*Spy Scully* (1) Disclaimer: XF es de CC. Amen. Categoría: WIP, Angst, MSR Dedicatoria: a todos aquellos que han esperado por este fic. He hecho una promesa, voy a cumplirla (aunque me tome cuatro años más). Syl... no te pierdas sista. Aquí tienes la primera parte versión reloaded. Bitches... son las mejores. Nota: si eres de las pobres víctimas que leyeron la versión original de este fic escrito en el 2000... vuelve a leerlo porque esto es Spy Reloaded jejeje. Nah.. en serio, he decidido reescribirlo, porque viendo mis inicios en el mundo del fanfic... en verdad apesto. Feedback: *largo suspiro* Vuelvan a llenar mi bandeja de entrada como antes jejeje. xpecial_girl@hotmail.com ********** Oficinas del FBI Washington, D.C. Los lunes no eran de mucho agrado para la agente Scully. Después de un fin de semana tranquila en casa, jugando con su pequeño hijo o tratando de entonarle alguna canción de cuna, el inicio de semana le caía como balde de agua fría. No era tanto por volver a la jornada, sino que el cargado ambiente del inicio de semana era un cambio muy drástico en comparación con la paz de su departamento. Scully dejó sus quejas para otro instante y se apresuró para su reunión con Skinner. No quería llegar tarde, así que aceleró un poco la marcha y, saludando brevemente a la secretaria, entró a su oficina. -Buenos días, agente Scully- le saludó ell director. -Buenos días señor. Disculpe la tardanza.. -No hay problemas. Tome asiento por favorr- le dijo éste muy amablemente. -La llamo porque tengo algo que decirle. Yo sé que está trabajando en los Expedientes junto a Mulder, pero necesito asignarla a este caso. Necesitamos una persona de suma confianza y usted ha sido elegida. El trato en extremo cortés de su superior le advertía que algo no muy bueno se aproximaba. Y con la mención de la sección y de su compañero, sus cejas ya habían tomando el lugar correspondiente. -No entiendo señor. ¿De qué se trata? -Es un trabajo de espionaje. Usted irá dee encubierto en casa de un extraño sujeto que se ha instalado aquí en Washington. Ese sujeto es sospechoso de muchos crímenes horrendos pero aun no se ha conseguido pruebas contundentes. Su entrenamiento empezará desde hoy mismo y tendrá todas las facilidades- ella no lucía muy convencida, así que mejor le dejaba saber lo importante que era. - Es mucha la presión detrás de este caso, agente. -Se nota- dijo mirando sus manos, como sii en ellas se encontrara la forma de escapar del asunto. -Bueno, la idea no me atrae mucho, pero no hay más que hacer. Debo hablar con Mulder para... -No- exclamó el director interrumpiéndolaa. -Él no debe saber nada. La operación es estrictamente confidencial, incluso dentro del buró. -Entonces, cómo... -De eso no se preocupe, agente. Le diré qque tiene un caso en Londres. Luego usted realizará el trabajo indicado como otra agente. Es decir, usted se hará pasar por una agente especializada que vino a hacer ese trabajo. -Aun tengo mis dudas, pero está bien. Avííseme entonces para ponernos de acuerdo. Apartamento de Dana Scully.- El nuevo caso tenía a Scully atrapada en un dilema... una guerrilla librada entre su conciencia y su lado responsable, que había empezado desde que abandonó la oficina de Skinner. Había luchado mucho por volver a los Expedientes X, incluso contra el mismo Mulder. Después del nacimiento de William, él no estaba de acuerdo con que ella siguiera exponiéndose de la misma forma que lo había hecho por ocho años. Pero Scully consideraba que así como por tanto tiempo había sido su compañera y amiga, así también podría añadir el papel de madre y seguir con la vida dentro del buró. -Hey, Scully- le llamó Mulder moviendo suus manos para captar su atención. -¿Podrías volver a tierra? Tenemos mucho trabajo pendiente y mi estómago protesta. -No exageres. Estamos casi terminando y lluego cenaremos. No satisfecho con la respuesta de la agente, él volvió su atención al informe. -No me has dicho por qué dejaste a Williaam en casa de tu madre hoy. -Es que tengo que ir temprano a la oficinna- respondió tratando de sonar lo más natural posible. Era un tema que no quería tocar... pero había llegado la hora. -¿Y eso por qué? -No te he hablado de esto- ella respiró pprofundo y trató de ponerse más cómoda. Necesitaba muchos elementos a su favor para poder conseguir que Mulder escuchara la historia sin un interrogatorio de por medio. -Skinner me asignó un caso en Londres. Me voy el sábado. -¿¡Qué?!