*Spy Scully* (2) Disclaimer en la primera parte.- **** Residencia de Gianni Lombardi.- Scully caminó hacia la entrada, la cual tenía una vigilancia un poco más estricta de lo normal. Cuando se acercó a ésta uno de los hombres de seguridad la detuvo. -¿Qué desea, señorita? -Soy Sharon Anderson- dijo mostrando una identificación. -El señor Lombardi espera por mí. Vengo de la agencia de modelos. -Ah sí. Pase, por favor. El apartamento estaba muy bien decorado, amplio, en fin con aire de gente millonaria. Para tener unos cuantos días establecido en la ciudad, era más que suficiente. Mientras ella observaba todo a su alrededor, una mujer, al parecer modelo, se acercó a ella. -¿Es usted Sharon Anderson? -Sí. ¿Y usted? -Soy Isabel Rogers, asistente del señor LLombardi- respondió esta con cierta arrogancia. -Él está en su oficina, sígame. Scully caminó tras Isabel inspeccionándola discretamente. Por su estatura, su figura tan estilizada y el estilo tan peculiar de dar cada paso, parecía una de las modelos que trabajaban con Lombardi. -Señor- anunció Isabel al entrar al despaacho, -aquí está la señorita Anderson. -Gracias Isabel- el señor Lombardi se pusso de pie y prestó toda su atención a Sharon. -Bienvenida, tome asiento por favor. -Gracias- respondió ella sentándose sin ddejar de estudiar todo el entorno. -Según tengo entendido usted quiere dos modelos de mi agencia. -¿Hablará de negocios tan pronto?- dijo ééste encendiendo un cigarro. -A eso vine- respondió tratando de no perrder la compostura tan temprano. -Ahora, si no le apetece hablar de negocios en este momento, vendré luego. -Me gusta su manera de ser. Su observación la molestaba bastante, pero esa era precisamente la respuesta que él tenía que dar. -No vine a hablar de lo que piense de mí-- dijo levantándose del asiento. -Ya, cálmese- le dijo este con una sonrissa pícara. -Hablaremos de negocios. Oficinas del FBI. Mulder caminó algo apresurado a la oficina de Skinner, sin preocuparse por anunciarse entró e interrumpió la lectura del director. -Quiero saber exactamente qué hace la ageente Scully en Londres. -Tiene un caso allá- respondió él sin levvantar la cabeza. -Eso es todo. -¿Tiene eso que ver con la llegada de la agente Anderson?- Skinner se quedó en silencio. -¡Conteste! -Le aconsejo que se relaje, no tiene nadaa que ver. La agente Scully fue asignada a Londres y asunto terminado. -No, señor. No logro entender por qué la asignan ahora que tiene que cuidar de su hijo. -Órdenes de superiores. No puedo contradeecirlas- él dirigió su mirada al agente por primera vez. -Lo siento, Mulder, pero tengo cosas que hacer. Mulder salió más enfadado de lo que estaba segundos antes. No hubo nada en el día que lo tranquilizase, mucho menos al no poder comunicarse con Scully. Apartamento de Anderson. Scully empezó a sentirse algo incómoda con este caso. Lo único que hizo Lombardi durante la entrevista fue mirarla de arriba a abajo descaradamente. No le pasó por la cabeza que pudiera tratarse de un viejo sin escrúpulos, del cual tendría que aguantar todos los cumplidos y comentarios que se le ocurriesen. En ese momento el timbre sonó. -Y ahora quién será- dijo mientras abría la puerta. -¿Es usted Sharon Anderson?- preguntó un joven que sostenía un arreglo de rosas blancas y rojas. -Sí, pero creo que se equivocó. -No, señorita. Esto es para usted de partte del señor Gianni Lombardi. Firme aquí por favor. Scully firmó y mientras cerraba la puerta no hacía más que mirar el arreglo. -Buen lío en el que estoy metida- susurróó mientras abría la tarjeta y leía su contenido: "Una agradable bienvenida para una mucho más agradable socia". G.L. -¡Idiota! El teléfono sonó y Scully respondió sin mucho ánimo. -Sc... diga. -Hola preciosa, ¿qué te pareció el arregllo? -¿Cómo rayos sabe usted mi teléfono y mi dirección?