Autor: Economista Rosa Barrios
PROPUESTA INTEGRADORA DE
Contextualización del objeto de estudio
A inicios de la década del
setenta, con relación a la situación ambiental, el aumento de la población
mundial, además de los derrames de petróleo en los océanos y de las emisiones
de dióxido de carbono, constituían las principales amenazas al bienestar del
Hombre. Al inicio de la década siguiente la percepción de los problemas se
amplía, ya se discutía el efecto invernadero, la contaminación de los océanos,
la deforestación, la pérdida de la biodiversidad y la lluvia ácida.
A finales de la misma década,
otros factores eran incorporados como amenazas no sólo para el Hombre, sino
también para el Planeta. Entre ellos se destacaban: el agravamiento de los
cambios climáticos globales, la reducción de la capa de ozono, los residuos
tóxicos, la pérdida de hábitats, la contaminación de las aguas superficiales y
subterráneas, la disponibilidad de agua dulce, la intensificación de la
degradación ambiental de los países en desarrollo, el desperdicio de energía,
las pérdidas de suelo y la desertificación, la marginalización.
Los esfuerzos por percibir y
entender los problemas ambientales hizo que el Hombre también entendiese cuál
es el tipo de relación entre él y la naturaleza que determinará los problemas
ambientales, su intensidad y calidad. Al admitirse que toda actividad humana,
económica y sociocultural tiene lugar en un contexto biofísico y que interfiere
en él, hace necesario transformar la calidad e intensidad de esas relaciones.
A nivel internacional la primera
iniciativa de las Naciones Unidas acerca del planteamiento de cuestiones
ambientales, si bien de carácter reducido y escasa trascendencia, tiene lugar ya en 1949. Sin embargo no será
hasta finales de la década de los
sesenta por iniciativa sueca y con el aliento de
La llamada Conferencia de Estocolmo, fue
celebrada en junio de
Como consecuencia directa de este evento
internacional se cuenta con:
1-
2- Un
plan de acción para el Medio Humano con 109 recomendaciones para los estados.
3- El
establecimiento del Programa de las Naciones unidas para el Medio Ambiente
(PNUMA).
Por otra parte, en 1980 se publica la
estrategia Mundial para
Alentada por este nuevo espíritu,
En 1991
se publica en Gland, Suiza el Informe Cuidar
En este contexto, la gestión
ambiental, entendida, de manera amplia como el “campo que busca equilibrar la
demanda de recursos naturales de
Las diferentes etapas de esa
progresión para comprender los problemas ambientales y sus causas, corresponden
a diferentes maneras de describir la relación fundamental entre el Hombre y la
naturaleza, y por tanto a cinco estadios en la evolución de la percepción de
esa relación, que se traducirán en la gestión que es practicada. Colby (1990),
identificó cinco elementos que más se destacan y los asoció a cinco paradigmas,
cada uno de ellos con interrogantes y exigencias diferentes, percibiendo
diferentes amenazas y riesgos que se presentan como problemas para el
desarrollo. Entre estos incluye:
a) Economía de frontera: fue
el paradigma dominante en los países industriales hasta los años sesenta, en el cual la naturaleza existe como un instrumento para beneficiar al Hombre, siendo explorada, manipulada y modificada por él, sin importar la manera, siempre para mejorar la
calidad material de su vida.
La naturaleza corresponde al
mismo tiempo a la oferta infinita de recursos físicos y como receptáculo de los
subproductos del sistema de producción y de consumo. Así se establece un flujo
de recursos de la naturaleza a la economía y otro flujo de residuos de vuelta
para el medio ambiente. En la teoría y en la práctica, economía y naturaleza
están separadas, siendo que el proceso económico de producción y consumo
ocurren dentro de un sistema totalmente cerrado, en el cual los únicos factores
limitantes son trabajo y capital, pues el resto es contorneado por los avances
tecnológicos con su inconfundible capacidad de resolver problemas.
Ese enfoque originó una forma
de gestión de la relación entre la actividad humana y la naturaleza, de
orientación unilateral, sin duda antropocéntrica, donde el daño, cuando era
notado, podía ser fácilmente reparado, gracias al desarrollo tecnológico que,
así como el progreso y el crecimiento económico, también era infinito.
La debilidad de ese abordaje
surgió de la diferencia existente entre vulnerabilidad y daño ecológico entre
los ecosistemas tropicales y templados y de las diferencias entre los tipos de
problemas ambientales que ellos enfrentaban. Hasta hace poco, sólo el
agotamiento y los daños ecológicos impuestos a los trópicos eran irreversibles,
mientras que los problemas ambientales de los países industrializados eran muy
diferentes, se relacionaban más con la contaminación industrial.
b) Ecología profunda: es
considerado el paradigma opuesto al anterior, correspondiendo más
característicamente a un movimiento político, a un sistema ético, de valores
fundamentalmente diferente, reaccionando contra las consecuencias del
sistema dominante, que dejó atrás aspectos éticos, sociales y
espirituales que intentan ser rescatados por la ecología profunda.
Al contrario de la jerarquía
de la economía de frontera, el Hombre es colocado en una posición de
subordinación a la naturaleza, lo que fundamenta el establecimiento de algunos
de sus dogmas básicos: igualdad de las especies, reducción de la población
humana, autonomía bioregional (reducción de la dependencia económica,
tecnológica, cultural y de comercio apenas entre regiones integradas, con
características ecológicas comunes), promoción de la diversidad ecológica y
cultural, economía orientada al no crecimiento, fin de la dominación de la
tecnología, mayor uso de sistemas tecnológicos y de gestión de sociedades
nativas.
A pesar que su implementación
exija profundas reformas en los sistemas legales, económicos y sociales, así
como en las concepciones de desarrollo, algunos de sus principios podrán ser
aprovechados en futuras concepciones de desarrollo.
Su fragilidad está vinculada a
su propia inviabilidad, pues no es posible esperar que el mundo retorne a un
estilo de vida tan diferente del actual, además de ser impracticable, para un
gran número de personas sería indeseable.
c) Protección Ambiental: a
fines de la década del sesenta, los problemas ambientales de los países industrializados, como la contaminación, la destrucción de
hábitats y de especies,
exigieron mayor atención, lo que trajo
como consecuencia el debilitamiento del
paradigma dominante hasta entonces.
La estrategia de ese paradigma
fue la institucionalización del medio ambiente, de los estudios de impacto
ambiental como forma legal de evaluar los costos y beneficios de la
contaminación ambiental. Los gobiernos crean agencias de protección ambiental,
responsables del establecimiento de límites y mecanismos de corrección cuando
éstos fueran sobrepasados, complementados por instrumentos de comando y
control.
Los límites aceptables de
contaminación, eran determinados por la aceptación y viabilidad económica a
corto plazo de las empresas, lo que los tornaba arbitrarios a la mayoría de
ellos. Se justificaba porque los niveles ecológicamente correctos todavía no
eran conocidos. En la industria, la gestión ambiental tenía como principal
objetivo controlar el daño, los límites se concentraban, predominantemente en
medidas al final del proceso, en lugar de un tratamiento en toda la planta.
Los resultados de este enfoque
con relación a las respuestas de las empresas, son todavía menos
significativos, pues la gestión ambiental es vista como costo adicional, que no
tiene facilidades de traducir beneficios ecológicos en términos monetarios. Los
problemas ambientales todavía no son asimilados como límites reales,
principalmente debido al carácter omnipotente de la tecnología, entonces, la
interacción entre la actividad humana y la naturaleza se mantiene unilateral y
antropocéntrica, produciendo crecientes saldos negativos para la naturaleza.
d) Gestión de Recursos: la
principal razón de cambio del paradigma
anterior a éste, se
asocia al crecimiento de los movimientos
ecológicos en algunos países en desarrollo.
Tema básico del Informe Brundtland, este
tipo de abordaje tiene como eje central, la incorporación de todo tipo de recursos, biofísicos, humanos, financieros y de infraestructura, en los cálculos de las cuentas nacionales.
Se contrapone directamente con
el paradigma anterior en el tratamiento de algunos temas: los vinculados con el
agotamiento de recursos, ahora considerado tema de preocupació; la
contaminación pasa a ser vista como un recurso negativo, que provoca la
degradación del capital natural; el clima y los procesos de regulación son
recursos fundamentales y vitales, que deben ser gerenciados por este enfoque;
parques y reservas son considerados recursos genéticos y elementos
fundamentales como reguladores climáticos.
Permanece, la concepción
antropocéntrica, de acuerdo con la cual los recursos deben ser gerenciados para
que puedan ser usados de forma continua. Ese tipo de idea era justificada pues
predominaba una onda de optimismo, en función de modelos que respondían al Club
de Roma, suplantando sus conclusiones acerca de la escasez. Al mismo tiempo, la
crisis de la deuda de los países en desarrollo se tornaba más aguda,
estimulando el aumento de las tasas de extracción y de destrucción de recursos
naturales, para viabilizar el pago de la deuda y la atención de necesidades
inmediatas, impuestas por el crecimiento muy rápido de las poblaciones de estos
países.
Son factores que, considerados
en su conjunto, fomentaron la continuación de los esfuerzos, fuera de los
círculos políticos y económicos de decisión, conducidos, principalmente por
organismos no gubernamentales, que llevaron al perfeccionamiento de técnicas y
metodologías de monitoreo ambiental, disponibilidad de informaciones con
relación al agotamiento de recursos, etc.
