Apuntes para la
Historia de Palermo.
 

LOS ORÍGENES DE PALERMO

Por Rodio Raíces
 

La historia de Palermo comienza con la fundación de Buenos Aires. Me refiero a la fundación de don Juan de Garay (año 1580), ya que la llamada “primera fundación” había sido la constitución de un mero asentamiento en iguales parajes, efectuada por don Pedro de Mendoza en 1536.

Cuando Garay llegó desde la Asunción para poblar estas comarcas  que habitaban los indios querandíes, entregó a cada uno de los conquistadores que lo acompañaban un lote de terreno en la ciudad  y una chacra o “suerte” al norte de la misma. Tenían éstas unas 300 a 500 varas haciendo frente con el río, por una legua de fondo a medio rumbo (reduciéndose esta longitud a la mitad si las tierras eran cercanas del poblado).
A don Manuel Gómez de la Puerta Saravia le tocó en suerte el sitio que hoy limitan las calles Mario Bravo-Coronel Díaz, Cabrera, Agüero, Libertador entre Agüero y Tagle, y el Río de la Plata. (La chacra contigua – actual zona de la Recoleta – se le otorgó al primer alcalde, don Rodrigo Ortiz de Zárate).

Cuando en el mes de enero de 1583 llegaron las treinta familias solicitadas por Garay a Felipe II, el año anterior, para colonizar estas región, arribó con el contingente un tal Juan Domingo, natural de Palermo, capital de la isla de Sicilia.  Este señor, con ganas de prosperar, venía – como todos – con la férrea voluntad de sembrar y los útiles de labranza para hacerlo. Tras muchos años de trabajo, alcanzó la meta de sus ambiciones y se hizo un hombre importante, ocupando algunos cargos de jerarquía en el Cabildo de Buenos Aires, para lo que debió adquirir la ciudadanía española, terminando por llamarse Juan Domínguez Palermo.

Con fama de distinguido caballero, Palermo desposó a Isabel Gómez de la Puerta, la hija del conquistador, y a la muerte de éste el matrimonio se  instaló en la consabida chacra, o “chácara” como también se le decía. Cuentan que allí se plantó la primera viña que se viera y - ¿ por qué no ? – que también allí se fabricó el primer vino que se tomara.

Debido al suave declive de la playa, el paraje se transformó en un lugar adónde se podía pescar con tranquilidad, y así lo hacían muchos trabajadores, de a pié, de a caballo o en carros, llevando los cabos de las redes en las que se cogían los peces. Tal vez don Palermo también se dedicara a la venta de pescado y por eso el paraje se llamara “pesquería de Palermo”.
Así mismo este acaudalado vecino, entre 1605 y 1614, fue dueño de un corral cercano al arroyo Maldonado (actual avenida Juan B. Justo), que sirvió al encierro y sacrificio de la hacienda cimarrona, para satisfacer las necesidades de los habitantes de la Ciudad.

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Ampliando el lugar con algunas zonas aledañas, ese magnífico virrey que fue el capitán de navío don Santiago de Liniers (1753-1810), creó en 1808 el Partido de Palermo.
Finalmente en 1821, el destacado gobernador de la Provincia de Buenos Aires don Martín Rodríguez, anexó estas tierras a la Ciudad, dejando de nombrar desde este año al alcalde de Palermo, como cuadraba a la nueva circunstancia.

 Luego que el gobernador Juan Manuel de Rosas instalara la “casona de Palermo” donde hoy está el Sarmiento de Rodin (avenida Sarmiento y Libertador), en una capilla situada al sur de la misma, la gente de color veneraba la estatua de un santo negro, llamado San Benito, que a poco agregó a su nombre el apellido de Palermo. El tirano - no obstante - estableció una pequueña diferencia al fechar su correspondencia epistolar en “Palermo de San Benito”, como si este pago le estuviera dedicado.
Luego de la batalla de Caseros (Urquiza, 1852) Sarmiento ocupó simbólicamente la residencia de Rosas, que en 1870 se hizo sede del Colegio Militar (fundado por el mismo Sarmiento), acabando por demolerse en 1899.  Algunos viejos ladrillos, expuestos al aire libre, dan testimonio del emplazamiento de esta esa construcción, a la que se arribaba luego de trasponer los Portones de Palermo.=




 
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