Sobre mi identidad. MI NOMBRE Y APELLIDO
Por Rodio Raíces
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RODIO
No sé si lo saben, pero nueve de cada diez personas “de primera vez” se interesan sobre mi nombre y apellido, con ánimo - creo yo - de conocerme indirectamente desde lo atávico o de satisfacer una simple curiosidad.
Mi edad no parece interesar a nadie, o mejor dicho, no es objeto de inquisición alguna, desde que puede inferidse sólo de mirarme.
Para no seguir con la rutina de dar la debida satisfacción - ímproba labor cotidiana que insume un tiempo más que precioso - he resuelto escribir estas líneas, esperando que para ello se cuente con una evolucionada computadora.Cuando se vislumbraba mi arribo a este planeta Tierra, se arrimaron mis padres a la mesa del comedor y - libro en mano - buscaron de los nombres allí escritos el que mejor cuadrara a mi supuesta importancia, ya que a menudo suelen cifrarse en los hijos expectativas pocas veces cristalizadas en la práctica.
El mencionado tomo de Química Inorgánica contenía, nada más ni nada menos que la tabla periódica de los elementos ideada por un colega de mi padre, el sabio Dimitri Ivanovich Mendeleev, personaje de quien doy referencias de inmediato.-----------------------------------------------------------
D.I.M. (1834-1907). Químico ruso. Profesor en el Instituto Pedagógico Central y en la Universidad de San Petersburgo. Fue director de la Oficina Rusa de Pesas y Medidas, desde la cual colaboró en la instauración del sistema métrico decimal. Descubrió la existencia de la temperatura crítica, propuso ecuaciones de estado para los gases reales y elaboró una teoría sobre las propiedades de las disoluciones. Pero su aportación más importante fue la elaboración de la tabla periódica de los elementos en función de las masas atómicas (1869-71), así como la predicción de la existencia de elementos desconocidos por entonces.
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Entre los elementos de la mencionada lista, papá y mamá seleccionaron el rodio, el litio y el uranio (este último estaría de moda hacia 1945, por ser la materia prima fundamental de la energía nuclear popularizada por la bomba atómica).
Tras algunos cabildeos se inclinaron finalmente por el primero de los citados, en virtud de su vigor y su brevedad, factores que conjugaban con los acendrados criterios de mi progenitor, que gustaba de las palabras cortas y expresivas.
Además, este nombre presentaba la misma inicial del apellido, siendo que estas dos “erres” traían - así juntas - una especie de suerte a quien las lucía en el cierre de su cinturón o en la traba de su corbata, y no digo en el sello metálico para lacrar cartas, porque ya no era costumbre hacerlo en esos días.
A continuación transcribo alguna información sobre RODIO, obtenida del diccionario.-------------------------------------------------------------------------------------
Rodio, dia adj. y sust.
1 De la isla o ciudad de Rodas.
2 m. Elemento químico situado en el grupo VIII del sistema periódico. Forma, junto con el rutenio y el paladio, la segunda tríada. Símbolo: Rh; N.º atómico: 102,9. Pertenece a la familia del platino. Es un sólido blanco, duro y quebradizo (punto de fusión, 1.960° C; densidad, 12,4). Se utiliza en la fabricación de pares termoeléctricos. Y últimamente también en joyería.-------------------------------------------------------------------------------------
Oh sorpresa para mí: al investigar algo más, hallo que no soy el único Rodio, sino que se encuentran actualmente unos 170.000 rodios en el globo, cono que así se denominan los habitantes de Rodas, isla de 1.400 km². integrada a la Grecia desde 1947, de la que procede el Coloso de Rodas (gigantesca estatua de bronce plantada en el puerto de la ciudad.
Pero hay más: existe un árbol de vistosas flores rosadas llamado RHODODENDRO (del gr. rhodon, rosa, y dendron, árbol), habiendo también una piedra “semi preciosa” - de color rosado - conocida como RHODOCROSITA, constituida por carbonato de manganeso.
Y a quien pregunte por qué se usa “rh” al comienzo de palabra, respondo que se hace para recordar - desde el alfabeto latino - a la letra griega “rho”, que es nuestra “r”, y que se dibuja como la letra “pe” de nuestro abecedario, tanto en minúscula (p) como laen mayúscula (P), siendo ésta la forma tradicional desde que las minúsculas griegas aparecieron recién en el siglo VIII de nuestra era.
