LA GESTIÓN AMBIENTAL COMO ESTRATEGIA DEL DESARROLLO ENDÓGENO EN EL  ESTADO  TRUJILLO

Autor: Economista Rosa Barrios

 

PROPUESTA INTEGRADORA DE LA INVESTIGACIÓN

 

Contextualización del objeto de estudio

 

     A inicios de la década del setenta, con relación a la situación ambiental, el aumento de la población mundial, además de los derrames de petróleo en los océanos y de las emisiones de dióxido de carbono, constituían las principales amenazas al bienestar del Hombre. Al inicio de la década siguiente la percepción de los problemas se amplía, ya se discutía el efecto invernadero, la contaminación de los océanos, la deforestación, la pérdida de la biodiversidad y la lluvia ácida.

 

      A finales de la misma década, otros factores eran incorporados como amenazas no sólo para el Hombre, sino también para el Planeta. Entre ellos se destacaban: el agravamiento de los cambios climáticos globales, la reducción de la capa de ozono, los residuos tóxicos, la pérdida de hábitats, la contaminación de las aguas superficiales y subterráneas, la disponibilidad de agua dulce, la intensificación de la degradación ambiental de los países en desarrollo, el desperdicio de energía, las pérdidas de suelo y la desertificación, la marginalización.

    

      Los esfuerzos por percibir y entender los problemas ambientales hizo que el Hombre también entendiese cuál es el tipo de relación entre él y la naturaleza que determinará los problemas ambientales, su intensidad y calidad. Al admitirse que toda actividad humana, económica y sociocultural tiene lugar en un contexto biofísico y que interfiere en él, hace necesario transformar la calidad e intensidad de esas relaciones.

     

     A nivel internacional la primera iniciativa de las Naciones Unidas acerca del planteamiento de cuestiones ambientales, si bien de carácter reducido y escasa trascendencia,  tiene lugar ya en 1949. Sin embargo no será hasta finales de la década  de los sesenta por iniciativa sueca y con el aliento de la Conferencia  Internacional sobre la Conservación y utilización de la Biosfera (UNESCO, Paris, 1968), que se decide convocar en el seno de la Asamblea General de la Organizaciones Unidas en 1972, una Conferencia sobre Medio Ambiente Humano, que se popularizó con el lema “Una sola Tierra”.

     

     La llamada Conferencia de Estocolmo, fue celebrada en junio de 1972, a ella asistieron representantes de 113 estados, y cerca de 400 Organizaciones no gubernamentales, reunidos en un “Foro del Medio Ambiente” paralelo, presentándose estadísticas alarmantes de contaminación diversas y degradación de ecosistemas.

    

     Como consecuencia directa de este evento internacional se cuenta con:

    

     1-   La Declaración de Estocolmo que consta de 26 principios.

 

     2-   Un plan de acción para el Medio Humano con 109 recomendaciones para los estados.

 

     3-   El establecimiento del Programa de las Naciones unidas para el Medio Ambiente (PNUMA).

    

     Por otra parte, en 1980 se publica la estrategia Mundial para la Conservación, subtitulada “La Conservación de los Recursos Vivos para el logro un Desarrollo Sostenible”, en la que se afirma que el desarrollo es una condición indispensable para la conservación, haciéndose especial hincapié en el mensaje novedoso de la interdependencia entre ambos conceptos y acuñándose el término Desarrollo Sostenible.

     Alentada por este nuevo espíritu, la Asamblea General de Naciones Unidas  resuelve en 1983 crear una comisión independiente (Comisión Mundial para el Medio Ambiente y el Desarrollo (CMMAD)), con el objeto de analizar conjuntamente el medio ambiente y el desarrollo a nivel mundial y buscar estrategias para  un desarrollo sostenible que superase la anterior disyuntiva e incomprensión. Esta comenzó a trabajar bajo la presidencia de Gro Harlem Brundtland en 1984 y concluyó su tarea en 1987, cuando presentó ante la Asamblea las conclusiones en el llamado Informe Brundtland, denominado Nuestro Futuro Común (Declaración de Tokio, CMMAD, 1987).

    

     En 1991  se publica en Gland, Suiza el Informe Cuidar la Tierra, estrategia para el Futuro de la Vida (UICN/PNUMA/WWF), de gran trascendencia internacional por cuanto se orienta a la definición  de actuaciones e instrumentos concretos hacia un desarrollo sostenible.

 

     En este contexto, la gestión ambiental, entendida, de manera amplia como el “campo que busca equilibrar la demanda de recursos naturales de la Tierra con la capacidad del ambiente natural, debe responder a esas demandas en una base sustentable” (Colby, 1990, p.1), surge como el elemento fundamental en la búsqueda de la sustentabilidad ambiental. Su principal objetivo es conciliar las actividades humanas y el medio ambiente, a través de instrumentos que estimulen y viabilicen esa tarea, la cual presupone la modificación del comportamiento del Hombre en relación con la naturaleza, debido a la actual situación de degradación de la naturaleza.

     

     Las diferentes etapas de esa progresión para comprender los problemas ambientales y sus causas, corresponden a diferentes maneras de describir la relación fundamental entre el Hombre y la naturaleza, y por tanto a cinco estadios en la evolución de la percepción de esa relación, que se traducirán en la gestión que es practicada. Colby (1990), identificó cinco elementos que más se destacan y los asoció a cinco paradigmas, cada uno de ellos con interrogantes y exigencias diferentes, percibiendo diferentes amenazas y riesgos que se presentan como problemas para el desarrollo. Entre estos incluye:

 

a) Economía de frontera: fue el paradigma dominante en los países industriales hasta los años sesenta, en el cual la naturaleza existe como un instrumento para beneficiar al Hombre, siendo explorada, manipulada y modificada por él, sin importar la manera, siempre para mejorar la calidad material de su vida.

    

     La naturaleza corresponde al mismo tiempo a la oferta infinita de recursos físicos y como receptáculo de los subproductos del sistema de producción y de consumo. Así se establece un flujo de recursos de la naturaleza a la economía y otro flujo de residuos de vuelta para el medio ambiente. En la teoría y en la práctica, economía y naturaleza están separadas, siendo que el proceso económico de producción y consumo ocurren dentro de un sistema totalmente cerrado, en el cual los únicos factores limitantes son trabajo y capital, pues el resto es contorneado por los avances tecnológicos con su inconfundible capacidad de resolver problemas.

    

     Ese enfoque originó una forma de gestión de la relación entre la actividad humana y la naturaleza, de orientación unilateral, sin duda antropocéntrica, donde el daño, cuando era notado, podía ser fácilmente reparado, gracias al desarrollo tecnológico que, así como el progreso y el crecimiento económico, también era infinito.

    

     La debilidad de ese abordaje surgió de la diferencia existente entre vulnerabilidad y daño ecológico entre los ecosistemas tropicales y templados y de las diferencias entre los tipos de problemas ambientales que ellos enfrentaban. Hasta hace poco, sólo el agotamiento y los daños ecológicos impuestos a los trópicos eran irreversibles, mientras que los problemas ambientales de los países industrializados eran muy diferentes, se relacionaban más con la contaminación industrial.

 

b) Ecología profunda: es considerado el paradigma opuesto al anterior, correspondiendo más característicamente a un movimiento político, a un sistema ético, de valores fundamentalmente diferente, reaccionando contra las consecuencias del sistema dominante, que dejó atrás aspectos éticos, sociales y espirituales que intentan ser rescatados por la ecología profunda.

 

     Al contrario de la jerarquía de la economía de frontera, el Hombre es colocado en una posición de subordinación a la naturaleza, lo que fundamenta el establecimiento de algunos de sus dogmas básicos: igualdad de las especies, reducción de la población humana, autonomía bioregional (reducción de la dependencia económica, tecnológica, cultural y de comercio apenas entre regiones integradas, con características ecológicas comunes), promoción de la diversidad ecológica y cultural, economía orientada al no crecimiento, fin de la dominación de la tecnología, mayor uso de sistemas tecnológicos y de gestión de sociedades nativas.

 

     A pesar que su implementación exija profundas reformas en los sistemas legales, económicos y sociales, así como en las concepciones de desarrollo, algunos de sus principios podrán ser aprovechados en futuras concepciones de desarrollo.

    

     Su fragilidad está vinculada a su propia inviabilidad, pues no es posible esperar que el mundo retorne a un estilo de vida tan diferente del actual, además de ser impracticable, para un gran número de personas sería indeseable.

 

c) Protección Ambiental: a fines de la década del sesenta, los problemas ambientales de los países industrializados, como la contaminación, la destrucción de hábitats y de especies, exigieron mayor atención, lo que trajo como consecuencia el debilitamiento del paradigma dominante hasta entonces.

 

     La estrategia de ese paradigma fue la institucionalización del medio ambiente, de los estudios de impacto ambiental como forma legal de evaluar los costos y beneficios de la contaminación ambiental. Los gobiernos crean agencias de protección ambiental, responsables del establecimiento de límites y mecanismos de corrección cuando éstos fueran sobrepasados, complementados por instrumentos de comando y control.

    

     Los límites aceptables de contaminación, eran determinados por la aceptación y viabilidad económica a corto plazo de las empresas, lo que los tornaba arbitrarios a la mayoría de ellos. Se justificaba porque los niveles ecológicamente correctos todavía no eran conocidos. En la industria, la gestión ambiental tenía como principal objetivo controlar el daño, los límites se concentraban, predominantemente en medidas al final del proceso, en lugar de un tratamiento en toda la planta.

 

     Los resultados de este enfoque con relación a las respuestas de las empresas, son todavía menos significativos, pues la gestión ambiental es vista como costo adicional, que no tiene facilidades de traducir beneficios ecológicos en términos monetarios. Los problemas ambientales todavía no son asimilados como límites reales, principalmente debido al carácter omnipotente de la tecnología, entonces, la interacción entre la actividad humana y la naturaleza se mantiene unilateral y antropocéntrica, produciendo crecientes saldos negativos para la naturaleza.