Las estrategias de gestión
inherentes a este paradigma, también identificado como Eficiencia Global, deben
incluir: eficiencia energética, conservación de recursos en general, restauración
ecológica, monitoreo de la salud social y de los ecosistemas, adopción del
principio del contaminador pagador, para internalizar los costos sociales de la
contaminación y preferencialmente el uso de tecnologías limpias. En este
sentido, el tema principal en la utilización de las fuerzas del mercado para
una gestión ambiental eficiente.
e) Ecodesarrollo: habiendo
evolucionado a partir de las limitaciones
de las anteriores, el ecodesarrollo se
coloca como un paradigma más adecuado al
futuro, pues es él que presupone mayores y más profundos cambios en el pensamiento y en la práctica.
La gestión ambiental es
reorientada hacia la protección ambiental, no más en un sistema cerrado, el
cual es sustituido por el modelo de economía biofísica, una economía abierta,
termodinámicamente encajada dentro del ecosistema, parte del flujo de recursos
biofísicos (energía, materiales y los ciclos de procesos ecológicos) sale del
ecosistema para la economía, y la energía degradada (no utilizable) y otros subproductos
(contaminación) fluyen de vuelta para el ecosistema.
Uno de los principales
objetivos de este paradigma es sustituir el principio del contaminador pagador
por el principio de pagar para prevenir la contaminación, por medio de la
reestructuración de la economía, de acuerdo con los principios ecológicos de
reducción de la actividad económica.
El ecodesarrollo incorpora
preocupaciones culturales y de equidad social presentes en varias escuelas de
la ecología profunda, en un movimiento dirigido a sintetizar valores
biocéntricos y antropocéntricos, convergiendo en el ecocentrismo, en una
posición ni por encima ni por debajo de la naturaleza. El autor también traduce
ese movimiento como una tentativa de ecologizar la economía, tarea que exige la
incorporación de las incertidumbres ecológicas en un modelo económico y en
mecanismos de planificación, determinando la incorporación de todas las partes
en el establecimiento de metas, selección de medios, división de
responsabilidades y beneficios.
La concepción de
ecodesarrollo, su teoría de gestión ambiental, de desarrollo y medio ambiente
se fundamentan en el reconocimiento de que el Hombre y la naturaleza no son
desligados como suponían la filosofía occidental y los enfoques gubernamentales.
La propuesta de un modelo alternativo de desarrollo, coincide con un período de
flujo intenso, en dirección a una síntesis de los cinco paradigmas, o a otro
diferente, que traduzca una nueva etapa de la evolución y conocimiento del
Hombre. Dado que los imperativos económicos y ambientales que se imponen
aumentan a cada una de las etapas, aún hoy es la relación entre el medio
ambiente y los estadios de desarrollo diferenciados que constituyen el desafío
que necesita ser resuelto.
Es necesario que el próximo
paradigma rompa con la resistencia a los cambios, provoque el fin de la
inmovilidad política, cultural, y del comportamiento, estimulando las
transformaciones institucionales y la cooperación efectiva entre países ricos y
pobres, de la forma exigida para enfrentar los desafíos actuales.
El momento actual de la
relación entre Hombre y naturaleza y de su percepción, las discusiones en torno
a los medios de implementar el desarrollo sustentable se reflejan en las
propuestas de política y en los conceptos e instrumentos de gestión ambiental y
desarrollo, así como en el progreso del dominio de uso de estos instrumentos,
tanto a nivel de gobierno, como de empresas.
En este contexto, la gestión ambiental constituye
el conjunto de diligencias conducentes al manejo del sistema ambiental.
Dicho de otro modo e incluyendo el concepto de desarrollo sostenible, es la
estrategia mediante la cual se organizan las actividades antrópicas
que afectan al ambiente, con el fin de
lograr una adecuada calidad de vida,
previniendo o mitigando los problemas ambientales.
La gestión ambiental responde al
"cómo hay que hacer" para conseguir lo planteado por el desarrollo
sostenible, es decir, para conseguir un equilibrio
adecuado para el desarrollo económico, crecimiento de la población, uso racional de los recursos y
protección y conservación del ambiente.
La gestión ambiental abarca un concepto integrador superior al del manejo
ambiental: de esta forma no sólo están las acciones a ejecutarse por
la parte operativa, sino también las
directrices, lineamientos y políticas
formuladas desde los entes rectores, que terminan mediando la implementación.
Las áreas normativas y legales que
involucran
1.
2. Ordenación del Territorio: entendida como
la distribución de los usos del
territorio de acuerdo con sus características. El Ordenamiento
Territorial es una normativa, con fuerza de ley, que regula
el uso del territorio, definiendo los usos posibles para las
diversas áreas en que se ha dividido el territorio, ya sea:
el país como un todo, o una división administrativa del mismo.
Existe confusión terminológica, aunque en
general, se reserva el término Ordenamiento Territorial para definir la normativa; mientras que el proceso y la
técnica para llegar a dicha normativa, se conocen como Ordenación del
Territorio.
El Ordenamiento Territorial se define
como un instrumento que forma parte de
la política de estado sobre el Desarrollo Sostenible. Es un proceso
político, en la medida que involucra la toma de decisiones concertadas de los actores sociales, económicos, políticos y
técnicos, para la ocupación ordenada y
uso sostenible del territorio.
Asimismo, es un proceso técnico
administrativo porque orienta la regulación y promoción de la localización y desarrollo de los
asentamientos humanos, de las actividades económicas, sociales y el desarrollo
físico espacial, considerando criterios ambientales, económicos,
socioculturales, institucionales y geopolíticos, a fin de hacer posible el
desarrollo integral de la persona como garantía para una adecuada calidad de
vida.
3. Evaluación
del Impacto Ambiental (EIA): conjunto de acciones que permiten establecer
los efectos de proyectos, planes o programas sobre el medio ambiente y elaborar
medidas correctivas, compensatorias y protectoras de los potenciales efectos
adversos. Se llama evaluación de impacto ambiental o estudio de impacto
ambiental (EIA) al análisis, previo a su ejecución, de las posibles
consecuencias de un proyecto sobre la salud ambiental, la integridad de los
ecosistemas y la calidad de los servicios ambientales que estos están en
condiciones de proporcionar.
La evaluaciòn del impacto ambiental se ha
vuelto preceptiva en muchas legislaciones. Las consecuencias de una evaluación
negativa pueden ser diversas según la legislación y según el rigor con que ésta
se aplique, yendo desde la paralización definitiva del proyecto hasta su
ignorancia completa. El concepto apareció primero en la legislación de Estados
Unidos y se ha ido extendiendo después a la de otros países.
La evaluaciòn del impacto ambiental se
refiere siempre a un proyecto específico, ya definido en sus particulares tales
como: tipo de obra, materiales a ser usados, procedimientos constructivos,
trabajos de mantenimiento en la fase operativa, tecnologías utilizadas,
insumos, etc. Y es esencialmente un instrumento del gestor de un proyecto
determinado.
4. Contaminación: estudio, control, y
tratamiento de los efectos provocados por la adición de sustancias y formas de
energía al medio ambiente. La contaminación es la introducción en un medio
cualquiera de un contaminante, es decir,
cualquier sustancia o forma de energía con potencial para provocar
daños, irreversibles o no, en el medio inicial.
5. Vida Silvestre: estudio y conservación
de los seres vivos en su medio y de sus relaciones, con el objeto de conservar
la biodiversidad.
6. Educación Ambiental: cambio de las
actitudes del hombre frente a su medio
biofísico, y hacia una mejor comprensión y solución de los problemas
ambientales.
7. Interrelación
de los factores bióticos, estéticos y culturales sobre el medio ambiente.
A partir de estas áreas normativas y
legales se define
Es un concepto integrador superior al del manejo ambiental, de esa
forma no sólo están las acciones a ejecutarse por la parte operativa, sino
también las directrices, lineamientos y políticas formuladas desde los entes rectores que terminan mediando la
implementación de las medidas tomadas.
La necesidad de aplicar estos principios
legales, normativos y conceptuales a nivel regional y local plantea la creación
de un concepto que permita tratar integralmente la problemática del desarrollo,
la cual no siempre se encuentra expresamente establecida en las políticas
nacionales ni internacionales, situación que ha originado, a lo largo de las
últimas décadas, arreglos territoriales que no responden, necesariamente, al interés colectivo o a las necesidades de
desarrollo de un área determinada y,
mucho menos, a las necesidades de desarrollo de Venezuela.
El problema actual, planteado en términos
del desarrollo regional, se ha expresado en desequilibrios territoriales que se
concretan en un patrón concentrado de ocupación del territorio, conforme al
cual una porción muy pequeña del ámbito nacional, es decir, la franja norte
costera, concentra un elevado porcentaje
de la población, del empleo manufacturero, del producto industrial no petrolero, de los
establecimientos comerciales y de las actividades bancarias.
En contraste, el resto del territorio
-prácticamente vacío- concentra casi la tttotalidad del potencial forestal, de
los crudos pesados y de los recursos hídricos, y la mitad de los suelos con
vocación agrícola, a pesar de lo cual se encuentra rezagado en cuanto al
desarrollo y aprovechamiento de tales recursos.
Ante esta realidad, la nueva estrategia
territorial está dirigida a promover, por la vía de la descentralización
desconcentrada, un desarrollo humano sostenible, es decir, un mejoramiento de
la distribución territorial del ingreso, sobre la base del aprovechamiento de
las potencialidades de cada región, que se exprese espacialmente en una
ocupación racional, armónica y eficiente del territorio, para lograr una
distribución equilibrada de las actividades productivas, las inversiones y la
población.
