Cuentos para niños.
EL CUENTO DEL PÍO PA
Por Rodio Raíces
Como Sergio era un alumno desatento, charlatán y desobediente (según me comunicó la maestra), decidí contratar los servicios de un pajarito “cuenterete”, que respondía al nombre de Pío Pa (como el personaje de la tonadilla infantil de Mambrú).
De esta forma mi hijo sabríase vigilado y cambiaría su conducta.
Cuando Sergio se enteró del la existencia del Pío Pa y de su profesión de espía, se encogió de hombros como si nada le importara. Pero no fue por mucho tiempo, ya que el Pío Pa empezó de inmediato a dar cuenta de sus andanzas: que hablaba largamente con su compañero de banco, que molestaba al niño del asiento delantero, que miraba por la ventana sin importarle la enseñanza ... y otros hechos de la misma índole.
Un día, entre risueño y colérico, prometió que iba a tomar venganza, bajando al Pío Pa de un “hondazo”, para lo que usaría el instrumento que para él había fabricado el tío Pancho. Y con esta intención - creo - hasta llegó a preguntarme sobre el domicilio del Pío Pa, que situé en un árbol gigante de Peña y Billinghurst, denominado tipa para más datos.
En otra ocasión, entre arrepentido y burlón, confesó que le había sacado la lengua a ese maldito, pero sin que lo viera, como demostración de su profundo desprecio.
Hasta que cierta vez, este niño de tercer grado primario me enfrentó seriamente para decirme que el mentiroso del Pío Pa no existía sino en mi imaginación.
Entonces le confié, con la tristeza del caso, que el pajarito acababa de morir... junto a su maravillosa inocencia.
E inesperadamente, corrieron dos lagrimones por las mejillas de Sergio. =
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