Comentario sobre teatro, a raíz de una representación del elenco de FEMECA (Federación Médica Gremial de la Capital), en el Aula Magna del Hospital Rivadavia, el 13 de mayo de 1994.
 
 

TEATRO  EN  EL  HOSPITAL  RIVADAVIA
 
 

    Ésta es la obra de la Creación:

    La materia, el marco, la plasmación inicial del deseo divino: el escenario.

    La vida, la aparición de la autonomía, del intercambio y de la prolongación: la sensibilidad.

    El alma, atisbo del entendimiento y de la inteligencia: el ensayo.

    El espíritu, la proyección de la esencia y de la Voluntad Superior: la puesta en tablas.

    Lo mismo sucede en la comedia humana. La analogía es evidente, la lógica innecesaria.

    La risa y el llanto – las dos carátulas – hablan de los sentimientos.  El argumento, de las limitaciones. El movimiento, de la libertad.
 

    Por eso el teatro es inmortal.  Espeja nuestro existir. Muestra cómo somos por fuera y por dentro. Cada uno con la permanencia de la urdimbre. Cada cual con la trama de la circunstancia.

    Estos colegas del arte de curar, que llamamos actores, vienen a recrear la intención autoral con el aporte de sus propias vivencias.

    El que dirige enfatiza la acción, aplaca lo exagerado, quita lo superfluo. Corrige el decir, la actitud, el gesto. No está pero se lo intuye. O mira desde bambalinas.

     Inventor, corrector e intérpretes, forman la trilogía indispensable.

    Todo como en el acontecer cotidiano, siempre igual y vulgar, pese a la negativa del tedio. Siempre exaltado y distinto, merced al impulso del entusiasmo.

    Que el aplauso premie el esfuerzo de la realización, y que al dejar el asiento podamos reasumir – felices – nuestra propia ficción.=
 

RODIO RAÍCES

Presidente de la Comisión de Cultura
AMHR
(Asociación Médica del Hospital Rivadavia)

-o-o-o-

(Tomado de un folleto-programa editado en la oportunidad)



Hosted by www.Geocities.ws

1