Esa nueva estrategia territorial para la
descentralización desconcentrada se apoya en tres elementos: las fachadas de
integración, Amazónica, Andina y Caribeña, que permitirán favorecer tanto el
desarrollo de las regiones fronterizas, como la comunicación con los países
vecinos a través de la integración de los grandes ejes fluviales y el
transporte ferroviario y terrestre.
Los tres ejes de desarrollo, Occidental,
Orinoco-Apure y Oriental, que conforman las regiones principales cuyos recursos
serán dirigidos a la ejecución de obras de infraestructura y al mejoramiento de
los servicios públicos en los centros poblados ubicados a lo largo de cada uno,
a los efectos de generar condiciones favorables a la inversión privada.
La dinámica regional, que privilegiará las
actividades productivas de acuerdo a la vocación y potencial propios de cada
región, tomando en consideración los sectores definidos como dinamizadores, es
decir, pequeña y mediana industria, agricultura y agroindustria, minería,
petróleo y petroquímica, turismo e infraestructura y servicios.
Consecuentemente, en el marco del Plan
Nacional de Desarrollo Regional 2001-2007, como parte de la estrategia
territorial y dentro de esa dinámica regional, se incorporan las estrategias y
propuestas identificadas en cada una de las seis regiones del país, a saber,
Central, Centro Occidental, Occidental, Oriental, Los Llanos y Guayana, así
como el desarrollo de Zonas Especiales de Desarrollo (ZEDES) y el proyecto
PAISSARAO.
La filosofía implícita en la idea de
región abarca el concepto de áreas de tratamiento diferenciado en función de
objetivos territoriales específicos, como el aprovechamiento de recursos
naturales para la expansión productiva y la generación de empleo con fines
desconcentradores, lo cual implica inversiones en infraestructura, apoyo a la
producción y facilidades impositivas, entre otros.
El programa de Zonas Especiales surge como
un instrumento para impulsar el desarrollo socioeconómico de algunas áreas
cuyas características físico-naturales, geopolíticas, potencialidades,
condiciones de habitabilidad, ámbito de influencia dentro de los ejes de
desarrollo delimitados estratégicamente, requieren de un mínimo esfuerzo
dirigido y planificado en pro de los objetivos planteados.
Actualmente, dentro del marco de la
estrategia territorial de descentralización desconcentrada, que pretende
reducir los desequilibrios entre regiones e impulsar la redistribución de la
población y actividades sobre el territorio, se están buscando diferentes
opciones que permitan adelantar procesos integrales de desarrollo local y
territorial basados, precisamente, en el aprovechamiento de las potencialidades
y recursos locales.
Ante esa situación, se requiere la
instrumentación de una política fundamentada en un modelo productivo intermedio
que articule la acción de comunidades
organizadas en unidades productivas con los agentes dinamizadores para
conformar núcleos de desarrollo endógeno adecuadamente ubicados en el
territorio.
Según Sergio Boisier, los núcleos de
desarrollo endógeno son "iniciativas productivas que emergen del interior
de un territorio, sector económico o empresa, para aprovechar las capacidades,
potencialidades y habilidades propias, con el fin de desarrollar proyectos
económicos, sociales, ambientales, territoriales y tecnológicos, que permitan
edificar una economía más humana, para una nueva vida económica del país".
En otras palabras, el desarrollo de un territorio debe ser el resultado de
esfuerzos endógenos.
Para Vásquez Barquero, "el desarrollo
endógeno puede entenderse como un proceso de crecimiento económico y cambio
estructural por la comunidad local, utilizando el potencial de desarrollo que
conduce a la mejora del nivel de vida de la población". El desarrollo
endógeno es, entonces, un proceso en donde lo social se integra con lo
económico, dentro del cual se pueden identificar, al menos, tres dimensiones:
Económica:
caracterizada por un sistema específico de producción que permite a los empresarios locales usar
eficientemente los factores productivos y alcanzar los niveles de productividad
que les permiten ser competitivos en los mercados.
Sociocultural: donde los actores
económicos y sociales se integran con las instituciones locales formando un
sistema denso de relaciones que incorporan los valores de la sociedad en el
proceso de desarrollo.
Política:
que se instrumenta mediante las iniciativas locales y permite crear un entorno
local que estimula la producción y favorece el desarrollo sostenible.
Enmarcado en la necesidad de alcanzar un
desarrollo endógeno propio de cada región del país se puede señalar que en el
Estado Trujillo, esta orientación debe estar encaminada hacia actividades de
desarrollo agrícola, agroindustrial y turístico que permitan aprovechar sus
condiciones favorables en cuanto a suelos para cultivos y atractivos naturales,
sin embargo, los indicadores de daño ambiental que maneja el Ministerio del
Ambiente y los Recursos Naturales Renovables a nivel regional en cuanto a daño
ecológico, cuencas y afluentes fluviales indican que a nivel regional no existe
una política de gestión ambiental que permita garantizar la presencia de aguas
suficientes para el desarrollo de estas actividades agrícolas y
agroproductivas.
Así mismo no existe gestión de conservación
de los espacios naturales de vegetación, flora y fauna que contribuyen que este
estado sea considerado como un lugar de destino turístico. El deterioro
ambiental a nivel de cuencas y ríos es notorio alcanza más del 60% de las aguas
naturales disponibles, de allí la necesidad de realizar una investigación que
permita responder a las siguientes interrogantes:
¿Qué elementos deben considerarse para
formular una política de gestión ambiental orientada al desarrollo endógeno en
el Estado Trujillo?.
¿Qué zonas del espacio físico del Estado
Trujillo pueden destinarse al desarrollo endógeno?.
¿Qué condiciones ambientales presentan
las posibles zonas de desarrollo endógeno existentes en el Estado Trujillo?.
¿Qué medidas deben implantarse para hacer una
distribución racional del espacio físico disponible en función de los recursos
naturales necesarios para el desarrollo de actividades orientadas hacia el
desarrollo endógeno?.
¿Qué acciones de conservación ambiental
deben aplicarse en las zonas destinadas a los núcleos de desarrollo endógeno?.
Para responder a estas interrogantes se plantean los siguientes
objetivos de investigación:
Objetivo General
Formular una política de gestión ambiental
orientada al desarrollo endógeno en el Estado Trujillo.
A tal fin se plantean los siguientes
objetivos específicos:
Justificación de
El estudio planteado permitirá proveer de
una serie de acciones que permitan el control de la gestión ambiental a fin de
favorecer el desarrollo endógeno con la consecuente mejora no sólo del espacio
físico, sino también de su
aprovechamiento racional en el desarrollo de actividades agrícolas, agroproductivas
y de turismo, que se corresponden con las potencialidades reales del estado
Trujillo.
Adicionalmente, facilitará la
implementación de la normativa legal en materia de gestión ambiental y
desarrollo endógeno; además posibilitará la formulación de políticas de gestión ambiental orientadas hacia el
desarrollo endógeno sustentadas en las condiciones que este tipo de desarrollo
requiere.
Aunado a esto, promoverá el desarrollo de
otros estudios enmarcados en la gestión del ambiente con propósito de
desarrollo en el entorno nacional e internacional.
En función de esto, la
investigación se encuentra enmarcada en un enfoque racionalista en el cual se
enfatiza en el poder del razonamiento para lograr vincular las teorías y modelos
existentes en cuanto a la gestión ambiental y el desarrollo endógeno
adaptándolas al contexto del Estado Trujillo, en función de formular una política de gestión ambiental
orientada al desarrollo endógeno en esta región. Epistémicamente, se fundamenta en el
enfoque Racionalista-Deductivo, en el cual según Padrón (2001), el modelo de hallazgo es la deducción, a fin
de tratar de diseñar sistemas teóricos y modelos basados en conjeturas acerca
del modo en que se generan y comportan ciertos hechos reales.
Marco Teórico
Gestión ambiental
Con la evolución de los paradigmas sobre gestión ambiental,
la mayoría de las empresas reformuló su enfoque con relación al medio ambiente
en respuesta a estas transformaciones, que se manifiestan a través de las
presiones ejercidas por los diversos segmentos de la sociedad con los cuales
las empresas mantienen relación.
Los elementos de presión varían
de acuerdo con los grados de desarrollo del país donde la empresa está
instalada, pues este es el factor fundamental que determina la acción de la
sociedad civil organizada, una de las principales fuentes de presión.
Este segmento actúa algunas
veces como consumidor que conoce las diferencias entre los productos que están
disponibles, con relación a sus impactos ambientales; otras veces actúa como
población directa o indirectamente afectada por algún tipo de problema
ambiental. Al ser establecido el canal de presión, las autoridades del gobierno
deberán reaccionar en el sentido de reglamentar la acción contaminadora a
través de leyes, reglamentos u otros mecanismos inductores de medidas
preventivas o correctivas, pero que resulten en la reducción de la degradación
ambiental.
La intensidad de las presiones
es menor en países menos desarrollados, donde la sociedad todavía no alcanzó un
nivel de participación efectivo y/o donde el gobierno no tiene políticas
específicas, o todavía no dispone del aparato exigido para la implementación de
esta política, en caso que ella exista. En estos casos, cuando se trata de
países exportadores, la presión podrá ocurrir a partir de importadores de
países desarrollados o de empresas competidoras que actúan bajo condiciones más
rígidas de funcionamiento.
A pesar de esto, persisten los
casos en los que la relación entre empresa y medio ambiente todavía es un
asunto ignorado, o no es bienvenido pues la protección ambiental todavía es
entendida solamente como costos adicionales que perjudican la competitividad y
el crecimiento de la empresa.
