a pensar que estaba de vacaciones o que había venido precisamente a ver a Brad. Los celos estaban bloqueando sus neuronas. Se miraron sin saber cómo y cuándo había empezado esta tensión entre ellos al grado de no poder verse, y de no ser por la interrupción del Dr. Jones, hubieran continuado por más tiempo. -¿Qué buscas Fox?- al verlo algo nervioso e irritado, decidió prestarle su ayuda. -El listado del nuevo grupo de Psicología Clínica y un folleto sobre trastornos de la personalidad. -Creo que Martha te los dejó en aquella meesa. Aquí tienes, Dana- dijo entregándole las entrevistas. -Gracias Brad, ahora me voy, tengo demasiaado trabajo que realizar para poder irme a D.C cuanto antes. -Uys, ¿te irás sin una merecida despedida?? Los oídos de Mulder estaban bastante atentos, a pesar de que éste estuviera aparentemente en otra cosa. La mirada de Dana no revelaría todo lo que se le estaba ocurriendo hacerle a Brad por tan ameno comentario. -Permiso- dijo Fox pasando en medio de loss dos con todo su cargamento. Por el rumbo que estaba tomando la conversación, no quiso enterarse de más. Scully tenía planeado seguir el mismo camino, sin tener éxito porque Brad no la dejaría ir tan fácil. -Brad, por favor, otro comentario como esee mejor omítelo. -¿Qué dije?- preguntó haciéndose el inocennte. -"Merecida despedida", ¿te suena de algo eesa frase?- dijo con una sonrisa forzada. -¡Vamos! No dije nada. Si Fox se puso celooso es su problema, o... tiene una imaginación bastante desarrollada- ella seguía dedicándole miradas asesinas pero a él no le importaba. -A todo esto, ¿por qué no le hablaste? Tantos años de conocerlo y ni siquiera un saludo. -Creo que me retiro, gracias por las entreevistas, espero verte antes de irme. -encaminándose a la puerta intentando escapar de tal pregunta . -Claro que me verás, Dana y evadiendo el aasunto no se terminará. Se prohibió a sí misma seguir escuchándolo y caminó lo más rápido que pudo, aquel lugar tenía una atmósfera algo asfixiante, es más, todo Londres era asfixiante. Quería tomar el vuelo más cercano y salir de allí, pero eso significaba renunciar a los Expedientes X y ella no deseaba eso. Heathrow Airport Londres, Inglaterra 26 de mayo del 2002 2:05 p.m. Fueron tantas las cosas, que esos cuatro días le parecieron eternos. Las ojeras volvían a colocarse debajo de sus ojos, pues tal como le había dicho a Brad, se pasó dos noches en blanco avanzando con el caso que tenía que presentar en unas cuantas horas. Él insistió en ir a despedirla, diciendo que sería una falta de cortesía no llevarla hasta el aeropuerto y miles excusas más... Sólo faltaban unos cuantos minutos y aun no había intercambiado una palabra con Brad, no porque estuviera enojada, bueno, lo estaba pero ahora mismo todo eso fue desplazado por un extraño sentimiento. Ahora que se iba, a pesar de haber deseado este momento, no quería partir. -¿Estás lista, Dana?- ella lo miró extrañaada, sin entender la pregunta, -el vuelo... ya llamaron. Había tantas respuestas para esa pregunta, ¿si estaba lista? ¿para qué?... ¿para olvidar todo lo que le sucedió y seguir adelante? No, no lo estaba y probablemente no lo estaría nunca. -Sip... mi vuelo, claro- Tomo su pequeña mmaleta y dejándose llevar por los pies llegó hasta la puerta de abordaje, deteniéndose sólo por la obligación de decir adiós. -Fue muy bueno volver a verte. -Claro, fue un placer... pero tendrás que repetirlo y esta vez en serio. Con un intento de sonrisa, Dana levantó la mano para despedirse, no quería parecer muy fría, pero tampoco tenía deseos de actuar. *** Los adolescentes y los rituales ya daban muchas vueltas en su cabeza como para ojear los datos un segundo más, pero si dejaba de leer empezaba a notar cuan vacío estaba el asiento o que extraño era no tener con quien discutir durante el viaje. Mientras se decidía por qué hacer para entretenerse tomó un lápiz y una hoja en blanco, no sabía exactamente para qué, pero decidió dejar de pensar y descansar la mente. "Las cosas siempre tienen una razón de ser y, si llegué hasta este momento, fue para regresar a afrontar mi pasado, pero el destino me jugó una broma muy cruel, una amistad que creí haber olvidado regresó para ser ahora más indiferente de lo que lo fue al inicio de esta absurda pelea". Esta no era buena terapia, escribir lo que estaba sintiendo la hacía recordar más en vez de distanciarla, sin embargo no podía evitarlo, era como si sacar a flote todo eso le ayudara. Siguió plasmando en papel lo que se le ocurrió, hasta que sus ojos se cerraron poco a poco y se entregó al sueño. Oficinas del FBI 28 de mayo del 2002 10:30 a.m. -Agente Scully, está muy completo su inforrme...- Scully estuvo a punto de pellizcarse porque era demasiado bueno para ser verdad, escuchar esas palabras de boca de su jefe significaba tener los Expedientes para ella sola sin riesgo de que algún intruso le hiciera compañía. Algún 'pero' debía aproximarse, -pero,- ahí estaba, -creo que... no sé, no me parece bien que usted siga sola. -Hicimos un trato señor, ¿recuerda? He cummplido mi parte. Ella tenía toda la razón y Skinner no podía salirle con otra cosa. Tal como le prometió tenía que cumplirle, así que la dejaría seguir a cargo de esa sección que ya era prácticamente su vida. -No me queda de otra agente, los Expedienttes siguen siendo suyos. -Espero que no vuelva a repetirse una evalluación- dijo ella marchándose. -Espero que no vuelva a decaer su trabajo.. 