Las medidas contra la aristocracia terrateniente y los monasterios.
Para que el estado pudiera crecer, era necesario frenar a la clase aristocrática de familias ricas de terratenientes que con sus desmedidas ambiciones acumulaban tierras que los campesinos libres vendían a bajos precios por diversas causas (sequías, malas cosechas, inundaciones, incendios.)
Consciente de la gran importancia del campesinado libre, recogió las leyes promulgadas a su favor por Romano Lecapeno e incluso las mejoró, para devolverle a los campesinos las tierras perdidas.
Su política agraria fue entonces netamente antiaristocrática, lo que le valió el odio de todas las familias importantes de los themas.
Es con este espíritu que hace devolver a los grandes magnates como los Focas y los Maleinoi, las tierras que desde 922, después de la primera ley agraria de Romano Lecapeno, les habían sustraído ilegalmente a sus dueños legítimos, según la novela de 996, donde nombra a estas familias específicamente.
En dicha novela los Focas y los Maleinoi son utilizados como ejemplo de familias aristocráticas que obtienen un ilimitado poder al adquirir tierras ilegalmente, comprándolas a sus dueños que habían caído en desgracia por heladas, incendios, impuestos excesivos, y en contra de la legislación vigente que protegía a estos, pero beneficiándose de la prescripción que marcaban las leyes, que estaba en los cuarenta años, ya que al término de dicho plazo ya no se podían reclamar las tierras mal adquiridas.
Siguiendo un lógico razonamiento, la novela especifica que los grandes terratenientes, debido a su creciente poder, lograban fácilmente que transcurra el plazo de prescripción y quedarse con toda la tierra definitivamente, por lo que declara que no habrá mas derecho a la prescripción, volviendo en el tiempo hasta 922, cuando Romano Lecapeno dicta su primera novela con respecto a este tema.
La consecuencia: los grandes terratenientes que hubiesen adquirido tierras ilegalmente desde 922 deberán devolverla a sus antiguos miembros, sin poder ampararse en la prescripción.
La medida, de casi imposible aplicación (habían pasado mas de 74 años) demostraba el odio que Basilio II tenía a la aristocracia rural del Asia Menor, los cuales le habían causado grandes problemas y contratiempos con sus revueltas desde el inicio de su reinado, y con ello le habían hecho perder mucho tiempo del cual se sirvió el zar Samuel para organizar un verdadero imperio en los Balcanes.
También esta novela la emprendía contra los monasterios, los cuales se habían enriquecido notablemente gracias a las cada vez más grandes donaciones que hacían los súbditos del imperio e incluso a los testamentos donde se legaban bienes a la iglesia.
Había en esa época gran cantidad de monasterios que se habían instalado en pueblos o aldeas de campesinos que donaban sus tierras; en su novela de 996 Basilio II declara que estos no son monasterios sino que son casas de oración sometidos a la aldea, sin pagar sus obligaciones al obispo.
Los monasterios mayores, para lo cual toma como parámetro que tengan mas de ocho monjes, quedaban bajo la jurisdicción del obispo correspondiente, pero sin derecho a adquirir mas tierras, nuevamente en concordancia con las antiguas leyes de Romano Lecapeno.