 

d) Gestión de Recursos: la principal razón de cambio del paradigma anterior a éste, se asocia al crecimiento de los movimientos ecológicos en algunos países en desarrollo. Tema básico del Informe Brundtland, este tipo de abordaje tiene como eje central, la incorporación de todo tipo de recursos, biofísicos, humanos, financieros y de infraestructura, en los cálculos de las cuentas nacionales.

 

     Se contrapone directamente con el paradigma anterior en el tratamiento de algunos temas: los vinculados con el agotamiento de recursos, ahora considerado tema de preocupació; la contaminación pasa a ser vista como un recurso negativo, que provoca la degradación del capital natural; el clima y los procesos de regulación son recursos fundamentales y vitales, que deben ser gerenciados por este enfoque; parques y reservas son considerados recursos genéticos y elementos fundamentales como reguladores climáticos.

 

     Permanece, la concepción antropocéntrica, de acuerdo con la cual los recursos deben ser gerenciados para que puedan ser usados de forma continua. Ese tipo de idea era justificada pues predominaba una onda de optimismo, en función de modelos que respondían al Club de Roma, suplantando sus conclusiones acerca de la escasez. Al mismo tiempo, la crisis de la deuda de los países en desarrollo se tornaba más aguda, estimulando el aumento de las tasas de extracción y de destrucción de recursos naturales, para viabilizar el pago de la deuda y la atención de necesidades inmediatas, impuestas por el crecimiento muy rápido de las poblaciones de estos países.

 

     Son factores que, considerados en su conjunto, fomentaron la continuación de los esfuerzos, fuera de los círculos políticos y económicos de decisión, conducidos, principalmente por organismos no gubernamentales, que llevaron al perfeccionamiento de técnicas y metodologías de monitoreo ambiental, disponibilidad de informaciones con relación al agotamiento de recursos, etc.

 

     Las estrategias de gestión inherentes a este paradigma, también identificado como Eficiencia Global, deben incluir: eficiencia energética, conservación de recursos en general, restauración ecológica, monitoreo de la salud social y de los ecosistemas, adopción del principio del contaminador pagador, para internalizar los costos sociales de la contaminación y preferencialmente el uso de tecnologías limpias. En este sentido, el tema principal en la utilización de las fuerzas del mercado para una gestión ambiental eficiente.

 

e) Ecodesarrollo: habiendo evolucionado a partir de las limitaciones de las anteriores, el ecodesarrollo se coloca como un paradigma más adecuado al futuro, pues es él que presupone mayores y más profundos cambios en el pensamiento y en la práctica.

    

     La gestión ambiental es reorientada hacia la protección ambiental, no más en un sistema cerrado, el cual es sustituido por el modelo de economía biofísica, una economía abierta, termodinámicamente encajada dentro del ecosistema, parte del flujo de recursos biofísicos (energía, materiales y los ciclos de procesos ecológicos) sale del ecosistema para la economía, y la energía degradada (no utilizable) y otros subproductos (contaminación) fluyen de vuelta para el ecosistema.

 

     Uno de los principales objetivos de este paradigma es sustituir el principio del contaminador pagador por el principio de pagar para prevenir la contaminación, por medio de la reestructuración de la economía, de acuerdo con los principios ecológicos de reducción de la actividad económica.

    

     El ecodesarrollo incorpora preocupaciones culturales y de equidad social presentes en varias escuelas de la ecología profunda, en un movimiento dirigido a sintetizar valores biocéntricos y antropocéntricos, convergiendo en el ecocentrismo, en una posición ni por encima ni por debajo de la naturaleza. El autor también traduce ese movimiento como una tentativa de ecologizar la economía, tarea que exige la incorporación de las incertidumbres ecológicas en un modelo económico y en mecanismos de planificación, determinando la incorporación de todas las partes en el establecimiento de metas, selección de medios, división de responsabilidades y beneficios.

    

     La concepción de ecodesarrollo, su teoría de gestión ambiental, de desarrollo y medio ambiente se fundamentan en el reconocimiento de que el Hombre y la naturaleza no son desligados como suponían la filosofía occidental y los enfoques gubernamentales. La propuesta de un modelo alternativo de desarrollo, coincide con un período de flujo intenso, en dirección a una síntesis de los cinco paradigmas, o a otro diferente, que traduzca una nueva etapa de la evolución y conocimiento del Hombre. Dado que los imperativos económicos y ambientales que se imponen aumentan a cada una de las etapas, aún hoy es la relación entre el medio ambiente y los estadios de desarrollo diferenciados que constituyen el desafío que necesita ser resuelto.

    

     Es necesario que el próximo paradigma rompa con la resistencia a los cambios, provoque el fin de la inmovilidad política, cultural, y del comportamiento, estimulando las transformaciones institucionales y la cooperación efectiva entre países ricos y pobres, de la forma exigida para enfrentar los desafíos actuales.

    

     El momento actual de la relación entre Hombre y naturaleza y de su percepción, las discusiones en torno a los medios de implementar el desarrollo sustentable se reflejan en las propuestas de política y en los conceptos e instrumentos de gestión ambiental y desarrollo, así como en el progreso del dominio de uso de estos instrumentos, tanto a nivel de gobierno, como de empresas.

    

     En este contexto, la gestión ambiental constituye el conjunto de diligencias conducentes al manejo del sistema  ambiental.  Dicho de otro modo e incluyendo el concepto de desarrollo sostenible,  es la  estrategia mediante la cual se organizan las actividades antrópicas que  afectan al ambiente, con el fin de lograr una adecuada calidad de vida,  previniendo o mitigando los problemas ambientales.

    

     La gestión ambiental responde al "cómo hay que hacer" para conseguir lo planteado por el desarrollo sostenible, es decir, para conseguir un  equilibrio adecuado para el desarrollo económico, crecimiento de la  población, uso racional de los recursos y protección y conservación del  ambiente. La gestión ambiental abarca un concepto integrador superior al del  manejo  ambiental: de esta forma no sólo están las acciones a ejecutarse por la  parte operativa, sino también las directrices, lineamientos y políticas  formuladas desde los entes rectores, que terminan mediando la  implementación.

    

     Las áreas normativas y legales que involucran la Gestión Ambiental son:

    

1. La Política Ambiental: relacionada con la dirección pública y/o  privada  de los asuntos ambientales internacionales, regionales, nacionales y  locales

    

2. Ordenación del Territorio: entendida como la distribución de los usos del  territorio de acuerdo con sus características. El Ordenamiento Territorial es una normativa, con fuerza de ley, que  regula  el uso del territorio, definiendo los usos posibles para las diversas  áreas  en que se ha dividido el territorio, ya sea: el país como un todo, o una división administrativa del mismo.

 

     Existe confusión terminológica,  aunque en  general, se reserva el término Ordenamiento Territorial para definir la  normativa; mientras que el proceso y la técnica para llegar a dicha normativa, se conocen como Ordenación del Territorio.

 

      El Ordenamiento Territorial se define como un instrumento que forma parte de  la política de estado sobre el Desarrollo Sostenible. Es un proceso político, en la medida que involucra la toma de decisiones concertadas de  los actores sociales, económicos, políticos y técnicos, para la ocupación  ordenada y uso sostenible del territorio.

 

     Asimismo, es un proceso técnico administrativo porque orienta la regulación y promoción de la  localización y desarrollo de los asentamientos humanos, de las actividades económicas, sociales y el desarrollo físico espacial, considerando criterios ambientales, económicos, socioculturales, institucionales y geopolíticos, a fin de hacer posible el desarrollo integral de la persona como garantía para una adecuada calidad de vida.

 

     3. Evaluación del Impacto Ambiental (EIA): conjunto de acciones que permiten establecer los efectos de proyectos, planes o programas sobre el medio ambiente y elaborar medidas correctivas, compensatorias y protectoras de los potenciales efectos adversos. Se llama evaluación de impacto ambiental o estudio de impacto ambiental (EIA) al análisis, previo a su ejecución, de las posibles consecuencias de un proyecto sobre la salud ambiental, la integridad de los ecosistemas y la calidad de los servicios ambientales que estos están en condiciones de proporcionar.

 

    La evaluaciòn del impacto ambiental se ha vuelto preceptiva en muchas legislaciones. Las consecuencias de una evaluación negativa pueden ser diversas según la legislación y según el rigor con que ésta se aplique, yendo desde la paralización definitiva del proyecto hasta su ignorancia completa. El concepto apareció primero en la legislación de Estados Unidos y se ha ido extendiendo después a la de otros países. La Unión Europea la introdujo en su legislación en 1985, habiendo sufrido la normativa enmiendas en varias ocasiones posteriores.

   

     La evaluaciòn del impacto ambiental se refiere siempre a un proyecto específico, ya definido en sus particulares tales como: tipo de obra, materiales a ser usados, procedimientos constructivos, trabajos de mantenimiento en la fase operativa, tecnologías utilizadas, insumos, etc. Y es esencialmente un instrumento del gestor de un proyecto determinado.

    

4. Contaminación: estudio, control, y tratamiento de los efectos provocados por la adición de sustancias y formas de energía al medio ambiente. La contaminación es la introducción en un medio cualquiera de un contaminante, es decir,  cualquier sustancia o forma de energía con potencial para provocar daños, irreversibles o no, en el medio inicial.

 

5. Vida Silvestre: estudio y conservación de los seres vivos en su medio y de sus relaciones, con el objeto de conservar la biodiversidad.

6. Educación Ambiental: cambio de las actitudes del hombre frente a su medio  biofísico, y hacia una mejor comprensión y solución de los problemas ambientales.

 

7. Interrelación de los factores bióticos, estéticos y culturales sobre el medio ambiente.

    

     A partir de estas áreas normativas y legales se define la Gestión Ambiental (GA) como un proceso que está orientado a resolver, mitigar y/o prevenir los problemas de carácter ambiental con el propósito de lograr un Desarrollo Sostenible entendido éste como aquél que le permite al hombre el desenvolvimiento de sus potencialidades, elucidado del patrimonio biofísico y cultural, garantizando así su permanencia en el tiempo y en el  Espacio.