- exclamó notablemente irritada. -Odio que me persigan. -Yo consigo todo lo que quiero, preciosa.. Y si te molesta, tendrás que acostumbrarte. -¡Deje de llamarme preciosa! -De acuerdo, hermosura. Ella colgó violentamente, descargando toda su furia. Apenas lo había conocido y ya se le hacía difícil soportarlo. Necesitaba hablar con Skinner... con Mulder... con alguien que estuviera al tanto de todo. Pero era imposible; una vez dentro, la ruta era de una vía. Apartamento de Mulder. -Órdenes de superiores- repetía Mulder poor enésima vez mofando a Skinner y deseándole un sinnúmero que cosas muy lejos de ser agradables. El teléfono sonó y se ganó una de las decenas de maldiciones que salían de la boca del agente. -Mulder. -Hola, si estás enojado llamo luego. -¡Scully!- exclamó olvidando lo distante que había estado con ella en la última conversación que sostuvieron. -Por fin te escucho, no sabes cuanto he intentado hablar contigo. ¿Por qué mantienes tu móvil apagado? -Porque estoy trabajando- respondió evitaando entrar en detalles. - ¿Cómo va todo por allá? ¿Cómo está William? -Todo está bien... Will está bien- él esttaba a punto de preguntarle sobre su regreso, pero decidió no gastar saliva en vano. Ya daba por hecho que la asignación de Scully era un expediente X muy personal, que debía investigar por su cuenta. -Dime de la nueva agente. -¿La nueva? Ah... pues... haciendo su traabajo como todos. -No ha sucumbido ante el encanto de Spookky Mulder. -Muy graciosa, Scully. Ella podía percibir la sonrisa que se estaba formando en el rostro de su compañero. Era un pequeño paso, pero el alivio que le daba era más que bienvenido. -Te extraño- le susurró. -Yo también- le respondió el agente y ambbos respiraron al unísono, sintiendo como una gran carga se retiraba de sus hombros. La tormenta se esta disipando, aunque fuera temporalmente. -Bueno, tengo que dejarte- dijo con ciertta tristeza en su voz. -Debo hablar con Skinner. -¿Skinner? ¿Sobre qué? -Sobre el tórrido romance que tenemos- diijo en tono de burla. -Adiós. Apartamento de Skinner. Skinner no dejaba de dar vueltas alrededor de la sala pensando como enfrentar la situación con Mulder. Indudablemente, la paciencia del agente terminaría por acabarse, mucho más cuando se fuera dando cuenta de que Scully no regresaría tan rápido como tenía entendido. El timbre de su celular le interrumpió. -Señor, habla Scully. -¿Scully? ¡Como se atreve a arriesgarse aasí! ¿En qué quedamos? -Hablo de mi móvil, no hay problema. -Ok- dijo éste aun alarmado. -¿Qué pasa? -No sé cuales sean sus intenciones, pero creo que Lombardi desconoce la palabra privacidad- ella tomó un poco de aire para continuar. - Se atrevió a enviarme flores... supongo que a esta hora ya sabe hasta mi tipo de sangre. -Ese es buen comienzo- comentó el directoor. -¡Buen comienzo! ¿Hasta donde piensa que debe llegar esto? ¿A su cama? - No, Agente Scully- dijo éste aclarando su garganta. -Sígale el juego y no se preocupe. -De acuerdo- respondió no muy conforme. --Lo llamaré cuando tenga algo importante. Residencia de Gianni Lombardi. Dos semanas después. Ya Anderson había logrado acercarse mucho más a Lombardi. Tenía acceso a casi todas las partes de la residencia, conocía mucho sobre su trabajo y era prácticamente su mano derecha. Lombardi era un genio en los negocios y su pasión por la moda lo hizo convertirse en uno de los magnates de esta industria. Las portadas de las revistas que tenía a cargo eran las mejores, su perfeccionismo lo hacía invencible, pero así como era de brillante su carrera, era de oscura su vida personal. -Aquí están las fotos de las nuevas muchaachas, Lombardi. -Llámame Gianni, por favor. -Ok. Gianni. Las revisas y me dices cualees te gustaron. Si me necesitas en algo, me avisas. Quiero irme temprano. -Creo que no será hoy, Sharon- le dijo ésste poniéndose de pie y avanzando hacia donde su socia estaba sentada. -Quiero que me acompañes al estudio para que me asesores. No te importa, ¿verdad? -Bueno... está bien. -Quiero también que te prepares. En tres días nos vamos a Australia. -¿A Australia?