15- "No tengo idea" Apartamento de Dana Scully 16 de junio del 2002 4:00 p.m. El número de botes de helado aumentaba proporcionalmente con el paso de los días. Faltaban pocos días para el verano y la ciudad parecía un infierno, así que lo que venía no era nada lindo. De pensar en como serían los días de verano si la temperatura seguía ese camino, empezó a imaginarse a la alta jerarquía del FBI sentada en shorts con latas de soda en el parque más cercano. Lindo retrato... sus neuronas se estaban derritiendo, no había duda. Los casos extraños ya no eran tan frecuentes, o Mulder los acaparaba en Europa o la gente se dio cuenta al fin de que no existen los extraterrestres. Sin embargo, eso no era un alivio para ella; se vio con mucho más tiempo libre y su cabeza no hacía más que recurrir a viejas tiempos. Por esa razón aquella nota que había empezado el día que regresó de Londres se había convertido en casi un libro. Cuando dejaran de aparecer los ovnis no tenía que preocuparse por trabajo, podía publicar las "Memorias de Dana Scully". Se colocó nuevamente frente al ordenador tomando el vaso donde una vez hubo limonada, ahora quedaba el hielo que ahora servía para echarlo por dentro de la blusa. Eso debía refrescarla pero inexplicablemente aumentaba su temperatura corporal. ¿Tan frustrante se estaba haciendo su soledad? Aunque tratara de ocultar que se sentía sola era inevitable ya que en todo lo que realizaba se notaba. Se preguntaba constantemente ¿que hubiera pasado si...? Pero sabía perfectamente que esa pregunta nunca tendría repuesta ya que el hubiera era un verbo inexistente. Instituto de Psiquiatría Londres, Inglaterra 17 de junio del 2002 7:55 a.m. -Otro de los síntomas del trastorno límitee de la personalidad es la intolerancia a estar solo y el temor de ser abandonado- explicaba Mulder señalando la imagen del proyector, mientras unos cuantos tomaban notas y otros no estaban muy bien despiertos aun. -Estos sujetos son muy sensibles a las circunstancias ambientales. -¿Puede presentarse a cualquier edad?- preeguntó una de las alumnas de la primera fila. -Este problema empieza al inicio de la edaad adulta, como casi todos los trastornos psicológicos. Bueno, creo que lo dejaremos aquí- prosiguió dirigiéndose a todos. -Estudien bien este capítulo porque en la próxima clase la Dra. Hartman entrará a la siguiente unidad. De seguro saben que esta es mi última clase aquí, pórtense bien con ella y no se duerman en la clase como hacen conmigo- todos respondieron con carcajadas para luego escucharse un murmullo extendido por todo el salón. Las diferentes versiones de la partida de "El Loco" iban de boca en boca y el chisme se difundió más que el periódico estudiantil. Con toda la calma del mundo recogió todas sus cosas, echando un último vistazo al salón. Ya lo había decidido, en cuanto el último lazo que lo ataba a aquella ciudad se deshiciera, tomaría su rumbo de vuelta a casa. No podía creer que ya le estaba haciendo falta el instituto sin siquiera haberse marchado, compartir sus teorías con un montón de chicos nuevos y ansiosos de aprender era divertido, las preguntas que le hacían, las caras incrédulas cuando comentaba alguno de sus casos, todo eso lo hacía pensar en reanudar su corta labor de docente en un futuro. Condujo por todas las calles como si fuese la última vez que las vería. ¡Por Dios! Hasta a él mismo le fastidiaba tanto drama, Londres no iba a desaparecer, estaría ahí para cuando quisiera volver. Pero era de esa forma que lo veía porque fueron más malos que buenos recuerdos los que le quedan de aquí y no pensaba poner sus pies en estas tierras por mucho tiempo. *** Llegar a su apartamento nunca le fue tan difícil como ahora, estuvo unos diez minutos sentado en el auto pensando cuales eran las palabras exactas para Chris o si tendría la suerte de encontrarlo vacío. Salió del auto tras mucho meditar y para que saliera más rápido de todo se encontró con ella en el parqueo. -Hola Fox- le dijo con la misma sonrisa dee siempre. -Hola- respondió algo anonadado pensando een todas las cosas, en como ayer esa mujer que tenía frente a él era su esposa y hoy ya no más. -Supongo que empezarás a empacar- su sonriisa se fue opacando mientras salían sus palabras; estaba triste de que se marchara, no podía ocultarlo. -Sip, ya presenté mi carta de renuncia, yaa... recibí el acta de divorcio. -Yo... voy a casa de mi madre un par de díías, creo que así todo será más fácil para ti y para mí. No me gustan las despedidas; así que no digo adiós, sino hasta luego. -Hasta luego- agregó estrechando la mano qque Christine le había extendido, - y... gracias. -Ella soltó su mano y subió a su auto bajo la atenta mirada de Mulder, que no dejaba de pensar que tal vez no la vería más. Apartamento de Dana Scully 22 de junio del 2002 6:30 p.m. Mientras su madre le contaba cuantas cosas le pasaran por su cabeza, Scully no hacía más que batallar contra sus ojos que amenazaban con cerrarse y estar recostada cómodamente en el sofá no le ayudaba mucho. Mejor se levantó y empezó a dar vueltas por todo el apartamento, para terminar frente a la tina, mirando sus sales e imaginándose una hora de relajación. Cuando empezaba a preparar su baño, escuchó el sonido de la otra línea. -Oye mamá, espera un momento, tengo otra lllamada. -Ok hija, te llamo luego, adiós. -Adiós. Scully. -Agente Scully, habla Skinner. -¿Qué desea señor?