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LILITH...LA SOMBRA DE EVA
Cuentan que cometió
dos transgresiones tan terribles que le valieron su expulsión no
sólo del Paraíso, sino de la "historia oficial"; vaga desde
entonces por los márgenes, por las fronteras del exilio, con largos
cabellos y alas, algunas veces, con rostro de mujer y cuerpo de serpiente,
o quizás, con la mirada lúbrica de los vampiros, otras. Érase
que se era el comienzo de los tiempos, los primeros momentos de la Creación.
Dios creó a Adán y supo que no era bueno que estuviera solo;
con barro creó entonces a la mujer, para que lo acompañara,
y le puso por nombre Lilith, "aliento".
Marguerite Duras, Escribir.
Lilith no obedeció
la orden de sumisión que le impusieron; pensaba que era igual a
su marido, que tenía los mismo derechos que él porque habían
sido creados con el mismo barro, no se sentía inferior, ni débil,
ni dependiente. Era una mujer íntegra y como tal quería gozar,
al igual que Adán, de la vida y de todo lo que ésta implicaba,
incluidos la sexualidad y el erotismo.
Le propuso, entonces, ciertos
cambios para que también ella pudiera sentir placer. Él,
por supuesto, se negó: ella debía aceptar la imposición
de amarlo mirándolo siempre desde abajo. Sin embargo, Lilith se
resistía a reconocer como superior al hombre, aunque él tuviera
en el cuerpo la marca de la divinidad. Evidentemente, no había
lugar allí para dos iguales, por lo que decidió abandonar
el Paraíso, antes que someterse y renunciar a sí misma.
Pero antes de partir, cometió
la segunda transgresión imperdonable: pronunció el nombre
inefable de Dios. La Ley establece la prohibición; Yaveh es el Dios
que no se menciona. Si en el nombre de la divinidad se concentra toda la
fuerza vital de una comunidad, el pronunciarlo convierte a quien lo haga
en un demiurgo capaz de inventar el Universo. La capacidad de los seres
humanos de crear a través del lenguaje los acerca en algo a la divinidad,
pero en el rostro impenetrable de Dios, en el silencio de su verdadero
nombre está el límite.
Lilith osó pensar que
tenía derecho sobre su voz, derecho a la palabra, derecho a nombrar,
derecho al logos.
Lilith osó pensar que
podía decidir sobre su propio cuerpo, sobre su placer, sobre su
sexualidad. Lilith osó pensar que tenía los mismos derechos
que Adán, los mismos derechos que los hombres.
Lilith osó disponer
de su cuerpo; osó disponer de las palabras. Se arrogó el
derecho a nombrar, a pronunciar lo impronunciable. De este modo, liberó
al mundo de los límites de la imaginación y del conocimiento,
poniendo en escena el lado oscuro de la Creación
El castigo divino fue la casi
completa desaparición de Lilith de la historia. Dios quiso borrar
a Lilith.
Así, la primera mujer
es, al mismo tiempo, la primera "desaparecida" de la historia: su nombre
fue borrado de la Biblia (se le menciona sólo una vez -Isaías
34:14-, aunque esta mención no resulta clara en todas las traducciones
al español); su cuerpo fue borrado del relato.
Lilith prefirió su
libertad, aunque fuera en una caverna, antes que la vida en un paraíso
que la obligaba a renunciar a su propio deseo. Desde entonces, las diversas
tradiciones la han asociado con la "cara oculta" del ser (¿el inconsciente?),
aquel que nos vincula al sexo, a la sangre, a la oscuridad, a la muerte.
Lilith, copulando con el Ángel caído; Lilith con forma de
serpiente tentando a Eva con el fruto prohibido (porque cuando Dios vio
que haber hecho a la mujer con el mismo barro que al hombre había
causado tantos problemas, decidió realizar un nuevo intento, pero,
esta vez, borró cualquier pretensión de independencia, creando
a la segunda esposa de una costilla de Adán); Lilith como vampiro,
como súcubo, provocando sueños eróticos en todos aquellos
que duermen solos, Lilith "madre de demonios", Lilith inculcando deseos
de autonomía. Lilith que quisieran silenciada; Lilith que quisieran
desaparecida. Lilith dueña de su cuerpo y de su lengua, del placer
y la palabra.
Presentando a nuestra protagonista
* Lilith pertenece a la tradición judaica aunque, según algunos, haya
sido "tomada prestada" de la mesopotámica, dentro de la cual es posible
hallarla morando entre las ramas de un árbol que la mismísima Inanna plantó
en un jardín sagrado de la ciudad de Uruk después de haberlo rescatado
de las aguas del Éufrates, para hacerse de él un trono y un lecho, una
vez crecido.
* El nombre de Lilith deriva del hebreo Lil, que significa
noche, por lo que Lilith vendría a significar la nocturna, término que
nos transmite la idea de oscuridad, de ausencia de luz, y que se relaciona
con sus características personales y su ámbito de acción: la otra faz
del día y los hechos que en tal momento acontecen. Una de sus representaciones
y uno de sus animales asociados, la lechuza, refuerza esta consideración
al tratarse de un ser que se desenvuelve en las tinieblas.
* Se han hecho muchas traducciones, equivalencias y comparaciones
del término "Lilith", y ninguna de ellas demasiado agradable, pues se
la conoce como Ave de noche (ahora sin especificar), ser monstruoso, ente
espectral, fantasma nocturno, diablesa, etc.; se la ha llegado a emparentar
con las tentadoras, sensuales y libidinosas súcubos, tan famosas en el
Medioevo, erigiéndose nada menos que en Reina de las mismas.
