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Si
alguna vez intuí, como prueba de fuego con respecto a una gran poesía,
precisamente su dificultad para ser traducida a otra lengua, diferente de
aquella en la que había logrado encarnar como ser vivo de lenguaje,
soberbia y orgánicamente autónomo, la del límpido, entrañable italiano
Mario Luzi (nacido nada menos que en Florencia, el mismo año en que se
desencadenaba la primera guerra mundial) resulta en forma explícita un
paradigma, un testimonio viviente, una evidencia. La sobria, voluptuosa
musicalidad de estos versos perfectos, no se agota sin embargo en sí
misma. Sonido y sentido, esa carne viva de lenguaje, obviamente
intransferible, con ser bellamente modulada, nunca deja de contagiarnos al mismo tiempo la presencia de un
yo y un mundo hondamente aprehendidos. ¿Por qué no animarnos todavía a
seguir llamando clásicos a estos modernos poemas, transidos y cantados,
donde el oído atiende directamente al corazón de la belleza en el dominio
de una humanísima experiencia humana, en la tensión efímera y eterna del
tiempo y la memoria de nuestra condición, ineludible, volátil e indeleble?
Toda traducción, entonces, toda palabra acaso, no dejarán, nunca, de ser,
para mí, y temblorosamente, al mismo tiempo que sincero homenaje e
intención frustrada, digna y patéticamente, aproximativas.
R.
A.
MARFIL
Habla
el ciprés equinoccial, oscuro
y
montuoso el macho cabrío exulta,
dentro
de rojas fuentes lavan lentas
las
yeguas de los besos a sus crines.
Desde
las tenues selvas a ciudades
excelsas
inmensos chocan ríos
largamente,
se mueven en un sueño
afectuosas
velas hacia Olimpia.
Correrán
las intensas vías de Oriente
oreadas
muchachas y en mercados
salobres
mirarán el mundo alegres.
¿Pero
dónde alcanzaré yo a mi vida
ahora
que el tembloroso amor ha muerto?
Al
horizonte lo violaban rosas,
vacilantes
ciudades en el cielo
rociadas
por jardines tormentosos,
en
el aire su voz era una roca
infecunda
de flores y desierta.
AVORIO
Parla
il cipresso equinoziale, oscuro
e
montuoso exulta il capriolo,
dentro
le fonti rosse le criniere
dai
baci adagio lavan le cavalle.
Giú
da foreste vaporose immensi
alle
eccelse città battono i
fiumi
lungamente,
si muovono in un sogno
affettuose
vele verso Olimpia.
Correranno
le intense vie d’Oriente
ventilate
fanciulle e dai mercati
salmastri
guarderanno ilari il mondo.
Ma
dove attingerò io la mia vita
ora
che il tremebondo amore è morto?
Violavano
le rose l’orizzonte,
Esitanti
città stavano in cielo
asperse
di giardini tormentosi,
la
sua voce nell’aria era una roccia
deserta
e incolmabile di fiori.
DIANA,
DESPERTAR
El
viento libre luce entre los humos
de
la llanura, el monte ríe raro
iluminándose,
surgen relumbres
del
agua, ¿hay mensaje más caro?
Hora
es de levantarse, de vivir
puramente.
Ya vuela en los espejos
un
sonreir, un temblor en los vidrios,
vuelve
un sonido a confundir los oídos.
Y
tú acudes alegre y contradices
de
inmediato a la muerte. Así cuando
se
abre una puerta desbordan felices
los
colores, la sombra va de vuelta
a
disolverse. Nacen rientes imágenes,
en
la sangre se filtra, ciego vuelve,
el
espíritu del sol, nos llevan céfiros
consigo:
a existir, a extinguirse en un día.
DIANA,
RISVEGLIO
Il
vento sparso luccica tra i fumi
della
pianura, il monte ride raro
illuminadosi,
escono barlumi
dall’acqua,
quale messaggio più caro?
È
tempo di levarsi su, di vivere
puramente.
Ecco vola negli specchi
un
sorriso, sui vetri aperti un brivido,
torna
un suono a confondere gli orecchi.
E
tu ilare acorri e contraddici
in
un tratto la morte. Cosí quando
s’apre
una porta irrompono felici
i
colori, esce il buio di rimando
a
dissolversi. Nascono liete immagini,
filtra
nel sangue, cieco nel ritorno,
lo
spirito ldel sole, aure ci traggono
con
sé: a esistere, a estiguerci in un giorno.
MARINA
Qué
exhaustas aguas contra la frágil costa,
qué
oleada gris contra los postes. E islas
más
allá y bancos donde un incierto afán
se
separa del día que nos deja.
Qué
dispersas lluvias navegas, qué luces.
¿Cuáles?
ignora si no finge el pensar,
si
no recuerda niega: allá viví,
consciente
aquí del tiempo de otro modo.
Qué
memoria heredamos, qué imágenes,
qué
edades no vividas, qué existencias
fuera
de la alegría y del dolor
luchan
en la marea con los muelles
o
en el mar que florece y se despide.
Regresas
tú, te acoges a esta orilla
y
en el cielo que zarpa chirría un pino
de
pájaros que vuelven, corazón.
MARINA
Che
acque affaticate contro la fioca riva,
che
flutti grigi contro i pali. Ed
isole
più
oltre e banchi ove un affanno incerto
si
separa dal giorno che va via.
Che
sparse piogge navighi, che luci
Quali?
il pensiero se non finge ignora,
se
non ricorda nega: là fui vivo,
qui
avvisato del tempo in altra guisa.
Che
memorie, che immagini abbiamo ereditate,
che
età non mai vissute, che esistenze
fuori
della letizia e del dolore
lottano
alla marea presso gli approdi
o
al largo che fiorisce e dice addio.
Rientri
tu, ripari a questa proda
en
el cielo che salpa un pino stride
d’uccelli
che rimpatriano, mio cuore.
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