Estos todavía coexisten y, en
algunos casos compiten con empresas que consiguen incluir el medio ambiente y
su protección, con reducción de costos presentes y prevención con relación a importantes
gastos en el futuro, relativos a la mitigación o corrección de daños
acumulados.
Cada vez se torna más difícil
ignorar el tema, debido a la creciente cantidad de medidas legales
restrictivas, tanto internas en los países, como aquellas medidas referentes a
normas y tratados internacionales que regulan el comercio exterior, buscando
restringir la comercialización de productos contaminados o provenientes de
países que perjudican el medio ambiente.
Consecuentemente, es creciente
la exigencia de desarrollar una nueva relación con los evaluados en una
investigación que incluyó las dieciséis mayores empresas de las ramas de la
minería, manufactura, tecnología y servicios, con actuación en Canadá,
Dinamarca, Francia, antigua Alemania Occidental y Reino Unido (Taylor, 1992
citado por Parizotto, 1995).
Los dos principales motivos
que condicionan los cambios de actitudes de esas empresas con relación al medio
ambiente fueron: la legislación y la mejora tecnológica. Estos fueron seguidos
por las presiones de las organizaciones no gubernamentales, de clientes y
empleados, nuevos negocios, sistema de control de calidad, orientación de la
matriz y accidentes.
A pesar del papel desempeñado
por todos los factores que en las investigaciones se tornan explícitos, el
comportamiento ambientalmente sano de las empresas todavía no es una regla
seguida por todos, aún cuando se trata de empresas que actúan en los países
desarrollados. Empresas de
Se confirma lo que ya había
sido identificado como el principal factor determinante, aunque pocas veces
mencionado. Costos y mercado, que determinarán los lucros, son los factores
realmente determinantes de cambios en el comportamiento de las empresas. Tal
observación es coherente con los resultados de las investigaciones mencionadas,
si la fuerza de la opinión pública no sea suficiente para
alterar
la situación de los productos en el mercado.
Principales
enfoques de gestión ambiental
Conforme la problemática
ambiental se fue imponiendo a las empresas, a través de las transformaciones de
paradigmas, de los elementos de acondicionamiento, hay una alteración de las
formas de incorporación de la variable ambiental en las prácticas
empresariales. Hasta la década del setenta, el comportamiento predominante de
las empresas de los países desarrollados fue la estrategia “contaminar y
después descontaminar”, o “la solución para la contaminación es la dilución”.
Tenia como objetivos cumplir
las normas de contaminación y evitar accidentes, buscando prioritariamente, la
maximización de los lucros de la empresa dentro de un horizonte de tiempo muy
corto. Tal abordaje es perfectamente coherente con el paradigma dominante en
aquel momento, de
De acuerdo con Sánchez (1994),
lo que determina la inviabilidad de ese tipo de comportamiento es el
crecimiento del volumen de contaminantes y la saturación del medio ambiente
como receptor, exigiendo, por tanto otros instrumentos. La situación determinó
una nueva forma de comportamiento, reactiva como la primera, pero más adecuada
a las premisas que caracterizaban el paradigma de
tecnologías “ end of pipe” o de fin de línea.
Su significado en términos de
costos adicionales y la necesaria, pero no siempre posible transferencia al
precio de los productos, la cual todavía hoy es un argumento que justifica la
incompatibilidad entre responsabilidades ambientales de la empresa y
maximización de lucros.
Otro camino, dentro del mismo
abordaje de protección ambiental fue la adopción de tecnologías de proceso
menos contaminadoras, muchas veces más eficientes, que buscaban adaptar
antiguos procesos, ahorrar energía y materias primas, además de minimizar la
generación de residuos.
En los países desarrollados
los resultados fueron notables, como en el caso del consumo total de energía
del sector industrial que diminuyó el 6% en el período entre 1970 y 1985, sin
disminuir la participación en la producción total; la industria química redujo
57% de su consumo de energía por unidad de producto, así como las industrias de
cemento, papel y aluminio también presentaron reducciones considerables en el
consumo de energía (Maimon, 1992).
El foco principal aún es el
proceso productivo que, con los nuevos componentes mencionados, demuestran la
evolución de la percepción e incorporación de la gestión ambiental, adquiriendo
formas de comportamiento de acuerdo con el paradigma de
El cuarto enfoque, que
determina un nuevo patrón de gestión ambiental de las empresas, corresponde a
la estrategia más reciente, menos adoptada, que deja de enfocar exclusivamente
el proceso productivo, incluyendo también el producto final entre sus
preocupaciones, con el objetivo de minimizar su potencial como fuente de
contaminación.
Para eso, el énfasis de la
empresa pasa a ser todo el proceso, buscando optimizar el desempeño ambiental
de forma integrada, desde los insumos que serán utilizados, la tecnología para
su procesamiento, el consumo de energía, las emisiones, la generación de
residuos, hasta el producto final que será comercializado. Las formas más
avanzadas de ese enfoque incluye la gestión de riesgos asociados a
infiltraciones, explosiones, liberación accidental de contaminantes, insumos o
productos, así como los riesgos ambientales relacionados a la salud humana o a
la integridad de los ecosistemas (Sánchez, 1994).
En ese estado, percibido a
partir de la década de los ochenta en los países desarrollados, la función
ambiental, poco a poco, se incorpora a la actitud de la empresa, como una
necesidad de supervivencia, no sólo de la propia, sino de todo el sistema. Las
acciones de la empresa dejan de ser simplemente reactivas o defensivas,
pasando a ser preventivas y proactivas, en función, principalmente, de la
evolución del nivel de conciencia ecológica.
En la práctica actual de las
empresas, como expresa Sánchez (1995), todos estos enfoques coexisten, muchas
veces dentro de una misma empresa, pues ningúno de ellos substituye al anterior.
Principales
instrumentos de gestión ambiental
Los procesos descritos
de la evolución de la conciencia ambiental, que se reflejan en políticas
gubernamentales de protección ambiental y en respuestas producidas por los
agentes económicos, llevaron al desarrollo de una serie de herramientas,
aplicadas a los más variados tipos de iniciativas. Aplicadas en todas las fases
de las iniciativas, éstas pueden ser preventivas, correctivas, de remediación,
y/o proactivas, dependiendo de la fase en que son implementadas.
Los principales instrumentos
serán apenas mencionados a continuación, siendo
a) Evaluación de Impacto Ambiental
El origen de la evaluación de
impacto ambiental, como una actividad formalmente sistematizada e
institucionalizada, se debe a la promulgación del Nacional Environmental Policy
Act (NEPA), en los Estados Unidos, en 1969, incorporado en otros países
solamente después de
Desde entonces, la evaluación de
impacto ambiental se tornó muy conocida, siendo el instrumento de gestión
ambiental de uso más difundido, pues se tornó parte integrante de la política
ambiental en varios países. Al incorporar el análisis de impactos físicos,
biológicos y sociales, para Rattner (1992), su mayor importancia no se refiere
a sus aspectos cuantitativos, pero sí de la identificación explícita de los
daños y costos causados al medio ambiente y a la sociedad, por agentes o
procesos destructivos.
b) Programas de Monitoreo Ambiental
Considerado como un instrumento
esencial para cualquier sistema de gestión ambiental, el monitoreo ambiental
comprende el seguimiento sistemático de la variación temporal y espacial de
varios parámetros ambientales, de los cuales forma parte la selección de datos
y su interpretación.
Su importancia se debe al hecho
de que el programa posibilita una evaluación constante del programa de gestión
ambiental, dirigido a los puntos equivocados que deben ser solucionados, además
de poder detectar posibles desperdicios, u otros eventos en el proceso
productivo, que estén elevando los costos.
Su relevancia también se debe a
su papel en el mantenimiento de un buen relacionamiento con órganos
gubernamentales y comunidades, por permitir la verificación sistemática de la
conformidad de las operaciones en cuanto a los patrones y normas establecidos.
Toda la eficiencia de ese instrumento dependerá de la selección de los
indicadores ambientales, de la localización de los puntos de muestreo de las
estaciones de control, período, frecuencia y registros de las muestras.
c)
Auditoría ambiental
Junto con las evaluaciones de
impacto ambiental, la auditoría ambiental se torna una de las herramientas de
gestión ambiental más utilizada por los sectores industriales, principalmente
debido a presiones provenientes del poder judicial. Actualmente, su uso
predominante en los Estados Unidos, Canadá y Europa es voluntario.
Según Amaral (1993), la
concepción más difundida es la de
d) Análisis de riesgos
Se trata de un instrumento de
gestión ambiental que es desarrollado conjuntamente con la evaluación de
impacto ambiental o puede ser realizado de forma independiente. Consiste en la
identificación de elementos y situaciones de una actividad cualquiera o de un
producto, que represente riesgos al medio ambiente físico y a la salud del
hombre o de otros organismos.
Son partes de un proceso de
análisis de riesgo:
a) la identificación y
clasificación de eventos peligrosos, a través de inspecciones, investigaciones,
cuestionarios, etc.
b) la determinación de la frecuencia de ocurrencia a través de cálculos
de probabilidad.
c) el análisis de los efectos y daños asociados a los eventos a través de
modelos matemáticos.
d) la determinación de técnicas de control y mitigación.
e) “Due diligence”
Se trata de un instrumento
cuya utilización está asociada a fusiones, adquisiciones de compañías o
terrenos, o aún a un tipo de uso más reciente, por ocasión de la realización de
seguros ambientales, pues comprende actividades de investigación realizadas con
el objetivo de identificar potenciales obligaciones y/o costos ambientales,
también denominados, pasivo ambiental, causados por el propietario anterior.
