Por Omar Salgado. (RC Villa Constitución)
El creador de Rotary Paul Harris dijo en su momento que "Rotary no
es una religión ni un sustituto para ella. Es el resultado de impulsos
religiosos aplicados a la vida moderna y especialmente a las relaciones
comerciales e internacionales..."
...En la época que nos toca vivir, las prácticas comerciales
han sufrido cambios muy notables, notándose aquí fuertemente
la influencia de Rotary. Para ser rotario no se necesita adoptar un credo
determinado ni esgrimir violencia contra ninguno. Se puede, a la vez, ser
socio de un Rotary Club y prestar a una iglesia el más cálido
apoyo. La reputación de un socio depende de la vida que lleve y
nó de la fé que profese. Puede ser americano, europeo ó
asiático, protestante, católico, judío ó genti,
mahometano ó budista, siempre que esté dispuesto a cumplir
con su deber. Rotary sostiene que los intereses de la sociedad exigen que
haya un lugar donde los hombres de diferentes razas, religiones ó
partidos políticos puedan reunirse en feliz compañerismo
y se propone ofrecer ese lugar. Si el único resultado de sus esfuerzos
demostrara ser un mayor espíritu de tolerancia, ya Rotary no habría
existido en vano.
Así, no se puede esperar que haya un acuerdo total. Presumiblemente,
no habrá dos entre los 250.000 rotarios que estén de acuerdo
en cuanto a los procedimientos para que Rotary dé de sí lo
más posible. El que los hombres no piensen igual, no es más
extraordinario que el que no se parezcan entre sí. Los matices de
pensamiento son mucho más variados que los de color y muy difíciles
de cambiar. Las creencias de cada uno dependen de muchos factores: herencia,
ambiente, experiencia, y los líderes deben templar su criterio con
calma e indulgencia.
Veremos que en el cuadro social de todos los clubes del mundo hay socios
con diversas creencias religiosas y valores, unidos en torno a la causa
del servicio a la humanidad. En el ejercicio de su autonomía, los
socios y dirigentes de cada uno de los clubes rotarios deberán hacer
gala de máxima prudencia y desarrollar sus reuniones de manera que
reflejen los principios de tolerancia de Rotary y estimulen la participación
de los rotarios en proyectos de servicio a la humanidad, porque como dice
la frase que nos orienta en este año rotario: La humanidad es nuestra
responsabilidad.
Segunda nota
Rotary y la Iglesia Católica
La relación entre Rotary y la Iglesia Católica no siempre
fue de la mejor. Hubo conflicto. Ese conflicto tiene su historia y veamos
cual es: A partir de 1915, en el Reglamento de Rotary International, existió
un Código de Ética... que más tarde fue revisado...
Dicho Código, comprensivo de todas las actividades comerciales,
industriales y profesionales desarrolladas por los rotarios, provocó
una enconada resistencia de la Iglesia Católica, en especial del
Episcopado de España.
La cuestión se agravó con el transcurso del tiempo y
produjo tan serias divergencias, que mediante un Decreto emanado de la
Sagrada Congregación del Santo Oficio, se pidió a los clérigos
y seglares guardar debida distancia con la institución rotaria.
La cuestión nació por el hecho de que las normas éticas
rotarias, parecían excluir del comportamiento humano, toda relación
con la vida sobrenatural. Dicho de otro modo, el cuestionamiento devino
porque quienes adoptaban las reglas morales de Rotary, según interpretación
eclesial, encontraban en las premisas del Código de Ética,
normas de solidaridad social, buena voluntad, desinterés y altruismo,
que agotaban toda ambición de elevarse espiritualmente hacia la
divinidad. La ética de la convivencia, parecía ser la total
aspiración del ser humano rotario, solamente a nivel de mundo y
sin trascendencia en la búsqueda hacia Dios.
Esta cuestión afectó profundamente a los rotarios pertenecientes
al credo católico, quienes impulsaron un examen de aquel Código
de Ética, al extremo que en la Junta Directiva de 1925-1928, se
dispuso que el Código podía y debía ser mejorado.
Más tarde, en 1928-1929, se dispuso que era mejor dar énfasis
al Objetivo de Rotary, en lugar de explicitar el Código de Ética.
Finalmente, en 1951, se estableció que aquel Código sólo
se entregaría por la Secretaría General, a requerimiento
del interesado, pero con expresa declaración de los antecedentes
existentes en Rotary Internacional, sobre la materia.
Luego de aquellas reformas, el Papa Paulo Sexto, pudo decir finalmente,
dirigiéndose a los rotarios católicos: "El ideal demanda
de la vida ir más allá de los meros, cuerdos y discretos
límites de los estatutos, los que en el propósito de asociar
a los hombres de diversas miras ideológicas y religiosas, se abstienen
de imponer a sus miembros, cualquier profesión específica
de pensamiento o fe. Este aspecto de vuestro programa - dijo - ha encontrado
reservas en varios lados, y unos cuantos años atrás, aún
en la Iglesia Católica".
Y concluyó: " Estas reservas se basan en el temor de que la
mentalidad derivada de vuestro programa, pudiera estar influenciada por
otras ideologías, o que pudiera presentarse a sí misma como
una norma suficiente, para guiar la conciencia del hombre. Estamos advirtiendo
- agregó finalmente - que en la vuestra y otras instituciones similares,
el espíritu religioso no se empequeñece. Os deseo por ello
la gracia de Dios y os otorgo mi bendición a vuestra obra de servicio
".
En el año 1980 se reunió el Consejo de Legislación
en Chicago. Allí se aprobó la resolución 88-82, mediante
la cual se derogó definitivamente todas referencia al Código
de Ética en el Reglamento de R.I.
A partir de allí, en muchos clubes rotarios, particularmente
en naciones judeo-cristianas, suelen comenzarse las reuniones semanales
con una invocación ó bendición apropiada. Usualmente
tales invocaciones son ofrecidas sin referencia a ninguna fe ó denominación
religiosa específica.
La política de Rotary reconoce que, a través de todo
el mundo, los rotarios representan muchas creencias religiosas, credos
e ideas. Las creencias religiosas de cada miembro son totalmente respetadas,
y nada en Rotary tiene la intención de impedir ó evitar que
cada individuo sea fiel a tales convicciones.
En las asambleas y convenciones internacionales, es tradicional que
se haga una invocación en silencio, en respeto por todas las creencias
religiosas y en el espíritu de tolerancia por una amplia variedad
de fe personal, todas las personas son invitadas a buscar guía espiritual
y paz, "cada uno en su propio modo". Es una experiencia inspiradora unirse
con miles de rotarios en una "oración silenciosa" internacional.
Usualmente, todas las reuniones de la Junta Directiva de Rotary Internacional
y reuniones de comité, comienzan con un momento de silenciosa meditación.
En este período de silencio, Rotary demuestra respeto por las creencias
de todos los miembros.
Dado que cada Rotary Club es autónomo, la práctica de
efectuar una invocación en las reuniones de club, es dejada enteramente
a las tradiciones y costumbres de cada club y con el entendimiento de que
esas reuniones serán conducidas de una manera que respeten la fe
y creencias religiosas de todos los miembros.
Para no tener más condicionamiento sobre el tema, hace algunos
años, el rotarismo formoseño entrego al Monseñor Secozzina
la distinción de "amigo de la comunidad" y el obispo emérito
la recibió sin ningún tipo de problemas...