Y... nada más sobre ni nombre, excepto el simple manifiesto de no haber escuchado el calificativo de lindo ni de feo, sino únicamente el de “raro”, lo que se compadece con que a l RODIO lo considera un “metal raro”, en la jerga científica de estos modernos alquimistas del siglo XXI, capaces - ahora sí - de lograr la transmutación de llos metales (del plomo en oro, especialmente).Por último, una rara pero muy rara anécdota. Cuando me fueron a bautizar en la Parroquia de Nuestra Señora de la Balvanera, el sacerdote se negó a efectuarlo, porque mi nombre no figuraba en el santoral, libro donde día a día se hallan escritos los nombres de los santos. Y aunque mi madre adujera que yo iba a ser el primero de ellos, el cura no cedió posiciones, llamándome entonces PABLO, a ocurrencia de mi abuela materna, doña Juana Simone de GARCÍA, que siempre prefirió el santo del día del nacimiento como segunda denominación de sus hijos. En mi caso, el 15 de enero se conmemoraba a San Pablo, mártir. Pero en el Registro Civil sólo constan las cinco letras de RODIO, a secas, sin “hache” después de la “erre”, como debe ser en la lengua castellana.
-o-
RAÍCES
Recurro otra vez el diccionario:
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Raíz f. (singular de Raíces)
1 Órgano de las plantas, carente de hojas y flores, que típicamente crece en sentido inverso al del tallo y sirve para fijar la planta al sustrato y absorber de él las sustancias nutritivas y el agua.
2 En una ecuación, cada uno de los valores que puede tomar la incógnita para reducir dicha ecuación a una identidad.
3 Resultado de la radicación, es decir cantidad que se ha de multiplicar por sí misma una o más veces para obtener un número determinado. Cuando se multiplica una sola vez, la raíz se llama cuadrada y si son dos veces se llama cúbica.
4 fig. Parte de una cosa por la cual se fija en otra.
5 fig. Parte inferior o pie de alguna cosa.
6 Origen o principio de que procede una cosa.
7 Parte de los dientes de los vertebrados, engastada en los alvéolos.
8 Parte irreductible que queda de una palabra después de quitarle las desinencias, sufijos y prefijos.
9 adj. Díc. de los bienes (tierras, edificios, etc.) a los que la ley atribuye la consideración de inmuebles.
10 a raíz de Inmediatamente después.
11 cortar de raíz Extirpar o prevenir cualquier cosa desde el principio.
12 echar raíces Establecerse en un sitio indefinidamente.
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RAÍCES es el plural de raíz en sentido corriente, pero su significación más importante se refiere a lo que sigue:
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Raíces
Bases, fundamentos. Comienzos. Causas (de las consecuencias). Profundidad.
Raíces de la argentinidad. La bondad está en la s raíces de nuestro ser. Busquemos las raíces del problema (o del mal).-------------------------------------------------------------------------------------
Pero las inquietudes de mis interlocutores no se refieren a mi nombre y apellido solamente, sino que abarcan a mis ascendientes también.
Puedo manifestar al respecto que mis comienzos se pierden en el yermo de los tiempos, sobre el que siembran datos y suposiciones genealogistas y heraldistas de toda laya, que cumplen la tarea de investigar - y hasta de imaginar - toda clase de elementos destinados a satisfacer los requerimientos de quienes necesitan fundamentar o sustentar una existencia de comienzos ignotos o algo difusos.
Para los que quieran conocer mis raíces, ahí va la historia de mi estirpe, y la de mi blasón por añadidura:Raíces
Sus orígenes
Muchos linajes de esta denominación (RAÍCES) probaron su nobleza en las órdenes de Santiago, Calatrava, Alcántara, Mondesa (corporaciones reales para luchar contra los moros), cooperando a la Reconquista, y asegurando el orden (para proteger a los peregrinos y desvalidos). También pertenecieron a las órdenes de Carlos III y San Juan de Jerusalén (es una orden religiosa militar fundada en el siglo XI); y actuaron numerosas veces en las Reales Chancellerías de Valladolid y Granada, en la Real Compañía de Guardias Marinas y en la Real Audiencia de Oviedo.
Simbología y Heráldica
Los Raíces tienen por armas: En gules, una torre de oro, con una cadena pendiente de una almena.
El estudio del escudo heráldico familiar nos “habla” de quienes formaron el origen de la familia Raíces, pues esa es su función, la de manifestar a los demás sus elementos diferenciales, pues la inclusión del elemento torre significa que la nobleza es muy sólida y antigua pues sólo los muy ricos podían costearse su construcción.
Los esmaltes del arma de los Raíces pregonan los siguientes valores: El gules es el símbolo de la fuerza, el poder, del amor ferviente a Dios y al prójimo, tal el significado de este esmalte, a lo que habría que añadir el afán de dominio, el coraje, la audacia, la fortaleza, la magnanimidad.
Un alto porcentaje de este tipo de escudos familiares se dieron por actos de guerra.-------------------------------------------------------------------------------------
Pero mis antecedentes unívocos hay que buscarlos en épocas más nuevas, tiempos esos que transitó mi abuelo paterno, y que conozco gracias a una libreta de notas donde asentaba los principales acontecimientos familiares.