- preguntó extrañada de que la estuviera llamando en este momento. -El lunes hay una reunión en mi despacho aa primera hora. No falte, agente. -No, ahí estaré señor. Esa reunión no le parecía nada bien, a lo mejor Skinner estaba siendo presionado nuevamente para que los Expedientes se cerraran o para que se le asignara un compañero. De todas formas ya se estaba hartando de todo los enredos y discusiones que recientemente se estaban presentando. No importaba cuanto demostrara que era capaz de mantener sola una división como esa, lo único que veían era mujer sola en una sección y lamentablemente ese medio era todavía bastante machista. Esa noche fue a dormir con la idea de renunciar al FBI si era necesario, a lo mejor tantas trabas en su carrera de agente federal no eran más que mensajes para que tomara un mejor rumbo en su vida. 23 de junio del 2002 9:30 p.m. Anoche tenía tantas ideas en su cabeza que el despertador esta mañana no surgió el mínimo efecto. Scully despertó mucho más tarde de lo acostumbrado y para colmo de los males, todo Washington tenía que estar en la calle a esta hora. Los relojes se habían confabulado para no servir esa mañana y que todo el mundo llegase tarde a sus trabajos. Quería darse contra el volante cada vez que pensaba en la reunión con Skinner y en la puntualidad. Ya lo había llamado explicándole la situación pero eso no remediaba el sentirse una irresponsable. Oficinas del FBI 10:05 p.m. En su vida había llegado tan tarde. Lo primero que hizo fue correr literalmente hacia la oficina de su superior y pedirle disculpas y que tomara la medida que fuera necesaria. La secretaria la hizo pasar casi de inmediato así que todo sería más rápido. -Buenos días, señor... o debería decir bueenas tardes- saludó bajando el volumen de su voz con cada palabra. -Hola agente Scully- Skinner estaba muy caalmado y hasta sonriente, lo que la sorprendió bastante. -No se preocupe tanto por la reunión, agente. Baje a su oficina, allí verá de que se trata todo. -Sí señor y, disculpe. Ella no supo como reaccionar ante la actitud de Skinner y eso de que "en la oficina verá de que se trata todo". Definitivamente sus pesadillas se habían vuelto realidad y en el sótano le esperaba un nuevo compañero, o era eso o pintaron la oficina, o... Skinner se había vuelto loco. Llegó al ascensor y en lo que bajaba no dejaba de pensar qué haría si un extraño estaba allí, si iba a quedarse, si renunciaba... Al avanzar hacia la puerta de la oficina, la invadieron los recuerdos de la primera vez que había estado allí. Nunca se había sentido así, ni siquiera cuando Mulder se marchó a Londres y ella quedó sola en los Expedientes, ni siquiera entonces que pensaba en abandonar todo. En esos días ella trataba de bloquear todo recuerdo suyo y ahora que empezaba a acostumbrarse no podía explicar porque lo extrañaba así de repente. Tal vez era porque había llegado la hora de abrir nuevas puertas y dejar todo eso atrás, o quizá porque encontraría un desconocido tras aquella puerta, un mundo totalmente ajeno a ella, que aprendería a conocer si lo deseaba y se quedaba. Entró a la oficina con rapidez, sin siquiera pensarlo. Como era rutina, colgó su abrigo y fue entonces cuando dirigió la vista hacia el escritorio que todavía no nombraba como suyo. Y lo vio allí, sentando como el primer día, revisando detenidamente el nuevo caso que tenía entre manos. Se frotó los ojos incrédula, tanto estrés le estaba causando alucinaciones porque de otra manera no explicaba su presencia, con los ojos cerrados se repetía que no era más que el fruto de su imaginación. Sintió sus pasos acercarse a ella y supo que era real. Él estaba frente a ella, no era sólo su imagen, era su aroma inconfundible, su perfume característico inundando el cuarto e intoxicando todo su ser. Su único movimiento fue para abrir la puerta y escapar, pero algo la detuvo y le dio valor para que se quedara, abriera los ojos y enfrentara lo que el destino le tenía guardado esa mañana. Lo miró como no se había atrevido cuando volvió a encontrarlo en Londres, soportó verle sin temblar ni sentir que la tierra se movía bajo sus pies. Él no dijo nada, se limitó a observarla de la misma manera que hacía cuando ella no se daba cuenta, mientras terminaban algún informe. Estaba en aquel lugar como si los últimos siete meses hubieran desaparecido del mapa, como si el estar ahí fuera de lo más normal para ambos. Encontrarlo en Londres no fue más duro que esto; de una manera u otra estaba premeditada a que sucediera un encuentro, en cambio ahora, sentía como si el destino le estuviera jugando mal. Sentía que después de todo, él no tenía derecho a llegar así. 16- Now what?? Mulder hizo contacto con los ojos de Scully, aquellos que tanto había extrañado y que ahora le parecían tan diferentes. Su expresión había cambiado, no era ese sentimiento de ira que vio en Londres, le parecía más cansancio. -Todo tiende a regresar a su origen, es innevitable- no era uno de sus típicos comentarios jocosos, y Scully le tenía guardada su respuesta. -Sí, tienes razón; pero suele pasar que ell origen ha cambiado cuando las cosas regresan. -Una vez más, Scully, estás en lo correctoo; sin embargo, puedo decirte que me adapto a los cambios. -Es muy fácil adaptarse cuando se es el inniciador. Supongo que así de fácil resulta retractarse y escapar cuando algo no sale bien. Él se detuvo por un momento para no alimentar una guerra que no tenía sentido; al menos no para él, que tras haber tomado la decisión de regresar tenía la esperanza de arreglar las cosas. -Dejemos las ironías, Scully, y hablemos