- exclamó Mulder dejando los papeeles a un lado e inclinándose sobre la mesa para poder comprender mejor lo que su compañera trataba de decirle. -Pues eso. Es un caso muy importante y Skkinner ha confiado en mí. Mulder, ya la decisión está tomada, así que por favor... -¿Así de simple? Scully... somos compañerros de trabajo. No pueden asignarte un caso y dejarme colgando de un hilo. -Pues tal parece que Skinner sí puede. Ella trataba de cortar lo más rápido posible, aunque las consecuencias fueran algo desgradables. Mulder no iba a sentarse a meditar, él dejaba que su impulso le dominase y eso era algo que Scully no podía evitar. Y reaccionaba así por la pequeña parte que él tenía derecho a saber. De conocer la verdad... mejor ni pensaba en la explosión. -Mulder, es sólo por algunas semanas- ellla fue hasta su lado y tomó las manos de él entre las suyas. -Ya arreglé todo, William estará bien. ¿Crees que no me siento mal? Me duele dejar a mi hijo y a ti. Me duele partir aunque sea por unas semanas, pero no puedo defraudar a Skinner después de todo lo que ha hecho por nosotros, así que por favor, Mulder... no hagas esto más difícil. Mulder no sabía que decir. En esos momentos en que la personalidad independiente de Scully quería pasar por encima de las columnas que sostenían la indescriptible relación que ambos mantenían, las dudas lo apuñalaban y amenazaban con hacer estallar su cabeza. A veces ella olvidaba que él era el padre de William. A veces se olvidaba de su existencia y lo dejaba como un expectador más. -¿Mulder? -Ya lo dijiste... la decisión está hecha.. -Mulder...- pero él la dejó con sus expliicaciones vacías. Prefería guardar su energía para cuando regresara, para cuando se sintiera listo para expresar todo lo que sentía. Oficinas del FBI.- Mulder caminaba como zombi por los pasillos. El simple hecho de pensar que Doggett estaba solo en la oficina y que era su único compañero por el momento, le daba náuseas. De repente se detuvo al encontrarse a Skinner, aunque en realidad no se detuvo por él, sino por "quien" le acompañaba. -Buenos días señor- saludó sin dejar de mmirar a la acompañante de Skinner. -Agente Mulder, ya que lo veo permítame ppresentarle a la agente que ayudará en el caso Lombardi. Ella es la agente especial Sharon Anderson. Agente Anderson, este es el agente especial Fox Mulder. Mulder se le quedó mirando algo ensimismado. La agente Anderson era alta (gracias a los tacones), de larga cabellera negra, penetrantes ojos azules y estaba vestida con traje de pantalón más ajustado que los acostumbrados en el buró. Pero más allá de lo físico, había cierto misterio que la rodeaba, y era ese elemento el que la hacía tan atractiva. -Mucho gusto, agente Mulder- le saludó trratando de pintar su mejor sonrisa mientras tenía que soportar la mirada no muy profesional del agente. -El... el gusto es mío. -Como debe imaginarse- intervino Skinner,, -la agente Anderson le acompañará en el caso Lombardi, que hasta ahora está en sus manos. Bueno, no digo más. Ya hablarán luego. -De acuerdo- dijo Mulder sin poder quitarrle los ojos de encima. -Hasta luego, agente Mulder- dijo ésta quueriendo retirarse lo más pronto posible. -Nos vemos en la oficina en unos minutos. Oficina de los Expedientes X. -Entonces tenemos nueva compañera- comenttó Doggett un poco más contento que de costumbre. -Sí. Vendrá en un momento para que arregllemos lo del caso. -Me pregunto por qué Skinner no dejó a laa agente Scully con nosotros. -Me pregunto lo mismo- se limitó a decir el agente para no tocar ese tema; además, le molestaba que el agente Doggett siempre estuviera tan preocupado sobre Scully. En ese momento, la agente Anderson entró a la oficina, dejando esta vez hipnotizado al agente Doggett. -Buenos días señorita- saludó Doggett. -¿¿A qué debo el honor? -Ella es la agente especial Sharon Andersson- dijo Mulder. -Viene a ayudarnos como le mencioné antes. -Mucho gusto. Soy el agente