José RAÍCES, el fundador de nuestra dinastía en la Argentina, nació en Santiago de Compostela (ciudad capital de Galicia, España) el 19 de junio de 1844, siendo bautizado en la Parroquia de Santa Eulalia de Oza, según los ritos de la Santa, Católica y Apostólica Iglesia Romana,
Fueron sus padres don José Raíces (que falleció el 11 de octubre de 1879) y doña Rosa Cajaraville (que abandonó este mundo el 7 de diciembre de 1890, a los 73 años de edad).
Antes de iniciar su aventura en América del Sur, mi ascendiente dejó Galicia el 23 de noviembre de 1861 rumbo a Jerez de la Frontera, partiendo hacia Buenos Aires, a los 20 años cumplidos de edad, el 9 de noviembre de 1864. Según es tradición familiar, el capitán de un barco mercante español, que realizaba viajes periódicos a nuestra ciudad y era amigo de toda la vida de los Caxaraville - lo alojó en su camarote, para desembarcar en el puerto de Buenos Aires el 11 de enero de 1865, consiguiendo ocupación a un sueldo mensual de trescientos pesos moneda corriente ($ 300 m/c).
Trabajó denodadamente hasta lograr una fortuna y llegó a tener al mismo tiempo dos Casas de Cambio (“Casas de Moneda” se las llamaba entonces): una en la Boca del Riachuelo, del otro lado de Vuelta de Rocha; la otra en la calle 25 de mayo N° 16, a pocos metros de la Casa Rosada. Un sello de goma, ovalado, estampó en la Historia de los Reyes Católicos (dos tomos de su importante biblioteca), la siguiente leyenda: “Casa de Moneda de José Raíces, Buenos Aires”.
A lo de Manuelita Suárez, una dilecta amiga de la familia, venía a veranear todos los años una elegante damita de Montevideo llamada doña Manuela Díaz, cuya ascendencia se remontaba al período de la Gobernación del Río de la Plata (anterior al virreinato). A las tertulias que se celebraban en su casa porteña solía concurrir don José Raíces, y de allí surgió el matrimonio, celebrado en nuestra ciudad el 24 de octubre de 1881. Dicen que debido a los muchos años que le llevaba su “simpatía” (unos diez y ocho) mi abuela consultó con su amiga si lo aceptaba a don José o lo rechazaba de pleno, sugiriendo la dulce Manuelita que le respondiera que sí, porque era un hombre de bien, honrado a carta cabal y trabajador incansable.
Pero unos cuantos años antes del noviazgo, mi abuelo volvió a su lar compostelano para visitar a sus padres, saliendo de Buenos Aires el 10 de junio de 1875 para llegar el 16 de julio (treinta y seis días después). Su estadía duró muy pocos meses, ya que partió de España hacia ésta el 4 de noviembre, para pisar la “nieva tierra” recién el 2 de diciembre (treinta y dos días ahora).
A la postre sobrevinieron el casorio y la prole, numerosa como se acostumbraba: Manuela y Amalia (que murieron pequeñas), José, Eduardo, Vicente, Marita, Amelia, Alfredo, Adolfo y Enrique.Mi abuelo José no fue ni un descubridor, ni un conquistador, ni un colonizador: fue un inmigrante. Uno de tantos que arribaron a la ribera derecha del Río de la Plata, tras la batalla de Pavón, para formar un hogar digno y sin privaciones, basado en el esfuerzo cotidiano y en la decencia inflexible.
Buscó la palabra de Mitre y la obtuvo (no con cualquiera dialogaba largamente el General). Era de los liberales de su tiempo y partidario acérrimo del prócer, que representaba los valores fundadores y permanentes de la Patria. A su lado estuvo su hijo mayor, médico de profesión (mi tío José), henchido de los renovadores aires del radicalismo. Con él solía discutir acaloradamente, hasta que un buen día se resolvió no hablar más de política en la mesa.
Ambos fueron paradigma de una época: un padre extranjero, luchador y adinerado, que asumía las tradiciones del país de adopción; y un hijo nativo, profesional y heredero de una cómoda posición, con inquietudes sociales y ganas de hacer (además de médico de barrio fue miembro del primer Consejo Deliberante de Buenos Aires y autor de la importante Ordenanza de Profilaxis Social).
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......................................................................................................A esta altura del discurso estimo necesario interrumpir el mismo, esperando haber dejado satisfechos a cuantos avanzaron hasta aquí, para conocer las raíces de mi apellido Raíces, recibido gloriosamente de mis mayores y legado a mis tres hijos de igual modo.=