cclaro, ¿quieres?. Crees que no sé que nunca vas a dejar olvidar el haberme ido. -Yo no tengo nada que perdonarte, fue tu eelección. -... una muy errónea. -Muy tarde para darte cuenta, Mulder. Scully pensaba ponerle un punto final a la conversación diciendo esto, sin embargo se equivocaba. Tal parecía que le daba más ánimos a Mulder para continuar y llegar hasta donde fuera necesario. -¿Tan tarde como para ni siquiera recuperaar a la persona más importante en mi vida? -Realmente eso no te lo puedo decir ahora.... No era un sí, pero era una esperanza que Mulder no esperaba encontrar el primer día. Apartamento de Fox Mulder 30 de junio del 2002 7:40 p.m. En pocos días Mulder hizo lo que pudo para que su apartamento volviera a lucir decente; éste nunca fue reluciente pero al menos trató de que tuviese el aspecto de que alguien vivía ahí. Aunque se fue a Londres sin saber si regresaría, no quiso deshacerse de su habitat de tantos años, ahora le estaba siendo bastante útil aquella decisión. Con el apartamento lo había logrado, con Scully no. Tenía a favor el hecho de que no se presentó otra guerra de indirectas, ahora se trataban como personas civilizadas que eran; sin embargo, no era lo mismo. Había mucho trabajo y eso los mantenía distraídos. Esa noche habían quedado en terminar el trabajo en casa de alguno de los dos, no fue fácil decirlo, Mulder pasó toda la tarde esperando que Scully lo llamara diciendo que no podría ir inventando cualquier excusa. Scully fue puntual, mucho más de lo que antes era. Estaba supuesta a llegar a las 8 y faltaban unos quince minutos cuando llamó a la puerta. -Hola. -Hola- respondió ella aun en la puerta. -Pasa, no pensarás quedarte ahí toda la nooche. Regresar a aquel departamento le parecía una nueva experiencia, aunque recordaba cada cosa que allí había, aunque sabía que todo era igual, de un modo se sentía diferente. No era el tiempo, eran más bien las circunstancias. Estaba evitando que esto llegase, pero bien sabía que tarde o temprano sus pies terminarían pisando aquel lugar. Terminando su chequeo visual decidió hablar. -Bueno, creo que no funcionaría si trabajamos yo afuera y tú adentro- Mulder sonrió ante el comentario y la invitó a sentarse en el sofá. Ella se sintió algo asustada al pensar que no era precisamente trabajo lo que le esperaba esta noche. El silencio en el que antes podían sumergirse sin notarlo o sin incomodarse ahora era casi de muerte y alguno de los dos tenía que hacer algo para salir de él. Finalmente Mulder lo hizo. -¿Qué opinas de todo esto? -El caso es algo complicado, pero... -Sabes a lo que me refiero- interrumpiéndoola. -Vinimos a trabajar, Mulder. -Hemos trabajado toda una semana y el malddito caso puede esperar. Ella se levantó del sofá bruscamente, buscando en la mesa los papeles que había traído. -Entonces me hubieras evitado el tener quee venir, porque yo sí quiero terminar el caso. -Si te hice venir es porque evitas hablar de lo ocurrido y creí que aquí podríamos hacerlo, pero creo me equivoqué. -No quiero hablar de eso; ya ha pasado y ppunto. Él seguía sentado, ahora con la cabeza entre sus manos controlando el impulso de gritarle todo lo que sentía, todo lo que había pasado estos días. La terquedad de Scully, su manera de guardar ese resentimiento así, lo estaba desesperando y no rogaría más. Miró hacia la puerta pensando que ella se había marchado, pero aun se encontraba ahí. -No voy a trabajar, Scully. No quiero. -Mulder... -Lo siento pero no puedo, no puedo seguir así. No puedo trabajar contigo cuando sé que te sientes incómoda, no puedo tenerte al frente sintiendo que me miras con ira, como si fuera un enemigo. Tú no puedes perdonarme, bien, lo entiendo; no continuaré con esto. Scully sintió una punzada en el pecho al escuchar sus palabras. Ahora era su turno, salvar lo poco que quedaba de aquella relación estaba en sus manos y debía luchar contra el orgullo y el rencor que venía acumulando en su interior. Volvió sus pasos hacia el sofá y se detuvo justo detrás de él, sosteniendo su mano a pocos centímetros de su espalda. -Es difícil... -titubeo casi arrepentida dde estar tocando su hombro -es duro ver como te vas y vuelves como si nada ha pasado. Es que a veces creo que te aprovechas porque estás seguro de mis sentimientos y que puedes venir así por así y conseguir que todo sea como antes. Tú sabes bien que nunca podría llegar a odiarte, pero estoy muy herida para dedicarte una sonrisa- él se volteó para verla a los ojos, necesitaba eso más que escuchar sus palabras. No le gustaba verla triste y quiso detenerla. -No- prosiguió sellando su boca con sus dedos -tú has sido sincero y yo quiero y debo ser sincera también. Y no sé por donde empezar porque no quiero que te duela más, entiendo como estás, lo veo en tus ojos; sin embargo, yo estoy igual y... y tan sólo quisiera sacar toda esta rabia, necesito desahogarme, Mulder, y es contigo. ¿Entiendes? Su tono era más cada vez más alto y su cara estaba más roja. Así como subía el volumen de su voz, así mismo iba dejando salir todo lo que tenía que decir para poder respirar libremente. Mulder, quien seguía en el sofa sentado, se puso de pie y se colocó frente a ella. -Aquí estoy, Scully- ella lo miró confundiida, por lo que él continuó... - desahógate. -¿Qué? Yo no... -Mira- le dijo mostrándole el dorso de suss manos, que presentaba algunos moretones. -Todos estos días he estado aplicando la misma terapia que quieres, con la diferencia de que quiero golpearme a mi