Las Herramientas


Para la práctica de cualquier ritual, nos encontraremos con que hay algunas herramientas que se deben de usar. Por supuesto nadie prohíbe realizar los propios con poco más que una vela y un cono de incienso, pero en general el tener ciertos objetos de uso específico para rituales ayudará a focalizar mejor la energía al realizarlos.

Cada herramienta utilizada tendrá una carga particular, representando un elemento de la naturaleza (fuego, agua, aire, tierra y espíritu). Cada uno de ellos puede ser consagrado según un ritual, aunque si se lleve ya un tiempo usándolos quizás esto no sea necesario.

Entre las herramientas de uso más común podemos nombrar:

  • El Athame

  • El Caldero

  • El Cáliz

  • La Escoba

  • El Incensario

  • El Libro de Sombras

  • El Pentáculo

  • La vara


EL ATHAME

El Athamé es el cuchillo ritual del brujo, simbolizando el principio masculino, asociado al elemento Aire y según algunos autores también con el fuego (por el fuego utilizado en la forja de la hoja). Otras herramientas asociadas con él, y con usos rituales similares, son la Espada, y la Segur (hoz pequeña o cuchillo curvo).

El Athamé tiene tradicionalmente mango negro, y debe ser una hoja con filo, a pesar de que en general éste filo no va a usarse. La función principal del Athamé (y la Espada) es dirigir la energía del brujo, tanto sea al trazar el círculo, o realizar un conjuro. También se utiliza, elevado a modo de saludo, al llamar a los cuatro elementos durante el trazado del círculo ritual. Muchas veces también se utiliza un cuchillito más pequeño de mango blanco para todo lo que implique cortar y/o tallar.

EL CALDERO

El Caldero tiene una base mitológica en la tradición Celta, y otra en la creencia popular. El caldero ha sido desde siempre asociado a las brujas como lugar donde se cocían las famosas pócimas. La simbología lo toma tanto como una herramienta de transformación (los elementos entran en él en un estado y salen en otro) como una imagen del vientre materno.

La mitología Celta nos habla de la Diosa Cerridwen, quien coció en su caldero la pócima de la sabiduría durante un año y un día, curiosamente, el tiempo que debe servir uno como acólito antes de ser iniciado plenamente. Existen numerosas menciones al caldero de las brujas, y entre las más famosas se puede mencionar la escena de Macbeth, de Shakespeare, donde preparan una poción mientras McBeth decide su futuro de traidor. Otra leyenda del Mabinogion habla de un caldero que tenía la virtud de volver a la vida a los guerreros muertos en batalla.

El caldero del que hablamos aquí no tiene por qué ser uno enorme como acostumbramos ver en las películas, pero sí debe reunir tres condiciones: debe ser de hierro, redondo y tener tres patas. Todavía es posible encontrar pequeñas ollitas con éstas características, aunque ya no sean la norma hoy en día. Durante los rituales, dependiendo del tamaño, podemos elegir ponerlo sobre el altar, o sobre el piso, a nuestra izquierda.

Las utilidades que se le pueden darle varían. Como representante del Vientre Primordial, es obviamente femenino, perteneciente al elemento agua. Sin embargo, al ser de material sólido, y al estar firmemente aislado del piso por sus tres patas, se puede usar, por ejemplo, para todo ritual que precise una pequeña fogata, o la quema de elementos (papel, velas), con toda seguridad. En todos los casos en que precisemos simbolizar una transformación o renacimiento será muy útil. También, lleno de agua puede simbolizar al elemento, aunque generalmente se utilice el cáliz. Otro de sus usos rituales puede ser como lugar para descartar todo el material usado a lo largo del ritual, por ejemplo fósforos o cenizas, para no dejarlos sobre el altar.

Se debe de recordar que con todas las herramientas, pero más con ésta en particular debido a sus posibles usos, limpiarlo escrupulosamente luego de su uso ritual.

De ser necesario, puede reemplazarse con una pequeña vasija de metal si se quiere quemar algo, o con el cáliz si se necesita simplemente para contener agua.

EL CALIZ

El cáliz es una versión menor del caldero como representación del eterno femenino y el elemento agua. Estamos hablando de una copa, usualmente del tipo redondo, en la que se representa el agua durante los rituales, aunque también durante por ejemplo el festín sencillo, contendrá vino.

