IMPRESIONES DE VIAJE
Por Adolfo E. RaícesIMPRESIONES DE VIAJE
Por Adolfo E. Raíces
............................................
SANTOS Y RÍO
Unos días de viaje y alcanzamos Santos,
a quien dio Natura, como extraordinaria
bendición, un puerto que se brinda cálido
para toda nave que su orilla alcanza.
Santos es un puerto de mar, como hay muchos:
bullicio, comercio, color, alharaca,
requiebros de feria, zumbidos de abejas
bocanadasde humo de una tierra en danza
que cobra belleza frente a ciertos morros
y otorga descanso sereno en sus playas.
Unas cuantas horas conducen a Río
de Janeiro, joya de mayor audacia,
con la maravilla de los artificios
de todo lo bello, reunido en un ánfora.
No hay vista que pueda mostrar el paisaje,
no hay quien asimile síntesis tan vasta
en el tiempo breve que detiene a barco,
oteando entre líneas de su cuento de hadas.
Aquí el Pan de Azúcar, y allí el Corcovado,
Flamigo, Ipamema... y Copacabana,
expresiones todas de un país envuelto
por la vida misma de su exuberancia.
El trópico ubérrimo se desprende a chorros
que bañan los seres que lo bello aclaman,
con su lujuriante paisaje de ensueño
que es la pasión loca de su propia entraña.Río de Janeiro, si acaso pudiera
decirte en palabras, cantarte en palabras...
habría concedido solaz a mi espíritu
que , ante tanta gloria, es ¡abracadabra!
La ciudad se muestra delante el paisaje,
y sin duda alguna brinda el pentagrama
esos "ritornellos" que tanto subliman
cuando son impulso de bellaza tanta.
...Y hay calor y hay vida. Y lo que es silencio
huye del turista frente a la abundancia,...
Con lo que es sublime sigamos soñando
y sólo tengamos expresiones mágicas
para decir loas a Río de Janeiro,
que no en vano lleva codiciada fama.
Mas, aunque disfrute tu belleza acérrima
quiero a Buenos Aires, que es mi chica Patria,
pues aunque no tenga tantos privilegios
no por nada es reina, la reina del Plata.
FIESTA A BORDO ( I ) :
EL CRUCE DE LA LÍNEA DEL ECUADOR
El espectáculo
Se efectuó la fiesta a bordo,
del "cruce". Se hizo una fiesta
pletórica de bullicio
y abundante concurrencia.
Neptuno vistió sus galas
con permiso de la reina
(que en mi casa mando yo,
pero mi mujer ordena).
La Reina, condescendiente,
dijo: - Tienes "rienda suelta",
el cruce del Ecuador
debe hacerse con pimienta.
Bastaron estas palabras.
Neptuno "soltó las riendas",
y en presencia de las gracias,
de Zeus, Eolo, Minerva.
de Caronte con su barca,
frente a Venus Citerea
y a Pan, que tenía la flauta
para hacer ruido dispuesta,
con las luces del Olimpo
vertidas hacia la escena,
asistido por los dioses
todos, de la antigua Grecia,
pensó en Aquiles y en Héctor,
teniendo presente a Helena,
y "armó Troya" en un instante,
con recortes de leyenda.
Ya lo creo que fué "Troya"
¡ y con las Furias dispuestas
a que Neptuno sus ansias
dejara bien satisfechas !
Neófitos y neófitas,
de la popa en la cubierta,
se presentaron alegres,
con ropas un tanto "frescas"
a recibir el bautismo
de ritual en estas fiestas.
Un solemne "comisario"
y "esbirros" de igual ralea,
ayudaron a Neptuno
imponente en su alta esfera.
Las órdenes se cumplieron
con terrible diligencia,
de manera que ninguno
de pies ligeros, huyera,
Subió la temperatura
entre una y otra ocurrencia
hasta el grado imprescindible,
para dar fuego a la meta.
Y así empezó el espectáculo:
maravillosa y sin tregua
brotó el agua a borbollones
en boca de dos mangueras
y, Neptuno, al fuerte grito
de ¡ Aquí sálvese quien pueda !
inundó todos los ámbitos
impregnando de soberbia,
pues que las llaves del barco
en sus manos tenía opresas.
Para nada ya sirvieron
las protestas de la Reina,
quien quiso frenar sus iras...
y la Reina cayó envuelta
en la vorágine grande
que no respetó prebendas.
Y agua y plumas, grasa y huevos,
en conjunción " muy poética ",
fueron el marco exquisito
de este cuento que no cuenta.
Cubrió el líquido elemento
gritos, risas y protestas,
con la gracia y la frescura
que le dio Naturaleza.
Juvenil fue el espectáculo,
con fibra graciosa enhiesta,
que si algo pudo nublarlo
fue el cielo, y la lluvia intensa.
Entonces, sale el perdón
con amplia condescendencia.
Algo habremos de contar,
que el recuerdo es vida nueva,
y en el pasar de los años
la luz que alumbra y alienta.
30.12.54
FIESTA A BORDO (II) :
EL CRUCE DE LA LÍNEA DEL ECUADOR.
Las confesiones de Neptuno.
- ¿Qué tal, amigo Neptuno ?,
muy bien la fiesta del agua,
Ha brillado usted a la altura
de su prestigio y su fama;
lo felicito de veras
con sinceridad. - Mil gracias.
- ¿Conforme el amigo Zeus
de contemplar sus hazañas ?
En parte sí, en parte no.
Para conformar su alma
(siempre muestra descontento
en busca de más pujanza)
hicimos algo en el bar,
de noche , quizás con gracia.
Ya que usted me ha dirigido
Cortésmente la palabra,
diré los entretelones
que rondaron nuestra "fama".
Tranquilo estaba el Olimpo.
Zeus me llamó de mañana
y me dijo imperativo:
Voy a frotarte las plantas
de los pies, ya que es preciso
que haya máxima algazara,
en la fiesta que esta tarde
presidirás, por mis ganas.
Significó esto que Zeus
se riera a carcajadas,
y que no hubiera perdones
ni aun para la gente amarga.
Agregó: - Junto a la Reina
trabajarás con prestancia,
pero espera que la venia
te dé, que ella manda en casa.