mismo- la mirada de Scully ahora cambio a preocupación, ¿qué diablos estaba haciendo él? ¿tratando de suicidarse? -Pero no tendrás que darles puñetazos a la pared porque para eso estoy aquí, ¿no? Es a mí a quien estás odiando en este momento. -Estás loco. -Sí, lo estoy. Estoy tan loco que sabiendoo lo que sentía por ti me fui con ella, pensé que la amaba y me fui, abandonando nuestra amistad sin ninguna explicación. Y no pude, Scully, no pude resistirme y jugué contigo. -¡Basta! Ella no entendía la actitud repentina de Mulder, pero éste sabía perfectamente lo que hacía. Era la única forma de lograr que ella se expresara, que se dejara llevar por sus impulsos. -Me odias por ser un cobarde, tan cobarde que preferí irme con ella antes que confesarte todo lo que eres para mí. La besaba pensando que eras tú, Scully, me entregué a ella pensando en tu nombre y mordiendo mis labios para no pronunciarte. Tú no me correspondías, pero ella sí. -¡Cállate!- gritó empujándolo con todas suus fuerzas, haciendo que casi terminara en el suelo. Él volvió a tomar equilibrio y se acercó de nuevo a ella. -Dilo Scully... acepta cuanto te duele- sus labios y sus puños estaban tan apretados que empezaban a tornarse blancos. Mulder pensó que sería más fácil; en cambio, ella se resistía a perder el control y echar fuera su furia. -¡Dilo! Deja de ser la reina del hielo y se de carne y hueso- eso hirvió su sangre aún más si era posible. Le dio la espalda haciendo caso al poco raciocinio que le quedaba y caminó hacia la salida. Mulder la observó detenidamente, su labor estaba casi completa, no podía dejarla ir así como estaba y usó su última carta... -Pensé que eras fuerte, ahora veo que eres una cobarde, Scully. Scully se devolvió lentamente calculando cada uno de sus pasos; cuando estuvo frente a él dejó que su mano cobrara vida dándole una bofetada que ni ella misma se esperaba. Él no hizo nada para evitarlo, sólo una mueca de dolor. -Eres un maldito cretino. -Lo sé- respondió tocando su mejilla colorrada. -¿Por qué no puedo odiarte? ¡Por qué! Dimee cómo lo haces- con las manos en la cintura empezó a caminar intranquila, subiendo y bajando el volumen de su voz, aunque claramente hablaba sola. -Después de todo lo que ha pasado, debería matarte. ¿Por qué tiene que ser de esta manera? ¿Por qué rompí las reglas? -Esas son las preguntas que te haces... ell por qué de toda esta situación, en vez de qué llevo a ello? -¿Entonces qué quieres que me pregunte?- ddijo Scully al punto más alto de su enojo. Mulder tenía mil frases para contestarle, pero en vez de eso, se quedó callado. -Me acusas de ser una cobarde, pero más loo eres tú- ella no toleró la forma en que él se quedaba frizado y no la enfrentaba, por lo que decidió salir de aquel departamento lo más pronto posible. Cerrando la puerta de un golpe dejó a un Mulder realmente confundido, pero con la firme determinación de no seguir dando vuelta en torno a la misma historia. 17- "Open your heart" Apartamento de Dana Scully 9:00 p.m. El orgullo es un muro tan difícil de derrumbar que un lazo tan fuerte como la amistad podía romperse tan sencillamente como una lámina de cristal. Las palabras nunca fueron su fuerte, eran esas mismas palabras que terminaban de sembrar el germen de la destrucción. El solo hecho de mencionar la frase 'tenemos que hablar' era un error garrafal, si en siete años no hablaron más de lo necesario... ¿para qué hacerlo ahora? Ella sabía que él estaría del otro lado de la puerta, si no es que lo estaba ya; sin embargo no llamó porque al igual que Scully comprendía que no debía hacerlo. Estaban tan estrechamente unidos que hasta sus actitudes y pensamientos se compenetraban... podían tener personalidades totalmente opuestas pero era un forma de complementarse, llenar los espacios vacíos. Sus manos se aferraron al frío pomo de la puerta y un escalofrío subió por su espalda. Frente a ella no estaba más que la pared del pasillo; giró su cabeza a ambos lados para confirmar que su sexto sentido no estaba fallando y entonces lo vio, sentado en el frío mosaico de aquel corredor como si estuviese desamparado. Su rostro era inexpresivo y su mirada vacía, tal vez se estaba arrepintiendo de haberla seguido, tal vez eran simples ideas suyas. Mulder no iba a decir una palabra; Scully tampoco, así que la situación estaba un poco... estancada. -Tengo sueño- comentó ella tratando de quee se comportaran como dos adultos y dejaran de hacer el ridículo sentados a ambos lados de la entrada del departamento. -Ve a dormir. -No puedo... estando tú aquí fuera. -¿Te molesta? Pensé que no te importaba. Ella alzó una ceja y lo miró de reojo. -¿Por qué lo haces? ¿Por qué te empeñas en hacerme sentir culpable? -¿De veras lo estoy haciendo?- preguntó coon la dosis de sarcasmo correspondiente. -¿Para qué haces la pregunta si ya sabes lla respuesta? Mulder, ese no es tu estilo. -Mi estilo- repitió esbozando una sonrisa.... -ya estoy encasillado, vaya. Scully se frotó los ojos con sus manos y sacudió la cabeza antes de decir algo más. No otra vez. Otra clásica pelea se acercaba, era una forma de sacar las tensiones que últimamente se formaba entre ellos, pero ella decidió que esta sería diferente ya que terminaría con toda la ira. -¿Por cuánto tiempo seguirán las cosas de esta forma? Porque yo ya me harté. -Bueno... podríamos seguir peleando una etternidad o dejar de comportarnos como adolescentes y tomar una decisión. -¿La decisión sería para bien o para mal? -¿Tú que quieres? Haré lo que tú quieras, lo sabes bien. Ella vaciló un poco... las ideas que pasaban por su mente y las vocecitas de su conciencia se debatían con lo que saldría por su boca. -Lo que yo quiera... ¿sabes? No deberías oofrecer lo que no puedes dar. Ahora era la ceja de Mulder la que volaba alto y algo sorprendido la observó con una sonrisa que no se le quitaba. -¿Por qué estás tan segura de lo que puedoo o no...? Y si no me lo dices, nunca sabrás si lo hubiera podido dar. -¿Por qué preguntas tanto Mulder?