- la mente de Scully se nubbló por un momento. -Sí- respondió con indiferencia, como si se tratara de un viaje a cualquier estado. -¿Nos vamos ya? -Eh... sí. Tan solo recojo unas cosas y llisto. *** El paseo por el estudio no fue muy ameno para Scully, puesto que se pasó todo el trayecto pensando en el viaje a Australia. Esto no estaba entre los planes, era una situación que ameritaba improvisación y su inexperiencia no le era muy útil. -¿Pasa algo Sharon?- le preguntó Gianni aal verla tan pensativa. -No... no pasa nada. -No me mientas. Dime, ¿qué te atormenta? -Es que... estaba pensando en el viaje. NNo quiero ir. -¿Por qué? Australia es increible, te divvertirás mucho. -No sé.. yo... -Ok- dijo algo decepcionado. -No te presiionaré, si quieres posponemos el viaje. Pero no hablemos más de eso. ¿Que te parece si vamos a almorzar? -Buena idea. Se dirigieron a una plaza cercana y allí buscaron uno de esos locales de comida rápida. Se sentaron en una de las mesas exteriores viendo pasar a todo el mundo. -¿Te gusta ir de compras? -No mucho- respondió algo entretenida en su pedazo de pizza. -Extraño. Una mujer que sabe tanto de modda y no le gusta comprar. -Así es la vida - ella siguió comiendo y por un momento se detuvo y su rostro palideció: había alcanzado a ver a su madre y a su hijo salir de una juguetería. -Quiero irme- dijo levantándose precipitadamente. -¿Qué sucede?- preguntó Gianni sin entendder lo que estaba sucediendo. -Me voy. Nos vemos mañana- Scully salió ccorriendo y bajó las escaleras al ver que Margaret había tomado el ascensor, pero por mala suerte cuando llegó abajo se encontró frente a frente con ella. -Agente Anderson- saludó Margaret sorprenndida, -qué sorpresa verla. -Eh, sí.. adiós- dijo saliendo fugazmentee del establecimiento y dejando a Margaret con la boca abierta. Scully nunca imaginó ser tan veloz en tacones hasta hoy, además de comprobar cuan fuerte podía pisar el acelerador. Cuando llegó al apartamento, no lo pensó dos veces y se metió a la ducha. Tras tanta tensión que mejor que sentir el agua correr por su piel. No acaba bien de salir del baño cuando su móvil - esta vez el de Scully - sonó. -¿Sí? -Agente Scully- no se necesitaba ser un eexperto para sentir que se trataba de una mala noticia al escuchar la voz de Skinner. -Hubo otro deceso. Es una de las modelos de la agencia que usted representa. -¿Cuándo fue, señor?- preguntó esta mienttras buscaba una pieza en su closet. -Al parecer fue anoche, ¿no estuvo Lombarrdi con usted? -No. Pero no es bueno hablar por teléfonoo. ¿Dónde podemos reunirnos? -Eso está difícil, ¿qué tal su apartamentto? El de Anderson, claro. -Ok. Y sea precavido por favor. Esa gentee puede estar vigilándome. Skinner no tardó en llegar. Scully, algo nerviosa por la reunión y todo lo acontecido anteriormente lo recibió y empezaron a discutir sobre el caso. -No hay pruebas contundentes y las necesiitamos. Sé que es algo arriesgado, pero necesito que indague cuanto pueda todo el apartamento de Lombardi. -He intentado pero la seguridad es extremma. Además, mucha gente está siempre ahí. Mañana trataré de hacer algo. Lombardi saldrá y muchos estarán ocupados con un lanzamiento. -Buena idea. La dejo, entonces. No es connveniente mi presencia aquí. -Sí, señor. Residencia de Gianni Lombardi. Tal como Scully había dicho el día anterior, la residencia estaba algo abandonada debido a la preparación del lanzamiento de una de las revistas de Lombardi. Scully se excusó por no poder asistir, diciendo que tenía mucho trabajo atrasado relacionado con unos catálogos. En cuanto todos se fueron y quedaron un par de vigilantes, ella empezó a rondar por todo el apartamento. Cuidadosamente, ella fue probando cerradura por cerradura y echándole un vistazo a las habitaciones que tenían acceso. Mientras avanzaba hacia la habitación de Gianni, una voz algo familiar la llamó. -¿Sharon?