Forma parte de esta actividad, el estudio de la historia ambiental de la
empresa o del sitio, de su pasivo ambiental, acompañado por inspecciones,
muestras de los diferentes componentes del medio, ensayos de laboratorio, etc.
f) Programas de recuperación ambiental
Constituye un instrumento de
planificación y gestión ambiental, en la medida en que debe estar previsto
desde las fases iniciales de un proyecto, pudiendo, inclusive, interferir en
las orientaciones técnicas del mismo y aplicarse a áreas consideradas
degradadas, o sea, aquellas que resultan de procesos perjudiciales, por los
cuales se pierden o se reducen algunas de las propiedades del medio ambiente,
tales como, calidad o capacidad productiva de los recursos ambientales
(atmósfera, aguas superficiales y subterráneas, estuarios, mar territorial,
sol, subsuelo y elementos de la biosfera).
Un programa de recuperación
debe formar parte de la planificación del proyecto, con el objetivo de
presentar soluciones para que el área a ser degradada presente nuevamente
condiciones de equilibrio dinámico con su entorno, con vistas de su futura
utilización.
El plan debe contener
indicaciones que sean técnicas y económicamente viables, además de ser
suficientemente flexibles como para permitir alteraciones y, principalmente,
que el área tenga algunas posibilidades de uso. También debe contener un
análisis de alternativas tecnológicas, pues la utilización futura del área está
condicionada para la disponibilidad de tecnología de recuperación, que
dependerá de la actividad a ser desarrollada en el local.
g) Programas de medidas de emergencia
Desarrollados de forma de
complementar los análisis de riesgo, comprenden la formulación de una serie de
acciones dirigidas, principalmente, a atender emergencias en el caso de la
ocurrencia de cualquier tipo de accidente ambiental. Un programa de medidas de emergencia
integrado, deberá englobar el mayor número de áreas de trabajo de un
emprendimiento, desde su formulación.
Es indispensable que contenga,
como mínimo, el programa de intervención, para garantizar la eficiencia y alto
grado de control, en caso de ocurrencia de un accidente ambiental. Tendrá mayor
alcance y por consiguiente, será más eficiente, sí también incluye: estudios de
medidas preventivas, con el objetivo de minimizar daños al medio ambiente y el
riesgo a los trabajadores y población vecina; programa de capacitación en
prevención de riesgos y medidas de emergencia, con el objetivo de alcanzar una
mayor eficiencia en caso de accidentes; programas de comunicación, con el
objetivo de mantener bien informados a los funcionarios, a las comunidades
vecinas, a la prensa y a órganos del gobierno.
h) Programas de comunicación
Sánchez (1994), caracteriza los
programas de comunicación como los complementos más importantes de cualquier
programa de gestión ambiental, los más aceptados por las empresas, pero los
menos comprendidos, pues son frecuentemente confundidos con programas de relaciones
públicas o publicidad para vender nuevos productos.
Tales programas deben actuar
buscando informar a la opinión pública sobre sus actividades y programas
ambientales y al mismo tiempo, oír opiniones y percepciones de la población
respecto de esa actuación. Debe buscar construir la imagen de la empresa, “a
través del diálogo y del respecto a los ciudadanos, incluyendo la comunidad en
la que la empresa está instalada, la opinión pública de modo general y los
agentes de los órganos gubernamentales” (Sánchez, 1994, p.70).
Desarrollo endógeno
El
concepto de desarrollo es quizás uno de los más frecuentemente citados a la
hora de definir, justificar y llevar a cabo procesos de investigación en las sociedades
denominadas subdesarrolladas o en vía de desarrollo. No obstante, se ha partido
generalmente de una definición axiomática a partir de la cual se derivan
lógicamente un conjunto de tareas y políticas a las cuales se les asocia de
manera inmediata un conjunto de atributos y bondades que debieran servir para
lograr estados que indiquen tendencias incuestionables de alcanzar la elusiva
meta del desarrollo.
De
este modo, el desarrollo se ha asumido como el resultado de un proceso técnico
de definición de medios para alcanzar un fin incuestionable. En este proceso de
tecnificación del desarrollo se asume que la población constituye una variable
más que se comporta según cánones generalmente asociados a las estadísticas
biométricas y, en los casos de mayor complejidad, a través de la definición e
identificación de espacios de actuación asociados a formas de organización en
términos de intereses particulares o sectoriales.
Es
decir, en el proceso de tecnificación del desarrollo el ser humano se le
transforma como individuo en expresiones antropométricas y biométricas. En lo
colectivo, se le asocia con comportamientos racionales estratégicos de cálculo
egocéntrico de beneficios.
El
desarrollo aparece así en un espectro asociado a la negociación de intereses en
un marco liberal hasta el seguimiento automático de políticas centralizadas
asociadas a las formas de gobierno denominadas comunistas. En todo caso, el
espectro deja por fuera, la razón por la cual se pone en marcha todo un sistema
de recursos naturales, organizacionales, institucionales y finalmente, el
sistema de los denominados valores éticos o humanos que se dan en la sociedad.
La
irrupción del Desarrollo Endógeno implica algo más que la actualización del
discurso del desarrollo que continuamente apela a adjetivos para renovar su
discurso. Términos como económico, industrial, humano, local, sustentable e,
incluso, endógeno se van sucediendo para recobrar al desarrollo como la meta
incuestionable de toda sociedad.
El
punto de partida es precisamente proponer que el concepto de desarrollo implica
un auténtico interrogar de aquello que constituye las potencialidades de una
sociedad, ya no en términos de la noción de desarrollo, sino del despliegue de
aquello que constituye y enriquece a la sociedad misma desde sus propias
dinámicas.
Constituye, pues, un reto poder llevar el discurso del Desarrollo
Endógeno desde ámbitos vinculados fundamentalmente a la dinámica productiva
económica a espacios de discusión y debate que están asociados a hacer relativo
y condicionar estas dimensiones económicas a los procesos sociales, políticos y
culturales que rescaten la noción de política y de proyecto de sociedad que
paulatinamente se ha ido quedando abandonado por la pragmática del consumo y el
mercado.
Más
aún, el auténtico proceso endógeno de una sociedad obliga inevitablemente a la
definición de los mecanismos institucionales, educativos y de innovación con la
cual la sociedad no sólo responderá a la dinámica globalizadora de la economía,
sino a la más local e importante dinámica de la construcción de sociedades
periféricas del desarrollo, que asumen ahora la tarea de incluso centrar sus
esfuerzos en pensar al desarrollo ya no como un proceso técnico, sino como el
más grande reto que se plantea al conocimiento y la política de los albores del
siglo XXI: asumir las diferencias culturales como un mecanismo para entender la
dinámica de la globalización como una entre otras posibles dinámicas de
intercambio de lo que la sociedad produce, más allá de lo económico.
En
verdad, se trata de fortalecer las competencias de las localidades no para
insertarlas en el mercado global, sino para, desde una perspectiva más simple y
menos ambiciosa, generar y escalar las dinámicas de intercambio a niveles que
sean manejables para el entramado institucional, social y económico de las
colectividades.
Esto supone, una fuerte vocación de autonomía pero requiere, además,
reconocer las vulnerabilidades y fragilidades que las sociedades deben superar
para alcanzar en una primera etapa la posibilidad de pretender la
autosostenibilidad de sus competencias y potencialidades.
El
desarrollo endógeno se refiere al desarrollo, aunque no exclusivamente, de los
recursos localmente disponibles, tales como tierra, agua, vegetación, animales,
conocimiento y cultura local, y la forma en que los pueblos se han organizado.
Así mismo, trata de optimizar la
dinámica de estos recursos locales, mejorando, así la diversidad cultural, el
bienestar humano y la estabilidad ecológica.
El proceso de desarrollo
endógeno está abierto a la experimentación tanto con conocimientos y prácticas
tradicionales y externas, y busca formas de resistir tanto las tendencias de
idealizar a las culturas tradicionales, así como de rechazarlas como
inferiores. Es una respuesta al proceso actual de modernización global, que, en
muchos respectos, está teniendo el efecto opuesto. Así mismo, implica una reflexión constructiva de sus
esfuerzos por involucrar a la población rural en programas de desarrollo, a
través de acercamientos participativos.
La
noción de desarrollo endógeno sustentable parte de la identificación, apropiación y comprensión de un punto de inflexión
histórico del concepto de desarrollo. Punto
que denota el cambio paradigmático y la superación de la dimensión positivista del desarrollo, la cual puede
resumirse en las siguientes características:
1. El desarrollo es un proceso lineal y
predecible.
2. Está condicionado por la imposición de
valores asociados a un agente que desarrolla y otro que se asume como el objeto
del desarrollo.
3. Los resultados del desarrollo están
condicionados y limitados a la relación causa-efecto.
El poder superar esta forma de
entender el proceso de desarrollo obliga a concebir un proceso de aprendizaje y
participación del ciudadano que contrasta con las formas usualmente asociadas a
las técnicas de planificación y desarrollo propias de los procesos centrados en
el mejoramiento del desempeño económico medido a través de los agregados
macroeconómicos (Meadows, 1975, citado por Pilioneta y Ochoa, 2005).
De
este modo, se trata de la búsqueda de mecanismos que permitan descentralizar el
desarrollo con respecto a lo económico y formularlo en torno al hombre. Se
postula entonces, una concepción antropocéntrica del desarrollo, y en
consecuencia, se requiere atender el modo como se constituye histórica y
culturalmente el sujeto del desarrollo, en este caso, el venezolano de
comienzos del siglo XXI (Fuenmayor, 2000).