La elección del cáliz apropiado es una tarea bastante delicada. Se puede usar una copa de cristal, aunque lo tradicional es el metal: oro, bronce, plata o alpaca. Se debe de tener mucho cuidado al elegir, prefiriendo los que estén revestidos internamente en vidrio, plata o acero inoxidable, ya que los metales como el cobre y el bronce despiden sustancias venenosas en contacto con el vino. Es conveniente tener en cuenta también el que sea de tamaño mediano, para facilitar su manipulación. No es necesario un cáliz ornamentado; es perfectamente válido usar, si así se prefiere, una de las copas de cristal de la abuela, preocupándose solamente de realizar la limpieza ritual para "descargarla" de las energías que pudiera tener.

Los usos rituales del cáliz se centran principalmente en ser el contenedor del líquido elegido, ya sea agua para realizar la purificación del círculo, o la bebida elegida para el festín sencillo o la libación ritual.

LA ESCOBA

La escoba es quizás, junto al caldero, la más famosa herramienta asociada a la bruja. Tradicionalmente un elemento simbolizante de la unión de los principios masculino y femenino, se utilizaba no para volar, sino para la limpieza ritual del espacio de trabajo, rituales de protección y fertilidad. Algunos autores sugieren que la escoba era el lugar perfecto para ocultar la vara durante la época de la cacería de brujas, disfrazándola en un elemento de uso cotidiano.

Lo cierto es que en la creencia Wicca, la escoba ritual debe ser del estilo antiguo, de ramas o paja, y su uso se limitará a una pasada simbólica para limpiar el lugar de energías antes de entregarnos a cualquier tipo de ritual, y como todas las herramientas nombradas hasta ahora, debe ser guardada nada más que para éste uso. Los mejores resultados se consiguen si es fabricada por uno mismo, pero debido a la dificultad de ésta tarea se puede dejar en manos de otros sin problemas, teniendo el cuidado de hacer la limpieza correspondiente antes de usarla.

EL INCENCIARIO

El incensario es uno de los elementos fundamentales en el arreglo del altar para los rituales. Tanto sea que se usen varillas, conos o incienso en grano, se debe tener un recipiente que recoja las cenizas, y aísle el altar del calor del incienso quemándose.

Si se opta por usar varillas, lo mejor será tener un recipiente de boca ancha y poco profundo lleno de arena, donde se clavarán las varillas para que se consuman. Lo mismo si se usan conos.

Si se desea usar incienso en grano el recipiente debe ser resistente al calor extremo que van a liberar los carbones prendidos donde se colocará el incienso. Éste último método es el más recomendable, ya que da la libertad de hacer nuestras propias mezclas partiendo de algunos elementos básicos, y agregando hierbas o incluso flores si así se prefiere.

En todos los casos es preferible que el recipiente tenga algún tipo de asa, o cadenillas al estilo de los viejos incensarios de iglesia, para poder manipularlo sin quemarse. Recordemos que en algunos casos se deberá caminar con él, por ejemplo si se está haciendo una limpieza de la casa. Los materiales preferibles son barro, cerámica o bronce, siendo el primero el más frágil y el segundo el más caro.

El incienso, y los carbones consumiéndose lentamente representan los elemento Fuego y Aire durante los rituales, ambos masculinos. En general el incensario se ubicará a la derecha del altar, exigiendo un cuidado particular, similar al que se debe de tener con las velas encendidas.

EL LIBRO DE SOMBRAS

Libro de Sombras es un libro que lleva el practicante, en donde anota todos los rituales a medida que los va realizando, hechizos, mezclas de inciensos y en general todo aquello que tenga que ver con su trabajo como brujo. No es necesario que el Libro sea un volumen primoroso, ni que esté caligrafiado con tinta especial, pero sí debe ser destinado únicamente a éste propósito, y conviene que sea del tipo al que se le pueden agregar hojas: una carpeta de tapas rígidas puede servir.

Dentro del libro de sombras se puede hacer otras anotaciones, como por ejemplo distintas meditaciones, pensamientos posteriores a los rituales o resultados de los hechizos que se podían haber hecho, convirtiéndolo a la postre en una especie de "diario mágico", pero esto queda a criterio del celebrante.

