NUNCA AMIGAS
_______________________________Rosa Carmen Angeles.
Conoc� a Nora Ham el primer d�a que entr� a la primaria, y desde entonces, ninguna de las dos simpatizamos: ella me consideraba flaca y yo la ve�a muy gorda; ella le contaba a todo mundo que yo era muy burra y yo cada que pod�a le dec�a que era una mensa. Y, sin embargo, a pesar del poco aprecio que sent�amos la una por la otra, pasamos juntas primaria y secundaria. Nora Ham no era ninguna lumbrera en clase, pero su autoestima la hac�a sentirse inteligent�sima, lo que la hac�a parecer ante los ojos de muchas de las alumnas de clase como una petulante. Nora era presumid�sima, se jactaba de ser muy aplicada, de tener piernas muy bonitas y, adem�s de ser la novia de Batman. A m� me ca�a muy mal, sobre todo porque en aquella �poca, yo no sent�a ning�n aprecio por los superh�roes, me inclinaba, entonces, a creer que mi futuro sentimental estaba ligado con el de alg�n pirata.
A pesar de que la relaci�n entre Nora y yo siempre estuvo muy cercana al odio, mi mam� y la mam� de Nora se apreciaban much�simo y procuraron de mil maneras fomentar la amistad entre Nora y yo. Entonces comenzamos a vernos m�s seguido. La familia Ham iba a visitarnos a mi casa y mi familia me llevaba a comer bisquets al restaurante de los pap�s de Nora.
Cuando Nora se enter� de que mi abuelo hab�a sido �rabe, y yo tuve la certeza de que su familia era china, ah� comenzaron los racismo: ella me dec�a: "Harbana, te vendu rupa en abunus" y a mi me daba mucho coraje, lo m�s que se me ocurr�a decirle era "chinita m�s aloz". Reconozco que para el insulto Nora era m�s eficaz que yo.
Nora asisti� a muchas de mis fiestas de cumplea�os; mi mam� siempre se encargaba de invitarla. Nora era bastante exhibicionista, pero ella se consideraba polifac�tica: recitaba, cantaba y tocaba una mandolina. Cada que hab�a fiesta ella era el espect�culo. A la ingenua de mi abuelita se le ocurr�a proponer: "�Por qu� no cantas algo Nora?". Y Nora comenzaba a cantar canciones en chino que su abuelo le ensebaba, pero que ella no sab�a lo que quer�an decir. A m� sus interpretaciones me parec�an maullidos de gato.
Nora fue reina de primavera en una �poca en la que a m� estuvieron a punto de expulsarme de la escuela. Le pusieron un vestido rosa lleno de flores, le otorgaron una caja de chocolates y la directora del plantel le regal� un diploma por ser "la ni�a m�s buena del colegio". Mi mam� se la pasaba haciendo comparaciones: "Me encantar�a que fueras tan buena ni�a como Nora", me dec�a. Mi mam� y la reina de la primavera me ca�an gord�simas, sobre todo Nora, porque desde que la nominaron reina tom� una actitud insoportable de alteza seren�sima.
S�lo una vez Nora Ham y yo estuvimos muy cerca de la amistad; eso fue un d�a en el que la maestra sali� a una junta y todo el mundo se par� de sus asientos y comenz� a armar esc�ndalo. En el grupo est�bamos todos muy contentos hasta que, de repente, no s� c�mo es que se vino un vidrio abajo y las �nicas que est�bamos cerca de la ventana �ramos Nora y yo. A las dos nos echaron la culpa. Angustiadas, nos convertimos en c�mplices; en ese momento decidimos, seg�n nosotras, que ninguna ten�a la culpa, el vidrio se hab�a venido abajo solo. Pero, a la hora de la verdad, cuando lleg� la directora, �sta opin� que Nora era una ni�a buena, incapaz de quebrar algo y que como la m�s latosa del sal�n era yo, a mi mam� le tocaba pagar los vidrios rotos. Ese d�a Nora se fue sonriente y yo me qued� furiosa y sin recreo; adem�s estuvo a punto de darme un ataque de licantrop�a.
Despu�s de la secundaria, a Nora y a m� la vida nos fue apartando. La ultima vez que la vi fue hace algunos meses: hab�a estudiado ingenier�a civil y se encontraba casada y con dos hijos; yo en ese entonces estaba haciendo tr�mites para divorciarme. Me saludo, la salud� nos tomamos un cafe juntas, pero eso fue todo; aun en el momento del encuentro comenzamos a contrapuntearnos y, por m�s que quisimos, la amistad entre Nora Ham y yo nunca pudo ser. Snif, snif.