Desarrollar es des-arrollar, es decir, permitir que lo que está oculto
sea desplegado. Pero, ¿qué es lo que se despliega cuando se trata del hombre?.
Si se reconoce al hombre como una
construcción histórico-cultural, entonces lo que se despliega no es un objeto
previamente determinado ni las condiciones o potencialidades de una naturaleza
específica del hombre. En realidad, lo que se despliega, lo que se desarrolla,
son las posibilidades del quehacer social. Cabe destacar que en la actualidad el quehacer social está
limitado a la actividad económica relegando así, otros aspectos vitales para la
sociedad.
Superar la auto-legitimación de lo económico constituye entonces el
primer paso para establecer una relación libre con la economía y permitir el
despliegue de posibilidades, es decir, el desarrollo de la sociedad desde sus
propias potencialidades y vocaciones (Pilioneta y Ochoa, 2005).
Pero, ¿Qué significa una relación libre con la economía?, ¿Por qué es
importante una relación libre con la economía?, una relación libre con la
economía implica la tarea de entender lo económico como un resultado de
complejas relaciones que se dan en la sociedad y no entenderla como una
manifestación independiente y dominante del devenir de la sociedad. La
necesidad de establecer esta relación libre es incluso más urgente en
sociedades como la venezolana, en la que, sus patrones sociales, económicos y
culturales son dependientes de otras sociedades, culturas y economías
(Fuenmayor, 2000).
De
este modo, el problema del desarrollo definido y asimilado culturalmente como
el conjunto de pasos para alcanzar los criterios de actuación económica, no
constituye la premisa fundamental sobre la cual se debe concebir la
aproximación al desarrollo y su planificación. Es precisamente lo contrario, se
trata de concebir al desarrollo como una pregunta que interroga a la sociedad
desde los aspectos más elementales de su funcionamiento hasta su núcleo de
identidad colectiva.
Esta problematización debe tener su origen desde el interior de la misma
sociedad e involucrar a todos los actores, interesados y afectados, sobre una
determinada forma de definir y alcanzar lo que se considera bueno para esa
sociedad. La condición interna hace referencia a la necesidad de poder
descubrir y comprender aquello que hace posible o imposible, la definición de
lo que es común para todos a partir del despliegue histórico de cómo se ha
llegado a ser y cuales son las posibilidades que se revelan y aquellas que se
ocultan.
Estas condiciones constituyen un cierto modo de ser cultural, el cual
permitirá a la sociedad poder proyectar los espacios de intervención para
realizar lo que se propone como expectativas comunes y en base a lo que puede
llegar a ser, sin tener que apelar a la imitación de las formas culturales
dominantes en otras sociedades y que se imponen como buenas para todos, tal
como lo planteaba el modelo desarrollista de mediados del siglo XX (Fuenmayor,
2000).
Esta construcción colectiva
es lo que se denomina quehacer social. Con mayor precisión, se entiende por quehacer
social la actividad sistemática a través de la cual el hombre construye significados y hace mundo en reunión con
otros. En este sentido, el quehacer social está fundado en la búsqueda
de la vida digna y la realización del bienestar público (Pilioneta y Ochoa,
2005).
La
búsqueda de la vida digna supone que existe un conjunto de necesidades básicas
que necesitan estar atendidas en el proceso de inclusión de todos en ese
quehacer social y la construcción de una identidad colectiva que apuntale una
ética que se funde sobre los valores identificados por la propia sociedad como
buenos.
Estos dos últimos aspectos, la búsqueda de la vida digna y la
construcción de una identidad colectiva, son condicionantes del modo como se
entiende el quehacer social y la generación de bien-estar colectivo (Fuenmayor,
2000).
El
concepto fundamental de desarrollo es entonces formulado en los siguientes
términos: despliegue del quehacer
social en armonía con su entorno. Por entorno se entiende al espacio de relaciones espaciales,
materiales, culturales,
políticas y económicas en donde el hombre construye sentido colectivamente, es decir, donde el hombre
hace mundo.
En
este contexto, un proceso de desarrollo orientado al despliegue de las
potencialidades del hombre en su entorno, es decir, del quehacer social exige
que se cumplan los siguientes principios:
1. La decisión local sobre las opciones de
desarrollo.
2. El
control local sobre los procesos de desarrollo.
3. La
retención de los beneficios del desarrollo en la misma comunidad (Pilioneta y
Ochoa, 2005).
Esta forma de entender el desarrollo se denomina desarrollo endógeno sustentable. Las
implicaciones de estos tres principios básicos son de distinta envergadura e
involucran a los actores de la sociedad de forma distinta dependiendo de
sus fortalezas y responsabilidades
(Shucksmith, 2000). Una primera aproximación revela un conjunto de elementos mínimos para cada condición:
1. La
decisión local sobre las opciones de desarrollo
Parte del despliegue de las potencialidades del hombre tiene que ver con
aquello que se busca desplegar. Es condición del bien-estar humano la
posibilidad de construir el mundo en el cual habita. Esta construcción implica
decidir el qué hacer y cómo hacerlo. Para ello es necesario que el hombre en
comunidad pueda:
1.1 Reconocerse como sujeto y objeto del desarrollo.
Colectivamente se presentan, discuten y deciden sobre las actividades
orientadas a alcanzar las opciones de desarrollo y la incidencia de esas
opciones de desarrollo, positiva o negativa, en la comunidad y sus miembros.
1.1.1 Acceso a la información sobre las potencialidades económicas de la
comunidad.
1.1.2 Identificación de las bondades y peligros para el quehacer social
de la comunidad de estas potencialidades.
1.1.3 Divulgación de las formas de quehacer social valoradas socialmente
en la comunidad.
1.1.4 Vinculación y articulación entre las prácticas económicas y
sociales.
1.2 Crear y desplegar las opciones de desarrollo
en la comunidad. Apropiarse de su
quehacer social. Se trata de identificar las mejores prácticas y quienes la
realizan en función de hacer suyo el quehacer social.
1.2.1 Formulación de escenarios posibles para la comunidad según las
opciones de desarrollo potenciales.
1.2.2 Evaluar estos escenarios en términos de la pertinencia para
preservar el quehacer social no perturbado.
1.2.3 Identificar los recursos necesarios para la realización de esas
opciones.
1.2.4 Formular los requerimientos en términos de recursos endógenos y exógenos
para la realización de la opción de desarrollo.
1.2.5 Definir estrategias de asimilación social y cultural de los
recursos exógenos a la comunidad.
1.3 Comparar las opciones de desarrollo de la
comunidad con actividades similares
o complementarias que ocurran en los ámbitos regional, nacional e
internacional.
1.3.1 Identificar el impacto y relevancia de las opciones de desarrollo
con respecto al espacio de influencia de la comunidad.
1.3.2 Identificar otros ámbitos con similares opciones de desarrollo y
establecer vínculos de cooperación estratégica.
1.3.3 Incorporar aliados estratégicos para los procesos de producción y
promoción de los productos de las opciones de desarrollo en ámbitos externos a
la comunidad.
1.3.4 Identificar formas de divulgación de los productos en otros
ámbitos fuera de la comunidad.
1.4 Evaluar el impacto de las opciones de
desarrollo para que el quehacer social sea cónsono con la cultura de la
comunidad.
1.5 Seleccionar las opciones de desarrollo
adecuadas.
2. El
control local sobre el desarrollo
Supone
la articulación de los medios apropiados para alcanzar las opciones escogidas en armonía con el
quehacer social de la comunidad. Se espera
que la comunidad pueda:
2.1 Identificar los medios (procesos,
herramientas, capital social) con los cuales
cuenta para alcanzar las opciones de desarrollo escogidas.
2.1.1 Recabar y actualizar la información sobre las capacidades instaladas en la comunidad.
2.1.2 Definir estrategias para la capacitación de los miembros de la comunidad en las actividades
específicas de la opción de desarrollo
y aquellas otras áreas que se consideren claves para la preservación del quehacer social no perturbado.
2.1.3 Identificar mecanismos para prolongar la sustentabilidad de la
opción de desarrollo en el
tiempo.
2.2 Identificar los mecanismos de acceso y asimilación para aquellos
medios con los cuales no se cuenta en la comunidad.
2.2.1. Formular estrategias para la captación de los recursos escasos en
la comunidad para el despliegue de la opción de desarrollo.
2.2.2 Identificar potenciales aliados en virtud de su pertinencia
económica y social para participar en la opción de desarrollo escogida.
2.2.3 Formular estrategias a largo plazo para el desarrollo de las
capacidades generadoras de los bienes necesarios para el desarrollo de una
determinada opción en el ámbito local correspondiente.
2.3 Articular los medios en función de
garantizar la continuidad del quehacer social.
2.3.1 Formulación de los escenarios de impacto de las nuevas relaciones
que se incorporan en el quehacer social de la comunidad.
2.3.2 Identificación de mecanismos de asimilación de estos medios para
la colectividad.
2.3.3 Formulación de los mecanismos de articulación de los medios
autóctonos y exógenos para garantizar la continuidad del quehacer social o, al
menos, garantizar medios de corrección a efectos secundarios de la opción de
desarrollo.
2.4 Ejecutar la opción.
2.4.1 Formación de los actores del proceso de desarrollo
2.4.2 Realización de la actividad correspondiente.
2.5 Hacer seguimiento de los planes.
2.5.1 Recabar información sobre los resultados de las opciones de
desarrollo en los distintos ámbitos identificados en la comunidad.
2.5.2 Identificar otros posibles impactos de la opción de desarrollo en
la comunidad.