EL LIBRO DE LOS SUEÑOS

Otro libro que puede estar relacionado con el Libro de Sombras, pero que no es necesario ni mucho menos (aunque puede ser útil) es el Libro de Sueños, que es donde se anotará por la mañana los sueños que se tuvieron la noche anterior. Esto es más conveniente para quien desee hacer un trabajo más a fondo con sus sueños, para lo cual no es necesario siquiera ser Wicca; también lo encontrarán muy útil quienes estén embarcados en cualquier tipo de terapia, ya sea ésta del tipo psicológico, chamánico, o cualquier otro en donde los sueños tengan un papel preponderante.

EL PENTACULO

El pentáculo no es ni más ni menos que un disco, aproximadamente del tamaño de un plato mediano, que tiene dibujado en su superficie una estrella de cinco puntas encerrada dentro de un círculo. Representa al elemento Tierra, es de carácter femenino y sobre él se consagra durante los rituales los elementos que se vayan a utilizar.

Los materiales utilizados pueden ser múltiples: barro, cerámica, metales o madera, es quizás la herramienta que mejor se adapta para ser creada artesanalmente por el brujo. Si se sabe modelar es posible hacerlo por el practicante con el dibujo ya trazado, incluso con cuentas de color marcando la figura, si no, pintar con esmaltes sobre un plato comprado. Si se decide a hacerlo así, se debe de tener mucho cuidado de utilizar pinturas no solubles en agua, ya que al lavar la pieza se arruinaría el esfuerzo, y también de utilizar pinturas no tóxicas, ya que muchas veces se colocan sobre él elementos comestibles, por ejemplo pan en el festín sencillo.

LA VARITA

La varita es un elemento popular en la magia. Tanto en la imagen de la varita mágica de las hadas, o el cayado de los magos de los cuentos, ha sobrevivido en la imagen colectiva de los practicantes de magia como guía y dirección de poder. Y ésta imagen no está tan lejos de la verdad: en los rituales, la varita cumplirá las funciones de dirigir la energía que levantemos durante el ritual, más o menos en forma similar al athamé. Simbolizando la energía masculina, y asignada según la tradición al elemento Fuego o Aire, la varita nos va a ser útil en rituales, con una cualidad quizás menos agresiva que el athamé o la espada.

Existen casi tantos tipos de varitas como practicantes, y las diferencias se dan tanto en la forma y tamaño como en los materiales usados para su confección. En general serán de madera, dependiendo la elegida de las afinidades de cada quien con los distintos árboles, o del uso que se vaya a darle, aunque hay también varitas de metal. También pueden tener terminación roma o con un cristal de cuarzo actuando como "amplificador". Los seguidores de tradiciones netamente celtas pueden llegar a tener una varita distinta por cada mes del calendario arbóreo lunar, con sus distintos atributos, a saber:

  • Abedul, para purificación, el primer mes, noviembre

  • Serbal, para protección contra encantamientos, el segundo mes, diciembre

  • Aliso, para protección y profecía, el tercer mes, enero

  • Sauce, para los aspectos femeninos o lunares, el cuarto mes, febrero

  • Fresno, para los vínculos entre el mundo interior y exterior, el quinto mes, marzo

  • Espino, para purificación y castidad, el sexto mes, abril

  • Roble, para protección y entrada a los misterios, séptimo mes, mayo

  • Acebo, para superioridad en la lucha, el octavo mes, junio

  • Avellano, para la intuición, el noveno mes, julio

  • Vid, para la profecía, el décimo mes, agosto

  • Hiedra, para la búsqueda del yo, el undécimo mes, septiembre

  • Carrizo, para la acción directa, el duodécimo mes, octubre

  • Saúco, para los finales e inicios, el decimotercer mes, los últimos días de octubre

    Otras opciones son el manzano para cuestiones afectivas, sauce para magia lunar, o roble para magia que implique un gran uso del elemento fuego. Algunos autores, como Scott Cunnigham, sugieren que antes de usarla y consagrarla, se mostrará a la luna saliente, frotándola con lavanda invocando a la Diosa, y al sol naciente, frotándola con hojas verdes y llamando al Dios, así la vara estará cargada con ambas energías.

    Se puede también usar por supuesto maderas compradas, si se desea una apariencia más cuidada. Aunque se prefiere el viejo método de elegir un árbol, pedir su permiso, cortar una rama, esperar a que se seque y después consagrarla. Será más largo, pero creo que ayuda a que la vara que se obtiene sea más afín al practicante. Luego de éste proceso, y de adornarla al gusto, sigue el ritual de consagración. Lo importante, sea cual sea el método que elegido, es sentirse afín con el material elegido.


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