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ELEGIA A LA MUJER INVENTADA
(Sin formas la conocéis:
es la yedra obstinada,
la reja y el amor,
apenas lágrimas de otro tiempo).
Una mujer o su sombra de yedra
llena de soledad de lámparas vacías.
En la memoria del corazón
está marchita una flor,
un nombre de mujer.
Los ojos de la ausencia
están llenos de lluvia, de paisajes helados y sin árboles.
¿Quién conoce el nombre de esa mujer
que olvida su cabellera en los ríos del alba?
¡Qué difícil es distinguir entre la noche
y una mujer ahogada hace tiempo en un estanque!
El desmayo de una flor no se compara
al silencio de sus párpados cerrados.
PAISAJE DE MUJER
(Tú vives justamente en el momento
en que muere la flor.
Ni más ni menos:
parecida al olvido).
Tu vives lenta y suave en tono de nube antigua.
Tu país se eleva a la altura del canto elemental
de las aves y de las florecillas silvestres.
No te ignoran los regatos perdidos
ni las huellas ocultas en el invierno.
El temblor de un tallo responde en tu despertar,
Tu cabellera es la flora del paraíso.
TROPICOS
Los ratones dialogan a los pies de las
mujeres con materia, ocultas en el trayecto
de la fiebre del bosque, en la extensión
perdida de las manos, en los remansos. Los
ratones viven domésticamente con los ojos
en blanco aletargados por un sueño fakírico
donde crecen, flores y animales, avispas,
ojos y flores. Los hombres venidos de Asia
claman en medio cuerpo la temperatura del
plátano, único color del trópico. En posturas
horribles, en las formas del sueño y de las
cejas del silencio. En la forma del párpado o
del grito o de la piel o de la madera o del
animal dormido. En la forma del diente o de
la piel reseca del vegetal o en la forma de la
cabeza que cae por lo alto de la muerte
dejando en el espacio una hebra de lágrima
sin ojo.
POEMA DE LA LIBERTAD DEL CIELO
TODAVIA no me he liberado del cielo. Me falta la libertad del
cielo. De la tierra. La libertad del espacio. La libertad del silencio
y del agua. Y también la mía. La de mis brazos. La libertad en fuga
de mis deseos por los tejidos finos a través de las noches lentas.
ME falta, pues, la libertad. Cuando salgo de un dedo, caigo en
otros dedos. Pero aquí también la vida. Libertad debe ser sin vida
y sin muerte. Como la vida del agua. Como la salida de un tren o como
una cosa que no se hace. Esto mismo de que me falte la libertad
del cielo está iluminado de ángeles.
YO vivo de mi falta de libertad. De no salir y de salirme de mí.
De cuanto hago de pié y en el sueño. De pisar a veces tierra con cascos
de caballo.
YO comprendo que los ratones busquen su libertad. Es natural
el deseo de una libertad inmediata. En cambio yo persigo la libertad
del cielo. De los colores y de los ojos. La libertad de la música.
LA libertad es tan pequeña que se me figura hormiga o muchas
hormigas. Y esto es nada. La libertad déjola libre. Le doy yo libertad.
LA lluvia me liberta de la ciudad. De las miradas de las gentes. Gusto
de la lluvia que viste resplandores. Amo la lluvia que arrastra deseos.
que destila el goce en la tierra que hace correr los ríos.
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