¡ Estas cosas las comprendo:
soy bicho de vieja laya !
Eolo, que estaba cerca,
y escuchaba nuestra charla,
pronto se acercó y me dijo:
- Si quieres ayuda, llama,
desataré al Aquilón. de una fuerza inusitada.
- Puedes soltarlo, le dije
y haz que prudente y con calma
se meta en las cañerías
para darle fuerza al agua.
Tú habrás visto el espectáculo.
Sentí escozor en las plantas
de los pies, me dio la reina
su permiso, soberana;
Eolo me brindó a Aquilón,
yo “me salí de la vaina".
Fui entonces rey de mi reino,
sin recatos ni añagazas.
Ayudado por mis súbditos,
pinté un cuadro con hazañas
que pasarán a la historia
de este buque y de esta marcha,
y de aquellos que mojaron
la mojadura endiablada.
Y no liberté a las Furias,
dispuestas a entrar en danza,
por respeto al Capitán
y al cocinero. -Me llama
la atención, Neptuno amigo,
tu actitud poco pagana.
- Sí, respeté al Capitán
y al cocinero, pues ambas
personas son para mí
de la mayor importancia.
La nave sin Capitán
me parece que no marcha,
y si falta el cocinero...
la idea me despedaza,
pues, aunque soy Rey del mar,
mi contextura es humana.
- ¿No tienes otros secretos
Neptuno? - Sí, en la confianza,
te diré que algunos tengo,
pero que son de entre casa.
Sabrás bien que me han burlado
Lola, Agnes, Susy, Adriana,
la señora Parlanchina
que a la siesta me desgarra,
Juan Bautista solitario,
Luisa Gloria de Amarguras,
Raquel Graciosa Singracia,
Pilarica Desnudillos,
Margarita Exuberancias,
Zulema Siéntomelinda,
Adelina Simple de Alma
y... basta. Te digo adiós,
será otro día, mañana.
Y huyó, Neptuno, a la luz
de un silbido que se apaga.
31.12.1954
FIESTA A BORDO (III) :
EL CRUCE DE LA LÍNEA DE
ECUADOR. UNA CONFERENCIA.
Hay bullicio a bordo.
Comenzaron del cruce las fiestas
y los pasajeros reunidos en proa
querían ver la elección de la Reina.
"La Reina del Cruce", "La Reina del barco",
cubrieron la escena,
ambas halagadas de sus vanidades,
ambas halagadas de su humana esencia.
¡Qué debilidades de seres humanos
albergamos todos! 'Comentarios huelgan!
Mas se llena el alma de satisfacciones
si hay en estos actos comprensión serena.El aplauso brindóse espontáneo,
la sonrisa en los rostros, sincera;
en el chiste hubo gracia y frescura;
y las críticas hechas, muy buenas.
Para hacer resaltar el acierto,
la censura fue siempre altanera.Cómo halagan los actos cordiales
que lazos estrechan
de amistad, de cariño hacia el prójimo,
y que son al final de la cuenta
los instantes que todos buscamos
como paliativos de las mezquindades que la vida crea.Después, el almuerzo:
más tarde, la siesta:
y a la seis de la tarde
fue una conferencia.
Con palabra justa, sin rebuscamientos,
sensible en la forma, y en la forma, amena;
escuchamos todos, como una película que nos interesa,
unas descripciones que tramó una serie
de conocimientos aunados en trenza.
Muy bien por el fondo, muy bien por la forma,
la expresión, correcta;
que no hubo motivo para la censura
más simple, siquiera.
Felicitaciones sin ningún recato,
felicitaciones con ganas, con fuerza,
por haber sido guía de ignotas regiones
el conferencista que hablo con realeza.
29.12.1954
**
FIN DE AÑO
Huyó el año cual huyen otros años,
y en el recuerdo quedarán los días
que alguna trascendencia hayan tenido,
al desfilar de nuestras largas vidas.
Los hechos del pasado
que no grabó la tinta,
quedan en el papiro de la mente,
donde agrupadas, sin cesar, dormitan-
Sólo de vez en cuando
algunos se despierta con la chispa,
que al encender la mecha de un instante
hace vibrar las cuerdas sensitivas.
Empezó un nuevo año:
derroche de esperanzas y alegrías,
montones de ilusiones y promesas
con nostalgia de cosas no cumplidas.
Mas guardo en las alforjas
toda filosofía,
que anoche festejamos en el barco,
del viejo año la huída,
y el despertar del nuevo,
que dormía.
Hubo música y baile,
expresiones cordiales infinitas,
sidra y vino dorados en las copas,
un brillo inusitado en las pupilas,
derrame de palabras amistosas,
abrazos, besos, esa algarabía
que crea lazos de amistad a veces,
y otras veces se olvidan.
Comenzó un nuevo año, hasta quisiera
que la fiesta quedara detenida,
pero el barco que sigue y que persigue,
con inmutable trajinar, invita
a bailar la gran danza de las horas
en el reloj fatal de nuestras vidas.
31.12.1954
DIVAGACIONES ABSURDAS
(A la manera de Armando Vasseur)
Va el "steamer" sobre el lago
con cierta melancolía.
La noche no teme al día
ni el día teme su halago.
Hay en el aire ese vago
rumor de lejanos lares,
y al hundir en los hijares
de una ola las emociones,
quiere dar mis expresiones
en galope de cantares.Me cobija el firmamento,
y el horizonte lejano
me tiende -amiga- la mano
con un estremecimiento.
Impertérrito y sediento
de vivir la inmensidad,
derramo la libertad
de pensamiento sin formas,
porque pretendo las normas
que da la comodidad.Llevo en mí el blasón de antaño
que ayer estrelló su sino,
no quiero ser peregrino
de los momentos de ogaño.
Me molesta y me hace daño
la rutina del vivir.
Quiero a la luna subir
para saludar al sol
y no tener un crisol
en que me puedan herir.Sopla el aire engalanado,
hace una mueca en la proa
para entonar una loa
al "steamer" azorado.
Luego gira alborozado
con rumbo desconocido,
y es un cántico atrevido
que se pierde en la distancia,
donde estaba su arrogancia
dando un trémulo alarido.Gruñe el sol desde la altura
dando calor, dando aliento,
en el armiño de un cuento
que desconoce la albura.
