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Para aprender a conducir hay que conducir, y para aprender a navegar,
pues eso, nos disponemos a embarcar para realizar las llamadas
Prácticas Básicas de Seguridad y Navegación.
Una goleta de 12 metros, que vemos detrás de la marinera,
será nuestro navío.
La tripulación es variable y cada día la compone un número
diferente de personas, entre el o los instructores, los marineros
de agua dulce, y los acompañantes de unos y de otros,
que aprovechan para tomar el sol y el viento marino.
Porque lo mejor de todo esto es el viento, por supuesto. Lo primero
es izar la vela mayor...
... muchas veces uno solo no puede con la vela,
así que cuatro manos en la driza sirven mejor que dos.
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