Cuentos en short.


TAREA  IMPOSIBLE

Por Rodio Raíces

    Tiesos, en estricta posición de firme, y formados en línea, se encontraban seis soldados delante de su jefe, un clásico sargento de abultados bigotes.
    - Necesito un voluntario para emprender una tarea secreta - les dijo severamente -.  El que sea capaz, dé un paso al frente.
    Cinco de los seis combatientes dieron - contrariamente - un paso atrás, y JJoe quedó como único candidato.
    - ¡ Misión cancelada ! - gritó furibundo el milico. Este trabajo no es para cobardes... y menos para tontos.=
 

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LA  ÚLTIMA  VOLUNTAD

Por Rodio Raíces
 
    Un joven llamado Agamenón, no el de Atenas sino otro Agamenón, fue condenado a la pena capital por haber robado una gallina, durante la Segunda Guerra Mundial.
    El jefe del pelotón de fusilamiento hubo de pedirle - porque era de rigor - que manifestara su última voluntad.
    - Sólo una cosa deseo: que me liberen de inmediato.
    - Sea - concedió el cabo primero.
 
    Satisfecho de la agudeza de su ingenio, Agamenón dio media vuelta y confiadamente se alejó, sin premura.
    No había caminado diez pasos cuando recibió una andanada de balas en la espalda.
    Así murió Agamenón, en la más absoluta libertad.=
 

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MUERTO  DE  ASOMBRO

Por Rodio Raíces

    Joe Smith, un soldado raso de tantos, creyó haber salvado su vida gracias al casco de acero de uso obligatorio. Una bala había dado en el mismo y caído al suelo, derretida cono la manteca.
    No obstante, se puso a examinarlo con parsimonia, encontrando dos buenos agujeros (uno de cada lado).
    Entonces comenzó a pasarse la mano por el cráneo, sucediendo que, al meter un dedo en la sien derecha, casi alcanzaba a sacarlo por la izquierda, y viceversa.
    - ¿ Cómo pude ser que me haya sucedido esto y aún esté vivo ?  - reflexionó con perplejidad Joe Smith.
    No se daba cuenta que tenía la cabeza hueca.=
 

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EL AVISPADO

Por Rodio Raíces
 

    Luego de morir Romualdo caminaba sobre una nube vecina de su casa, cuando se topó con unos ángeles y les preguntó por la mansión de  San Pedro..
    Golpeó la puerta con los nudillos de su diestra, y apareció un hombre de sayo largo, soga al cinto y renegrida barba.
-Su Santidad - dijo Romualdo a quien había sido el primer Papa - se ha venido la noche y necesito albergue en consecuencia.
    El hombre flanqueó la puerta, sonrió y echó doble llave de inmediato.
    Casi imperceptible por su pequeñez, sobre el dintel, había un cartelito rojo que decía:  INFIERNO  .=
 

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LAS  ESCOBAS

Por Rodio Raíces
 

    En un lugar de la In- gala- terra (o Inglaterra de ahora), vivían tres brujas muy rubias y muy bonitas, pero brujas al fin y con todos sus artilugios.
    Cada una poseía tres escobas: una para barrer, otra para volar y la  otra para echar a los jóvenes que las pretendían, a quienes no podían acceder por eso de ser brujas de solemnidad.
    Pasaron los años y envejecieron las tres. Sus escobas, gastadas por el uso, ya no servían para barrer, ni para volar, ni para correr a los mozos, aunque para esto último habían caído en desuso desde hacía unos años.=
 

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LA  PELÍCULA

Por Rodio Raíces
 

Él la miró y ella... ella bajó los ojos, parpadeó y se puso colorada.
- Cooorteen... - ordenó el director-  se me acabó la paciencia; esta escena es de la época en que los niños se encargaban a París.
A la semana siguiente todo el equipo se encontraba en la Ciudad Luz, para continuar la filmación.=




 
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