Ayuda extranjera y complicaciones en Antioquía.
Seguramente entusiasmado con el éxito brillante que obtuvo con los soldados varegos, el emperador requirió ayuda del rey croata Esteban Drzhislav, le envió las insignias reales, lo nombró eparca de toda la zona de las ciudades dálmatas y le concedió el título de patricio.
También hubo contactos con los serbios, pero cuando la delegación del país eslavo llegó a Constantinopla en 992, no encontró al emperador, porque este ya había partido a presentar batalla a los búlgaros.
Macedonia comenzaba entonces a ser el escenario de una guerra sin cuartel entre Bulgaria y Bizancio, Samuel y Basilio II sabían que se jugaban el futuro de sus imperios, y pondrían lo mejor de sí para ganar batalla por batalla.
Sin embargo, en 994 surgen problemas con los fatimitas que obligan al emperador a regresar a Constantinopla para luego marchar hacia el norte de Siria, donde la ciudad de Antioquia corría peligro y Alepo era ocupada por los árabes.
En 995 apareció por Alepo, sorprendiendo y derrotando al enemigo, y luego toma Rafanea y Edesa, demostrando un extraordinario talento y energía para la guerra.
Sin embargo, la guerra en dos frentes no puede dejar nada que no sea amargura, y otra vez lo sufrió el imperio cuando Samuel aprovecha este respiro que le da Basilio II que llega en su campaña hasta el Peloponeso.
Sin embargo, el emperador contaba con un excelente general, Nicéforo Uranos, quien vence a Samuel en una batalla en 997 de la cual el zar búlgaro sale muy malherido.
Pero Samuel era también un talento militar, y un hombre muy fuerte, se sobrepuso a la herida, y se recupera al año siguiente tomando Dirrachium e incorporando Rascia y Dioclea a su imperio a fines de 998.
Mientras tanto Basilio II seguía con la obligación de dar batalla en oriente, donde en 999 vuelve a Siria y derrota nuevamente a los fatimitas en Antioquia, aunque no puede tomar Trípoli.
Ese mismo año debe partir a Armenia e Iberia para sofocar levantamientos en ambas naciones.
Recién puede volver el emperador a Constantinopla en 1001, saliendo precipitadamente hacia los Balcanes para volver a verse con su odiado enemigo.