Luego reparte frescura-
paradojal convivencia-
y no puede la conciencia,
ni aun dando un salto genial,
romper la paradojal
intención de su elocuencia.Vive la imaginación
en un símil soberano
el paraíso pagano
pletórico de ignición.
Hay un rapto que es canción,
luz, brillo, color, sonido,
en donde se halla -atrevido-
el pasado invulnerable,
ánfora de amor notable
que la fama ha construido.Y para no prolongar
divagaciones absurdas-
que además pueden ser burdas
y sin sentido linear-
concluyo por declarar
que son tan sólo el camino
del vagar, y el desatino
impulsado por la holganza,
que pone la mente en danza
con sus mallas de hilo fino.
HACIA LAS PALMAS
Sigue el barco por su ruta.
Sigue el barco por su ruta con su marcha
y hay en él la pesadumbre de las horas
que transcurren lentamente...lentamente... y anonadan.
Cielo arriba y mar abajo...
y el paisaje se repite en la distancia. No hay un mínimo destello
[que interrumpa la voraz monotonía
que aprisiona nuestra psiquis en sus garras.
Cielo arriba y mar abajo...
que se besan en alegre carcajada
en el riptus imposible que dibuja el horizonte
para gloria del misterio que proclamas
y que enseña, noche y día,
cuan pequeño es el orgullo que pretende nuestras almas.
Sigue el barco por su ruta cielo arriba y mar abajo...
Vida inerte, gobernada
por el ansia inteligente de los seres que se agitan
en procura de distancia
y emociones
que nos marquen el sentido de las fechas milenarias.
Entretanto, se desliza la existencia
con el paso de las horas que se arrastran,
de las horas que se arrastran en desfile interminable
y se graban
en el fondo del cerebro, para ser un acicate
que despierte en el ingenio la manera de domarlas.
Y unos leen,
otros charlan,
otros buscan el recurso de los juegos
y otros... otros se concentran, o dormitan esperanzas.
Ya la música se agita en el teclado
y se enciende la canción en las gargantas,
y el conjunto abigarrado
se desplaza
con los ritmos y caprichos
que se encierran y despiertan en las cien idiosincrasias.
Sigue el barco por su ruta, cielo arriba y mar abajo,
y he vencido unos instantes estas horas que no pasan,
y que pasan, y que son la paradoja
y el sentido sin sentido de agradable caravana.
LISBOA
Desde Las Palmas fuimos a Lisboa,
situada sobre el Tajo.
Tuvo al principio el ceño bien fruncido,
mas nos brindó después un gran abrazo:
lluvia a la entrada;
brillante el sol a poco, en nuestro halago.La ciudad lusitana,
con las siete colinas en sus manos-
al igual que la Roma de los Césares-
ofreció el espectáculo
de una ciudad moderna que se empina
mirando al porvenir con rumbo franco.
Hay trama de caminos bien posibles
y bien pavimentados,
calles anchas y alegres
que ofrecen sus espacios
a la caricia de la luz que llega,
y se apoltrona en sus lugares amplios.
La luz y el colorido, en todas partes;
hay edificios de modernos trazos
en cantidad, y si no hay una belleza
arquitectónica se ven cosas en cambio:
la frescura, el sabor y la alegría
de un ambiente simpático.No es Lisboa un puerto más,
en ella hay algo que al espíritu deja satisfecho
y que no fluye del lenguaje humano.Es ésta la impresión de una visita
hecha "a vuelo de pájaro",
con la necesidad de ver lo bueno
para ahuyentar la sombra de lo malo,
que es mejor ser benévolo mil veces
que hallar defectos siempre a nuestro paso.
Además, quien llegare al Monasterio
de los Jerónimos, y cierto timbre mágico
no agitare su espíritu ante aquella
joya inmortal del inmortal pasado,
no merece la gloria de los cielos
ni hender la superficie del Atlántico.La Casa de Carrozas
es un capricho más de los de antaño,
que viene de las épocas históricas
en un desfile interminable de años
que nos muestran las cosas de la vida
en una rueda de infinitos radios.Para todos nosotros,
que en días no lejanos
vivimos de la historia,
de la Europa los instantes milenarios,
hallamos a Lisboa como un prólogo
que ilumina la senda con los rayos
que habremos de seguir, fijos los ojos
y abiertos con afán desmesurado.
6.1.55
FIN DE AÑO
Huyó el año cual huyen otros años,
y en el recuerdo quedarán los días
que alguna trascendencia hayan tenido,
al desfilar de nuestras largas vidas.
Los hechos del pasado
que no grabó la tinta,
quedan en el papiro de la mente,
donde agrupadas, sin cesar, dormitan-
Sólo de vez en cuando
algunos se despierta con la chispa,
que al encender la mecha de un instante
hace vibrar las cuerdas sensitivas.
Empezó un nuevo año:
derroche de esperanzas y alegrías,
montones de ilusiones y promesas
con nostalgia de cosas no cumplidas.
Mas guardo en las alforjas
toda filosofía,
que anoche festejamos en el barco,
del viejo año la huída,
y el despertar del nuevo,
que dormía.
Hubo música y baile,
expresiones cordiales infinitas,
sidra y vino dorados en las copas,
un brillo inusitado en las pupilas,
derrame de palabras amistosas,
abrazos, besos, esa algarabía
que crea lazos de amistad a veces,
y otras veces se olvidan.
Comenzó un nuevo año, hasta quisiera
que la fiesta quedara detenida,
pero el barco que sigue y que persigue,
con inmutable trajinar, invita
a bailar la gran danza de las horas
en el reloj fatal de nuestras vidas.
31.12.1954
DIVAGACIONES ABSURDAS
(A la manera de Armando Vasseur)
Va el "steamer" sobre el lago
con cierta melancolía.
La noche no teme al día
ni el día teme su halago.
Hay en el aire ese vago
rumor de lejanos lares,
y al hundir en los hijares
de una ola las emociones,
quiere dar mis expresiones
en galope de cantares.Me cobija el firmamento,
y el horizonte lejano
me tiende -amiga- la mano
con un estremecimiento.