 

     Es un concepto integrador  superior al del manejo ambiental, de esa forma no sólo están las acciones a ejecutarse por la parte operativa, sino también las directrices, lineamientos y políticas formuladas desde los entes  rectores que terminan mediando la implementación de las medidas tomadas. La Gestión Ambiental responde al “como hay que hacer” para conseguir lo planteado por el Desarrollo Sostenible. Es decir conseguir un equilibrio adecuado para el desarrollo económico, crecimiento de la población, uso racional de los recursos, y protección y conservación del ambiente.

 

       La necesidad de aplicar estos principios legales, normativos y conceptuales a nivel regional y local plantea la creación de un concepto que permita tratar integralmente la problemática del desarrollo, la cual no siempre se encuentra expresamente establecida en las políticas nacionales ni internacionales, situación que ha originado, a lo largo de las últimas décadas, arreglos territoriales que no responden, necesariamente, al  interés colectivo o a las necesidades de desarrollo de un área determinada  y, mucho menos, a las necesidades de desarrollo de Venezuela.

 

    El problema actual, planteado en términos del desarrollo regional, se ha expresado en desequilibrios territoriales que se concretan en un patrón concentrado de ocupación del territorio, conforme al cual una porción muy pequeña del ámbito nacional, es decir, la franja norte costera, concentra un  elevado porcentaje de la población, del empleo manufacturero, del producto  industrial no petrolero, de los establecimientos comerciales y de las actividades bancarias.

 

     En contraste, el resto del territorio -prácticamente vacío- concentra casi la tttotalidad del potencial forestal, de los crudos pesados y de los recursos hídricos, y la mitad de los suelos con vocación agrícola, a pesar de lo cual se encuentra rezagado en cuanto al desarrollo y aprovechamiento de tales recursos.

 

     Ante esta realidad, la nueva estrategia territorial está dirigida a promover, por la vía de la descentralización desconcentrada, un desarrollo humano sostenible, es decir, un mejoramiento de la distribución territorial del ingreso, sobre la base del aprovechamiento de las potencialidades de cada región, que se exprese espacialmente en una ocupación racional, armónica y eficiente del territorio, para lograr una distribución equilibrada de las actividades productivas, las inversiones y la población.

 

    Esa nueva estrategia territorial para la descentralización desconcentrada se apoya en tres elementos: las fachadas de integración, Amazónica, Andina y Caribeña, que permitirán favorecer tanto el desarrollo de las regiones fronterizas, como la comunicación con los países vecinos a través de la integración de los grandes ejes fluviales y el transporte ferroviario y terrestre.

 

     Los tres ejes de desarrollo, Occidental, Orinoco-Apure y Oriental, que conforman las regiones principales cuyos recursos serán dirigidos a la ejecución de obras de infraestructura y al mejoramiento de los servicios públicos en los centros poblados ubicados a lo largo de cada uno, a los efectos de generar condiciones favorables a la inversión privada.

     La dinámica regional, que privilegiará las actividades productivas de acuerdo a la vocación y potencial propios de cada región, tomando en consideración los sectores definidos como dinamizadores, es decir, pequeña y mediana industria, agricultura y agroindustria, minería, petróleo y petroquímica, turismo e infraestructura y servicios.

 

    Consecuentemente, en el marco del Plan Nacional de Desarrollo Regional 2001-2007, como parte de la estrategia territorial y dentro de esa dinámica regional, se incorporan las estrategias y propuestas identificadas en cada una de las seis regiones del país, a saber, Central, Centro Occidental, Occidental, Oriental, Los Llanos y Guayana, así como el desarrollo de Zonas Especiales de Desarrollo (ZEDES) y el proyecto PAISSARAO.

 

     La filosofía implícita en la idea de región abarca el concepto de áreas de tratamiento diferenciado en función de objetivos territoriales específicos, como el aprovechamiento de recursos naturales para la expansión productiva y la generación de empleo con fines desconcentradores, lo cual implica inversiones en infraestructura, apoyo a la producción y facilidades impositivas, entre otros.

 

     El programa de Zonas Especiales surge como un instrumento para impulsar el desarrollo socioeconómico de algunas áreas cuyas características físico-naturales, geopolíticas, potencialidades, condiciones de habitabilidad, ámbito de influencia dentro de los ejes de desarrollo delimitados estratégicamente, requieren de un mínimo esfuerzo dirigido y planificado en pro de los objetivos planteados.

    

     Actualmente, dentro del marco de la estrategia territorial de descentralización desconcentrada, que pretende reducir los desequilibrios entre regiones e impulsar la redistribución de la población y actividades sobre el territorio, se están buscando diferentes opciones que permitan adelantar procesos integrales de desarrollo local y territorial basados, precisamente, en el aprovechamiento de las potencialidades y recursos locales.

     Ante esa situación, se requiere la instrumentación de una política fundamentada en un modelo productivo intermedio que articule la acción de  comunidades organizadas en unidades productivas con los agentes dinamizadores para conformar núcleos de desarrollo endógeno adecuadamente ubicados en el territorio.

    

     Según Sergio Boisier, los núcleos de desarrollo endógeno son "iniciativas productivas que emergen del interior de un territorio, sector económico o empresa, para aprovechar las capacidades, potencialidades y habilidades propias, con el fin de desarrollar proyectos económicos, sociales, ambientales, territoriales y tecnológicos, que permitan edificar una economía más humana, para una nueva vida económica del país". En otras palabras, el desarrollo de un territorio debe ser el resultado de esfuerzos endógenos.

    

     Para Vásquez Barquero, "el desarrollo endógeno puede entenderse como un proceso de crecimiento económico y cambio estructural por la comunidad local, utilizando el potencial de desarrollo que conduce a la mejora del nivel de vida de la población". El desarrollo endógeno es, entonces, un proceso en donde lo social se integra con lo económico, dentro del cual se pueden identificar, al menos, tres dimensiones:

    

     Económica: caracterizada por un sistema específico de producción que  permite a los empresarios locales usar eficientemente los factores productivos y alcanzar los niveles de productividad que les permiten ser competitivos en los mercados.

   

     Sociocultural: donde los actores económicos y sociales se integran con las instituciones locales formando un sistema denso de relaciones que incorporan los valores de la sociedad en el proceso de desarrollo.

    

     Política: que se instrumenta mediante las iniciativas locales y permite crear un entorno local que estimula la producción y favorece el desarrollo sostenible.

    Enmarcado en la necesidad de alcanzar un desarrollo endógeno propio de cada región del país se puede señalar que en el Estado Trujillo, esta orientación debe estar encaminada hacia actividades de desarrollo agrícola, agroindustrial y turístico que permitan aprovechar sus condiciones favorables en cuanto a suelos para cultivos y atractivos naturales, sin embargo, los indicadores de daño ambiental que maneja el Ministerio del Ambiente y los Recursos Naturales Renovables a nivel regional en cuanto a daño ecológico, cuencas y afluentes fluviales indican que a nivel regional no existe una política de gestión ambiental que permita garantizar la presencia de aguas suficientes para el desarrollo de estas actividades agrícolas y agroproductivas.

 

    Así mismo no existe gestión de conservación de los espacios naturales de vegetación, flora y fauna que contribuyen que este estado sea considerado como un lugar de destino turístico. El deterioro ambiental a nivel de cuencas y ríos es notorio alcanza más del 60% de las aguas naturales disponibles, de allí la necesidad de realizar una investigación que permita responder a las siguientes interrogantes:

    

     ¿Qué elementos deben considerarse para formular una política de gestión ambiental orientada al desarrollo endógeno en el Estado Trujillo?.

 

     ¿Qué zonas del espacio físico del Estado Trujillo pueden destinarse al desarrollo endógeno?.

 

      ¿Qué condiciones ambientales presentan las posibles zonas de desarrollo endógeno existentes en el Estado Trujillo?.

 

      ¿Qué medidas deben implantarse para hacer una distribución racional del espacio físico disponible en función de los recursos naturales necesarios para el desarrollo de actividades orientadas hacia el desarrollo endógeno?.

 

     ¿Qué acciones de conservación ambiental deben aplicarse en las zonas destinadas a los núcleos de desarrollo endógeno?.

 

     Para responder a estas interrogantes se plantean los siguientes objetivos de investigación:

 

Objetivo General

 

     Formular una política de gestión ambiental orientada al desarrollo endógeno en el Estado Trujillo.

  

     A tal fin se plantean los siguientes objetivos específicos:

 

  • Realizar un diagnóstico del espacio físico del estado Trujillo que permita identificar las zonas de desarrollo endógeno.

 

  • Realizar un diagnóstico de las condiciones ambientales en las posibles zonas de desarrollo endógeno.

 

  • Establecer  medidas que permitan hacer una distribución racional del espacio físico disponible en función de los recursos naturales necesarios para el desarrollo de actividades orientadas hacia el desarrollo endógeno.

 

  • Señalar  acciones para la conservación ambiental en las zonas destinadas a los núcleos de desarrollo endógeno.

 

Justificación de la Investigación

 

     El estudio planteado permitirá proveer de una serie de acciones que permitan el control de la gestión ambiental a fin de favorecer el desarrollo endógeno con la consecuente mejora no sólo del espacio físico, sino  también de su aprovechamiento racional en el desarrollo de actividades agrícolas, agroproductivas y de turismo, que se corresponden con las potencialidades reales del estado Trujillo.

     

     Adicionalmente, facilitará la implementación de la normativa legal en materia de gestión ambiental y desarrollo endógeno; además posibilitará la formulación de políticas  de gestión ambiental orientadas hacia el desarrollo endógeno sustentadas en las condiciones que este tipo de desarrollo requiere.

    

     Aunado a esto, promoverá el desarrollo de otros estudios enmarcados en la gestión del ambiente con propósito de desarrollo en el entorno nacional e internacional.

    

     En función de esto, la investigación se encuentra enmarcada en un enfoque racionalista en el cual se enfatiza en el poder del razonamiento para lograr vincular las teorías y modelos existentes en cuanto a la gestión ambiental y el desarrollo endógeno adaptándolas al contexto del Estado Trujillo, en función de  formular una política de gestión ambiental orientada al desarrollo endógeno en esta región.      Epistémicamente, se fundamenta en el enfoque Racionalista-Deductivo, en el cual según Padrón (2001),  el modelo de hallazgo es la deducción, a fin de tratar de diseñar sistemas teóricos y modelos basados en conjeturas acerca del modo en que se generan y comportan ciertos hechos reales.