John Doggett.. -Gusto en conocerlo- dijo Anderson ya irrritada de revolver tantas hormonas masculinas. Por algo se había opuesto a que se le arreglase como una especie de mujer fatal, pero sus quejas se quedaron en el aire. -Bueno, ya que la tenemos aquí, debería ccontarnos algo de su experiencia laboral. -Es buena idea, agente Mulder- respondió tomando asiento. -Yo vine desde la oficina de Los Ángeles, donde trabajo en la sección de crímenes violentos; aunque me dedico más al espionaje, terrorismo y esas cosas. -¡Wow! Es una mujer enérgica- comentó Dogggett notablemente contento. -Sí, me gustan esas cosas. Además estuve trabajando en París y Londres. -Mi compañera está en Londres actualmentee- añadió Mulder sin ocultar cierta hostilidad. -¿La agente Scully? Ah sí, Skinner estuvoo comentando algo de ella. Es una lástima que no pueda conocerla. -A lo mejor viene antes de que su trabajoo aquí termine. -Sí, tal vez- dijo sabiendo muy bien que eso nunca sucedería. - Bueno, mejor hablemos del trabajo pendiente. Tengo que salir algo temprano para instalarme y preparar mi plan de trabajo con el director Skinner. -¿Entonces usted se infiltrará en el mediio social de Gianni Lombardi?- preguntó John. -Sí. Todo está planeado para que yo termiine siendo una amiga de confianza. -No será tan fácil- dijo Mulder sacando aa relucir su tono más misterioso. -Además es una tarea algo peligrosa. -Sé todo lo que puede pasarme, pero estoyy preparada. Ahora, si me disculpan debo irme- dijo mientras salía y cerraba la puerta. Ambos agentes se quedaron mirando hacia la puerta en silencio, hasta que Doggett no soportó más y rompió el silencio. -¡Qué mujer! Mañana la invito a cenar. -¡Agente Doggett! Recuerde que es nuestraa compañera, ¿se le olvidaron las normas? -¡Ay, por favor! Usted no puede hablar dee normas de pareja. ¿Qué me dice de la agente Scully? -Ese no es su problema- replicó Mulder huundiendo su nariz en el reporte de Lombardi, como señal de que la conversación había terminado. ***** Scully no podía negar que le gustaba la idea de trabajar como agente encubierto. A pesar de mostrarse siempre como la parte pasiva y racional, su lado apasionado pedía un poco de adrenalina de vez en cuando, pero junto a Mulder eso era imposible. Tenía que conformarse con su rol de sacarle de apuros. -¿Cómo va todo agente Scully?- preguntó SSkinner al verla entrar a su oficina. -Para empezar todo va bien. Ya Mulder y DDoggett recibieron muy bien a la "nueva agente". -Ok. Ya le tengo su nuevo apartamento, noo es lejos de aquí- él le entregó un paquete de llaves y unos documentos. -Aquí está todo lo que necesita. -Gracias. Debo irme porque tengo que llammar a Mulder- dijo luciendo algo preocupada. Estuvo a punto de confesarle que las cosas no andaban muy bien, pero consideró que era algo muy personal y que a Skinner no tenía porqué interesarle. -No se preocupe, Scully- dijo como si leyyera la mente de la agente. -Recuerde que no está sola en esto. Apartamento de Anderson. El apartamento no estaba nada mal. No era nada comparado con el suyo, pero era perfecto para adaptarse a la muy creada personalidad de Sharon Anderson. Frías paredes, decoración metálica, tecnología por todos lados. Skinner estaba leyendo demasiada ciencia ficción. Inconscientemente ella buscó la cuna de su pequeño William, y todos los sentimientos que trataba de mantener alejados de sí, parecían golpearla al mismo tiempo. No había nada que hacer. Tal como Mulder le había dicho, la decisión estaba tomada y no había vuelta atrás. Así que marcó el número de su compañero de inmediato; era mejor pasar el trago amargo de una vez. -Mulder. -Hola, soy yo. ¿Me recuerdas? -Hola Scully- saludó secamente. -¿Cómo vaa todo? -Bien- respondió luchando contra el nudo que se formaba en su garganta. -Extrañando a mi William. -Sí... supongo. -Y a ti también. -¿Cuándo regresas?