Impertérrito y sediento
de vivir la inmensidad,
derramo la libertad
de pensamiento sin formas,
porque pretendo las normas
que da la comodidad.Llevo en mí el blasón de antaño
que ayer estrelló su sino,
no quiero ser peregrino
de los momentos de ogaño.
Me molesta y me hace daño
la rutina del vivir.
Quiero a la luna subir
para saludar al sol
y no tener un crisol
en que me puedan herir.Sopla el aire engalanado,
hace una mueca en la proa
para entonar una loa
al "steamer" azorado.
Luego gira alborozado
con rumbo desconocido,
y es un cántico atrevido
que se pierde en la distancia,
donde estaba su arrogancia
dando un trémulo alarido.Gruñe el sol desde la altura
dando calor, dando aliento,
en el armiño de un cuento
que desconoce la albura.
Luego reparte frescura-
paradojal convivencia-
y no puede la conciencia,
ni aun dando un salto genial,
romper la paradojal
intención de su elocuencia.Vive la imaginación
en un símil soberano
el paraíso pagano
pletórico de ignición.
Hay un rapto que es canción,
luz, brillo, color, sonido,
en donde se halla -atrevido-
el pasado invulnerable,
ánfora de amor notable
que la fama ha construido.Y para no prolongar
divagaciones absurdas-
que además pueden ser burdas
y sin sentido linear-
concluyo por declarar
que son tan sólo el camino
del vagar, y el desatino
impulsado por la holganza,
que pone la mente en danza
con sus mallas de hilo fino.
HACIA LAS PALMAS
Sigue el barco por su ruta.
Sigue el barco por su ruta con su marcha
y hay en él la pesadumbre de las horas
que transcurren lentamente...lentamente... y anonadan.
Cielo arriba y mar abajo...
y el paisaje se repite en la distancia. No hay un mínimo destello
[que interrumpa la voraz monotonía
que aprisiona nuestra psiquis en sus garras.
Cielo arriba y mar abajo...
que se besan en alegre carcajada
en el riptus imposible que dibuja el horizonte
para gloria del misterio que proclamas
y que enseña, noche y día,
cuan pequeño es el orgullo que pretende nuestras almas.
Sigue el barco por su ruta cielo arriba y mar abajo...
Vida inerte, gobernada
por el ansia inteligente de los seres que se agitan
en procura de distancia
y emociones
que nos marquen el sentido de las fechas milenarias.
Entretanto, se desliza la existencia
con el paso de las horas que se arrastran,
de las horas que se arrastran en desfile interminable
y se graban
en el fondo del cerebro, para ser un acicate
que despierte en el ingenio la manera de domarlas.
Y unos leen,
otros charlan,
otros buscan el recurso de los juegos
y otros... otros se concentran, o dormitan esperanzas.
Ya la música se agita en el teclado
y se enciende la canción en las gargantas,
y el conjunto abigarrado
se desplaza
con los ritmos y caprichos
que se encierran y despiertan en las cien idiosincrasias.
Sigue el barco por su ruta, cielo arriba y mar abajo,
y he vencido unos instantes estas horas que no pasan,
y que pasan, y que son la paradoja
y el sentido sin sentido de agradable caravana.
LISBOA
Desde Las Palmas fuimos a Lisboa,
situada sobre el Tajo.
Tuvo al principio el ceño bien fruncido,
mas nos brindó después un gran abrazo:
lluvia a la entrada;
brillante el sol a poco, en nuestro halago.La ciudad lusitana,
con las siete colinas en sus manos-
al igual que la Roma de los Césares-
ofreció el espectáculo
de una ciudad moderna que se empina
mirando al porvenir con rumbo franco.
Hay trama de caminos bien posibles
y bien pavimentados,
calles anchas y alegres
que ofrecen sus espacios
a la caricia de la luz que llega,
y se apoltrona en sus lugares amplios.
La luz y el colorido, en todas partes;
hay edificios de modernos trazos
en cantidad, y si no hay una belleza
arquitectónica se ven cosas en cambio:
la frescura, el sabor y la alegría
de un ambiente simpático.No es Lisboa un puerto más,
en ella hay algo que al espíritu deja satisfecho
y que no fluye del lenguaje humano.Es ésta la impresión de una visita
hecha "a vuelo de pájaro",
con la necesidad de ver lo bueno
para ahuyentar la sombra de lo malo,
que es mejor ser benévolo mil veces
que hallar defectos siempre a nuestro paso.
Además, quien llegare al Monasterio
de los Jerónimos, y cierto timbre mágico
no agitare su espíritu ante aquella
joya inmortal del inmortal pasado,
no merece la gloria de los cielos
ni hender la superficie del Atlántico.La Casa de Carrozas
es un capricho más de los de antaño,
que viene de las épocas históricas
en un desfile interminable de años
que nos muestran las cosas de la vida
en una rueda de infinitos radios.Para todos nosotros,
que en días no lejanos
vivimos de la historia,
de la Europa los instantes milenarios,
hallamos a Lisboa como un prólogo
que ilumina la senda con los rayos
que habremos de seguir, fijos los ojos
y abiertos con afán desmesurado.
6.1.55
ÁMSTERDAM
Hacia Holanda.
Hacia Holanda que dormita prisionera en el sigilo
de unos cuentos holandeses blancos, blancos cual la nieve,
que en los años juveniles he leído,
y el pasar de muchos años
no ha borrado aquel recuerdo de los cuentos con molinos
donde el hombre estaba en lucha permanente con las aguas,
y con fuerzas nunca vistas, encauzaba las corrientes,
imponía a las corrientes su sentido,
dominaba los niveles con la audacia de su genio,
hacía ríos de otros ríos
y vivía en el orgullo de sus obras,
de sus sueños, en un sueño tan magnífico
que pagaba con holgura sus enormes sacrificios.
Y en Holanda vi la trama de esos cuentos
transformados en espléndidos realismos,
superiores a la trama de esos cuentos,
como cuentos tan reales y asombrosos
que no pueden ser de libros.
De Bruselas hacia Holanda, por Malinas,
y por Rotterdam y La Haya... y en la cinta de un camino
festoneado con las hebras de canales y canales,
se enlazaban por agujas invisibles, en tejidos.
Con los días y los días,
muchos sitios presurosos recorrimos
con el ansia de captar todas las notas
que más tarde se expresaran en sonidos.