 

Marco Teórico

 

Gestión ambiental

    

     Con la evolución de los paradigmas sobre gestión ambiental, la mayoría de las empresas reformuló su enfoque con relación al medio ambiente en respuesta a estas transformaciones, que se manifiestan a través de las presiones ejercidas por los diversos segmentos de la sociedad con los cuales las empresas mantienen relación.             

    Los elementos de presión varían de acuerdo con los grados de desarrollo del país donde la empresa está instalada, pues este es el factor fundamental que determina la acción de la sociedad civil organizada, una de las principales fuentes de presión.

 

     Este segmento actúa algunas veces como consumidor que conoce las diferencias entre los productos que están disponibles, con relación a sus impactos ambientales; otras veces actúa como población directa o indirectamente afectada por algún tipo de problema ambiental. Al ser establecido el canal de presión, las autoridades del gobierno deberán reaccionar en el sentido de reglamentar la acción contaminadora a través de leyes, reglamentos u otros mecanismos inductores de medidas preventivas o correctivas, pero que resulten en la reducción de la degradación ambiental.

 

     La intensidad de las presiones es menor en países menos desarrollados, donde la sociedad todavía no alcanzó un nivel de participación efectivo y/o donde el gobierno no tiene políticas específicas, o todavía no dispone del aparato exigido para la implementación de esta política, en caso que ella exista. En estos casos, cuando se trata de países exportadores, la presión podrá ocurrir a partir de importadores de países desarrollados o de empresas competidoras que actúan bajo condiciones más rígidas de funcionamiento.

    

     A pesar de esto, persisten los casos en los que la relación entre empresa y medio ambiente todavía es un asunto ignorado, o no es bienvenido pues la protección ambiental todavía es entendida solamente como costos adicionales que perjudican la competitividad y el crecimiento de la empresa.

    

     Estos todavía coexisten y, en algunos casos compiten con empresas que consiguen incluir el medio ambiente y su protección, con reducción de costos presentes y prevención con relación a importantes gastos en el futuro, relativos a la mitigación o corrección de daños acumulados.

    

     Cada vez se torna más difícil ignorar el tema, debido a la creciente cantidad de medidas legales restrictivas, tanto internas en los países, como aquellas medidas referentes a normas y tratados internacionales que regulan el comercio exterior, buscando restringir la comercialización de productos contaminados o provenientes de

países que perjudican el medio ambiente.

 

     Consecuentemente, es creciente la exigencia de desarrollar una nueva relación con los evaluados en una investigación que incluyó las dieciséis mayores empresas de las ramas de la minería, manufactura, tecnología y servicios, con actuación en Canadá, Dinamarca, Francia, antigua Alemania Occidental y Reino Unido (Taylor, 1992 citado por  Parizotto, 1995).

 

      Los dos principales motivos que condicionan los cambios de actitudes de esas empresas con relación al medio ambiente fueron: la legislación y la mejora tecnológica. Estos fueron seguidos por las presiones de las organizaciones no gubernamentales, de clientes y empleados, nuevos negocios, sistema de control de calidad, orientación de la matriz y accidentes.

    

     A pesar del papel desempeñado por todos los factores que en las investigaciones se tornan explícitos, el comportamiento ambientalmente sano de las empresas todavía no es una regla seguida por todos, aún cuando se trata de empresas que actúan en los países desarrollados. Empresas de la Comunidad Europea asumen que la responsabilidad ambiental solamente formará parte de sus estrategias gerenciales si fuera comprobada su viabilidad técnico-económica y de mercadotecnia (Maimon, 1992).

    

     Se confirma lo que ya había sido identificado como el principal factor determinante, aunque pocas veces mencionado. Costos y mercado, que determinarán los lucros, son los factores realmente determinantes de cambios en el comportamiento de las empresas. Tal observación es coherente con los resultados de las investigaciones mencionadas, si la fuerza de la opinión pública no sea suficiente para

alterar la situación de los productos en el mercado.

 

Principales enfoques de gestión ambiental

    

     Conforme la problemática ambiental se fue imponiendo a las empresas, a través de las transformaciones de paradigmas, de los elementos de acondicionamiento, hay una alteración de las formas de incorporación de la variable ambiental en las prácticas empresariales. Hasta la década del setenta, el comportamiento predominante de las empresas de los países desarrollados fue la estrategia “contaminar y después descontaminar”, o “la solución para la contaminación es la dilución”.

 

     Tenia como objetivos cumplir las normas de contaminación y evitar accidentes, buscando prioritariamente, la maximización de los lucros de la empresa dentro de un horizonte de tiempo muy corto. Tal abordaje es perfectamente coherente con el paradigma dominante en aquel momento, de la Economía de Frontera.

    

     De acuerdo con Sánchez (1994), lo que determina la inviabilidad de ese tipo de comportamiento es el crecimiento del volumen de contaminantes y la saturación del medio ambiente como receptor, exigiendo, por tanto otros instrumentos. La situación determinó una nueva forma de comportamiento, reactiva como la primera, pero más adecuada a las premisas que caracterizaban el paradigma de la Protección Ambiental, que busca controlar la contaminación, limitándose a reducir las emisiones, de acuerdo con los patrones legales establecidos, a través de la instalación de nuevos equipamientos de control de emisiones en el final del proceso, también denominados,

tecnologías “ end of pipe” o de fin de línea.

  

      Su significado en términos de costos adicionales y la necesaria, pero no siempre posible transferencia al precio de los productos, la cual todavía hoy es un argumento que justifica la incompatibilidad entre responsabilidades ambientales de la empresa y maximización de lucros.

    

     Otro camino, dentro del mismo abordaje de protección ambiental fue la adopción de tecnologías de proceso menos contaminadoras, muchas veces más eficientes, que buscaban adaptar antiguos procesos, ahorrar energía y materias primas, además de minimizar la generación de residuos.

 

     En los países desarrollados los resultados fueron notables, como en el caso del consumo total de energía del sector industrial que diminuyó el 6% en el período entre 1970 y 1985, sin disminuir la participación en la producción total; la industria química redujo 57% de su consumo de energía por unidad de producto, así como las industrias de cemento, papel y aluminio también presentaron reducciones considerables en el consumo de energía (Maimon, 1992).

    

     El foco principal aún es el proceso productivo que, con los nuevos componentes mencionados, demuestran la evolución de la percepción e incorporación de la gestión ambiental, adquiriendo formas de comportamiento de acuerdo con el paradigma de la Gestión de Recursos.

    

     El cuarto enfoque, que determina un nuevo patrón de gestión ambiental de las empresas, corresponde a la estrategia más reciente, menos adoptada, que deja de enfocar exclusivamente el proceso productivo, incluyendo también el producto final entre sus preocupaciones, con el objetivo de minimizar su potencial como fuente de contaminación.

 

    Para eso, el énfasis de la empresa pasa a ser todo el proceso, buscando optimizar el desempeño ambiental de forma integrada, desde los insumos que serán utilizados, la tecnología para su procesamiento, el consumo de energía, las emisiones, la generación de residuos, hasta el producto final que será comercializado. Las formas más avanzadas de ese enfoque incluye la gestión de riesgos asociados a infiltraciones, explosiones, liberación accidental de contaminantes, insumos o productos, así como los riesgos ambientales relacionados a la salud humana o a la integridad de los ecosistemas (Sánchez, 1994).

    

    En ese estado, percibido a partir de la década de los ochenta en los países desarrollados, la función ambiental, poco a poco, se incorpora a la actitud de la empresa, como una necesidad de supervivencia, no sólo de la propia, sino de todo el sistema. Las acciones de la empresa dejan de ser simplemente reactivas o defensivas,

pasando a ser preventivas y proactivas, en función, principalmente, de la evolución del nivel de conciencia ecológica.

 

     En la práctica actual de las empresas, como expresa Sánchez (1995), todos estos enfoques coexisten, muchas veces dentro de una misma empresa, pues ningúno de ellos substituye al anterior.

 

Principales instrumentos de gestión ambiental

   

     Los procesos descritos de la evolución de la conciencia ambiental, que se reflejan en políticas gubernamentales de protección ambiental y en respuestas producidas por los agentes económicos, llevaron al desarrollo de una serie de herramientas, aplicadas a los más variados tipos de iniciativas. Aplicadas en todas las fases de las iniciativas, éstas pueden ser preventivas, correctivas, de remediación, y/o proactivas, dependiendo de la fase en que son implementadas.

 

    Los principales instrumentos serán apenas mencionados a continuación, siendo la Evaluación de Impacto Ambiental uno de los más importantes y antiguos, de uso más común y aceptado. Eso no significa que sea suficiente para la obtención de los mejores resultados en el ámbito de calidad ambiental, que sólo será alcanzada con la utilización de varios de esos instrumentos.

a) Evaluación de Impacto Ambiental

   

    El origen de la evaluación de impacto ambiental, como una actividad formalmente sistematizada e institucionalizada, se debe a la promulgación del Nacional Environmental Policy Act (NEPA), en los Estados Unidos, en 1969, incorporado en otros países solamente después de la Conferencia de Estocolmo en 1972 (Magrini, 1990).

    

   Desde entonces, la evaluación de impacto ambiental se tornó muy conocida, siendo el instrumento de gestión ambiental de uso más difundido, pues se tornó parte integrante de la política ambiental en varios países. Al incorporar el análisis de impactos físicos, biológicos y sociales, para Rattner (1992), su mayor importancia no se refiere a sus aspectos cuantitativos, pero sí de la identificación explícita de los daños y costos causados al medio ambiente y a la sociedad, por agentes o procesos destructivos.

 

b) Programas de Monitoreo Ambiental

 

    Considerado como un instrumento esencial para cualquier sistema de gestión ambiental, el monitoreo ambiental comprende el seguimiento sistemático de la variación temporal y espacial de varios parámetros ambientales, de los cuales forma parte la selección de datos y su interpretación.

 

    Su importancia se debe al hecho de que el programa posibilita una evaluación constante del programa de gestión ambiental, dirigido a los puntos equivocados que deben ser solucionados, además de poder detectar posibles desperdicios, u otros eventos en el proceso productivo, que estén elevando los costos.

