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| Javier Heraud, poeta peruano ícono de la juventud - poemas escogidos y comentados |
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El Río
Javier HeraudLa vida baja como un ancho río Antonio Machado 1 Yo soy un río, 2Yo soy un río un río un río cristalino en la mañana. A veces soy tierno y bondadose. Me deslizo suavemente por los valles fértiles, doy de beber miles de veces al ganado, a la gente dócil. Los niños se me acercan de día, y de noche trémulos amantes apoyan sus ojos en los míos, y hunden sus brazos en la oscura claridad de mis aguas fantasmales. 3 Yo soy el río. 4Y es aquí cuando más me precipito. Cuando puedo llegar a los corazones, cuando puedo cogerlos por la sangre, cuando puedo mirarlos desde adentro. Y mi furia se torna apacible y me vuelvo árbol y me estanco como un árbol y mi silencio como una piedra, y callo como una rosa sin espinas. 5Yo soy un río. Yo soy el río eterno de la dicha. Ya siento las brisas cercanas, ya siento el viento en mis mejillas, y mi viaje a través de montes, ríos, lagos y praderas se torna inacabable. 6Yo soy el río que viaja en las riberas, árbol o piedra seca yo soy el río que viaja en las orillas,puerta o corazón abierto yo soy el río que viaja por los pastos,flor o rosa cortada Yo soy el río que viaja por las calles,tierra o cielo mojado yo soy el río que viaja por las casas,mesa o silla colgada yo soy el río que viaja dentro de los hombros.árbol fruta rosa piedra mesa corazón corazón y puerta retornados. 7Yo soy el río que canta al mediodía y a los hombres, que canta ante sus tumbas, el que vuelve su rostro ante los cauces sagrados. 8Yo soy el río anochecido. Ya bajo por las hondas quebradas, por los ignotos pueblos olvidados, por las ciudades atestadas de público en las vitrinas. Yo soy el río, ya voy por las praderas, hay árboles a mi alrededor cubiertos de palomas, los árboles cantan con el río, los árboles cantan con mi corazón de pájaro, los ríos cantan con mis brazos. 9Llegará la hora en que tendré que desembocar en los oceános, que mezclar mis aguas limpias con sus aguas turbias, que tendré que silenciar mi canto luminoso, que tendré que acallar mis gritos furiosos al alba de todos los días, que clarear mis ojos con el mar. El día llegará, y en los mares inmensos no veré más mis campos fértiles, no veré mis árboles verdes, mi viento cercano, mi cielo claro, mi lago oscuro, mi sol, mis nubes, ni veré nada, nada, únicamente el cielo azul, inmenso, y todo se disolverá en una llanura de agua, en donde un canto o un poema más sólo serán ríos pequeños que bajan, ríos caudalosos que bajan a juntarse en mis nuevas aguas luminosas, en mis nuevas aguas apagadas.
POEMA
Yo no me ELEGIA Tu quisiste descansar Yo nunca me río PALABRA DE GUERRILLERO |