Exponentes del ingenio, de la audacia, del propósito triunfante,
que se plasma entre las redes de un capricho,
tres canales principales: Prinsen, Ketserr, Heeren, corren
paralelos junto a otros hilvanados para unirlos,
y son todos navegables, marginados por las calles y viviendas,
que parecen relucientes por lo nítidos.
Al igual que el Rozengracht, al igual que el Amstel
que es un río
cuyo curso se desliza manso
cual sigilo.
Hay arterias que carecen de canales, entre ellas
Leichschetraat, que nos lleva al centro activo
donde se halla Dam -la plaza-, la Central Station, Damrak,
y otros tantos, para dicha del turismo.
El Museo, con sus joyas,
no podría silenciarse en el olvido.
Y ahora el arte: van Dick, van Gogh, Rembandt; para los críticos
bastan sólo esos nombres para cubrir un siglo.
Una tarde entre las tardes,
a vagar por unas calles distanciadas decidimos,
como en búsqueda de nuevas emociones,
insaciables por lo bello del recinto.
Y ahora fue "La chax-qui pelote "
la picana del estímulo.
Y los puentes: Blauwbring a un extremo
y Saint Nicolasskerk, en el otro del camino.
Al final va la alabanza, como siempre,
mi palabra que sea espléndida en sonidos,
y mi labio que proclame ¡loor a Ámsterdam!
que haya en todos los rincones de la tierra y de los siglos
el recuerdo de su nombre con engarces de diamantes y esmeraldas,
pronunciado por los hombres de renombre más altivo.
FRANCFORT - COLONIA - DUNKERQUE
Es el Mein un ancho río
que se vierte en el Rhin. En sus orillas
está Francfurt, como un conjunto serio
de construcciones nuevas que se apilan
al lado de las viejas construcciones,
tan sólo interrumpidas por las ruinas.
El miedo y el espanto
hincan sus garras en la mente herida,
se siente una opresión indefinible
si se vislumbra allá, en la lejanía,
lo que pudieron ser aquellas horas
de muerte y destrucción sobre la villa;
lo que significaron esas noches
cuando en silencio, la ciudad dormida
se despertaba, en el estruendo horrible
de la metralla y la explosión bravía.
Frankfurt muestra al desnudo
la clara realidad de sus heridas,
en el desfile casi interminable
que en la penumbra son las horas idas.
Al igual que Frankfurt se muestran Friburgo,
Coblenza y Colonia y otras, donde agitan
jirones de guerra cruel y sin sentido:
¡ trágica agonía !
En Frankfurt hay industria
y hay trabajo y comercio y -qué se yo- hay vida,
gentío que circula diligente,
cultura, pulcritud, algo que inclina
a pensar qué valiosa es la costumbre
cuando proviene de una idea íntima.
Frankfurt y el Mein se abrazan en la cálida
unión de una amistad pura y sencilla,
la ciudad da el amor, el río belleza,
y los paisajes cobran hidalguía.
Junto a lo viejo existe lo moderno
de la reconstrucción, que mira altiva
al futuro, que tiende sus alfombras
y que invita las pisen enseguida.
Hay castillos cargados de leyendas,
enormes chimeneas que destilan
negras maquinaciones de la entraña
del monstruo que el progreso dilucida.
¡Maravilloso río, río de ensueño!
Río de sombra y de luz, de muerte y vida,
y de amor y de odio , y paz y guerra,
de música y color, pena, alegría,
frontera que no puede ser frontera,
maquinación geográfica restricta,
histórica corriente que no entiendo,
testimonio de humanas cacerías.
Desde Coblenza y Bonn en nuestra ruta
alcanzamos Colonia al mediodía.
Un refugio antiaéreo
fue el hotel que nos dio la bienvenida
y la curiosidad de unos instantes.
Luego la Catedral con sus heridas
profundas, de un lado y otro lado,
que causara la guerra enceguecida.
Después de la belleza ilimitada
que hiciera placentera la visita
y creara contraste con la guerra,
y que quisimos fuera una mentira,
dejamos los siniestros escenarios
donde pujó por renacer la vida.
Quiera Dios omnipotente,
que es la esencia divina,
que no existan jamás enfrentamientos
y que haya nieve blanca, que sublima,
y que siempre sea el tiempo del abrazo,
que es el alba de la paz definitiva.
1.3.1955
GÉNOVA
Barcelona se fue.
Con Génova al alcance de la vista
fluyen nuevos recuerdos
y la imaginación tiene otras citas.
Otro puerto distante,
la bella luz del día,
canciones en los labios
y sed de historia antigua.
Edificada en un terreno abrupto
que forman numerosas serranías,
se descubre como en anfiteatros,
salpicados con manchadas tintas.
Es todo pintoresco,
hay muchas avenidas
y también las estrechas callejuelas,
ambas cual caprichosas serpentinas
que se adaptan al ritmo del terreno
bien ondulado y con solemne vida.
Vemos casas de pisos, sin mayores
variantes en la altura de sus líneas,
que hay reglas para hacer las construcciones
a fin de no extender mucho la villa.
También aquí no se abren muchas puertas
para darle a este sol la bienvenida;
es igual Barcelona en este aspecto,
el que de veras nuestro ser conquista.
Barrios modestos van por una parte-
evitados, sin huidas-,
y hay otros opulentos
que a mirarlos invitan.
Nuestra ciudad presenta los defectos
de todas la ciudades que se habitan,
y también las bondades. Como villa marítima
está en la "posición" y el privilegio,
porque el puerto le da harta nombradía.
Y ahora, como punto culminante
de esta magna visita,
se presenta el cementerio de Staglieno
con obras de arte de la vida íntima.
Y después contemplaron nuestros ojos
un manojo de sombras vespertinas,
caminando por calles y más calles,
en una tarde escasamente fría:
feriado del domingo, en que la gente
se vistió de otra forma que otros días.
Y bien, Génova,
yo llevo en mi recuerdo,
como unas notas prístinas,
de todas las que ni alma conmovieron,
aquellas de entrelíneas,
que puedan ser leídas por los poetas:
los únicos que bien saben traducirlas.