- era Isabel. -Sí. ¿Qué quieres? -Las fotos de las nuevas se quedaron aquíí, pero no están en la oficina. ¿Las tienes? -No, tal vez estén en el cuarto de Giannii. ¿Crees que se moleste si entramos? -Bueno, si tienes las llaves es porque a él no le importa. Ambas entraron y empezaron a buscar por todos lados. Mientras buscaban, Scully aprovechó para hablarle a Isabel sobre el crimen de la modelo. -Sabes Isabel, aún no puedo creer lo que pasó con Clare. ¿Crees que se aclare pronto esa situación? -No lo sé- respondió con cierta incomodiddad. -La policía no ha dado informes. Lombardi está muy molesto por esto, ya que lo están involucrando en ese asunto. -¡¿Cómo?! -Sí- su rostro denotaba confusión ante laa sorpresa de Sharon, -creí que te lo había comentado. -Él no me ha dicho nada. Pero cuéntame máás, ¿por qué lo implican? -Pues todo fue raro. Él andaba con ella eesa noche y, según me dijeron, lo vieron con ella minutos antes de que la asesinaran. En realidad, no sé que decir. Al parecer los rumores son ciertos. La actitud de Lombardi desde ayer es algo extraña. ¿No te parece? Ella meditó un poco antes de responder. Debía dar la impresión de que ese rumor era totalmente fresco para ella. -Él está cortante y evita conversar con ttodo el mundo, pero quizás se deba al hecho de que lo crean sospechoso. -Sharon, te advierto algo- Isabel se acerrcó un poco a ella, como si fuera a revelarle algún importante secreto. -No te fíes mucho de Lombardi, he oído cosas horribles, pero me callo la boca. Él es una excelente persona en el trabajo y por eso sigo aquí con él, pero a su intimidad yo no he pasado. Tú te has convertido en alguien muy cercano a él, por eso te aconsejo. Limítate a lo laboral, por favor, no vayas más allá de los negocios. -Gracias. Tomaré en cuenta lo que me has dicho- ella siguió buscando para no seguir con el tema. -Al parecer las fotos no están aquí. Me pondré a buscar en los armarios. -Sigue buscando. Yo veré otra vez en la ooficina. -Ok- dijo sintiendo un peso menos sin la presencia de Isabel, al fin era libre para buscar. Para ser de un hombre, todo estaba bastante organizado. Primero encontró una columna de álbumes fotográficos, al parecer era un adicto a la cámara, o lo seguía siendo. La curiosidad le empujó a abrir uno de los álbumes, este contenía fotos de un Gianni bastante joven. En todas ellas, se hacía acompañar de una mujer con una belleza algo misteriosa. Era la esposa de Lombardi, según se citaba debajo de la fotografía. Al lado de los álbumes estaban unas cuantas columnas de catálogos y folletos de varias colecciones. Y ya casi al final se alcanzaba a ver un par de cajas selladas. Debían ser documentos muy importantes. Antes de llegar hasta la primera caja, se encontró con un paquete de llaves y sus copias. Pero al momento de tomar el llavero principal, Scully empezó a escuchar el murmullo de muchas personas llegando. Esto la alertó y cuando vio por la ventana se dio cuenta de que Gianni había llegado. -No me dará tiempo a sacar las llaves- see dijo tratando de controlarse y de lucir lo más natural posible. Sabía que no le daría tiempo ni a tomar las llaves, ni a salir de la habitación sin ser vista por Lombardi. Con cada paso que escuchaba, los latidos de su corazón aumentaban. -¡Sharon!- exclamó al entrar a la habitacción. -¡Por fin llegas!