- preguntó Mulder ignorrando por completo el comentario de Scully. -No lo sé. Depende de la evolución del caaso. -Ok. Ella podía sentir la tensión a pesar de la distancia entre ambos. Y con el silencio que reinaba todo era peor. Antes que las cosas tomaran otro rumbo, Scully decidió cortar. -Debo dejarte. Tengo que realizar un infoorme y estoy atrasada. Adiós y un beso al niño. -Adiós. Soltando un suspiro, ella colgó el teléfono y se quedó mirando el aparato unos segundos. Estaba sorprendida de haber sido capaz de mantener a flote toda esta historia. Oficinas del FBI. Cuando Mulder entró a la oficina se encontró con la sorpresa de que Anderson ya estaba ahí, revisando algunos informes. -Buenos días, agente Mulder. ¿Cómo amanecció? -Bien. Veo que usted se parece en algo a Scully. -¿Puntualidad?- preguntó sonriendo ante eel comentario. -Sí. Y, ¿qué estaba revisando? -Algunos informes viejos. Su trabajo es iinteresante. -Gracias. Pero no a todos aquí les parecee de esa manera. -Sí- dijo tomando otro pequeño conjunto dde archivos, -ya conozco parte de su historia y de sus chismes con relación a la agente Scully. -¿Chismes? Oh, no me diga que se ha juntaado con los chismosos del FBI. -No, pero digamos que sé mucho sobre usteed. -De acuerdo- añadió sintiéndose algo incóómodo ante las palabras de la agente. -Será mejor que nos reunamos con Skinner. Doggett debe haber llegado. -Vamos. Mulder, Anderson, Doggett y Skinner estuvieron reunidos por buen rato en la oficina del director. Después de la agotadora reunión, Doggett se fue a la oficina a recoger unas cosas y Mulder se disponía a partir cuando la voz de Anderson lo detuvo. -¿Almuerzas solo? -En realidad voy a casa de la madre de Sccully. -¿A qué?- preguntó sin percatarse de que estaba siendo demasiado curiosa. -Claro... si puede saberse- añadió para remediar su error. -A ver a mi... al hijo de Scully. -Ah, tiene un hijo. Creía que la agente SScully no estaba casada. ¿Y qué edad tiene el niño? -Tiene mes y medio- respondió empezando aa caminar nueva vez. No tenía por qué hablar sobre la vida privada de su compañera, mucho menos ante una desconocida. Tampoco quería recordarla en este momento. -Y... Scully no está casada. -Disculpa entonces, es que no estoy bien enterada. Entonces, ¿puedo acompañarte? -Sí, no hay problema. Iremos a casa de laa Sra. Scully y luego te llevo a comer. -Ok- dijo sonriente. Se sentía más que feeliz por la oportunidad de poder ver a William, pero debía controlarse y no reflejar demasiado esa alegría. Residencia de los Scully. Margaret recibió a Mulder como si se tratase de un hijo más, sin imaginar que esta vez venía acompañado de una colega. -Qué bueno que estás aquí, Fox- le saludóó ésta con un abrazo. -Sí, ya no aguanto más sin ver a William.. Sra. Scully, le presento a la agente Sharon Anderson, mi compañera temporal. Scully se acercó muy nerviosa hasta su madre y la saludó con un gesto. Tenía miedo de hablar y no poder pasar desapercibida ante ella, se sentía desnuda... como si el disfraz que traía no fuera suficiente ante la persona que la conocía más que nadie. -Hola, soy Margaret Scully, madre de la ccompañera de Fox- dijo Maggy con la misma simpatía con la que había saludado a Mulder. -Por cierto...- añadió mirándola fijamentte, -te pareces mucho a mi hija. -¿De veras?- ella sonrió con cierto nerviiosismo. -Ni siquiera la conozco. Ambas se miraron durante un rato, entonces Maggy los invitó a pasar y tomar asiento; entonces Mulder llamó a la Sra. Scully aparte. -Por favor, no mencione nada de William- le susurró. -No te preocupes, hijo- dijo dándole una palmadita en el hombro. - Bueno, siéntense, ahora traigo al niño. Margaret trajo a William y lo puso en brazos de Mulder. El niño estaba dormido y parecía un angelito. -Tengo cosas que hacer, así que me discullpan. Estoy en la cocina si me necesitan. -Ok- él volvió su atención hacia William,, quien le miraba sonriente, bastante contento de ver a su padre. -¿Cómo estás campeón? Scully no pudo evitar la tentación y se sentó en el sofá junto a Mulder. Era una escena de la que nunca se cansaba... ver a Mulder y a William juntos le hacía olvidar todos sus problemas. -Que hermoso es- susurró con temor de serr escuchada. -Tiene los ojos de su madre. -¿Cómo lo sabes?