TRES POEMAS DE MARIO LUZI

 

 

Selección,traducción, y notade Rodolfo Alonso


 

Si alguna vez intuí, como prueba de fuego con respecto a una gran poesía, precisamente su dificultad para ser traducida a otra lengua, diferente de aquella en la que había logrado encarnar como ser vivo de lenguaje, soberbia y orgánicamente autónomo, la del límpido, entrañable italiano Mario Luzi (nacido nada menos que en Florencia, el mismo año en que se desencadenaba la primera guerra mundial) resulta en forma explícita un paradigma, un testimonio viviente, una evidencia. La sobria, voluptuosa musicalidad de estos versos perfectos, no se agota sin embargo en sí misma. Sonido y sentido, esa carne viva de lenguaje, obviamente intransferible, con ser bellamente modulada, nunca deja de contagiarnos al mismo tiempo la presencia de un yo y un mundo hondamente aprehendidos. ¿Por qué no animarnos todavía a seguir llamando clásicos a estos modernos poemas, transidos y cantados, donde el oído atiende directamente al corazón de la belleza en el dominio de una humanísima experiencia humana, en la tensión efímera y eterna del tiempo y la memoria de nuestra condición, ineludible, volátil e indeleble? Toda traducción, entonces, toda palabra acaso, no dejarán, nunca, de ser, para mí, y temblorosamente, al mismo tiempo que sincero homenaje e intención frustrada, digna y patéticamente, aproximativas.

R. A.

 

 

 

 

MARFIL

 

Habla el ciprés equinoccial, oscuro

y montuoso el macho cabrío exulta,

dentro de rojas fuentes lavan lentas

las yeguas de los besos a sus crines.

Desde las tenues selvas a ciudades

excelsas inmensos chocan ríos

largamente, se mueven en un sueño

afectuosas velas hacia Olimpia.

Correrán las intensas vías de Oriente

oreadas muchachas y en mercados

salobres mirarán el mundo alegres.

¿Pero dónde alcanzaré yo a mi vida

ahora que el tembloroso amor ha muerto?

Al horizonte lo violaban rosas,

vacilantes ciudades en el cielo

rociadas por jardines tormentosos,

en el aire su voz era una roca

infecunda de flores y desierta.

 

 

 

AVORIO

 

Parla il cipresso equinoziale, oscuro

e montuoso exulta il capriolo,

dentro le fonti rosse le criniere

dai baci adagio lavan le cavalle.

Giú da foreste vaporose immensi

alle eccelse  città battono i fiumi

lungamente, si muovono in un sogno

affettuose vele verso Olimpia.

Correranno le intense vie d’Oriente

ventilate fanciulle e dai mercati

salmastri guarderanno ilari il mondo.

Ma dove attingerò io la mia vita

ora che il tremebondo amore è morto?

Violavano le rose l’orizzonte,

Esitanti città stavano in cielo

asperse di giardini tormentosi,

la sua voce nell’aria era una roccia

deserta e incolmabile di fiori.

 

 

 

 

 

DIANA, DESPERTAR

 

El viento libre luce entre los humos

de la llanura, el monte ríe raro

iluminándose, surgen relumbres

del agua, ¿hay mensaje más caro?

 

Hora es de levantarse, de vivir

puramente. Ya vuela en los espejos

un sonreir, un temblor en los vidrios,

vuelve un sonido a confundir los oídos.

 

Y tú acudes alegre y contradices

de inmediato a la muerte. Así cuando

se abre una puerta desbordan felices

los colores, la sombra va de vuelta

 

a disolverse. Nacen rientes imágenes,

en la sangre se filtra, ciego vuelve,

el espíritu del sol, nos llevan céfiros

consigo: a existir, a extinguirse en un día.

 

 

 

DIANA, RISVEGLIO

 

Il vento sparso luccica tra i fumi

della pianura, il monte ride raro

illuminadosi, escono barlumi

dall’acqua, quale messaggio più caro?

 

È tempo di levarsi su, di vivere

puramente. Ecco vola negli specchi

un sorriso, sui vetri aperti un brivido,

torna un suono a confondere gli orecchi.

 

E tu ilare acorri e contraddici

in un tratto la morte. Cosí quando

s’apre una porta irrompono felici

i colori, esce il buio di rimando

 

a dissolversi. Nascono liete immagini,

filtra nel sangue, cieco nel ritorno,

lo spirito ldel sole, aure ci traggono

con sé: a esistere, a estiguerci in un giorno.

 

 

 

 

 

MARINA

 

Qué exhaustas aguas contra la frágil costa,

qué oleada gris contra los postes. E islas

más allá y bancos donde un incierto afán

se separa del día que nos deja.

 

Qué dispersas lluvias navegas, qué luces.

¿Cuáles? ignora si no finge el pensar,

si no recuerda niega: allá viví,

consciente aquí del tiempo de otro modo.

 

Qué memoria heredamos, qué imágenes,

qué edades no vividas, qué existencias

fuera de la alegría y del dolor

luchan en la marea con los muelles

 

o en el mar que florece y se despide.

Regresas tú, te acoges a esta orilla

y en el cielo que zarpa chirría un pino

de pájaros que vuelven, corazón.

 

 

 

MARINA

 

Che acque affaticate contro la fioca riva,

che flutti grigi contro i pali. Ed isole

più oltre e banchi ove un affanno incerto

si separa dal giorno che va via.

 

Che sparse piogge navighi, che luci

Quali? il pensiero se non finge ignora,

se non ricorda nega: là fui vivo,

qui avvisato del tempo in altra guisa.

 

Che memorie, che immagini abbiamo ereditate,

che età non mai vissute, che esistenze

fuori della letizia e del dolore

lottano alla marea presso gli approdi

 

o al largo che fiorisce e dice addio.

Rientri tu, ripari a questa proda

en el cielo che salpa un pino stride

d’uccelli che rimpatriano, mio cuore.  

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