2.5.3 Formular instrumentos de medición de impacto directo e indirecto.
3. La
retención de los beneficios del desarrollo en la comunidad
Entendiendo que los beneficios del desarrollo no se limitan a los
objetos de intercambio en el mercado de bienes materiales, se pretende que
algunos de los beneficios de las opciones se reproduzcan en ventajas para
seguir desplegando las actividades consideradas claves para el sostenimiento y
mejoramiento de las opciones de desarrollo de la comunidad. Así, la comunidad
debe ser capaz de:
3.1 Evaluar los resultados de las opciones de
desarrollo ejecutada en los distintos ámbitos del quehacer social.
3.1.1 Realizar proceso de evaluación en función de los instrumentos de medición de impacto.
3.1.2 Formular posibles escenarios prospectivos de acuerdo a las tendencias identificadas.
3.1.3 Identificar aspectos críticos según los escenarios propuestos.
3.2 Determinar
los requerimientos necesarios para la continuidad de las opciones de desarrollo
y la mejoría en su ejecución.
3.2.1 Evaluar el nivel de desarrollo alcanzado en la opción e
identificar posibles escenarios
para garantizar su continuidad y mejoría.
3.2.2 Evaluación del desempeño en otras comunidades con similares opciones de desarrollo e identificar
fortalezas y debilidades. (mejores prácticas)
3.2.3 Establecer vínculos de cooperación estratégica en los distintos ámbitos que corresponda.
3.3 Identificar los beneficios directos e
indirectos de la actividad en el quehacer social de la comunidad.
3.3.1 Formular criterios para la medición de los beneficios alcanzados.
3.3.2 Evaluar los beneficios.
3.3.3 Formular escenarios posibles del desempeño de los beneficios en el
tiempo.
3.4 Reforzar aquellas otras actividades que
promueven la opción de desarrollo como viable, deseable y sustentable en la
comunidad.
3.4.1 Formular los criterios de viabilidad y sustentabilidad de la
opción en la comunidad.
3.4.2 Evaluar las actividades según los criterios identificados.
3.4.3. Formular estrategias para el reforzamiento de las actividades
beneficiosas y control de aquellas que pudieran ser nocivas para la comunidad.
El sentido político del Desarrollo
Endógeno en el presente
En
la identificación de las tareas que son necesarias para garantizar la condición
endógena del desarrollo, se hace evidente la importancia de la dinámica entre
ciudadanos, territorio y Estado que apunta hacia una dirección opuesta a las
formas de relación entre estos tres componentes que se dan en el marco del
desarrollo económico. En el desarrollo económico estos tres componentes son
considerados solamente desde su contribución a la actividad económica dentro de
un orden regido por el mercado (Shucksmith, 2000).
En la propuesta de un desarrollo generado desde dentro se
reinaugura la separación entre un adentro y un afuera que fue abolido por los
procesos de integración multinacional guiados por la apertura de mercados y la
ruptura de las barreras comerciales nacionales.
En
este sentido, el desarrollo endógeno inicia un tránsito de carácter
nacionalista o, mejor dicho, una propuesta de ejercicio soberano sobre el
territorio que plantea, no sólo interrogantes sobre las formas de concebir ese
ejercicio, sino incluso, pone sobre la mesa de discusión la pertinencia de la
soberanía en un mundo cada vez más entendido como un enorme mercado global con
rezagados en los países que aún propician accesos diferenciados y selectivos al
mercado.
Siendo este el caso, el desarrollo endógeno sustentable aparece no sólo
como una respuesta a la recurrente pregunta por el modo de alcanzar el
desarrollo. Se propone más bien como un concepto auxiliar para volverse a
plantear preguntas fundamentales vinculadas al modo como los miembros de una
sociedad hacen uso de sus potencialidades y vocaciones en afinidad con lo
acordado en los espacios de concertación que se construyen con la participación
del Estado. Este último, entendido como el instrumento que la sociedad
constituye para garantizar el reconocimiento de los otros por parte de todos.
La vinculación entre ciudadanía, territorio y Estado es entonces
replanteada. No se trata de una vinculación abstracta fundada en el mercado,
sino de una asociada con las peculiaridades de un determinado territorio y la
configuración que de él se hace a partir de los modos como los ciudadanos
asumen su vida, su quehacer social, en ese territorio; con el Estado como
garante de los espacios de concertación necesarios para el proceso de
desarrollo (Pilioneta y Ochoa, 2005).
La vinculación entre ciudadanía, territorio y Estado en
el desarrollo endógeno sustentable se puede concebir como constituida por
distintas capas que se definen en función de un modelo básico de sociedad.
Estas capas las denominan estos autores como: capa productiva derivada
del quehacer relacionado con la generación de bienes materiales; capa innovadora-educativa
la derivada del quehacer propio de la generación de conocimiento y la
transmisión de saberes; capa social derivada del quehacer relacionado
con la dependencia entre los miembros de la sociedad y capa institucional derivada
de la necesaria sistematización de algunas relaciones entre los miembros de la
sociedad.
Todas estas capas están definidas como redes en las cuales se
intercambian permanentemente información, necesidades, problemas, propuestas y
soluciones. Alimentando todo este circuito de redes se va develando y
desplegando la cultura que trasciende a las distintas capas y que permite el
desarrollo.
La
cultura se atisba en las distintas tareas identificadas para el Desarrollo
Endógeno como aquello que impulsa y posibilita los procesos de apropiación de
beneficios, tecnologías, avances, amenazas y fortalezas con los cuales la
sociedad asume como propio la constitución de su porvenir (Pilioneta y Ochoa,
2005).
El
aspecto más resaltante del Desarrollo Endógeno Sustentable es precisamente su
constitución como condición de posibilidad para impulsar procesos de transición
hacia una sociedad orientada por la comprensión de su propio quehacer; la
puesta en cuestionamiento del modo como ha alcanzado la situación en la cual se
encuentra actualmente; y las posibilidades que esa situación comporta para el
florecimiento de las capacidades humanas de sus miembros.
Es
precisamente desde la revisión de los fundamentos sobre los cuales una sociedad
se intenta re-pensar a sí misma, que la endogeneidad se convierte en motor de
nuevos procesos de definición del bienestar para la sociedad. En este sentido,
trasciende al dualismo de la globalización vs. localismo, para referirse al
ámbito de cómo pensar una sociedad justa desde la reconstitución histórica de
sus propias raíces y el reconocimiento de su quehacer social.
La
reconstitución histórica de la sociedad, en el caso particular de sociedades
periféricas o marginales al discurso del desarrollo económico dominante hasta
el presente, implica una apropiación de la cultura que se formula desde las
propias preguntas constitutivas de la identidad colectiva. En este sentido, es
precisamente la promoción y existencia de procesos de aprendizaje e incremento
de las capacidades críticas de los miembros de la sociedad a través de los
cuales se va destilando el proceso de reconocimiento de humanidad de todos y de
la posibilidad de establecer diferencias que no impliquen procesos de exclusión
social, política y económica.
Definiciòn de Tèrminos Bàsicos
Ambiente
Síntesis de las interrelaciones dinàmicas
del hombre con el medio ambiente que define su calidad de vida. Factores
naturales y humanos que interactùan y afectan la relaciòn entre los seres
vivos.
Desarrollo
Conjunto de acciones coherentes para el
logro de la calidad de vida.
Desarrollo Sustentable
Es el desarrollo que satisface las
necesidades de la generaciòn presente, sin comprometer la capacidad de las
generaciones futuras para satisfacer sus propias necesidades.
Impacto Ambiental
Cualquier cambio en el ambiente bien sea
adverso o beneficioso que resulte completa o parcialmente de las actividades,
productos o servicios de una organización.
Gestión Ambiental
La gestión ambiental constituye el conjunto
de diligencias conducentes al manejo del sistema ambiental
Ordenación del Territorio
Entendida como la distribución de los usos
del territorio de acuerdo con sus características.
Evaluaciòn del Impacto Ambiental
Conjunto de acciones que permiten
establecer los efectos de proyectos, planes o programas sobre el medio ambiente
y elaborar medidas correctivas, compensatorias y protectoras de los potenciales
efectos adversos.
Desarrollo Endógeno
Puede entenderse como un proceso de
crecimiento económico y cambio estructural por la comunidad local, utilizando
el potencial de desarrollo que conduce a la mejora del nivel de vida de la
población.
Bases Metodològicas
Caracterización epistemológica y
método de trabajo
Esta investigación siguió un
diseño de investigación lógico formal el cual se inscribe en el enfoque
epistemológico racionalista. El racionalismo en tanto una actitud racional general,
como una filosofía de la ciencia. Esta actitud crítica, que adopta como método
el deductivismo, surge de lo que se llama el problema de Kant (en qué
condiciones se puede decir que un enunciado es científico), o problema del
criterio de demarcación entre lo que es ciencia y lo que no es, que Popper
(1973), desarrolla como una teoría sobre la naturaleza de la ciencia,
denominada falsacionismo. Esta filosofía según su criterio:
Proporciona un mayor rigor metodológico para
hacer ciencia, ya que conlleva someter a prueba una teoría científica,
enfrentándola a las condiciones más estrictas que pudiera refutarla, y salir
airosa, el signo distintivo de la ciencia, aquello que la separa de lo que no
es (p. 195).