- ella caminó hacia él ppara saludarlo. -No sabes lo desesperada que estoy. -¿Qué haces aquí?- preguntó bastante enfaadado. -Lo siento, pero me dijiste que si necesiitaba algo entrara aquí. Estoy como loca buscando las fotos de las chicas nuevas y unos documentos que están pidiendo en las otras agencias, y como no estabas yo... Oh Gianni ¡lo siento tanto!- esto último lo dijo casi llorando. -Ya, no te pongas así- le dijo calmándosee un poco y colocando una mano sobre el hombro de Sharon. -Puedes entrar cuando quieras. Disculpa por haberte hablado en ese tono, es que tengo muchos problemas. -Ok. Perdóname, ¿sí? -No hay nada que perdonar- dijo con una lligera sonrisa. Scully le devolvió la sonrisa, pero lo que de verdad la hacía sonreír era el haber salido viva de semejante situación. Ahora sabía que entre sus talentos ocultos estaba la actuación. -Gracias. Ahora dime, ¿qué problemas tiennes? Él le dio la espalda y empezó a recoger unos cuantos sobres que se encontraban en el mismo sitio donde Scully buscaba hace unos minutos. -No quiero comentarlos ahora- comentó alggo intranquilo. -Mañana te cuento. Tengo que irme a otra reunión; sigue buscando, no te preocupes. -Ok. Que te vaya bien. Lombardi salió seguido de un par de guardaespaldas. -¿Algun problema con la Srta. Anderson?- le preguntó uno de éstos. -No. Todo está bien. Confío en ella. Scully escuchó eso y se sintió mas tranquila, ya que esos idiotas gorilas no la estarían siguiendo a todos lados. Luego, siguió con las llaves a ver si encontraba la del cuarto que tanto había llamado su atención. Tras mucho rato de escoger, tomó un grupo de llaves que más o menos concordaban con la cerradura que ella había visto. Por suerte para ella, esa habitación quedaba al lado de la que Lombardi le había asignado a ella para cuando tuviera que quedarse trabajando tarde. *** Esa misma noche, Scully aprovechó la soledad del departamento para intentar abrir la llamada "puerta prohibida". Al menos eso escuchó de labios de dos empleados de Lombardi que caminaban por el pasillo mientras ella trabajaba en su cuarto. Cuando estaba a punto de introducir la primera llave, su móvil sonó y ella corrió hacia su habitación a contestar. -¿Si? -Agente Anderson. Es el agente Mulder. -Espero que llame para algo urgente- comeentó sorprendida y molesta por la llamada. -¡Acaso no sabe que está prohibido comunicarse! -Cálmese- él no esperaba que la agente reeaccionara de esa forma, así que necesitaba una buena explicación. -Es para saber si tiene algún dato interesante. -Estaba a punto de tenerlo cuando me llammó. Así que adiós, no es conveniente su llamada. -Espere. Quiero que nos veamos esta nochee, en el Black Night Café. Por favor, no falte. -Pero...- Mulder había colgado dejando a Scully con la boca abierta... y sin escapatoria. Black Night Café Mulder se percató de la llegada de Anderson de inmediato, pero esta prefirió sentarse en una mesa aparte hasta que él se acercó. -¿Por qué tanta distancia? -Sabe por qué- respondió ésta tomando el pequeño menú que estaba en la mesa y poniéndose a leerlo. -¿Puede saberse para qué me llamó? -Quiero que me diga todo lo que sabe del caso- Mulder se sentó frente a ella. -¿Qué ha investigado? -No tengo nada. Aun no he podido. -¡Aun no ha podido! ¿Qué cree? ¿Qué esto es un juego? -¡Y qué cree usted! ¿Cree que deseo estarr aquí arriesgando mi vida dejando todo atrás? Un paso en falso y estoy muerta, ¿entiende? Y usted está ayudando a que me descubran. Ella se levantó para irse pero él la detuvo. -Quiero ayudarla. -Pues no lo está haciendo. Mientras ellos discutían, dos de los tipos que trabajan con Lombardi, estaban pendientes de toda la conversación. -Creo que esto le gustará al jefe. -¿Piensas que la niña mimada le está jugaando sucio? -Claro que sí. Pero el jueguito se le va a acabar. Continuará...