   

    Su relevancia también se debe a su papel en el mantenimiento de un buen relacionamiento con órganos gubernamentales y comunidades, por permitir la verificación sistemática de la conformidad de las operaciones en cuanto a los patrones y normas establecidos. Toda la eficiencia de ese instrumento dependerá de la selección de los indicadores ambientales, de la localización de los puntos de muestreo de las estaciones de control, período, frecuencia y registros de las muestras.

 

c) Auditoría ambiental

 

     Junto con las evaluaciones de impacto ambiental, la auditoría ambiental se torna una de las herramientas de gestión ambiental más utilizada por los sectores industriales, principalmente debido a presiones provenientes del poder judicial. Actualmente, su uso predominante en los Estados Unidos, Canadá y Europa es voluntario.

 

     Según Amaral (1993), la concepción más difundida es la de la Comunidad Económica Europea, que la define como una herramienta de gestión que comprende una evaluación sistemática, documentada, periódica y objetiva del desempeño de una organización, de su sistema de gerencia y de los equipamientos destinados a la protección del medio ambiente. Sus principales objetivos son: facilitar la gestión y el control de sus prácticas ambientales, y evaluar el cumplimiento de la legislación ambiental existente.

 

d) Análisis de riesgos

 

     Se trata de un instrumento de gestión ambiental que es desarrollado conjuntamente con la evaluación de impacto ambiental o puede ser realizado de forma independiente. Consiste en la identificación de elementos y situaciones de una actividad cualquiera o de un producto, que represente riesgos al medio ambiente físico y a la salud del hombre o de otros organismos.

   

     Son partes de un proceso de análisis de riesgo:

 a) la identificación y clasificación de eventos peligrosos, a través de inspecciones, investigaciones, cuestionarios, etc.

 

b) la determinación de la frecuencia de ocurrencia a través de cálculos de probabilidad.

 

c) el análisis de los efectos y daños asociados a los eventos a través de modelos matemáticos.

 

d) la determinación de técnicas de control y mitigación.

 

e) “Due diligence

 

     Se trata de un instrumento cuya utilización está asociada a fusiones, adquisiciones de compañías o terrenos, o aún a un tipo de uso más reciente, por ocasión de la realización de seguros ambientales, pues comprende actividades de investigación realizadas con el objetivo de identificar potenciales obligaciones y/o costos ambientales, también denominados, pasivo ambiental, causados por el propietario anterior. Forma parte de esta actividad, el estudio de la historia ambiental de la empresa o del sitio, de su pasivo ambiental, acompañado por inspecciones, muestras de los diferentes componentes del medio, ensayos de laboratorio, etc.

 

f) Programas de recuperación ambiental

    

     Constituye un instrumento de planificación y gestión ambiental, en la medida en que debe estar previsto desde las fases iniciales de un proyecto, pudiendo, inclusive, interferir en las orientaciones técnicas del mismo y aplicarse a áreas consideradas degradadas, o sea, aquellas que resultan de procesos perjudiciales, por los cuales se pierden o se reducen algunas de las propiedades del medio ambiente, tales como, calidad o capacidad productiva de los recursos ambientales (atmósfera, aguas superficiales y subterráneas, estuarios, mar territorial, sol, subsuelo y elementos de la biosfera).

    

     Un programa de recuperación debe formar parte de la planificación del proyecto, con el objetivo de presentar soluciones para que el área a ser degradada presente nuevamente condiciones de equilibrio dinámico con su entorno, con vistas de su futura utilización.

 

     El plan debe contener indicaciones que sean técnicas y económicamente viables, además de ser suficientemente flexibles como para permitir alteraciones y, principalmente, que el área tenga algunas posibilidades de uso. También debe contener un análisis de alternativas tecnológicas, pues la utilización futura del área está condicionada para la disponibilidad de tecnología de recuperación, que dependerá de la actividad a ser desarrollada en el local.

 

g) Programas de medidas de emergencia

 

     Desarrollados de forma de complementar los análisis de riesgo, comprenden la formulación de una serie de acciones dirigidas, principalmente, a atender emergencias en el caso de la ocurrencia de cualquier tipo de accidente ambiental.  Un programa de medidas de emergencia integrado, deberá englobar el mayor número de áreas de trabajo de un emprendimiento, desde su formulación.

 

     Es indispensable que contenga, como mínimo, el programa de intervención, para garantizar la eficiencia y alto grado de control, en caso de ocurrencia de un accidente ambiental. Tendrá mayor alcance y por consiguiente, será más eficiente, sí también incluye: estudios de medidas preventivas, con el objetivo de minimizar daños al medio ambiente y el riesgo a los trabajadores y población vecina; programa de capacitación en prevención de riesgos y medidas de emergencia, con el objetivo de alcanzar una mayor eficiencia en caso de accidentes; programas de comunicación, con el objetivo de mantener bien informados a los funcionarios, a las comunidades vecinas, a la prensa y a órganos del gobierno.

 

h) Programas de comunicación

 

    Sánchez (1994), caracteriza los programas de comunicación como los complementos más importantes de cualquier programa de gestión ambiental, los más aceptados por las empresas, pero los menos comprendidos, pues son frecuentemente confundidos con programas de relaciones públicas o publicidad para vender nuevos productos.

 

    Tales programas deben actuar buscando informar a la opinión pública sobre sus actividades y programas ambientales y al mismo tiempo, oír opiniones y percepciones de la población respecto de esa actuación. Debe buscar construir la imagen de la empresa, “a través del diálogo y del respecto a los ciudadanos, incluyendo la comunidad en la que la empresa está instalada, la opinión pública de modo general y los agentes de los órganos gubernamentales” (Sánchez, 1994, p.70).

 

Desarrollo endógeno

 

     El concepto de desarrollo es quizás uno de los más frecuentemente citados a la hora de definir, justificar y llevar a cabo procesos de investigación en las sociedades denominadas subdesarrolladas o en vía de desarrollo. No obstante, se ha partido generalmente de una definición axiomática a partir de la cual se derivan lógicamente un conjunto de tareas y políticas a las cuales se les asocia de manera inmediata un conjunto de atributos y bondades que debieran servir para lograr estados que indiquen tendencias incuestionables de alcanzar la elusiva meta del desarrollo.

 

    De este modo, el desarrollo se ha asumido como el resultado de un proceso técnico de definición de medios para alcanzar un fin incuestionable. En este proceso de tecnificación del desarrollo se asume que la población constituye una variable más que se comporta según cánones generalmente asociados a las estadísticas biométricas y, en los casos de mayor complejidad, a través de la definición e identificación de espacios de actuación asociados a formas de organización en términos de intereses particulares o sectoriales.

 

    Es decir, en el proceso de tecnificación del desarrollo el ser humano se le transforma como individuo en expresiones antropométricas y biométricas. En lo colectivo, se le asocia con comportamientos racionales estratégicos de cálculo egocéntrico de beneficios.

 

     El desarrollo aparece así en un espectro asociado a la negociación de intereses en un marco liberal hasta el seguimiento automático de políticas centralizadas asociadas a las formas de gobierno denominadas comunistas. En todo caso, el espectro deja por fuera, la razón por la cual se pone en marcha todo un sistema de recursos naturales, organizacionales, institucionales y finalmente, el sistema de los denominados valores éticos o humanos que se dan en la sociedad.

   

     La irrupción del Desarrollo Endógeno implica algo más que la actualización del discurso del desarrollo que continuamente apela a adjetivos para renovar su discurso. Términos como económico, industrial, humano, local, sustentable e, incluso, endógeno se van sucediendo para recobrar al desarrollo como la meta incuestionable de toda sociedad.

 

     El punto de partida es precisamente proponer que el concepto de desarrollo implica un auténtico interrogar de aquello que constituye las potencialidades de una sociedad, ya no en términos de la noción de desarrollo, sino del despliegue de aquello que constituye y enriquece a la sociedad misma desde sus propias dinámicas.

     Constituye, pues, un reto poder llevar el discurso del Desarrollo Endógeno desde ámbitos vinculados fundamentalmente a la dinámica productiva económica a espacios de discusión y debate que están asociados a hacer relativo y condicionar estas dimensiones económicas a los procesos sociales, políticos y culturales que rescaten la noción de política y de proyecto de sociedad que paulatinamente se ha ido quedando abandonado por la pragmática del consumo y el mercado.

    

    Más aún, el auténtico proceso endógeno de una sociedad obliga inevitablemente a la definición de los mecanismos institucionales, educativos y de innovación con la cual la sociedad no sólo responderá a la dinámica globalizadora de la economía, sino a la más local e importante dinámica de la construcción de sociedades periféricas del desarrollo, que asumen ahora la tarea de incluso centrar sus esfuerzos en pensar al desarrollo ya no como un proceso técnico, sino como el más grande reto que se plantea al conocimiento y la política de los albores del siglo XXI: asumir las diferencias culturales como un mecanismo para entender la dinámica de la globalización como una entre otras posibles dinámicas de intercambio de lo que la sociedad produce, más allá de lo económico.

    

    En verdad, se trata de fortalecer las competencias de las localidades no para insertarlas en el mercado global, sino para, desde una perspectiva más simple y menos ambiciosa, generar y escalar las dinámicas de intercambio a niveles que sean manejables para el entramado institucional, social y económico de las colectividades.

 

     Esto supone, una fuerte vocación de autonomía pero requiere, además, reconocer las vulnerabilidades y fragilidades que las sociedades deben superar para alcanzar en una primera etapa la posibilidad de pretender la autosostenibilidad de sus competencias y potencialidades.

    

    El desarrollo endógeno se refiere al desarrollo, aunque no exclusivamente, de los recursos localmente disponibles, tales como tierra, agua, vegetación, animales, conocimiento y cultura local, y la forma en que los pueblos se han organizado. Así mismo,  trata de optimizar la dinámica de estos recursos locales, mejorando, así la diversidad cultural, el bienestar humano y la estabilidad ecológica.