FLORENCIA
Florencia ante la vista. En el recuerdo,
el pasado anhelante.
Chispas de mil colores en la mente,
dando luz a pretéritos paisajes.
La historia en cada chispa lleva el eco
que ha enaltecido el arte,
en esa cuna de oro que es Florencia,
donde tienen sus nombres Miguel Ángel,
Brunelleschi, Leonardo, Machiavelli,
el Giotto, Donatello, Arnoldo, Dante,
y un conjunto de artistas siemprevivos,
que elevó al firmamento el estandarte
de Lorenzo el Magnífico, al impulso
de aquel Renacimiento inagotable.Florencia vive aún en nuestros días
de los Médicis las huellas imborrables,
huellas profundas del Renacimiento
en palacios, estatuas, plazas, calles...
En el Palazzo Vecchio, el Ponte Vecchio,
en el Arno - sendero en el encaje -
en el Palazzo Pitti y en el Duomo
monumental, de singular contraste.Mil esculturas hay en el contorno.
En cuadros, la riqueza no es detalle,
ni en el Uffici, ni en el Pitti, en donde
el desfile parece interminable.Y se siente la historia allí, en Florencia,
sin límites reales,
en el ordenamiento de los nombres
que aún hoy son cumbres, por demás, gigantes.
Tiene Florencia ese perfume antiguo -
un sahumerio imposible en el lenguaje -
que da categoría en la distancia
y promueve emoción interminable.
Aun lo que no es antiguo
está contaminado en su gran parte.El terreno ondulado, dividido
por el Arno en mitades,
ya nos lleva trepando la ladera
a Fiesole, saludo en todo instante,
o hacia otras prominencias
que son para el espíritu, brebaje.Es un don de Florencia tener garfios
de simpatía, que al viandante amarren,
porque aquel que se aleja de Florencia
lleva impreso un tatuaje
y en sus fibras nerviosas
un recuerdo imborrable.Florencia es en Italia una sonrisa
que se prodiga sin rivalidades
en un paisaje alegre,
sin pretensiones de mayor linaje
mas que gusta de veras,
por la frescura de mirar tan suave.Ya fuera del recinto, y en procura
de ver otras ciudades,
se nos vienen aldeas y campiñas
un tanto similares,
que al chocar con la marcha del vehículo
despiertan a los aires,
dando lugar a que la mente encienda,
en un destello grave
en que salten las letras de FLORENCIA,
al nostálgico brillo de la tarde.
ASÍS
Asís es un sueño
que bulle en la mente,
Asís es un sueño distinto,
Asís es un sueño de vida solemne.
Quien no lo haya visto no podrá soñarlo,
no tendrá esa suerte,
no sabrá en su vida tan hermoso cuento
cuyas sutilezas en vaivén se pierden.Asís es un cuento de hace cinco siglos,
es un cuento breve:
muros, parapetos...todo hecho de piedra;
existen viviendas que son como puentes;
las calles en danzas casi paralelas
hacen anastómosis en ángulos tenues,
y así se escalonan según lo define
[la falda de un cerro
para que el paisaje se eleve... y se eleve...
y en llegando al límite de la fantasía
en el alma humana sumida en el éxtasis
[grabada se quede.Asís tiene puertas de entrada y salida:
es como un recinto que invita a pensar en
[los nobles e invita a pensar en la plebe;
dentro del recinto no falta ninguna silueta
[del medioevo:
la iglesias, el convento, el castillo, la plaza, las fuentes,
el campo de juego, calles sin veredas,
y otros, otros símbolos que se exteriorizan
[y mucho sorprenden.Con ese paisaje vibrando en el alma
se viven instantes de hace cinco siglos
[con claros relieves,
se vive la imagen del santo Francisco
de Asís, que allí tiene
como monumento, por todos los planos
[la vida magnífica de los franciscanos,
el grave convento que es su obra perenne,
señorial iglesia que de Santa Clara
[los restos cobija,
y que un religioso misticismo enciende;
un bello castillo de épica figura
con muros gigantes y almenas y fosos...
[y vista a lo agreste;
la iglesia de Santa María degli Angeli,
donde la Purciúncula revela la indemne
mística del santo, donde los rosales
carecen de espinas y son acicate
[de fe en los creyentes;
y otras muchas datos como en un desfile
[de estampas polícromas,
dignas de la idea de un mágico orfebre.De Asís cada vuelta tiene panoramas
[cinematográficos,
parecen telones de un teatro imposible
[que allí se resuelve
con las variaciones más inesperadas,
[más impresionantes,
y en inspiraciones que son un deleite.
La naturaleza prendió allí sus galas
[y en manos del hombre
hizo un artificio de magnificencia
[que no se detiene,
porque es un milagro para honra del Santo,
que Dios ha querido tornar permanente.Asís es respiro de hace cinco siglos.
De hace cinco siglos Asís es ambiente
para que el viandante que cruce sus puertas
[y viole el recinto,
habite en un mundo con cargas más leves.Recorrí las calles de Asís muchas horas,
gusté con halago los atardeceres,
me embriagué de noche con luces de estrellas,
consulté al murmullo que al silencio mueve,
viví muy despacio los días remotos
[que allí se trasuntan,
con recogimiento visité los templos
[como un penitente,
y en búsqueda siempre de más emociones
[y más emociones,
comprendí bien pronto que Asís es albergue
sólo para espíritus que privilegiados
en sus remolinos giraren con fiebre.
Feliz el que pueda con los remolinos girar,
[y en su giros
llegar a impregnarse beatíficamente
con ese substrato que allí se prodiga,
que allí se prodiga para los dilectos
[que saben bellezas y de ellas comprenden.
11.5.1955
BÉLGICA
Transcurrió un nuevo día
y marchamos a Bélgica, en un rayo
de luz, por las ciudades
y pequeños poblados
de ese norte. Vamos a Bélgica
que nos ofrece todo tan cercano:
Soissons, Mons, Rouent, Laon, Dinant... Bruselas
por un sendero helado,
al margen de otros nombres, que salieron
cien veces en los diarios,
testigos de las luchas más cruentas;
mártires que ahora el mundo ha consagrado:
Charleroi, Saint Quintin, Lens, Douai, Mecieres,
Verdun, Cambrai, Namur... y así otros tantos
que huyen de la memoria, entumecida
por la tristeza que se torna en llanto.La ciudad de Bruselas, como muchas
ciudades que ya vimos, tiene rasgos
particulares, tales cual letreros
en francés y en flamenco; también algo
que la Francia, la Holanda y la Alemania
desearían tener, mas sin lograrlo.