- ahora eera ella quien sonreía. -Eso te pregunto yo a ti. La conversación parecía más bien un trabalenguas y tanto Mulder como Scully tuvieron que ceder ante la risa que los atacaba súbitamente. -Es lindo verte sonreír de nuevo- él no puudo evitar el comentario. -Siempre lo consigues- confesó con algo dee nerviosismo y poniéndose de pie rápidamente. -Es tarde... ¿entramos? -Realmente deseaba que me lo pidieras... eel suelo esta lindo pero no es muy cómodo. Hasta no entrar, Mulder no se había percatado del tiempo que había pasado desde la última vez que vio este lugar. Los recuerdos se agrupaban en su mente y ahora se preguntaba cómo había soportado estar tan lejos todos esos meses. Todo era muy confuso, empezaba a comprender lo que fue para ella... para ambos. Ella se sentó relajadamente en el sofá y lo invitó con un gesto a que la acompañase. Mulder tomó asiento, más allá de lo que antes acostumbraban, no podía explicar este nuevo sentimiento de respetar excesivamente el espacio personal, sólo creía que no era prudente actuar de la misma forma que un año atrás. Tomó un poco de aire, tratando de absorber valor, y siendo lo más sutil posible rompió el silencio abordando el tema en cuestión. -Teníamos que pasar por tanto para darnos cuenta, Scully. -Creo que nada que valga la pena es fácil.. -Entonces, ¿lo vale para ti? Scully se acomodó de manera que mirar a Mulder no le fuera difícil, ella quería que él leyera sus ojos como solía hacerlo, sin tantas preguntas ni palabras. -¿Tú que ves? -Veo tantas cosas que me da miedo. Una Scuully que no conozco. -La Scully que tú creaste... y que quiere volver a ser la de antes. -Sólo hay un inconveniente- dijo humedecieendo sus labios y moviendo sus manos impacientemente - ¿a cuál de los 'antes' quieres regresar? La Scully fuerte de unos segundos atrás se estaba desvaneciendo, pero ella tenía que luchar por mantenerse firme. "Sé sincera", pensó, "sé sincera contigo misma". -Creo que aquel en el que sólo estábamos ttu y yo- la respuesta fue más para la voz de sus pensamientos que para él. -Claro, pero ¿en qué forma? -Lo sabes- murmuró. -Yo sé la que deseo, pero la pregunta es: ¿qué forma quieres tú? -Bueno, ¿a qué jugamos, Mulder? -Jugamos a la verdad- dijo olvidándose de sus reglas anteriores e invadiendo el espacio de Scully muy posesivamente. -¿Quieres la verdad?- susurró ella sintienndo cerca su aliento y clavando sus ojos en los de Mulder. -Siempre- respondió él recibiendo esa miraada que lo cautivaba. -Quiero- sus dedos empezaron a pasear por el rostro de su asombrado compañero-... que tú seas sólo para mí... que seamos sólo nosotros dos...- acercó sus labios muy lentamente, divirtiéndose al sentir la desesperación de Mulder. -Creo que en eso te puedo ayudar- respondiió éste sellando por fin el beso. Ninguno de los dos terminaba de creer lo que estaba pasando, no fue como aquella vez en Boston, no había tensión, ni barreras ni nada que les impidiera estar juntos. Las palabras sobraban ahora, el mundo podía venirse abajo ya. Mientras sus labios batallaban entre sí, las caricias de sus manos eran cada vez más tentadoras y jugaban a extraviarse por lugares que sólo en sueños habían sido explorados. El aire le faltaba a Scully y, liberándose de aquel beso, soltó un gemido de decepción. No quería desperdiciar un sólo segundo, no todos los días tenía la oportunidad de hacer un sueño realidad, a lo mejor ya no le quedaba mucho, aprovecharía esta noche como si fuera la última en su vida. 18- "Truly, madly, deeply" 7:05 a.m. Dormir a su lado no fue como siempre imaginó. Pensó que si alguna vez llegaba a ese punto con su compañero, verle la cara al día siguiente sería difícil. Pero era una sensación muy distinta a todo lo que supuso antes; estar en la misma cama con Mulder abrigada por sus brazos, sintiendo el calor de su cuerpo, era sentirse completa y olvidar los huecos que llena la soledad. Las palabras que escaparon en cada suspiro fueron las más sinceras de sus vidas, y ella las recordaba todas, una por una, momento por momento, como los votos de un lazo que acababa de nacer, o que siempre estuvo allí, pero que hasta esa noche no se había consumado. Scully era feliz y esa felicidad era algo muy distinto a lo que todos pintan, era más profundo y menos terrenal, era algo muy superior, tanto que ni ella misma podía comprenderlo del todo. Era una de las pocas veces en que no sabía que en que día de la semana estaba o cual era la fecha del calendario. Simplemente no le importaba, hoy obviaría las cosas simples para vivir a plenitud. Podía permitirse un día fuera de la Agente Dana Scully, se lo merecía y lo ansiaba. Una sonrisa se reflejó en su rostro al darse cuenta de todas las cosas que estaban pasando en su vida y los pensamientos que paseaban por su mente. En su solitaria meditación se sonrojó al darse cuenta de todo lo que Fox Mulder podía significar y cuanto podía calar en su alma. Una lágrima rodó por su mejilla y una mano cálida la secó con una suave caricia. Ella no estaba tan sola como pensaba, Mulder tenía unos minutos observándola calladamente, aprendiendo cada facción de su rostro aun más, si era plausible. A través de sus ojos pudo vislumbrar el mismo sentimiento, él también se sentía completo, ella podía hacerlo sentir completo. Hoy no podía pedir más. Oficinas del FBI 7 de julio del 2002 9:58 a.m. -Sí señor... no señor... ajá... ya le dijee que lo presentaremos en cuanto podamos. De verdad, no volverá a suceder. Adiós- Scully colgó el teléfono con aire de frustración, por lo que Mulder seguía muy silencioso en su esquina, pretendiendo estar muy atento al informe que tenía en sus manos. - ¿Por qué te escondes, cobarde? -¿¿¿Yooo??? -Nooo...