En
este enfoque, los datos son proporcionados por el razonamiento, por lo cual son
más seguros y confiables, de lo que son los proporcionados por los sentidos y
la intuición (Lorenzano, 1993). Al respecto Popper señala que:
Las ciencias son sistemas de teorías
científicas, y éstas deben concebirse como aproximaciones a la realidad, como
”redes”, dice metafóricamente, que lanzamos para comprender el mundo, “para
racionalizarlo, dominarlo y explicarlo” y la manera de lograr que la malla de
estas redes sea cada vez más fina procurando eliminar todas aquellas teorías e
hipótesis que no dicen nada acerca del mundo, porque son falsas. Puesto que las
teorías e hipótesis son enunciados universales, eliminaremos de la ciencia, las
hipótesis falsas sometiendo sus enunciados universales a refutación (p 77-78).
La
concepción heredada de la ciencia, impulsada por los patrocinadores del Círculo
de Viena, y el neopositivismo en general, sostenía una concepción de la ciencia
basada en el inductivismo. La inducción importaba tanto en el contexto del descubrimiento de las hipótesis,
como en el contexto de justificación de las mismas.
La
ciencia se suponía, es inductiva, y las hipótesis proceden normalmente por
generalización de los casos particulares observados.
Además, una hipótesis se justifica, se razona que es verdadera,
sometiéndola a la contrastación, cuyo resultado puede ser la confirmación o la
refutación. Si la hipótesis resulta confirmada por la prueba experimental, se
la admite como verdadera o, por lo menos, como probable; este momento de
justificación es también inductivo, dado que se apoya sobre un razonamiento
inductivo, como es el esquema lógico de la confirmación de hipótesis.
Por otra parte, el enfoque hipotético deductivo, es uno de los más influyentes
en la filosofía de la ciencia (epistemología), suele señalarse como fecha de su
aparición el año 1934. Este método invierte radicalmente el esquema:
hechos-inducción-leyes, a fin de eliminar el papel de la inducción.
Para ello, sostiene que la vía correcta es a partir de las teorías a los
hechos. Popper, hace notar que sólo la ciencia adquiere sentido si se ordenan
los hechos, a partir de un cierto punto de vista, de una teoría que separe los
que son relevantes de los que no los son, al contrario de un registro
indiscriminado, incoherente y absurdo de enunciados.
En
otras palabras, no se parte de observaciones indiscriminadas para inducir luego
la teoría. Es la teoría la que muestra qué hechos se deben observar. Los hechos
se deducen de la teoría y, finalmente la pondrán aprueba de manera más rigurosa
posible: teoría-hipótesis-deducción-ley. En síntesis se asumió la vía
epistemológica del racionalismo crítico para el abordaje de la investigación.
Descripción del método de estudio
El método de trabajo será el hipotético
deductivo. Este método científico, propio de las ciencias fácticas y opuesto al
inductivismo, sostiene que las hipótesis científicas no se derivan de la
observación, sino que son producto de la creatividad humana, que mediante ellas
intenta hallar la solución a un problema.
El
recurrir a la experiencia sólo es necesario para la contrastación de hipótesis,
deduciendo de ella una conclusión en forma de enunciado observacional, que se
compara con los hechos. Los defensores de este método sostienen que representa,
también en la ciencia, el modo común de razonar. Sus pasos característicos son:
formulación de una hipótesis, deducción de un enunciado observacional,
constratación del enunciado para determinar si se produce una confirmación o
una refutación de la hipótesis.
Los orígenes de este método suelen remontarse al nacimiento de la
ciencia moderna, y su sucesiva organización y sistematización se debe sobre
todo a la necesidad sentida a todo lo largo de la historia de la ciencia y de
la filosofía de la ciencia, de dar cada vez mas importancia a la libre
elaboración de las hipótesis para explicar el origen de muchas leyes y teorías
científicas.
Lo
han definido y practicado con diversa fortuna todos aquellos autores que, como
Galileo, Descartes, Huygens, Newton, Herschel, Whewell; entre otros, sostienen
de algún modo que las hipótesis científicas no proceden de la observación, sino
que son creaciones del espíritu humano, propuestas libremente a modo de conjeturas,
para ver si, en el supuesto de admitirlas, los sucesos o fenómenos de la
naturaleza quedaban mejor explicado. El requisito fundamental para que fueran
admitidas, se entendió siempre que era la confirmación que proporcionaban los
hechos.
El
método hipotético – deductivo, supone que el contexto de descubrimiento no se
atiene a las reglas y procedimientos controlados, y sostiene que las hipótesis
se admiten o rechazan según sea el resultado de la contrastación de las mismas
con los postulados teóricos.
El
método hipotético – deductivo:
1)
Parte de problemas.
2)
Propone hipótesis para explicarlos.
3) Extrae de los conocimientos generales o
teoría los enunciados iniciales.
4) De la relación de los enunciados iniciales
se extraen las consecuencias lógicas (razonamientos estructurados) o
derivaciones.
5) Las somete a pruebas de adecuación o
contrastación teórica.
Ante el problema y la pregunta de investigación formulada en el primer
capitulo, se recurrió a una hipótesis general a partir de la cual se pudo
derivar o deducir la respuesta al problema; la función de la hipótesis, fue
vincular el problema de investigación con sistemas de conocimientos universales
y generales (teorías), de allí se comenzó a deducir o derivar progresivamente
las respuestas. Esta investigación se enmarcará en el siguiente esquema de
trabajo señalado por Padrón (1996), (Problema – Objetivos > Hipótesis >
Teoría > Derivación).
Relación de las Categorías Observacionales
de Hechos, con
Esta investigación partirá de una pregunta de investigación. Al
seleccionar el método hipotético deductivo, se comenzará el proceso de
razonamientos estructurados a partir de una hipótesis teórica de investigación.
Una vez realizado el análisis de las diferentes teorías relacionadas, se
procederá a relacionar todos aquellos aspectos que permitirán derivar el modelo
teórico.
Tipo de Investigación
De
acuerdo a las fases diacrónicas del proceso de investigación esta investigación
es Explicativa, al respecto Padrón (1998), señala que las investigaciones
explicativas:
Parten de descripciones suficientemente exhaustivas de una cierta
realidad bajo estudio y de la necesidad de conocer por qué ciertos hechos de
esa realidad ocurren del modo descrito, es decir, de la necesidad de encontrar
ciertas relaciones de dependencia entre las clases de hechos que fueron
formuladas en la fase anterior de la secuencia. El objetivo central de estas
investigaciones consiste en proveer modelos teóricos (explicativos, abstractos,
universales, generales) que nos permitan elaborar predicciones y retrodicciones
dentro del área fáctica a la cual se refiere el modelo. Se estructuran sobre la
base de preguntas cuya forma lógica se orienta a interpretar la ocurrencia de
una cierta clases de eventos (consecuentes) por mediación de otra clase de
eventos (antecedentes): ¿Por qué ocurre p? ¿De qué clase depende p? ¿Qué clase
de hechos condiciona la ocurrencia de p?. Sus operaciones estandarizadas son
las formulaciones de sistemas de hipótesis, los desarrollos de hipótesis (por
comprobación o por derivación), las construcciones de sistemas interpretativos,
etc. (s/n).
De
acuerdo al tipo de investigación, esta investigación desde el punto de vista
sincrónico abarcará las siguientes instancias: problema, objetivos,
justificación (área empírica) el análisis de las bases teóricas (área teórica
de la investigación), el método de trabajo científico (área metodológica) y las
derivaciones (modelo teórico). Desde el punto de vista diacrónico, esta
investigación abordará los fundamentos teóricos que explican la hipótesis
teórica formulada.
5. Fases de
La
investigación se desarrollará siguiendo las etapas que se presentan en el
siguiente cuadro:
Cuadro 1
Etapas de
|
Etapa de
Investigación |
Definición |
Técnica
de recolección, organización y análisis de datos |
|
1.- Exploración
y análisis de las teorías generales |
Etapa en
la cual se realizará el estudio profundo de las teorías que sustentan la
investigación |
Se
utilizará la revisión bibliográfica y la reformulación de teorías a fin de
adaptarlas a las necesidades propias del estudio, situación que permitirá
ubicar los enunciados iniciales |
|
2.
Derivación |
Etapa
donde se especificarán paulatinamente los elementos de la formulación teórica
(respuesta al problema) partiendo de la hipótesis (en relación con su respectiva
teoría general) hasta los enunciados iniciales |
Se
utilizarán los sistemas de deducciones lógicas y los razonamientos
estructurados |
|
3.
Construcción de la formulación teórica |
Etapa en
la que se especificaron los enunciados de la formulación teórica |
Se
utilizarán técnicas de diagramación, gráficos, la formalización o escritura
conceptual, con el característico ordenamiento de los enunciados teóricos
establecidos a partir de la formulación teórica. |
6. Método
de Validación o Contrastación Teórica
La validación teórica de la
formulación teórica, seguirá las “condiciones de adecuación” expuestas por
Schavino (1998), que considera los siguientes aspectos:
Consistencia: garantía que entre uno y otro de los elementos
de la formulación teórica no existen contradicciones. Se examinó que cada
elemento de la formulación, estuviera correctamente derivado de las teorías
seleccionadas.
Completitud: garantía que se obtuvieron todas las
posibles variables de correspondencia que resultan deducibles a partir de la
hipótesis y de las teorías asociadas a la misma.
Independencia: garantía que cada una de las variables de
correspondencia postuladas en la formulación teórica son especificas y
autónomamente relevantes o significativas, sin que existan elementos repetidos
o solapados entre sí. Se examinará hasta qué punto los enunciados iniciales de
la formulación teórica se suponen unos a otros, o si alguno de ellos esta
implícito en otro, ya que en este caso estarían confundiendo los niveles de
razonamiento y de estructuración decreciente de la formulación teórica.
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