- preguntó Mulder mirándoola con sorpresa. -Eh... porque si no tiene los de su padree tiene los de su madre- eso fue lo primero que vino a su mente, aunque cuando lo dijo le pareció la respuesta más estúpida que podía salir de su boca. -Y... vi una foto de Scully. -¿Qué insinuas con eso de "los de su padrre"? Ella mordió sus labios y miró todo a su alrededor... Mulder era demasiado rápido para seguirle el paso. Era desesperante crear una historia tras otra, en especial cuando se trataba de su propia vida. -Digamos que... es intuición femenina. Peero, supongo que no es algo oficial, ¿cierto? -No. Sería colocar nuestra separación en bandeja de plata. -Veo que significa mucho para ti. -Sí. Ella no pudo ocultar su expresión de alegría ante el comentario. -Me alegro que se lleven tan bien. -Bueno... es hora de irnos- él se levantóó del sofá con William en brazos y fue hasta la cocina a despedirse de Margaret. Antes de entregarle el niño, le dio un beso en la frente. Scully tuvo que contener las ganas de hacer lo mismo. Ya se había arriesgado mucho con ir hasta la casa de su madre, así que tuvo que conformarse con tomar la manita del niño y dedicarle una sonrisa. Ella parecía más triste que Mulder por tener que dejar al niño y esto Mulder lo notó. -Te encariñaste mucho con William. -Sí, me gustan mucho los niños. Cuando loo visites, por favor, avísame. Me gustaría venir a verlo de vez en cuando. Apartamento de Anderson.- A pesar de las objeciones de Sharon, Mulder se empeñó en llevarla hasta la puerta de su departamento. Ella abrió la puerta con nerviosismo, esperando no haber dejado alguna evidencia en la sala. -Gracias por traerme- le dijo a Mulder coolocándose frente a este para evitar que tuviera una vista más amplia del lugar. -Tienes un lindo apartamento- comentó él echándole un vistazo a la sala. -Sí, es agradable. Aunque extraño Los Ánggeles. -O a ese alguien que dejaste allá. Ella lo miró sorprendida... nunca esperaría de Mulder que entrase tan rápido en confianza con alguien. -No- le aclaró mordiéndose los labios. -NNo tengo a nadie esperándome. -Eso es raro siendo una mujer tan atractiiva. Scully no podía soportar más. Lo quería fuera del departamento en ese mismo instante, antes de que su paciencia se rebosara y cometiera una locura que echara todo a perder. -Eh... tengo cosas que hacer, así que... -Lo... lo siento- dijo Mulder, percibienddo la incomodidad de la agente. -Adiós. Mulder se fue rápidamente, dejando a Scully al borde de un ataque de celos. -Eres un cretino, Fox Mulder- rezaba mienntras desabrochaba su blusa y caminaba hacia el baño. Lo único que deseaba era sumergirse entre espumas y ver si dejaba de respirar. Pero en medio de su discusión a solas, ella escuchó que alguien tocaba la puerta. -Oh no. No será él otra vez- dijo devolviiéndose y arreglando los botones antes de llegar a la puerta. -Hola agente Scully- saludó Skinner. -Hola, señor- respondió esta esforzándosee por no sonar muy descortés. -Vi al agente Mulder salir. ¿Qué hacía aqquí? -Vino a traerme- ella se quedó un rato enn silencio. -Pase y siéntese. -Gracias- el director tomó asiento y espeeró a que Scully hiciera lo mismo. -Vengo a decirle que mañana será su primer encuentro con Gianni Lombardi. Usted será una ejecutiva de una agencia de modelos, todo está arreglado. Supongo que ya leyó y estudió todo lo que debe saber. -Sí. Y, ¿seguiré con el mismo nombre? -Sí, recuerde que la agente Sharon Andersson no existe, así que si la investigan no encontrarán nada- ella asintió ante la aclaración de Skinner y éste prosiguió con la información. -Entonces, mañana temprano debe visitar al señor Lombardi con su propuesta, recuerde que a partir de entonces casi no tendrá contacto personal con nosotros. Debe ser muy cuidadosa cuando trate de comunicarse con los agentes a cargo. -De acuerdo, señor- respondió ella empezaando a sentir un hueco en el estómago. Residencia de Gianni Lombardi.- Scully bajó del taxi colocándose sus gafas oscuras para ocultar las ojeras que quedaron como recuerdo de una noche de insomnio. Por más preparada que se sentía antes de abandonar su departamento, todo lo aprendido parecía abandonarla, haciéndola sentir vulnerable frente al reto que estaba a punto de encarar. -Que comience la acción- se dijo a sí missma dando un paso hacia delante y tomando un poco de aire. Ella había enfrentado toda una conspiración. Así que hacerse amiga de un asesino, no debía ser tan difícil. Continuará...