-respondió sarcásticamente, -habloo con el señor que está detrás de ti. -Vamos Scully, es la primera vez que fallaamos en entregar un reporte. Y, seamos sinceros, ambos somos culpables. -¿Ah sí? ¿Soy culpable de tus hormonas desscontroladas? -Acaso me dirás que no lo disfrutaste. Ella se sonrojó un poco y desviando su mirada hacia la pantalla del ordenador continuó avanzando el trabajo que debió hacerse anoche. -Esos no son temas de discusión para la officina. Póngase a trabajar, agente Mulder. Él le dedicó una pequeña sonrisa y acató sus órdenes de inmediato; hacer enojar a su pequeña compañera podía tener repercusiones serias, no sólo en el ámbito profesional, sino también en lo personal. Durante todo el día en la oficina, Mulder no dejó de observar a Scully, normalmente lo hacía pero hoy era muy diferente, ya que cada detalle o movimiento que hacía lo percibía más claro... y sólo con una meta: volver a estar con ella. Apartamento de Fox Mulder 14 de agosto del 2002 6:30 p.m. A Scully no le cabía en la mente que a esta hora de la tarde el informe estuviese completamente hecho y revisado de cabo a rabo. Ellos trabajaron sin parar desde las 3 y aunque las consecuencias fueron maravillosas, la pobre Scully no hacía más que ver letras en el aire; fue demasiado esfuerzo para sus ojos, así que como premio de consolación, Mulder salió en busca de un bote de helado, el cual caía muy bien en los días infernales de verano. Hoy pasaría la noche aquí. Estaba demasiado cansada para conducir, estaba cansada hasta para prepararse un buen baño al llegar a casa, por lo que tomar una ducha en un baño que estaba a pocos metros era más atractivo para ella. Además, un baño en este apartamento era más interesante aun, podía salir incluido con el dueño y uno que otro masaje extra. Tenían más de un mes juntos, más de un mes fingiendo ante el buró que llegaban por separado y que al terminar el trabajo cada quien iba a casa. A veces pensaban que Skinner sabía algo porque le lanzaba ciertas miradas sospechosas, en especial cuando ambos llegaban con un cansancio sin explicación. Mulder y Scully siempre se han arriesgado en los Expedientes, ahora el riesgo es más divertido. Toc, toc... Ella miró hacia la puerta pensando si pararse o no. El sofá estaba muy acogedor, ya entendía por qué Mulder dormía allí y por qué le dio algo de trabajo que se acostumbrase a la cama. Si era Mulder quien tocaba para hacerla ir hacia la puerta, iba a matarlo. Volvieron a tocar, así que sin mucha voluntad de hacerlo, fue a abrir. -Hola... Sus ojos se frizaron ante la personalidad que tenía enfrente y un nudo empezó a formarse en su estómago. -Hola agente Scully- ella no se sorprendióó de verla, al parecer lo esperaba así. -¿Está Fox? -Eh.. salió un momento, debe estar por lleegar- se quedó mirándola por un rato y luego decidió invitarla, más por cortesía que por otra cosa. -Pase. No se quedará ahí, ¿verdad? -Gracias- dijo entrando al apartamento conn algo de timidez, no parecía que fuera la ex-esposa. Le sonrió tímidamente a Scully y respirando profundo se sentó en el sofá. -¿Trabajando?- preguntó al ver los folders regados en la mesa. -Ya terminamos. Es increíble pero salimos de eso temprano. Scully empezó a dar pequeños paseos por la sala, organizando papeles que ya estaban organizados o yendo a la cocina a servirse un vaso de agua que no iba a tomar. Se preguntaba por qué la vida le colocaba tantas pruebas, por qué estaba aquella mujer otra vez allí. Christine miró su reloj y se levantó rápidamente, caminando hacia Scully. Le pasó el pequeño paquete que llevaba entre manos y al que de vez en cuando la agente le mandaba miradas curiosas. -Sólo vine a entregarle esto a Fox. Como ppude venir ahora, quise traerlo; son algunas cosas que dejó en Londres. Tengo una reunión en media hora, así que me voy- dijo ya en la puerta, -...saludos a Fox. -Christine...- ella se volteó extrañada dee escuchar su nombre en boca de aquella agente. -Yo... le parecerá raro lo que tengo que decir pero tengo que decirlo. -Adelante. -No ando creyendo en el destino o en que llas cosas están escritas. Sin embargo, la vida nos da la oportunidad de arreglar ciertas situaciones, de perdonar, de pedir perdón. No creo que sea nuestro caso, pero, las pocas veces que intercambiamos palabras no fueron muy gratas que digamos. Yo no la conozco lo suficiente, yo no sé quien fue en la vida de Mulder y tampoco tengo derecho de enterarme. Sólo quiero... agradecerle por, por cosas que quizá no tengan sentido para usted, pero que para mí si lo tiene. -Entiendo... y no tiene que agradecerme. NNo me agradezca por un capricho, por un error. -Amar no es un error, Christine. -Sí lo es cuando crees que eres corresponddido y arrastras esa persona por tu obsesión- se quedó un momento en silencio, mirando hacia el apartamento y luego hacía el pasillo que le llevaría hasta el elevador. -Es muy afortunada- dijo tratando de ocultar la tristeza que reflejaban sus ojos y abandonando el lugar. -¿No lo esperará? -No. Tal vez en otra ocasión. 