Es ciudad algo vieja,
tiene puerilidad en un atajo
en su Manenken-Pis, que dice mucho
y que no dice nada, sin embargo.
En el circuito hay varias avenidas
de comercio variado,
y la Gran Plaza, que se yergue neta
por una arquitectura de arrebato
y una iluminación que se prodiga
en derroche feroz, incontrolado.
El pueblo es laborioso,
la nieve cubre todo con su manto,
más aún los defectos de los hombres,
que se dicen pecado.
Dejamos a Bruselas
y hacia Holanda cruzamos.
En Holanda vivimos
un cuento fantástico,
y tan desconocido e imprevisto
que no fuere posible imaginarlo.
8.3.1955
UN SUEÑO
Anoche tuve un sueño de las Mil y una noches.
Soñé que visitaba Samarcanda y Bagdad,
que descansé en Damasco y en Alepo unos días,
junto con mil anécdotas de esplendor sin igual.
Harum-al-Rashid era magnífico califa,
que tenía a su lado, permanente, a Giafar,
y escuchaba en las noches cuentos de Sheherazada,
propios de la poética digna de un gran Sultán.
Viví - como Aladino - maravillosos días,
vi a la esclava Morgiana, que salvó a Alí Babá,
saludé al mandadero que ardió en "Las tres doncellas",
y le compré arrequives también a Abú Hassan -
el "dormido despierto"- de quien tengo recuerdos
que, os lo juro, nunca podré olvidar.
Pero lo que resulta del todo interesante
es que estuve invitado a viajar con Simbad
el Marino, y entonces emprendí un largo viaje
por ignotas regiones que en las cartas no están.
Fui a la China, a la India y a cien islas exóticas
y descendí en las playas todas de Malabar;
nunca vi tantas joyas ni tan vastas riquezas
como las que en su barco transportaba Simbad.
Ahora aparece el símil para con nuestro barco -
comparación absurda que pobló mi soñar -,
ambas naves buscaban distantes latitudes,
mandaba en ambas naves la misma autoridad,
los tripulantes eran de todas las regiones
del globo, había nativos y gente de ultramar
como árabes del África, ibéricos, romanos,
y normandos y francos y muchísimos más.
Mas cada tripulante sus costumbres vivía,
tenía su vestimenta, dibujaba su andar
y charlaba su idioma... pero estaban unidos
bajo la voz potente de un mismo Capitán.
Nosotros, pasajeros de diversas naciones,
éramos compañeros también en el soñar,
todos con ambiciones, con afanes distintos,
rivales en potencia, mas sin rivalidad,
por haber heredado la secular cultura
y en nuestros corazones sentir algo real
que era el amor, y el peso de costumbres muy firmes,
donde nace la aureola de la misma amistad.
¿Que ciertas amarguras habitaron mi sueño?
¡No hay dudas! He aguardado ese instante crucial
que con lumbre exquisita permitirme pudiera
de algunos tripulantes la expresión descifrar,
mas no he podido nunca vibrar en ese instante;
no he encontrado la lumbre y está roto mi afán.
Y a terminó mi sueño cual terminan los sueños,
sin que nunca devengan ninguna realidad,
que la vida es un sueño de imágenes resueltas,
y los sueños son vida que Alguien resolverá.
ESTRECHO DE MESSINA
Plena noche sobre el buque.
De pronto se oye el violento
repicar de una campana
pequeña. Los pasajeros
se visten rápidamente,
dándole azotes al sueño
para acudir a la borda,
pues en alas del recuerdo
comprenden que la llamada
es el anuncio certero
de alguna ocurrencia neta
o algún acontecimiento.
Y así es, en el claroscuro,
sobre un islote pequeño,
mostraba su actividad
el Strómboli dantesco,
con una lengua saliente,
que era una lengua de fuego
que delineaba en el aire
los contornos más siniestros.
¡ Ah, maravilla a los ojos
eternamente sedientos !
¡ Qué cúmulo de emociones
en ese escenario tétrico !Dos horas después el grito
del micrófono, y su eco:
el navío hendía su prora
a través de un nuevo estrecho,
que se llamaba Messina,
ahora visto a cielo abierto,
con sus costas erizadas
de ciudades y de pueblos.
Aquí Reggio di Calabria,
Messina en el lado opuesto.
Cuánta belleza en el fondo
y cuánto alucinamiento.
¡ Qué impulso de arcano es éste
que pide tanto a los cielos !
También se vio la prencia
del Etna, bien recubierto
con la albura de la nieve.
Esta vez feroz, atento,
cual vigilante amenaza
de pensares maquiavélicos.
De los volcanes es rey
en la historia de los tiempos.
Y tuvo fin el paisaje -
fin el mar y el firmamento -
y nuestros ojos que estaban
de par en par bien abiertos,
sintieron que se cerraban
para disfrutar los sueños.
EGIPTO
I .- Salutación al Egipto legendario en sus monumentos.
Yo quiero cantarte, fantástico Egipto.
Yo quiero cantarte. Cantar tus milenios.
Entonar un canto tan maravilloso
como extraordinarios son tus monumentos;
aunque no haya frases de expresión sublime
ni encuentre palabras de divino acento.
Es con lo objetivo sumado a lo abstracto-
adquirido en cúmulo de conocimientos-
que lo subconsciente se estremece y alza
como una montaña que vierte sus ecos
con sonoridades tan ilimitadas
que tienen por límite la marcha del tiempo.
Cantar yo quisiera la página enorme
de lo inmarcesible, grabado en su seno;
la canción más amplia, la canción excelsa
que diera al ambiente la luz del esfuerzo
significativo, de lo que ve el mundo
a través de lápidas y todo lo quieto.
De ti conocía, fantástico Egipto,
muchísimas cosas, profundos misterios.
Jamás he admitido, jamás en la vida,
otras realidades de tan alto vuelo
que las que se viven en la bruma espesa
de las fantasías grises de los sueños.