 

     El proceso de desarrollo endógeno está abierto a la experimentación tanto con conocimientos y prácticas tradicionales y externas, y busca formas de resistir tanto las tendencias de idealizar a las culturas tradicionales, así como de rechazarlas como inferiores. Es una respuesta al proceso actual de modernización global, que, en muchos respectos, está teniendo el efecto opuesto. Así mismo,  implica una reflexión constructiva de sus esfuerzos por involucrar a la población rural en programas de desarrollo, a través de acercamientos participativos.

    

     La noción de desarrollo endógeno sustentable parte de la identificación, apropiación y comprensión de un punto de inflexión histórico del concepto de desarrollo. Punto que denota el cambio paradigmático y la superación de la dimensión positivista del desarrollo, la cual puede resumirse en las siguientes características:

 

1. El desarrollo es un proceso lineal y predecible.

 

2. Está condicionado por la imposición de valores asociados a un agente que desarrolla y otro que se asume como el objeto del desarrollo.

 

3. Los resultados del desarrollo están condicionados y limitados a la relación causa-efecto.

 

     El poder superar esta forma de entender el proceso de desarrollo obliga a concebir un proceso de aprendizaje y participación del ciudadano que contrasta con las formas usualmente asociadas a las técnicas de planificación y desarrollo propias de los procesos centrados en el mejoramiento del desempeño económico medido a través de los agregados macroeconómicos (Meadows, 1975, citado por Pilioneta y Ochoa, 2005).

     De este modo, se trata de la búsqueda de mecanismos que permitan descentralizar el desarrollo con respecto a lo económico y formularlo en torno al hombre. Se postula entonces, una concepción antropocéntrica del desarrollo, y en consecuencia, se requiere atender el modo como se constituye histórica y culturalmente el sujeto del desarrollo, en este caso, el venezolano de comienzos del siglo XXI (Fuenmayor, 2000).

    

    Desarrollar es des-arrollar, es decir, permitir que lo que está oculto sea desplegado. Pero, ¿qué es lo que se despliega cuando se trata del hombre?. Si se reconoce  al hombre como una construcción histórico-cultural, entonces lo que se despliega no es un objeto previamente determinado ni las condiciones o potencialidades de una naturaleza específica del hombre. En realidad, lo que se despliega, lo que se desarrolla, son las posibilidades del quehacer social. Cabe destacar  que en la actualidad el quehacer social está limitado a la actividad económica relegando así, otros aspectos vitales para la sociedad.

   

     Superar la auto-legitimación de lo económico constituye entonces el primer paso para establecer una relación libre con la economía y permitir el despliegue de posibilidades, es decir, el desarrollo de la sociedad desde sus propias potencialidades y vocaciones (Pilioneta y Ochoa, 2005).

   

     Pero, ¿Qué significa una relación libre con la economía?, ¿Por qué es importante una relación libre con la economía?, una relación libre con la economía implica la tarea de entender lo económico como un resultado de complejas relaciones que se dan en la sociedad y no entenderla como una manifestación independiente y dominante del devenir de la sociedad. La necesidad de establecer esta relación libre es incluso más urgente en sociedades como la venezolana, en la que, sus patrones sociales, económicos y culturales son dependientes de otras sociedades, culturas y economías (Fuenmayor, 2000).

 

    De este modo, el problema del desarrollo definido y asimilado culturalmente como el conjunto de pasos para alcanzar los criterios de actuación económica, no constituye la premisa fundamental sobre la cual se debe concebir la aproximación al desarrollo y su planificación. Es precisamente lo contrario, se trata de concebir al desarrollo como una pregunta que interroga a la sociedad desde los aspectos más elementales de su funcionamiento hasta su núcleo de identidad colectiva.

 

    Esta problematización debe tener su origen desde el interior de la misma sociedad e involucrar a todos los actores, interesados y afectados, sobre una determinada forma de definir y alcanzar lo que se considera bueno para esa sociedad. La condición interna hace referencia a la necesidad de poder descubrir y comprender aquello que hace posible o imposible, la definición de lo que es común para todos a partir del despliegue histórico de cómo se ha llegado a ser y cuales son las posibilidades que se revelan y aquellas que se ocultan.

 

    Estas condiciones constituyen un cierto modo de ser cultural, el cual permitirá a la sociedad poder proyectar los espacios de intervención para realizar lo que se propone como expectativas comunes y en base a lo que puede llegar a ser, sin tener que apelar a la imitación de las formas culturales dominantes en otras sociedades y que se imponen como buenas para todos, tal como lo planteaba el modelo desarrollista de mediados del siglo XX (Fuenmayor, 2000).

    

     Esta construcción colectiva es lo que se denomina quehacer social. Con mayor precisión, se entiende  por quehacer social la actividad sistemática a través de la cual el hombre construye significados y hace mundo en reunión con otros. En este sentido, el quehacer social está fundado en la búsqueda de la vida digna y la realización del bienestar público (Pilioneta y Ochoa, 2005).

 

   La búsqueda de la vida digna supone que existe un conjunto de necesidades básicas que necesitan estar atendidas en el proceso de inclusión de todos en ese quehacer social y la construcción de una identidad colectiva que apuntale una ética que se funde sobre los valores identificados por la propia sociedad como buenos.

 

     Estos dos últimos aspectos, la búsqueda de la vida digna y la construcción de una identidad colectiva, son condicionantes del modo como se entiende el quehacer social y la generación de bien-estar colectivo (Fuenmayor, 2000).

    

     El concepto fundamental de desarrollo es entonces formulado en los siguientes términos: despliegue del quehacer social en armonía con su entorno. Por entorno se entiende al espacio de relaciones espaciales, materiales, culturales, políticas y económicas en donde el hombre construye sentido colectivamente, es decir, donde el hombre hace mundo.

    

    En este contexto, un proceso de desarrollo orientado al despliegue de las potencialidades del hombre en su entorno, es decir, del quehacer social exige que se cumplan los siguientes principios:

 

1. La decisión local sobre las opciones de desarrollo.

 

 2. El control local sobre los procesos de desarrollo.

 

 3. La retención de los beneficios del desarrollo en la misma comunidad (Pilioneta y Ochoa, 2005).

 

    Esta forma de entender el desarrollo se denomina  desarrollo endógeno sustentable. Las implicaciones de estos tres principios básicos son de distinta envergadura e involucran a los actores de la sociedad de forma distinta dependiendo de sus fortalezas y responsabilidades (Shucksmith, 2000). Una primera aproximación revela un conjunto de elementos mínimos para cada condición:

 

1. La decisión local sobre las opciones de desarrollo

 

      Parte del despliegue de las potencialidades del hombre tiene que ver con aquello que se busca desplegar. Es condición del bien-estar humano la posibilidad de construir el mundo en el cual habita. Esta construcción implica decidir el qué hacer y cómo hacerlo. Para ello es necesario que el hombre en comunidad pueda:

 

  1.1 Reconocerse como sujeto y objeto del desarrollo. Colectivamente se presentan, discuten y deciden sobre las actividades orientadas a alcanzar las opciones de desarrollo y la incidencia de esas opciones de desarrollo, positiva o negativa, en la comunidad y sus miembros.

 

    1.1.1 Acceso a la información sobre las potencialidades económicas de la comunidad.

   

    1.1.2 Identificación de las bondades y peligros para el quehacer social de la comunidad de estas potencialidades.

   

     1.1.3 Divulgación de las formas de quehacer social valoradas socialmente en la comunidad.

 

    1.1.4 Vinculación y articulación entre las prácticas económicas y sociales.

 

  1.2 Crear y desplegar las opciones de desarrollo en la comunidad.  Apropiarse de su quehacer social. Se trata de identificar las mejores prácticas y quienes la realizan en función de hacer suyo el quehacer social.

  

    1.2.1 Formulación de escenarios posibles para la comunidad según las opciones de desarrollo potenciales.

 

    1.2.2 Evaluar estos escenarios en términos de la pertinencia para preservar el quehacer social no perturbado.

 

    1.2.3 Identificar los recursos necesarios para la realización de esas opciones.

 

    1.2.4 Formular los requerimientos en términos de recursos endógenos y exógenos para la realización de la opción de desarrollo.

 

    1.2.5 Definir estrategias de asimilación social y cultural de los recursos exógenos a la comunidad.

 

  1.3 Comparar las opciones de desarrollo de la comunidad con actividades similares o complementarias que ocurran en los ámbitos regional, nacional e internacional.

 

    1.3.1 Identificar el impacto y relevancia de las opciones de desarrollo con respecto al espacio de influencia de la comunidad.

 

   1.3.2 Identificar otros ámbitos con similares opciones de desarrollo y establecer vínculos de cooperación estratégica.

 

   1.3.3 Incorporar aliados estratégicos para los procesos de producción y promoción de los productos de las opciones de desarrollo en ámbitos externos a la comunidad.

 

    1.3.4 Identificar formas de divulgación de los productos en otros ámbitos fuera de la comunidad.

 

  1.4 Evaluar el impacto de las opciones de desarrollo para que el quehacer social sea cónsono con la cultura de la comunidad.

 

  1.5 Seleccionar las opciones de desarrollo adecuadas.

2. El control local sobre el desarrollo

 

     Supone la articulación de los medios apropiados para alcanzar las opciones escogidas en armonía con el quehacer social de la comunidad. Se espera que la comunidad pueda:

 

  2.1 Identificar los medios (procesos, herramientas, capital social) con los cuales cuenta para alcanzar las opciones de desarrollo escogidas.

 

    2.1.1 Recabar y actualizar la información sobre las capacidades instaladas en la comunidad.

 

    2.1.2 Definir estrategias para la capacitación de los miembros de la comunidad en las actividades específicas de la opción de desarrollo y aquellas otras áreas que se consideren claves para la preservación del quehacer social no perturbado.

 

   2.1.3 Identificar mecanismos para prolongar la sustentabilidad de la opción de desarrollo en el tiempo.

 

  2.2  Identificar los mecanismos de acceso y asimilación para aquellos medios con los cuales no se cuenta en la comunidad.

 

    2.2.1. Formular estrategias para la captación de los recursos escasos en la comunidad para el despliegue de la opción de desarrollo.

