Palabras pronunciadas en el acto de bendición de la bandereta del Hospital Rivadavia, por su creador.
Año 1998.
LA BANDERETA DEL HOSPITAL RIVADAVIA
(Palabras pronunciadas por el Dr. Rodio Raíces
en la Capilla del establecimiento, con motivo de la
bendición de su paño, a invitación del Padre Capellán)
La bandereta recién bendecida posee un precioso simbolismo.
La hoja del painero ("palo borracho") en ella estampada está compuesta de siete folíolos u hojuelas que representan a los primeros grandes pabellones, nominados con los números cardinales por la Sociedad de Beneficencia, entidad de caridad que rigiera los destinos del Hospital desde Caseros hasta 1946. Estas confluyen a través de sendos peciólulos en un centro común que representa el esfuerzo de todos en pos del progreso científico y de la salud de nuestros semejantes. A él llega un pecíolo que -a través de ramitas y de ramas- trae la savia del tronco del amor y de la sabiduría fuertemente enraizado en estas desafiantes barrancas del Plata. Pero por sobre todo ella representa, en el ensamble de su simetría radiada y bilateral, la maravillosa obra de Dios (que alabado sea), hacedor de todo lo creado.
Los colores de la tela (celeste y blanco) tienen el significado de nuestra bandera mayor, que omito por obvio. Ellos nos recuerdan que nuestro Hospital estuvo bajo la égida de la Nación durante el dilatado lapso de 1880 a 1992, habiendo marcado -desde la gobernación y el virreinato, y desde la libertad y la Patria- la presencia sanitaria argentina ante los países del orbe, en su carácter de entidad asistencial más antigua, de atención ininterrumpida desde 1774 (Hospital Decano del País).-El acto culminó con una salva de aplausos-
Buenos Aires, 2 de julio de 1998
(día conmemorativo de Nª Sª del Huerto)
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