12:23 a.m. Su cerebro quería pensar y no descansar, por lo que sus ojos estaban como luna llena tratando de encontrar otra cosa que no fuera oscuridad. No le había hablado de la visita que tuvo mientras estuvo ausente, Mulder no sabía que Christine estuvo allí. Trataba de razonar por qué no se lo había dicho, si tenía miedo de lo que pudiera pasar. Pero nada iba a suceder, por eso se sentía tonta y ridículamente celosa. Recordó las veces que no podía dormir y tampoco tener la esperanza de escuchar su voz a través del teléfono porque él estaba del otro lado del océano. Tomaba la pequeña libreta que había empezado con su regreso de Londres, y dejaba que el lápiz se convirtiese en su terapeuta. Ese era otro detalle que Mulder todavía no conocía... a lo mejor le entraría un ataque de risa al enterarse que la enigmática Dra. Scully llevaba un diario que era casi una novela. ¿Cuántos secretos tenía ella? ¿Cuántos más escondía él? Christine fue el secreto más amargo, así que, no quería saber más. Mejor no destapar el baúl de los recuerdos de Fox Mulder. Al parecer Mulder tenía un radar para darse cuenta de que Scully no estaba durmiendo, porque allí estaba con sus ojos también como faroles, preguntándose que cosas estaría pensando su pequeña pelirroja. -¿Qué piensas? -Ella te amaba... te ama todavía- sus palaabras salieron así sin pensarlo. -¿Qué? -Christine- la oscuridad no le permitía veer bien su rostro, pero no era necesario. Ya imaginaba la cara que pondría Mulder al escuchar aquel nombre. -Vino a traerte unas cosas que olvidaste, están en el closet. Tu anillo está ahí- no pudo evitarlo, tenía que decirlo, sacarlo, despojarse del sentimiento que le provocaba recordarlo. -Lo siento, debí decírtelo, debí entregarte el paquete sellado. -Scully... -Soy tan tonta, Mulder. Pensé que volveríaa atrás, me asusté al verla y desconfié de ti, de lo que sientes. Él se quedó callado, acariciándole el cabello mientras escuchaba atentamente. Scully quería hablar, era mejor que lo hiciera. -Le di las gracias- prosiguió riéndose de decir esto, -no se lo dije, pero le di las gracias por abrirme los ojos y hacerme pasar por todo esto. A lo mejor, si ella no hubiera regresado a tu vida, yo no estuviera aquí recostada a tu lado. ¡Dios! Me estoy convirtiendo en ti, Mulder. ¿Estás escuchando todas las estupideces que digo? -¿Estás diciendo que sólo hablo estupidecees?- preguntó fingiéndose herido. -¡No! No quise decir eso- aclaró rápidamennte acomodándose en su pecho, -tú sabes a lo que me refiero. -No sé nada. -No empieces. -Me has herido, Scully, lo siento pero no puedo perdonarte. Aunque... mmm, creo que estamos a mano. -¿A mano? ¿Por qué? -Porque está muy bueno tu escrito, si me ddejas terminarlo te perdono. -¡Mulder! Rodeway Inn Lakewood, New Jersey 22 de agosto del 2002 11:45 p.m. "Mi vida ha dado muchas vueltas... menos mal que no me he mareado. He aprendido a no temerle a lo que siento y a darle paso a las emociones, he aprendido a enfrentar las verdades que se presentan en el camino. Tal vez no te des cuenta porque mi progresión es lenta, Mulder (sip, Mulder, ya sé que lo estás leyendo sin mi permiso), pero un día voy a sorprenderte y te diré cuanto te amo mirándote a los ojos... por ahora, confórmate con estas letras y... con unas cuantas cositas más que lo demuestran mejor que mil palabras. Creo que esto ha llegado a su fin, no tengo que escribir más porque el resto lo sabes muy bien. Doy gracias de no tener que confiarle a un trozo de papel los demonios y torbellinos que me azotan a veces. No es que no haya confiado en ti, es que no tenía el valor de abrirte mi corazón. Así que a partir de hoy no te divertirás leyendo a escondidas todo esto porque lo escucharás de mis labios (y si no me quieres escuchar, no te enteras). Sólo una cosa... prométeme no guardar más secretos de esa índole. Ya sabes a lo que me refiero. La verdad es que si me dijeran que nombre ponerle a nuestra historia... mmm... no encontraría un título. Nop, no lo tiene." Con mucho cuidado de no despertar a Scully, Mulder devolvió la pequeña libreta al lugar donde la había tomado, debajo de la almohada, y allí se quedó un momento mirando como dormía, relajada, soñando quien sabe qué cosas, como un ángel. Lentamente se levantó de la cama y caminó hacia la maleta que tenía el par de trajes que cargaba en estos viajes. Sacó un pequeño sobre y tomó un aro de oro, lo colocó en su mano y bajo la luz de la luna examinó la inscripción que contenía: Christine, 10/12/01. Muchas veces pensó deshacerse de él, pero por fin tomó la decisión de guardarlo como un recordatorio de las experiencias y tropezones que se viven. Volvió a colocar en aro en el sobre y lo guardó en el mismo rincón donde estaba; ahora tomó una cajita y llevándola delicadamente se acercó a la ventana donde los rayos de luna iluminaban una sonrisa que no se le borraba. En el interior de la caja había un anillo muy distinto al que tenía antes en sus manos; volteándose observó cautelosamente la figura que yacía en la cama y sin hacer ruido devolvió el secreto regalo a su lugar. -Prometo que mañana será una nueva historiia- se dijo a sí mismo mientras se acurrucaba al lado de su protagonista. FIN