 

    2.2.2 Identificar potenciales aliados en virtud de su pertinencia económica y social para participar en la opción de desarrollo escogida.

 

    2.2.3 Formular estrategias a largo plazo para el desarrollo de las capacidades generadoras de los bienes necesarios para el desarrollo de una determinada opción en el ámbito local correspondiente.

 

  2.3 Articular los medios en función de garantizar la continuidad del quehacer social.

 

    2.3.1 Formulación de los escenarios de impacto de las nuevas relaciones que se incorporan en el quehacer social de la comunidad.

 

    2.3.2 Identificación de mecanismos de asimilación de estos medios para la colectividad.

 

    2.3.3 Formulación de los mecanismos de articulación de los medios autóctonos y exógenos para garantizar la continuidad del quehacer social o, al menos, garantizar medios de corrección a efectos secundarios de la opción de desarrollo.

 

  2.4 Ejecutar la opción.

 

    2.4.1 Formación de los actores del proceso de desarrollo

 

    2.4.2 Realización de la actividad correspondiente.

 

  2.5 Hacer seguimiento de los planes.

 

    2.5.1 Recabar información sobre los resultados de las opciones de desarrollo en los distintos ámbitos identificados en la comunidad.

 

    2.5.2 Identificar otros posibles impactos de la opción de desarrollo en la comunidad.

 

    2.5.3 Formular instrumentos de medición de impacto directo e indirecto.

 

3. La retención de los beneficios del desarrollo en la comunidad

 

     Entendiendo que los beneficios del desarrollo no se limitan a los objetos de intercambio en el mercado de bienes materiales, se pretende que algunos de los beneficios de las opciones se reproduzcan en ventajas para seguir desplegando las actividades consideradas claves para el sostenimiento y mejoramiento de las opciones de desarrollo de la comunidad. Así, la comunidad debe ser capaz de:

 

  3.1 Evaluar los resultados de las opciones de desarrollo ejecutada en los distintos ámbitos del quehacer social.

 

    3.1.1 Realizar proceso de evaluación en función de los instrumentos de medición de impacto.

 

    3.1.2 Formular posibles escenarios prospectivos de acuerdo a las tendencias identificadas.

 

    3.1.3 Identificar aspectos críticos según los escenarios propuestos.

 

3.2 Determinar los requerimientos necesarios para la continuidad de las opciones de desarrollo y la mejoría en su ejecución.

 

    3.2.1 Evaluar el nivel de desarrollo alcanzado en la opción e identificar posibles escenarios para garantizar su continuidad y mejoría.

 

    3.2.2 Evaluación del desempeño en otras comunidades con similares opciones de desarrollo e identificar fortalezas y debilidades. (mejores prácticas)

 

    3.2.3 Establecer vínculos de cooperación estratégica en los distintos ámbitos que corresponda.

 

  3.3 Identificar los beneficios directos e indirectos de la actividad en el quehacer social de la comunidad.

 

    3.3.1 Formular criterios para la medición de los beneficios alcanzados.

 

    3.3.2 Evaluar los beneficios.

 

    3.3.3 Formular escenarios posibles del desempeño de los beneficios en el tiempo.

 

  3.4 Reforzar aquellas otras actividades que promueven la opción de desarrollo como viable, deseable y sustentable en la comunidad.

 

    3.4.1 Formular los criterios de viabilidad y sustentabilidad de la opción en la comunidad.

 

    3.4.2 Evaluar las actividades según los criterios identificados.

     

    3.4.3. Formular estrategias para el reforzamiento de las actividades beneficiosas y control de aquellas que pudieran ser nocivas para la comunidad.

 

El sentido político del Desarrollo Endógeno en el presente

 

     En la identificación de las tareas que son necesarias para garantizar la condición endógena del desarrollo, se hace evidente la importancia de la dinámica entre ciudadanos, territorio y Estado que apunta hacia una dirección opuesta a las formas de relación entre estos tres componentes que se dan en el marco del desarrollo económico. En el desarrollo económico estos tres componentes son considerados solamente desde su contribución a la actividad económica dentro de un orden regido por el mercado (Shucksmith, 2000).

    

    En la propuesta de un desarrollo generado desde dentro se reinaugura la separación entre un adentro y un afuera que fue abolido por los procesos de integración multinacional guiados por la apertura de mercados y la ruptura de las barreras comerciales nacionales.

 

     En este sentido, el desarrollo endógeno inicia un tránsito de carácter nacionalista o, mejor dicho, una propuesta de ejercicio soberano sobre el territorio que plantea, no sólo interrogantes sobre las formas de concebir ese ejercicio, sino incluso, pone sobre la mesa de discusión la pertinencia de la soberanía en un mundo cada vez más entendido como un enorme mercado global con rezagados en los países que aún propician accesos diferenciados y selectivos al mercado.

   

      Siendo este el caso, el desarrollo endógeno sustentable aparece no sólo como una respuesta a la recurrente pregunta por el modo de alcanzar el desarrollo. Se propone más bien como un concepto auxiliar para volverse a plantear preguntas fundamentales vinculadas al modo como los miembros de una sociedad hacen uso de sus potencialidades y vocaciones en afinidad con lo acordado en los espacios de concertación que se construyen con la participación del Estado. Este último, entendido como el instrumento que la sociedad constituye para garantizar el reconocimiento de los otros por parte de todos.

 

      La vinculación entre ciudadanía, territorio y Estado es entonces replanteada. No se trata de una vinculación abstracta fundada en el mercado, sino de una asociada con las peculiaridades de un determinado territorio y la configuración que de él se hace a partir de los modos como los ciudadanos asumen su vida, su quehacer social, en ese territorio; con el Estado como garante de los espacios de concertación necesarios para el proceso de desarrollo (Pilioneta y Ochoa, 2005).

    La vinculación entre ciudadanía, territorio y Estado en el desarrollo endógeno sustentable se puede concebir como constituida por distintas capas que se definen en función de un modelo básico de sociedad.

 

    Estas capas las denominan estos autores como: capa productiva derivada del quehacer relacionado con la generación de bienes materiales; capa innovadora-educativa la derivada del quehacer propio de la generación de conocimiento y la transmisión de saberes; capa social derivada del quehacer relacionado con la dependencia entre los miembros de la sociedad y capa institucional derivada de la necesaria sistematización de algunas relaciones entre los miembros de la sociedad.

 

   Todas estas capas están definidas como redes en las cuales se intercambian permanentemente información, necesidades, problemas, propuestas y soluciones. Alimentando todo este circuito de redes se va develando y desplegando la cultura que trasciende a las distintas capas y que permite el desarrollo.

 

    La cultura se atisba en las distintas tareas identificadas para el Desarrollo Endógeno como aquello que impulsa y posibilita los procesos de apropiación de beneficios, tecnologías, avances, amenazas y fortalezas con los cuales la sociedad asume como propio la constitución de su porvenir (Pilioneta y Ochoa, 2005).

 

     El aspecto más resaltante del Desarrollo Endógeno Sustentable es precisamente su constitución como condición de posibilidad para impulsar procesos de transición hacia una sociedad orientada por la comprensión de su propio quehacer; la puesta en cuestionamiento del modo como ha alcanzado la situación en la cual se encuentra actualmente; y las posibilidades que esa situación comporta para el florecimiento de las capacidades humanas de sus miembros.

   

 

   Es precisamente desde la revisión de los fundamentos sobre los cuales una sociedad se intenta re-pensar a sí misma, que la endogeneidad se convierte en motor de nuevos procesos de definición del bienestar para la sociedad. En este sentido, trasciende al dualismo de la globalización vs. localismo, para referirse al ámbito de cómo pensar una sociedad justa desde la reconstitución histórica de sus propias raíces y el reconocimiento de su quehacer social.

 

   La reconstitución histórica de la sociedad, en el caso particular de sociedades periféricas o marginales al discurso del desarrollo económico dominante hasta el presente, implica una apropiación de la cultura que se formula desde las propias preguntas constitutivas de la identidad colectiva. En este sentido, es precisamente la promoción y existencia de procesos de aprendizaje e incremento de las capacidades críticas de los miembros de la sociedad a través de los cuales se va destilando el proceso de reconocimiento de humanidad de todos y de la posibilidad de establecer diferencias que no impliquen procesos de exclusión social, política y económica.

 

Definiciòn de Tèrminos Bàsicos

 

Ambiente

    Síntesis de las interrelaciones dinàmicas del hombre con el medio ambiente que define su calidad de vida. Factores naturales y humanos que interactùan y afectan la relaciòn entre los seres vivos.

 

Desarrollo

    Conjunto de acciones coherentes para el logro de la calidad de vida.

 

Desarrollo Sustentable

    Es el desarrollo que satisface las necesidades de la generaciòn presente, sin comprometer la capacidad de las generaciones futuras para satisfacer sus propias necesidades.

Impacto Ambiental

    Cualquier cambio en el ambiente bien sea adverso o beneficioso que resulte completa o parcialmente de las actividades, productos o servicios de una organización.

 

Gestión Ambiental

    La gestión ambiental constituye el conjunto de diligencias conducentes al manejo del sistema  ambiental

 

Ordenación del Territorio

    Entendida como la distribución de los usos del  territorio de acuerdo con sus características.

 

Evaluaciòn del Impacto Ambiental

    Conjunto de acciones que permiten establecer los efectos de proyectos, planes o programas sobre el medio ambiente y elaborar medidas correctivas, compensatorias y protectoras de los potenciales efectos adversos.

 

Desarrollo Endógeno

    Puede entenderse como un proceso de crecimiento económico y cambio estructural por la comunidad local, utilizando el potencial de desarrollo que conduce a la mejora del nivel de vida de la población.

 

Bases Metodològicas

 

Caracterización epistemológica y método de trabajo

    Esta investigación siguió un diseño de investigación lógico formal el cual se inscribe en el enfoque epistemológico racionalista. El racionalismo en tanto una actitud racional general, como una filosofía de la ciencia. Esta actitud crítica, que adopta como método el deductivismo, surge de lo que se llama el problema de Kant (en qué condiciones se puede decir que un enunciado es científico), o problema del criterio de demarcación entre lo que es ciencia y lo que no es, que Popper (1973), desarrolla como una teoría sobre la naturaleza de la ciencia, denominada falsacionismo. Esta filosofía según su criterio:

Proporciona un mayor rigor metodológico para hacer ciencia, ya que conlleva someter a prueba una teoría científica, enfrentándola a las condiciones más estrictas que pudiera refutarla, y salir airosa, el signo distintivo de la ciencia, aquello que la separa de lo que no es (p. 195).

