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Sebastian Salazar Bondy () nunca fue considerado un gran poeta, pero produjo algunos hermosos poemas como los aquí presentados —  
en el poema "Confidencia en voz alta", dice: /pertenezco a una raza sentimental, / a una patria fatigada por sus penas  
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DOS POEMAS DE:
      SEBASTIAN SALAZAR BONDY

TESTAMENTO OLOGRAFO

Dejo mi sombra,
una afilada aguja que hiere la calle
y con tristes ojos examina los muros,
las ventanas de reja donde hubo incapaces amores,
el cielo sin cielo de mi ciudad.
Dejo mis dedos espectrales
que recorrieron teclas, vientres,
aguas, párpados de miel
y por los que descendió la escritura
como una virgen de alma dehilachada.
Dejo mi ovoide cabeza, mis patas de araña,
mi traje quemado por la ceniza de los presagios,
descolorido por el fuego del libro nocturno.
Dejo mis alas a medio batir, mi máquina
que como un pequeño caballo galopó año tras año
en busca de la fuente del orgullo
donde la muerte muere.
Dejo varias libretas agusanadas por la pereza,
unas cuantas díscolas imágenes del mundo
y entre grandes relámpagos algún llanto
que tuve como un poco de sucio polvo en los dientes.
Acepta esto, recógelo en tu falda como unas migas,
da de comer al olvido con tan frágil manjar.

  CONFIDENCIA EN ALTA VOZ

Pertenezco a una raza sentimental,
a una patria fatigada por sus penas,
a una tierra cuyas flores culminan al anochecer,
pero amo mis desventuras,
tengo mi orgullo, doy vivas a la vida bajo este cielo mortal
y soy como una nave que avanza hacia una isla de fuego.

Pertenezco a muchas gentes y soy libre,
me levanto como el alba desde las últimas tinieblas,
doy luz a un vasto campo de silencio y oros,
sol nuevo, nueva dicha, aparición imperiosa
que cae horas después en un lecho de pesadillas.
Escribo, como ven, y corro por las calles,
protesto y arrastro los grillos del descontento
que a veces son alas en los pies,
plumas al viento que surcan un azul oscuro,
pero puedo quedarme quieto, puedo renunciar,
puedo tener como cualquiera un miedo terrible,
porque cometo errores y el aire me falta
como me faltan el pecado, el pan, la risa, tantas cosas.

El tiempo es implacable como un número creciente
y comprendo que se suma en mi frente, en mis manos,
en mis hombros, como un fardo,
y pertenezco al tiempo, a los documentos, a mi raza y mi país,
y cuando lo digo en el papel, cuando lo confieso,
tengo ganas de que todos lo sepan y lloren conmigo.

LOS JUEGOS Y LOS SUEÑOS

Leopoldo Chariarse

Sueño que juego pero estoy jugando
a soñar y a que sueño que jugaba
juego a que sueño pero estoy soñando
jugar y era contigo que soñaba.

Y una loca alegría me embriagaba
de vivir y soñarte despertando
y saber que eras tú con quien jugaba
juegos de amor que urdí por tí soñando.

Oh realidad que fuiste poesía
oh sueño o juego imagen de la duda
oh poesía realidad de un día

en ti se muestra la verdad desnuda
jugando en la soñada alegoría
y la evidencia de la frase muda.

LUZ LUNULA

Carlos Zúñiga Segura

Tú y yo enarbolando cabelleras devoradas por el viento parecemos
arder en el aire; los mismos abismos se hicieron caminos, los torrentes
acompañaron nuestra carrera; la luz que guarda memoria de primaveras,
fuente, perfume y nubevoz de la tierna edad, reina ahora en esta estancia
que no tiene más gala que el fugaz ensueño en cuya tibieza todas las
flores huelen a miel y a mujer extendida coronado la noche con gozosa
sensualidad.
Tú y yo, clave y memoria del paisaje interior buscando refugio en el
ojo del silencio para amar la paz cuando la guerra está cercana.
Tú y yo, frutos de amor que se celebra, gotas de fuego glorificando
nombres de nieve, pequeños cinemas derruidos por la risa de los ángeles
cuando el día va atado al Sol que cae bajo el terso horizonte.
Tú y yo, contemplando luciérnagas que dan a la húmeda tierra un
manto de luces; el imperio de los dioses en el esplendor del primer fruto
del jardín; el canto violento del aire diseminado la atesorada palabra y los
cerquillos de oro; entonces es tiempo sin hora, amor no correspondido,
lluvia, sombra, olvido, fruta advenediza, alba desvelada, pequeña vasija
sin vino, desamparado caracolillo agonizando en las marismas, estrellas
que juegan piedras besando en lo alto de la pétrea cordillera.
Tú y yo, encaramados en la guarida de zorros donde hallan
soleadero apacible las tímidas lagartijas.
Tú y yo, estamos escondidos en el arco iris del recuerdo que dejó
sus cintos preñados de agua y peces huidizos de colores.
Tú y yo, ligados de manera extraña, a la esfera estelar y a la
Tierra navegamos bajo el cielo, ante el danzante horizonte, a la búsqueda
de otros puntos de referencia que las ondinas desnudan en la noche.
Tú y yo, alejados del crepúsculo añil, abordamos la góndola de la
mañana y proseguimos la cadencia con sus farolas trasnochadas y ciegas
brillantes inútiles ante el rito matinal.
Tú y yo, ecos que ruedan sobre la planicie, albatros enamorado
vientos de tenues colores y en verdad suspirando por las mariposas que
deshacen sus polvos sobre la extravagante idealidad y la fábula.
Tú y yo, signos exhaltados de emoción, caminamos hacia un
cielo definitivo y nuestro.
¡Tú y yo caminamos siempre!

		TENDRAS UN ARQUITECTO

		  Cesáreo Martinez

	Tendrás un arquitecto que diseñe tu casa
		frente a la costa
	donde probablemente duerma tu cuello algunos minutos
		del verano
	y su sueño sea una jirafa de espumas flotando sobre el mar
	Tendrás tu cuerpo límpido, soñando en la transparencia
		del día
	y brillando todos los siglos de la noche
	Tendrás un bobo marido-admirador íntegramente consagrado
		a tu íntimo jardín
	Tendrás un amante que te haga el mar a la italiana
	Y te diga arrivederci Sara
	Tal vez algunas amigas rosadas con quienes discutas
	quién es el mejor poeta del mar
	Tendrás tus joyas y un chorlito cultivado, a la altura
		de tus desmanes
	Tendrás toda la costa indeterminable frente a tu casa
	Mas al delfín que se desliza en este poema, jamás;
		puesto que se desliza,
		es que escapó a tus redes.

IMPOLUTO

Olga Manyari Rey de Córdova

Regio imponente desfile
celestial
orquestado con arrogantes querubines
trasuntan sutiles arpegios
desde bíblicas y arcanas órbitas
Resuenan trompetas
anuncian presagios alabastrinos
descienden desde lejano Olimpo
donde moran ubicuos parnasos

Aleluyas de lauros y credos
Desde una carroza argentada
las trompetas celestiales
ejecutan la marcha triunfal
un coro de relucientes ángeles
canta el ANGELUS
PACEM PACEM PACEM
in ORBIS.



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