Artículo publicado en la edición correspondiente a la 1a. Quincena de Febrero - Número 3 - Año 3

 

Pecadores

por Marco Rubio / [email protected]

 

El pasado martes 19 de Diciembre del 2000, salió al aire la emisión del programa "Que Bárbara!" donde se habló de "Religión y Homosexualidad", y en el cual participé. En este programa hablé de que en realidad la religión Cristiana no condena la homosexualidad. De hecho, al hacer un estudio minucioso del documento más representativo del conocimiento Cristiano, la Biblia, nos damos cuenta que es mentira todo lo que nos han dicho que dice sobre el tema.

De este documento cité un versículo que causó polémica en una parte de la población gay de esta ciudad que vio dicho programa. Recibí llamadas de atención y comentarios adversos de personas que se sintieron incómodas por lo que mencioné. El versículo en cuestión es "No he venido a llamar a justos, sino a pecadores", Marcos 2:17. Mi intención al mencionar este texto no era confirmar de ninguna manera lo que afirmaba el sacerdote, que también participó en el programa, al catalogar a los homosexuales como "pecadores". Mi intención al introducir este texto a la plática fue ironizar la postura del sacerdote.

Por lo que creo que es importante aclarar a qué se refiere este texto en específico, dicho en un contexto específico.

Cristo en su tiempo fue todo un escándalo. En su misión de encontrar a todos aquellos que quisieran servir a Dios, hablaba a todos aquellos que querían oírle acerca del Reino de Dios, incluso a "pecadores" reconocidos. Esta situación ponía furiosos a los fariseos y escribas, pues ellos consideraban a muchos de los seguidores de Cristo personas "indignas".

El hecho de que Jesús tenga por compañía o se rodee de personas que ellos llaman "pecadores" les parece despreciable. Algo similar a lo que este padre hizo en este programa al mencionar que los homosexuales eran aceptados en la Iglesia Católica siempre y cuando no practicaran la homosexualidad, porque esto los convertía en "pecadores". Para los fariseos y escribas, personas que conocían y estudiaban la "Ley" (y quienes por este hecho se sentían superiores a los demás), las personas comunes eran como el polvo que pisaban. Como dato curioso, estas personas utilizaban la expresión hebrea 'am ha-'a-rets, "gente de la tierra", para mostrar cuánto desdeñaban a esas personas. Contrariamente, Jesús trataba a todos con bondad, compasión y dignidad. Gracias a esto, muchos 'am ha-'a-rets (personas humildes, entre ellas algunas a quienes se les etiquetaba como "practicantes del mal") deseaban escucharle.

Por eso cuando algunos de ellos lo criticaron por comer con recaudadores de impuestos y pecadores, él les dice: "No vine a llamar a justos, sino a pecadores".

Los fariseos, los escribas (intérpretes de la Ley) se consideran justos a sí mismos. No se consideran pecadores de ninguna manera, ni veían la necesidad de arrepentirse de nada. Pero Jesús les acusa de que por su propia vanidad impiden que los demás se acerquen a Dios. Que esas personas "despreciables", "pecadores" se queden fuera del Reino. Esto lo encontramos en Mateo 23:13 y Lucas 11:46 "¡Ay de ustedes también, intérpretes de la ley! Porque cargan a los hombres con cosas que no pueden llevar, cerrando el reino delante de los hombres. Pero ustedes ni aún con un dedo la tocan, no hacen nada por aligerarles la carga, ni entran ustedes al reino ni dejan entrar a los demás!".

Los intérpretes de la Ley, celosos de este documento, presentan una visión muy oscura para el común de las personas de la época, mostrando a un Dios intolerante, sin capacidad de piedad ni perdón. Esto lejos de provocar respeto y amor para con Dios, hacía que la gente se distanciara más de Él. Y es que en realidad, no es necesario situarse en ese tiempo para saber que es muy difícil pedir perdón cuando sientes que a quien te lo deben de pedir es a ti. Perdón por la discriminación y el abuso que recibes por parte de los demás. Perdón por el atropello espiritual que recibes de los actuales "intérpretes de la Ley", quienes al no aceptarte tal y como eres te quieren mostrar a un Dios de amor que no ama.

Cuántas personas, hombres y mujeres, después de ser etiquetadas de pecadoras por sus líderes religiosos dejan su credo para seguir una vida que muchas veces no es vida. Con el pensamiento de: "Al cabo que ya me condené, pues ahora voy a ser todo lo que es condenable". Qué tristeza. (Con esto no pretendo dar un sermón sobre lo que es bueno o es malo, sólo muestro un pensamiento común entre las personas que han sufrido de alguna manera abuso y/o persecución religiosa debido a su orientación sexual).

Jesús, conciente de todo esto, menciona a lo largo de su ministerio varias parábolas llenas de esperanza para los 'am ha-'a-rets. A través del gozo de encontrar a las ovejas perdidas, de encontrar la moneda perdida, del regreso del hijo pródigo. Por ello también dice "Así, les digo, surge gozo entre los ángeles de Dios por un pecador que se arrepiente". Y arrepentirse de sus pecados no significa de ninguna manera que renuncies a tu naturaleza, significa que aceptes a Dios en tu vida. Pero que difícil puede resultar esto para alguien que toda su vida ha oído que no es aceptado por Dios, tal y como es. Es como amar a alguien que no te ama.

Ahora, gracias a Cristo, los humildes y despreciados 'am ha-'a-rets tienen oportunidad de entrar al Reino Celestial. Cristo pasa por alto y elimina las etiquetas que los fariseos expiden, porque para Dios no hay etiquetas. Cristo nos está diciendo, en el texto mencionado: Yo vengo para que todos aquellos que han sido despreciados, menospreciados, humillados, los etiquetados de "pecadores" por algunos, se reencuentren con un Dios que los ama tal y como son, con la única condición que lo pongan a Él dentro de sus vidas, dentro de sus corazones".

Para Dios tú eres un ser único, valioso e irrepetible. En Juan 1:3 encontramos "Todas las cosas fueron hechas por Dios, y nada ni una sola cosa siquiera, vino a este mundo sin su consentimiento". Tu Homosexualidad no es un castigo divino, ni una prueba que tengas que enfrentar, ni mucho menos una broma de mal gusto de su parte. Tu Homosexualidad es un Don, y como todo Don Divino se debe manejar o administrar con responsabilidad.

Para entender todo esto es necesario buscar el conocimiento. "Conocerás la verdad, y la verdad te hará libre" dijo Jesús. Acércate a personas libres de prejuicios, que no inyecten su homofobia a la religión, para descubrir que Dios te ama y te acepta tal y como eres.

Hay que recordar y reconocer una de las ironías más grandes en la vida de Cristo, él fue condenado a muerte gracias a los "estudiosos de la Ley", porque lo etiquetaron de pecador. Si sientes algún conflicto debido a tu homosexualidad, o sufres de algún tipo de discriminación y/o abuso religioso -como el que te estén llamando y acosando todos los días para que pertenezcas a un grupo religioso determinado, con la promesa de que "curarán" tu homosexualidad, o que te digan que eres un "pecador" por tu orientación sexual- en las páginas de Rola Gay encontrarás diversos grupos en los que podrás encontrar apoyo emocional, físico, psicológico e incluso, si lo necesitas, espiritual.

Es tiempo de quitarte las etiquetas que te ponen los nuevos fariseos de la historia.

Marco Rubio.

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Artículo publicado en la edición correspondiente a la 1a. Quincena de Febrero - Número 3 - Año  3

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