 

     En este enfoque, los datos son proporcionados por el razonamiento, por lo cual son más seguros y confiables, de lo que son los proporcionados por los sentidos y la intuición (Lorenzano, 1993). Al respecto Popper señala que:

 

Las ciencias son sistemas de teorías científicas, y éstas deben concebirse como aproximaciones a la realidad, como ”redes”, dice metafóricamente, que lanzamos para comprender el mundo, “para racionalizarlo, dominarlo y explicarlo” y la manera de lograr que la malla de estas redes sea cada vez más fina procurando eliminar todas aquellas teorías e hipótesis que no dicen nada acerca del mundo, porque son falsas. Puesto que las teorías e hipótesis son enunciados universales, eliminaremos de la ciencia, las hipótesis falsas sometiendo sus enunciados universales a refutación (p 77-78).

     

 

     La concepción heredada de la ciencia, impulsada por los patrocinadores del Círculo de Viena, y el neopositivismo en general, sostenía una concepción de la ciencia basada en el inductivismo. La inducción importaba tanto en el  contexto del descubrimiento de las hipótesis, como en el contexto de justificación de las mismas.

        

     La ciencia se suponía, es inductiva, y las hipótesis proceden normalmente por generalización de los casos particulares observados.

     Además, una hipótesis se justifica, se razona que es verdadera, sometiéndola a la contrastación, cuyo resultado puede ser la confirmación o la refutación. Si la hipótesis resulta confirmada por la prueba experimental, se la admite como verdadera o, por lo menos, como probable; este momento de justificación es también inductivo, dado que se apoya sobre un razonamiento inductivo, como es el esquema lógico de la confirmación de hipótesis.

 

     Por otra parte, el enfoque hipotético deductivo, es uno de los más influyentes en la filosofía de la ciencia (epistemología), suele señalarse como fecha de su aparición el año 1934. Este método invierte radicalmente el esquema: hechos-inducción-leyes, a fin de eliminar el papel de la inducción.

    

     Para ello, sostiene que la vía correcta es a partir de las teorías a los hechos. Popper, hace notar que sólo la ciencia adquiere sentido si se ordenan los hechos, a partir de un cierto punto de vista, de una teoría que separe los que son relevantes de los que no los son, al contrario de un registro indiscriminado, incoherente y absurdo de enunciados.

 

     En otras palabras, no se parte de observaciones indiscriminadas para inducir luego la teoría. Es la teoría la que muestra qué hechos se deben observar. Los hechos se deducen de la teoría y, finalmente la pondrán aprueba de manera más rigurosa posible: teoría-hipótesis-deducción-ley. En síntesis se asumió la vía epistemológica del racionalismo crítico para el abordaje de la investigación.

Descripción del método de estudio

     El método de trabajo será el hipotético deductivo. Este método científico, propio de las ciencias fácticas y opuesto al inductivismo, sostiene que las hipótesis científicas no se derivan de la observación, sino que son producto de la creatividad humana, que mediante ellas intenta hallar la solución a un problema.

     El recurrir a la experiencia sólo es necesario para la contrastación de hipótesis, deduciendo de ella una conclusión en forma de enunciado observacional, que se compara con los hechos. Los defensores de este método sostienen que representa, también en la ciencia, el modo común de razonar. Sus pasos característicos son: formulación de una hipótesis, deducción de un enunciado observacional, constratación del enunciado para determinar si se produce una confirmación o una refutación de la hipótesis.

 

     Los orígenes de este método suelen remontarse al nacimiento de la ciencia moderna, y su sucesiva organización y sistematización se debe sobre todo a la necesidad sentida a todo lo largo de la historia de la ciencia y de la filosofía de la ciencia, de dar cada vez mas importancia a la libre elaboración de las hipótesis para explicar el origen de muchas leyes y teorías científicas.

 

     Lo han definido y practicado con diversa fortuna todos aquellos autores que, como Galileo, Descartes, Huygens, Newton, Herschel, Whewell; entre otros, sostienen de algún modo que las hipótesis científicas no proceden de la observación, sino que son creaciones del espíritu humano, propuestas libremente a modo de conjeturas, para ver si, en el supuesto de admitirlas, los sucesos o fenómenos de la naturaleza quedaban mejor explicado. El requisito fundamental para que fueran admitidas, se entendió siempre que era la confirmación que proporcionaban los hechos.

 

     El método hipotético – deductivo, supone que el contexto de descubrimiento no se atiene a las reglas y procedimientos controlados, y sostiene que las hipótesis se admiten o rechazan según sea el resultado de la contrastación de las mismas con los postulados teóricos.

 

     El método hipotético – deductivo:

 

 1) Parte de problemas.

 2) Propone hipótesis para explicarlos.

 

3) Extrae de los conocimientos generales o teoría los enunciados iniciales.

 

4) De la relación de los enunciados iniciales se extraen las consecuencias lógicas (razonamientos estructurados) o derivaciones.

 

5) Las somete a pruebas de adecuación o contrastación teórica.

 

     Ante el problema y la pregunta de investigación formulada en el primer capitulo, se recurrió a una hipótesis general a partir de la cual se pudo derivar o deducir la respuesta al problema; la función de la hipótesis, fue vincular el problema de investigación con sistemas de conocimientos universales y generales (teorías), de allí se comenzó a deducir o derivar progresivamente las respuestas. Esta investigación se enmarcará en el siguiente esquema de trabajo señalado por Padrón (1996), (Problema – Objetivos > Hipótesis > Teoría > Derivación).

Relación de las Categorías Observacionales de Hechos, con la Hipótesis de Investigación y las Teorías

     Esta investigación partirá de una pregunta de investigación. Al seleccionar el método hipotético deductivo, se comenzará el proceso de razonamientos estructurados a partir de una hipótesis teórica de investigación.

 

     Una vez realizado el análisis de las diferentes teorías relacionadas, se procederá a relacionar todos aquellos aspectos que permitirán derivar el modelo teórico.

Tipo de Investigación

   De acuerdo a las fases diacrónicas del proceso de investigación esta investigación es Explicativa, al respecto Padrón (1998), señala que las investigaciones explicativas:

Parten de descripciones suficientemente exhaustivas de una cierta realidad bajo estudio y de la necesidad de conocer por qué ciertos hechos de esa realidad ocurren del modo descrito, es decir, de la necesidad de encontrar ciertas relaciones de dependencia entre las clases de hechos que fueron formuladas en la fase anterior de la secuencia. El objetivo central de estas investigaciones consiste en proveer modelos teóricos (explicativos, abstractos, universales, generales) que nos permitan elaborar predicciones y retrodicciones dentro del área fáctica a la cual se refiere el modelo. Se estructuran sobre la base de preguntas cuya forma lógica se orienta a interpretar la ocurrencia de una cierta clases de eventos (consecuentes) por mediación de otra clase de eventos (antecedentes): ¿Por qué ocurre p? ¿De qué clase depende p? ¿Qué clase de hechos condiciona la ocurrencia de p?. Sus operaciones estandarizadas son las formulaciones de sistemas de hipótesis, los desarrollos de hipótesis (por comprobación o por derivación), las construcciones de sistemas interpretativos, etc. (s/n).

 

     De acuerdo al tipo de investigación, esta investigación desde el punto de vista sincrónico abarcará las siguientes instancias: problema, objetivos, justificación (área empírica) el análisis de las bases teóricas (área teórica de la investigación), el método de trabajo científico (área metodológica) y las derivaciones (modelo teórico). Desde el punto de vista diacrónico, esta investigación abordará los fundamentos teóricos que explican la hipótesis teórica formulada.

5. Fases de la Investigación y Técnicas de recolección y organización de información

     La investigación se desarrollará siguiendo las etapas que se presentan en el siguiente cuadro:

 

 

 

 

 

Cuadro 1

Etapas de la Investigación

 

Etapa de Investigación

Definición

Técnica de recolección, organización y análisis de datos

1.- Exploración y análisis de las teorías generales

Etapa en la cual se realizará el estudio profundo de las teorías que sustentan la investigación

Se utilizará la revisión bibliográfica y la reformulación de teorías a fin de adaptarlas a las necesidades propias del estudio, situación que permitirá ubicar los enunciados iniciales

2. Derivación

Etapa donde se especificarán paulatinamente los elementos de la formulación teórica (respuesta al problema) partiendo de la hipótesis (en relación con su respectiva teoría general) hasta los enunciados iniciales

Se utilizarán los sistemas de deducciones lógicas y los razonamientos estructurados

 

3. Construcción de la formulación teórica

Etapa en la que se especificaron los enunciados de la formulación teórica

Se utilizarán técnicas de diagramación, gráficos, la formalización o escritura conceptual, con el característico ordenamiento de los enunciados teóricos establecidos a partir de la formulación teórica.

 

6.  Método de Validación o Contrastación Teórica

La validación teórica de la formulación teórica, seguirá las “condiciones de adecuación” expuestas por Schavino (1998), que considera los siguientes aspectos:

Consistencia: garantía que entre uno y otro de los elementos de la formulación teórica no existen contradicciones. Se examinó que cada elemento de la formulación, estuviera correctamente derivado de las teorías seleccionadas.

 

Completitud: garantía que se obtuvieron todas las posibles variables de correspondencia que resultan deducibles a partir de la hipótesis y de las teorías asociadas a la misma.

 

Independencia: garantía que cada una de las variables de correspondencia postuladas en la formulación teórica son especificas y autónomamente relevantes o significativas, sin que existan elementos repetidos o solapados entre sí. Se examinará hasta qué punto los enunciados iniciales de la formulación teórica se suponen unos a otros, o si alguno de ellos esta implícito en otro, ya que en este caso estarían confundiendo los niveles de razonamiento y de estructuración decreciente de la formulación teórica.           

  

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