Te he vivido acaso tan solemnemente,
con asombro tanto, con tanto silencio,
tan ensimismado y envuelto en las llamas
ardientes, febriles, de mis pensamientos,
que acaso quisiera que todos veneren
tal vez cada sitio dentro del Museo,
y si pocos lo hacen que el dios Ra castigue
a cuantos cometan ese sacrilegio.
II .- Alejandría
Hemos llegado ya a Alejandría
y descendimos pronto en el puerto,
y por las calles -ruidosamente-
nos confundimos en entrevero.
Amplia avenida, los callejones
que como siempre son harto estrechos,
riqueza a un lado, pobreza al otro,
en todas partes lo ansioso y nuevo.
Dos días más tarde volví curioso
a Alejandría, por mis desvelos,
pero de noche, porque quería
ver otras nubes, ver otro cielo.
Tal vez buscando las ansiedades
que siempre buscan todo lo nuevo,
tal vez buscando cual norte, el Faro
maravilloso de años pretéritos.
III .- El Cairo
A través del desierto se abrió El Cairo,
repleto de promesas extraordinarias,
anuncio de otro mundo quizás distinto,
que envuelto en el misterio y su circunstancia,
esperaba que sólo lo descubrieran
los que de un largo sueño se despertaran.
También lo viejo, también lo nuevo
que el alma ansiosa siempre reclama,
pero mirando siempre al pasado,
aunque no le haga ninguna gracia,
pues los deseos siempre desean
cosas ignotas o adivinanzas.
Ahí estaba el oriente, con luna plena,
porque los "cuartos" misterios guardan;
tiendas, objetos, plazas y calles,
el compás de los pasos, y las miradas...
Ahí estaba el oriente, Mohamed -Mahoma-
profeta último para esa raza,
"zoco" -mercado de los bazares-
donde hasta venden quizás el alma.
Qué árabes indolentes hay en las puertas,
qué gestos duros, qué vista opaca,
cuántos que ríen y gesticulan
de una manera que causa lástima.
Qué contrate en El Cairo: la noche, el día;
lo moderno, lo antiguo (simbiosis rara),
el camello vigente de las leyendas
y el veloz automóvil de las pantallas,
lo ubérrimo del Nilo -de los desbordes-
y la aridez desértica del propio Sahara.
En una sola cosa nos parecemos:
cuando emprendimos todos la caravana.
IV .- El Museo egipcio
Innúmeros grabados y jeroglíficos
y acumuladas muestras de la riqueza,
son testigos fehacientes de aquellos tiempos
por ventura grabados en duras piedras.
Quietas estatuas de faraones,
(para la suerte, siempre, que estén muy quietas),
son de varios tamaños, siempre hieráticas,
y demostrando al mundo gran resistencia.
Rostros estáticos y siempre altivos,
pero que tienen vida, la vida eterna.
Muchos son faraones de grandes ojos
y de sueños grandes como quimeras.
Todo lo visto dice costumbres,
dicen verdades, narran proezas
inenarrables por boca alguna,
que de las bocas de estatuas fueran.
Cuando dejé el Museo mis emociones
tras sus paredes anchas quedaron presas,
digno castigo para el curioso
que violó por acaso las sacras puertas.
V .- Las pirámides
Una nueva visión de ángulo abierto,
una emoción que grita
y clama por mirar la extraordinaria
y grande maravilla:
Las pirámides,
que por siempre dormitan,
testigos de los siglos que han pasado,
y lo serán también de nuestros días.
Porque ver las pirámides es hecho
que en verdad que alucina;
muy junto a las pirámides, la Esfinge
tan muda y expectante que hasta irrita.
Y más allá... el desierto, el Sahara inhóspito,
lugar de tantas citas,
impenetrable, rugiente, poderoso,
testigo de milenios que dormitan.
VI .- La ciudadela
En un sitio estratégico se divisa altanera,
dirigiendo hacia el cielo sus mágicos latidos,
por medio de las puntas de bellísimas cúpulas,
la Ciudadesla histórica que habitó Saladino.
Fue por entonces hecha bastión inexpugnable
que vieran los cruzados con gran escalofrío;
centro de resistencia de asombrosos contornos
por la amplitud grandiosa y el aspecto magnífico.
Se hicieron esos muros con piedras tan pesadas
que son un imposible para nuestros sentidos;
hubo que hacer las piedras, se nos ocurre entonces,
porque de estar creadas no servirían los mismo.
Hay armonía en todo, en murallas y en patios,
en lo alto, en lo bajo, en lo inmenso, en lo chico,
en estas construcciones de lujo no soñado,
con derroche de todo y con gusto exquisito.
Despiertan en la mente la admiración violenta
e impulsiva, a la vista de soberbios estilos;
nos deslumbran el oro, la plata, el alabastro,
volcados generosos en estos edificios.
Fue necesario hubiera la mar de privilegios,
y voluntades férreas de fantástico brillo,
y la pobre presencia de esclavos y de esclavos,
para ver a estos muros desafiar al abismo.
Mohamed Alí: mezquita de los mil esplendores
o de mil y una noches, por su fama y su brillo,
es orgullo del munndo musulmán que levanta
las chispas lacerantes de un brutal fanatismo.
Lacerantes las chispas de una fe incontrolada
que permanentemente se enciende en alaridos,
para inundar los ámbitos, cual ríos desbordados,
al calor de la cítara que estimula sus ritmos.
Y así nacen las luchas de árabes y cristianos,
y así nacen las luchas de árabes y judíos,
sin respuesta ninguna, desde tiempos pasados,
que se proyectan negros en el presente siglo.
La Ciudadela es joya del musulmán esfuerzo,
monumento perenne para el mundo erigido;
demostración de fuerza, de potencia, de audacia,
y de los más valiosos sentimientos artísticos.
Todo es solemne, todo con unidad y estética,
solemne en el aspecto, solemne el contenido,
es tan grandioso todo que hasta el más insensible,
debe - sin duda alguna - verse empequeñecido.
Y doy al monumento mi adiós y mi promesa
de volver, si Dios quiere, de volver al Egipto,
oh estupendo relieve de los tiempos pasados
que en el presente vive, con similar realismo.-
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