* Lilith ha sido vinculada también con unos seres parecidos
a los demonios del mediodía griegos (esta vez diurnos), ninfas de los
campos de tersos cuerpos etéreos relucientes de sol; criaturas indomables,
inocentes, ardientes y salvajes, que fascinan y enloquecen a los campesinos
enamorándolos sin remisión. Algunas tradiciones cuentan, a este respecto,
que entre el cabello de Lilith se encuentran, enredados, los corazones
de los jóvenes que sucumbieron a su hechizo
* Se ha comparado a Lilith con las terribles lamias de
la tradición grecorromana (recordemos a la reina Lamia que por su crueldad
fue transformada en fiera y que devoró luego a sus hijos) y con las lamias
de las creencias medievales, tanto seres de rostro de mujer y cuerpo de
dragón como maléficas féminas que se alimentan de niños, que conviven
con dragones acumuladores de tesoros en cuevas, y que tienen como distintivo
un peine de oro, estando muchas veces provistas de unas patas (en lugar
de pies) que terminan en pezuña hendida; guardan cierto parecido con algunas
representaciones de las regentes y protectoras de fuentes y manantiales
gallegas y cántabras, herederas de la tradición celta, y con algunos personajes
femeninos de cuentos y leyendas que, a veces, aparecen con uno de sus
pies correspondiendo al de un macho cabrío o al de una oca, siempre aludiendo
a la presencia de un componente animal todavía activo, algo arcaico aún
no del todo eliminado de ellas.
* Se le ha encontrado cierta semejanza a Lilith con las
Xanas (Janas: Dianas) astures y las lamias del folklore vasco, aquellos
seres similares a las hadas, a las ninfas y a criaturas de la Naturaleza
semejantes, servidoras y a veces representantes de la propia Diosa Mari
(la Gran Madre y también la Madre Tierra), que castigan y premian a los
humanos (uno de sus regalos favoritos es la posibilidad de transmutar
el carbón o paja de sus favorecidos en oro); que habitan en montañas,
cavernas, cuevas y oquedades diversas, así como en manantiales y fuentes;
y que a menudo aparecen hilando o alisando su largo cabello con unos peines
de oro que semejan la media luna, o recorren los cielos, aureolada su
cabeza con el blanco resplandor de la luna llena, o bien cruzan el firmamento
portando una hoz de oro mientras arrastran consigo las tempestades y se
envuelven en unas lenguas de fuego que desdibujan y afilan sus miembros
inferiores.
* Además, se ha equiparado a Lilith con seres semejantes
a las ondinas o a las nereidas, imaginándosela entonces con la parte inferior
de su cuerpo correspondiendo a un animal acuático, tanto un pez como una
serpiente marina.
* Se la ha asociado, aun, con serpentinas figuras infernales
de torso humano similares a la Equidna griega o a otras habitantes del
mundo inferior (la mansión de los muertos, el inframundo y también el
inconsciente) como Hécate, por ejemplo, provocadoras de pesadillas, portadoras
de terrores nocturnos, generadoras de espanto y relacionadas con los vínculos
que se ansían pero que aprisionan, con la fuente del deseo, con la fuerza
de las pulsiones, con la intensidad de los motivos humanos íntimos que
instan a su satisfacción y que pueden llegar a ser destructivos. (Resaltemos
aquí el hecho de que, entre su mucha descendencia monstruosa, como el
Can Cerbero, guardián del Hades, Equidna fue la madre del buitre que ha
de devorar por toda la eternidad las entrañas de Prometeo encadenado al
Cáucaso).
* Hay que señalar que Lilith en algunos aspectos está
vinculada con todas las Diosas Madres que conllevan un matiz de oscuridad,
que reinan sobre los elementos (riquezas includas) del mundo subterráneo
y que se relacionan con el aspecto vida y muerte de las cosas. Son cuna
y sepulcro, principio y fin.
* Por último, no olvidemos que Lilith es representada
popularmente como una seductora mujer, sin más vestido que su propia piel,
provista de abundante pelo rizado (rojo por más señas) que se extiende
como un manto a su alrededor; y que tiene por costumbre sentarse sobre
la concavidad de la media luna.
Se trata de la luna oscura, que aparece visible al tercer día de la luna
nueva en el horizonte oeste, mostrando una breve franja de luz arqueada,
permitiéndonos contemplar las sombras que envuelven al resto de la esfera.
Lilith en la tradición hebrea
* El Talmud describe a Lilith como una bella y encantadora fémina de opulenta
figura y espectacular cabellera ondulada y la cree madre de gigantes y
monstruos. Algunas versiones de este texto nos la emparentan con un animal
de pelo muy abundante perteneciente a una antigua especie no precisada,
ya extinta y problablemente desconocida en la actualidad.
* En la demonología cabalística se la designa como uno
de los siete demonios tradicionales, en concreto el adversario del genio
de Venus, siendo ambos regentes del viernes. En tal versión, Lilith tiene
faz humana, lleva el busto desnudo y su cuerpo termina en una larga cola
de serpiente.
* También en la Cábala se la llama la reflexión femenina
de Samael o Samael-Lilith. Satanás es el adversario por excelencia y una
de las versiones de Samael, y Lilith asumiría características de "doble
opuesto" y "doble contrario". Desde aquí se la entiende de nuevo como
un ente maligno semianimal o medio humano.
* En el Zohar se la conoce como Hayo Bischat: "la Bestia",
y también la "Mala Bestia", y se afirma que de ella descienden nuestros
actuales monos.
* Finalmente, no podemos olvidar las tradiciones de corte
astrológico que relacionan a Lilith con la "luna negra". En este contexto,
estaría representada gráficamente por un punto concreto del cielo situado
en la parte más alejada de la órbita lunar respecto a la tierra.
Los datos utilizados para la elaboración ésta página fueron tomados de varias hojas de internet.
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